por SirAlexander » Sab, 21 Feb 2009 4:13
Roy destapó la caja y a Dagmar le brillaron los ojos. El aroma a chocolate le dibujó una sonrisa en el rostro y eligió el más grande. - Espero que no te importe - dijo sin esperar protestas mientras le daba un mordisco. Luego gimió un poco más alto de lo normal, como si Roy le hubiese vuelto a provocar un orgasmo, saboreándolo despacio y manchándose los labios con la crema de la parte superior. Se chupó uno de los dedos y le dedicó una sonrisa traviesa. - Anoche soñé con un caballero...
- Y yo con una reina - Sonrió él mientras tomaba un chocolate de la caja.
Rió con alegría mientras se limpiaba los labios. - No me quiero manchar la bata otra vez... aunque me encantaría, pásame una servilleta - le dio otro mordisco al pastel y se fijó en Roy. - Estaban en un castillo y ella estaba sola. Mi caballero vino a visitarme como todas las noches y éramos amantes, no había rey y estaba triste, buscaba poder compartir la cama vacía con alguien que me amase...
Le pasó la servilleta - La reina y yo hicimos el amor, nos amamos hasta saciarnos y mientras descansábamos golpearon la puerta. - el chocolate terminó de desaparecer en su boca - Una vez está bien, no tentemos a la suerte, ya podremos hacerlo como ellos aunque en una cama más humilde.
- No importa la cama mientras lo hagamos... soy partidaria de hacerlo por todas partes - enrojeció hasta las orejas y se atragantó con un trozo de pastel. - En la puerta estaba... Sanguino - no pudo evitar una risa - que venía a avisarnos de que estaban atacando el castillo de la reina. El caballero tenía que protegerla a toda costa de los malvados enemigos.
- Y juntos huyeron por las frías y horribles catacumbas hasta un coche de tiro - le guiño el ojo - A mí, mientras sea contigo, no me importará donde sea.
- El coche avanzaba por el bosque, había niebla, ella tenía miedo, pero caballero estaba allí con ella y tenía la esperanza de poder huir con él a otro reino dónde no la mirarían con malos ojos - eligió otro pastel y lamió la crema antes de morderlo. - Y nos limpiaremos mutuamente de chocolate dónde sea que estemos.
- Chocolate, crema, frutillas... - la miró con picardía - El carruaje fue detenido, y de las sombras surgieron los enemigos
Ella enrojeció más y carraspeó para poder continuar. - El caballero intentó huir con la reina, despistó a los enemigos y corrieron a través de los árboles, pero las ramas la atraparon y frenaron su carrera. De pronto apareció la Muerte ante ellos, reclamando la vida de la reina - abrió los ojos como si contara una historia. - Sospecho que me enseñarás a hacer cosas que todavía no he hecho
- Si hay algo que no hayas hecho, y yo sí, te enseñaré, el resto lo aprenderemos juntos - le acarició el rostro - Lo que buscaba el ser era el alma de la reina, pero el caballero no estaba dispuesto a entregársela, sin importar cuantas cartas dejara en la bandeja de su desayuno. Sin miedo y sin odio se enfrentó al ser, y sufriendo apenas unas heridas lo mató.
- Pero él estaba herido, sangraba y la reina temía por su vida. Volvieron al carro, el traidor había muerto y el ejército enemigo se retiraba - tocó con cuidado el costado dónde Roy había sido herido. - Sé que me has dicho que no me preocupe... Ah, tenemos tantas cosas que aprender y tantas marcas que dejarnos...
- Lo importante es que sabemos que estamos juntos en esto, y que el enemigo es tan terrible como nosotros mismos creamos que es. - pasó su mano por sus cabellos - Cuando la otra noche le volé la cabeza, en el sueño, lo hice con odio y le abrí la puerta. Anoche no lo odié, no le temí, sabía que no podía fallar porque tu vida era lo que estaba en juego, más aún, tu alma. - Suspiró - Cordei me pidió que te cuidara, y eso haré, lo ataparé y no podrá nada contra ti.
Su rostro se puso tenso al escuchar su última frase. - ¿Cómo es eso... de qué Cordei te pidió que me cuidaras?
- Soñé con ella anoche, mientras iba en el taxi - le sonrió, no tenía sentido alarmarla más de lo que estaba - Me confirmó que soy tu guardián y que debo cuidarte.
- Soñaste con ella... - su voz se quebró de angustia y lloró. - ¿Y por qué yo no...? ¿Por qué ha hablado contigo y conmigo no?
- Quizá porque no dormías, o porque en realidad yo estaba en un estado de vigilia. - se estremeció - no estoy seguro de haber soñado, y no todo lo que tenía para decir era bueno. No te angusties por favor.
Sus ojos se vieron desbordados por las lágrimas. - No es justo... - sollozó. Se estrechó a los brazos de Roy y se dejó llevar por el llanto durante unos largos minutos hasta que se calmó.
- Tranquila amor, sé que no parece justo - la abrazó y consoló, dejándola llorar - Es importante que sepas que Cordei te ama, aunque no pueda visitarte por ahora. Ya cazaremos a su asesino y podrás descansar tranquila.
- Cada día que pasa la echo mucho de menos... - susurró con un sollozo. - No puedo dejar de pensar que la mataron sin motivo... ella se estaba recuperando y casi lo había conseguido... me siento como si hubiese tirado los años que pasé cuidándola a la basura porque alguien quiso matarla...
- Eso es lo que quiere que pienses el que la mató, quien quiera que sea es alguien realmente malvado, alguien capaz de destruir vidas para divertirse. - meneó la cabeza - no debería estar diciéndote esto, siento como si hiciera su trabajo.
- Tu le estás buscando... - se alzó un poco para mirarle con los ojos anegados en lágrimas. - ¿Tu vengarías la muerte de Cordei... matándole?
- Muy probablemente no tenga otro remedio, el veneno que lleva ese ser en el alma lo hace irredimible - le sonrió - Pero no lo haría para vengar a Cordei, sino para que no dañe a nadie más.
Dagmar frunció los labios. - Yo sí lo haría para vengarla... - susurró. - Es un sentimiento horrible... - se estremeció.
- Por eso no debes hacerlo, te convertirías en él, como en el sueño.
- Mi sueño se transformó en pesadilla... no me gustó. - Se hizo a un lado para que Roy pudiera tumbarse junto a ella y se quedó mirándolo detenidamente, con la cabeza en la almohada. - Me has salvado la vida... en muchos sentidos - murmuró. - Se me hace difícil hablar de esto... pero es que... te quiero tanto... que tengo la sensación de que si te pierdo a ti también ya no me quedará nada...
- Si yo te pierdo tampoco tendré nada, por eso no puedo permitir que nada te suceda. - La acarició - Por cierto, necesito pedirte que me cuentes algo de la pesadilla, sé que no es fácil. Cuadro me transformé en él, ¿dónde te mató? ¿Fue en el sillón o te llevó a la cama? - la besó - si no quieres no respondas.
Ella respiró con ansiedad, confusa al principio. - ¿Es... algún tipo de curiosidad morbosa o por algo en concreto? No es agradable...
- Lo sé, y no es curiosidad morbosa, necesito saberlo porque mi sueño está incompleto. - La tomó de la mano - Si te desagrada no pienses en eso, y hablemos de otras cosas.
- A ti no te va a gustar... - tragó saliva. - Me llevó a la habitación y me metió algo en la boca... para que no gritase, según sus propias palabras - su rostro se volvió blanco. - Me apuntaba con la escopeta y me... - jadeó - obligó a que estuviese quieta mientras... - no terminó, esperando que él comprendiese. - Me obligué a despertar, pero no pude. Acabó conmigo estrangulándome... y ahí conseguí abrir los ojos
Le acarició el rostro y la abrazó, le besó la frente, los ojos, las mejillas, los labios - Perdona que te lo haya hecho recordar, no volveré a hacerlo.
- Hay veces que no recuerdo lo que sueño, pero este lo recordaba con todo detalle, parecía tan real... - se apretó fuerte a él para hundirse en sus brazos. - Háblame de otra cosa, distráeme
- ¿Donde te gustaría vivir cuando salgas?
La pregunta la pilló tan de sorpresa que dejó de pensar en cosas horribles. - Dónde pueda. ¿Dónde te gustaría a ti que viviera?
- No me refiero a eso, te pregunto dónde te gustaría vivir, conmigo. En qué estado, en una casa o en un departamento, en el campo o en la ciudad. - Le sonrió,
Se encogió de hombros. - Si es contigo dónde sea... No he salido nunca de Nueva York, nunca he vivido en el campo y llevo viviendo en el mismo apartamento 5 años. Muchas veces me he planteado ir a vivir con Cordei, envidiaba su preciosa casa con jardín. Pero ahora...
La miró y le sonrió admonitoriamente - No señorita, nada de pensamientos negativos. ¿Cómo quieres que sea nuestra casa?
- Grande... sin paredes, con ventanas enormes y un espacio para mis fotos - enumeró sin pensar. - Y una bañera grande en la que podamos entrar los dos
- ¿Casa o departamento? - sus manos acariciaron el cabello de la chica
- En una casa nos perderemos, en un apartamento estaremos siempre a la vista. Aunque en la casa habrá más rincones y espacios para probar - rió y le dio un beso. - No sé lo que quiero, nunca lo había pensado y después de cinco años creía que iba a morir en un pequeño piso yo sola... Pero siempre quise vivir en un ático con vistas a los edificios
- Veremos que se puede hacer entonces, ¿La ciudad te gusta?
- Sí, me gusta. ¿A ti te gusta? ¿O prefieres una casa con jardín? ¿O una casa en el campo? ¿O una habitación dónde estemos los dos solos?
- Mientras tu estés allí, no me importará donde sea, pero sí, me gusta la ciudad y me agrada la idea de un departamento grande, con altillo que mire a la ciudad y al parque.
Ella sonrió y acercó el rostro para besar a Roy con dulzura. - ¿Cuántos hijos quieres tener? - preguntó con una risita.
- Dos al menos - dijo sin dudarlo
Ella se rió con más fuerza y se sonrojó. Se acercó a Roy y le susurró al oído. - Mañana podrías venir a una hora como está y empezar a crear descendencia...
- A practicar en todo caso, y siempre y cuando no te esfuerces - le dijo el meloso con una sonrisa
Apoyó la frente bajo su mandíbula y besó su cuello, acomodando el cuerpo para estrecharse a él. - Poco a poco, si sobrevivo a lo de esta noche, mañana me moveré un poco más y cerraremos la puerta con candado para que no puedan interrumpirnos - dijo con una risita.
- Con calma - dijo él acariciándola - tenemos toda la vida por delante, ya veremos con que nos encontramos mañana.
Ella cerró los ojos y su respiración se volvió pausada. - Mañana me encontraré muerta de hambre y otra carta amenazante untada con la mantequilla de mis tostadas... ¿vendrás a verme? ¿O tienes mucho trabajo? Por cierto... no te he preguntado qué tal te ha ido al día - preguntó con aire ausente.
- Normal - dijo el sin creérselo demasiado. - No me pidas detalles, mi especialidad son los homicidios y no creo que te agraden los detalles de mi día. - la acarició - Vendré tan pronto pueda, quizá llegue antes que hoy pero no quiero prometerlo. Te llamaré, y si no has hablado con Sanguino de la carta lo haré yo.
- Háblalo tú... - dijo con un estremecimiento. - Dile que la has encontrado cuando me he dormido y que no sé nada de la carta. No quiero que me dé otro sermón como el tuyo, hace que me sienta mal - con la nariz acarició la línea de su mandíbula y deposito un beso en su cuello, podía sentir su cálida respiración. - Me gustaría que te olvidaras de los detalles horribles de tu trabajo, no sé cómo puedes soportarlo teniendo como novia a una presunta asesina en peligro de muerte...
- Porque sé que no eres culpable y pronto quedarás libre de los cargos ante el resto del mundo, porque mi trabajo hará posible que salgas libre y sigas viva, y porque prefiero afrontar los detalles horribles de mi trabajo si me ayudan para conseguirlo. - Enlazó su mano a la de ella - Lo hablaré con Pedro y le diré que no te sermonee
Gimió ante la perspectiva. - Sabes que lo hará... - apretó con fuerza su mano y descansó la cabeza en su hombro. - ¿Por qué has querido conocer el final de mi sueño?
- Si te lo digo no te gustará, pero si prometes no asustarte lo haré. - le dijo apretando su mano
- Ya me has asustado... - susurró.
- Lo lamento amor, lo cierto es que no es agradable pero una vez que lo acepté creo que puede ser útil.
- No te entiendo... ¿mi sueño te ha resultado útil? - se removió para poder mirarle a la cara. Estaba confusa y asustada.
- Nuestros sueños, recuerda que soñamos lo mismo, según Sanguino pueden ser premonitorios. -le sonrió y acarició su rostro
- Premonitorios... - asimiló en voz baja - ¿En el sentido de que haremos el amor en todos esos sitios o...? ¿Le has contado a Sanguino lo que soñamos? - se escandalizó poniéndose roja.
- No, jamás le contaría todo lo que hacemos - dijo el riendo y dándole un beso
Resopló todavía con las mejillas ardiendo. - Qué susto... ¿Cuál es entonces la premonición?
- El caso en el que trabajo... - suspiró antes de seguir - Es casi idéntico a lo que soñamos.
- ¿Cual... de todos? - preguntó mientras se le cortaba la voz. En sus ojos se fue formando la respuesta cuando su mente empezó a encajar todas las piezas y su rostro fue perdiendo color a medida que lo asimilaba. Le tembló el labio cuando fue a hablar y su respiración se volvió agitada. ¿Quieres... decirme... que han matado a otras personas... como en "ese" sueño? ¿Qué ha muerto una mujer de la misma forma que me mataron a mí... y qué fue...?
Roy asintió y la abrazó antes de que se desbordase - Si, lamentablemente, de hecho casi me he vuelto loco cuando vi la escena. Desperté antes, por eso necesitaba saber lo que había pasado en el sueño, preferí decírtelo yo antes de que te enterases por el periódico.
- Roy... - gimió asustada, con los ojos llenos de lágrimas. Se hundió en sus brazos y tembló sin control. - Si eso es cierto... si lo que dices es verdad... - se mordió los labios para no gritar, pero estaba a punto de sufrir un ataque de ansiedad. - No puedes estar hablando en serio... no puede ser... no puede ser...
- Tranquila amor - la besó y acarició su rostro - No es tu culpa, ni la mía, no somos nosotros los que lo provocamos, tan solo recibimos lo que sucede o sucederá. Y no todo es igual, de hecho creemos que en el caso puede haber habido un hombre más.
- No, no... - ahogó un grito y se llevó la mano a la herida del pecho, su rostro se crispó por el dolor. - No puedes decirme que lo vi y no pude hacer nada... mierda, mierda... - se encogió sobre sí misma.
- No pudimos hacer nada, pero tampoco sabíamos que estábamos allí, ni que era real. Creímos que era un sueño, de hecho, tampoco sé si hubiéramos podido hacer algo. - La acarició e intentó calmarla - Por eso cuando soñamos anoche no odié al que te buscaba, porque sabía que me convertiría en él. Como en el sueño.
Seguía temblando sin control y con voz ronca por el llanto intentó explicarse. - Es que si lo que dices es verdad yo he matado a Cordei...
- ¿De qué hablas? - dijo él mirándola intrigado - Tú estabas drogada cuando mataron a Cordei, el sobreviviente de tu departamento nos confirmó que lo habían hecho para que no fueras. ¿Soñaste con la muerte de Cordei?
- Lo hice... - confesó como si fuese culpable. - Pensaba que era una de esas pesadillas y no le di mayor importancia...
- Cuéntame lo que puedas, y deja de culparte, no podías saber que el sueño era una premonición. - Le sonrió - Cuando era pequeño soñé como moría un compañero, murió dos días después de la misma forma, me costó años aceptar que no lo había provocado. Pero sé que no es así, tan solo somos un conducto.
Hipó descontroladamente mientras intentaba hablar. - Fue hace unos meses... no recuerdo casi nada... es horrible y confuso... solo recuerdo haber entrado y haberla ahogado con una tela... Yo no deseaba su muerte, yo la quería, en el fondo la quería, era mi única familia - rompió a llorar de nuevo.
La abrazó y la meció en sus brazos - Sé que no la querías muerta, tranquila, recuerda que en el sueño fui yo quien te maté, sin embargo no fui yo quien mató a la chica ni tú has muerto, ni al tipo de un escopetazo, que no era Adrián, ni tampoco recibí una puñalada. - besó su frente - Por alguna razón podemos ver las acciones, desde el punto de vista de los protagonistas, pero no sé si podemos cambiar las acciones.
Siguió temblando mientras intentaba respirar. - Debería haber estado con ella... haber ido a la policía... ahora estaría viva... - se apretó a Roy y lloró hasta llenar su camisa de lágrimas. En ese momento una enfermera entró para ver como se encontraban y preocupada se acercó a la cama.
- ¿Qué ocurre?
- Malos recuerdos - dijo Roy sonriendo tristemente - Y culpas sin sentido - miró a Dagmar y acarició su cabello
La mujer miró comprensiva a Dagmar y luego a Roy para susurrarle.
- Es tarde, necesita descansar. Cariño, ¿quieres unos calmantes para dormir esta noche? - preguntó a Dagmar con voz suave. Como respuesta ella negó enérgicamente con la cabeza.
- No, no, no - agarró a Roy de la camisa con más fuerza y se apretó a él, como si no quisiera que se lo llevaran.
- Yo la ayudaré a calmarse, me iré cuando se duerma si no es molestia, no creo que le convenga irse a dormir con esas ideas en la cabeza. - dijo Roy suavemente
- Está bien, si no consigue calmarla... - señaló el botón de llamadas y se marchó en silencio. Dagmar seguía murmurando por lo bajo su culpabilidad.
- Amor - dijo una vez que la enfermera se marchó - No podías saber que pasaría, y si hubieras ido a la policía se hubieran reído de ti. No suelen dar valor de prueba a los sueños, yo podría decir que tengo resuelto el caso, sé como pasó en su mayor medida, pero debo reunir las pruebas y armarlas para poder presentarlo a los demás.
Roy la acarició y la meció suavemente, susurrando en su oído palabras dulces - No eres culpable de nada, no lo sabías. Pero ahora si lo sabes, podemos empezar a hacerle caso a nuestros sueños para protegernos y proteger a los demás.
- Pero... podría haberla salvado... y ahora no estaríamos así... - sollozó. - Murió sola... seguramente creyendo que me resultaba un estorbo... hacía esfuerzos por no agobiarme...
- Dagmar, basta - la tomó de los brazos y la colocó a una distancia en que ella pudiera verlo, su gesto era severo y a un tiempo dulce - No puedes cambiar el pasado, hay miles de cosas que podríamos haber hecho y que hubieran evitado miles de cosas malas, pero no sirve de nada centrarse en ellas. Cordei te amaba, te ama, tanto que te envió un protector que te comprende y te cree. No desprecies su último regalo, vive para que ella viva en ti.
Se le cortó el llanto y apretó los labios. - No puedo evitar pensarlo... yo la quería... ahora estoy sola... y la gente muere en mis sueños... no puedo volver a dormir tranquila sabiendo algo así
- La gente morirá aunque no sueñes, yo me obligué a dejar de soñar después de lo de mi compañero y eso no cambió nada, quizá si hubiera sabido lo que pasaba podría haber evitado otras desgracias. - La abrazó - No estás sola, tienes un don, tenemos un don, y no podemos desaprovecharlo. Que ella esté muerta no significa que debas dejar de quererla, ama su recuerdo, ayúdame a que no les pase a otras lo que le pasó a ella. No quiero que te maten.
Ella se abrazó fuertemente a Roy. - Te quiero - susurró con voz ahogada, sollozando. Después de unos minutos, comenzó a relajarse y sus llantos se volvieron menos intensos. - No te vayas...
- Me quedaré hasta que me echen - dijo acariciando sus cabellos
Se movió un poco para poder mirarle a los ojos y lo besó con impaciencia. - Quédate aquí a dormir, por favor... - suplicó.
- No sé si pueda, pero lo intentaré, hablaré con Perry.
- Yo soy más persuasiva que tú... - acarició sus labios con los dedos y se limpió los ojos. - Los calmantes empiezan a perder su efecto - gimió acariciándose la herida.
- Vale, lo llamaré
- No te vayas... yo lo llamaré - alargó la mano hasta el botón de llamada y tocó desesperadamente para hacer venir el médico. Cuando terminó le dio un beso a Roy y lo empujó suavemente. - Si ve que te has acostado conmigo se enfadará mucho...
- Vale, esperaré en el sillón, arréglate la ropa - dijo él yendo a sentarse y haciendo lo mismo
Se ajustó el camisón a las piernas y se tapó con la manta, tumbándose en la cama sin dejar de mirar a Roy con temor a que desapareciese. Una enfermera entró y Dagmar le pidió que avisara al doctor. A los pocos minutos el doctor Perry entró y estudió a la joven, mirando después a Roy.
- Señor O'Connor, no debe hacer llorar a la señorita - después de comprobar todas sus constantes y preguntarle por su estado, le dio unos calmantes. - Intenta descansar un poco, Dagmar. Si te sigue molestando la herida llama a una enfermera.
- Gracias doctor
- Buenas noches - se despidió. Dagmar le hizo un gesto a Roy para que se acercara. - Doctor... - llamó. - ¿Podría Roy quedarse a dormir aquí... al menos hoy...? - Perry suspiró y los observó. - Por favor...
- Con la condición de que te deje dormir... - apuntó levantando un dedo.
- La dejaré dormir, gracias doctor.
- Que descansen - se despidió de ambos y se retiró. Dagmar reclamó enseguida la atención de Roy con un ronroneo lastimero.
Roy se acercó a Dagmar y se sentó al borde de la cama - ¿Qué puedo hacer por mi Reina? - dijo con una sonrisa
Ella le devolvió la sonrisa con ternura. - Supongo que... - habló despacio e hizo una pausa mientras enlazaba su mano en la de Roy - ... hacer un hijo a estas horas no es buena idea...
- No, una vez por noche es demasiado riesgo, y no creo que un embarazo le siente bien a tus pulmones - le dijo acariciando su brazo y con la misma sonrisa que ella le dedicaba a él.
Suspiró con turbación y lo atrajo hacia ella para darle un beso. - Pero prométeme que cuando termine todo esto te tomarás unas vacaciones conmigo
- Lo haré, iremos a una isla desierta, o mejor a un lugar donde nos atiendan como a reyes. - le dio el beso que ambos deseaban y le acarició el cabello
Permaneció unida a sus labios largo rato, le acarició el rostro y mordió con suavidad. - Me siento muy mal... - susurró cuando se separó.
- ¿Físicamente?
- Los calmantes tardan... - afirmó. - Y me duele estar aquí también, contigo pero a la vez, sin ti... sabiendo que si me duermo podría pasar cualquier cosa...
- Si te duermes, podrás descansar, yo guardaré tus sueños - La acarició - Que no podamos hacer el amor no significa que no pueda cuidarte. Acercaré el sillón y te tomaré la mano mientras dormimos.
- Ahora me siento más culpable, dormirás en un incómodo sillón... - miró el sofá con algo de recelo y luego a Roy. - Espero que no te importe...
- No me importará con tal de que duermas tranquila, - dijo con una sonrisa - Deja de preocuparte por el resto del mundo y enfócate en curarte, si te sirve de algo, intenta imaginarte como será cuando estemos de vacaciones
Dagmar se acomodó dejando la mano libre al alcance de la de Roy. - Cuéntame un poco más como serán esas vacaciones...
Roy acercó el sillón al lado de la cama y se sentó, tomando a Dagmar de la mano - Iremos a la playa, a una playa tropical, pasearemos de la mano al lado del mar. ¿Dónde te gustaría que fuéramos?
- Pues... no sé dónde están las mejores playas... ¿Has dicho antes una isla perdida? Seguro que por Hawái hay muchas sin visitar... - rió ella. - ¿Mañana tendrás tiempo para hacerme un favor? - dijo de pronto cambiando de tema.
- Dependiendo de cuál sea el favor, y cuanto tiempo me lleve, pero intentaré cumplir con lo que me pidas - le dijo él sonriendo - En cuanto a las islas, mientras estés allí, corriendo y saltando... y otras cosas... no me importará donde sea.
- Corriendo y saltando... y otras cosas... - repitió ella con una risa. - Supongo que en esa imagen mental tuya mientras corro y salto y hago otras cosas voy completamente desnuda... - se sonrojó divertida. - El favor es sencillo, se me ha terminado el carrete y me gustaría que lo llevases a revelar. No puedo hacerlo yo... Y que me comprases uno nuevo, quería pedírselo a Sanguino, pero me daba vergüenza...
- Veo que conoces mi imaginación, sobre todo para cuando hacemos otras cosas - dijo con picardía - Y sí, puedo hacer revelar el carrete y conseguirte uno nuevo. ¿Los haces revelar en algún lugar en especial?
- Sí, en una tienda que hay cerca de mi casa, te escribiré la dirección en el sobre dónde guardo el carrete... Ah... diles que lo carguen a mi cuenta... - sonrió. - No es difícil imaginar en qué piensas cuando quieres verme correr, saltar y dar vueltas por unas playas de arenas blancas... Y nada y bucear ¿también entra?
- Bien, lo llevaré allí entonces - en realidad pensaba pedirle ayuda a Brian para revelar las fotos, no quería que le cambiaran las fotos en una tienda comercial. - Y desde luego, también nadaremos y bucearemos.
Una condición - pidió ella mientras cerraba los ojos. - Tú también saltaras y correrás conmigo desnudo - rió. - Hasta ahora, no he podido verte más que en sueños mientras que tú me has visto sin ropa dentro y fuera...
- Desde luego que haremos todo junto, y si te gusta verme desnudo, entonces no usaré ropas cuando esté contigo. - dijo él acariciando su rostro.
Ella hizo un guiño. - No te desnudes ahora, te negarían la entrada - se rió y luego suspiró, relajada. - ¿Está Roy por ahí? ¿Me lo pasas?
Él le alcanzó el oso. - No te preocupes, no quiero que me violes - le dijo con un guiño
Se rió con ganas mientras situaba al oso cerca de ella. - Cuida de mis sueños, ¿vale? - le pidió.
- Te cuidaré amor, duerme tranquila. - dijo después de darle un beso en los labios - Felices sueños.