Dragonas y mazmorros

[Nota del editor] Hace unas semanas publicamos un artículo que versaba sobre estereotipos de hombres en las mesas de rol y que quería indagar sobre el porqué de la menor presencia de mujeres en los espacios roleros. El artículo generó un intenso debate y varias mujeres se ofrecieron a explicar su visión personal. Y hoy en Nación Rolera os traemos a la primera de ellas, Motoko Chan, a la cual le estamos muy agradecidos, no sólo por publicar, sino también por  permitirnos avanzar un pequeño paso en el debate de mujeres y rol, con la más sincera esperanza de colaborar en qué en las mesas de rol el género sea sólo una casilla en la ficha de personaje y que la interpretación y los dados sean los absolutos protagonistas de la partida.

 

Puedo decir sin vergüenza alguna, que el “rol” es un elemento muy importante, sino vital de mi vida. Desde que descubrí los juegos y sistemas de rol (desde más simples a más complejos) un gran mundo de posibilidades varias se abrió ante mí.

Hoy en día aún hay roleros que se auto estigmatizan por jugar a rol, lo que yo personalmente considero un error. El rol no es algo solo para “frikis” es algo para todos, y yo siempre he invitado a cualquier amigo o conocido a probarlo.

Pero no estoy escribiendo para hablar de rol, estoy escribiendo para hablar de mi experiencia como mujer rolera, y lo que significa ser mujer en las comunidades roleras. Debido a ciertas opiniones, me veo un poco con el deber moral de explicar dichas experiencias y, mostrar al mundo como es la experiencia de las mujeres roleras, aportando la mía propia, en la que muchas encontraran similitudes.

Eowyn contra el Rey Brujo, una de las escenas más recordadas del Señor de los Anillos

 

Empecé a los 13 años, y debido a que vivía en un pueblo de montaña mis primeras experiencias roleras fueron por internet, no era el producto en vivo, pero era un comienzo.

Fue entonces cuando cumplí los 17 años y como cualquiera persona de mi edad fui a estudiar a la capital -Barcelona, en mi caso- y ahí es donde entré en mi primer club de rol.

Mirando hacia atrás me doy cuenta de lo afortunada que fui, pues me toco un buen club, donde el 80% de la administración eran mujeres. Por ello durante el tiempo en que estuve roleando en ese club, nunca tuve ninguna incidencia ni ningún problema, era todo únicamente perfecto.

Sin embargo, todo cambió el día que empecé a hablar con otras chicas y quise probar otros clubs y otros grupos, ir a la aventura rolera a ver que podía encontrar.

 

Y cuando decimos salir de la zona de confort, lo decimos de verdad

 

Fuera del confort de mi club me llegue a encontrar lugares que parecían sacados de una película de Charlton Heston, donde no solo había poca presencia femenina, sino que encima las mujeres eran sexualizadas y acosadas casi por sistema, lo que al final con unas amigas terminamos llamado “los moscones roleros”.

Charlon Heston en el «Planeta de los Simios» en una escena -algo atípica en sus papeles- donde ejerce el papel de «histérico»

 

Antes de seguir, me veo casi obligada a hacer un pequeño inciso. El rol por encima de todo es creatividad artística, pues nos permite crear los mundos y personajes que queramos, y ponerlos en las situaciones que queramos. Puedo decir -sin equivocarme- que el aspecto creativo del rol es totalmente libre. Por ello el ambiente y/o “setting” de la partida es total y completa responsabilidad del máster.

Volviendo a mi experiencia como mujer rolera, pude experimentar de primera mano, cómo se repetían – en distintas campañas de distintas temáticas- una serie de estereotipos y restricciones determinadas, cuando una jugadora llevaba a un personaje femenino.

Desde tratar de limitarla a que fuese la curandera del grupo, hasta que por alguna extraña e ilógica razón todos los personajes masculinos se la querían llevar a la cama o “hacerla su esposa”. Y no empecemos con las descripciones del equipo de combate femenino…

Creo que no me equivoco si digo que en pleno siglo XXI esta clase de situaciones y comportamientos son un sin sentido. Y que tratar de escudarse detrás de “es que el mundo es así” o “es que esto es realista” son las excusas más baratas que puedan existir.

Soy consciente que en algunas cabezas cavernarias el mensaje que llevan mis palabras no pueda ser comprendido, por ello explicaré un ejemplo práctico y real.

Con unos amigos y mi novio, llevamos un tiempo con una partida de rol cuyo setting es una mezcla de “The Witcher juego de rol” y “Anima” con algún que otro toque estético de Castlevania. Por lo mencionado podéis ver que el ambiente de la partida no es precisamente de florecitas y gestas heroicas, lo que me va de perlas para dar el ejemplo.

 

 

Se trata de un mundo en constante guerra donde distintas facciones se pelean entre ellas para conseguir la mayor influencia y poder. Es un mundo donde no es nada fácil vivir, y menos si eres pobre y plebeyo. El master quiso remarcar abiertamente como en el mundo hay una principal discriminación: La magia y cualquier cosa relacionada con ella.

Si has nacido con la capacidad de hacer magia o tienes alguna relación ella, pasas directamente a ser un hereje (independientemente de tu género) que será perseguido y capturado por la inquisición. Lo que ocurra después de la captura ya son detalles de alto secreto, y demasiado escabrosos.

Magas o magos discretos, o que quieren pasar desapercibidos. Un punto sutil de la campaña.

 

El 80% de nuestros personajes o eran magos o habían sufrido experimentos mágicos, lo que nos aportó ya desde el principio de la partida, una dificultad añadida de ser cuidadosos con nuestras acciones y de esconder nuestra naturaleza siempre que nos fuera posible.

Aunque sufrimos en nuestras carnes la crueldad de ese mundo, y el estrés -e incluso paranoia- constante de poder ser descubiertos, nunca nos encontramos con ninguna situación sexista ni machista.

Pudimos y podemos disfrutar la partida sin necesidad de que el master haga discriminación alguna por género. Cuando un villano tortura o mata a alguien, el master nunca especifica ningún género, todo el mundo pasa por la rueda, no se salva ni el tato.

Con esto mi punto queda más que probado: Que un máster sea sexista y/o machista no es en absoluto necesario para ninguna campaña. Si lo es, es porque quiere, y porque aún vive en la cueva. Por ello es importante que tanto jugadores como jugadoras tengamos una tolerancia cero ante estas situaciones. Porque NO hay excusa, NO hay justificación, y es nuestra obligación ética y moral que todo el mundo se lo pueda pasar bien.

Como opinión personal me parece muy triste, que un mundillo tan libre y creativo como es el mundillo del rol, tengamos que venirnos con limitaciones y discriminaciones, simplemente porque algunos no saben madurar y se quedan siendo adolescentes hormonados eternamente.

 

Empezamos con Eowyn y terminamos con ella, si bien parodiando un mítico meme de Internet

 

En definitiva:

Jugad mucho, reíd mucho, divertiros y, no seáis unos machistas de mierda.

PD: El argumento de que “antes las mujeres no jugaban a rol” es igualito a “antes no había gays”. Creo que no es necesario que diga porque no tiene validez alguna.

 

Escrito por Motoko Chan

Mujer de 28 años con muy poco tiempo y muchas ganas de rol. Rol online, rol de mesa, rol en vivo, rol en los baños de un aeropuerto. Mis experiencias roleras varían desde derrotar a un malvado Lord vampiro, sobrevivir en un mundo post apocalíptico, y travestir a nuestros personajes para infiltrarnos en un concurso de Idols, y recuperar una reliquia que daban de premio.

1 Comentario

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    Yago

    Muy buen artículo.
    Me alegra mucho que compañeras roleras compartan su experiencia y nos permitan hacer de esta afición un espacio seguro y divertido para todos.


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