por Avhin » Mar, 01 Sep 2009 18:10
- Supongo que lo mejor será empezar por el principio, que es quizá lo más duro de todo - la miró y tomó su mano. - ¿Sabías que tus padres son adoptivos?
Fue evidente que no cuando por el rostro de Dagmar se sucedieron varias expresiones, desde la incredulidad más absoluta hasta el dolor de la verdad.
- No... - gimió. - Eso no puede ser... - soltó la mano de Roy y se alejó de él sintiendo que se le venía todo encima. Él volvió a acercarse a ella y la abrazó.
- Amor, necesito que me escuches, si realmente quieres saber, tendrás que escuchar cosas muy duras. - Besó su frente - Que tus padres no hayan sido tus padres biológicos no significa que no os quisieran, de hecho os amaban más que a su propia vida. Hay familias biológicas con menos amor que el que había en la vuestra. ¿Amarías menos a Cordei si supieras que no es tu hermana de sangre?
Se le escaparon las lágrimas de dolor y se avergonzó de las palabras de Roy. - Yo la querría igual - sollozó.
- Asi tambien os querían vuestros padres, ambas erais adoptadas, y no, tampoco sois hermanas de sangre. Pero eso no es lo peor, hay muchas familias asi que se aman, el problema es la razón por la cual vuestra familia fue creada. Pero antes de seguir quiero que sepas algo, tu vida es real, tus afectos, aquellos a los que quisiste y a los que quieres, son personas reales que te amaron o te aman por ser quien eres.
Dagmar miró a Roy como si de repente no lo conociera, su rostro se había puesto más blanco y se mordió los labios. - ¿Qué significa eso de que mi familia fue creada...? - murmuró con apenas un hilo de voz. Roy la miró y parte del dolor que ella sentía lo embargó.
- Precisamente eso amor, pero quiero, antes de seguir, que me digas que entiendes lo que te dije, que el amor no puede fingirse.
Le temblaron los labios y las lágrimas se hicieron más copiosas. - No puedes estar hablando en serio...
- Quisiera no estar hablando, pero es escencial que sepas para entender que clase de peligro te amenaza. - la estrechó contra si - No puedes seguir ignorando tu pasado, en este momento es peor el miedo irracional que sientes.
- No ignoro mi pasado - protestó. - Mis padres siempre fueron mis padres y mis hermanos mis hermanos... y ahora que están todos muertos me dices que no eran de mi sangre - al final de la frase su voz adquirió un tono histérico.
- Ojalá no tuviera que contartelo - Roy suspiró. - Lo peor de todo es que la realidad se parece al argumento de una película, supongo que hay un principio antes de tu principio que debería contarte.
- No... - negó con la cabeza y se tapó los oídos. - No quiero escuchar más...
- Dagmar, lo entiendo - susurró en su mano - tu me pediste saber la verdad sobre todo, y si prefieres no saber más por el momento lo respetaré.
La muchacha apretó los labios con fuerza y sollozó dolida. - Yo solo quería saber quién mató a mi hermana y quién quiere matarme a mi...
- Un renegado del grupo que juntó a tu familia, y no son trigo limpio tampoco. - No diría más a menos que ella preguntara, sería la mejor forma de decirle todo
- ¿Grupo? - chilló de repente. - ¿Qué grupo? ¿Qué tenía que ver mi hermana en ese grupo? ¿Y las otras chicas? - le temblaron las manos y parecía a punto de sufrir una crisis de ansiedad.
- Tranquila amor, si quieres que te responda todo eso tienes que estar calmada, yo estoy aqui, soy real y voy a protegerte. Si no puedes calmarte, esperaremos a Pedro, quizá el pueda hacer esto de una mejor manera.
Negó con la cabeza. - Él no... él también lo sabe y no me ha dicho nada... y él conocía a mi hermana de antes - agarró a Roy de los brazos y le clavó los dedos, estaba fuera de sí.
- Cordei investigaba al grupo, ella se puso en contacto con él para compartir información. Pedro los investiga hace años, son un rezago de la segunda guerra, una rama del nazismo con delirios místicos y contactos en altas esferas a lo ancho de todo el mundo. Pero ellos no son los que te quieren muerta, aunque en un principio creimos que así era. - Aguantó estoicamente las uñas de Dagmar - No podíamos decirte esto hasta estar seguros, teníamos miedo de que reaccionaras como lo estás haciendo, y veo que me equivoqué al abrir la boca.
Dagmar miró al suelo para llorar con un poco más de intimidad y aflojó los dedos hasta que las manos se le descolgaron. - Me quieren muerta unos nazis... - los hombros empezaron a temblarle y empezó a controlar la respiración para contenerse. Roy la abrazó tiernamente, y dejó que se desahogara un momento.
- No son los nazis quienes te quieren muerta, sino un antiguo miembro de su orden. Todos los asesinatos están ligados, el mismo asesino mató a Cordei, a Nancy y a Agatha. - acariciaba su cabello mientras hablaba
- Me quieren muerta porque soy una nazi... - gimió sin poder terminar de creerlo.
- No eres una nazi, para serlo tendrías que creer en sus ideas, que un grupo de nazis te haya puesto en su tablero de ajedrez no te convierte en su pieza. - le levantó la barbilla y la obligó a mirarla a los ojos - Eres Dagmar Odins, naciste en alemania y te criaste con tu familia hasta que la muerte de tus padres te trajo aqui, amas a tu familia y ellos te aman, tuviste una vida dificil por culpa de los que mataron a tus padres, pero eso no te hace una nazi. Te amo Dagmar, eso no cambiará.
Con los ojos encharcados pedía a Roy una explicación. - Cuando me mudé, en todas partes me llamaban nazi... - hizo una pausa y la sombra de una repentina idea le cruzó los ojos. - ¿También mataron a Chris?
Roy asintió - Sospechamos que lo hizo su hermano gemelo, y que es él quien está detras de los intentos de matarte.
- ¡Su hermano! Pero si no tenía... - murmuró ella perdiendo fuerzas. Roy pudo sentir que desfallecía y su cuerpo se vencía por su propio peso. La retuvo y la meció en sus brazos, esperando para ver si se recuperaba. Dagmar empezó a murmurar algo que Roy no pudo entender, pero porque estaba empleando otro idioma, supuso que debía ser alemán por la entonación que le daba. Parecía hablar para sí misma, como si estuviese recriminándose algo y no hizo más que quedarse allí en brazos de Roy, como muerta. La acarició, controló su respiración y los latidos del corazón.
- Amor, no es tu culpa, deja de culparte por lo que unos hijos de puta te hicieron, no entres en su juego, ellos quieren que te sientas culpable.
Hizo una pregunta, que tampoco pudo comprender, luego recordó y volvió a preguntar.
- ¿Y por qué? ¿Qué he hecho yo? ¿Qué ha hecho mi hermana...? ¿Solo por investigarlos ya la matan... ? ¿Y por qué ese hombre que es el hermano de Chris lo mató y le hizo daño a mi hermana? ¿Por qué las otras chicas? ¿Por qué todo esto...?
- Eso Dagmar es lo más complicado de todo, quizá por lo inverosimil que puede parecer, si realmente quieres saberlo, necesito que me escuches con la mente abierta.
- ¿Qué significa escucharte con la mente abierta? - preguntó encogiéndose cada vez más entre los brazos de Roy.
- Significa que dejarás de lado tus prejuicios, que te olvidarás de que hablo de ti y de otras mujeres reales, que necesito que lo trates como un ejercicio de pensamiento. - La estrechó y acarició su espalda, tomó una manta y cubrió el cuerpo de ella, arropandose el también bajo la lana - Sé que es difícil, y quiero que me detengas si ves que no puedes seguir escuchando.
Se hizo un ovillo bajo la manta, temblando ante la magnitud de las noticias y temiendo lo que aún estaba por venir. Asintió despacio y cerró los ojos.
- Dicen los griegos que la perfección se divide en tres, Mente, Espíritu y Pasión, si mezclas eso con el delirio de la raza perfecta de los nazis, y le agregas un tinte religioso, obtienes a la Helige Mission, el grupo que desde mediados de la segunda guerra ha estado intentando crear ese ideal. Para eso necesitaban mujeres genéticamente perfectas, sin taras físicas, que debían ser criadas en entornos controlados. Cada una de estas mujeres representa una parte en la tríada, y creemos, por la cantidad de asesinatos, que hay más de una tríada.
Dagmar se encogió más en los brazos de Roy, pero no dijo nada. Roy acarició su espalda antes de seguir.
- No sabemos que es lo que pretenden exáctamente con esto, pero creemos que uno de ellos se ha vuelto lo suficientemente osado como para intentar reunir en si mismo estas virtudes. Por eso los asesinatos, por eso les corta el cuello luego de muertas, para llevarse la sangre, para atrapar sus almas. - le acarició el rostro - Sé que no tiene pies ni cabeza, pero el asesino así lo cree y para él es motivo suficiente... - Frunció el ceño, dejándose llevar por una linea de pensamiento - Lo que descarta a Patrick como asesino, el hermano de Chris - le aclaró. - Él sólo busca matarlas, intentó destruir a Cordei hace cinco años, y todos los intentos de asesinato contra tu persona han sido directos, balas, veneno, incluso creo que intenta hacer que te deprimas lo suficiente como para inducirte al suicidio. Por eso la carta y el mensaje de texto, es él el que quiere jugar con tu mente... - La miró y forzó una sonrisa - disculpa me dejé llevar por una idea, ahora sabes como funciona mi cabeza... - La besó con ternura - Creo que encontramos tu escudo. - La mirada de la joven era de puro terror y temblaba como un animalillo asustado entre sus brazos.
- ¿Y porqué quiso matar a su hermano y hacerle daño a Cordei? - fue la única pregunta que se le ocurrió. - ¿Qué tiene eso que ver con mis padres...? - parecía perdida. - ¿Y yo qué soy entonces...?
- ¿Por donde quieres que empiece? ¿Que quieres saber primero?
- Por el principio... - gimió haciendose un ovillo. - No... otra vez no... con una me basta... sigo sin saber qué tengo que ver yo con todo... porque me pusieron una familia de pega...
- Tus padres eran agentes del gobierno alemán, infiltrados en la Hellige Mission, tuviste suerte de que fueran ellos a quienes eligieran, porque para ellos erais niñas, no experimentos, y os cuidaron hasta sus últimas fuerzas. No estaban de acuerdo con lo que querían de vosotras, iban a desertar y escapar con vosotras hacia algún lugar seguro, pero algo salió mal y los del grupo se enteraron. - suspiró - el asalto al banco fue una tapadera para sus asesinatos, sé que no cambia el que esén muertos, pero espero que te demuestre hasta que punto os amaban.
De repente se puso rígida. - ¿Ex...perimento...? ¿Soy... un... experimento...?
Roy negó con la cabeza. - Para los de la Hellige Mission quizá, para tus padres, para Cordei, para tus amigos de verdad, y para mi eres una persona. No importa lo que ellos piensen, sino lo que tu y los que realmente te amamos creemos, eso es lo que quiero que entiendas.
- ¿Qué hicieron conmigo...? - murmuró todavía con la mirada perdida y el cuerpo en tensión.
- No lo sabemos, no sabemos si te fertilizaron in vitro o si eligieron a tus padres biológicos, aunque me inclino más por la primera. Como sea tu patrón genético está modificado, limpio de cualquier tipo de enfermedad o tara genética conocida. - la acarició - en ese sentido puede decirse que te beneficiaron.
Se ocultó la cara entre las manos horrorizada. - Me crearon... me manipularon para que naciese...
- Pero creciste como cualquier niña, en una familia que te ama, eso es lo que importa, lo que tu aprendiste en tus años de vida... - buscó algo en su mente - No te permitiré discriminarte por eso, es como discriminar a la gente por su color, no eliges a tus padres. Dagmar, puede parecer terrible, pero no te hace peor ni mejor que antes.
- Si lo cambia... - murmuró. - ¿Y si tu también estás aquí por su culpa...?
- No entiendo tu pregunta, y no lo cambia, lo pone en perspectiva
- ¿Y si te quieren matar porque estás conmigo? Seguro que ya intentaron hacer que te alejases de mi... porque no entra en sus planes que yo esté contigo... Ya lo hicieron antes...
- No me importa, y si, desde luego que si me quieren lejos intentarán matarme, pero a esta altura da lo mismo porque con lo que se de ellos, también me quieren muerto. Eso no se discute, no te dejaré a menos que con eso pueda salvarte. - respiro profundo y siguió - Lo que te estoy diciendo no cambia lo que viviste, pued que explique determinadas cosas y te ayude a entender cosas que te podrían parecer extrañas, pero tu sigues siendo Dagmar, mi Dagmar, mi reina.
- Me has contado cosas horribles - se enroscó entre los brazos de Roy con más fuerza. - Todo lo que he hecho ha sido mentira... ¿cómo voy a poder saber lo que no lo es?
- Lo que has hecho es verdad, las cosas horribles las hicieron ellos, no tu. Tus fotos son reales, tus afectos son reales, es como la peli del tipo que vive en un estudio, para él su vida era real.
- ¿Y si me la quieren robar otra vez...? ¿Y si quieren matarme porque forma parte de ese experimento, como si tuviera fecha de caducidad...? ¿Y si me muero...?
- Todo lo que dices es posible, pero eres tú la que decidirás como seguir de ahora en adelante. Lo que no quiero es que pienses que tu pasado ha sido falso, porque no es asi. Tu futuro te pertenece, y sabiendo a lo que te enfrentas podrás elegir no hacerles caso. - le sonrió - No creo que puedan programar el día de tu muerte con tus genes, y creeme que yo no dejaré que te toquen.
- ¿Por qué todo esto...?
- Quien sabe, poder, delirios de grandeza, eso es algo que tendrás que preguntarle a ellos. Lo único que me importa ahora es que todo esto te puso en mi camino, y que no pienso dejarte ir fácilmente. Quiero ayudarte a salirte de todo, pararle los pies a los que te amenazan, y no estoy sólo. - besó su mejilla - Y ahora que tu lo sabes puedes rebelarte, puedes dar una respuesta a algunos por que, y eso es mejor que sentirte amenazada por todo.
Con un gemido, Dagmar apoyó la cabeza en el pecho de Roy y sollozó quedamente, asimilando en silencio toda la información recibida. Al cabo de unos minutos, se atrevió a mirar al detective.
- ¿Todo lo que me gusta lo han escrito en los genes? Tú me gustas, me gusta hacer fotos, me gusta el color rojo y me gusta el chocolate... Había un chico en mi clase que me gustaba, el día que le hablé por primera vez me dio su teléfono... yo estaba ilusionada, yo parecía gustarle a él también. Al día siguiente no fue a clase, y no volví a verle nunca más. Su teléfono no existía... Poco después, Adrian se cruzó en mi camino... ¿también él estaba detrás de esto? ¿También trabajaba para ellos? ¿Era su cometido hacerme sufrir? - hizo una pausa. - Han destruido a toda mi familia... y se deshacían de las personas con las que me apetecía estar... ¿Yo soy cómo soy porque me han hecho así? - quiso decir algo más, pero su mirada se desenfocó y su rostro se contrajo en una mueca de dolor. Empezó a temblar y se tapó los oídos con las manos, apretando los dientes con fuerza. - Roy... Roy... - gimió lastimeramente. - La cabeza... me duele la cabeza... - chilló desesperada.