El combate duró poco tiempo, los ataques combinados del grupo fueron efectivos y no recibieron ninguna herida. Mientras Hiflin bajaba a recuperar su daga, inspeccionó las celdas desde lejos. Una de ellas estaba habitada por un extraño goblin que a primera vista parecía haber muerto y haber vuelto a la vida después de haber sido torturado. El goblin mordisqueó los barrotes en un intento de escapar, el varisio se dio cuenta de que todos lo barrotes estaban mordidos y los huesos que había fuera, medio comidos por la criatura de blanco, tenían el tamaño de un goblin.
Kaddok echó un vistazo general y luego bajó las escaleras a inspeccionar las celdas buscando algún indicio de Ivtolt. Minvant se quedó atrás cargando de nuevo la ballesta y dejándola atada al cinturón. Cuando Laetitia pidió a Dorlam que la relevara en la tarea de iluminar, la sacerdotisa se acercó a ella y se sentó a su lado mientras el mago hacia aparecer unas cuantas luces para que el sheriff pudiera inspeccionar mejor el lugar.
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Desna está con nosotras, Lae - murmuró en voz baja con una sonrisa también cansada. -
Si tu que me has ayudado y dejado un pato a mi cuidado, te vienes abajo, no voy a poder continuar sola con ellos... soy bastante inútil peleando, ni siquiera sé usar esto... - comentó levantando apenas la maza y suspirando.
Al menos la mitad de las celdas contenían goblins de aspecto malsano. Huesos pequeños se amontonaban aquí y allá y el lugar estaba oscuro, húmedo y olía a podrido y descomposición. La buena noticia era que no había rastro del shoanti, aunque el sheriff en funciones no sabía si calificarla como buena.
Cuando se hubo asegurado, tanto él como Hiflin informaron de lo que habían encontrado.
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Hay que destruirles - dijo Rictor.
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Creo que sé cómo - respondió Minvant desde las sombras junto a Laetitia. Agarró a la bardo de la mano y la hizo levantarse para situarse en el centro de la habitación, al lado de la plataforma, mirando y calculando distancias. -
Rictor, tendrás que ayudarme, los dos lo haremos mejor, tengo una teoría, es algo que mi maestro me ha explicado varias veces pero nunca he llegado a ponerlo en práctica, espero que funcione... Sintiendose útil por primera vez, Minvant le explicó a Rictor lo que debía hacer y situó a cada uno de los miembros del grupo cerca de ellos. Luego, pidió al iomedita que levantase las manos y juntara sus manos con las de ella y rezara a Iomedae como ella rezaría a Desna. Entre los dos comenzaron a recitar una letanía, distinta pero igual a la vez y los goblins empezaron a removerse en sus celdas chillando de pavor y golpeando los barrotes. Los dos clérigos, concentrados en la tarea, aumentaron su cántico de volumen y la energía mágica empezó a arremolinarse a sus pies, surgiendo de entre los dos una luz blancoazulada que brilló con la intensidad del sol.
Todo el grupo quedó cegado unos instantes. El cansancio desapareció, el dolor remitió hasta que no quedó nada de él y un calor agradable inundó la estancia. Kaddok ya había sentido aquella calidez antes, cuando Minvant le devolvió el rostro con el poder de Desna. Cuando los dos sacerdotes abrieron los ojos, la luz se desvaneció, la estancia se volvió oscura y fría, pero ahora aquellas criaturas deformes de las celdas descansaban en paz. El grupo entero se sentía un poco mejor que al principio, incluso más animados que antes.
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Ha funcionado... - dijo Minvant con una sonrisa de satisfacción.
Decidido el curso de acción, Kaddok decidió ir en cabeza y entrar primero en la siguiente habitación, que no tenía puerta. Le siguió Minvant, detrás de ella Dorlam, seguido de Laetitia y al final de la formación, Rictor y Hiflin. El sheriff en funciones entró con cuidado en la siguiente sala y las luces de Dorlam revelaron la sala de interrogatorios que señalaba el mapa.
Y quedó claro desde el primero momento qué era una sala de interrogatorios... La sala contenía antiguas reliquias de los más horribles instrumentos de tortura, su utilidad y estilo era extraña y arcaica. En una de las esquinas había una jaula con forma esférica llena de picos en el interior de sus barrotes. A su lado había lo que parecía ser estrella de madera llena de garfios y anzuelos en sus picos. En el centro de la habitación había una mesa de madera cubierta de correas y una serie de tornos diseñados para girar y estirar. El lugar hacía tiempo que estaba en desuso, pero se podían apreciar manchas rojizas en sus paredes, el suelo, y las partes más puntiagudas de los instrumentos.
Justo enfrente había otra puerta, según el mapa llevaba a las celdas. A mano derecha había una puerta que conducía a una estancia con tres habitaciones pequeñas.
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Off: Todos recuperáis vuestros pg perdidos, así que estáis al tope. Decidid si la puerta de enfrente a las celdas o a la del lado a las tres habitaciones pequeñas
