Episodio II [Roy] Juego siniestro

Razón, sentimientos y pasiones. Mente, espíritu y cuerpo. El alma se divide en tres. ¿En cual reside el deseo?
Director: Avhin.
Jugadores: Figaro, Gadea, Sir Alexander, Adisabeba, SamuelVimes.
Jugadores Reserva: --
Plazas libres: --
Periodicidad de los turnos: 1 por semana.

Moderador: Avhin


Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Vie, 21 Ago 2009 11:15

Jueves 11 de Diciembre - Tarde

Se produjo un silencio desolador para los dos. Dagmar observaba fijamente a Roy y hasta pasado un buen rato, no se levantó para poder ponerse la bata. Con movimientos pausados y evitando hacer ruido con el roce de la ropa se vistió en silencio. Permaneció durante unos minutos quieta, de pie, entre las dos camas. Intentando ser silenciosa, dio unos cuantos pasos hacia Roy y alargó una mano para intentar tocarle el brazo. Cuando reunió el valor necesario, apoyó la palma y apretó con los dedos. Roy se quedó quieto, sintiendo el calor de la palma de Dagmar, sin poder forzarse a reconocer el gesto, pero al menos sin evitar el contacto.

- Lo siento... - dijo ella muy bajito. - Ha sido culpa mía... - su voz se quebró en un sollozo. Roy negó con la cabeza, buscando palabras, tratando de decirle que no. Solo pudo tomar su mano y apretarsela mientras negaba más enérgicamente. Dagmar se acercó un poco más, Roy pudo notar su respiración detrás de él. - ¿Quieres que te deje solo? Puedo ir fuera a hablar con Simmons... o con alguna enfermera - corrigió enseguida. Él lo pensó un momento, y negó con la cabeza. Le aterraba quedarse solo, pero mas aún le preocupaba que ella pensara que era su culpa. La negativa la dejó indecisa, no sabía que hacer. Se mordió el labio intentando pensar en su siguiente movimiento y decidió preguntar. - ¿Quieres... que me tumbe contigo...? Solo eso... no necesito más... - Roy asintió, haciéndose a un lado para hacerle lugar en la cama pero sin poder aun salir de su ovillo de terror. Dagmar se estiró detrás de él con dificultad y pasó el brazo por su cintura. Se quedó a una buena distancia de su espalda con el temor de intimidarlo. Le acarició los hombros y la nuca y luego la espalda. - Perdona, ¿vale? Creo que no volveré a invitarte a nada que tenga chocolate... - comentó con la voz dolida.

Roy acarició su mano y un intento de risa salió de sus labios. Luego se acercó a ella para sentir su calor.

- No es tu culpa...

- Ya... sé lo que me vas a decir, que es culpa del que me quiere matar y que yo soy una víctima inocente... - apoyó la frente en la nuca de Roy, su aliento cálido golpeaba su espalda. - Pero soy yo la que te está haciendo daño, pidiéndote que no te alejes de mi, que no me dejes, que estés conmigo. Cada vez estoy más convencida de que cuanto más cerca estás, más daño te causo y que lejos estarás a salvo. Pero como eres un cabezota y te quieres quedar... - sintió algo húmedo salpicarle la espalda. - No te preocupes... - se rió un poco. - Seguro que si hubiese querido matarte a propósito tampoco te habrías ido... y seguro que si llego a querer envenenarte de verdad no me habría salido ni la mitad de bien... - se sorbió la nariz.

Y no dijo nada más. Se acomodó detrás de Roy, poniendo con cuidado el brazo alrededor de él y relajándose. El detective pudo notar la venda de Dagmar en el mismo lado que tenía el brazo de ella sobre la cintura, así que llevó cuidado al moverse. En menos de un minuto, la respiración pausada de la chica le dio a entender que se acababa de dormir.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Mar, 25 Ago 2009 15:21

Roy cerró los ojos, en parte confortado por la presencia de Dagmar. El abrazo de la joven barría parte de sus miedos, que ella lo hubiera buscado lo aliviaba, erosionaba poco a poco la pared depresiva que se había formado a su alrededor. Con el suave y cálido aliento de Dagmar en su cuello y el calor de su cuerpo pegado a su espalda, el detective se deslizó poco a poco al reino del sueño.

Y soñó, soñó con una casa, la foto de una mujer y la mujer atada a una silla, la piel oscura de la joven cubierta de sudor y sangre, y un cuchillo que poco a poco iba aumentando el carmesí sobre el chocolate. Soñó con su rostro contraido por el miedo y el dolor, un rostro que había visto también en sueños, mas jóven, más segura, destrozando en un movimiento los sueños y reescribiendo el futuro de Dagmar. Soñó con los gritos, el tono desesperado, la voz inarticulada, el terror y el dolor mezclados en una eterna agonía. Con el mismo sonido que había hecho la cámara de Dagmar al estrellarse contra el suelo del vestuario, la mente de Roy se desconectó de su pesadilla. No había podido hacer nada, solo observar y sentir como su angustia y la de la joven eran la misma, provocada por la impotencia y la fatalidad.

Despertó ahogando un grito, tardó unos segundos en reconocer el lugar y su situación, y fue la respiración regulad de Dagmar la que lo ubicó en la habitación del hospital. Debía actuar, sabía que no era solo un sueño, no podía arriesgarse a que no lo fuera, y con infinita ternura despertó a su novia.

Preguntarle el nombre, provocó la sorpresa de Dagmar, tratar de averiguar más datos despertó su dolor y su furia, sólo la urgencia en el tono de Roy y el argumento de que, por mala que hubiera sido con ella, no merecía morir, consiguieron que la joven le diera el nombre del college y el año en que coincidieron. Roy la besó y buscó su celular, unos momentos más tarde hablaba con Sanguino.

- Pedro, no me interrumpas y toma nota, acabo de tener una pesadilla. Marion, de raza negra... - describir a la joven y darle los datos que poseía no le llevó más de unos segundos... - El lugar parecía ser su casa, por las fotos, puede que sea demasiado tarde o demasiado temprano. Pero si el momento es ahora, puedes evitar que la maten al menos.

- Haré lo posible por ubicarla y te mantendré informado Roy.

- Gracias - Roy colgó el teléfono y se acercó a Dagmar. La abrazó y acarició su cabello - Espero que sólo haya sido un sueño.

- ¿Y si no lo ha sido? ¿Y si ya ha pasado? ¿De qué va a servir que lo veas si no puedes impedirlo?

- No puedo hacer más que lo que hice, si avise a tiempo la chica estará protegida. - Estrechó el abrazo -Perdona por asustarte, perdón por lo de antes, no fue tu culpa ni la de nadie, o bien si, es mía por no decir que no cuando era evidente que no podría hacer nada medicado como estaba.

- Entonces sigue siendo culpa mía... - sollozó. - Te hice sentir mal...

- No amor, yo te hice sentir mal y por eso me odié en ese momento.

- Vale - contestó riendo. - Es imposible llevarte la contraria...

- Si lo sabes- dijo acariciandola y sonriendo - no se por que lo intentas.

- Para intentar que por una vez me dejes ser a mi la culpable de algo - sonrió y lo miró. - Perdoname, no volveré a acosarte...

- Adoro que me acoses, y hubiera sido muy feliz de responder si mi cuerpo no se hubiera rebelado.

- No pasa nada... mientras quieras intentarlo más tarde... me refiero, dentro de unos días, no de unas horas... - carraspeó y se tumbó de nuevo en la cama.

El se sentó a su lado y acarició su cuerpo suavemente - Ya podremos hacer todo lo que queramos, el tiempo lo dirá - detuvo sus dedos cerca de su pubis - Y si no estuviera esperando una respuesta... - dejó la frase en suspenso y presionó apenas mientras la miraba con lujuria - ... digamos que no todo mi cuerpo está vencido.

Ella lo miró sorprendida y emocionada y sonrió ampliamente. - ¿Sí? - preguntó esperando confirmación mientras se ponía cómoda. - ¿Vas a investigar?

Roy negó con la cabeza y volvió a deslizar la mano por todo su cuerpo, en una caricia leve. Dulcificó su sonrisa y luego se inclinó a besarla - No todavía, como tu, creo que sería mejor dejar que el caso madure un poco, pero nada me impide hacerte una promesa y mimarte un poco mientras tanto.

Le devolvió el beso y rodeó su cuello con un brazo. - Mímame un poquito... - ronroneó. El móvil de Dagmar empezó a sonar al lado de la ventana.

- Como desees - con una mano siguio acariciandola mientras intentaba alcanzar el movil con la otra, por reflejo miró el número.

La chica entregó un suspiro a los labios de Roy. - ¿Quién nos molesta ahora?

- Un mensaje, espero no te moleste si lo leo. - le preocupaba que alguien pudiera llegar a ella por ese medio.

- Eres mi guardián, vigilas todo lo que me llega - comentó riendo mientras le mordía la oreja. De reojo miró la pantalla.

"Todo lo que pase a partir de ahora será culpa tuya" La foto de Marion estaba adjunta al mensaje

La besó y le dedicó una sonrisa a Dagmar - Nuestro enemigo comienza a cabrearme, sinceramente - reenvió el mensaje de texto con el número a Sanguino, agregando que esa era la foto de la chica el sueño.

- Tengo que contarte todo lo que se, y no va a gustarte, pero creo que saberlo te ayudará a evitar que mensajes como este te lleguen. Quiero que algo te quede claro, tu no eres culpable de nada, el hijo de puta detrás de esto es el único responsable de sus actos.


Ella asintió, con el rostro nuevamente adquiriendo ese tono pálido asustadizo y se incorporó en la cama. - Si no fuera porque podría ser peligroso te pediría algo con chocolate...

- Le pediré a Simmons que mande traer algo de algun kiosco, entre tanto ponte cómoda y ten en cuenta que lo que te cuento, si bien es real y puede ser muy feo, no es, bajo ningun concepto, culpa tuya. Esperame. - Roy fue hacia la puerta y le hizo el pedido a Simmons, y luego caminó hasta donde estaba su chica y se acomodó junto a ella.

Dagmar levantó la vista, el temor en sus ojos era evidente, pero Roy sabía que poco podía hacer por amortiguar algunos de los golpes que la joven recibiría.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Mar, 01 Sep 2009 18:10

- Supongo que lo mejor será empezar por el principio, que es quizá lo más duro de todo - la miró y tomó su mano. - ¿Sabías que tus padres son adoptivos?

Fue evidente que no cuando por el rostro de Dagmar se sucedieron varias expresiones, desde la incredulidad más absoluta hasta el dolor de la verdad.

- No... - gimió. - Eso no puede ser... - soltó la mano de Roy y se alejó de él sintiendo que se le venía todo encima. Él volvió a acercarse a ella y la abrazó.

- Amor, necesito que me escuches, si realmente quieres saber, tendrás que escuchar cosas muy duras. - Besó su frente - Que tus padres no hayan sido tus padres biológicos no significa que no os quisieran, de hecho os amaban más que a su propia vida. Hay familias biológicas con menos amor que el que había en la vuestra. ¿Amarías menos a Cordei si supieras que no es tu hermana de sangre?

Se le escaparon las lágrimas de dolor y se avergonzó de las palabras de Roy. - Yo la querría igual - sollozó.

- Asi tambien os querían vuestros padres, ambas erais adoptadas, y no, tampoco sois hermanas de sangre. Pero eso no es lo peor, hay muchas familias asi que se aman, el problema es la razón por la cual vuestra familia fue creada. Pero antes de seguir quiero que sepas algo, tu vida es real, tus afectos, aquellos a los que quisiste y a los que quieres, son personas reales que te amaron o te aman por ser quien eres.

Dagmar miró a Roy como si de repente no lo conociera, su rostro se había puesto más blanco y se mordió los labios. - ¿Qué significa eso de que mi familia fue creada...? - murmuró con apenas un hilo de voz. Roy la miró y parte del dolor que ella sentía lo embargó.

- Precisamente eso amor, pero quiero, antes de seguir, que me digas que entiendes lo que te dije, que el amor no puede fingirse.

Le temblaron los labios y las lágrimas se hicieron más copiosas. - No puedes estar hablando en serio...

- Quisiera no estar hablando, pero es escencial que sepas para entender que clase de peligro te amenaza. - la estrechó contra si - No puedes seguir ignorando tu pasado, en este momento es peor el miedo irracional que sientes.

- No ignoro mi pasado - protestó. - Mis padres siempre fueron mis padres y mis hermanos mis hermanos... y ahora que están todos muertos me dices que no eran de mi sangre - al final de la frase su voz adquirió un tono histérico.

- Ojalá no tuviera que contartelo - Roy suspiró. - Lo peor de todo es que la realidad se parece al argumento de una película, supongo que hay un principio antes de tu principio que debería contarte.

- No... - negó con la cabeza y se tapó los oídos. - No quiero escuchar más...

- Dagmar, lo entiendo - susurró en su mano - tu me pediste saber la verdad sobre todo, y si prefieres no saber más por el momento lo respetaré.

La muchacha apretó los labios con fuerza y sollozó dolida. - Yo solo quería saber quién mató a mi hermana y quién quiere matarme a mi...

- Un renegado del grupo que juntó a tu familia, y no son trigo limpio tampoco. - No diría más a menos que ella preguntara, sería la mejor forma de decirle todo

- ¿Grupo? - chilló de repente. - ¿Qué grupo? ¿Qué tenía que ver mi hermana en ese grupo? ¿Y las otras chicas? - le temblaron las manos y parecía a punto de sufrir una crisis de ansiedad.

- Tranquila amor, si quieres que te responda todo eso tienes que estar calmada, yo estoy aqui, soy real y voy a protegerte. Si no puedes calmarte, esperaremos a Pedro, quizá el pueda hacer esto de una mejor manera.

Negó con la cabeza. - Él no... él también lo sabe y no me ha dicho nada... y él conocía a mi hermana de antes - agarró a Roy de los brazos y le clavó los dedos, estaba fuera de sí.

- Cordei investigaba al grupo, ella se puso en contacto con él para compartir información. Pedro los investiga hace años, son un rezago de la segunda guerra, una rama del nazismo con delirios místicos y contactos en altas esferas a lo ancho de todo el mundo. Pero ellos no son los que te quieren muerta, aunque en un principio creimos que así era. - Aguantó estoicamente las uñas de Dagmar - No podíamos decirte esto hasta estar seguros, teníamos miedo de que reaccionaras como lo estás haciendo, y veo que me equivoqué al abrir la boca.

Dagmar miró al suelo para llorar con un poco más de intimidad y aflojó los dedos hasta que las manos se le descolgaron. - Me quieren muerta unos nazis... - los hombros empezaron a temblarle y empezó a controlar la respiración para contenerse. Roy la abrazó tiernamente, y dejó que se desahogara un momento.

- No son los nazis quienes te quieren muerta, sino un antiguo miembro de su orden. Todos los asesinatos están ligados, el mismo asesino mató a Cordei, a Nancy y a Agatha. - acariciaba su cabello mientras hablaba

- Me quieren muerta porque soy una nazi... - gimió sin poder terminar de creerlo.

- No eres una nazi, para serlo tendrías que creer en sus ideas, que un grupo de nazis te haya puesto en su tablero de ajedrez no te convierte en su pieza. - le levantó la barbilla y la obligó a mirarla a los ojos - Eres Dagmar Odins, naciste en alemania y te criaste con tu familia hasta que la muerte de tus padres te trajo aqui, amas a tu familia y ellos te aman, tuviste una vida dificil por culpa de los que mataron a tus padres, pero eso no te hace una nazi. Te amo Dagmar, eso no cambiará.

Con los ojos encharcados pedía a Roy una explicación. - Cuando me mudé, en todas partes me llamaban nazi... - hizo una pausa y la sombra de una repentina idea le cruzó los ojos. - ¿También mataron a Chris?

Roy asintió - Sospechamos que lo hizo su hermano gemelo, y que es él quien está detras de los intentos de matarte.

- ¡Su hermano! Pero si no tenía... - murmuró ella perdiendo fuerzas. Roy pudo sentir que desfallecía y su cuerpo se vencía por su propio peso. La retuvo y la meció en sus brazos, esperando para ver si se recuperaba. Dagmar empezó a murmurar algo que Roy no pudo entender, pero porque estaba empleando otro idioma, supuso que debía ser alemán por la entonación que le daba. Parecía hablar para sí misma, como si estuviese recriminándose algo y no hizo más que quedarse allí en brazos de Roy, como muerta. La acarició, controló su respiración y los latidos del corazón.

- Amor, no es tu culpa, deja de culparte por lo que unos hijos de puta te hicieron, no entres en su juego, ellos quieren que te sientas culpable.

Hizo una pregunta, que tampoco pudo comprender, luego recordó y volvió a preguntar.

- ¿Y por qué? ¿Qué he hecho yo? ¿Qué ha hecho mi hermana...? ¿Solo por investigarlos ya la matan... ? ¿Y por qué ese hombre que es el hermano de Chris lo mató y le hizo daño a mi hermana? ¿Por qué las otras chicas? ¿Por qué todo esto...?

- Eso Dagmar es lo más complicado de todo, quizá por lo inverosimil que puede parecer, si realmente quieres saberlo, necesito que me escuches con la mente abierta.

- ¿Qué significa escucharte con la mente abierta? - preguntó encogiéndose cada vez más entre los brazos de Roy.

- Significa que dejarás de lado tus prejuicios, que te olvidarás de que hablo de ti y de otras mujeres reales, que necesito que lo trates como un ejercicio de pensamiento. - La estrechó y acarició su espalda, tomó una manta y cubrió el cuerpo de ella, arropandose el también bajo la lana - Sé que es difícil, y quiero que me detengas si ves que no puedes seguir escuchando.

Se hizo un ovillo bajo la manta, temblando ante la magnitud de las noticias y temiendo lo que aún estaba por venir. Asintió despacio y cerró los ojos.

- Dicen los griegos que la perfección se divide en tres, Mente, Espíritu y Pasión, si mezclas eso con el delirio de la raza perfecta de los nazis, y le agregas un tinte religioso, obtienes a la Helige Mission, el grupo que desde mediados de la segunda guerra ha estado intentando crear ese ideal. Para eso necesitaban mujeres genéticamente perfectas, sin taras físicas, que debían ser criadas en entornos controlados. Cada una de estas mujeres representa una parte en la tríada, y creemos, por la cantidad de asesinatos, que hay más de una tríada.

Dagmar se encogió más en los brazos de Roy, pero no dijo nada. Roy acarició su espalda antes de seguir.

- No sabemos que es lo que pretenden exáctamente con esto, pero creemos que uno de ellos se ha vuelto lo suficientemente osado como para intentar reunir en si mismo estas virtudes. Por eso los asesinatos, por eso les corta el cuello luego de muertas, para llevarse la sangre, para atrapar sus almas. - le acarició el rostro - Sé que no tiene pies ni cabeza, pero el asesino así lo cree y para él es motivo suficiente... - Frunció el ceño, dejándose llevar por una linea de pensamiento - Lo que descarta a Patrick como asesino, el hermano de Chris - le aclaró. - Él sólo busca matarlas, intentó destruir a Cordei hace cinco años, y todos los intentos de asesinato contra tu persona han sido directos, balas, veneno, incluso creo que intenta hacer que te deprimas lo suficiente como para inducirte al suicidio. Por eso la carta y el mensaje de texto, es él el que quiere jugar con tu mente... - La miró y forzó una sonrisa - disculpa me dejé llevar por una idea, ahora sabes como funciona mi cabeza... - La besó con ternura - Creo que encontramos tu escudo. - La mirada de la joven era de puro terror y temblaba como un animalillo asustado entre sus brazos.

- ¿Y porqué quiso matar a su hermano y hacerle daño a Cordei? - fue la única pregunta que se le ocurrió. - ¿Qué tiene eso que ver con mis padres...? - parecía perdida. - ¿Y yo qué soy entonces...?

- ¿Por donde quieres que empiece? ¿Que quieres saber primero?

- Por el principio... - gimió haciendose un ovillo. - No... otra vez no... con una me basta... sigo sin saber qué tengo que ver yo con todo... porque me pusieron una familia de pega...

- Tus padres eran agentes del gobierno alemán, infiltrados en la Hellige Mission, tuviste suerte de que fueran ellos a quienes eligieran, porque para ellos erais niñas, no experimentos, y os cuidaron hasta sus últimas fuerzas. No estaban de acuerdo con lo que querían de vosotras, iban a desertar y escapar con vosotras hacia algún lugar seguro, pero algo salió mal y los del grupo se enteraron. - suspiró - el asalto al banco fue una tapadera para sus asesinatos, sé que no cambia el que esén muertos, pero espero que te demuestre hasta que punto os amaban.

De repente se puso rígida. - ¿Ex...perimento...? ¿Soy... un... experimento...?

Roy negó con la cabeza. - Para los de la Hellige Mission quizá, para tus padres, para Cordei, para tus amigos de verdad, y para mi eres una persona. No importa lo que ellos piensen, sino lo que tu y los que realmente te amamos creemos, eso es lo que quiero que entiendas.

- ¿Qué hicieron conmigo...? - murmuró todavía con la mirada perdida y el cuerpo en tensión.

- No lo sabemos, no sabemos si te fertilizaron in vitro o si eligieron a tus padres biológicos, aunque me inclino más por la primera. Como sea tu patrón genético está modificado, limpio de cualquier tipo de enfermedad o tara genética conocida. - la acarició - en ese sentido puede decirse que te beneficiaron.

Se ocultó la cara entre las manos horrorizada. - Me crearon... me manipularon para que naciese...

- Pero creciste como cualquier niña, en una familia que te ama, eso es lo que importa, lo que tu aprendiste en tus años de vida... - buscó algo en su mente - No te permitiré discriminarte por eso, es como discriminar a la gente por su color, no eliges a tus padres. Dagmar, puede parecer terrible, pero no te hace peor ni mejor que antes.

- Si lo cambia... - murmuró. - ¿Y si tu también estás aquí por su culpa...?

- No entiendo tu pregunta, y no lo cambia, lo pone en perspectiva

- ¿Y si te quieren matar porque estás conmigo? Seguro que ya intentaron hacer que te alejases de mi... porque no entra en sus planes que yo esté contigo... Ya lo hicieron antes...

- No me importa, y si, desde luego que si me quieren lejos intentarán matarme, pero a esta altura da lo mismo porque con lo que se de ellos, también me quieren muerto. Eso no se discute, no te dejaré a menos que con eso pueda salvarte. - respiro profundo y siguió - Lo que te estoy diciendo no cambia lo que viviste, pued que explique determinadas cosas y te ayude a entender cosas que te podrían parecer extrañas, pero tu sigues siendo Dagmar, mi Dagmar, mi reina.

- Me has contado cosas horribles - se enroscó entre los brazos de Roy con más fuerza. - Todo lo que he hecho ha sido mentira... ¿cómo voy a poder saber lo que no lo es?

- Lo que has hecho es verdad, las cosas horribles las hicieron ellos, no tu. Tus fotos son reales, tus afectos son reales, es como la peli del tipo que vive en un estudio, para él su vida era real.

- ¿Y si me la quieren robar otra vez...? ¿Y si quieren matarme porque forma parte de ese experimento, como si tuviera fecha de caducidad...? ¿Y si me muero...?

- Todo lo que dices es posible, pero eres tú la que decidirás como seguir de ahora en adelante. Lo que no quiero es que pienses que tu pasado ha sido falso, porque no es asi. Tu futuro te pertenece, y sabiendo a lo que te enfrentas podrás elegir no hacerles caso. - le sonrió - No creo que puedan programar el día de tu muerte con tus genes, y creeme que yo no dejaré que te toquen.

- ¿Por qué todo esto...?

- Quien sabe, poder, delirios de grandeza, eso es algo que tendrás que preguntarle a ellos. Lo único que me importa ahora es que todo esto te puso en mi camino, y que no pienso dejarte ir fácilmente. Quiero ayudarte a salirte de todo, pararle los pies a los que te amenazan, y no estoy sólo. - besó su mejilla - Y ahora que tu lo sabes puedes rebelarte, puedes dar una respuesta a algunos por que, y eso es mejor que sentirte amenazada por todo.

Con un gemido, Dagmar apoyó la cabeza en el pecho de Roy y sollozó quedamente, asimilando en silencio toda la información recibida. Al cabo de unos minutos, se atrevió a mirar al detective.

- ¿Todo lo que me gusta lo han escrito en los genes? Tú me gustas, me gusta hacer fotos, me gusta el color rojo y me gusta el chocolate... Había un chico en mi clase que me gustaba, el día que le hablé por primera vez me dio su teléfono... yo estaba ilusionada, yo parecía gustarle a él también. Al día siguiente no fue a clase, y no volví a verle nunca más. Su teléfono no existía... Poco después, Adrian se cruzó en mi camino... ¿también él estaba detrás de esto? ¿También trabajaba para ellos? ¿Era su cometido hacerme sufrir? - hizo una pausa. - Han destruido a toda mi familia... y se deshacían de las personas con las que me apetecía estar... ¿Yo soy cómo soy porque me han hecho así? - quiso decir algo más, pero su mirada se desenfocó y su rostro se contrajo en una mueca de dolor. Empezó a temblar y se tapó los oídos con las manos, apretando los dientes con fuerza. - Roy... Roy... - gimió lastimeramente. - La cabeza... me duele la cabeza... - chilló desesperada.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Vie, 04 Sep 2009 14:57

Los gritos de Roy y la alarma lograron que dos enfermeras se presentaran sin demora en la habitación, las imágenes se repitieron ante los ojos del detective hasta que recuperó el control de si mismo. Un apretón en el brazo y Dagmar saliendo inconsciente por la puerta. La cara de Simmons al asomarse por la puerta. Un pinchazo en el brazo. Las enfermeras entrando por la puerta. Sangre en los oidos de Dagmar. La puerta cerrándose y la cara de su padre. Simmons entrando detrás de las enfermeras. Dagmar inconsciente en sus brazos... El hilo conductor estaba perdido.

Cuando el sedante comenzó a hacer efecto el rompecabezas comenzó a armarse en su mente, había gritado al tiempo que apretaba el botón de la alarma, Dagmar había dejado de luchar en sus brazos y cuando las enfermeras entraron, Simmons había tenido que apartarlo de ellas. Una de las enfermeras le inyectó algo mientras la otra acomodaba a dagmar en una camilla y se la llevaban, de los oidos de su mujer salía sangre. Sus padres estaban allí, por un momento pensó que había pasado un largo rato desde el incidente, que se había dormido, pero la tensión aun flotaba en el aire.

Hizo un breve resumen a su madre, dandole a entender que el ataque no pareció normal, que fue como si le hubieran dado un tiro. Su madre se apresuró a seguir la camilla hasta su destino, y él, a solas con su padre, no pudo hacer más que escuchar un leve sermón acerca de los tiempos y las cantidades. Demasiada información demasiado rápido, sobrecarga emocional... Roy asintió dandole la razón con un gesto, y llamó a Sanguino.

Pedro inició un descargo acerca de su impaciencia por la chica, no había noticias porque no había pasado ni media hora... Sin embargo, cuando escuchó lo que Roy quería decirle, su voz cambió de tono, se lo notaba preocupado y quería saber que era lo que el detective creía de todo eso.

- No lo se Pedro, me dijo que quizá la habían programado para morir y le dije que no era posible, pero ahora me planteo si no tendría algo de razón. Manipulación genética, un dispositivo activado por determinado patrón de undas cerebrales y sustancias químicas, parece menos creíble que un aneurisma causado por el estress pero... fue demasiado repentino Pedro, estaba bien físicamente, asustada, un poco deprimida, pero no estaba histérica ni descontrolada. - Hizo una pausa y abatió los hombros - Y yo, no se, estoy asustado, enojado, me siento impotente ante todo esto.

- Creo que Dagmar puede tener razón, que había algo preparado para reaccionar cuando ella supiera algo, llámame.

- De acuerdo, si no lo hago yo lo harán mis padres.

Cuando colgó su padre lo miraba comprensivo, no necesitó que Roy le dijera que tenía razón, él sabía que no había otra forma de decirle a Dagmar acerca de su pasado, no había etapas posibles, era un todo o nada. Su madre los encontró separandose de un abrazo y les sonrió.

- Dagmar está estable, afortunadamente le hicieron radiografías u no un TAC, tiene un objeto metálico en la cabeza del tamaño de un hueso de oliva, ahora mismo la están preparando para la operación.

- Hay que analizar que fue lo que lo hizo activarse, una enzima, un conductor químico, o una señal exterior. Fuera lo que fuera, si no hubiera estado en un hospital la habría matado. - dijo Roy mirando a su madre

- Lo desconozco, no sabemos lo que es, ni siquiera si antes era más pequeño y ha crecido o ha liberado alguna corriente en su cerebro que haya causado ese ataque. Como sea, está en un lugar complicado...

- Hijos de puta, si pudiera tenerlos en mis manos, media hora... - respiró profundo - Perdón madre.

- Nos permiten entrar a ver la operación, ¿quieres ir? - preguntó tomándole las manos. - Ella es fuerte, saldrá de esta y en cuanto tenga esa cosa en mis manos tendremos más pruebas contra ellos.

- No lo se, no se si pueda ver como la abren otra vez, ni soportar haber sido yo el detonante. - abatió los hombros - Sé que ellos son los responsables, pero no puedo dejar de pensar que de haber actuado de otra manera quizá ella no estaría en esta situación.

Su padre le dio otra palmadita en el hombro. - No había otra manera de actuar. Era necesario contarselo, no podías saber que pasaría algo así. Quizás ni siquiera tenga que ver con lo que dijiste y ese dispositivo haya permanecido latente hasta ahora. No eres tu el que actua mal, al contrario, la cuidas mejor que nadie. Estabas con ella cuando ocurrió, si hubiese estado sola...

- Lo se, vamos, necesito estar allí por ella.

Llamó a Pedro por teléfono antes de entrar a la sala de observación para informarle de la situación, los celulares quedaron fuera y los tres entraron a la misma sala con ventana desde la que había visto cómo le abrian el pecho para operar el corazón. Dagmar estaba sedada y estable, la camilla ligeramente inclinada para dejar un buen campo de trabajo al cirujano, y cuando todos los presentes estuvieron en posición, a Roy no le quedó más remedio que concentrarse en una de las pantallas.

Sintió la prsencia de sus padres a su lado, su madre le tomaba la mano y su padre pasó su brazo sobre sus hombros, cuando el taladro comenzó a perforar el hueso Roy se puso tenso. Parecieron pasar horas hasta que el ruido del taladro cesó y la cámara mostró un agujero perfectamente redondo en el cráneo de Dagmar. Los signos no habían cambiado, ni lo hicieron cuando el cirujano metió las pinzas para explorar descuidadamente entre la meninge y la corteza cerebral.

Roy miró a su padre, alarmado, pero la cara de él le dijo que estaba dejándose llevar y decidió relajarse. Tan pronto como respiró profundo, el sedante que había estado luchando contra la adrenalina ganó la batalla. Dos minutos y treinta segundos despues de que Dagmar entrara al quirófano el detective perdió el conocimiento en brazos de sus padres, y estos lo acomodaron en el asiento tras comprobar que sus signos vitales eran normales.

- Despertará mañana, ¿No parece un angelito cuando duerme? - Preguntó su madre acomodando sus cabellos.

- Si, un angelito al cual no le confiaría la espada de Miguel ni la trompeta de Gabriel. - Respondió su padre con una sonrisa.
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