por Avhin » Sab, 25 Oct 2008 13:09
La historia de Sandpoint
Hace miles de años, antes de la caída del imperio de Thassilon, lo que hoy conocemos como Costa Perdida no era una costa como tal. Se trataba de una serie de formaciones rocosas y acantilados que recorrían un vasto páramo extendido desde el final de las Montañas Fogscar hasta el sur de Mushfens. Llamada la Quebrada, esta escarpada cresta de granito y piedra caliza marcaba la frontera entre las naciones de Shalast y Bakrakhan. Tras la caída de Thassilon, la nación de Bakrakhan se derrumbó y se hundió en el mar, formando lo que hoy se conocomo Golfo Varisio y la Quebrada se convirtió en la costa de la región.
Antes de este cataclísmo, la Quebrada estaba fuertemente patrullada por los ejércitos de Shalast y Bakrakhan. Los enfrentamien violentes entre estas dos naciones era muy comunes. Karzoug, líder de Shalast, haciendo uso de su poderosa magia y de esclavos gigantes, erigió inmesas estatuas con su imagen a lo largo de la Quebrada, custodios de granito de cientos de metros de altura cuyos pétreos ojos le permitían vigilar la nación de Bakrakhan desde la seguridad que le confería su trono en la lejana Xin-Shalast. Como respuesta, Alaznist, líder de Bakrakhan, construyó inmesas torres de vigilancia que bautizó como Atalayas de Fuego Infernal en toda la línea de la Quebrada. En cada una de estas torres se alojaba un contingente de sus soldados, comandados por hechiceros y taumaturgos elegidos entre su guardia personal. Encima de cada Atalaya ardía una constante tormenta de fuego arcano, que su comandante podía canalizar directamente a los ejércitos de los alrededores. Las torres realizaron una excelente labor de contención impidiendo que las fuerzas de Karzoug invadieran Bakrakhan, mientras que las estatuas gigantes, las Estatuas Centinela de éste, evitaron que a su vez Alaznist lanzara invasiones sorpresa. Y así las dos naciones coexistieron en equilibrio hasta la catastrófica caída del mundo.
Tras la caída de Thassilon y la destrucción de Bakrakhan, la Quebrada se convirtió en la nueva costa. Las Estatuas Centinela de Karzoug se derrumbaron, aunque se pueden encontrar aquí y allá algunos fragmentos de lo que tiempo atrás fueron poderosos custodios. Las Atalayas de Fuego Internal de Bakrakhan no tuvieron un destino mejor: la mayoría de estas torres de hundieron en el océano durante el cataclismo. Solamente una se mantuvo sobre las olas pero incluso ésta se derrumbó quedando tan solo menos de la cuarta parte de su altura original. Los nómadas varisios conservaron en su tradición oral historias de cómo en su día, las torres en ruinas lanzaron su fuego a las tierras que los rodeaba, pero a lo largo de varias generaciones estos cuentos han ido cambiando. La situación de las ruinas en las orillas del mar parece indicar que una vez hubo un faro y con el tiempo, la tormenta de fuego se convirtieron en rayos de luz. Hoy en día, los varisios ven la última torre únicamente como un faro en ruinas, un mito que ellos llaman la Antigua Luz. No han perdurado ninguno de sus efectos destructivos en las crónicas moderas, aunque perduran evidencias de su legado violento cuando las mazmorras llegaron hasta la torre.
Tiempo después, los colonos de la nación sureña Cheliax llegaron a Varisia. La ciudad de Magnimar fue fundada por colonos descontentos con la fuerte dependencia del apoyo chelish en Varisia oriental, y en poco tiempo, la necesidad de nuevas tierras de cultivo fue creciendo con fuerza. En el sur, la enorme extensión de los pantanos de Mushfens hizo dificil la agricultura, y por esta razón, los colonos dirigieron su mirada hacia el norte a lo largo de la Costa Perdida. La mayor parte de la costa no ofrece refugio, excepto un lugar: una cala a unas cincuenta millas. Una cala dominada por ruinas de piedra.
La fundación de una nueva ciudad no era un asunto para tomarse a la ligera, ni podía realizarse por una persona. Cuatro poderosas familias de Magnimar tenían planes para la región, y en vez de maquinar los unos contra los otros, se aliaron y formaron la Liga Mercantil de Sandpoint. Estas cuatro familias, la Kaijitsu (fabricantes de vidrio y joyería), la Valdemar (navales), la Scarnetti (los madereros), y la Deverins (agricultores y fabricantes de cerveza), navegaron al norte para reclamar las nuevas tierras después de asegurar sus derechos en la Embajada de Magnimar. Sin embargo, cuando llegaron, encontraron el lugar ocupado por una gran tribu de varisios.
Negándose a retroceder, la Liga Mercantil de Sandpoint abrió una serie de negociaciones con los varisios, prometiéndoles un lugar importante en el nuevo municipio. Por desgracia, tras una semana de negociaciones que no parecían ir a ninguna parte, el impaciente Alamon Scarnetti tomó el asunto con sus propias manos. Apoyado por un grupo formado por sus hermanos y primos, Scarnetti organizó un ataque al campamento varisio, con la intención de matar a todos y dejar pruebas que inculparan a los goblins. Sin embargo, los Scarnettis, demasiado borrachos y confiados en exceso, lograron matar sólo a cinco varisios antes de que ellos mismos se vieran obligados a huir, dejando atrás a tres de sus propios compañeros.
La Liga Mercantil de Sandpoing huyó de regreso a Magnimar, y en los meses siguientes sufrieron las consecuencias del asalto de Alamon. El Consejo Varisio de Magnimar exigió un castigo para las cuatro familias, pero el Alto Tribunal estableció paz entre ellos gracias a la notable habilidad diplomática de un joven bardo, miembro de una de las familias acusadas, Almah Deverin. No sólo logró disuadir a los varisios de una deuda pagada con sangre, sino que también logró salvar los planes sobre Sandpoint prometiendo incorporar el culto de Desna en la nueva catedral de la ciudad así como dar al Consejo Varisio una generosa parte de los beneficios obtenidos por las empresas en Sandpoint en el transcurso de los próximos cuarenta años. Un año después, la Liga Mercantil inició la construcción de varios edificios con la plena cooperación de los varisios. En los cuarenta y dos años transcurridos desde su fundación Sandpoint ha florecido. Aunque el cumplimento del pacto con el Consejo Varisio ha expirado, el gobierno de Sandpoint ha elegido ampliar el pacto otros veinte años, para consternación de algunos lugareños.
Hoy en día, Sandpoint es una próspera comunidad. Muchas industrias, incluidas la pesca, la construcción, la agricultura, la caza, la elaboración de cerveza, el curtido, la construcción naval y el propio legado Kaijitsu de fabricación de vidrio han florecido y animan a trabajadores cualificados de lugares tan lejanos como Korvosa y Riddleport a trasladarse aquí. Sin embargo, la ubicación de Sandpoint en la Costa Perdida también ha atraído a colonos de otra índole. Dado que exploradores y aventureros comienzan a juntar fragmentos de la antigua influencia del imperio de Thassilon en la región, la presencia de ruinas thassilonias ha actuado como un imán para esta gente. La Antigua Luz no es la excepción, y los recién llegados a Sandpoint están principalmente interesados en estas ruinas.
A lo largo de sus cuatro décadas de historia, Sandpoint no ha tenido que afrontar grandes catástrofes. Cada invierno trae su cuota de grandes tormentas, pero el puerto natural, los bancos de arena y los acantilados hacen un extraordinario trabajo conteniendo la fuerza del viento y las olas, por lo que la ciudad suele quedar intacta. Los más ancianos de la ciudad recuerdan algunas tormentas furiosas, pero dejando de lado su primer y violento encuentro con los varisios, sólo dos sucesos han sido calificados realmente como desastres: el Fuego de Sandpoint y el Carnicero. Estos dos acontecimientos, que se produjeron en un corto periodo de tiempo, llegaron a conocerse como las Últimas Desgracias, aunque los dos sucesos no tenían ningún vínculo. En cualquier caso, los habitantes de Sandpoint se muestran poco dados a hablar sobre estos temas, ya que prefieren seguir mirando hacia delante.