por SirAlexander » Mar, 21 Oct 2008 5:16
Kratos entró por la calle principal de Sandpoint a trompicones, lo precedía un peregrino que se había cruzado en su camino y habìa hecho burla... perdón, no fué así, la edad me juega malas pasadas con las pausas si no mojo el gaznate. Gracias por la cerveza primor, continúo. Ejem...
Kratos entró por la calle principal de Sandpoint, a trompicones lo precedía un peregrino que se había cruzado en su camino y habìa hecho burla de sus tatuajes una media milla antes de llegar. El polvo parecía formar parte del equipaje del peregrino muy a pesar de sus ropajes otrora lujosos y ahora ajados y manchados de barro. La cara del chelaxiano era un poema de morados, rojos y blancos, y el último golpe del pugilista shoanti lo tendió cuan largo era dentro de un abrevadero para caballos. El agua se enturbió y el petimetre se sacudió en el fondo, surgió embarrado y arrugado, y con una sonrisa en el rostro, Kratos se alejó sin mirar atras, escuchando como las risas de los transeuntes caían ahora sobre el noble asno que había insultado a su familia. Ahhh... buena cerveza... realmente necesitaba este trago... ¿que? oh, ¿quieren saber que fue de él? ¿de Kratos? Pues veran, se rumoréa que anda por la ciudad, con su cara terrible y su temperamento bárbaro defendiendo a aquellos que no pueden hacerlo por sus...
- Calla ya Jeremías, si es necesario yo mismo te pagaré la cerveza con tal de que cierres la boca, llegué apenas ayer para cumplir un encargo y tu lo pintas cómo si fuera una leyenda. A veces cansas.
- Te lo mereces muchacho, el pelafustán de Mordarak se lo venía buscando y nadie tuvo el coraje de...
- Querrás decir huevos, porque el tipo no vale ni lo que llevas tú en los bolsillos. Además, no lo hice por ustedes, se burló de mi familia.
- Vale, vale, ¿Aceptarás el ofrecimiento del Sheriff de ser su ayudante? ¿O cuidarás alguna de las tabernas que te han ofrecido empleo?
- No lo sé Jeremías, me gusta ir por libre y no necesito demasiado para vivir. Además, la vida de ciudad me ablandaría, me criaron para pelear, no para cuidar ovejas. - La sonrisa sarcástica del hombretón de los yermos dejaba bien en claro que hablaba de las ovejas de dos patas, no de las de cuatro. - Gracias por el aguardiente muchacha, dile a la señora que esta noche le daré una respuesta, por si o por no, a su oferta.
El hombretón tomó su vaso de aguardiente y se fué a sentar junto al viejo Jeremías, la manera más segura de que no volviera a contar su historia era mantenerlo hablando sobre otras cosas, y a él le interesaba la historia del lugar.