Episodio II [Roy] Juego siniestro

Razón, sentimientos y pasiones. Mente, espíritu y cuerpo. El alma se divide en tres. ¿En cual reside el deseo?
Director: Avhin.
Jugadores: Figaro, Gadea, Sir Alexander, Adisabeba, SamuelVimes.
Jugadores Reserva: --
Plazas libres: --
Periodicidad de los turnos: 1 por semana.

Moderador: Avhin


Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Jue, 12 Feb 2009 4:41

Roy

- Señor Wells, el placer es mío. - Roy sonrió y apretó su mano

Brian volvió a sentarse mientras Sanguino daba un sorbo al café que tenía frente a él. - Bueno... - carraspeó el hombre, algo incomodado, posando las manos sobre la cámara. - ¿Cómo está Dagmar? - preguntó mirando primero al sacerdote y luego a Roy. - Como creo recordar que le dije, fui a su casa y no la encontré en sus mejores condiciones. Y todavía no sé cómo está...

- Viva, gracias a dios, y recuperándose - Fue la respuesta de Roy, dejando los detalles a Sanguino si quería dárselos

- ¿Y qué le ocurrió? - indagó preocupado. El hombre del vaticano se inclinó hacia la mesa y cruzó las manos, escrutando al fotógrafo, sin hablar. - Vamos, por amor del cielo. Vuelvo de oriente medio para ver cómo está y me encuentro su casa destrozada, ¿qué ocurrió?

- ¿Estuvo en la casa? - Roy enarcó una ceja - ¿Cómo consiguió entrar?

Brian frunció el ceño. - No hace falta entrar, se ve desde fuera un enorme agujero precintado y el salón entero con todos sus libros por el suelo... Cuando pregunté me dijeron que era usted quién llevaba el caso - señaló a Sanguino.

- Así es. También estoy a cargo de su seguridad en el Monte Sinaí. El agente O'Connor fue quién la sacó con vida de su casa.

- ¿Y a qué se debe esa seguridad? - preguntó frunciendo más el ceño, molesto.

- Trataron de matarla una vez, si bien acabé con casi todos los asaltantes sabemos que alguien está detrás de ella. - Meneó la cabeza - Quien quiera que sea ha intentado matarla al menos una vez, una agente ha perdido la vida como consecuencia.

Brian perdió color en el rostro, se dejó caer hacia atrás en el asiento, asimilando la noticia. - Pero... ¿quién puede querer matarla? Dagmar es una chica excelente, nunca se ha metido con nadie...

- Señor Wells, ¿qué relación tenía con Dagmar? - preguntó rápidamente Sanguino.

- ¿Tener? Fue mi alumna - se encogió de hombros. - De las mejores. Era una chica muy frágil, muy tímida, pero con un talento que no tenía ninguno de sus compañeros... ¿Quién la quiere muerta? - insistió.

- Como dije no lo sabemos, creemos que está relacionado con el asesinato de su hermana y han incluso llegado a incriminarla. - Roy endureció la mirada - Lo cierto es que no podemos confiar en nadie, quien sea que la quiere muerta tiene recursos.

Brian pareció comprender por la mirada de Roy y dio un resoplido. - ¿Y sospechan que yo pueda querer matarla? Esto es el colmo... ¿Necesitan pruebas? ¿Quieren asegurarse de que no la voy a matar? Pues adelante, pregúntenme dónde he pasado los dos últimos años... - se cruzó de brazos y miró a Roy, mientras que Sanguino movía las manos para caldear el ambiente.

- Señor Wells, sabemos dónde ha estado los últimos dos años, y créame que si tuviésemos alguna prueba de que usted querría querer matarla no habríamos quedado aquí para tomar un café. Pero no negará que resulta bastante sospechoso que usted regrese de Europa tan repentinamente como desapareció de la vida de Dagmar.

- Lo cierto es, señor Wells, que nuestra sospecha pasa por la posibilidad de que usted sea un impostor. ¿Estaría dispuesto a permitirnos hacerle algunos análisis? Sé que resulta insultante, pero no creería las cosas que han intentado.

- Si los hago, ¿me dejarán verla? - preguntó antes de que Roy hubiera podido terminar su frase.

- Lo lamento señor Wells, pero eso no será posible. Al menos por el momento.

- Entonces no necesitan hacerme ninguna prueba... - resolvió dispuesto a zanjar el asunto con un suspiro de derrota.

- Pero si los hace podremos contarle más del caso y quizá pueda ayudarnos a resolver este rompecabezas. - Roy suspiró - Lo cierto es que no tenemos a nadie que pueda hablarnos del pasado de Dagmar, y que pueda ayudarnos a relacionar lo que ha vivido con el presente. No puedo obligarlo a hacerse esos análisis, y es prerrogativa de Sanguino que entre o no al hospital, pero hasta no asegurarnos de que es quien dice ser ni siquiera podemos decirle a Dagmar que ha vuelto.

- Ni siquiera sé si a ella le importa que yo haya vuelto - se encogió otra vez de hombros. - Hace más de 18 meses que tendría que saber de mí, prácticamente la abandoné, tampoco tenía esperanza de que quisiera volver a verme, así que no le pasará nada si sabe o no que yo he vuelto... tendrá cosas más importantes - jugó un momento con el cordón de la cámara. - No sé nada de la vida pasada de Dagmar, fui su profesor, no su confesor, así que no creo que pueda servirles de mucha ayuda

- Wells, sé que le alegraría saber que ha vuelto, puede que haya reproches o no, pero ella lo creía muerto. Nunca pensó que la hubiera abandonado.

En los ojos del hombre pareció brillar un asomo de esperanza y sonrió con algo de tristeza. - Ella siempre es así, nunca espera lo peor de la gente. Y también parece ser su maldición, suele acabar sintiéndose traicionada - sacudió un momento la cabeza. - Me gustaría poder verla. No quiero faltar más a mi promesa...

- Entonces acceda a hacerse esas pruebas. Lo incluiremos en el caso y tal vez pueda, sino verla, hablar con ella - aseguró Sanguino.

- Brian, quiero creer que usted es quien dice ser, y contarle en detalle lo que sucede. Créame que quisiera no ser el único motivo por el cual sonríe Dagmar, le vendría muy bien tener un amigo.

Brian dudó un momento. - No soy reticente a hacerme esas pruebas porque oculte algo. Pero puede que encuentren algo que no les guste. Al menos, en lo que usted ha dicho referente a devolverle la sonrisa a Dagmar. Espero que, con respecto a eso, puedan guardarme el secreto...

Roy asintió - Tan sólo nos interesa comprobar que su persona física, dientes, sangre, huellas, y ADN de existir una muestra previa, coinciden con los registros. Y realmente lo único que me dejaría totalmente tranquilo es una prueba de ADN, es lo único que la ciencia no puede duplicar.

- Está bien. ¿Dónde tengo que hacerme todo eso?

- ¿Pedro? ¿Te parece bien si arreglo con mi madre para que vaya a su laboratorio?

- Sería perfecto, Roy - hizo una mueca y buscó algo en el bolsillo. - Disculpen, las costillas me están matando - se tomó un calmante y bebió agua.

- ¿Qué le ha ocurrido? - preguntó Brian.

- Un accidente de coche. Cuando Roy dijo que serían capaces de todo, se refería a cosas como estás

- Accidente... bueno, es una forma de llamarlo, intentaron matarlos a él y a otra agente hace unos días.

- Es algo no sabemos con certeza - corrigió Sanguino. - Pero no es descabellado pensar que intentasen matarnos. ¿Cuando podría hacerse las pruebas? - preguntó tanto a Brian como a Roy.
Roy miró el reloj - Si hablo con mi madre, supongo que podríamos ir para allí hoy, pero si necesita tiempo, o no puede hacerlo hoy, cuando sea.

- No tengo nada mejor que hacer ahora y si quieren salir de dudas cuanto antes estoy dispuesto a hacer de cobaya...

- Perfecto - Roy sacó el celular e hizo una llamada, cinco minutos más tarde, después de haber explicado la situación, asintió con la cabeza - Mi madre nos espera, ella misma hará las pruebas. Pedro, podrías hablar con mi padre para que consiga lo que pueda sobre Brian, con suerte hoy mismo podremos hacer las primeras comparaciones.

- Claro...

- Me siento como si fuese sospechoso de algo - comentó Brian. - ¿De qué murió su hermana?

- La asesinaron, de una manera bastante brutal. - le palmeó el brazo - No se preocupe, ser sospechoso no es lo mismo que ser culpable, y si realmente es Brian Wells, todo quedará aclarado y le pediré disculpas.

- Dios... pobre Dagmar - se llevó una mano a la cara, apesadumbrado. - No tiene que pedirme disculpas, sé como de sentirse. Hay injusticias que no tienen explicación ninguna.
- Excepto por la maldad humana - Roy dejó unos billetes en la mesa - Yo invito, Pedro, dile a Dagmar que esta noche iré a comer con ella.

- Me quedaré con ella mientras veis a tu madre - decidió. Brian acercó la mano para estrecharla del sacerdote. - Encantado de conocerle señor Wells.

- Nos volveremos a ver, seguro. Buenas tardes

Al salir del café, la noche estaba cayendo y había empezado a nevar. Brian llevaba una bolsa grande y la abrió para guardar la cámara, Roy pudo ver varias carpetas en su interior. Se ajustó el abrigo y la bufanda, con lo delgado que era parecía que se lo fuera a llevar el viento.

- A dónde usted mande, agente. ¿Cual es su relación con Dagmar? - preguntó en el mismo tono que había empleado Sanguino momentos antes.

Roy sonrió - ¿Cuantas palabras quiere que use para definirlo? Nos amamos.

Brian enarcó las cejas. - ¿Usted y Dagmar... ? Pero... ¿cuanto hace que se conocen? Pensaba que usted le había salvado la vida y todo eso... vaya, a alguien se le debió olvidar decírmelo. ¿Cómo está ella? ¿Es feliz? - interrogó ahora un poco más entusiasmado mientras Roy paraba un taxi

- La conocí el día que atentaron contra ella, a pesar de que habían pasado dos días de que su hermana había muerto ningún policía la había contactado. La acompañé a su departamento, alarmado por la ausencia de aviso, y la convencí de irse a otro lado. Cuando estábamos allí atacaron, sobrevivimos, y una cosa llevó a la otra. Es tan feliz como puede serlo una persona que está e cama, con una herida grave, cuya hermana ha sido asesinada y que se sabe en peligro. El hecho de que se haya enamorado después de cinco años parece ser el único punto claro en todo esto.

- ¿Y qué hay de usted? Porque está claro que la que tiene las de perder es ella

- ¿Por qué dice eso?

- Usted parece un tipo muy seguro. Ella es una chica muy frágil. Si su hermana ha muerto y en los dos años que no sé nada de ella se ha enamorado de usted en menos de... ¿cuanto? ¿una semana? - se encogió de hombros como si la pregunta fuese obvia.

- Estoy enamorado también, si es lo que le preocupa, supongo que creerá que debería haber evitado que esto suceda, pero fue más fuerte que cualquiera de los dos. No se preocupe, soy el primer interesado en que ella esté bien.

- Seguro. Perdone si me pongo en plan paternal, pero le tengo bastante aprecio. Aunque no tengo derecho a juzgarla, claro. Cuando estaba en el avión, volviendo hacia aquí, no dejaba de pensar en lo que le había prometido - habló con timbre melancólico. - Creo que en su estado no podrá ver las fotos, ¿ella sigue usando su cámara? Bueno, supongo que con todo lo ocurrido no habrán podido hablar de cosas así

- Sigue usándola, de hecho muy bien. Hay un par de fotos que podrían interesarle, si todo va bien podría mostrárselas.

- Oh, fantástico. Siempre la animé a que expusiera sus fotos en una galería, es mejor que muchos de esos que llaman expertos. Pero nunca tuvo la entereza suficiente. No soporta las críticas, ni las buenas ni las malas... - mientras hablaban, Roy reconoció la calle y el laboratorio de su madre. Estaban llegando a destino.

- Bueno, no ha expuesto, creo, pero si tenía un par en el lugar en que trabaja. - Roy hizo una seña al taxista - Es aquí

- Sí, las he visto. ¿Son fantásticas, verdad? - bajó del taxi en cuanto este se hubo detenido y acompañó a Roy sin dejar de parlotear. - Y qué hay de ese tipejo... ¿Andrews? El pintor con el que salía antes de marcharse, ¿sigue acosándola?

- ¿Cuando las vio? - Preguntó Roy extrañado

- Pues cuando fui a buscarla a la librería dónde trabajaba... No contestaba mis llamadas, así que fui a verla al trabajo. No estaba y fui a su casa... y ya sabe el resto - se encogió de hombros.

- Si, lo imagino, Andrews está preso

- ¿Preso? ¿Es sospechoso de algo? - en su voz se distinguió una nota de ansiedad, como si deseara que fuese el culpable de todos los males de Dagmar.

- Ingresó a la fuerza en el hospital

Brian soltó una risa. - Siempre le faltó un tornillo a ese chico. Es un gran pintor, pero una mala persona. Supongo que Dagmar le habrá contado "maravillas" sobre él

- Lo he conocido, es una basura, pero lamentablemente no podemos acusarlo de intentar matarla.

- Yo lo tuve de alumno - explicó como si fuese obvio. Llegaron a la puerta del laboratorio y Brian se detuvo, mirando a Roy esperando algo.

- Mis condolencias - dijo con una media sonrisa - ¿Pasamos?

- Claro, claro... - se adentró en el hall del edificio, algo inquieto. - ¿Dónde vamos?

- Por aquí - dijo Roy llevándolo hacia el escritorio de seguridad y anunciándose, la recepcionista le indicó en que laboratorio debían presentarse y los anunció. Unos minutos y varios pasillos más tarde entraban en un cuarto con una camilla y varios aparatos. - Hola madre, te presento a Brian Wells, Brian, la doctora Maureen O'Connor

Maureen saludó al fotógrafo y le indicó una silla. – Si le parece bien empezaremos inmediatamente, ¿Su brazo preferido? – Preguntó mientras se ponía los guantes

Wells extendió su brazo izquierdo y la doctora procedió a extraerle sangre, luego de entregar la muestra a una ayudante acercó una máquina de rayos X bucales. – Esto no le dolerá, cierre los ojos – Un momento más tarde le colocaba una masilla sobre la dentadura – Muerda por favor, así, gracias. – La pieza fue a parar a un hornillo y finalmente le pintaron los dedos con tinta negra para tomarle las impresiones digitales. Todo el proceso duró unos quince minutos, y Maureen le sonrió a Brian – Listo señor Wells, en un par de horas estará el resultado preliminar del análisis, si lo desea podemos esperar en la cafetería.

Los tres fueron a tomar un café, y media hora más tarde se les unió el padre de Roy – Buenas tardes, señor Wells supongo, espero que mi hijo no lo esté importunando demasiado con esto, desde que conoció a esa chica no deja que se le acerque ningún hombre si no es con certificado. – En un ambiente distendido se dirigieron al laboratorio donde Ethan se dedicó a comparar las huellas, el patrón y las radiografías dentales con el contenido de una carpeta. Con rostro inescrutable analizaba y observaba a Brian, que esperaba resignado el veredicto.
Finalmente trajeron los resultados del análisis sanguíneo – Ah bien, la prueba final – Dijo el Director del CSI mientras comparaba parámetros en dos hojas de papel. – Hijo – dijo finalmente – Si este no es el señor Wells, entonces nuestros enemigos tiene recursos suficientes para clonar personas o modificar los archivos policiales y militares a nivel nacional.

- No me extrañaría – Fue la desapasionada respuesta de Roy – Pero supongo que tendremos que correr ese riesgo, mis disculpas señor Wells, espero que sepa perdonar a un enamorado paranoico.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Lun, 16 Feb 2009 11:23

Lunes 10 de Diciembre - Noche

- No hay nada que disculpar, señor O'Connor - volvió a encogerse de hombros. - Al menos se presta a proteger a Dagmar mejor que otros de sus enamorados, aunque quizás no tan paranoicos.

Roy sonrió y esperó para saber si Brian iría a la puerta.

- Hum... bueno - Brian se colgó de nuevo la mochila y se ajustaba el abrigo. - Creo que... será mejor que me vaya a dormir un poco. Mañana le preguntaré a su amigo Sanguino si puedo ver a Dagmar, y si no... bueno, puedo esperar a que salga del hospital y hacerle una visita cuando no se tema por su vida - comentó resignado.

- Muy bien, señor Wells. Hasta mañana entonces - Roy le estrechó la mano y tras despedirse de sus padres acompañó a Brian hasta la puerta. Ethan y Maureen se miraron un momento.

- Señor Wells - llamó la señora O'Connor. - Por favor, ¿podría hablar un momento con usted? Roy, puedes ir bajando, te lo devolveré enseguida - Roy miró a Brian y este sonrió de manera triste hacia la doctora. El muchacho asintió y bajó a la puerta, esperando allí a Wells. Decidió encender un cigarrillo mientras esperaba, fuera la nive caía cubriendo las calles y el humo del tabaco se mezclaba con el vaho que desprendía.

Ni siquiera había consumido todo el cilindro cuando Brian llegó hasta él. Rápidamente lo apagó, intentando mantener una expresión relajada a pesar de que le preocupaba el hecho de que su madre quisiera hablar a solas con él. El hombre tenía el rostro preocupado, pero enseguida sonrió para quitarle importancia.

- Voy a echarme un rato - comentó con desenfado. - Me he acostumbrado al horario europeo - se encogió de hombros, un gesto que parecía propio. - Por cierto, no le diga a Dagmar que he vuelto todavía... - abrió la boca para añadir algo más, pero no lo hizo. - Buenas noches, agente. Su familia es muy interesante. Dagmar está en buenas manos.

Roy se despidió de Brian y llegó al Monte Sinaí algo más tarde de lo que esperaba. Sabía que a partir de aquella hora las visitas estaban mal vistas por el doctor Perry, pero necesitaba ver a Dagmar, aquella mañana la había encontrado más nerviosa de lo habitual y suponía que ella lo asaltaría a preguntas. Llevaba un paquete en la mano que contenía una suma considerable de pastelitos, sabía que era lo único que Dagmar querría comer y aunque no era sano dado su estado, tenía que animarla. Saludó a los vigilantes, a las enfermeras y recibió una advertencia de Perry antes de llegar a la habitación. Sanguino esperaba fuera, bastón en mano y documentos en el otro brazo, despidiéndose.

- Es Wells - confirmó Roy. - Las pruebas demuestran que es él.

- Eso es bueno. Hablaré con él por si quiere formar parte del equipo, puede ser de ayuda. Ve, Dagmar te espera, intentando disimular sin éxito su ansiedad
- bromeó.

Una vez estuvo seguro de que estaría a solas, llamó suavemente a la puerta, pero nadie contestó. El vigilante le cofirmó que estaba dentro, así que se asomó despacio. Alarmado, vio que la cama estaba vacia, al mirar a todas partes, escuchó como la puerta del baño se abria y Dagmar apagaba la luz. Roy entró a toda prisa y cerró la puerta, mientras ella se apoyaba en el bastón del gotero. Tenía el brazo derecho envuelto con una venda acolchada de color azul y sujeto al cuello con unas cintas blancas. Estaba desconectada de la máquina de constantes. Levantó la vista cuando escuchó a Roy y por sus ojos pasaron una infinidad de emociones, que iban desde la sorpresa hasta la agitación.

- Roy - susurró con temor.

- Dagmar - recriminó él con voz preocupada. - ¿Que haces lev...? - la frase se quedó a medias cuando Dagmar salvó la distancia que los separaba con rápidos pasos y depositaba un cálido beso en sus labios. Se relajó un poco, pero todavía con un sermón en la cabeza sobre su salud y el reposo que debía mantener por su seguridad. Pero ella no le dio tiempo a más, con la mano libre rodeó su cintura y se aferró a su chaqueta, mordiendo sus labios con toda la impaciencia acumulada del día y apretándose a su cuerpo. Le quitó de la mano el paquete con pasteles tirándolo con cuidado sobre la cama y luego tironeó de su abrigo para quitárselo, frotando el cuerpo de Roy con la mano ardiente. El brazo derecho estaba prisionero entre los dos cuerpos.

- Tienes la nariz helada - canturreó ella con una risita. Tampoco esta vez dio opción a réplica, volvió a besarlo con fuerza, empujándo su cuerpo hacia él hasta que Roy sintió que sus piernas tropezaban con el borde del sillón de la habitación y caía sentado mientras ella se sujetaba en el gotero para no caerle encima. - Me han desconectado - explicó emocionada. Antes de que él pudiese hablar para dar su opinión al respecto, se vio casi desbordado por la situación. Dagmar subió a sus rodillas situando una pierna a cada lado y enredó los dedos en su pelo, hundiendo la lengua en su boca hasta que se quedó sin aire. Buscó la mano de Roy y la dirigió hacia la piel desnuda de su pierna, deslizándola hacia la parte oculta bajo el fino camisón de tela del hospital. Sintió un escalofrió, los dedos de Roy estaban fríos por la temperatura de la calle por lo que apretó la mano sobre la de él para calentarla entre su mano y su pierna. Lo miró a los ojos fijamente, con una única idea en mente y la mirada llena de fuego, jadeando entre sus labios.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Vie, 20 Feb 2009 3:36

Roy sintió el calor de Dagmar en su mano, fue consciente de la entrega y el deseo de la mujer y de lo que le provocaba. Pero tambien sabía que la última vez que habían hecho el amor ella había teminado en coma. La herida había vuelto a ser cosida hacía tres días, cualquier esfuerzo podría abrirla, pero también había otra herida que podía abrirse si la rechazaba. Sus dedos acariciaron la piel de sus muslos y sigueron lentamente el camino que le marcaba la mano, sus labios devolvieron los besos, pero con más ternura y no tanta pasión. Intentó llevarla hacia aguas mas calmas - Tranquila amor, despacio, no quiero que vuelvas a lastimarte. Relájate - su lengua buscó la de ella mientras sus dedos se acarcaban lentos hacia el calor - No te esfuerces, yo me encargo

Dagmar se relajó, como si hubiese conseguido lo que quería y acarició la mano de Roy, su brazo y su pecho. Besó la comisura de sus labios, su mandíbula y luego su cuello con calma, saboreándolo. - Quiero... - susurró en su oído después de darle un mordisquito -... que me hagas el amor... despacio... - apretó suavemente las piernas contra las de Roy, su respiración era agitada pero no nerviosa, de la pasión inicial había pasado a la ternura y con un ronroneo apretó sus pechos al cuerpo de Roy, aunque el brazo vendado quedara atrapado entre sus cuerpos pudo notarlos a través de la tela. El hombre jadeó en sus labios - Yo tambien quiero, ahoga tus jadeos en mi boca, haz lo que sea necesario para no hacer ruido, porque te haré gozar lentamente - su mano libre acaricio su espalda y los dedos en su pierna acariciaron la entrepierna con ternura para sentir su calor. La mano de la espalda buscó en la billetera un preservativo y lo dejó a mano antes de volver a acariciar la piel de Dagmar.

Ella rodeó su cuello con el brazo y se aferró a sus cabellos, besándolo con fuerza, pero con calma. Su cuerpo temblaba y jadeaba en sus labios. - Te prometo ser silenciosa... - murmuró animada apretándose más todavía a su cuerpo. Los dedos de Roy notaron el calor y como empezaba a humedecerse. Los dedos acariciaron el clítoris y los labios hasta sentir que la humedad se hacía lago y el dedo exploraba sin resistencias el interior del sexo. La otra mano, bajo la bata, acariciaba la piel y atraía el cuerpo hacia el suyo. La boca bebía gemidos y la lengua exploraba la boca de Dagmar. Ella acarició su cabeza, su nuca y su cuello, dibujando con la lengua sus labios. Con los dedos bajó por delante buscando botones para soltar con la torpeza de la mano izquierda y besó su garganta y el nacimiento de su pecho, apartando lo que molestaba, bajando hacia el pantalón dónde tironeó de la camiseta para meter la mano debajo y tocar los músculos de su abdomen.

Los dedos de Roy abandonaron la humedad para desabrochar el cinturón y desabotonar el pantalón. Buscó con la otra mano el preservativo y apartó levemente a Dagmar para poder maniobrar. La miró a los ojos con deseo, la observó mientras se ponía la protección, y luego, con infinta sensualidad, la atrajo hacia él. Sintió su calor cuando se tocaron y como se volvía más abrasador a medida que ella se apretaba a él. Observó como sus ojos perdían foco y lo miraban sin verlo durante unos segundos que se volvieron eternos. Ella se acercó todo lo despacio que fue capaz y ahogó un gemido en sus labios.

Acomodó su miembro en la entrada y poco a poco, mientras la acercaba hasta pegarla a él, fue penetrándola, y cuando los cuerpos se tocaron y no parecía posible más, movió su cadera hasta juntar la pelvis a sus labios, entrando a fondo. Lentamente comenzó el vaiven - No te muevas - Susurró en sus labios - Déjate llevar, no te esfuerces.- Dagmar se esforzó por mantenerse quieta y en calma, los deseos de seguirle se volvían insoportables, pero logró relajarse y permanecer apretada al cuerpo de Roy mientras él se movia. Posó los labios sobre su boca para ahogar unos suaves jadeos acompasados a sus movimientos, sin esforzarse, pero temblando de placer.

Roy buscó su centro, acompañando sus movimientos con caricias a sus pechos y a su trasero. Las pieles casi no se separaban, haciendo el camino corto pero extremadamente profundo, con la pelvis buscaba apretar el botoncito de su rosa en cada movimiento, tratando de haccerla llegar al éxtasis. No tenían demasiado tiempo y él tampoco aguantaría mucho sumergido en ese mar cálido que era Dagmar. Cuando todo parecía volverse infinito, Dagmar se estrechó a él con fuerza, sus labios dejaron escapar un suspiro ahogado silenciado en los labios de Roy y su cuerpo tembló con un latigazo tan largo y tan profundo como lo habían sido sus acometidas. Sintiendose absorbido, el hombre se dejó llevar, hundiendose en sus profundidades y agotandose dentro de ella, dejándole sentir cómo latia su miembro al descargarse en el latex. Finalmente se calmo y poco a poco fue separandose, sin dejar de besarla. - Te amo Dagmar

- Y yo... - susurró ella totalmente rendida. Se acurrucó en el hueco de sus brazos todavía sin poder detener sus estremecimientos hasta pasado un tiempo. Cuando él se separó, ella ronroneó y lo besó con ternura. - Te quiero, te amo y te adoro - enumeró en sus labios con una risa nerviosa.

- Y yo a ti, y ahora dejarás que te lleve a la cama y como una niña buena cenarás - La besó y la ayudó a ponerse en pie con ternura.

- Acabo de cenarte a ti - rió estirándose, se le doblaron las rodillas y se agarró a Roy. - Creo que se... me han dormido las piernas... - volvió a reirse con un rubor vergonzoso en las mejillas.

Se quitó el preservativo, abotonó sus pantalones, y la llevó en andas hasta la cama con cuidado de llevar el suero. - Voy al baño y vuelvo, no te vayas

- Te espero - le dio un beso mientras subía a la cama y se acomodaba con una sonrisa tonta en los labios.

Fue al baño, tiró el preservativo por el ventanuco, se lavó y luego volvió al lado de ella. - Me deshice de las pruebas - le dijo con una sonrisa - Ahora confiesa, por que no comiste y que te tenía tan nerviosa. - le dijo mientras le daba un beso.

Se puso pálida de repente y lo agarró de la camisa. - ¿Sabes que te quiero, verdad? - preguntó con una nota de nerviosismo en la voz mirándole a los ojos. - ¿Sabes que no quiro que me dejes... ni yo quiero dejarte...?

- Lo se, ni yo quiero dejarte ni que me dejes - le acarició la cabeza - comienzas a sustarme amor, ¿Que ha sucedido?

Respiró con ansiedad, ahora aterrorizada. Metió la mano bajo la funda de la almohada y sacó un sobre cuadrado y pequeño. - Me lo he encontrado en la bandeja del desayuno y se me ha quitado el hambre...

Roy tomó la carta y la revisó, primero por fuera para saber de quien era, y luego la abrió para leerla.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Vie, 20 Feb 2009 20:52

El sobre estaba sin firma, ni siquiera estaba cerrado, pero si manoseado. - La he leído... - susurró temblando. Dentro había una cuartilla doblada, tres párrafos, un saludo y una despedida para nada alentadora. Estaba escrita a mano

Querida Dagmar,

Antes de siete días habrás perdido la vida. No puedo asegurarte que vaya a ser mañana o dentro de tres días, pero antes de una semana habrás muerto. Puede que tu comida tenga algo nocivo para tu salud o tus medicamentos no sean los adecuados; incluso puede que aquellos que te protegen se vuelvan contra ti. Dicho así, suena desesperanzador, pero no te preocupes, tienes una forma de saber el día y la forma.

Si antes de una semana tu querido Roy no ha desaparecido de tu vida, los dos moriréis. Si quieres salvar su vida, debes alejarlo de la tuya lo antes posible, o pagará las consecuencias de tus actos. Sino, ten por seguro que tú morirás sin saberlo, puede que un día te duermas y no vuelvas a despertar y él sufrirá tu pérdida antes de reunirse contigo.

Ni que decir tiene que si esta carta llega a manos de la policía o incluso si llegase a leerla otra persona, morirá. Mantenla en secreto si quieres que vivan y haz lo que creas conveniente. No vale la pena hacer sufrir a los que amas.

Atentamente, el asesino de Cordei.



Roy la observó, la giró, intentó distinguir el tipo de letra y papel, y dejó escapar una maldición. - Primero que nada amor, no dejes que estas cosas te asusten, los que estamos aquí te protegeremos, y nadie tiene más poder del que decidimos entregarles. Pedro tiene que leer esto, y no te preocupes que no se morirá por leerla, no jugaremos el juego del bastardo que está detrás de todo esto. - La besó. - Éste puede ser el principio de su caída.

Dagmar acarició su rostro y lo besó con ansiedad, con los ojos empañados en lágrimas. - Quería hacerte enfadar... - explicó con un nudo en la garganta. - Quería hacerte enfadar para que te fueras y que no volvieras tal y como decía la carta... - apretó los labios con fuerza apartando la mirada de Roy, avergonzada.

- Tendrás que hacer mucho más que eso para hacerme enfadar, de hecho me enfada más que no hayas acudido a Sanguino inmediatamente, podríamos haber atrapado al responsable de poner la carta en la bandeja y desde allí seguir el camino. - La acarició - No te preocupes, llamaré a Pedro y él se encargará de averiguar que ha pasado aquí.

- Es que no la he visto hasta que las enfermeras se han ido. Cuando he visto la bandeja creía que me iba a envenenar... y no sabía si podría decírselo a Pedro y ponerlo en peligro... o a ti. Y no me digas lo que debería haber hecho, parezco culpable por haber permitido que escapara... pero no sabía qué hacer - sollozó.

- No eres culpable, pero la próxima vez no dejes que el miedo te paralice, si lo haces habrán ganado la partida. Están intentando quebrarte amor, tratan de hacerte sentir insegura para hacer que quieras morir. - La abrazó y le dio un beso - Amor, nadie podrá hacerte nada si actuamos con rapidez.

- Por favor... no quiero que te pase nada... no me lo podría perdonar, ¿y si te pasa algo? A Pedro ya han intentado matarlo y a tu compañera también...

- Y a mi, y seguirán intentándolo aunque no leamos esta carta o intentemos defenderte. No te rindas amor, deja que busco a Pedro y en seguida estaremos contigo.

- No, por favor... ¿y si lo ven volver y os matan a vosotros? - lo frenó agarrándolo de la camiseta.

- Esta carta tiene que ir al laboratorio para que identifiquemos la letra, el papel, huellas, Pedro está fuera de tu habitación, no pasará nada.

- ¿Está fuera? - su rostro osciló entre el pálido y el rojo.

- Puede que no, estaba muy agotado, vale, esperaremos a mañana, pero cuando llegue le dirás.

Exhaló el aire calmándose. - Qué susto... - murmuró. Tiró de él para que volviera a su lado y se hizo un hueco entre sus brazos. - Llevo todo el día sin comer pensando que me iban a matar...

- Bueno, puedes comer estos pastelitos y cuando me vaya hablaré con Perry, no le contaré de la carta pero le pediré que examinen tu comida antes de dártela y frente a Pedro.

La abrazó acarició su cabello

- Vale... - levantó la mano y le acarició los labios para después besarlo. - Al menos habría hecho el amor contigo por última vez... creía que ibas a negarte...

- Estuve a punto de negarme, pero no quería rechazarte y la verdad es que te deseo demasiado. Lo importante es que no se te abra la herida. - La acarició y le sonrió - Me llevaré la carta y veremos si pueden matar a todo un grupo de investigaciones del FBI.

- ¿Te vas ya? - preguntó intentando disimular su desolación. - Llevo todo el día sin verte...

- No, no me voy, me quedaré hasta que te duermas. - Le sonrió - Habando de dormir, ¿que soñaste anoche?

Ella sonrió por primera vez y luego miró la caja de pasteles. Volvió a mirar a Roy y se mordió el labio. - Tener sexo contigo siempre me da hambre...

- Comamos entonces
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Avhin
 
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Sab, 21 Feb 2009 4:13

Roy destapó la caja y a Dagmar le brillaron los ojos. El aroma a chocolate le dibujó una sonrisa en el rostro y eligió el más grande. - Espero que no te importe - dijo sin esperar protestas mientras le daba un mordisco. Luego gimió un poco más alto de lo normal, como si Roy le hubiese vuelto a provocar un orgasmo, saboreándolo despacio y manchándose los labios con la crema de la parte superior. Se chupó uno de los dedos y le dedicó una sonrisa traviesa. - Anoche soñé con un caballero...

- Y yo con una reina - Sonrió él mientras tomaba un chocolate de la caja.

Rió con alegría mientras se limpiaba los labios. - No me quiero manchar la bata otra vez... aunque me encantaría, pásame una servilleta - le dio otro mordisco al pastel y se fijó en Roy. - Estaban en un castillo y ella estaba sola. Mi caballero vino a visitarme como todas las noches y éramos amantes, no había rey y estaba triste, buscaba poder compartir la cama vacía con alguien que me amase...

Le pasó la servilleta - La reina y yo hicimos el amor, nos amamos hasta saciarnos y mientras descansábamos golpearon la puerta. - el chocolate terminó de desaparecer en su boca - Una vez está bien, no tentemos a la suerte, ya podremos hacerlo como ellos aunque en una cama más humilde.

- No importa la cama mientras lo hagamos... soy partidaria de hacerlo por todas partes - enrojeció hasta las orejas y se atragantó con un trozo de pastel. - En la puerta estaba... Sanguino - no pudo evitar una risa - que venía a avisarnos de que estaban atacando el castillo de la reina. El caballero tenía que protegerla a toda costa de los malvados enemigos.

- Y juntos huyeron por las frías y horribles catacumbas hasta un coche de tiro - le guiño el ojo - A mí, mientras sea contigo, no me importará donde sea.

- El coche avanzaba por el bosque, había niebla, ella tenía miedo, pero caballero estaba allí con ella y tenía la esperanza de poder huir con él a otro reino dónde no la mirarían con malos ojos - eligió otro pastel y lamió la crema antes de morderlo. - Y nos limpiaremos mutuamente de chocolate dónde sea que estemos.

- Chocolate, crema, frutillas... - la miró con picardía - El carruaje fue detenido, y de las sombras surgieron los enemigos

Ella enrojeció más y carraspeó para poder continuar. - El caballero intentó huir con la reina, despistó a los enemigos y corrieron a través de los árboles, pero las ramas la atraparon y frenaron su carrera. De pronto apareció la Muerte ante ellos, reclamando la vida de la reina - abrió los ojos como si contara una historia. - Sospecho que me enseñarás a hacer cosas que todavía no he hecho

- Si hay algo que no hayas hecho, y yo sí, te enseñaré, el resto lo aprenderemos juntos - le acarició el rostro - Lo que buscaba el ser era el alma de la reina, pero el caballero no estaba dispuesto a entregársela, sin importar cuantas cartas dejara en la bandeja de su desayuno. Sin miedo y sin odio se enfrentó al ser, y sufriendo apenas unas heridas lo mató.

- Pero él estaba herido, sangraba y la reina temía por su vida. Volvieron al carro, el traidor había muerto y el ejército enemigo se retiraba - tocó con cuidado el costado dónde Roy había sido herido. - Sé que me has dicho que no me preocupe... Ah, tenemos tantas cosas que aprender y tantas marcas que dejarnos...

- Lo importante es que sabemos que estamos juntos en esto, y que el enemigo es tan terrible como nosotros mismos creamos que es. - pasó su mano por sus cabellos - Cuando la otra noche le volé la cabeza, en el sueño, lo hice con odio y le abrí la puerta. Anoche no lo odié, no le temí, sabía que no podía fallar porque tu vida era lo que estaba en juego, más aún, tu alma. - Suspiró - Cordei me pidió que te cuidara, y eso haré, lo ataparé y no podrá nada contra ti.

Su rostro se puso tenso al escuchar su última frase. - ¿Cómo es eso... de qué Cordei te pidió que me cuidaras?

- Soñé con ella anoche, mientras iba en el taxi - le sonrió, no tenía sentido alarmarla más de lo que estaba - Me confirmó que soy tu guardián y que debo cuidarte.

- Soñaste con ella... - su voz se quebró de angustia y lloró. - ¿Y por qué yo no...? ¿Por qué ha hablado contigo y conmigo no?

- Quizá porque no dormías, o porque en realidad yo estaba en un estado de vigilia. - se estremeció - no estoy seguro de haber soñado, y no todo lo que tenía para decir era bueno. No te angusties por favor.

Sus ojos se vieron desbordados por las lágrimas. - No es justo... - sollozó. Se estrechó a los brazos de Roy y se dejó llevar por el llanto durante unos largos minutos hasta que se calmó.

- Tranquila amor, sé que no parece justo - la abrazó y consoló, dejándola llorar - Es importante que sepas que Cordei te ama, aunque no pueda visitarte por ahora. Ya cazaremos a su asesino y podrás descansar tranquila.

- Cada día que pasa la echo mucho de menos... - susurró con un sollozo. - No puedo dejar de pensar que la mataron sin motivo... ella se estaba recuperando y casi lo había conseguido... me siento como si hubiese tirado los años que pasé cuidándola a la basura porque alguien quiso matarla...

- Eso es lo que quiere que pienses el que la mató, quien quiera que sea es alguien realmente malvado, alguien capaz de destruir vidas para divertirse. - meneó la cabeza - no debería estar diciéndote esto, siento como si hiciera su trabajo.

- Tu le estás buscando... - se alzó un poco para mirarle con los ojos anegados en lágrimas. - ¿Tu vengarías la muerte de Cordei... matándole?

- Muy probablemente no tenga otro remedio, el veneno que lleva ese ser en el alma lo hace irredimible - le sonrió - Pero no lo haría para vengar a Cordei, sino para que no dañe a nadie más.

Dagmar frunció los labios. - Yo sí lo haría para vengarla... - susurró. - Es un sentimiento horrible... - se estremeció.

- Por eso no debes hacerlo, te convertirías en él, como en el sueño.

- Mi sueño se transformó en pesadilla... no me gustó. - Se hizo a un lado para que Roy pudiera tumbarse junto a ella y se quedó mirándolo detenidamente, con la cabeza en la almohada. - Me has salvado la vida... en muchos sentidos - murmuró. - Se me hace difícil hablar de esto... pero es que... te quiero tanto... que tengo la sensación de que si te pierdo a ti también ya no me quedará nada...

- Si yo te pierdo tampoco tendré nada, por eso no puedo permitir que nada te suceda. - La acarició - Por cierto, necesito pedirte que me cuentes algo de la pesadilla, sé que no es fácil. Cuadro me transformé en él, ¿dónde te mató? ¿Fue en el sillón o te llevó a la cama? - la besó - si no quieres no respondas.

Ella respiró con ansiedad, confusa al principio. - ¿Es... algún tipo de curiosidad morbosa o por algo en concreto? No es agradable...

- Lo sé, y no es curiosidad morbosa, necesito saberlo porque mi sueño está incompleto. - La tomó de la mano - Si te desagrada no pienses en eso, y hablemos de otras cosas.

- A ti no te va a gustar... - tragó saliva. - Me llevó a la habitación y me metió algo en la boca... para que no gritase, según sus propias palabras - su rostro se volvió blanco. - Me apuntaba con la escopeta y me... - jadeó - obligó a que estuviese quieta mientras... - no terminó, esperando que él comprendiese. - Me obligué a despertar, pero no pude. Acabó conmigo estrangulándome... y ahí conseguí abrir los ojos

Le acarició el rostro y la abrazó, le besó la frente, los ojos, las mejillas, los labios - Perdona que te lo haya hecho recordar, no volveré a hacerlo.

- Hay veces que no recuerdo lo que sueño, pero este lo recordaba con todo detalle, parecía tan real... - se apretó fuerte a él para hundirse en sus brazos. - Háblame de otra cosa, distráeme

- ¿Donde te gustaría vivir cuando salgas?

La pregunta la pilló tan de sorpresa que dejó de pensar en cosas horribles. - Dónde pueda. ¿Dónde te gustaría a ti que viviera?

- No me refiero a eso, te pregunto dónde te gustaría vivir, conmigo. En qué estado, en una casa o en un departamento, en el campo o en la ciudad. - Le sonrió,

Se encogió de hombros. - Si es contigo dónde sea... No he salido nunca de Nueva York, nunca he vivido en el campo y llevo viviendo en el mismo apartamento 5 años. Muchas veces me he planteado ir a vivir con Cordei, envidiaba su preciosa casa con jardín. Pero ahora...

La miró y le sonrió admonitoriamente - No señorita, nada de pensamientos negativos. ¿Cómo quieres que sea nuestra casa?

- Grande... sin paredes, con ventanas enormes y un espacio para mis fotos - enumeró sin pensar. - Y una bañera grande en la que podamos entrar los dos

- ¿Casa o departamento? - sus manos acariciaron el cabello de la chica

- En una casa nos perderemos, en un apartamento estaremos siempre a la vista. Aunque en la casa habrá más rincones y espacios para probar - rió y le dio un beso. - No sé lo que quiero, nunca lo había pensado y después de cinco años creía que iba a morir en un pequeño piso yo sola... Pero siempre quise vivir en un ático con vistas a los edificios

- Veremos que se puede hacer entonces, ¿La ciudad te gusta?

- Sí, me gusta. ¿A ti te gusta? ¿O prefieres una casa con jardín? ¿O una casa en el campo? ¿O una habitación dónde estemos los dos solos?

- Mientras tu estés allí, no me importará donde sea, pero sí, me gusta la ciudad y me agrada la idea de un departamento grande, con altillo que mire a la ciudad y al parque.

Ella sonrió y acercó el rostro para besar a Roy con dulzura. - ¿Cuántos hijos quieres tener? - preguntó con una risita.

- Dos al menos - dijo sin dudarlo

Ella se rió con más fuerza y se sonrojó. Se acercó a Roy y le susurró al oído. - Mañana podrías venir a una hora como está y empezar a crear descendencia...

- A practicar en todo caso, y siempre y cuando no te esfuerces - le dijo el meloso con una sonrisa

Apoyó la frente bajo su mandíbula y besó su cuello, acomodando el cuerpo para estrecharse a él. - Poco a poco, si sobrevivo a lo de esta noche, mañana me moveré un poco más y cerraremos la puerta con candado para que no puedan interrumpirnos - dijo con una risita.

- Con calma - dijo él acariciándola - tenemos toda la vida por delante, ya veremos con que nos encontramos mañana.

Ella cerró los ojos y su respiración se volvió pausada. - Mañana me encontraré muerta de hambre y otra carta amenazante untada con la mantequilla de mis tostadas... ¿vendrás a verme? ¿O tienes mucho trabajo? Por cierto... no te he preguntado qué tal te ha ido al día - preguntó con aire ausente.

- Normal - dijo el sin creérselo demasiado. - No me pidas detalles, mi especialidad son los homicidios y no creo que te agraden los detalles de mi día. - la acarició - Vendré tan pronto pueda, quizá llegue antes que hoy pero no quiero prometerlo. Te llamaré, y si no has hablado con Sanguino de la carta lo haré yo.

- Háblalo tú... - dijo con un estremecimiento. - Dile que la has encontrado cuando me he dormido y que no sé nada de la carta. No quiero que me dé otro sermón como el tuyo, hace que me sienta mal - con la nariz acarició la línea de su mandíbula y deposito un beso en su cuello, podía sentir su cálida respiración. - Me gustaría que te olvidaras de los detalles horribles de tu trabajo, no sé cómo puedes soportarlo teniendo como novia a una presunta asesina en peligro de muerte...

- Porque sé que no eres culpable y pronto quedarás libre de los cargos ante el resto del mundo, porque mi trabajo hará posible que salgas libre y sigas viva, y porque prefiero afrontar los detalles horribles de mi trabajo si me ayudan para conseguirlo. - Enlazó su mano a la de ella - Lo hablaré con Pedro y le diré que no te sermonee

Gimió ante la perspectiva. - Sabes que lo hará... - apretó con fuerza su mano y descansó la cabeza en su hombro. - ¿Por qué has querido conocer el final de mi sueño?

- Si te lo digo no te gustará, pero si prometes no asustarte lo haré. - le dijo apretando su mano

- Ya me has asustado... - susurró.

- Lo lamento amor, lo cierto es que no es agradable pero una vez que lo acepté creo que puede ser útil.

- No te entiendo... ¿mi sueño te ha resultado útil? - se removió para poder mirarle a la cara. Estaba confusa y asustada.

- Nuestros sueños, recuerda que soñamos lo mismo, según Sanguino pueden ser premonitorios. -le sonrió y acarició su rostro

- Premonitorios... - asimiló en voz baja - ¿En el sentido de que haremos el amor en todos esos sitios o...? ¿Le has contado a Sanguino lo que soñamos? - se escandalizó poniéndose roja.

- No, jamás le contaría todo lo que hacemos - dijo el riendo y dándole un beso

Resopló todavía con las mejillas ardiendo. - Qué susto... ¿Cuál es entonces la premonición?

- El caso en el que trabajo... - suspiró antes de seguir - Es casi idéntico a lo que soñamos.

- ¿Cual... de todos? - preguntó mientras se le cortaba la voz. En sus ojos se fue formando la respuesta cuando su mente empezó a encajar todas las piezas y su rostro fue perdiendo color a medida que lo asimilaba. Le tembló el labio cuando fue a hablar y su respiración se volvió agitada. ¿Quieres... decirme... que han matado a otras personas... como en "ese" sueño? ¿Qué ha muerto una mujer de la misma forma que me mataron a mí... y qué fue...?

Roy asintió y la abrazó antes de que se desbordase - Si, lamentablemente, de hecho casi me he vuelto loco cuando vi la escena. Desperté antes, por eso necesitaba saber lo que había pasado en el sueño, preferí decírtelo yo antes de que te enterases por el periódico.

- Roy... - gimió asustada, con los ojos llenos de lágrimas. Se hundió en sus brazos y tembló sin control. - Si eso es cierto... si lo que dices es verdad... - se mordió los labios para no gritar, pero estaba a punto de sufrir un ataque de ansiedad. - No puedes estar hablando en serio... no puede ser... no puede ser...

- Tranquila amor - la besó y acarició su rostro - No es tu culpa, ni la mía, no somos nosotros los que lo provocamos, tan solo recibimos lo que sucede o sucederá. Y no todo es igual, de hecho creemos que en el caso puede haber habido un hombre más.

- No, no... - ahogó un grito y se llevó la mano a la herida del pecho, su rostro se crispó por el dolor. - No puedes decirme que lo vi y no pude hacer nada... mierda, mierda... - se encogió sobre sí misma.

- No pudimos hacer nada, pero tampoco sabíamos que estábamos allí, ni que era real. Creímos que era un sueño, de hecho, tampoco sé si hubiéramos podido hacer algo. - La acarició e intentó calmarla - Por eso cuando soñamos anoche no odié al que te buscaba, porque sabía que me convertiría en él. Como en el sueño.

Seguía temblando sin control y con voz ronca por el llanto intentó explicarse. - Es que si lo que dices es verdad yo he matado a Cordei...

- ¿De qué hablas? - dijo él mirándola intrigado - Tú estabas drogada cuando mataron a Cordei, el sobreviviente de tu departamento nos confirmó que lo habían hecho para que no fueras. ¿Soñaste con la muerte de Cordei?

- Lo hice... - confesó como si fuese culpable. - Pensaba que era una de esas pesadillas y no le di mayor importancia...

- Cuéntame lo que puedas, y deja de culparte, no podías saber que el sueño era una premonición. - Le sonrió - Cuando era pequeño soñé como moría un compañero, murió dos días después de la misma forma, me costó años aceptar que no lo había provocado. Pero sé que no es así, tan solo somos un conducto.

Hipó descontroladamente mientras intentaba hablar. - Fue hace unos meses... no recuerdo casi nada... es horrible y confuso... solo recuerdo haber entrado y haberla ahogado con una tela... Yo no deseaba su muerte, yo la quería, en el fondo la quería, era mi única familia - rompió a llorar de nuevo.

La abrazó y la meció en sus brazos - Sé que no la querías muerta, tranquila, recuerda que en el sueño fui yo quien te maté, sin embargo no fui yo quien mató a la chica ni tú has muerto, ni al tipo de un escopetazo, que no era Adrián, ni tampoco recibí una puñalada. - besó su frente - Por alguna razón podemos ver las acciones, desde el punto de vista de los protagonistas, pero no sé si podemos cambiar las acciones.

Siguió temblando mientras intentaba respirar. - Debería haber estado con ella... haber ido a la policía... ahora estaría viva... - se apretó a Roy y lloró hasta llenar su camisa de lágrimas. En ese momento una enfermera entró para ver como se encontraban y preocupada se acercó a la cama.

- ¿Qué ocurre?

- Malos recuerdos - dijo Roy sonriendo tristemente - Y culpas sin sentido - miró a Dagmar y acarició su cabello

La mujer miró comprensiva a Dagmar y luego a Roy para susurrarle.

- Es tarde, necesita descansar. Cariño, ¿quieres unos calmantes para dormir esta noche? - preguntó a Dagmar con voz suave. Como respuesta ella negó enérgicamente con la cabeza.

- No, no, no - agarró a Roy de la camisa con más fuerza y se apretó a él, como si no quisiera que se lo llevaran.

- Yo la ayudaré a calmarse, me iré cuando se duerma si no es molestia, no creo que le convenga irse a dormir con esas ideas en la cabeza. - dijo Roy suavemente

- Está bien, si no consigue calmarla... - señaló el botón de llamadas y se marchó en silencio. Dagmar seguía murmurando por lo bajo su culpabilidad.

- Amor - dijo una vez que la enfermera se marchó - No podías saber que pasaría, y si hubieras ido a la policía se hubieran reído de ti. No suelen dar valor de prueba a los sueños, yo podría decir que tengo resuelto el caso, sé como pasó en su mayor medida, pero debo reunir las pruebas y armarlas para poder presentarlo a los demás.

Roy la acarició y la meció suavemente, susurrando en su oído palabras dulces - No eres culpable de nada, no lo sabías. Pero ahora si lo sabes, podemos empezar a hacerle caso a nuestros sueños para protegernos y proteger a los demás.

- Pero... podría haberla salvado... y ahora no estaríamos así... - sollozó. - Murió sola... seguramente creyendo que me resultaba un estorbo... hacía esfuerzos por no agobiarme...

- Dagmar, basta - la tomó de los brazos y la colocó a una distancia en que ella pudiera verlo, su gesto era severo y a un tiempo dulce - No puedes cambiar el pasado, hay miles de cosas que podríamos haber hecho y que hubieran evitado miles de cosas malas, pero no sirve de nada centrarse en ellas. Cordei te amaba, te ama, tanto que te envió un protector que te comprende y te cree. No desprecies su último regalo, vive para que ella viva en ti.

Se le cortó el llanto y apretó los labios. - No puedo evitar pensarlo... yo la quería... ahora estoy sola... y la gente muere en mis sueños... no puedo volver a dormir tranquila sabiendo algo así

- La gente morirá aunque no sueñes, yo me obligué a dejar de soñar después de lo de mi compañero y eso no cambió nada, quizá si hubiera sabido lo que pasaba podría haber evitado otras desgracias. - La abrazó - No estás sola, tienes un don, tenemos un don, y no podemos desaprovecharlo. Que ella esté muerta no significa que debas dejar de quererla, ama su recuerdo, ayúdame a que no les pase a otras lo que le pasó a ella. No quiero que te maten.

Ella se abrazó fuertemente a Roy. - Te quiero - susurró con voz ahogada, sollozando. Después de unos minutos, comenzó a relajarse y sus llantos se volvieron menos intensos. - No te vayas...

- Me quedaré hasta que me echen - dijo acariciando sus cabellos

Se movió un poco para poder mirarle a los ojos y lo besó con impaciencia. - Quédate aquí a dormir, por favor... - suplicó.

- No sé si pueda, pero lo intentaré, hablaré con Perry.

- Yo soy más persuasiva que tú... - acarició sus labios con los dedos y se limpió los ojos. - Los calmantes empiezan a perder su efecto - gimió acariciándose la herida.

- Vale, lo llamaré

- No te vayas... yo lo llamaré - alargó la mano hasta el botón de llamada y tocó desesperadamente para hacer venir el médico. Cuando terminó le dio un beso a Roy y lo empujó suavemente. - Si ve que te has acostado conmigo se enfadará mucho...

- Vale, esperaré en el sillón, arréglate la ropa - dijo él yendo a sentarse y haciendo lo mismo

Se ajustó el camisón a las piernas y se tapó con la manta, tumbándose en la cama sin dejar de mirar a Roy con temor a que desapareciese. Una enfermera entró y Dagmar le pidió que avisara al doctor. A los pocos minutos el doctor Perry entró y estudió a la joven, mirando después a Roy.

- Señor O'Connor, no debe hacer llorar a la señorita - después de comprobar todas sus constantes y preguntarle por su estado, le dio unos calmantes. - Intenta descansar un poco, Dagmar. Si te sigue molestando la herida llama a una enfermera.

- Gracias doctor

- Buenas noches - se despidió. Dagmar le hizo un gesto a Roy para que se acercara. - Doctor... - llamó. - ¿Podría Roy quedarse a dormir aquí... al menos hoy...? - Perry suspiró y los observó. - Por favor...

- Con la condición de que te deje dormir... - apuntó levantando un dedo.

- La dejaré dormir, gracias doctor.

- Que descansen - se despidió de ambos y se retiró. Dagmar reclamó enseguida la atención de Roy con un ronroneo lastimero.

Roy se acercó a Dagmar y se sentó al borde de la cama - ¿Qué puedo hacer por mi Reina? - dijo con una sonrisa

Ella le devolvió la sonrisa con ternura. - Supongo que... - habló despacio e hizo una pausa mientras enlazaba su mano en la de Roy - ... hacer un hijo a estas horas no es buena idea...

- No, una vez por noche es demasiado riesgo, y no creo que un embarazo le siente bien a tus pulmones - le dijo acariciando su brazo y con la misma sonrisa que ella le dedicaba a él.

Suspiró con turbación y lo atrajo hacia ella para darle un beso. - Pero prométeme que cuando termine todo esto te tomarás unas vacaciones conmigo

- Lo haré, iremos a una isla desierta, o mejor a un lugar donde nos atiendan como a reyes. - le dio el beso que ambos deseaban y le acarició el cabello

Permaneció unida a sus labios largo rato, le acarició el rostro y mordió con suavidad. - Me siento muy mal... - susurró cuando se separó.

- ¿Físicamente?

- Los calmantes tardan... - afirmó. - Y me duele estar aquí también, contigo pero a la vez, sin ti... sabiendo que si me duermo podría pasar cualquier cosa...

- Si te duermes, podrás descansar, yo guardaré tus sueños - La acarició - Que no podamos hacer el amor no significa que no pueda cuidarte. Acercaré el sillón y te tomaré la mano mientras dormimos.

- Ahora me siento más culpable, dormirás en un incómodo sillón... - miró el sofá con algo de recelo y luego a Roy. - Espero que no te importe...

- No me importará con tal de que duermas tranquila, - dijo con una sonrisa - Deja de preocuparte por el resto del mundo y enfócate en curarte, si te sirve de algo, intenta imaginarte como será cuando estemos de vacaciones

Dagmar se acomodó dejando la mano libre al alcance de la de Roy. - Cuéntame un poco más como serán esas vacaciones...

Roy acercó el sillón al lado de la cama y se sentó, tomando a Dagmar de la mano - Iremos a la playa, a una playa tropical, pasearemos de la mano al lado del mar. ¿Dónde te gustaría que fuéramos?

- Pues... no sé dónde están las mejores playas... ¿Has dicho antes una isla perdida? Seguro que por Hawái hay muchas sin visitar... - rió ella. - ¿Mañana tendrás tiempo para hacerme un favor? - dijo de pronto cambiando de tema.

- Dependiendo de cuál sea el favor, y cuanto tiempo me lleve, pero intentaré cumplir con lo que me pidas - le dijo él sonriendo - En cuanto a las islas, mientras estés allí, corriendo y saltando... y otras cosas... no me importará donde sea.

- Corriendo y saltando... y otras cosas... - repitió ella con una risa. - Supongo que en esa imagen mental tuya mientras corro y salto y hago otras cosas voy completamente desnuda... - se sonrojó divertida. - El favor es sencillo, se me ha terminado el carrete y me gustaría que lo llevases a revelar. No puedo hacerlo yo... Y que me comprases uno nuevo, quería pedírselo a Sanguino, pero me daba vergüenza...

- Veo que conoces mi imaginación, sobre todo para cuando hacemos otras cosas - dijo con picardía - Y sí, puedo hacer revelar el carrete y conseguirte uno nuevo. ¿Los haces revelar en algún lugar en especial?

- Sí, en una tienda que hay cerca de mi casa, te escribiré la dirección en el sobre dónde guardo el carrete... Ah... diles que lo carguen a mi cuenta... - sonrió. - No es difícil imaginar en qué piensas cuando quieres verme correr, saltar y dar vueltas por unas playas de arenas blancas... Y nada y bucear ¿también entra?

- Bien, lo llevaré allí entonces - en realidad pensaba pedirle ayuda a Brian para revelar las fotos, no quería que le cambiaran las fotos en una tienda comercial. - Y desde luego, también nadaremos y bucearemos.

Una condición - pidió ella mientras cerraba los ojos. - Tú también saltaras y correrás conmigo desnudo - rió. - Hasta ahora, no he podido verte más que en sueños mientras que tú me has visto sin ropa dentro y fuera...

- Desde luego que haremos todo junto, y si te gusta verme desnudo, entonces no usaré ropas cuando esté contigo. - dijo él acariciando su rostro.

Ella hizo un guiño. - No te desnudes ahora, te negarían la entrada - se rió y luego suspiró, relajada. - ¿Está Roy por ahí? ¿Me lo pasas?

Él le alcanzó el oso. - No te preocupes, no quiero que me violes - le dijo con un guiño

Se rió con ganas mientras situaba al oso cerca de ella. - Cuida de mis sueños, ¿vale? - le pidió.

- Te cuidaré amor, duerme tranquila. - dijo después de darle un beso en los labios - Felices sueños.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Mar, 24 Feb 2009 20:27

Martes 11 de Diciembre - Mañana

Roy cerró los ojos cuando Dagmar se relajó. Se quedó un rato despierto, contemplandola dormir, hasta asegurarse de que no volvería a despertarse con malos pensamientos. Ella se durmió pronto a causa de los calmantes y su rostro reflejó la paz que sentía. Involuntariamente y en sueños, apretó la mano de Roy y se removió, pero estaba profundamente dormida.

A los pocos minutos, la siguió. En su mente rondaba la idea de la que habían hablado por la tarde, de que mediante los sueños podrían descubrir cosas y ver cosas que otros no podían, anticiparse a los hechos y con un poco de suerte, evitarlos. Aunque también estaban los sueños que no anticipaban nada y en la que solo estaban ellos dos. Ojalá pudiera quedarse soñando solo con ella toda la noche.

Cuando creía estar profundamente dormido y que el sueño lo conduciría a una playa en la que estuvieran los dos solos, la luz del día entró por la ventana y lo despertó completamente. Parpadeó para habituarse, alguien le había puesto una manta por encima, siguió la línea de su mano y la encontró enlazada a la de Dagmar. Ella seguía durmiendo, con el pelo alborotado, las mantas de la cama colgando a un lado y estirada cuan larga era por todo el colchón. El camisón se había subido hasta dejar al descubierto su trasero y toda su pierna. Roy se movió para no despertarla y bajó la tela para taparle el muslo. Se removió y gruñó adormilada, apretó los dedos enredados en los suyos y con la mano libre agarró la mano de Roy que intentaba taparla.

Tardó unos segundos en darse cuenta de que cuando se fueron a dormir, ella tenía ese brazo vendado, pero ahora no. Ahora tenía las dos manos libres, igual que los dos brazos.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Vie, 27 Feb 2009 12:41

Roy sonrió, aprendía a reconocer los sueños de la realidad por detalles mínimos, pequeñas diferencias, no sabía si eso significaba algo pero al menos le permitía prestar atención a los acontecimientos y a dejarse llevar por el sueño. Acarició la nalga de Dagmar con los dedos mientras entrelazaba sus dedos con los de ella, y se inclinó para besar la frente de Dagmar.

La joven se rió cuando sintió el beso de Roy y levantó un poco el rostro para rozarse con sus labios, sin abrir los ojos, murmurando medio adormilada. Sin quererlo bostezó y se removió, apretando sus dedos en la mano de él. - ¿Ya es de día? - gruñó.

- Un día de ensueño - dijo besando su mejilla

Soltó su mano y se frotó los ojos. Rió divertida y le dio un cálido beso en los labios. - Entonces, buenos días, Roy

- Buenos días Dagmar, ¿Te apetece pasear conmigo?

- ¿Pasear? - parpadeó confusa. - No puedo salir del hospital...

- Puedes si quieres, mírate las manos - le sonrió mientras se dirigía a la ventana, para descorrer las cortinas y mostrarle lo que había del otro lado. ¿Playa o Central Park? Las olas lamían la blanca arena, las palmeras no eran tales sino robles del parque, sonrió, debía aprender a decidirse.

Se miró los brazos, las manos e incluso se retiró la bata para mirar la herida, que no existía. Sonrió y saltó de la cama, para acercarse con un trote a Roy. - Una playa - gritó lanzándose a sus brazos.

Roy la recibió y la besó, acarició su cuerpo con calma - Vístete, o no, y vamos a pasear.

Ella se rió. - ¿Te gustaría verme desnuda o un vestido que me puedas quitar con un solo movimiento? - le devolvió el beso despacio, muy animada.

- Lo que quieras, adoro verte, desnuda o vestida - le acomodó un cabello en la frente - No sé si habrá gente fuera.

- Oh - se sonrojó un poco. - Entonces vestido, si la gente desparece, tienes mi permiso para quitármelo - ronroneó en su oído y pudo sentir su respiración caliente en el cuello cuando depositó un beso. Le acarició la espalda con las manos, despacio, antes de separarse para buscar algo en la habitación. Tenía la bata del hospital abierta y se veía toda su espalda y su trasero. - Mm... ¿De dónde saco un vestido? - preguntó.

Le dio una palmadita juguetona en el trasero - Imagínatelo, es un sueño, estará donde tú quieras que esté - dijo mientras se "ponía" un bañador rojo, de los que parecían slips.

Ella se concentró un momento, cerró los ojos y un vestido corto, de tirantes y de color blanco apareció en su cuerpo. Cuando se giró para mirar a Roy y vio su bañador, no pudo evitar las risas. - Te sienta muy bien

- Gracias, imaginé que te gustaría - abrió la puerta y le tendió la mano - ¿Vamos?

Ella sonrió ampliamente, aceptó su mano y salieron. Sus pies descalzos tocaron la arena, a poca distancia estaba la orilla y Dagmar se adelantó, arrastrando a Roy en su carrera, para remojarse los pies en las olas que rompían en la arena, dando saltitos de alegría. El la acompañó y la observó mientras saltaba, caminando a su lado. Su felicidad era contagiosa, y se alegraba de saber que existía esa Dagmar y quería sacarla a la luz. Ella se empapó las piernas de agua y de arena y se metió hasta las rodillas. Sin poder evitarlo, se llenó las manos de agua y comenzó a salpicar a Roy. - Nunca había estado en la playa

Él le sonrió, un gesto de picardía sensual - Entonces bienvenida - dijo acercándose a ella y salpicándola el también. La abrazó y la besó - espero que te guste.

- Me encanta - se estrechó a él, tenía la piel erizada por el agua fría del mar y sus labios sabían a sal. Ronroneó algo y se acurrucó en sus brazos, sintiendo la brisa agitar su melena oscura.

- Por ahora es un sueño, pero te prometo que lo haremos realidad, iremos a la playa tan pronto podamos. - le dijo acariciando su espalda y apretándola contra él

- Vale - rodeó su cuello con los brazos y lo besó. - ¿Nos bañamos?

- Ya estamos en el agua - le dijo antes de zambullirse de costado sin soltar su cintura, hundiendolos a ambos bajo las olas para volver a salir enseguida - Y ahora estamos empapados

Ella gritó y se rió, tosiendo agua. Se aferró al cuerpo de Roy y luchó para meterlo en el agua junto a ella sin dejar de reírse. - Tramposo, tramposo - su vestido se pegó a su piel y comenzó a transparentarse.

Roy se dejó hundir, pero apresó a la chica por la cintura - Se te ven los pezones - le susurró al oído antes de hundirse. Ella lo abrazó y dio vueltas debajo del agua mientras las olas los mecían y los llevaban al interior. Al cabo de un rato salieron a la superficie y Dagmar rodeó la cintura de Roy con las piernas, flotando con él. - Por eso debería haberme puesto un bañador - rió

- Deberías haberlo pensado antes - besó sus labios y acarició su costado - de hecho se ve todo, estas muy sexy.

- Me gusta que te guste - se fundió a su pecho desnudo, la tela era suave, podía notar los pechos de Dagmar erizados de frio y como todo su cuerpo desprendía calor. Le devolvió el beso. - Estás salado

- No puedo evitarlo - lamió sus labios, mejillas y cuello - y tu tampoco.

Rió por su atrevimiento y lo abrazó, le mordió los labios, saboreo sus mejillas y mordisqueó su oreja. - Me gusta lo salado - ronroneó

Él paseó sus manos por su espalda, y la apretó desde la cintura contra él - A mí también, y creo que voy a desayunarte.

Gimió por la idea y se estrechó fuerte a su cuerpo para entrar en calor, las suaves olas los llevaban de un lado a otro y la brisa enfriaba allí dónde seguían mojados. - Cuidado, no vaya a ser venenosa...

- No creo, ya he probado la mercancía y es muy de mi agrado - poco a poco comenzó a llevarla hacia la playa

Ella siguió enredada en él, con las piernas en su cintura y los brazos en su cuello. Le acarició el rostro y volvió a besarlo. - Me agrada que sea de tu agrado...

Salió del agua y sosteniéndola de sus nalgas se dirigió hacia unas rocas, el roce de sus cuerpos había provocado una erección que ahora apretaba contra la entrepierna de ella, frotándola con el vaivén de sus pasos. Dagmar lo abrazó, paseando las manos por su espalda, sintiendo lo que él rozaba contra ella con un suspiro. Con los dos cuerpos mojados de agua de mar no pudo sentir su humedad, pero si como quemaba. Bajo la falda no llevaba nada más.

La sentó sobre una roca, se soltó de su abrazo y se alejó un paso, contemplándola ávido antes de hundir su cabeza entre sus piernas, su lengua buscó presta la entrada, para darle una primera pasada profunda antes de pasar a pequeños besos, mordiscos y lamidas más pequeñas. Ella gimió, protestó y pronto solo suspiró al ritmo de sus besos. Estaba salada, luego dulce y sus piernas se estremecían. Enredó los dedos en el pelo húmedo de Roy y lo estrechó a ella, acompañándolo con movimientos de su cuerpo y pequeñas sacudidas de placer.

Roy siguió bebiendo de su fuente, explorando con su lengua, amaba el sabor de su entrepierna. Al sabor salado le ganó uno más sabroso, podía sentir como temblaba de placer, como su sexo se estremecía con sus besos y como el cuerpo de ella respondía a las caricias de su lengua. Se quejó y se arqueó, deteniéndose un momento para respirar y rendirse a sus labios. Él no paró, quería hacerla llegar al cielo una y otra vez, quería saborearla

Primero escuchó su respiración agitada, luego la sacudida de su cuerpo y finalmente, un largo latido en su interior, interminable. Cuando la sintió acabar atacó con más fuerza, besando su entrepierna como si fuera su boca, bebiendo sus jugos con fruición, sumando sus dedos a la búsqueda del punto álgido. Ella jadeó y gritó algo sin sentido, siguió suspirando y temblando, su interior seguía estremeciéndose de placer, volviéndose más y más delicioso, más suave y más ardiente. Parecía a punto de perder la razón.

Poco a poco fue frenando, bajando el ritmo, y luego se alejó un paso para contemplar su obra. Dagmar respiraba de manera agitada, la falda sobre su cintura dejando al descubierto sus caderas, sus piernas brillantes y saladas, su vestido pegado a la piel mostrando más que insinuando. Su rostro era la viva imagen del placer.

Se acercó a ella y acarició su cuerpo, lentamente, suave, para hacerla volver en sí. Dagmar tenía los ojos cerrados, cuando sintió los dedos de Roy tembló y sonrió, satisfecha. Abrió los ojos despacio y lo buscó con la mirada. - Te quiero

- Te amo - respondió Roy mientras sus dedos recorrían una pierna, y luego su vientre

- Yo más - acarició su mano y su brazo mientras él recorría su cuerpo.

- ¿Vamos a competir por eso? - le preguntó con una sonrisa

- No sé - se encogió de hombros, todavía con una sonrisa tonta prendida en sus labios. - Yo solo quiero que me ames y yo amarte... - subió la mano por su brazo hasta tocarle los labios

- En ese caso lo declaramos un empate - besó sus dedos y su mano buscó su cara.

Cerró los ojos ante el contacto de su mano y acarició sus labios, sus dientes y su lengua. Seguía teniendo un sabor salado. Se apoyó con la otra mano y se inclinó hacia él para besarle con pasión. Él respondió, aún tenía sabor a ella en la boca, su lengua buscó la de ella para enredarse mientras su mano pasaba por su espalda para sostenerla. Dagmar rodeó su cuello con los brazos y se estrechó a él sin dejar de besarlo, suspirando entre sus labios. Gimió complacida, acarició su espalda y su cintura, luego metió los dedos en el borde del bañador y sonrió sin dejar de saborear su lengua. Roy la atrajo un poco más, luego la separó para deslizar los breteles del vestido de sus hombros.

La tela se quedó pegada a su piel, Dagmar decidió seguir, viendo que no tenía impedimentos y metió una mano dentro de la prenda para tocar con dedos abrasadores lo que escondía debajo, él jadeó quedo y se entregó a ella. Dagmar lo besó con más fuerza, frotó sus pechos húmedos al pecho de Roy y rodeó su miembro con los dedos. Acarició y luego metió la otra mano para volverlo completamente loco. Él apoyó su espalda contra las rocas, dejando que Dagmar hiciera lo que deseara mientras él amasaba sus nalgas. Ella lo acompañó hacia las rocas y subió sobre él, sin dejar de acariciar. Retiró la prenda levemente y siguió apretando los dedos en su sexo, acariciando. Se inclinó para besar a Roy y mordió su labio. - ¿Qué quieres que haga...? - jadeó en su boca.

- Lo que tú quieras, lo que desees - devolvió el mordisco y con la lengua recorrió su mejilla.

Ella besó sus labios antes de descender por su cuello, sin soltar con lo que jugaba entre menos. - Discúlpame... pero... no sé si seré capaz de hacerte disfrutar... tanto como tú a mí - mientras hablaba daba besos en su pecho, bajando hacia lo que tenía entre las manos.

- El sólo hecho de verte ir hacia allí me vuelve... – la frase se cortó con un jadeo cuando el cabello de ella le rozó la punta. Sintió que se separaba de él un momento, luego su cálido aliento entre sus dedos y finalmente sus ardientes labios depositando un beso. Suspiró y se reclinó en la roca, mirándola, corrió su cabello para poder ver lo que hacía y dejó la mano sobre su cabeza.

Dagmar se concentró en la tarea, apoyó ambas manos sobre las caderas de Roy y llenó de besos todo su miembro. Dio una pasada con la lengua y volvió a besar la punta con extrema delicadeza. Sopló lo que había humedecido y se rió por lo bajo. Roy no podía gemir de placer ante las caricias y ante el espectáculo que ofrecía su amada, verla jugar con su miembro le encantaba. Ella volvió a besarlo y en un ataque de valentía, devoró su sexo con pasión. Labios, lengua y dientes acariciaron todo, con delicadeza, con calma y también con placer. Roy jadeó y cerró los ojos por un momento, dejándose llevar por la sensación, y luego volvió a mirar como Dagmar lo devoraba.

La joven continuaba con la tarea, dedicada en cuerpo y alma para satisfacer en lo máximo posible a Roy. Mordió un poco, apretó los labios y acarició con la lengua, acariciándole también el cuerpo con las manos, moviéndose al ritmo de sus besos. Él cerró los ojos y se rindió a ella, dejándola hacer y acompañando su ritmo con la mano en su cabeza.

Dagmar se separó de su miembro un momento y suspiró, su mano ocupó el lugar de sus labios un momento. Tenía las mejillas coloradas, tomó aire y lo miró. Volvió a inclinarse hacia él y besó, apretando, devorando sin descanso, intentando llevar a Roy hasta el límite de su placer con su lengua, sus dientes y sus labios. Roy se dejó llevar, las manos y los labios de Dagmar lo acercaban irremediablemente al clímax, con un espasmo de su mano le avisó que explotaría para que se apartara si así lo deseaba, y con un profundo jadeo acabó. Dagmar separó sus labios del cuerpo de Roy. Al cabo de un rato, comenzó a acariciarle el pecho y el rostro sin dejar de contemplarle con una sonrisa. Roy la miró, con la misma sonrisa de placer que ella le había regalado unos momentos antes.

Ella se acercó con un arrullo y lo besó con amor, toda su lengua intentó ahogar a Roy, su cuerpo se estrechó al de él, pero ya no había tela. Él pudo notar sus pezones fríos apretarse a su cuerpo. - ¿Cómo quieres que termine?

- Quiero hacerte el amor, como tú quieras, donde tú quieras, quiero estar dentro tuyo.

Siguió besándolo mientras su cuerpo se situaba encima del suyo, frotando toda su piel húmeda contra la de Roy. - Hazme lo que quieras, soy tuya - ronroneó con voz ronca por el placer.

Roy la acomodó sobre él, haciendo que los sexos se tocaran y quemaran mutuamente, y comenzó a frotarse con ella sin penetrarla. Sus manos buscaron sus pechos y sus nalgas, acariciando alternativamente unas y otras. Ella se situó recta sobre él, quedándose quieta para que él pudiese disfrutar de la vista, su cuerpo brillaba por la luz del sol reflejándose en la sal de su piel, hermoso, como de otro mundo. El calor de su entrepierna era hipnótico. - Te amo

- Y yo - sus manos recorrían el cuerpo de la diosa que se elevaba sobre él, amasaba sus pechos, pellizcaba sus pezones, acariciaba la espalda y apretaba sus nalgas. Los sexos se rozaban, empapando su miembro. Dagmar dirigió una de las manos de Roy desde sus pechos hasta sus labios, lamió sus dedos, los mordió y besó la palma de su mano, acariciándole el brazo y el pecho. Sus muslos estaban empapados y ardientes y su cuerpo brillaba perlado de sudor.

- Quiero que me pidas lo que deseas - susurró roncamente Roy, mirándola a los ojos, sin dejar de moverse, acariciando su rostro y sus nalgas. - Quiero que me hagas tuya - musitó ella con la mirada perdida, acariciando su rostro en la mano de Roy. - Quiero todo de ti... - ronroneó muy suave. - Tus deseos... - la tomó de las nalgas y la levantó un poco, lo justo para que su miembro se acomodara - ... son órdenes - la dejó suelta parra que ella se empalara, empujando apenas

Dagmar emitió un corto gemido y suspiró profundamente apretando el brazo de Roy a su cuerpo mientras se dejaba caer lentamente. Mordió sus dedos y contuvo la respiración un momento antes de quedarse completamente clavada en él, quedándose totalmente inmóvil para sentirlo por completo. Con pequeños movimientos se acomodó aún más dentro de ella, buscando el abrazo de su interior deleitándose en el calor y la humedad. Apretó sus nalgas y la pegó aún más a él, su otra mano bajó hasta sus pechos

Ella le acarició el pecho con ausencia y se movió apenas para que sentir el roce de su cuerpo. Emitió un gemido que sonó impaciente o ansioso y se recostó sobre el cuerpo de Roy para besarlo, comenzando a moverse encima de él al ritmo del oleaje que podían escuchar, apoyando ambas manos sobre la roca en la que estaban. Acompasó sus movimientos a los de ella, para sentir el deslizar de su miembro dentro y fuera de ella, besó sus labios y al tiempo comenzó a acelerar sus movimientos, embistiendo con fuerza y profundidad.

Dagmar siguió sus embestidas tratando de imprimir la misma fuerza y profundidad de manera inversa, para sentir que llegaba lo más lejos posible. Sus gemidos se volvieron jadeos entrecortados con un punto de placer y necesidad a partes iguales, que se iban volviendo más largos y profundos hasta ser pequeños grititos. Roy jadeaba, sintiéndose abrasado por Dagmar, la humedad de ella hacía que las embestidas fueran cada vez más profundas y pronto se sintió a punto de acabar, Su mano buscó sus pezones mientras la otra tocaba el canal de su trasero, acariciando desde el sexo hasta su camino más pequeño, acariciándolo para darle más placer aun. La joven ahogó sus lamentos en los labios de Roy, frotándose a su cuerpo y clavándose lo más hondo que podía hasta que no fue capaz de aguantar y se apretó a él con todo el cuerpo en tensión, engulléndolo con violencia con largos e interminables latidos.

Roy se dejó ir dentro de ella al tiempo que ella acababa, acompañando sus latidos con las contracciones de su miembro, su dedo se introdujo en ese momento en su recto, para estimularla más aún. Dagmar tembló abrazándose a Roy con deseo, clavó los dedos en sus hombros mientras intentaba volver en sí, temblando sin control hasta agotarse. Sus espasmos se convirtieron en pequeños estremecimientos y su cuerpo se relajó después de un momento.

Se estiró sobre el cuerpo de Roy sin separarse, queriendo permanecer pegado a su piel por siempre. Roy la abrazó y comenzó a acariciarla relajadamente una vez sus espasmos se acabaron, besó su frente y sus labios disfrutando del calor de sus cuerpos. La respiración de ella se calmó, le acarició los labios, besó su cuello y su pecho con un ronroneo profundo, disfrutando del momento.

Algo se escuchó entre el oleaje, un timbre, una llamada, algo que no tenía nada que ver con la situación. El teléfono estaba sonando y Roy despertó en el sillón del hospital sintiendo como su móvil vibraba y llamaba desde el bolsillo, protestando. Dagmar se agitó en sueños y se removió en la cama, quejándose. Roy se levantó, tomando su celular para ver quien lo llamaba, antes de abrirlo besó la frente de Dagmar, y sus labios suavemente - Duerme pequeña, no estoy lejos, sigo contigo.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Vie, 27 Feb 2009 13:16

Descolgó, al mirar por la ventana se dio cuenta de que era de día. Al otro lado solo recibió un pitido intermitente, señal de que su interlocutor había tenido muy poca paciencia en esperar a que él aceptara la llamada. Dagmar lo agarró del brazo sin brusquedad pero con apremio, tenía las mejillas coloradas y respiraba entrecortadamente. - Ay, Roy... - suspiró.

- ¿Si amor? - dijo tratando de identificar el número, no lo conocía, o al menos, no lo tenía en su agenda. Dagmar intentó ponerse derecha y atrajo a Roy hacia ella para besarlo con nerviosismo y suspirando. Respondió a su abrazo y la besó largamente. - Buenos días amor, ¿cómo dormiste?

- Demasiado bien - gimió, entre complacida y quejumbrosa. - Estoy a mil... - confesó avergonzada.

- Lo sé, yo también, habrá que darse una ducha helada - dijo con una sonrisa. Ella le acarició los labios y se apretó a él.

- Llévame contigo... - volvió a suspirar, demasiado excitada para pensar.

- Perry me mataría, pero te llevaré hasta el baño - pasó sus brazos bajo su cuerpo - A menos que prefieras caminar, lleva el suero.

Dagmar lo agarró con nerviosismo y se apretó a él, apoyando la cabeza en su hombro. - Vale la pena que nos mate a los dos... - musitó. Él la llevó hasta el baño con cuidado y la dejó en la ducha.

- Preferiría que salgamos ambos vivos del hospital, una vez fuer te haré el amor como nunca.

- Ay, Roy - le temblaron las piernas al escucharlo y se abrazó a él. - Ahora mismo no puedo pensar con claridad...

- Lo sé, pero yo sí, y creo que lo mejor sería que nos calmemos, si llega a entrar Perry o una enfermera y nos encuentra haciendo algo no podré volver

- Está bien, está bien - aceptó ella intentando volver a respirar, inspiró profundamente y luego expulsó el aire. - Agua fría... agua fría...

- Primero caliente y ve enfriándola - dijo mientras se acercaba a la puerta

- Roy... solo puedo usar una mano - se quejó. Abrió el grifo para comprobar el agua y luego abrió el otro. Él se acercó a la ducha y acarició su rostro. - Yo me encargo, dime cuando esté a tu gusto - ella reguló el agua hasta que encontró la temperatura adecuada y le dio un beso después de salpicarle un poco. Roy jadeó nervioso.

- Me iré para no asaltarte, y que no me asaltes, prefiero aguantarme antes que no verte - le dio un beso y salió del baño, las imágenes del sueño aún dando vuelta en su cabeza.

- Te quiero - susurró ella.

Una vez fuera, después de controlar su respiración y ajustarse un poco la ropa, aprovechó para llamar al teléfono que los había despertado. - Roy O'Connor, ¿con quién tengo el gusto?

- ¿Es usted el que empezó a investigar el caso de la señorita Odins? - la voz era masculina, ronca y tosca, su acento era conocido por Roy al menos en que era de Alemania.

- Así es, ¿con quién tengo el gusto de hablar? - preguntó alejándose del baño.

- Vincent, por el momento. Creo que el señor Baker le habló de mí.

- Así es, espero que el señor Baker le haya transmitido mi oferta. Me sorprende que no sea él quien me contacte, pero me alegro de que usted lo haya hecho.

Vincent se rió. - Ha estado... algo ocupado estos días. Sí, me transmitió su oferta. Antes de aceptar, quiero saber de nuevo las condiciones.

- Inmunidad a cambio de su cooperación, una hoja limpia una vez que encerremos al asesino.

- Suena bien... ¿A cambió podré saber quién la mató?

- Si, nos ayudará a descubrirlo, pero como esté planeando vengarse olvídese del trato.

- Usted tiene los mismos motivos que yo para querer matarle... - siseó en tono divertido.

- Pero tengo más motivos para seguir de este lado de las rejas.

- Sí, tiene suerte de tener motivos para querer hacerlo y al mismo, no querer hacerlo. A mí solo me queda un motivo. ¿Qué necesita de mi, agente O'Connor? ¿Información? ¿Respuestas?

- Ambas, necesito saber lo que sabe de la familia, necesito que me ayude a atar cabos.

- Pero no lo haré por teléfono. Puedo hablarle de su vida antes. No sé lo que fue de su vida después - en ese momento, Dagmar reclamaba la ayuda de Roy

- Desde luego que no será por teléfono, si está disponible hoy me gustaría conocerlo, y presentarle a los demás miembros del equipo.

- Prefiero que sea a solas. Dígame cuando está disponible y el lugar, pero sin compañía

- ¿Roy? ¿Te has ido...? - preguntó Dagmar preocupada desde dentro del baño.

- Lo llamo luego Vincent, me haré un hueco al mediodía. - tapó el micrófono - No - respondió - En seguida estoy contigo

- Hasta el mediodía entonces, señor O'Connor - Vincent colgó el teléfono. Roy escuchó un ruido dentro del baño y un quejido de Dagmar. Fue hacia el baño mientras cerraba el celular.

- ¿Estás bien?

- Ay, sí, sí - aseguró ella. - Estaba intentando llegar a la toalla - tenía las piernas mojadas y la parte baja de la bata húmeda. La toalla se había caído al suelo junto con varias botellas de jabón. - Y no puedo salir yo sola... - dijo con vergüenza.

- ¿Por qué no me esperaste? - preguntó mientras le alcanzaba la toalla

- Para que no tuvieras tentaciones - comentó con una risa. Se secó las rodillas y las piernas, luego los muslos y el trasero, por debajo del camisón.

- Puedo resistirlas - le dijo ayudándola a sostenerse - ¿Cómo te encuentras?

- No me creo que lo resistas cuando has tenido que salir - rió. - Estoy mejor... pero sigo deseándote igual - susurró para darle un beso.

- Salí porque debía hablar por teléfono - le respondió el beso - Y es bueno que sigas deseándome porque entonces sé que no te irás con otro mientras me voy a trabajar.

- Excusas - sonrió. - No sé cómo quieres que me vaya con otro si eres el primero que me besa en cinco años...

- Sabes cómo es esto, una vez que te sacan del mercado todos quieren comprarte - le guiñó un ojo. - Claro que no permitiré que nadie te aleje de mi lado.

- Ni yo quiero que me alejes del tuyo - ronroneó abrazándolo con torpeza. - ¿Iremos a playa? - preguntó con una sonrisa.

- Cuando salgas del hospital - la ayudó a salir de la bañera

- Eso ya lo sé... quiero que me lo prometas - insistió agarrándose para no caer y llevando el suero. Sus piernas estaban frías y un poco húmedas. Se sonrojó cuando sintió apretado a su cuerpo lo que Roy todavía no había podido relajar. - Roy, ¿todavía te dura el sueño?

- Lo recuerdo, y creo que podemos hacer un juego de palabras con tu pregunta - La acompañó hasta la cama con una sonrisa. - Y si es una promesa, te prometo que cuando salgas del hospital iremos a la playa

Ella se rió con las mejillas rojas y se tumbó acomodándose entre las mantas. - Ha sido un sueño tan... tan... - intentó buscar la palabra y miró a Roy esperando que él encontrase la definición.

- ¿Excitante, revelador?

- ... Sí... debe ser eso... - carraspeó algo incómoda. - No me puedo creer que haya hecho todo eso en sueños... - el color de sus mejillas volvió a una tonalidad rojo intenso y suspiró.

- Bueno, lo compartimos, lo que hagamos en sueños podemos hacerlo realidad cuando... - recién entonces pareció entender - ... Oh, ya veo. - le sonrió - bueno, depende de ti hacer lo que desees

- Ya... pero... no quiero desilusionarte... si llegado el momento no soy capaz de hacer lo mismo - se frotó los ojos y enredó los dedos en su pelo. - Nunca lo había hecho antes... - se tapó la cara con el flequillo que le caía para que no viera lo roja que se había puesto.

- No me desilusionaré, lo que no sepas puedes aprenderlo - le levantó el rostro - ¿O acaso crees que yo nací sabiendo todo?

Suspiró. - No - su sonrisa se desdibujó y compuso una expresión de tristeza que trató de disimular cambiando rápidamente de tema. - ¿Quién nos ha despertado?

- Un compañero de trabajo - le dibujó una sonrisa en el rostro con los dedos - Ya le cobraré el favor.

Sonrió ampliamente, pero la sonrisa no llegó a sus ojos. Llamaron a la puerta y sin esperar respuesta una enfermera entró para darles los buenos días y dejar una bandeja de desayuno al lado de la mesita.

- Esta vez tienes que comer... - insistió. Ella miró la bandeja con recelo.

- Lo haré - admitió. Roy sabía que no decía la verdad, pero le enfermera la creyó y los dejó solos.

El detective revisó la bandeja, en busca de sobres y de paso miró la comida. No había nada, solamente el desayuno, un vaso de leche, un sobre de café y otro de chocolate, un zumo y pan con mantequilla. Tomó un sorbo de jugo, y puso algo de mantequilla en un pan al que le dio un mordisco. Dagmar lo miró con cara preocupada y Roy pudo escuchar como su estómago reclamaba comida. Pero no ocurrió nada pasados unos minutos.

- Puedes desayunar - le dijo con una sonrisa - Al menos las tostadas y el jugo

Asintió y empezó a comer con ganas, dejándole a Roy algo para compartir. - Es tarde... ¿no te vas? No quiero ser la causa de tu despido...

- No te preocupes, desayunaré algo en el camino - le dio un beso y se dirigió a la puerta luego de acomodar el sillón. - Volveré por la noche.

- Te echaré de menos... - se despidió con esa mirada triste que había puesto antes. - Ah, Roy... el carrete - señaló el cilindro que estaba encima de todas sus cosas en un rincón.

- Cierto - tomó el carrete y le dio un último beso. - Yo también te extrañaré, quédate tranquila, hablaré con Pedro acerca de la carta y no volverá a suceder.

- Te quiero... no lo olvides...
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Vie, 06 Mar 2009 12:17

Roy

- Yo también te quiero - fué lo último que dijo antes de entrar al baño a adecentarse. No tardó mucho en lavarse un poco, comprobar que tendía que pasar en algún momento por su departameto para ponerse otra camisa, y salir de la habitación. Pedro entraba por el pasillo en el preciso momento en el que él salía de la habitación. Con una seña le hizo entender que lo vería en el café, saludó a los custodios de la puerta, y fue a esperar a Sanguino a la cafetería.

Le contó lo de la carta y se la mostró, cuidando de tomarla por una esquina como había hecho hasta ahora, no esperaba que encontrasen huellas pero al menos no la embarraría con las suyas. como esperaba el párroco se enfadó, pero le pidió que no le diera un sermón a Dagmar, ya que él había hecho eso tan pronto se enteró. Le dijo que lo llamará tan pronto supiera algo más de la carta, su autor, y cualquier otro detalle relacionado con lo mismo y le dejó a él la parte de hablar con perry y las enfermeras acerca de la seguridad. Le comentó sobre Vincent y, después de desearle un día tranquilo, se retiró del hospital.

El viaje hasta las oficinas del FBI fue tranquilo, y aunque llegó un poco tarde Anderson no le dijo nada, seguramente ya sabía dónde había estado. Entregó la carta en el laboratorio, pidiendo un análisis químico, un muestreo de huellas, y una criptología. También pidió que se comparase la letra con el material escrito encontrado en casa de Cordei, Dagmar y la de la chica asesinada dos días atrás. Una vez cumplió con esto se dirigió a la oficina de Anderson, estaba listo para empezar el día.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Sab, 07 Mar 2009 21:25

Miércoles 10 de Diciembre

Cuando salió del hospital y metió las manos en los bolsillos para protegerse del frío, sus dedos tocaron el carrete que Dagmar le había pedido revelar. Decidió que no sería una tienda que tuviera la posibilidad de cambiar las fotos que ella había hecho, así que la primera prueba que debía pasar el amigo de su novia era hacer su trabajo y sacar esas fotos.

- ¿Brian? Soy el agente O'Connor... Roy - se corrigió. - Dagmar me ha pedido que revele el carrete terminado, ¿podría hacerlo usted? - tras una pausa se explicó mejor. - No me fio de que le cambien las fotos en una tienda comercial, ya intentaron hacerle llegar una foto nada agradable por medio de una revista. ¿Le viene bien ahora o prefiere quedar después del mediodía? - pregunto sin haber esperado a que él aceptase.

- Claro, no hay problema... - respondió el otro con voz algo adormilada. - Ahora me viene mejor, ¿dónde podemos encontrarnos?

- Acabo de salir del hospital

- Oh, bueno... ¿podriamos vernos en el mismo café de ayer?

- Nos vemos allí...


Roy aprovechó para fumar el penúltimo cigarro de una caja bastante arrugada y tomó un café bien cargado mientras esperaba. La delgada figura de Brian parecía la de un fantasma cuando llegó hasta el pequeño establecimiento. Roy le tendió el carrete y el otro lo estudió como si fuese un diamante, luego sonrió.

- Al parecer, usa la misma marca que le dije que usara hace tres años - explicó. - Me extraña que sigan fabricándolas. ¿Como está? - preguntó ansioso.

- Ha mejorado bastante, y se la ve más contenta. Cuando usted lo decida, puedo decirle que ha vuelto... - sugirió. El hombre siguió mirando el carrete y su sonrisa se volvió triste, amarga, como la sonrisa del día anterior, cuando la madre de Roy pidió hablar un momento a solas con él.

- En cuanto tenga las fotos, lo llamaré. Que tenga en buen día, agente.

Roy terminó el desayuno y pasó por el laboratorio a entregar la carta, pidiéndo los análisis necesarios y reunió las pocas pruebas ya analizadas. Con todo, llegó a la oficina un poco tarde, pero Anderson no le llamó la atención y lo hizo pasar a su despacho.

- Buenos días, O'Connor. A pesar de la importancia de este caso no tendremos un equipo al completo hasta el viernes. Para entonces, con toda probabilidad, si nuestro asesino mata cada cinco días, antes del viernes tendremos otra victima. Existen tres líneas de investigación que se reunirán el viernes para poner las ideas en común. Sanguino se encarga del caso de Cordei, el agente especial Cassidy si encarga del caso de la señorita Friedman. Para ti queda el triple asesinato, tienes un compañero, nuevo, que Washington ha tenido el detalle de cedernos. Es especialista en psicología forense, lo he citado aquí esta mañana, pero ha decidido ignorarme y ahora está en la escena del crimen. Esperándote.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Mar, 07 Abr 2009 19:32

Roy

El detective viajó hacia el departamento en taxi, afortunadamente el bureau le cubría todos esos viajes, de otro modo, fortuna de sus padres o no, ya se hubiera fundido. Cuando llegó se encontró al tipo mirando el colchón ensangrentado.

- Buenos dias, soy O'Connor, el detective a cargo de la investigación, ¿Puedo ayudarte en algo? - preguntó evaluando al tipo

Era un hombre relativamente joven, estaba en cuclillas mirando hacia el centro de la habitación, su mirada estaba totalmente centrada en la escena y no escuchó a Roy, o simplemente lo ignoró. Su rostro era serio, su expresión algo siniestra, inquietante. Roy decidió esperar a que terminara y se fué a la cocina, saía lo que era estar concentrado. Al cabo de quince minutos, escuchó como el hombre se movía por la habitación. Volvió a la habitación, haciendo suficiente ruido para hacerse notar.

- Buenos días, soy O'Connor

El hombre lo miró como si fuese la primera vez que lo veía. Luego sonrió de forma encantadora. - Oh, señor O'Connor, buenos días - avanzó para estrecharle la mano aún con los guantes de prueba puestos. De pie destacaba su figura, sus brazos y su cuerpo estaba bien entrenado, era delgado, igual de alto que Roy y el cabello rubio. El apretón fue firme y algo fuerte. - Yo soy el agente Edward White, creo que ya le han hablado de mi.

- La verdad, salvo por el hecho de que no se presentó en la oficina de la capitana antes de venir, no me han dicho nada. - Sonrió, quitandole hierro al asunto - Un placer conocerlo, ¿cual es su especialidad?

- Según todos, soy especialista en psicología forense... pero en realidad mi especialidad es la sangre - contestó bastante animado. - Es a través de ella de dónde saco los perfiles más exactos...

- ¿La sangre?- preguntó intrigado - ¿La composición química o los patrones de salpicadura y chorreado?

- Salpicadura y trayectorias, volumen y color, y también la composición química, pero lo primero es lo que determina la violencia de los golpes y la manera de atacar.

- Desde luego, es una de las primeras cosas que trato de medir, tambien el grado de coagulación puede decirnos bastante a la hora de saber cuanto tiempo antes, o despues de morir ha estado sangrando el sujeto. Espero que le haya parecido satisfactorio el análisis que hice al respecto. Aunque debo reconocer que no es mi especialidad, es parte de lo que me permite reconstruir una escena.

- Sí, leí el informe de sangre y no está nada mal, la verdad... - contestó con una agradable sonrisa. - Pero hay una cosa que no termina de encajarme, mire... - se acercó con cuidado a la cama, dónde había estado el cuerpo de la chica. Señaló la mancha a la altura del cuello. - Aquí, ¿ve la mancha? La composición de tejidos del colchón no ha absorbido toda la sangre, y hay gran parte en el suelo, pero no me salen las cuentas...

- ¿Cual es su teoría?

- Qué falta por lo menos medio litro de sangre que no encuentro por ningún sitio... Falta sangre de ella. Los otros he contado toda su sangre, pero de ella diría que me falta... Además, en el informe no figuran salpicaduras ni hay un hueco en el lugar dónde debería haber estado el asesino si seguimos las circunstancias y la posición desde la que atacó

Roy asintió, tratando de recordar lo que le había dicho el forense. - ¿La sangre en la campera? - meneó la cabeza - ¿Y si la mató en otro lado de l a casa y la dejó luego en la cama?

- En ese caso, habría dejado un rastro de sangre desde cualquier dirección en la que hubiese ido. Viendo la forma en que dejó el cuerpo, con los ojos abiertos y mirando hacia la puerta de la habitación, la mató aquí. Ella tenía una mancha en la mejilla, con la huella de su novio, la tocó para saber si aún respiraba y luego se sentó en la esquina. Pero este charco... - se volvió a inclinar sobre el mismo lugar y observó con mucha atención. - Mire - le pidió. Señaló la sangre que manchaba la falda del edredón y el pequeño charco formado en el suelo. - Debajo de la cama no está la sangre, tampoco en la ropa... ¿dónde está lo que falta? ¿Se lo llevó como trofeo?

Roy sonrió. - Está asumiendo un cuerto individuo en la escena, ¿ha estado hablando con Anderson?

- No, la verdad, no he tenido ocasión - comentó riendo. - Prefería ver la escena desde fuera antes que hablar con ella sobre el caso y las pruebas. Solo he leído sus informes y visto las fotos del forense... Y si, hay una cuarta persona implicada, el muerto de la entrada ni siquiera llegó a la habitación.

Asintió. - Ahora resta saber como entró, y cómo se fue. Difícilmente haya podido salir por la puerta

- Dificil, pero no imposible, ¿han buscado restos de sangre por el pasillo, la puerta, ventanas...?

- No específicamente, hasta ayer no había entrado en consideración un cuarto individuo

- Pues entonces habrá que ponerse con eso cuanto antes, ¿no cree? - sugirió sonriendo de oreja a oreja.

Roy asintió - Vamos a eso entonces, yo me encargaré del living.

Roy estudió la ventana de la habitación, desde aquella posición no habría podido salir ni entrar. El baño no tenía ventana, y la otra habitación, en la que ella estudiaba, tampoco tenía una salida segura por la que alguien hubiera podido huir. En la cocina encontró lo que andaba buscando, en la ventana había una pequeña mancha de sangre que recogió en una muestra para analizar.

- Hay sangre en la ventana y sale hacia la escalera de incendios, tomaré una muestra y seguiré el rastro.

Encontró una huella en el suelo de la escalera, siguió el rastro hasta el octavo piso, y todo indicaba que el asesino había subido hasta la terraza. Tomó muestras de sangre, huella, fotos de las huellas de zapatos. En la azotea había una puerta que daba al interior del edificio, la ruta de escape y de ingreso más segura. Volvió al departamento e hizo un resumen para su compañero, no habían avanzado mucho, pero al menos ahora sabían que había habido un cuarto hombre en la escena. Camino al laboratorio White expuso su teoría.

- Las armas del crimen fueron pañuelos y eran todos de la misma marca y modelo, y también color. ¿Sabes si estaban en casa de todas las victimas o vinieron de fuera? Es raro, porque las armas con las que las mataron, las cortantes, estaban todas en el escenario. Cordei con un disco, Nancy con un trozo de espejo y la última señorita con una navaja que pertenecia a una de las victimas.

- En la casa de la ultima chica encontré un pañuelo de la misma marca y modelo, Dagmar tenía un pañuelo de ese estilo, de Nancy no se nada…. Dagmar es la hermana de Cordei, de hecho querían usar el pañuelo para ubicarla a ella dentro de la escena

- Dagmar es esa chica a la que dispararon en su casa, ¿no? El asesino deja el pañuelo en todas las escenas igual que las armas del crimen, no hay forma de relacionarla con los crimenes, si ellas murieron como la primera, Cordei, y por entonces Dagmar estaba en el hospital es bastante dificil que fuese ella. Por lo que tal vez solo intenten ponerla nerviosa o señalarle que ella será la siguiente...

- Desde luego, pero crealo o no es una de las sospechosas por la muerte de Cordei, o al menos lo fue.

- Lo seguirá siendo, pero el crimen cometido no es el de una hermana celosa. Cordei fue estrangulada en su casa y luego degollada. Eso no lo hace una mujer, por muy trastornada que pueda estar y menos si es hermana de la victima.

- Coincidimos en eso, y en efecto alguien busca terminar el trabajo que comenzó en el departamento. Ha recibido amenazas, la última una carta que le prometía que moriría de la misma forma que su hermana. - meneó la cabeza. - Creo que hay más de un interesado en verla muerta, o al menos el que lo quiere así ha contratado a diferentes personas para que lo hagan.

- Quizás no tanto en verla muerta, pero si confundiéndola, trastornarla para que acaba confensando el crimen. Estuve viendo la escena de Cordei, no tiene pinta de que su hermana la matara por estar cansada de ella, de hecho Cordei parecía querer distanciarse de Dagmar para evitar ser un estorbo. O al menos eso decían sus e-mails

- Así es, o al menos así parece, además de que Dagmar amaba a su hermana, si la conociera sabría que es imposible que la matara, y mucho menos de esa manera. Es algo demasiado brutal, y requiere verle la cara a la víctima.

- Un estrangulamiento es bastante más complicado de lo que parece y esa tortura a la que Cordei fue sometida no lo hace otra mujer que se ha pasado los últimos años de su vida cuidándola, sobre todo sino tiene más familia. Y no tengo el gusto de conocer a Dagmar, tampoco lo creo necesario, yo trato con las victimas y las pruebas, no con los sospechosos. Hace el trabajo un poco más objetivo...

- Desde luego, y creame que entiendo su punto de vista y lo comparto. Sin embargo yo no tuve elección, yo la saque de ese departamento

- Con vida, supongo. ¿Le pareció sospechosa?

- No, no creo que sea capaz de matar a una mosca, me extrañó que alguien pensara en serio en considerarla sospechosa.

- Todos son inocentes hasta que se demuestra lo contrario. Pero todos son sospechosos hasta que no se demuestre lo contrario. Esa mujer podía parecerle sospechosa el primer día, pero si tuvo que salvarle la vida como lo hizo dejó de parecerselo. Por eso no trato con sospechosos, los vinculos emocionales en ocasiones dificultan una investigación

- Por eso me salí del caso - Roy sonrió - Lamentablemente han tenido que morir dos personas para que abrieran otras lineas de investigación en el caso de Cordei..

- Con asesinos en serie siempre es así. La segunda victima suele aparecer al poco tiempo, no más de quince días y es hasta entonces que no cambian las cosas. Se siguen interrogando a los mismos sospechosos y a las mismas personas, se revisan las mismas pruebas y finalmente, cuando hay una nueva victima, se cambia de parecer y empiezan a aparecer cambios que en un primer momento se descartaron.

- Despues de todo somos sólo humanos. ¿Cuanto ha llegado a leer de los tres casos?

- Solamente he leído lo que había en los informes, las causas de la muerte y las armas, fotos de los escenarios y las muestras de sangre. Del resto es lo que he oído en el departamento, y el caso Odins ha salido en la prensa. Le están dando bastante publicidad, a los periodistas les entusiasma saber que una mujer murió en su casa de una manera cruel y que luego su hermana estuvo a punto de morir asesinada a manos de unos mercenarios de europa del este. Apuesto a que confundieron Rumania con Alemania...

- Ve a saber, son tan ignorantes como irrespetuosos. Creo que venderían a su madre con tal de hacer noticia.

- Es su trabajo... el problema lo tendrá Dagmar cuando salga del hospital y los periodistas se le echen encima para conseguir la exclusiva. Querrán pagarle por la noticia. Si es lista, sabrá decir que no.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Sab, 18 Abr 2009 19:44

Miércoles 10 de Diciembre - Mediodía

Los dos agentes llegaron a los laboratorios, Roy entregó todas las pruebas y el agente White se despidió de él, dispuesto a analizar toda la sangre antes que cualquier otra prueba. Roy lo agradeció internamente, tenía que reunirse con Vincent y empezaba a hacerse tarde.

Salió a la calle, había empezado a nevar otra vez. Los copos se acumulaban sobre los coches y las aceras. Suspiró abriendo el teléfono para llamar cuando recibía una llamada. Otro número que desconocia, ¿quizás se trataba de Vincent otra vez?

- ¿Sí?

- Hola, Roy
- saludó divertida Dagmar. - Sanguino me ha devuelto mi teléfono... ¿Qué tal? - preguntó con entusiasmo.

- Hola, Dagmar... - respondió contento por oír su voz. - Espero que hayas desayunado como te pedí

- Sí, papá, sí... - volvió a reír. - Un vasito de leche y unas tostadas... ¿Estás ocupado? - preguntó preocupada.

- No, no, acabo de salir del laboratorio, no pasa nada...

- Ah, bueno... solo quería llamarte... ahora que puedo... Te quiero... y todo eso, ¿sabes?
- murmuró algo nerviosa.

- Yo también te quiero, pequeña... ¿Ocurre algo?

- No, no pasa nada, solo quería hablar contigo, me aburro... ¿Cuando podrás venir?

- Esta noche me pasaré a verte, aunque sea para darte un beso de buenas noches

- Te esperaré aquí... Te quiero

- Te quiero


Tras la despedida guardó el número en la memoria del teléfono para llamarla más tarde por si no podía ir. Luego llamó a Brian, para preguntar por las fotos. Estaban ya reveladas y se dirigía al hospital para entregárselas a Sanguino. Después buscó el número con el que Vincent lo había llamado.

- ¿Dónde? - fue el saludo de su interlocutor.

- El café frente al Monte Sinaí, ahora - respondió Roy, dudando que el farol funcionase.

- Muy astuto, señor O'Connor, pero prefiero que sea un lugar público y lejos de un edificio controlado por el FBI... En Central Park, en la 85 frente al lago Reservoir, le estaré esperando - y colgó.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Mar, 05 May 2009 6:05

Roy caminó por el parque hasta que un tipo con una chaqueta de los Gigantes le hizo una seña, Vincent. Lo siguió hasta un bosquecillo y Roy sacó la traba que aseguraba su pistolera, sin perderlo de vista. Cuando llegaron a un claro O'Connor se maldijo internamente, había otra persona allí y eso parecía una trampa. Stallion esperaba apoyado en un árbol, un tipo al que Roy esperaba no volver a ver en su vida.

Llevó la mano a la pistola sin sacarla, pero dejando en claro que lo haría de ser necesario - ¿Que hace esta mierda aqui, y que significa esto?

El tipo le devolvió a Roy una mirada helada, con la misma indiferencia con la que lo había mirado siempre. Dio una calada al cigarro a medio consumir y lo apagó en el tronco del árbol antes de erguirse, la mano izquierda iba vendada.

Antes de que hablase, Roy sintió el cañón de otra pistola, la del supuesto Vincent, pegada a su cabeza.

- Si aparta la mano de ahí, yo retiraré la mía de su cabeza. No estoy para juegos...

Roy abrió las manos y las apartó del cuerpo, vacías. - Yo tampoco, y ver al tipo que tiene como trabajo matar a mi chica no me tranquiliza.

- Es comprensible - dijo el otro avanzando un paso hacia Roy, decidido. Vincent retiró el arma y la guardó. - Pero no quiero matar a tu chica. Por eso estamos aquí, ¿verdad? - miró a Vincent y este asintió.

- Escucho - El cuerpo de Roy estaba tenso, su arma era el mas poderoso de sus recursos, pero si lo que querían era darle una paliza descubrirían que les costaría lo suyo hacerlo.

El mercenario estaba frente a Roy, clavando su inexpresiva mirada en los ojos del agente, pudo presentir que el otro se movía hasta quedar a su espalda. El otro Roy levantó la mano izquierda para enseñarle que iba vendada.

- Solo acertaste una de las cuatro balas que me tiraste, por suerte para mi y aunque me gustaría romperte los huevos hasta que acabes meando sangre no voy a hacerlo porque perdería credibilidad. No soy el enemigo. Soy del servicio secreto alemán.

- ¿Tus compañeros de esa noche también lo eran? ¿Ahora se dedican a violar chicas y a intentar matarlas luego? - Roy apenas podía contener las ganas de partirle la cara al tipo.

- No, mis "compañeros" no eran tal cosa, eran mercenarios contratados por las mismas personas para las que él trabaja - señaló a Vicent con la cabeza. - Y no le puse la mano encima a tu chica, aunque no espero que me creas. Eso demuestra lo buen actor que soy - esbozó una sonrisa.

- ¿Entonces por que mierda me lo hiciste creer, que mierda ganaste haciendo que te golpeara? - Roy trataba de calmarse, no podía volver a perder el temple.

- Gané que te apartaras del caso y que nadie descubriese que en realidad no soy de los malos. De hecho los malos siguen pensando que estoy de su parte. ¿Recuerdas mi ficha policial, verdad?

- Si, la recuerdo - Respiró profundo - En cuanto a ti Vincent - se giró lo justo para poder verlo en su visión periférica - supongo que la historia de conocer a las hermanas que contaste al abogado no es cierta.

- Es totalmente cierta - respondió con voz ronca. - Trabajo con ellos desde hace más de veinte años, las conocí cuando se trasladaron a Berlin. Antes vivían en Düsseldorf

- ¿Y tu objetivo?

- No tenía ninguno respecto a ellas. Yo era amigo de Cordei, luego conocí a Dagmar.

- ¿Que puedes decirme de aquellos con los que trabajas? ¿Que trabajo haces para ellos?

- Vigilancia, protección y en algunos casos, limpieza.

- ¿Y las hermanas? - Roy meneó la cabeza - ¿Que tratan de conseguir? ¿Por que los asesinatos en serie?

- Los asesinatos en serie no tienen nada que ver con ellas - respondió el otro Roy.

- La muerte de Cordei no estaba contemplada.

- Sin embargo hay alguien que mata de la misma forma que Coredi murió, estrangulada con un pañuelo de seda y luego le cortan la garganta. - algo comenzó a hacer ruido en su cabeza, las piezas comenzaban a reacomodarse - Falta sangre, el asesino corta la garganta para llevarse la sangre. Han muerto dos chicas más, si Cordei no fue asesinada por su gente entonces el asesino es un cabo suelto

- Estoy seguro de que su muerte tan solo fue una coincidencia - habló el otro Roy. - La asesinaron y eso puso en marcha una cadena de acontecimientos programada de antemano. Mi grupo asaltó el apartamento de su hermana para limpiar pruebas que pudieran incriminarles o involucrarles en ese asesinato.

- ¿Y por que matarla? ¿por que el asalto comando? eso fué estúpido

- Yo no di las órdenes, ni entré a matar - el espía encogió los hombros. - Pero que fue la mayor tontería que he visto en mi vida, te lo puedo asegurar.

Roy miró a Vincent - ¿Sabes quien puede haber dado la orden?

- No, no lo sé. Es lo que estoy intentando averiguar. Por lo pronto sé que no la querían muerta, al menos no en estos momentos.

- HM no quiere a Dagmar muerta, pero el asesino si. ¿Sabes si tu gente le ha hecho llegar una revista con fotos de Cordei en el momento de su muerte?

- Mi gente no envia señales tan sutiles... - contestó Vincent.

- Roy, cuando hablamos me dijiste algo acerca de las tres, supongo que madre y dos hijas, y de lo frágiles que eran sus psiques. - los miró a los dos - Cual es la razón de haber jugado con la mente de Cordei haciendo que se enamorase, destruyendo su vida, y ahora volviendo a construir algo. Sé que el ex de Cordei no está muerto, lo ví en el hospital y no creo que su historia sea cierta, sé que está ahi por Dagmar. Quien de los dos me puede decir alg sobre eso.

- Yo puedo decirte lo poco que sé. Chris Evans, que así se llamaba, era uno de los agentes de nuestra organización, trabajaba para los laboratorios. Cordei se fijó en él y la compañía le ordenó protegerla. El anuncio de su boda sentó mal a ciertas personas y lo hicieron desaparecer. Patrick Sanders, el hombre que viste en el hospital, es su hermano. Gemelo, claro.

Roy asintió - Bien, eso lo explica, ¿sabes que hace Patrick? o el tambien está fuera de la organización.

- Él está dentro, a diferencia de Chris, que era el noble, este es un capullo sin remordimientos.

- Entonces tengo que preocuparme, espero que a tu gente no le moleste perder otro agente.

- A mi me harías un favor, les dolerá perder a alguien como Sanders, aunque su lema es que todo miembro activo es sustituible y esa también es la máxima de Patrick. Hará lo que haga falta...

- Si está intentando matar a Dagmar ¿Lo hace bajo sus órdenes?

- No, eso es lo que no entiendo. Ellas dos no pueden morir, Cordei no debería haber muerto. Todo se torció el día en que su prometido fue asesinado, como he dicho sentó mal a ciertas personas, él era su protector, la organización la quería viva. La necesitaba viva.

- ¿Y si es Patrick quien está detras de esto? Quien fuera entró a lo de Cordei sin problemas, el alter ego de su amante tiene el mismo nombre y está muerto. ¿O el Patrick de Cordei era un intento de la organización por devolverle la cordura?

- ¿A qué Patrick te refieres? - preguntó Vincent.

- Cordei tenia un amante virtual, Patrick, un hombre casado. Luego descubrimos que el tipo lleva muerto más de cinco años, un caso sin resolver.

- Sobre eso no tengo ni idea...

- Entonces puede que Patrick sea un agente libre en la organizaión, y que tenga su propia agenda

- Puede que sea un agente doble - intervino el otro Roy después de un largo silencio. - No digo que trabaje para el servicio secreto, tal vez trabaje para dos empresas, una la que deseaba mantener viva a la mujer, y otra la que deseaba su muerte.

- Dudo que sea de los que confiesan, pero sería bueno poder capturarlo.

- Puede que incluso yo haya trabajado para él sin saberlo. Al fin y al cabo, mi grupo la quería muerta.

- Eso me temo, me alegro de no haberte matado, pero como me hagas pasar por una como la del interrogatorio otra vez... Hay cosas con las que no se juega Roy.

- Aunque la hubiese querido muerta no le habría puesto la mano encima. No soy de esos - extendió la mano esperando que la aceptase.

El tono de Roy era amistoso, pero se volvió sombrío al final - Todo olvidado, muy mala experiencia personal, y tu la sacaste barata. - Le extendió la mano - Entre tu declaración y mi paranoia casi se muere, disculpa aceptada, aunque no se si ella lo hará.

El otro mantuvo la sonrisa en el rostro hasta que el apretón de manos zanjó la disputa. Sin embargo, cuando la mano debía aflojarse, se cerró rápido y con un tirón lo acercó a él. El hombre descargó un golpe con la rodilla en la entrepierna de Roy, agarrándolo para que no cayese al suelo cuando se encogió de dolor. - Ahora sí que estamos en paz - murmuró soltándolo.

El detective se sostuvo como pudo del alemán, procurando no caer, cuando recuperó la respiración le respondió con un tono bastante apagado. - Nunca podremos estar a mano Roy, no hasta que pases una noche pensando en las barbaridades que pueden haberle hecho a tu mujer, después de haber pasado por lo mismo durante cinco años. No hasta que tu mujer se suicide tras cinco años de agonía y tu revivas la sensación de haber perdido a alguien a mano de unos sádicos por unas palabras. - Se incorporó y lo miró a los ojos - Lo que nos hiciste pasar a Dagmar y a mi con esa declaración no es algo que quisiera que mis enemigos pasen, casi fueron más efectivas tus palabras que las balas de tus compañeros. No hay forma de que podamos estar a mano con eso. Te daría las gracias por quitarme ese peso de encima, pero no puedo porque casi nos matas. - Terminó de incorporarse - Si Sanguino no hubiera estado alli estarías muerto, hay cosas con las que no se juega, no lo olvides. - comenzó a caminar por el claro, para recuperarse - Supongo que querrán colaborar en la investigación, aunque lo más seguro es que sea Patrick el responsable. - Su tono de voz volvía a ser normal - Hablaré con Sanguino para poner en común lo que sabemos.

- Yo no participaré en la investigación, ya tengo una misión y hasta que no termine con ella, no puedo dividirme en dos. Te daré toda la información que poseo en cuanto la consiga, pero ni yo ni el gobieron alemán se harán responsables del uso que les deis.

- Yo si puedo participar, pero solo como confidente, no puedo participar libremente sin que nuestros enemigos lo descubran. Yo era el guardián de Cordei, ahora me han encargado buscar a sus asesinos. Si no me ayudan, estoy jodido

- Bien, entonces repasemos lo que sabemos, Patrick puede ser un doble agente y probablemente haya estado jugando con Cordei hasta matarla. HM no esta detras del asesinato, ¿Para que quiere HM a las chicas?

- En nuestro idioma, Helige Mission significa Misión Sagrada. Proteger sus almas era nuestro deber, esas mujeres son especiales. Cordei es la razón, Dagmar es el espíritu y la tercera, Amara, es el corazón. Ninguna de ellas comparte lazos sanguíneos, Dagmar y Cordei no son hermanas biológicas, pero están "conectadas"

Roy asintió - Quien quiera que sea está detras de sus almas, sonará extraño pero Cordei me lo dijo.

Vincent ladeó la cabeza confuso. - ¿Cuando se lo dijo? Ninguna de ellas es consciente de lo que son, de lo que ellas representan para nosotros.

El detective sonrió - Hace dos noches, en estado de vigilia, Tambien comparto sueños con Dagmar, y Cordei me dijo que soy su guardián

El hombre se rascó la cabeza intentando encontrar una explicación lógica. - Normalmente es la protegida la que elige al guardián. Cordei eligió a Chris, a su muerte, yo fui su sustito, aunque jamás pude contactar con ella, no se me permitía. Es posible que Dagmar te haya elegido a ti... Como sea, es el deber de un guardián no solo proteger el alma sino evitar cualquier mal, y sobre todo, su muerte.

- Supongo que las sircunstancias me eligieron entonces. ¿Cual es el destino que HM tiene para ellas, y que harán sin Cordei?

- El destino de las tres mujeres es crear una descencia perfecta. Genéticamente, Cordei, Dagmar y Amara son mujeres perfectas, sus códigos genéticos no tienen mutaciones ni son portadoras de ninguna enfermedad hereditaria, ni el más mínimo porcentaje. Son... - tomó aire antes de hablar - el fruto de un largo trabajo. Según la teoría platónica, el alma de un individuo se divide en tres: la razón, el espíritu y el cuerpo... ellas representaba esas tres cosas por separado...

Roy meneó la cabeza - Dios, a veces me asombro de las cosas que busca la humanidad. Bien, mientras no sean un peligro para Dagmar podremos trabajar juntos. ¿Que quiere el gobierno alemán?

- Hace seis años hubo un atentado en Düsseldorf camuflado como un simple atraco a un banco... los terroristas se llevaron por delante a varios miembros de la Helige Mission. La compañía realizaban experimentos peligrosos en la década de los noventa en Berlin, Düsseddorf, Bremen, Hamburgo y Hánover... como si se tratasen de los sucesores del "Ángel de la Muerte" y aquello fuera un Auschwitz a pequeña escala... Los dos miembros que murieron en el atentado eran los padres adoptivos de Dagmar y Cordei. Eran espías.

- ¿Espias dentro de HM?

- Así es... el gobieron desea saber quién los mató y porqué. Podrían haber sido los mismos miembros de su compañía o algún enemigo, en cualquiera de los dos casos, necesitamos saberlo.

- ¿Para quien trabajaban?

- Para nosotros, para el servicio secreto

- Entonces puede haber sido un asunto interno, quizá los padres de las chicas no querían que fueran utilizadas.

- Hasta dónde sabemos, querían llevarselas. Desaparecer antes de que algo malo les pudiese ocurrir. Tampoco eran sus padres biológicos, solo les encargaron su cuidado y protección, la pareja las adoptó y quisieron salir del juego, pero el gobierno no estaba de su parte, faltaban aún unos pocos años para el final del experimento y necesitaban todas las pruebas para acabar de una vez por todas con la Helige Mission

Roy asintió - Y tu Vincent, ¿quieres que HM se hunda también? ¿o sigues siendo fiel a sus ideales?

- ¿Me habría reunido con vosotros de seguir siendo un mercenario fiel? Mi deseo de acabar con esto es tan personal como la muerte de Cordei...

- Bien, sólo necesitaba saber donde pisaba, puede que todo, incluso lo de Dusseldorf, sea obra de Patrick. Pero debemos saber si trabaja sólo. - Sonrió - Me siento tentado a descerrajarle un tiro la próxima vez que lo vea, pero dudo que nos sirva de mucho.

- Eso lo dejaría fuera de combate, pero no sabremos si trabajaba solo y si lo hacía para alguien, los verdaderos culpables seguirían con vida. Continuarian los que otros empezaron.

- Lo se, pondré a Sanguino al tanto para tener más ojos atentos a su persona, y le diré que refuerce la seguridad. Ha demostrado que puede hacerle llegar cartas con el desayuno, es un hijo de puta con recursos.

- Es un hijo de puta y su meta es llegar a ser más hijo de puta todavía. Por lo demás, nosotros no hemos tenido esta conversación.

- Lo se, no soy tan imbécil, aunque lo parezca. - De hecho no les había hablado de la otra mitad del equipo, ni pensaba hacerlo, Sanguino y él ya eran cabezas visibles. - De hecho no dejo de preguntarme que impide que ustedes sean leales a la HM y sólo estén tratando de enredarme para completar lo que empezaron. Digamos que por ahora les creo, no me hace bién alimentar mi paranoia.

- No puedo enseñarle mi placa de agente secreto, si por algún motivo yo muriese nadie reclamaría mi cadáver así que no hay nada que demuestre que soy un espía salvo que hable directamente con mi jefe... - se cruzó de brazos y se encogió de hombros.

- Y a mi solo me mueve la venganza. No ganaría nada enredándolo todo más todavía.

- Como dije, he decidido creerles, sinceramente estoy hasta las pelotas de Patrick, de la HM, del FBI y de todo organismo gubernamental o no gubernamental que tenga algo que ver en este asunto. Y para colmo de males tenemos un asesino en serie que puede o no estar relacionado con todo. ¿Cuando hacemos la próxima reunión?

- Yo no estaré disponible hasta dentro de dos semanas... pero no necesitais mi ayuda para seguir - habló el otro Roy.

- Cuando tenga todos los datos sobre las tres mujeres contactaré con usted. A menos que quiera contactar antes, pasaré aquí alguna que otra tarde

- De acuerdo, supongo que ambos teneis mi celular, cualquier cosa que necesiten contáctenme. Por mi parte veré que puedo averiguar sobre el asesino y sobre Patrick

- Está bien. Hasta entonces, tened suerte - se despidió Roy.

- Suerte

El detective salió del parque, a un tiempo preocupado y emocionado por lo que había averiguado. Una parte de él se resistía a creerlo todo, lo instaba a mantener el escepticismo, sobre todo con respecto a las fuentes. Pero su instinto insistía en que lo que había ocurrido era real, que ahora tenía información fiable... o al menos así deseaba creerlo.

Volvió al laboratorio, examinó los resultados de ADN de Dagmar y Cordei, confirmando que no eran hermanas, y luego fué a ver a White. - Edward, tengo un pedido, fíjate, si es posible, si Cordei perdió más sangre de la que encontraron. Creo que nuestro asesino puede ser un vampiro, o mejor dicho considerarse uno, el corte en la garganta no es para disimular sino para desangrar.

Luego fué hacia el hospital, tenía que hablar con Sanguino antes que nada, necesitaba hablar de muchas cosas antes de ver a Dagmar.
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor Avhin » Jue, 07 May 2009 11:01

Miércoles 10 de Diciembre - Tarde

En la quinta planta, como de costumbre, Roy saludó a los guardias del turno. Simmons seguía en su sitio, como guardián de la puerta, el Cancerbero que cuidaría que nadie sin autorización entrase en el refugio de Dagmar. Cuando preguntó por Sanguino, sus pesquisas lo condujeron a la cafetería, dónde el sacerdote andaba enfrascado en su trabajo.

La mesa estaba cerca de la ventana, trabajaba en el ordenador portátil mientras algunos documentos estaban sobre la mesa. Roy se acercó a su lado.

- Hola Pedro.

- Buenas tardes, Roy, ¿Qué tal el día? ¿Has pasado a ver a Dagmar? - dejó de mirar la pantalla el ordenador y alzó la vista hacia el detective.

- Aún no, tengo que hablar contigo primero, buenas noticias, y malas, según se vea.

- Empieza por las malas entonces, ya veremos si las buenas son tan buenas.

- El tipo que he visto, que es igual al ex novio de Cordei, es su hermano gemelo. Está en el Hellige Mission pero actúa por su cuenta y en contra de lo que la organización quiere, o al menos eso parece. Lo cual lo hace más peligroso si cabe, mis sospechas son que está detrás de del asesinato de su hermano y la violación de Cordei si es que no lo hizo él mismo. Por cierto, Cordei, Dagmar y Amara son parte de un plan de pureza racial de la HM, para ellos son preciosas, no la matarían.

Sanguino entrelazó los dedos de sus manos mientras asimilaba todas las palabras de Roy. - ¿Y todo eso lo sabes gracias a...?

- Vincent, el contacto de el abogado, trabaja para ellos como mercenario y era amigo de Cordei - hizo una pausa, recordando que el mercenario le habia dicho, que no hablara de aquello con nadie. - Considera lo que voy a decirte ahora como secreto de confesionario, junto a Vincent estaba Roy Stallion, el tipo trabaja para el gobierno alemán, al igual que los padres de Cordei y Dagmar. Los padres estaban investigando, y descubrieron lo de las chicas, las cuales son hijas adoptivas. Quisieron salirse llevándose a las chicas, el gobierno no los apoyó porque no había pruebas suficientes para eliminar a la organización, y la misma HM los asesinó en un asalto a un banco. - Pidió un café con una seña - Al morir Cordei Vincent decidió que ya era suficiente de la HM. Así que ya ves, tenemos un topo.

El sacerdote arrugó la frente ante sus explicaciones. - ¿Te has reunido con un mercenario y el tipo al que torturaste en el interrogatorio es un agente del gobierno alemán que te ha dado toda esa información sin más?

- Si, lo se, suena extraño, pero por alguna razón les creo. De todos modos no les he dicho nada, y no dejaré de trabajar para hundir al HM porque uno de sus mercenarios me contacte. Si tratan de llegar a Dagmar a traves mio no podrán hacerlo. Creo que Vincent realmente busca vengar la muerte de Cordei, supongo que debe haberse enamorado de ella mientras la cuidaba.

Sanguino lanzó un suspiro.

- ¿Y las buenas noticias?

- Bueno, sabemos más cosas que antes. Dagmar no fue violada - esto pareció dejarlo mucho más tranquilo que antes. - Y sabemos cual es el principal enemigo, Patrick, que quiere destruir a Dagmar, así que te pediría que reforzases la seguridad, lo he visto rondando el hospital, no me extrañaría que intentase llegar hasta ella por medios poco convencionales. Si pudo enviarle una carta en el desayuno... ¿Sabes algo de la carta?

- De momento no hemos conseguido ninguna huella sospechosa, en la carta y en el sobre solo están las huellas de la enfermera que le trajo la bandeja, Simmons confirmó que fue ella la que le dio la comida, como todas las mañanas. Mira - rebuscó entre los papeles hasta dar con una fotografía envuelta en un plástico, la fotografía dónde aparecían los padres de Dagmar junto con otros militares. Compañeros de trabajo, según palabras de Dagmar. Sanguino señaló a un hombre situado sobre la pareja, de aspecto serio y poderoso. - Este de aquí, es Monseñor Wessel, hace dos meses fue nombrado Cardenal. Fue la primera pista que seguí acerca de la Helige Mission cuando me mandaron investigar. Él y ella, son Adler y Amara Odins, los padres de Dagmar y Cordei. Aquí - señaló una cuarta persona, un hombre joven con el sombrero calado hasta los ojos. - ¿Adivinas quién es? - Roy miró un poco más de cerca la fotografía. - Es el señor Michaell Andrews, el fiscal del distrito de Nueva York. El padre del señor Adrian Andrews... *

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*Adrian Andrews
*Michael Andrews
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Re: Episodio II [Roy] Juego siniestro

Notapor SirAlexander » Lun, 18 May 2009 17:53

Roy
- ¿Que opinas Pedro? ¿El fiscal habrá puesto a su hijo a controlar a Dagmar? Un guardián.

- ¿Un guardían? ¿A qué te refieres con eso?

- Aparentemente la HM había puesto un guardian a Cordei, Chris... retrocedamos un poco. La HM dice que Cordei, Dagmar y Amara son genéticamente puras, Sabiduria, alma y corazón, segun los mitos platónicos.

- Te sigo

- Las quieren para algo, son el simbolo de su búsqueda y quizá algo más. El tema es que Chris era el guardian de Cordei, cuando se enamoró de ella y ella de el decidieron apartarlo, pero aparentemente quien lo hizo no siguió las órdenes. No lo querían muerto, ni a ella violada y quebrada, de ahi que pienso que Patrick tiene su propia agenda o trabaja para otra organización. Quizá pretendían que Adrian fuera el guardian de Dagmar, pero el chico la cagó feo cuando le metió los cuernos, ahora Cordei dice que yo soy su guardián, o si lo prefieres mi inconsciente me dice con la voz de Cordei que yo soy el guardián de Dagmar. - se encogió de hombros - en cuanto a Amara, no se quien sea.

- De todos modos, dices que sus padres, que ahora resulta que no eran sus padres biologicos, eran espías dentro y que quisieron apartarlas. ¿También quiso Chris apartarla y por eso murió?

- No lo se, pero cabe esa posibilidad. De todos modos creo que fue el mismo Patrick y no siguió el guión. No se si te lo dije, pero tuve una visión de lo ocurrido esa noche, desde el punto de vista de Chris.

- ¿De qué noche hablamos? ¿Qué viste?

- De la noche en que Chris murió, no pude verle la cara al asesino, pero recuerdo que la de Cordei era de sorpresa, como si estuviera viendo algo inesperado. El asesino primero golpeó a Chris, atacó a Cordei, y cuando Chris se lanzó sobre el le disparó con una pistola calibre 50.

- Y tu eras Chris en ese momento. De todos modos, Cordei se asustó porque vio a alguien en su casa, un atacante, que golpeó a Chris y luego se lanzó sobre ella. ¿Quién es Patrick y para quién trabaja?

- Patrick es el hermano gemelo de Chris, y Cordei parecía más sorprendida que asustada en un principio. Trabaja, al menos nominalmente, para HM, pero parece ser un doble agente. La unidad de Roy, la que vigilaba a Dagmar, tenía órdenes de matarla cuando Cordei muriera, y lo que me contó Roy de ellas en el interrogatorio no es consistente con lo que la HM quiere de ellas. Sin embargo a ellos los contrato alguien de la HM.

- Luego hay dos facciones dentro del mismo grupo, la que quiere preservar la integridad de sus mujeres, y la que desea acabar con ellas. ¿Por qué motivo? ¿Qué son ellas para la HM?

- Vincent va a averiguar más sobre el tema, pero no creo que sea nada demasiado bueno, aunqe de momento las necesiten vivas no me extrañaría que las quisieran hacer procrear para ellos.

- ¿Y el otro grupo quiere matarlas para evitar eso? No es un remedio... aunque quizás quieran matarlas para borrar rastros, para borrar las pruebas que demuestren todo lo que han hecho para llegar hasta conseguir lo que han conseguido con ellas, si son genéticamente perfectas.

- Pero el tal Patrick es un sádico, no parece tener escrúpulos ni consciencia, y no me extrañaría que fuera el asesino en serie.

- ¿Qué te hace estar tan seguro de que es Patrick? ¿Y por qué mataría a esas otras dos mujeres que nada tienen que ver con Cordei o Dagmar?

- Es una corazonada, el tipo ha tenido el tupe de montar algo que le permitió estar en este hospital cuando llegó Dagmar. Con respecto a lo de las otras mujeres, bueno, ahi ya entramos en un terreno resbaladizo. Aparentemente el asesino se lleva sangre de los cuerpos, para eso es el corte en la garganta. La única relación entre las mujeres es la periodicidad, cinco dias, y el que sean morenas. Pero Cordei me dijo algo más, me dijo que el asesino buscaba sus almas, y que la próxima sería Dagmar. - Se encogió de hombros - Al dia siguiente estaba la carta en manos de Dagmar. Ya sea por que realmente busca algo de las muertas, o porque de esa forma cubre el asesinato de Cordei de otro sentido. Hay otro detalle, los pañuelos.

Sanguino asintió para que continuase.

- Si podemos averiguar que los pañuelos fueron enviados a las chicas, y que no los compraron, o al menos que solo una de ellas compro un pañuelo... No se, parece una pista importante, pero tambien puede ser algo que busque distraernos del centro. - meneó la cabeza - quien sea que esté detras de esto es inteligente, tiene recursos, y es inescrupuloso.

- Todas ellas murieron asfixiadas con un pañuelo exactamente igual, misma marca, mismo tejido, mismo color... Luego, realiza un corte en su garganta para, según me has dicho, llevarse su sangre. ¿De cuanta cantidad estamos hablando?

- Hola - saludó tímidamente una voz femenina. Los dos volvieron la cabeza para ver a Dagmar, que se había acercado a la mesa, llevaba unos vaqueros bajo la bata y unas zapatillas, el brazo en cabestrillo y el gotero como punto de apoyo. Si había escuchado la conversación no dio muestras de ello.

Roy le sonrió a la joven y se paró para acercarle una silla - ¿Como estás amor? ¿Hace cuanto esperas a que estos dos maleducados te vean?

- Bueno, a ti todo el día - le dio un beso antes de sentarse. - A él lo he visto hace un par de horas, ¿qué tal?

- Bien, gracias - respondió Sanguino recogiendo con destreza todos los documentos y fotografías de la mesa para evitar que Dagmar lo viese. Ella se sentó mirando a Roy con una sonrisa cariñosa.

- He salido a dar un paseo y Simmons me ha dicho que estabas aquí... He interrumpido algo, ¿verdad? - preguntó mirando el ordenador y las carpetas.

- Sólo trabajo, veo que te dieron permiso para moverte de la cama, te felicito. - le acarició el rostro y se giró a Sanguino para no dejar su pregunta sin respuesta - White, mi compañero, esta trabajando en las cifras exactas, no estamos totalmente seguros de que haya pasado antes y será dificil de probar, pero está en eso. - Sabía que con eso alcanzaría por ahora, y suponía que Dagmar no sabía nada a menos que hubiera escuchado la conversación. Volvió a mirar a la mujer con una sonrisa. - ¿Como te sientes?

- Me aburro - respondió ella. - Pero al menos puedo dar paseos cortos y si me duele tengo a una enfermera con una silla detrás para sentarme. Si queréis me voy y os dejo con lo que estabáis hablando... - miró a Sanguino y luego a Roy.

- Podemos seguir despues supongo, a menos que el padre vaya a irse del hospital. - le dijo tomandole la mano - Asi puedo verte fuera de la cama y acompañarte a pasear. Si a ti no te molesta Pedro.

- No, claro que no - sonrió mientras amontonaba las carpetas a un lado. - Yo no puedo acompañaros - dijo señalando su bastón. - Por cierto, aquí están las fotos que querías revelar - comentó sacando un sobre de su maletín.

- Oh, gracias - lo estudió por encima y luego rebuscó en su interior. - Bueno, luego las veré...

- Si quieres verlas ahora, adelante - le sonrió Roy

- No importa, vamos a pasear - dijo encajando el sobre en el cabestrillo y ayudándose del gotero para levantarse.Roy acarició su espalda y apoyó la mano en su cintura, le dió un beso suave en los labios y le guiñó un ojo.

- Vamos - accedió. Ella ee rió divertida y despidió a Sanguino con la mano mientras se apretaba al cuerpo de Roy para algo más que mantenerse erguida. Apoyó la cabeza en su hombro y suspiró. - ¿Qué tal tu día?

- Largo, dificil, y frio, hasta ahora - le acarició el cabello - a donde quiers ir?

- ¿Hasta el ascensor? - preguntó riendo. - No hay más camino, el cerco de seguridad va desde el ascensor a la cafetería...

- Me alegro que lo respetes, no quisiera tener que perseguirte por ahi.

- Bueno, me conformaba con que me dijeras que podrías llevarme más lejos teniendote como guardaespaldas, pero si no puede ser... me conformo hasta el ascensor

- No, lamentablemente no puedo, Sanguino me haría cura si lo hago.

Dagmar soltó una carcajada hasta que sintió un pinchazo de dolor y se secó las lágrimas con el dedo. - Entonces hasta el ascensor

- Vamos princesa, y cuando se canse me avisa

- ¿Qué tal ha ido tu día? ¿Has averiguado algo de provecho? - preguntó mientras avanzaban por el pasillo. La joven apoyó la cabeza en el hombro de Roy dando pasitos cortos y arrastrando los pies. - Yo he tenido tiempo de reflexionar acerca de mi situación...

- Y a que conclusión has llegado amor.

- Que cuando salga de aquí me matarán, o te matarán a ti. En caso de que me maten a mi, ¿quién te dará consuelo? Desde que viniste a decirme que mi hermana había muerto has estado a mi lado todo el tiempo, pero no había nadie en el tuyo. Y ahora quiero darte ese consuelo que necesitas, pero si me matan... - se encogió de hombros mientras se secaba una lágrima. - Ni siquiera sé si me estás entendiendo, no me hagas mucho caso...

- Te entiendo, pero no necesitas desesperar, estamos trabajando para que no te maten. Estoy contigo porque te amo, y no dejaré que te saquen de milado. - le levanto la barbilla y le dio un beso suave


Ella le devolvió el beso con algo de timidez y miró de reojo a ambos lados del pasillo.

- Fuera de la habitación me da un poco de corte, todos nos están vigilando... - rió secándose los ojos. - No quiero morir, Roy. Cordei no lo merecía, y no sé si yo lo merezco por alguna razón que no entiendo. Y cada vez que me dice que estoy mejorando me entra el pánico...

- Nadie merece morir, y te seguiremos protegiendo fuera del hospital, asi que no te preocupes por tener que salir. - le guiñó el ojo - esperare a tenerte sólo para mi

Ella sonrió y volvieron a ponerse en camino. - Confío en ti, y confío en la seguridad... pero no quiero encontrarme otra carta como esa en el desayuno o regalos horribles entre los tuyos. Tengo miedo, y no sé a qué tengo que tenerle miedo porque tampoco sé quién me quiere matar, ni la razón. No soy tan importante para que vengan a matarme como vinieron... ¿o solo soy una victima aleatoria? - preguntó ansiosa como si la respuesta pudiese aliviarla.

- No lo se aún, no conozco las causas, pero te aseguro que no pasará mucho sin que lo sepa y atrapemos a los culpables

- Os he visto hablando, ¿era sobre el caso de Cordei? ¿Qué sabéis? Bueno... supongo que no podrás decirme mucho... es secreto y cosas así - bajó la cabeza y suspiró.

- Y no se si te hará bien saber lo que hay, sobre todo porque aún son conjeturas. Cuando sepamos lo que realmente pasó te lo diré, por duro que sea.

Ella volvió a suspirar. - Fin del viaje, ¿volvemos? - preguntó saludando a los guardias del ascensor. - Así miro las fotos, seguro que hay alguna tuya...

- Volvamos, y a ver que tal salieron

Sacó el sobre del cabestrillo y le pidió a Roy que lo sostuviera mientras sacaba un puñado de fotos. - Ese sobre no es de ninguna tienda, ¿las llevaste al laboratorio para revelarlas? - preguntó con una sonrisa perspicaz.

- Un amigo, espero que no hubiera nada comprimetedor - le dijo con una sonrisa, guiñándole un ojo. Ella rió.

- Pues la verdad, no lo sé. Con todo lo ocurrido no sé si el carrete estaba empezado y qué fotos habían... - miró la primera foto y sonrió. En la imagen aparecía Roy sonriente y con algo de barba. - Se nota que te has afeitado hace poco - comentó enseñándosela.

- Buena foto, a pesar del modelo.

- No seas tan tonto - dijo sacándole la lengua mientras miraba la siguiente foto, Sanguino al final del pasillo iluminado en contraluz desde una de las ventanas. - Uff... parece una señal divina, ¿a que sí?

- Tienes buen ojo, y sabes captar el momento

La tercera y las siguientes fotografías mostraba al personal médico, Perry y sus enfermeras mirando historiales, consultando la hora, mirando las jeringas y goteros. Dagmar murmuró algo y empezó a darle vueltas a las fotografías. - Roy... este papel... - con curiosidad, aspiró el aroma de la fotografía - ... y este reactivo... Me suenan de algo... y la forma del margen blanco... - frunció el ceño intentando recordar. Roy sonrió

- ¿Que recuerdas

- Un profesor... ese profesor del que hablamos - volvió a mirar las fotos. Abrió mucho los ojos y dio un repaso a las fotos que ya había visto. - La saturación de las fotografías en el revelado, el olor... el color, no es totalmente negro, está lleno de grises... - se le amontonaron las fotografias en las manos y empezaron a caerse al suelo.

Roy se agachó para recoger las fotos, una de ellas era de Cordei. Estaba en su casa, en la cocina, sonriendo a la cámara de Dagmar, vestida con algo cómodo y un pañuelo blanco sospechosamente parecido al arma del crimen adornando su cuello. Entre esas fotos habían otras de la casa y las primeras que hizo en el hospital. No parecía metida a traición por Brian, sino que eran obra de la misma Dagmar.

- Tranquila amor, ¿Reconoces el estilo?

- Sí, lo reconozco... mi profesor las revelaba así... ¡Roy! ¿Hay algo que quieras contarme? - preguntó mientras se agachaba con él a por las fotos. Roy le dio las fotos.

- Se supone que no puedo decirtelo, pero ya que lo has descubierto... Brian está en la ciudad

Dagmar miró la foto y se quedó con la vista clavada en ella. - ¿Brian? - preguntó como si no reconociese el nombre. - Cordei... - gimió después mirándo fijamente la fotografía. Se le empañaron los ojos y rebuscó entre todo el juego las demás fotografías.

- Las hice un lunes por la tarde... - sollozó. Una de ellas mostraba a Cordei con cara de paciencia mientras Dagmar le daba un beso en la mejilla.

- Son hermosas - La abrazó - Un hermoso recuerdo, y una muestra de cuano os amabais.

Sin poder evitarlo aceptó el abrazo y lloró apretándo las fotos contra su pecho. - Las hice cuatro días antes... antes de que la matasen... - sollozó secándose las lágrimas. - No me acostumbro a ver sus cosas y no verla a ella...

- Perdona, no era mi intención hacerte llorar. - Se acercó a su oido - Si quieres, esta noche podemos intentar hablar con ella, en los sueños, puedo intentar llegar a ella y llevarte conmigo.

- ¿Sí? - preguntó ilusionada secándose las lágrimas. - Me gustaría verla... despedirme, saber que está bien... pero no sé si seré capaz de soportarlo...

- Como tu quieras, no es necesario que lo hagamos hoy - Sonrio - Ni tampoco es seguro que pueda hacerlo. Te propongo algo - acarició sus mejillas - Intentare llegar a ella, y si veo que puedo hacerlo, te llevaré en otro momento.

- Bueno... - accedió frotándose los ojos. Le dio un abrazo y lo besó. - Gracias - se apretó a su pecho para tranquilizarse. - Me hubiera gustado presentartela, te hubiera caído bien...

- Lo se, ¿cómo se llama ese profesor tuyo?

Se secó los ojos con la bata y pensó un momento. - Wells... Brian Wells... ¿Estas fotos son suyas de verdad? Quiero decir... creía que estaba muerto... ¿ha vuelto entonces?

- Si, pero me pidio que no te diga nada hasta que pueda verte, claro que tu has reconocido su estilo y no pude negarlo.

- Ya... - sonrió ausente. - Me enseñó a hacer fotos y como revelarlas. Usaba un líquido para revelar que tenía este olor, no lo usan en ninguna tienda. Yo también lo uso. Además, se empeñaba en revelarlas con cierta saturación y brillo, porque le gustaba el resultado... Yo prefería un gris más oscuro, y él un gris más claro... - se quedó mirando la foto de Cordei y de ella. - Y le gustaba poner márgenes anchos...

- Parece que sigue gustandole

- Sí... - sonrió. - ¿Cuando puedo verle? ¿Cómo está?

- Hablaré con él y con Sanguino, se lo ve bien, aunque cansado.

- Eso es bueno... al menos no está muerto - se alegró. - ¿Me acompañas a la habitación? Así puedes volver a conjeturar con Sanguino y no freno la investigación...

- Te acompaño, y es un placer frenar de tanto en tanto para estar contigo.

Con una risita fue dándo pasitos cortos hasta llegar a la puerta, saludó a Simmons y luego buscó entre las fotos un par que le dio al agente. - Espero que te gusten.

- Vaya, son geniales - las miró y luego se las mostró a Roy, en ella aparecian los dos agentes sonriendo abiertamente a la cámara. - Muchas gracias.

- Lo dicho, sin importar el modelo, haces milagros con esa cámara. - le dijo a Dagmar - Haz conseguido que salgan bien y todo.

Dagmar soltó una gran carcajada. - Los dos sois buenos modelos, mira esta - le enseñó la de Sanguino. - ¿A qué parece un emisario de Dios en la tierra? ¿Se la das luego? - le pidió a Roy. - Buenas noches, Bob - se despidió de Simmons.

- Buenas noches, señorita, O'Connor - saludó a ambos.

- Buenas noches Bob - dijo Roy con una sonrisa torcida - Nos vemos al rato.

Simmons desvió la mirada con una sonrisa y sacudió la cabeza. Dagmar entró en la habitación y se acercó a la cama mientras él cerraba la puerta. Se sentó en el borde y sacudió los pies para quitarse las zapatillas, dejó las fotos y se soltó el botón de los vaqueros. - ¿Me ayudas?

- Con gusto - Se acercó a ella, recorrió sus piernas desde sus muslos hacia abajo, y dio un tironcito al pantalon desde las botamangas. Luego volvió a subur despacio hacia su cintura y metiendo las manos entre la tela y la piel, bajó el pantalón.

Dagmar rió quedamente cuando sintió los dedos en su cintura. Aprovechó para depositar un beso en sus labios antes de que comenzase a bajar las manos. Roy tocó una prenda de ropa interior, luego descubrió su color y la piel de sus piernas. - Quedate un rato más... - susurró ella acariciando sus manos.

- No pensaba salir corriendo, si es lo que temes, y pienso volver para la cena.

- Es que solo quería que me quitases los pantalones para meterme en la cama como una niña buena... Pero añoraba el tacto de tus manos sobre mis piernas

Siguió bajando el pantalón, acariciando sus piernas, y poantó un beso en cada rodilla - Yo también extraño tu piel.

- Me da miedo salir, pero a la vez me encantaría estar a solas contigo y no esconderme ni sufrir porque nos pillen - susurró enredando los dedos en su pelo. Roy terminó de sacarle el pantalón y apoyó por un momento la cara en sus muslos - Intentaré que, para cuando salgas, podamos caminar por el parque sin preocuparnos de eso. - Se paró y la reclinó sobre la cama, acomodandola para que se acostara.

- Te amo, y nada en el mundo cambiará eso. - Le dió un beso y comenzó a taparla, aprovechando para recorrer su cuerpo con el dorso de las manos. Dagmar sonrió rodeando a Roy amorosamente con los brazos y le devolvió un beso largo.

- ¿Vendrás luego a cenar conmigo? ¿O te irás a descansar temprano a casa?

- Vendré a cenar, y si me dejan quedarme lo haré

- Vale - sonrió ampliamente. - Si vienes traeme tarta de chocolate de la cafetería - rió mientras saboreaba interminablemente sus besos. - Que te vaya bien la investigación...

- Descansa, veo una tarta de chocolate en tu futuro. Nos vemos luego amor - dijo mienra se separaba lentamente, volvió para darle un beso más y salió por la puerta sin dejar de mirarla.
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