[Logs] Las Cenizas del Orgullo

Para todo aquello que no interpretemos por irc...

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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Lun, 20 Feb 2017 18:52

Un paseo por la ciudad. Xin-Cyrusian, 9 Erastius, día del fuego. log nº T20

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Start of #Korvosa buffer: Sun Jun 12 04:37:34 2016
<art2DM> Nathan y Abdelrat se quedan un tanto sorprendidos por la indicación de Talith de aprovechar ese día haciendo turismo. Sus lamias por su parte se mostraron estoicas, además que ya la conocían. Y Sarina aplaudió la idea pidiendo a ver si encontraban tiendas de ropa.
<art2DM> En definitiva, cada loco con su tema.
<Talith> -Oh, vamos chicos, tenemos que esperar un día, así que es mejor aprovecharlo. ¿Dónde está vuestro entusiasmo?
<Talith> -¿No es emocionante descubrir en lo que se ha convertido Cyrusian? ¿Y aprender antiguos secretitos como el que hemos encontrado?
* Talith les sonríe
<Nathan> -¿Emocionante, señora? -pregunta Nathan consternado recibiendo una mirada de apoyo de Jalia.
* Talith guiña un ojo a Sarina
* Abdelrat os guió hacia la zona comercial de aquel barrio, o donde creía que estaría.
<Talith> -Por las alas de Desna, claro que lo es
<Talith> -Es algo nuevo, algo que nadie ha visto en casi once mil años
<art2DM> Por el camino os cruzasteis con alguna curiosidad. Como un esplendoroso jardín donde un extraño conflicto parecía llevarse a cabo desde hace diez milenios.
<Talith> -¿De veras no lo encuentras emocionante? -preguntó a Nathan
* Talith observa desde lejos el jardín
<art2DM> Por lo que Talith dedujo por las auras arcanas alguien había ligado magia piromántica de alto nivel allí, pero también habían potentes conjuros de regeneración de fauna de y control climático. Así que el jardín pasaba por fases de arder, seguidas por fuertes lluvias y una de rebrote antes de volver a empezar.
<Nathan> -Lo que usted diga señora -asintió el clérigo.
<Talith> -¿Esto era intencionado, o se ha ido fuera de control? -pregunto a Abdelrat
<Abdelrat> -La magia climática y de regeneración sería intencionada, alguno de los proyectos de los druidas del señor. Lo otro... no tengo ni idea ¿Quien anclaría magia así en un jardín?
* Talith palmea el brazo del clérigo. -Eso ha sonado muy poco convencido, Nathan. ¿No te gusta la exploración?
<art2DM> -Cumplo sus ordenes con gusto, señora-dijo el clérigo con firmeza.
<Talith> -De los cyrusianos ya me espero de todo, Abdelrat...
<Sarina> -Tampoco es que quede muy mal -indicó Sarina.
<Senata> -Excepto por el humo y el agua cargada de hollín por todo el barrio -puntuó Senata.
<Talith> -Queda estrafalario. E inútil. Supongo que en la línea de Cyrusian
<Talith> -Pero no creo que esto exactamente sea lo que tenían en mente sus artífices. Bueno, sigamos
* Talith deja que Abdelrat y Sarina se adelanten un poco para ir hablando con Nathan
<art2DM> Otras maravillas se sucedieron por el camino. Como un edificio que era una enorme moneda de oro flotante a la que se accedía por un teleportador en la base.
<Talith> -No hablaba de mis órdenes, preguntaba tu opinión
<art2DM> O una torre comercial hecha enteramente con muros de fuerza.
<art2DM> No sabíais qué había pasado pero era obvio que durante la Caída bastantes personas se quedaron atrapadas allí y no pudieron salir.
<Talith> -Sin duda al señor Xanderghul le gustaba fardar -observó fascinada, preguntándose (no podía ser menos) el coste de crear todos esos muros de fuerza
* Talith supuso que muchos de la población habrían considerado seguro un edificio hecho de fuerza para resistir al meteorito
<Nathan> -Mi opinión no cuenta, ni debería hacerlo, señora. Pero si lo exigís... creo que caminar sin necesidad por una zona peligrosa y desconocida como ésta puede ser... arriesgado.
<Talith> -No podemos dejar que el miedo al riesgo paralice nuestros pasos -opinó Talith optimista-. Hay que seguir aprendiendo
<art2DM> Finalmente parecía que Abdelrat se había orientado y os guió a través de un largo paseo (ya no teníais miedo a los dragones pues os seguía una escolta del señor azureo) hasta una zona donde el tipo de arquitectura era distinta, habíais cambiado de barrio.
<Nathan> -No tengo miedo señora, simplemente no creo que el entretenimiento que aporte esto valga los riesgos -respondió el clérigo.
<Talith> -Ere del tipo cauto. Eso es bueno, supongo, para contrarrestar algunas de mis tendencias. Pero no olvides que son los pioneros los que abren caminos
<Talith> -No es entretenimiento. Es descubrimiento -corrige ella
<Nathan> -Y los primeros en encontrar problemas innecesarios, señora.
<art2DM> Finalmente Abdelrat os guió por una serie de manzanas de casas de una planta o dos con jardines preciosos hasta lo que parecía un parque ancho y bien decorado que en su interior escondía una maravilla.
<Talith> -Igual no son tan innecesarios. Un nuevo camino siempre tiene obstáculos imprevistos, pero eso no implica que todos sean improductivos
<Talith> -¿Sabes qué era el edificio de los campos de fuerza, Abdelrat?
* Talith sigue con gusto al engendro al interior del parque
<art2DM> Era como un enorme mecano compuesto de partes muy diversas, tanto que Talith tardó en entender qué era hasta que situó mentalmente las piezas en su lugar.
<art2DM> Planos, aquello era una representación de los planos y sus posiciones, una ilusión tejida con tal maestría y tanto detalle que dejaba con la boca abierta.
<Nathan> -Obviamente me pliego ante vuestra mayor sabiduría, señora -dijo el clérigo.
<Abdelrat> -¿Aquello? Oh, un Centro de Compras de una cadena cyrusiana. Había docenas de torres en toda la ciudad conectadas por teleportadores.
* Talith se queda mirando aquello fascinada, y acaba sacando un pergamino para hacer copias
<Talith> -¿Centro de compras? ¿Cadena? No me son familiares los nombres. ¿Como un mercado, dices?
<Abdelrat> - No es eso lo que veníamos a ver, señora -dijo Abdelrat, que no pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción, como si tuviese algo preparado a la muchacha y apenas pudiese contenerse.
<Talith> Y a Nathan: -No soy muy sabia -dijo divertida-, simplemente me gusta aprender cosas nuevas
<Abdelrat> -Algo parecido, un centro de compras es un edificio con muchas tiendas variadas. ¿Has estado en Dis? Algunos de los mercados que los diablos habilitan para los mortales tienen cosas parecidas. Y una cadena era una serie de establecimientos propiedad de la misma empresa y que seguían una línea similar.
<Talith> -Sí sí, déjame solo unos momentos para copiar esto -arquea una ceja intrigada ante la sonrisa del engendro
<Talith> -Qué sofisticado. Será parecido a los príncipes comerciantes de Absalom. Y no, nunca he salido de este plano. No he visitado el Infierno, auque sí he leído que a pesar de sus… inconvenientes… tienen mucho comercio con otros planos
<Abdelrat> -Señora... -dijo el engendro, mirándola.
<Talith> -¿Sí?
<Abdelrat> -Dejad de copiar, por favor.
* Talith suspira
<Talith> -Vale
<Talith> -Pero solo porque eres tú -bromea
<Abdelrat> -Creedme, no os hará falta -dijo el engendro divertido, acercándose a aquella construcción ilusoria y desapareciendo de repente al pasar bajo ella.
* Talith le sigue sin dudarlo
<art2DM> Talith siente el típico efecto de la teleportacion y se queda sin habla.
<art2DM> Están en medio de un espacio negro que parece extenderse hasta el infinito y están en el centro de una versión del cosmodromo de abajo, pero más grande y en la que distintas escaleras de cristal conducen a todos y cada uno de los planos mayores.
* Sylash murmura a Talith en la oreja que a Nathan le ha entrado dolor de barriga cuando ella ha dicho aquello al engendro
* Talith suspira, aquellas rivalidades...
<Talith> -Oh genial. Esto sí es grandioso –examinando las escaleras que conducen a los planos mayores (o las ilusiones de estos, al menos)
<Talith> -Al maestro le daría algo si viera esto. Es más espectacular que nuestro planetario
* Abdelrat por su parte estaba ante una caja extraña, que parecía tener una tapa cerrada, que brillaba fuertemente con abjuración, y una especie de ranura en la parte de arriba como para introducir una carta.
<Abdelrat> -Oh ya lo vio. Este cosmódromo tenía cierta fama. Lo construyó el señor Xanderghul con ayuda de uno de sus escasos amigos, un shalasti.
* Talith intenta empaparse de la vista, pero finalmente se acerca a la caja. -¿Qué es?
* Abdelrat miró a Talith con una sonrisa exagerada mientras rebuscaba algo en una vieja bolsa de cuero, pero no respondió.
<art2DM> Eso, en lugar de atraer hostilidad de sus lamias, hizo que todo el grupo se acercase con curiosidad. Todos excepto Nathan, que de repente parecía interesadísimo en el interesante plano de Golarion.
<art2DM> Finalmente el engendro saco un pliego, parecía de papel, pero cuando Talith lo vio se dio cuenta de que estaba hecho de hierba que ondeaba, como si fuese una pradera, y que tenía escritura en letras doradas y varias runas. No tuvo tiempo de leer mucho ni le encontró sentido.
<Talith> -Venga, no te hagas el misterioso -le pica ella
<Talith> Pero no puede menos que echar una mirada preocupada en dirección a Nathan. Maldición, ¿como se solucionaban aquellas situaciones?
<art2DM> El engendro colocó el pliego en la ranura, que se lo tragó y de repente apareció una figura transparente pequeña sobre la caja de una mujer
<art2DM> -Buenos días, señores. Permítanme agradecerles el haber confiado en Productos de la Universidad de Xin-Cyrusian.
<Talith> -Ohh una universidad
<art2DM> -Su crédito es... ilimitado -dijo una voz distinta a la de la mujer-. Si desea ver el catalogo por favor, marque 0001*, si conoce el código de reembolso correspondiente márquelo. Un saludo y gracias de nuevo.
* Talith mira a Abdelrat, divertida e interesada
<art2DM> El engendro toco sin titubear una serie de números que aparecían flotando frente a la caja y pocos segundos después desaparecían las ilusiones y la puerta de la caja se abrió, en su interior había una pequeña cajita de caoba con las runas thassilonias para todos los planos grabadas en oro.
<art2DM> Abdelrat cogió la caja y se la tendió a la maga con una sonrisa que parecía a punto de partirle la cara (curiosamente lo mismo que parecía Nathan cuando echó una ojeada).
* Talith recoge la caja con fascinación. -¿Es lo que crees que es?
* Talith la acaricia con la yema de los dedos entusiasmada. -Genial. Gracias, Abdelrat
<Abdelrat> -No lo sé. ¿Qué creéis que es, señora? -dijo el engendro, que miró la actitud del clérigo con cierta lástima, pero parecía que había decidido no cortarse en eso.
<Talith> -Ya habíamos conseguido un souvenir para el señor, está bien que haya uno para mí -dice ella divertida-. ¿Una caja de registro? ¿Parecido a una piedra de susurros, pero con ilusiones?
<Abdelrat> -Abridla -ánimo el engendro haciendo un esfuerzo monumental por contener la sonrisa.
* Talith arquea una ceja, y la abre
<art2DM> Al abrir la caja ve que es como una especie de joyero o caja de música, pero el interior está compuesto totalmente por una superficie espejada con una gema rodeada de mecanismos de relojería en el centro. Tan pronto como abrió la caja vio una copia del cosmodromo (a menos escala pero con una precisión de detalles que lo disimulaba) flotando a metro y medio por encima de la caja.
<Talith> -Ohh lo dicho, como una piedra de susurros, pero con ilusiones en vez de almacenamiento psiónico. Fascinante
<Talith> -Me encanta
<Abdelrat> -Es solo un juguete caro. Aunque por lo que sé todos los detalles son fidedignos.
<Talith> -Me encantan los juguetes caros como este -guiña el ojo al engendro-. Sigue siendo fascinante
<art2DM> El engendro sonríe por fin complacido, y hace una reverencia a Talith.
<Abdelrat> -Bien. ¿Os gustaría visitar algún plano en concreto, señora?
<Talith> -Ya que me has dado este juguetito te dejo elegir -dice ella sonriendo
<Talith> -Qué menos
* Talith tiene curiosidad también por las preferencias del engendro
<Abdelrat> -Yo ya los visité todos, subjetivamente no hace mucho. -Pero cuando ve el interés de la muchacha, se encoge de hombros y le devuelve una sonrisa mientras la mira a los ojos. El engendro se gira y parece dudar entre dos escaleras, por lo que Talith ve las de Eliseo y el Maelstrom, pero finalmente escoge la segunda.
<Abdelrat> -Que demonios, me siento gamberro.
<art2DM> El engendro comienza a subir divertido.
* Talith parece divertida, y le imita
<Talith> -Ey, en algún lugar del Maelstrom Nethys tiene su casita...
<art2DM> Las escaleras parecen larguísimas, pero de algún modo, tras una docena de escalones llegaseis frente a un portal irisado que se alza justo antes de que la escalera llegue a la ilusión.
<Abdelrat> -¿Quien? -preguntó el engendro.
<Talith> -El dios de la magia actual. Parecido a Lissala, supongo, aunque con sus propias particularidades
* Talith se para ante el portal, y espera a ver qué hace Abdelrat
* Abdelrat entra.
<Nathan> -Señora, ¿Quiere que asegure esta zona? -preguntó Nathan.
<Nathan> -Igual valdría la pena dejar un reten aquí.
* Talith duda. -No parece haber muchos problemas... pero hablas con sensatez, Nathan. Deberíamos ser cuidadosos. No te alejes, avisa si hay problemas
* Talith mira a Sarina por si quiere "visitar" el plano o ayudar con la vigilancia
<Sarina> -Creo que me quedare con él -dijo Sarina, dirigiéndole una mirada a Talith como diciéndole que ella se ocupaba.
<art2DM> Las lamias de la maga por su lado decidieron hacerse las absalonianas por si a su señora se le ocurría entrar sola allí.
* Talith se lo agradece en silencio con otra mirada
* Talith arquea las cejas en dirección a las lamias, divertida, pero no les dijo nada
* Talith atraviesa el portal
<art2DM> El otro lado del portal era un gran cubo de un material desconocido, parecía algo a medias entre el vidrio y un muro de fuerza. Fuera de él se desataba toda la locura del auténtico Maelstrom. Aquello no era una ilusión, era una especie zoo de planos.
* Abdelrat estaba allí esperando y se quedó mirando con duda en la mirada cuando vio la escasa comitiva que seguía a Talith.
<Talith> -No pasa nada, Sarina y Nathan se han quedado vigilando
<Abdelrat> -Y Senata... -añadió el engendro, señalándole con la mirada la entrada, junto a la cual estaba una hierática Jalia que parecía casi una estatua.
* Talith mira a Jalia y asiente. -La gente es complicada, Abdelrat -le dice entre dientes-, con lo sencillos que son los libros...
<Abdelrat> -Me lo imagino -dijo Abdelrat, desechando la duda por aquellas desapariciones con una de sus sonrisas y cogiendo a Talith de la mano.
<Abdelrat> -La gente no es complicada, señora. Equilibrar lo que queremos y sabemos sí lo es.
<Talith> -Es lo mismo. Gran parte de lo que somos es lo que deseamos y lo que ansiamos. Y como reaccionamos
* Talith acepta la mano del engendro, y observa el maelstrom
<Talith> -El Arte de Cyrusian es increíble -aprecia ella
<Abdelrat> -Eran unos exagerados, pero tenían genio y talento y sabían como usarlos.
<Talith> -Sí. Por cosas como ésta, por cosas como las que tenemos en Shalast, fue por lo que no pude enfrentarme al final al señor. Dejar que se perdieran otra vez todos esos conocimientos... bueno, eso y otras consideraciones prácticas, pero eso pesó mucho
<Talith> -Es fascinante. Espero algún día poder visitar los planos de verdad... cuando haya menos trabajo
<art2DM> El engendro, que tenía una mano callosa pero delicada y muy varonil, la llevó hasta una figura ilusoria de una mujer, que al notar que se acercaban les sonrió y comenzó a contarles detalles sobre las características mórficas del plano.
<Abdelrat> -Os lo recordaré -susurró el engendro con la boca muy cerca de la oreja de la chica.
* Talith conoce la teoría y escucha solo con una parte de su mente, divertida ante el atrevimiento del engendro
<art2DM> El engendro le señala con la mirada a Jalia que parece muy interesada en el portal, o en darles la espalda.
<Abdelrat> -¿Queréis que hable con el clérigo?
<Talith> -No sé si serias el más adecuado. Quizá debería hacerlo Sarina. O yo misma -dijo Talith, un poco incomoda
<Abdelrat> -¿Creéis que eso último haría mucho bien?
* Talith aprecia la discreción de la lamia, aunque hubiera preferido no tener ningún oyente cerca
<Talith> -Ay, Abdelrat. Qué sé yo. Soy nueva en estas cosas. Tampoco había dirigido nunca equipos hasta hace nada
<Talith> -¿Crees que sería peor?
<Abdelrat> -Depende de lo que queráis decirle -dijo el engendro.
<Abdelrat> A decir verdad yo tampoco acabo de entenderlo. En la sociedad donde me crié no había cosas de esas.
<Abdelrat> -Oh si, gente que me mirase con disgusto por atreverme a aspirar a algo por encima de lo que debería, sí.
<Abdelrat> -Pero ese extraño rencor por disfrutar de algo que él no quiere o puede... No.
<Talith> -Ya. En eso sí sois distintos. En parte, al menos, diría que seguís teniendo celos, el deseo de poseer va implícito con la naturaleza mortal, como bien sabemos en Avaricia
<Talith> -Pero tenéis otros barómetros culturales
<Abdelrat> -¿Poseer? -preguntó el engendro, que primero pareció sorprendido y después cruzó claramente una mirada con Jalia como si los dos estuviesen compartiendo un mensaje.
<Talith> -La cosa es que ya te mira con resentimiento, por eso, y, creo, porque no se hace una idea de tu... raza. Los korvosanos son algo estrictos con esas cosas. No es culpa suya, a los chelios los educan como a idiotas
<Abdelrat> -Señora, sois libre, no podría poseeros aunque no fuese de un rango muchísimo mas bajo que usted.
<Abdelrat> -Bueno, eso no desentonará en Shalast.
<Talith> -Es una forma de hablar -dijo ella divertida-, pero en la era actual se ve así. Mi amante, mi ligue, mi esposo, mi compañero... muy posesivo todo
<Abdelrat> -¿En serio? -preguntó Abdelrat, casi escandalizado.
<Talith> -Ya sé que no podrías poseerme. No permitiría tal cosa en ninguna circunstancia -dijo divertida
<Abdelrat> -¿Hablan de la gente con la que tienen relaciones como si fuesen esclavos?
<Talith> -En serio -asiente-, es algo... cultural
<Jalia> -Señora -dijo Jalia, a la que obviamente no le hacía gracia intervenir pero parecía considerarlo su deber.
<Talith> -Algo así. No es exactamente como si fueran esclavos, pero... es bastante más posesivo de lo que vosotros entendéis
<Talith> -¿Si, Jalia?
<Jalia> -Si alguien pensase por un momento que el engendro se arroga derechos o posesión sobre vos bastaría para que lo desmembrasen y lanzasen sus restos a los vrok
<Talith> -Oh, no pretendía decir que fuera así, Jalia. Y Nathan en realidad no lo piensa tampoco
<Talith> -Como te digo, la mentalidad actual tiene sus matices
<Jalia> -Sé que no pretendía, señora. Pero si alguien piensa eso bastará para que el engendro acabe muy mal.
<Talith> -Nos aseguraremos que nadie lo piense, Jalia. Si hay que dar a entender algo, se dará a entender que soy yo la que me arrogo esos derechos -dijo talith, y arquea una ceja burlona en dirección al engendro
<Talith> -Nathan no hará semejante cosa tampoco
<Abdelrat> -Por mi perfecto -dijo el engendro con una sonrisa.
<Abdelrat> -No creo que lo haga, parece demasiado... firme como para eso -indicó el engendro.
<Talith> -No es rastrero. Nathan no es un Khalib capaz de recurrir a esas falsedades por despecho. Y supongo que a estas alturas ya ha visto lo suficiente de la cultura shalastiana para no caer en esa trampa por ignorancia
<Abdelrat> -Aunque dejadme decirle, señora, que ya no estoy seguro de que su cultura sea tan gran mejora respecto a la thassilonia.
<Talith> -Nunca he dicho que mi cultura sea perfecta. Tiene algunas cosas mejores, y otras peores
<Talith> -Lo que menos me gusta de los thassilonianos es todo lo vinculado a los esclavos y la forma en que se puede abusar de los que están por debajo de ti. Eso también pasa en mi cultura, pero... es más acusado en Thassilon. Pero tenéis otros rasgos mucho mejores que nosotros
<Abdelrat> -Ya... pero, ¿por qué tratan a gente a la que quieren así? -preguntó el engendro, que obviamente ni se hacía a la idea.
<Talith> -No es algo de maltrato. Es...
<Talith> -Bueno. Cuando hablamos de una pareja que se ama, se supone que ya no necesitas buscar fuera, que todo te lo puede dar el ser amado
<Talith> -Cuando se trata de simples amantes, no hay excusa. Es simple cuestión de deseo de posesión
<Abdelrat> -¿Entonces todos son iguales en su cultura? -preguntó el engendro como haciendo un esfuerzo de imaginación.
<Talith> -Oh no. que va. No todos. Sólo te hablo del pensamiento más extendido
<Talith> -Calistria sigue viva, y hay un montón de calistrianos por el mundo -sonríe
<Talith> -Y caydenitas, no olvidemos a esos...
<Jalia> -¿Todo? -preguntó Jalia, que se había acercado sin darse ni cuenta, tan escandalizada y atraída morbosamente como Abdelrat.
<Talith> -Casi todo, Jalia
<Jalia> -¿Entonces no se relacionan socialmente fuera de la pareja?
<Talith> -No del todo, Jalia. Me refería en un sentido sexual. Socialmente está bien visto relacionarse fuera de la pareja. En general. Hay casos... extremos
<Abdelrat> -¿Entonces sólo son parejas sexuales? -preguntó Abdelrat, al que obviamente aquello le parecía una tontería pero lo entendía mejor.
<Talith> -No, no me refería a eso. -Talith se echo a reír-. Cielos, qué difícil es explicar estas cosas culturales. Y yo que creía que la sigaldría era complicada
<Talith> -Aunque se me hace extraño. ¿Realmente estáis tan faltos de celos los thassilonianos?
<Abdelrat> -Bueno, si se refiere a envidia no, claro.
<Abdelrat> -Uno puede sentir envidia por las parejas sexuales de otro, o porque una de sus parejas sexuales prefiere a otro y le hace daño al orgullo.
<Talith> -Fuera de envidia -dijo divertida
<Talith> -Entiendo
<Jalia> - ¿Pero sentir envidia de un tonto que mariposea al lado de una antorcha cuando uno no esta haciendo nada? -preguntó Jalia extrañada-. ¿Qué sentido tiene?
* Talith se ríe ante la exposición incisiva de la lamia
<Talith> -No lo tiene. Pero la envidia no es un sentimiento lógico
<Talith> -De todas formas, no es nada serio. Pasará
<Jalia> -Sigue pareciéndome raro -dijo Jalia alejándose-. Voy a ver como le va a Senata.
<Talith> -Aunque no tan tonto -sonríe al engendro, y mira por un momento al maelstrom-, ¿esto es como eran los planos hace diez mil años, Abdelrat?
<Talith> -Es raro, Jalia, los humanos somos raros
<Jalia> -Si le pasa algo a la señora usaré tus pelotas para golpearte hasta la muerte, engendro -advirtió la lamia.
<Talith> -Una cosa que siempre he querido saber. ¿Cómo lo hacéis las lamias en vuestra sociedad, Jalia? Siendo sólo mujeres y eso
<Talith> -No va a pasar nada -la tranquilizo
<Jalia> -¿Hacer el qué, señora? ¿Las parejas? No tenemos nada parecido a consortes. Aunque algunas de nosotras nos sentimos próximas a alguien, normalmente otra hermana, en casos más raros otra criatura.
<Talith> -Ah, entiendo
<Talith> -Cada cultura es un mundo, ya sabes, Jalia
<Abdelrat> -Qué grupo más poco discreto -dijo Abdelrat cuando la lamia salió-. ¿Tan preocupadas están por vos?
* Talith se encoge de hombros
<Talith> -Las anteriores lamias que me endos... asignó el señor eran espías suyas. Estaba más que harta de ellas. Shinvilla me ayudó a conseguir esta pareja. Son mucho mejores, y diría que leales a mí. No lo sé, pero son majas
<Abdelrat> -No me dirás que eres de esas de darlo todo por el trabajo y los estudios, pero que no sabe relajarse -dijo el engendro, tuteándola por primera vez.
<Abdelrat> -Te son leales, y están preocupadas por tu estrés.
<Talith> -¿Por qué dices eso? -dice ella divertida
<Talith> -Bueno, no es tan terrible -dijo Talith, a la que no le gustaba mostrar debilidades
<Abdelrat> -Porque Shinvilla me lo dijo.
<Talith> -Shinvilla no debería cotillear sobre mi vida privada ni mi salud
<art2DM> El engendro se acercó a la muchacha por la espalda y comenzó a darle un masaje que le recordaba mucho al masaje eurythnio que Lucien le daba cuando la veía estresada.
<Talith> -Sí sé relajarme. De hecho siempre he dicho que a los shalastianos les vendría de maravillas algo más de relajación en vez de estar vigilando siempre por encima del hombro la siguiente puñalada. Es sólo que tengo una posición complicada
<Talith> -¿Qué te dijo shinvilla? Mira que le gusta chismorrear
<Abdelrat> -Ajá... -dijo el engendro, animándola a hablar.
<Abdelrat> -Oh, no chismorrearía nunca de su señora.
<Abdelrat> -Pero si estoy aquí es porque moví mis hilos para conocer a esa nueva señora que tan impresionados tenía a algunos.
<Abdelrat> -Y porque Shinvilla me lo pidió, claro.
* Talith esboza una pequeña sonrisa. -No hay mucho que contar -al menos que se atreviera a contar
<Talith> -¿No te había designado el señor por ser el experto en Cyrusian?
<Abdelrat> -¿Algo en lo que pueda aconsejarte o ayudarte?
<Talith> -Ah, ella te lo pidió, -A Talith no le acababan de agradar aquellas iniciativas
<Abdelrat> -No os molestéis, Shinvilla simplemente creía que estaba estresada y en una situación en que no le convenía demostrarlo. Y creyó que yo podría distraerla un poco.
<Talith> -Me las apaño por el momento -le tranquilizó-, diría que no lo estoy haciendo tan mal
<Abdelrat> -Lo estáis haciendo fabulosamente.
<Talith> -Suena a trabajo por tu parte -dijo ella divertida
<Abdelrat> -No, suena a que soy una persona decidida, divertida y desenvuelta. Algo que no abunda en Shalast.
<Abdelrat> -Oh, eso y que no tengo nada que ver con ningún tipo de política o grupo de poder dentro del reino.
<Abdelrat> -Y sí, antes era un favor a Shinvilla. Pero entonces te conocí.
<Talith> -¿Nada, nada? Cero de política es muy inusual en Shalast. ¿Tanto acabaste escarmentado?
<Abdelrat> -Nunca he sido muy de eso y tras mis... roces con el reformismo y al ver como acababan mis compañeros decidí evitar eso también.
<Talith> -Entiendo. Yo pretendo introducir reformas, Abdelrat. Aunque poco a poco
<Talith> -¿Fuiste tú el amigo shalastiano que ayudó al señor Xanderghul a construir eso? -indica con un movimiento de cabeza a las imágenes del Maelstorm
<Abdelrat> -¿Yo? No, fue el Innombrable, señora. Yo no tengo tanta categoría.
<Talith> -¿Innombrable? suena muy rimbombante
<Abdelrat> -Haphrama, señora.
<Talith> -ahhh... cielos
<Talith> -Es tan exagerada esa manía que tiene el maestro de negarse a reconocer que existió siquiera
<Abdelrat> -Lo sé -dijo el engendro con un tono raro, parecía tanto alegre como triste.
<Talith> -¿Y ese tono?
<Abdelrat> -Oh, el señor Karzoug pidió al señor Xanderghul que retirasen toda mención a Haphrama de estas instalaciones, o retirasen todo en lo que colaboraron los shalastis.
* Talith se vuelve, interrumpiendo el masaje, para mirar al engendro
<Abdelrat> -El tono es que os admiro señora, por vuestras ideas y como lucháis por ellas, pero al mismo tiempo me dolería mucho veros acabar mal.
<Talith> -¿Y el señor Xanderghul accedió?
<Talith> -No me metas miedo, Abdelrat. Ya intento ir con cuidado. Pero si la gente en posiciones de poder no mueve un dedo, mal asunto
<Abdelrat> -Por lo que sé le mandó un viejo dicho varisio. Nunca le he visto mucho sentido la verdad, es algo infantil.
<Talith> -¿Qué dicho?
<Abdelrat> -Lo sé, y creedme no os desanimaría ni aunque fueseis "mía" -dijo como si el solo concepto le diesen ganas de partirse de risa.
<Abdelrat> -Es algo así como "Divina Desna Desna Desna, lo que se da no se quita."
* Talith menea la cabeza. -Piensa que toda cultura tiene manías que parecen ridículas a otros
* Talith reprimió la risa, imaginando el cabreo de su maestro cuando recibió aquella contestación
<Talith> -Veo que el señor Xanderghul tenía sentido del humor. No lo esperaba en alguien de Orgullo
<Abdelrat> -Tenéis una risa preciosa, señora
<Talith> -Y eso que he intentado no reírme
<Abdelrat> -Oh, tenía un humor muy picante y mordaz. Aunque solía reservarlo para molestar a otros.
<Abdelrat> -¿Por qué?
* Talith levanta la cabeza y mira al engendro a los ojos. -Bésame -le ordena, pasándole los brazos alrededor del cuello
<Talith> -Porque no me gusta reírme de nada relacionado con el maestro. Porque no debería olvidarme nunca de lo que es él, y de que tiene un orgullo sensible
<Talith> Y porque eso podía costarle caro si se olvidaba en publico, dejó implícito. O si alguien la traicionaba
<Abdelrat> -Como la señora ordene -dijo el engendro con una sonrisa divertida y... "animada"… para besarla primero lentamente y con cuidado, pero a medida que veía que la muchacha se lanzaba, le fue siguiendo el ritmo con tacto, pero con pasión.
* Talith devuelve el beso con ganas y mucha curiosidad
<Abdelrat> El engendro seguía sabiendo a oro viejo. Era un sabor extraño pero no desagradable.
* Talith piensa que el sabor de Abdelrat parecía agradar a su runa
<Talith> -Aunque no son órdenes de verdad, ya lo sabes -dijo cuando se separaron-. Si alguna vez no quieres, sólo tienes que decirlo. No me gusta forzar a otras personas en ese sentido
<Abdelrat> -No lo estropees -dijo el engendro silenciándola con un beso-. Me encantan esas órdenes.
* Talith se echa a reír. -Entonces tendré que ordenar más a menudo
<art2DM> El engendro pasó a acariciarla suavemente, casi parecía que solo comprobaba su silueta, pero había algo muy... sensual y también profundo en ese contacto.
<Abdelrat> -Estoy a vuestro servicio.
<Abdelrat> -Y por favor, cuando estéis a solas conmigo, no tratéis de contener esa risa.
* Talith se queda quieta un momento, sintiendo que las caricias despertaban algo
<Talith> -De acuerdo. -Talith mira intrigada al engendro, y le acaricia la mejilla ante de separarse
<Talith> -Quizá sea mejor que volvamos con los otros. Este no es el mejor momento para... estas cosas
* Abdelrat se la quedó mirando como preguntándose qué le intrigaba.
<Abdelrat> -No sé qué deciros, hoy parece que no hay prisa. Y seguro que el clérigo se imaginará algo mucho peor que lo que sea que hagamos. Pero como la señora mande.
<Talith> -Y no sé. Ya veremos lo que hago con Nathan. Es demasiado serio el pobre. Y demasiado nuevo en Shalast
<Abdelrat> -Por lo que he oído no tiene una gran posición en su congregación.
* Talith se echa a reír. -¿Que va a imaginarse de peor que lo que podemos hacer? -dijo divertida
<Abdelrat> -La imaginación siempre es peor que la realidad, señora.
<Talith> -No sé decirte. No me imagino a Nathan con una imaginación demasiado activa
<Talith> -Y no, no hay prisa hoy. No nos queda otra que esperar, después de todo. Esos dragones medio constructos no van a darse más prisa
<Talith> -Y parece que soy la única que disfruto con la exploración
<Abdelrat> -Quizás os sorprenderíais, señora. Es joven, aun no sabe lo que es realmente la vida y cree que tiene todas las respuestas.
<Abdelrat> -Oh, me gusta la exploración, señora. Pero son un grupo muy... ruidoso, si me perdona el comentario -dijo con una sonrisa nada contrita.
<Talith> -Supongo que sí lo somos -Talith sonrió-, pero vamos a juego con la ostentación del ambiente. ¿Vamos a ser nosotros menos que los cyrusianos? Que nos vean, eh -le guiña el ojo guasona
<Abdelrat> -Algún día tengo que traeros de exploración conmigo. Nada de alertar a todo, si no integrarse en el ambiente y empaparse de él.
<Talith> -No soy excesivamente sigilosa, a no ser que use mi magia -avisa ella-, y ya sabes que eso solo ayuda a tener picos de efectividad. La duración es limitada...
<Abdelrat> -En fin, vamos a ver qué hacen. ¿Queréis visitar otros planos o deseáis ver otra cosa?
<art2DM> El engendro sin embargo se acercó a la muchacha y le dio un suave beso en los labios, casi solo un roce, pero realizado de tal manera que le pareció poesía pura.
* Talith responde al beso, y al final del cual empuja Abdelrat hacia el suelo y se sienta encima de él
<Abdelrat> -El sigilo no se os da tan mal, creedme, sobretodo comparado a Nathan. No entiendo como toda e... -dijo el engendro, que se deja tumbar algo sorprendido, pero también divertido y.... algo más.
* Talith esboza una sonrisa maligna. -Quiero visitar otros planos, oh sí. Aunque imagino que tendré tiempo para curiosear tranquilamente en Shalast si el juguetito que me has regalado es tan fidedigno como dices. ¿Esto es tal y como era hace once mil años?
* Talith se inclina para besar al engendro
<Abdelrat> -No señora, esto es el plano -dijo Abdelrat besándola pero señalando a un punto sobre sus cabezas.
<Talith> -Creo que sería más productivo mirar algo más de la ciudad, dado que eso va a ser una oportunidad única... -dice cuando interrumpe el beso
* Talith se olvida de lo que están haciendo y mira con mayor interés hacia el Maelstorm. -¿El plano, a tiempo real? ¿No una ilusión pregrabada, el eco de un recuerdo? ¿En serio? ¿Qué tipo de magia es esta?
<Abdelrat> -Estamos en una zona protegida dentro del plano, señora.
* Talith alza la cabeza y ve una criatura nadando entre el caos del Maelstrom y mirándolos con curiosidad.
<art2DM> http://vignette4.wikia.nocookie.net/pat ... 0331120540
<Talith> -Oh fascinante. Incluso tenemos espectadores nativos. Un proteano, y nada más ni nada menos que un keketar -dijo divertida-. ¿Pueden llegar a nosotros?
<Abdelrat> -No, señora. Esto se diseñó precisamente para poder observar sin que supusiesen un peligro.
<Abdelrat> -En los viejos tiempos aquí venían excursiones de críos continuamente. Y estudiantes, claro
<Talith> -Fascinante. Nunca hubiera imaginado un artefacto así
<Abdelrat> -Los señores Xanderghul y Haphrama formaban un dúo muy potente cuando se ponían a algo.
<Talith> -¿Podemos movernos por el plano? -pregunta, empezando a desnudar al engendro
<Talith> -Sí. Haphrama tiene pinta de haber tenido unos conocimientos admirables
<Talith> -Y mucho talento. Convocar al olifante... vaya hazaña
<Abdelrat> -No, ni podemos salir ni ellos pueden entrar -dijo el engendro, dejándose desnudar sumisamente aunque aprovechando algunos momentos para acariciar el pecho de la muchacha, besarla en el cuello, rozarle las piernas con una suavidad deliciosa.
<Talith> -Ah. ¿Y cómo enfocas primariamente la atención en el plano? ¿Puede sindicar coordenadas precisas, o es al azar? ¿O simplemente visitar puntos prefijados de antemano?
* Talith pasa las manos por el pecho del engendro, lentamente, mirando a los ojos a Abdelrat
<Abdelrat> -El portal que cruzamos antes nos llevó hasta esta zona protegida dentro del Maelstrom. El portal en sí no es nada novedoso, aunque por lo que sé la resistencia de este sitio es única.
<art2DM> El engendro la mira con obvia pasión, pero sobretodo allí hay ternura y cariño. Y aunque la acaricia y le sigue el juego, parece divertirse haciéndose el sumiso.
<Talith> -El Maelstorm es de los planos más destructivos y peligrosos, sí. Hay unos pocos sitios seguros ahí, pero pocos. Bueno... "seguros". En términos relativos. Entre ellos, el dominio de Nethys
<Talith> -También está ahí el misterioso dominio de Jandelay. Del que hay más especulaciones que hechos firmes
* Talith sonríe traviesa. -¿Preferirías tomar la iniciativa?
<Abdelrat> -Bueno, por lo que tengo entendido esto se mantiene en una zona segura en cada uno de los planos.
<Abdelrat> -A decir verdad me da mucho morbo cómo ordenáis, casi parece que queráis disculparos, aunque tenéis talento para ello. Pero... ¿Prefieres que te tome? -dijo el engendro haciendo su pregunta en un tono más... brusco y agresivo.
<Talith> -Aja, así que es visitar un punto prefijado de antemano. Lógico. Fijar coordinadas personalizadas para la apertura de cada portal sería demasiado complejo
* Talith se ríe. -Quizás sea que estoy algo insegura -admite, de buen talante
<Abdelrat> -¿Insegura? ¿De qué? -preguntó el engendro con ternura antes de besarla suavemente.
* Talith inclina la cabeza, y mira al engendro sin prisas, aun acariciándolo
<Talith> -Mmm es difícil de explicar. De acuerdo, esta vea toma tú la iniciativa. La siguiente lo haré yo -dice son una sonrisita
<Abdelrat> -Intentadlo -animó el engendro besándole y mordisqueándole el cuello. Talita, ahora que lo acariciaba así, se dio cuenta de que una finísima capa de bello, tan suave como el armiño pero mucho más corto, cubría al engendro. Pero una tan fina que no era capaz de verla y apenas de sentirla.
<art2DM> Por un momento le pareció que suave era una palabra que definía aquello.
<Talith> A Talith le gustan las diferencias del engendro, no sabía por qué
<Talith> -Dejemos las explicaciones para otro momento... ¿es seguro ese lugar, ahí afuera? -preocupada por pasar demasiado tiempo allí
<Abdelrat> -Bueno, sólo hay una entrada y nada que haya fuera de la sala general puede verles o sentirles.
<Abdelrat> -A menos que una convención de bichos feos y hambrientos resulte que tiene hambre justo ahora, diría que sí.
<Abdelrat> El engendro la mira y finalmente asiente.
<Talith> -Bien -más tranquila-, entonces supongo que no hay prisa
<Abdelrat> -Está bien, sin preguntas.
<Talith> -No es eso... es que no sabría explicar justo eso -se ríe ella-, pregunta lo que quieras
<Talith> -¿Puedo quitarte el antifaz? ¿Por qué lo llevas?
<Abdelrat> -¿Qué te da miedo? ¿Hacer algo mal o mostrar demasiado?
<Abdelrat> -Para ocultar las heridas y para poder ver -dijo el engendro.
<Talith> -¿Qué heridas? ¿Poder ver? -cambia de opinión y deja el antifaz en paz
<Abdelrat> -Quitádmelo si queréis, todo lo que necesito saber puedo averiguarlo así -dijo desabrochándole el vestido con dedos ágiles, y besándola a medida que descubría la piel de ella.
<Abdelrat> -Las que me hizo mi segundo amo.
<Talith> -No, siendo así, prefiero no quitarlo. Creí que era algo más... decorativo o en plan de realce de magia sensorial
<Abdelrat> -No pasa nada, si queréis hacedlo. Las heridas son feas pero ya no resultan asquerosas. Y me manejo bien por el tacto –dijo, demostrándolo al acariciar sus senos de una manera que la muchacha no sabía si eran caricias o roces.
<Talith> -¿Qué te hizo ese bruto? -se enfadó ella, pero le ayuda a quitar el complicado vestido-. Las túnicas shalastianas son tan difíciles...
* Abdelrat la cogió y la detuvo.
<Abdelrat> -Quieta, eres mía. ¿Recuerdas? -dijo con una sonrisa.
<Talith> -No, no quiero dejarte sin visión –rehusando tocar el antifaz ahora que sabía para qué le servía
<Abdelrat> -No sé si es el mejor momento para contar esa historia.
* Talith se echo a reír ante el comentario de que era suya. -¿No era eso una culpa de muerte? -pregunta burlona
<Abdelrat> -No es visión exactamente. Pero está bien, he estado ciego casi toda mi vida, sé manejarme.
<Talith> -Supongo que no es momento de contar esa historia. Tiene pinta de ser desagradable -frunció el ceño-. ¿Por qué te lo hizo?
<Abdelrat> -No es un crimen si es una orden vuestra -dijo con una sonrisa divertida, y deslizando el vestido de tal manera que dejo atrapados los brazos de ella en el a su espalda.
<Abdelrat> -Por que sé, fue humillado en la corte de Cyrusian y poco después el señor Xanderghul alabó uno de mis poemas.
<Talith> -Qué desgraciado. ¿Y te hizo daño solo por eso? Detesto a esa clase de gente. Es por lo que pienso empalar a Khalib
* Talith le besa lentamente
<Abdelrat> -Bueno por eso y porque podía. Yo era un engendro ajeno que le habían regalado.
<Talith> -¿Ves? Eso es lo que detesto de Thassilon. Ese tipo de abusos, y la ley los amparaba
<Abdelrat> -No pasa nada. Dolió en su momento, pero me permitió ser lo que soy -dijo el engendro, que la deslizó sobre el suelo con las manos aun apretadas y comenzó a recorrer el cuello de ella con besos y caricias.
<Abdelrat> -Señora, no era una persona.
<Talith> -Sí pasa. Eres una persona. No eres humano, eso es todo
<Abdelrat> -¿Tienen los suyos leyes para proteger a los construidos?
<Abdelrat> -Me crearon como un apéndice servil para mi señor.
<Abdelrat> -Un engendro no es humano, ni es nada parecido, señora.
<Talith> -Los míos no son lo suficientemente sofisticados para construir mucho con la vida. Pero no son mucho mejores, no. en Korvosa desprecian a los tieflings, a los varisios, a los shoantis... a todos lo que no son chelaxios
<Abdelrat> -Bueno, los varisios saben hacerse querer. Veo que eso no ha cambiado.
<Talith> -La cultura de la que vengo es un poco mejor, pero si rascas un poco salen también los prejuicios raciales
<Abdelrat> -Pero el caso es que un engendro no es independiente, señora. No es realmente algo muy diferente a un constructo.
<Abdelrat> -Yo lo soy, pero sólo gracias a mis dos primeros dueños.
<Talith> -Algunos engendros que he visto son muy dependientes -admite ella-, aunque tú eres muy diferente. Pero dependientes o no, no hay excusa para el maltrato
<Talith> -¿Qué pasará contigo una vez que acabe esta misión?
<Abdelrat> -Eso es por que su creador los quería, o necesitaba, así.
<Abdelrat> -Pues que seguiré como estaba, haciendo el vago por la corte, buscando maneras de chinchar a Khalib y, sobretodo, buscando no aburrirme.
<Abdelrat> -Ahora soy libre, señora.
<Talith> -ah, como dijiste que tu posición de ciudadano libre era provisional -asiente
* Abdelrat digo eso justo antes de envolver uno de los pechos de la muchacha con su boca y demostrarle que tenía una lengua tan ágil como presumió.
<Talith> -Eso está bien. Lo ser libre y chinchar a Khalib, lo de vaguear no tanto –bromea-. El tiempo es metal estelar
<Abdelrat> -Oh, pero esa provisionalidad tiene décadas, de mi tiempo subjetivo.
<Abdelrat> -Bueno, no hay mucho trabajo para un engendro independiente, deslenguado y apolítico como yo, señora.
* Talith cierra los ojos y calla un rato, dejando hacer al engendro y disfrutando
<Talith> -¿Tiempo subjetivo? ¿Y objetivo?
<Abdelrat> -Por eso el señor me mandó a Cyrusian. Y me alegro por ello, no creo que me hubiese gustado conoceros cuando fuisteis por primera vez a Xin-Shalast.
* Talith se echa a reír. -Yo podría darte trabajo. Y no me refiero a... lo que estamos haciendo. Tengo un montón de objetivos por cumplir y aun no demasiado personal
<Abdelrat> -Claro, pensad que para mí hace siete años que volví de un periodo en Xin-Eurythnia.
<Abdelrat> -Pero objetivamente son mas de 110 siglos
<Talith> -Oh, bueno, entonces habríamos sido enemigos, supongo
<Abdelrat> -Oh, ¿no a lo que estamos haciendo? -preguntó el engendro, que sin que Talith se diese cuenta había introducido su brazo en la larga falda de ella y jugaba con algo que había encontrado allí.
<Talith> -¿O te refieres a justo después de unirme a vosotros?
<Abdelrat> - No, me refiero a eso.
<Talith> -No, esto no es trabajo -sonríe
<Abdelrat> -Habríamos sido enemigos o yo me habría negado a cumplir las ordenes del señor. En cualquier caso no habría sido bueno.
<Abdelrat> -Puedo trabajaros más -dijo divertido.
<Abdelrat> -Pero sí, si me queréis soy vuestro.
<Talith> -No habría sido bueno -concordó ella-, tampoco habrías tenido razones para no intentar oponerte a nosotros. No sabías nada de nosotros
<Abdelrat> -¿Chiquillos intentando defender a su gente y sus tierras de las hordas del señor?
* Talith se echa a reír. -Creí que ya me estabas trabajando -dice burlona
<Abdelrat> -Ya os he dicho que siempre he tenido mi punto rebelde.
<Talith> -Qué manía con chiquillos. Pero ¿y qué?
* Abdelrat deslizó de un tirón el vestido de Talith liberándole las manos y depositando su boca entre las piernas de ella.
<Abdelrat> -No, ahora os voy a trabajar.
<Abdelrat> -No me gusta matar a jóvenes idealistas.
<Talith> -¿No es lo que hacéis con gigantes y demás razas subordinadas? No es que seas algo nuevo, y objetivamente, os estábamos invadiendo
<Abdelrat> El engendro era obvio que no tenía la técnica de Lucien, después de todo el muchacho era un perfeccionista de mucho talento, pero a cambio era mucho mas dulce y delicado, sabía lo que daba placer y lo disfrutaba.
<Talith> -Aunque para nosotros era inadmisible lo que hizo el señor para activar su pozo rúnico, claro
<Abdelrat> -Como os he dicho la política no es lo mío. Simplemente no me gusta tener que luchar con idealistas.
* Talith asiente. -La política es un animal salvaje. Mejor dejarla aparcada
<Abdelrat> -Pues eso, yo sólo entiendo de personas.
<Talith> -Eso esta bien, además es más seguro
* Talith le besa. -Entonces si quieres intentaré que el señor te transfiera a mi servicio.
<Abdelrat> -No en el imperio -dijo el engendro que antes de que Talith se diese cuenta se había introducido en ella y la cubría de caricias con brazos, piernas y labios.
<Abdelrat> -No es necesario. No estoy a ningún servicio, puedo elegir serviros y si es lo que deseas, lo haré -dijo penetrándola con un ritmo lento mientras mantenía sus ojos pegados a los de ella.
* Talith queda un rato callada, adaptándose al ritmo de Abdelrat
<Talith> -Ah, vale. Como en Shalast todos los señores son tan territoriales con sus agentes, pensé que se necesitaría algo así. Mejor entonces
<Abdelrat> -Soy un caballero del sihedron. Y un paria.
<Talith> -Eso último es triste, habiendo cuenta que Thassilon se creó para premiar el talento
<Abdelrat> -Sí, y a los que se adaptaban a las reglas.
<Talith> -¿Con Lissala de principal patrocinadora? Inevitable. Es una diosa tremendamente legal. Y Xin era otro legalista de cuidado
<Talith> -Eso lo llevo mal a título personal. Sé que las sociedades funcionan mejor con leyes precisas, pero me cuesta adaptarme a una sociedad demasiado estricta
<Talith> -¿Vas a reavivar tu orden?
<Abdelrat> -Mi orden, para cuando me uní a ella, era ya un chiste. Un lugar donde exiliar a aquellos que no deseabas castigar de forma directa. Y ya ni siquiera estábamos vinculados a la jerarquía de la iglesia.
<Abdelrat> -No lo sé, Tali -dijo el engendro que se quedo mirando a ver como reaccionaba la muchacha al llamarla así
<Talith> -Bueno, piensa que por narices tiene que haber cambios. Y que ni la iglesia ni la sociedad serán igual. Habrá nuevas organizaciones. Y algunas de las antiguas cambiarán su cariz y su importancia
* Talith asiente, sonriéndole
<Talith> -Sin problemas, mientras estemos solos -le murmura
<Talith> -Pese a todo lo rígidas que son las iglesias legales, fíjate cuantos cambios hubo en la iglesia desde tiempos de xin hasta el final -señala-, si algo tan rígido cambió tanto... piensa en lo que pasará ahora con todo, que tiene que recrearse virtualmente desde cero
<Abdelrat> -Oh, la iglesia cambió, por eso los caballeros no le eran tan útiles.
* Talith deja la conversación para centrarse en lo que están haciendo
* Abdelrat siguió hundiéndose lentamente en la muchacha y cubriéndola de cariño y ternura. El cuerpo del engendro era tan suave como parecía, pero fuerte y trabajado y parecía dispuesto a cubrir el de la muchacha tan bien como pudiese. Hasta que sintió que la muchacha había acabado y con una sonrisa se apartó de ella y la estrecho entre sus brazos.
* Talith sonríe y le da un último beso, relajándose en sus brazos solo unos minutos más
<Talith> -Ha estado bien. Diferente de la primera vez, pero bien. Gracias -le dice suavemente, separándose de él y limpiándose con un cantrip. Limpia también a Abdelrat antes de empezar a vestirse
<Abdelrat> -Eres una delicia, Tali -dijo el engendro, que se sentía caliente al tacto.
<art2DM> La maga se da cuenta al ir a limpiarse que no había eyaculación de ningún tipo.
* Talith supone que aquello está relacionado con la esterilidad de los engendros, que son una raza artificial que es creada con ayuda de los pozos rúnicos, pero no puede reproducirse por sí misma
* Talith sonríe. -Tú tampoco estás mal. ¿Es costumbre en Shalast usar diminutivos en privado? Maldita sea, es que no sé cien mil pequeños detalles vuestros...
<Abdelrat> -No, no lo es.
<Abdelrat> -Pero por algún motivo me gusta como te queda cuando estas relajada, te pega.
* Abdelrat acarició el pelo de la muchacha, pero pronto recogió las ropas de ella y la ayudo a vestirse.
<Talith> -De acuerdo. Me gusta el diminutivo -le sonríe-. Ah, gracias. Estas ropas vuestras son bien complicadas
<Abdelrat> -Lo sé, no sabéis cuanto me alegro de no ser fememino precisamente por eso.
<Talith> -Eh, tu armadura también parece complicada -se ríe
<Talith> -No sé como podéis andar por ahí embutidos en metal
<Abdelrat> El engendro le sonrió y desplegó su armadura y la volvió a hacer desaparecer.
<Abdelrat> -No es exactamente metal.
<Talith> -De todas formas no es solo la ropa femenina. Fíjate en la túnica del señor o de Khalib. Es un subproducto de la ostentación. Aunque se lo llame elegancia o con otros eufemismos -guiña un ojo al engendro
* Talith recoge el bastón del suelo. -Será mejor que salgamos, los otros estarán aburriéndose o tirándose los trastos a la cabeza
<Abdelrat> Sin embargo en el exterior se encontraron con que sus cuatro compañeros estaban sentados en la base de la escalera comiendo unas extrañas motas blancas y charlando animadamente mientras bebían un líquido negro.
* Talith se asegura que está bien peinada, y sale fuera
<Talith> -Oh, que bien, merienda urbana -dice Talith risueña al ver a los otros
<Talith> -¿De donde habéis sacado eso?
<Jalia> -Lo encontró Senata en un lateral, señora. Palomitas y refresco de cola. Creía que no volvería a ver nunca algo así.
<Talith> -¿Palo qué? No habréis matado a una pobre cría de paloma
* Talith roba una de aquellas motas blancas a Sarina, con una sonrisa traviesa, y la prueba
<Talith> -En fin, sigamos la exploración un poco más. Imagino que no mucho. Será mejor que volvamos a la torre de la rosa pálida para descansar, al menos era un lugar seguro
<Sarina> -¿A que esta rico? Dicen que es solo maíz.
<Talith> -Es curioso, sí. Aunque me maravilla que la magia que las produce siga en condiciones después de tanto tiempo
<Sarina> -Vamos, chico palo -dijo Sarina a Nathan.
<Talith> -ohh no te metas con el pobre -dijo Talith divertida-, nunca hagas enfadar al clérigo del grupo
<Talith> -Si se cabrean, luego te dejan cicatrices cuando te curan -bromea, pero guiña el ojo a Nathan para indicar que habla en broma
End of #Korvosa buffer Sun Jun 12 04:37:34 2016
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Lun, 20 Feb 2017 18:54

Talith y Lukke. Xin-Cyrusian, 9 Erastius, día del fuego. log nº T21 (parte I)

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Mon Jun 13 03:17:10 2016
<art2DM> Talith decidió que lo mejor era que el grupo se retirase a la base y descansar el medio día que aun os quedaría. No sabíais qué pasaría al día siguiente, pero lo mejor era estar descansados
<art2DM> Ya había pasado la comida y la muchacha pasaba unas horas, después de una visita de Abdelrat para hacerle un masaje en los pies, estudiando un poco, cuando sintió una extraña y ridícula melodía.
* Talith mira alrededor por si Sylash ha decidido hacer el tonto
<art2DM> Tardo un instante pero se acordó que Lucien le había dicho que usaría alguna melodía para advertirla de que quería escudriñarla, por darle privacidad. Pero ella había creído que era una broma...
* Talith recuerda lo de Lucien, y hace una mueva de disculpa a Sylash
<Talith> -Vale, pero no te acostumbres, es normal que pensase que fueras tú -le dijo al celestial, que le saca la lengua
<Sylash> -¿Cosquillas? -preguntó el familiar de repente.
<Talith> -¿Cosquillas ahora? -pregunta Talith, divertida
<Lukke> "Buenas tardes, querida. ¿Molesto?" Escuchó en su cabeza tras un momento sin esperar respuesta.
* Talith saca su espejo de escudriñamientos para establecer contacto con Lucien
<Talith> "No, pero establece contacto vía el espejo, so liante", le dice divertida
* Talith quiere establecer contacto visual, a ver donde anda el muchacho
* Lukke apareció en el espejo, parecía estar en su residencia de Pequeña Eurythnia trasteando con sus "cacharros"
<Lukke> "Espero no molestar, realmente no tenía nada importante que decir. Sólo te echaba de menos." Indico con una sonrisa con hoyuelos incluida.
<Talith> "Claro que no molestas. En realidad mi equipo y yo andamos ahora mismo de descanso"
<Talith> "He tenido que darles la tarde libre, que me han salido muy poco aventureros. Con lo que a mí me gusta explorar y meter las narices en sitios interesantes", dice divertida
<Lukke> "¿De misión?" Preguntó el joven, que la miró curioso, como pensando en algo.
<Lukke> "Oh, no diría que tanto, eso le pega mas a Naewen."
<Talith> "Sí, misión para Shalast. Y para todo Thassilon, también. Buscamos al señor Xanderghul"
* Lukke hizo un gesto de bien
<Talith> "Ah, tu elfa viajera. Ya, yo no soy tanto de visitar otros culturas como de curiosear cosas interesantes"
<Lukke> -Vaya, eso está bien, querida, lo tenía entre tareas pendientes, pero veo que podré ahorrármelo -dijo con alivio palpable.
<Talith> "Cyrusian es muy muy extraña. Y asombrosa. Sólo por eso ya merece la pena la exploración"
<Lukke> "Lo sé, huele a magia teórica rara, y eso te encanta."
<Talith> "Kusasfa te sobrecarga de trabajo", dijo críticamente la muchacha
<Lukke> "Puede, pero ya te imaginarás qué es lo que podría haber ocurrido si mi irreverente ingenio tropieza con el cejijuntismo grandilocuente de Xanderghul."
<Talith> "¿A qué mago de verdad no le gusta eso? Y no hablo de los mediocres que se conforman con cuatro conjuros"
<Lukke> "No, el maestro intenta mandarme lo menos posible, él si esta sobrecargado."
* Talith parece divertida
<Lukke> "Bueno... yo prefiero otras cosas. Claro que no soy mago completo."
<Lukke> "Por cierto. ¿Sabes que sigues sonrosada?"
<Talith> "Sí, creo que tu carácter te daría problemas con el pavito real"
<Talith> "¿No te interesa la teoría? Si tienes unas cuantas investigaciones en curso"
<Talith> "¿Sonrosada? ¿De veras? ¿Y eso?"
<Lukke> "Siempre lo estas después de un orgasmo." Comento Lukke con su llanez típica.
* Talith frota con la mano una esquina del espejo, para poder ver su imagen
<Talith> "Vaya, qué indiscreto es eso"
<Lukke> "Bueno, es un entretenimiento, ya sabes. Pero soy algo mas generalista."
* Talith mira divertida a Lukke
<Talith> "¿Generalista en qué sentido?"
<Lukke> "Bueno, dudo que hayan muchos que hayan estudiado tan a fondo como yo tus expresiones post-coitales, querida."
<Talith> "Y sí, uno de mis compañeros ha resultado resultar... una compañía más agradable de lo esperable"
<Lukke> -Oh ya sabes, para mí los secretos, el conocimiento, la magia... todo entra en un mismo paquete.
* Talith parece divertida. "Sólo tú y él, bien lo sabes"
<Lukke> "¡Muy bien! Ya era hora que te buscases a alguien por ahí"
<Lukke> "¿Crees que me molestaría si hubiesen mas?" Preguntó Lukke divertido.
<Talith> "El conocimiento sigue siendo nuestra herramienta principal"
<Talith> "No, sé que no. Además, mal podrías protestar"
* Talith le dedica una sonrisita burlona
<Lukke> "Pero sin embargo lo has recalcado. ¿Es importante para ti?"
<Talith> "¿Y tú que has estado haciendo?"
<Talith> "¿Importante el que?", pregunta confusa
<Lukke> "Oh, ya sabes, chapucillas en Korvosa, otra visita a Kyonin para pasarle la embajada a Naewen, terminando una pequeña absorción comercial en Magnimar, empezando unas empresas en Absalom, oh y ahora metido en nuevo proyecto de investigación."
<Lukke> "La cantidad de parejas sexuales que hayan en medio. Es algo que mencionas a menudo, y por lo que sé de psicología eso suele querer decir que es algo que te importa o que se relaciona de alguna manera con algo que te importa."
<Talith> "Cielos, no paras. Acabaras en el manicomio. ¿Que investigación?"
* Lukke parecía seguir tan curioso y detallista como siempre
<Lukke> "Oh, en realidad es una tontería. Ando revisando una serie de conjuro-runa que creo podría acabar con los principales síntomas del Vacio en la cordura."
<Talith> "No, no me importa. Como te dije, quiero mi libertad. Sólo que tampoco hacía falta recalcar por tu parte que no te importaría, eso lo ya lo sabíamos"
<Lukke> "Faltara probarlo, pero ya le tengo echado el ojo en Nex a unos cultistas..."
<Lukke> "Lo sé, no creo que estés celosa ni que crees que nos iría mejor si fuésemos monógamos. Pero sueles comentar la cantidad de parejas sexuales que has tenido."
<Talith> "Eso suena interesante, si logras ponerlo a punto. Aunque no creo que sea tan fácil atenuar la locura derivada del Tapiz"
<Talith> "¿Voluntarios forzosos?", pregunta divertida
<Lukke> "¿Es algo que te parezca importante?"
<Lukke> "No, idiotas que ya tratan con el Vacío"
<Talith> "O sea, voluntarios forzosos”, tradujo ella divertida
<Lukke> "Perfectos conejillos de indias."
<Talith> "No mucho, la verdad"
<Lukke> "Bueno, en realidad no es gran cosa no creas, y posiblemente no funcione. Se basa en una teoría tonta que se me ocurrió sobre el origen de esas disfunciones mentales."
<Talith> "Je, suerte entonces, aunque te has ido bien lejos a buscar un grupo asi, seguro que los hay mas cerca"
<Lukke> "¿Es uno de esos temas en los que no debería indagar?"
<Lukke> "Bueno, no los necesito cerca, y ando organizando la primera embajada thassilonia en Nex. Me he tomado la libertad de hacerla conjunta."
<Lukke> "Y hablando de edificios..."
<Lukke> "Te he comprado una casa."
<Talith> "¿Una casa? ¿Dónde?", pregunta divertida
<Lukke> "Korvosa."
<Talith> "Y no es que sea uno de esos temas en los que no deberías indagar, es que no hay nada de lo que hablar"
<Talith> "Anda. ¿Cerca de la tuya?"
<Lukke> "No, ocupa una de las pequeñas nuevas islas de la bahía, me ha costado conseguir que el departamento de adjudicaciones me concediese una."
<Lukke> "Pensé que con tu carácter independiente y orgulloso no te gustaría que te asignasen una parte de la mansión como a "otra más""
<Lukke> "Además, espero que así los shalastis vengan a visitarnos más a menudo."
<Lukke> "Sería bueno para las relaciones bilaterales."
* Talith parece divertida. "No me importa estar cerca de ti, querido. Lo mismo que disfruto con tu compañía. Diría que sigues sin entender lo que quería decir cuando te dije aquello"
<Lukke> "No he dicho cerca de mí, sino que te trate como a otra más."
<Talith> "No te digo que no. Ahora que Shalast empieza a levantar cabeza, es hora de ir afirmando relaciones. Aunque hay que ir asimilando ya a aptos de la nueva era. Somos tan pocos..."
<Lukke> "Es posible, pero dadas nuestras conversaciones recientes sobre el tema diría que tú tampoco tienes muy claro qué necesitarías para sentirte mas cómoda ¿Me equivoco?"
<Lukke> "Si, pero estoy seguro de que si los eurythnios están estresados a pesar de mis movimientos para entretenerlos, allí arriba en Xin-Shalast debe ser peor. No me imagino al señor montándoos salas de fiestas."
<Talith> "Lo sé, cielo, no es que me trates como a una más lo que yo decía"
<Lukke> "Ah, casi se me olvida la excusa para llamarte. A Sabina Merrin le encantaría volver a ver a la tal Sarina."
<Talith> "Oh no, En Shalast es todo muy formal. Aunque ahora que hay más despertados, empieza a notarse animación"
<Lukke> "Lo sé, pero sé que no te gusta. Y personalizar un poco mis detalles hacia ti es entretenido."
<Lukke> "¿Concursos de contabilidad?"
<Talith> "Está bien, cielo. Me encanta que pienses en mí"
<Talith> "Oh, no... pero hay visitas sociales, y empieza a circular cotilleos entretenidos"
<Lukke> "Vaya suena... eh... apasionante."
<Lukke> "¿Sabes que sigo sin saber qué convierte a una información en cotilleo y que no?"
<Talith> "Cuando quieras concertamos esa reunión entre ambas. Sarina también quiere ver a su antigua comandante. Guarda buen recuerdo de ella"
<Talith> "Porque a veces eres muy soso, amor", dice Talith divertidísima
<Lukke> "Ya es raro. Con las ex-damas que tengo en casa apenas si ha hablado."
<Lukke> "Siempre soy soso."
<Lukke> "Bueno, no te entretengo más."
<Lukke> "Solo... bueno, eso te echaba de menos." Dijo Lukke obviamente incómodo por aquella tontería.
<Talith> "Quizá se sienta avergonzada. O deprimida. Creo que yo lo estaría en su lugar"
<Talith> "Yo también te hecho de menos. Me has estropeado, en esta misión no hay día que no piense unas cuantas veces en ti", le dice con cariño
* Lukke puso una cara muy rara
<Lukke> "Vaya eso ha resultado muy... emotivo."
<Talith> "Si te aburres mucho siempre puedes echarme una mano aquí. Aunque diría que tienes curro de sobra"
<Lukke> "Curioso."
<Talith> "¿Por qué curioso?"
<Talith> "Ahhh Lucien, te lo vuelvo a decir. Qué poco sabes de las mujeres"
<Lukke> "Me encantaría echarte las dos manos, querida. Pero imagino que si tu señor no nos dijo nada es por que espera contrarrestar el que hayamos despertado a dos satrapías."
<Lukke> "¿Por? No decía curioso por ti, sino por lo que me ha hecho sentir." Dijo Lukke
<Lukke> "No sé, es curioso. Algo halagador y satisfactorio."
<Talith> "Supones bien, aunque también me dijo que echara mano de ti si se complicaban las cosas por aquí. Aunque de momento van suavitas. Por cierto, no te imaginas lo estrafalarios que eran los cyrusianos"
<Talith> "¡Ah, por cierto! Descubrimos algo sobre Alaznist"
<Talith> "Ahhh", Talith parece contenta por la afirmación de que había despertado una de las dormidas emociones del muchacho
<Lukke> "Nada bueno. ¿No?"
<Lukke> "No conozco a esa tipa y ya me cae gorda."
<Talith> "Nah, solo cómo se hizo con la esquirla de Orgullo. Al parecer hizo un trato con rebeldes de Cyrusian que se oponían al señor Xanderghul
<Lukke> "Bueno, eso explica cómo la satrapía menos sutil de todas consiguió hacerse sutilmente con cuatro esquirlas."
<Talith> "Y estos parecían tener también algo que ver con Yaamsoth"
<Lukke> "Idea de su noviete imagino, tiene pinta de ser un tipo bien escurrid..."
<Lukke> "lo que decía."
<Talith> "por cierto, ¿sabes los detalles del pacto de Alaznist con el señor qlippoth?"
<Talith> "Me pregunto dónde estaría la trampa en ese trato"
<Lukke> "Imagino que en ninguna, cielo." Dijo Lukke torciendo el gesto.
<Talith> "¿En ninguna?"
<Lukke> "Si, diría que si esos dos se entendieron tan bien es por que tenían el mismo objetivo en la vida."
<Talith> "No estoy tan segura de eso... diría que a Alaznist le interesaba asegurarse su puesto en su país y que éste le resultase productivo para ella"
<Talith> "En cambio un plippoth... ¿qué otra cosa va a querer, sino lo que quieren todos los qlippoth?"
<Talith> "Por muy especial que digan que es"
<Lukke> "Sí, pero también diría que estaba loca y que condenar a todos los mortales a ser devorados por los qlippoth o cambiados por su novio es algo que le gustaría."
<Lukke> "Oh, creo que lo era. He estado leyendo algunas obras interesantes sobre él y diría que su solución más que el exterminio es la mutación."
<Talith> "Cómo me molesta la gente que no piensa en las consecuencias de sus actos, sobre todo si son gobernantes"
<Talith> "Pan para hoy, hambre para mañana"
<Talith> "Y peor en este caso, mucho peor"
<Talith> "¿O quizá se creía que podría imponerse al final a Yamasoth?"
<Lukke> "No creo que ese fuese el caso, algo me dice que esos dos estaban muy compenetrados."
<Lukke> "Y sinceramente no creo que Alaznist pretendiese seguir siendo mortal ni humana tras su "ascensión""
<Talith> "Es posible... ¿Crees que planeaba pasarse a las hordas abisales?"
<Talith> "no había pensado en eso. Es una complicación adicional. ¿Puede su pacto suponernos algún problema hoy en día?"
<Lukke> "Creo que es posible lo que dicen algunos tomos, que Yamasoth fuese el creador de los demonios. Y también creo más que posible que a esos dos les interesase más hacer progresar su particular "arte" que no las consideraciones de sus respectivas razas."
<Lukke> "Yo diría que ya ha supuesto algunos, y diría que tenemos una cuenta atrás para detener lo que están planeando."
<Talith> "Genial. Otra amenaza mundial más. ¿Hay una especie de concurso o algo así actualmente?"
<Lukke> "Supongo que estarán preocupados por que no nos aburramos."
<Lukke> "O eso, o lo obvio."
<Talith> "¿Lo obvio?"
<Lukke> "Que todo esta relacionado, sea de forma directa o indirecta."
<Lukke> "Aunque tengo la molesta sensación de que hay una parte del tablero que aun no hemos visto."
<Talith> "Resulta agotador vivir dentro de tu cabeza", dijo Talith, que evidentemente no se había calentado la cabeza con esas paranoias
<Talith> "Pero supongo que sí, no creo que lo hayamos visto todo"
<Talith> "Aunque, ¿todo relacionado? Espero que no"
<Lukke> "Lo sé, querida, por eso trato de no compartir los preliminares. Aunque me relaja hablar de lo que pienso contigo. Curioso."
<Talith> "Yamasoth y el Dominio relacionados... espero que no"
<Lukke> "Bueno, sabemos que una parte está relacionada, y diría que más de lo que sabemos ahora lo está"
<Lukke> "Bueno, no es necesario que sea directo"
<Talith> "Y a mí me gusta que te guste", bromea ella
<Talith> "A saber. ¿Qué piensas?"
<Lukke> "Después de todo quizás el movimiento del Dominio hizo que Yamasoth activase sus planes a ultima hora, y sabemos que Thassilon ha despertado porque los aboleth se inquietaron por la actividad del Dominio."
<Lukke> "No sé qué pensar, diría que esos dos están relacionados pero... ¿Cómo? Eso es lo importante."
<Lukke> "Pero algo me dice que hay algo importante en esta historia que no hemos visto. ¿Y si otra facción se ocupó de mover ficha por el Dominio y Yamasoth?"
<Lukke> "Me encantaría haber podido hablar con algún lengita de alto rango."
<Talith> "Ufff. Espero que podamos poner nuestras manos sobre algunos amiguitos de Alaznist. Diría que olvidaré mis ideas en favor de las de mi maestro cuando eso pase"
<Lukke> "Bueno, la tortura a veces es necesaria para demostrar que vas en serio o para ahorrar tiempo."
<Talith> "Me da que un lengita de alto rango resultaría poco comunicativo. Resultan tan frustrante..."
<Lukke> "Lo sé"
<Talith> "Nunca me ha gustado la tortura", confiesa Talith, "aunque diría que algunos se han ganado a pulso esos métodos"
<Lukke> "Creo que aquí hay algo en juego que no vemos..." Dijo Lukke deteniéndose como pensando, aunque claro Lukke nunca se paraba sólo a pensar.
<Lukke> "Hay métodos mejores por lo general. Además es muy tosca."
* Talith se queda callada un rato de malo humor, pero mira a Lukke ante aquella pausa pensativa
<Talith> "¿Qué estás cociendo en esa cabecita prodigiosa tuya?"
<Lukke> "Una vez mas muchas gracias, querida."
<Lukke> "Nada bueno, nada bueno ni de cerca."
<Talith> "Tal vez. Pero a veces estás taaan frustrada que dan ganas de tomar esos métodos"
<Talith> "¿Gracias? ¿Por qué gracias?"
<Lukke> "Puedo sugerirte mejores modos de lidiar con la frustración" dijo sonriendo.
<Lukke> "Porque me has ayudado a pensar por un cauce en que no lo había hecho. Por eso y por ser tan deliciosa, claro."
<Talith> "Ohhh me gustaría tenerte aquí para eso", digo divertida
<Talith> "¿Qué idea te he inspirado?", pregunta divertida
<Lukke> "Ni siquiera sé donde queda Xin-Cyrusian."
<Lukke> "Bueno... es más una impresión general que idea firme..."
<Talith> "Ya te daré mapas. Aunque si quisieras teleportarte ahora, sólo tienes que tomarme a mí de referencia",
<Talith> "Aunque diría que tienes demasiado trabajo que hacer"
* Talith mira el laboratorio donde Lukke está
<Lukke> "Pero no sé... muere Aroden, se forma la Herida del Mundo (que sabemos es algo condicionado por lo anterior pero no directamente responsable), se forma el ojo de Abedengo (que teóricamente es causado por la muerte de Aroden pero no tiene sentido), el Dominio entra en las últimas fases de su plan de traer al Emisario, los drows se interesan por la superficie, Thassilon despierta, Yamasoth comienza a acelerar sus jugadas..."
<Lukke> "Y mi progenitor infernal parece que está culminando un plan de quince milenios"
<Lukke> "No sé por qué me parece que sólo él podría ser capaz de liar algo así"
<Lukke> "Oh, lo he intentado, pero toda la zona parece cubierta por algún tipo de alteración, no creo que fuese muy seguro hacer un salto allí a ojo"
<Talith> "Ohhh ¿crees que tu progenitor es el culpable de todos esos líos?"
<Talith> "ohh, lo intentaste...", le dedica una sonrisa
<Lukke> "No lo sé, es un posible sospechoso. Alguien con la capacidad y la habilidad, pero también con la audacia, alguien que está en medio de todo pero aparentemente a un lado"
<Lukke> "Claro que lo intenté, quería tocarte."
<Talith> "Si, Xin-Cyrusian tenia muchísima magia emplazada, más que las otras capitales que yo haya visto, y un buen pico de ella ha empezado a funcionar mal. Y la que funciona bien, que es bastante, no ayuda mucho"
<Talith> "Espero que ya no tardemos mucho. Iré a visitarte en cuanto quede libre"
<Lukke> "Seguro que estás como una niña en el parque de atracciones."
<Talith> "sólo a medias. Me encanta descubrir este lugar, pero ya te digo que me ha tocado un grupo poco amante de la exploración. Sólo ven los riesgos, lástima"
<Lukke> "Que desconsiderado por su parte pensar en su integridad física cuando hay tanta curiosidad a mano." Se burló Lukke divertido.
<Talith> "Pues sí que es desconsiderado", bromeó ella
<Talith> "Aunque no es taaaan peligroso. Son unos quejicas"
<Lukke> "Bueno, piensa que algunos de ellos podrían perder la cabeza si te ocurre un accidente."
<Talith> "Podría ordenarles que siguiesen adelante a pesar de todo, pero bueno. Así he tenido tiempo de entender algo mejor ciertos trabajos rúnicos que he encontrado. El señor Xanderghul era asombroso"
<Talith> "Siempre tan responsable", suspira Talith
<Lukke> "Tenía que serlo, es de la única persona excepto Xin de la que Sorshen habla en sus escritos con algo parecido a admiración"
<Lukke> "Oh bueno querida, algunos no tenemos tu... talento" dijo Lukke deslizando la mano sobre una carpeta color borgoña con el escudo de Galduria. Un expediente personal.
<Talith> "Probablemente la perdieran todos, salvo tal vez Sarina, que tiene enchufe especial", admite Talith
<Talith> "Pero no es tan y tan peligroso esto"
<Talith> "¡oye! ¿Qué haces curioseando mi expediente universitario?"
<Lukke> "Oh, es solo una copia que he encontrado por ahí"
<Lukke> "Por cierto. ¿Como se provoca una explosión accidental justificada en un aula de literatura?"
<Talith> "Claro claro... por ahí. Tirada en cualquier sitio, ¿no?"
<Lukke> "No." Dijo Lukke moviéndose para que ella viese un montón de carpetas iguales "Estaba en ese montón."
<Talith> "Ohhh fue un experimento científico serio. Que los profesores no apreciaron, pero eran unos sosos", dijo burlona
<Talith> "Claro claro. ¿Y a ese montón como llegó?"
<Talith> "¿De qué son esas carpetas?"
<Lukke> "Soborné a un secretario de la universidad. Bueno... a todo el secretariado, y a buena parte de la rectoría."
<Lukke> "Gente, una criba para la primera cosecha."
<Talith> "Cotilla", dijo divertida, "aunque mis experiencias juveniles no es que sean muy interesantes. Pregúntale a Naewen, lo que nos ha contado de su infancia si indica un terremoto con patas"
<Lukke> "No lo sabes tú bien. Aunque mi interés en Naewen es en buena parte profesional, el que siento por ti, no."
<Talith> "¿y qué tal, encontraste a más candidatos para Eurythnia?"
<Talith> "Ahh, tienes que aprender lo que es la privacidad, querido"
* Talith se pone mas seria
<Talith> "Iré a Korvosa cuando termine esto, si mi señor no me enmarrona con nada más"
<Lukke> "Candidatos para Thassilon, querida. Cuando dije que buscaría para todos lo dije en serio."
<Lukke> "¿La privacidad? Sé lo que es pero... ¿Te ha molestado que leyese eso?"
<Talith> "Y tal vez aproveche para echar un vistazo personal a esos cabos que me descubriste sobre mi madre. Es curioso, no había pensado en eso en años, y últimamente no hago más que darle vueltas"
<Lukke> "Y a mí me encantaría que lo hicieses, aunque no sé si me acaba de gustar que te pongas tan seria cuando lo dices"
<Lukke> "Es normal, a mí me pasa con mi familia"
<Talith> "No, no me ha molestado. Pero diría que no conoces donde está la línea", dice ella divertida
<Lukke> "¿Que línea?"
<Talith> "Tenía que haber preguntado a esa celestial de Desna, aunque supongo que solo conocía mi nombre de nacimiento porque me lo concedieron frente a un altar de Desna. Cosas de mi padre y mi abuela paterna..."
<Talith> "La línea divisoria entre curiosear un poco y respetar la vida privada de tus parejas, amor", dijo divertida
<Lukke> "Puedes preguntarle al clérigo que envió."
<Talith> "¿Qué va a saber ese sobre mí? Estaban interesados en el jaleo que te soltó encima La que Ahuyenta el Pesar, no le habrán dado información adicional"
<Lukke> "Imagino pero supongo que estará en contacto con esa señorita. ¿No?"
<Talith> "Es posible. Y supongo que también nosotros podríamos invocarla. Esa celestial tiene fama de gustarle meterse en los fregados del mundo"
<Lukke> "Pues parecía más interesada en meternos a nosotros."
<Lukke> "¿Quieres que pregunte a mi tercer progenitor por el papel de tu madre en el círculo interior?"
<Talith> "Creo que muchos de ellos no pueden intervenir sin invitación"
* Talith le mira en silencio. "¿Y te pedirá él algo a cambio de la información? no quiero que te enmarrones por mí"
<Lukke> "No lo sabré si no le pregunto."
<Talith> "Hazlo si crees que no te es problema, pero no te preocupes si ves que es complicado, total es historia antigua"
<Lukke> "No, por ella deja de ser importante. Y tu eres importante para mí"
<Talith> "es solo curiosidad por mi parte, y no me moriré por no satisfacerla"
<Lukke> "¿Estás segura? Si alguien puede morir por curiositis aguda eres tu." Dijo Lukke.
<Talith> "y tu para mí, Lucien, por eso mismo te digo que no te compliques si vez que la cosa se...". Talith se echa a reír
<Talith> "Oh, diria que Naewen sí seria capaz de morirse de curiosidad. Yo... sé aceptar que algunas cosas son como son"
<Talith> "Además, quizá debería hacer algo yo antes de complicarte la vida", evidentemente Talith estaba preocupada por Lukke
<Lukke> "No te preocupes por mí. Como te dije es algo con lo que tengo que vivir, su influencia sobre mí. Así que trato de sacarle partido."
<Talith> "No sé, se me antoja que hasta para menudencias un duque infernal va a intentar sacar tajada"
<Lukke> "Claro que si, pero igual la sacaría sin esas menudencias, así que intento sacárselas."
* Talith le sonríe. "Eres un cielo"
<Lukke> "Tranquila, no me interesa nada involucrarme con él más allá de lo imprescindible."
<Lukke> "¿Yo? ¿Por no querer involucrarme con uno de mis progenitores?
* Talith parece incomoda
<Talith> "no, por querer ayudarme, grandísimo bobo", le sonríe
<Talith> "Creo que primero me toca mover ficha a mí. Le preguntaré a mi padre. Nunca ha querido contarme nada, pero ya soy mayorcita, así que ya toca. Además, debería ir a ver cómo se recupera de la neumonía que tuvo este invierno"
<Lukke> "No le aprietes mucho. Está de nuevo sano y fuerte, pero creo que ya siente la vejez."
<Talith> "Después de todo, es posible que estemos haciendo una montaña de un granito de arena. Un grupo como el que me dijiste es suficiente para querer huir y echar tierra por medio"
<Talith> "¿Crees? ¿Le has visto?"
<Talith> "¿También te has paseado por mi pueblico?"
<Lukke> "Cielo, le conseguí una cuidadora. ¿Recuerdas?"
<Lukke> "No últimamente. Aunque reconozco que se me pasó por la cabeza pedirle tu mano a tu padre", dijo Lukke con una sonrisa de diversión que Talith no tenía claro si significaba que iba en serio o que era una broma.
<Talith> "Ohh no se te ocurra", dijo divertida, "soy perfectamente capaz de ocuparme de mis manos, gracias"
<Lukke> "Oh, ya sabes que soy un tradicional."
* Lukke suspiró
<Lukke> "Bueno, querida, me gustaría tenerte entre mis brazos, pero como eso no es posible intentaré hacer todo el trabajo posible antes de que vengas."
<Lukke> "Sé prudente. Sé que la magia con muchas lucecitas brillantes es llamativa, pero puede ser peligrosa"
<Talith> "¿Y ese suspiro?"
<Lukke> "Por la falta de abrazos." Dijo Lukke divertido.
<Talith> "mírale, hablándome como si fuera una niña pequeña. Tsk, ten cuidado tú, niño, que te sueles meter en fregados mas gordos que los míos"
<Lukke> "Pero no suelen verme. Esa es la diferencia."
* Talith se echa a reír. "Ahhh me gustaría teleportarme, pero sería bochornoso si luego no pudiera volver. En todo caso no creo que tardemos muchos más días ya. Aunque tendrías que ver qué dragones más cuadriculados tenían aquí"
<Talith> "Diría que no siempre eres tan poco llamativo"
<Talith> "Venga, Lukke, cuídate. Y no vueles el laboratorio"
<Lukke> "Soy versátil en mis estrategias" reconoció Lukke.
<Lukke> "Nunca he hecho explotar nada que no quisiera."
<Talith> "Porque eres un aburrido, ya te lo dije", dijo Talith divertida
<Lukke> "Mientras no te aburra a ti me vale."
End of #Korvosa buffer Mon Jun 13 03:17:10 2016
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Lun, 20 Feb 2017 18:55

Lukke y Sabina. Korvosa, 9 Erastius, día del fuego. log nº 347

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Sun May 29 01:52:37 2016
** 9 erastius. La charla por bola de cristal es la del 9 de Erastius, en las Cenizas del Orgullo**
* Lukke tras la charla por bolafono con Talitha se dirigió a la sala que habían acondicionado como gimnasio para las damas después de que sus diablillos le dijesen que, como casi siempre, Sabina estaba allí sola.
* Lukke entró sin hacer ruido, como de costumbre.
* Lukke tras un rato observando a la muchacha se decidió a hablar.
<Lukke> -Parece que no acabas de conseguir lo que querías. ¿No?
<Sabina> -¿A qué te refieres? -dijo ella-, dejé de querer hacer tiempo
<Lukke> -Qué dura -dijo Lukke mas divertido que burlón-. Pero eso no es cierto, no pasarías tanto rato haciendo estas tonterías sólo para cansarte y no evitarías a todos los de la casa.
<Sabina> -¿Cansarme? Me entreno simplemente
<Sabina> -He pasado demasiado tiempo de inactividad en la cárcel. Eso pasa factura
<Sabina> -Y no es dura, es una realidad
<Lukke> -Por lo que sé de entrenarse en la espada, suele hacerse mejor en compañía.
<Lukke> -No, es lo que te gustaría. Simplificaría las cosas.
<Lukke> -Pero no es así. Asúmelo.
<Sabina> -Sólo hacía ejercicios gimnásticos para recuperar el tono muscular
<Lukke> -La cagaste, te enamoraste de la persona equivocada, colaboraste en la muerte de cientos, quizás miles, de personas y en casi arruinar la ciudad. ¿Pero de verdad crees que vas a ganar algo escondiéndote en un agujero y auto-compadeciéndote?
<Lukke> -Ya, y no evitas a las demás gente, simplemente no coincidís. ¿No?
<Sabina> -No me autocompadezco. Simplemente no tengo ganas de compañía -dijo Sabina
<Lukke> -Bueno, en mi caso puedo entenderlo. No soy tu tipo y ni te caigo bien.
<Sabina> -¿Y si ayudo a que no coincidamos, qué? En realidad no tengo nada que decirles. Ni quiero ver sus miradas
<Sabina> -No, definitivamente no eres mi tipo -Sabina sonríe por primera vez
<Lukke> -¿Pero y Areelu? ¿Y Helanda y Oriana?
<Lukke> -Nada. Simplemente te he dado mi opinión de que así no conseguirás lo que quieres.
<Lukke> -Alguien me ha preguntado por ti hoy. Espero que no te importe que le haya dicho que seguías viva.
<Sabina> -¿Quien? -pregunta Sabina sin gamas
<Sabina> Pero se encoge de hombros ante lo de las otras mujeres
<Sabina> -Oriana me desprecia. Helanda no sabe qué pensar de mí. Es incómodo
<Sabina> -y Areelu... es linda, pero está muy ocupada
<Lukke> -Helanda no sabe si la desprecias por seguir siendo leal a Ileosa o si te ha fallado de algún modo.
<Sabina> -No me molesta que digas que sigo viva. ¿Pero qué piensa de eso Cressida?
<Lukke> -La reina te habría llegado a perdonar la vida. Si ha accedido a "hacerte desaparecer" es por que le pedí yo el favor por ti.
<Lukke> -Pues la embajadora de Shalast. Al parecer hacia de intermediaria de una antigua amiga tuya.
<Sabina> -¿La embajadora de Shalast? ¿Es alguien como tú, un anexionado al nuevo Thassilon?
<Lukke> -Sí, querida. ¿Te ha costado no decir chaquetero eh?
<Sabina> -¿Y quien era esa antigua amiga mía?
<Sabina> -No -dijo Sabina, lacónica-, la vida funciona así. Tú estabas en el bando ganador y eres un héroe
<Sabina> -¿Y quien era esa antigua amiga mía? -repite
<Lukke> -Sarina Sensen, anteriormente comandante de las damas grises y antes de eso capitana de la guardia de Puerta de Palin. Y amiga tuya ¿No?
<Lukke> -¿Tienes prisa o sólo quieres librarte de mí?
<Lukke> -Yo no soy ningún héroe -descartó Lukke.
<Lukke> -Y no creo que te hubieses sentido mejor de haber estado tú en el bando ganador, ¿No?
<Sabina> Ella parpadeó. -Amiga, no. Formaba parte de las damas que protegí. De las que... no se adaptaron bien a Ileosa
<Sabina> -Protegía a todas, amigas o no amigas
<Lukke> -Oh querida, olvidas que trato con la información. Erais amigas antes de que te metieses en la academia de Orisini.
<Lukke> -Lo sé. Te he echado un cable por eso.
<Sabina> -No. Lo que hizo Ileosa... no puedo aprobarlo. Pero ella no era la misma entonces
<Lukke> -Lo sé. ¿Y cuando lo vuelva a ser?
* Sabina se encogió de hombros. -Ha pasado tanto tiempo...
* Sabina negó con la cabeza. -Nunca me quiso, ahora lo sé. Nunca volveré a verla
<Lukke> -Sarina sigue preocupada por ti. Aunque ha encontrado una nueva vida. Se ha liado con un pez gordo en Shalast que le ha quitado el condicionamiento de Ileosa y ha conseguido un puesto de primera.
<Lukke> -Para cada persona el querer significa una cosa.
<Lukke> -Creo que a su manera, al principio, sí que te quería. Que ese querer sea suficiente para ti o no es otra cosa.
<Sabina> -Dile que estoy bien -dijo ella con voz más amable-, y me alegro por ella
<Lukke> -¿Te gustaría verla?
<Sabina> -No, Lucien, no te engañes. Ileosa nunca me quiso. Ahora lo veo claramente, aunque estuviera ciega tanto tiempo
<Sabina> -¿Serviría de algo? -sonríe Sabina-, es mejor que siga su vida
<Lukke> -Sin ti, quieres decir.
<Lukke> -No sé si serviría de algo, para mantener viva la amistad seguro.
<Lukke> -Yo no me engaño, querida. Pero realmente creo que sentía algo por ti, al principio.
<Lukke> -Que sea lo que tú llamarías querer a alguien o no es otra cuestión.
<Lukke> -Es como me ocurre a mí con mi consorte. A veces lo importante es si tú la quieres a ella.
<Lukke> -En fin, no quería interrumpir tus importantísimos ejercicios.
<Sabina> -No te montes historias de bardo en tu cabeza, Lucien -dice Sabina con amargura-, Ileosa nunca me quiso. No sé como pude estar tan ciega, pero es así
<Lukke> -Está bien, Sabina. Supongo que tú lo sabrás mejor que yo -dijo Lukke con una sonrisa amable.
<Sabina> -Y no me malinterpretes. Creo que lo mejor para Sarina es seguir su vida, pero me gustará verla si ella lo quiere
<Sabina> -No te burles en cuanto a mis ejercicios. Sabes de sobra que no son importantes
<Lukke> -Te llevaré conmigo cuando vayamos a Shalast.
<Sabina> -Bien -acepta Sabina-, será interesante ver un lugar nuevo
<Lukke> -Oh querida, sólo pretendía dejarte de nuevo sola si es lo que querías. Aunque supongo que mi compañía te debe molestar menos que la del resto ¿No?
<Lukke> -Si no has visto más es por que no quieres, Sabina. No eres una prisionera.
<Sabina> -No me molesta la compañía. Simplemente siento que estoy de más aquí
<Lukke> -¿En qué sentido?
* Sabina sonríe. -Oh, ya sabes
<Sabina> -¿Así que Sarina ha encontrado un buen puesto? Bien por ella
<Sabina> -¿Qué hay de las otras, las que estaban bajo tratamiento?
<Lukke> -Areelu estaría encantada de quitarte esa tontería que llevas encima. Y Onyxdiana te ayudaría a superar el bache sentimental.
<Lukke> -Algunas van mejorando. La terapia va perfeccionándose con cada fallo que cometemos.
<Lukke> -Otras... bueno, aquellas que tenía, algún tipo de desorden antes del condicionamiento no es que mejorasen precisamente.
<Sabina> -Los eurythnios lo solucionáis todo con sexo. No necesito eso, Lucien -dice Sabina meneando la cabeza-, sólo quiero rehacer mi vida
<Lukke> -Los eurythnios y los psicólogos.
<Lukke> -Realmente te quitaría mucha de esa tontería que llevas encima.
<Lukke> -¿Y esta es la vida que estas construyéndote? ¿Una mercenaria eremita que se encierra en el gimnasio cuando no duerme o está de guardia?
* Sabina menea la cabeza con tolerancia, indicando q estaba equivocado
<Sabina> -No -dijo Sabina-, solo esperaba a ver qué pasaba. Tenía la impresión de que Cressida aun no había terminado conmigo
<Sabina> -Pero estoy pensando en marcharme lejos, si fuera posible
<Lukke> -La reina no te odia Sabina, es más creo que se compadece de ti.
<Lukke> -Pues vete. Yo te ofrezco una opción, no una obligación.
<Sabina> -No, no creo que me odie
<Sabina> -La conocí antes de todo eso -te recuerda
<Sabina> -Pero, ¿me ha perdonado? Es la cuestión
<Lukke> -Yo diría que es una mala pregunta.
<Sabina> -Y si lo ha hecho, ¿quiere algo más de mí? Esa es la otra cuestión
<Sabina> -¿Qué opción me ofreces?
<Sabina> -¿Mala pregunta? ¿Cual es la buena pregunta?
<Lukke> -¿Quieres que le pregunte si querría asignarte una misión para compensar parte de lo que has hecho?
<Lukke> -Si realmente te ha culpado en algún momento.
<Sabina> -Lo ha hecho -sonrió Sabina-, he hablado con ella, y lo ha hecho
<Lukke> -Te ofrezco lo mismo que siempre, Sabina. Apoyo para empezar de nuevo, pero si no lo quieres, márchate.
<Sabina> -Si no me hubiera culpado, tampoco me habría encerrado
<Lukke> -No te lo impedirá nadie.
<Lukke> -Una cosa es lo que deba hacer por justicia y por su cargo, por la ciudad y por tus crímenes.
<Lukke> -Otra cosa es lo que Cressida, como persona y mujer crea.
<Sabina> -No te pongas melodramático, que no tenga ganas de intimar no significa que no esté buscando empezar de nuevo
<Lukke> -Tu reina no va a perdonarte nunca, Sabina. Ni puede ni debe.
<Lukke> -No me pongo melodramático, eres tú la que se aísla y habla de irse.
<Lukke> -Sólo te indico que adelante.
<Sabina> -Aja -Sabina no parece sorprendida por esa afirmación-. Y como la reina, pensarán muchos korvosanos. Realmente lo mejor es que deje esta ciudad para siempre
<Lukke> -Sabina Merrin está muerta -dijo Lukke encogiéndose de hombros-. Pero si quieres empezar de nuevo dime dónde y cuanto necesitas y lo arreglare.
<Sabina> -¿Y quieres que vaya por la ciudad bajo disfraz fingiendo ser otra persona y relacionándome con la gente que me odia? No es mi estilo, Lucien
<Sabina> -Podría haber soportado el desdén y el desprecio, pero no sé fingir
<Lukke> -No. Quiero que asumas que ahora eres otra persona. Lo que llevas no es un disfraz, Sabina. Hemos alterado tus rasgos.
<Sabina> -Y puedes pensar lo que quieras de mí, pero nunca he sido una mentirosa
<Lukke> -No, sólo te has engañado a ti misma.
<Sabina> -Sí, con Ileosa. Pero estoy cansada de mentiras -dijo Sabina
<Lukke> -¿Tanta gente queda con la que trataste?
<Lukke> -Me parece bien. ¿Qué quieres entonces?
<Sabina> -Solo quiero ser yo misma, ¿tan difícil es de entender?
<Lukke> -O sea, quieres volver a tu aspecto original y a volver a tomar tu nombre. ¿Es eso lo que tanto te obsesiona?
<Sabina> -A ti se te dan bien los fingimientos, a mí no, y nunca los he deseado. La única parte de mi vida donde empecé a mentir fue cuando tuve que proteger a mis damas
<Lukke> -Se me dan bien, sí. ¿Pero me has visto usar muchos?
<Sabina> -No me obsesiona nada -dijo Sabina
* Lukke se quedó mirando a Sabina un momento y finalmente se encoge de hombros
<Sabina> -No sé los fingimientos que usas o dejas de usar, Lucien
<Lukke> -Como todos querida, como todos.
<Sabina> -¿Por qué no me dices simplemente lo que queréis de mí? Será más fácil
<Lukke> -Oh, claro, querida.
<Lukke> -Quiero que comiences una nueva vida. Que dejes atrás los errores y que trates de construirte un nuevo lugar en el mundo.
<Lukke> -Disculpa, creía haberlo dicho.
<Sabina> -Y yo quiero hacerlo -dice Sabina impaciente-, ¿crees que no quiero dejar atrás todo esto?
<Lukke> -No lo sé, eres terriblemente cabezota, independiente y autodestructiva. Es lo que sé de ti.
<Sabina> -No soy autodestructiva. ¿De donde sacas eso?
<Lukke> -De las decisiones que te empeñas en tomar.
<Sabina> -Sólo cometí la estupidez de enamorarme de la persona equivocada. Miles de personas pasan lo mismo
<Lukke> -Uno nunca se enamora de la persona equivocada.
<Lukke> -Dime, ¿qué necesitas para empezar de nuevo?
<Sabina> -La diferencia entre ellos y yo, es que sus enamorados no eran como Ileosa, y una tragedia puramente personal no se les convierte en una tragedia de multitudes
<Sabina> -Estaba pensando en marchar a donde nadie me conozca. Así podría empezar de nuevo
<Sabina> -Aquí nunca podré
<Lukke> -¿Y crees que eso te ayudará?
<Sabina> -¿Crees que ayudará quedarme aquí?
<Lukke> -La vida está plagada de tragedias, Sabina. No eres responsable de ellas.
<Lukke> -Podría hacerlo, pero lo importante es lo que tú creas. Mi opinión es solo eso.
<Sabina> -No me culpo de nada salvo de mis errores con Ileosa. Debí enfrentarme a ella antes
<Lukke> -Y por lo de tus damas, y por lo que ha hecho Ileosa a la ciudad, por no haber actuado antes, y algún día por huir, supongo.
<Sabina> -Aquí no hay sitio para mi -repitió Sabina-. ¿Qué clase de vida podrá recomenzar aquí?
<Lukke> -Pero los errores son parte de la vida.
<Lukke> -Eso lo decides tú.
<Lukke> -¿Has pensado algún sitio al que te gustaría ir?
<Sabina> -No, no lo decido yo -dijo Sabina exasperada-, ¿qué lugar hay aquí para alguien de mi talento? Ninguno, porque en esos lugares nadie informado va a confiar en mi
<Sabina> -Y para ocupar un puesto que cualquiera puede hacer, ¿por qué no probar suerte en un lugar donde nadie me conozca y donde no tendré trabas?
<Sabina> -Además, estoy cansada de fingimientos y mentiras
<Sabina> -Se me dan fatal
<Lukke> -¿Qué cargo quieres? Tengo ciertos contactos.
<Lukke> -Y si vas a empezar de nuevo una nueva cara y un nuevo nombre no suponen una gran mentira.
<Sabina> -Quiero mi cara y quiero mi nombre -dijo Sabina
<Sabina> -¿Qué opciones me ofreces?
<Lukke> -En cualquier caso creo que he hablado suficiente, Sabina. Cuanto más te aconsejo más testaruda y en guardia te pones.
<Lukke> -Y un tanto caprichosa también -bromeó Lukke por lo de querer.
<Lukke> -Prácticamente lo que desees.
<Sabina> -¿Caprichosa? No
<Sabina> -Menos lo que realmente quiero, por lo que veo
<Lukke> -Puedo devolverte tu cara sin problema, y el nombre es menos problemático aun. Siempre cabe la posibilidad de que alguien te vincule pero... sería raro.
<Sabina> -Pero si es así, ¿por qué no me decís simplemente lo que queréis de mí y ya esta?
<Lukke> -Ya lo he hecho, querida.
<Sabina> -¿Qué puestos hay disponibles aquí? -repite ella
<Lukke> -Lo que no voy a hacer es decirte que debes hacer.
<Sabina> -Si quieres que elija debería conocer las opciones
<Lukke> -¿Con tu cara y tu nombre? Cadáver. Y en eso sí que no puedo hacer nada.
<Sabina> -Ya. Por eso decía de marcharme de aquí
<Lukke> -Puedes trabajar para la reina. No en su guardia, pero sí para ella.
<Sabina> -¿Y con esta nueva identidad?
<Lukke> -Puedo conseguirte un puesto en una casa noble.
<Lukke> -Puedo conseguirte trabajo de verdad para tus habilidades y desafíos en el sector privado, conmigo, si es lo que quieres.
<Lukke> -Puedo conseguirte el puesto casi equivalente al que tiene tu amiga en Shalast pero en Eurythnia.
<Lukke> -Demonios, puedo montarte una taberna si quieres.
* Sabina sonríe irónica. -La mayoría de los nobles apoyaron a Ileosa y ahí siguen tan frescos. Y ellos no lo hicieron por amor. No, gracias. Eso seria otra mentira
<Lukke> -Si lo que quieres es alguien sin mentiras ni dobleces te presentare a madre Aurora y puedes meterte de acólita allí.
<Sabina> -¿Qué puesto tiene Sarina?
<Lukke> -Portadora de la hoja rúnica de la avaricia.
<Sabina> -Cielos no. déjate de tonterías
<Lukke> -¿Tonterías?
<Sabina> -¿Me ves a mi de acólita? Por favor, creía que hablábamos en serio
<Lukke> -Y hablo en serio.
<Lukke> -¿Acólita? No. Pero defensora del templo...
<Sabina> -Pues eres menos inteligente de lo que creía
<Sabina> -Los sarenranos no necesitan protección en esta ciudad -observó ella-, seria un puesto meramente decorativo
<Lukke> -Lo cual se diría que es difícil, pero dada tu falta de capacidad para juzgar a la gente no te lo tendré en cuenta.
<Lukke> -Las cosas cambian.
<Sabina> -¿En serio? ¿Qué les amenaza?
<Lukke> -Es una fe que está creciendo y que mantiene un hospital-templo además de ser las responsables de los centros educativos públicos de Korvosa y del cuidado de tus damas.
<Lukke> -Sabes perfectamente que algo de ese tamaño va a necesitar seguridad antes que después.
<Lukke> -Y seguro que siempre hay misiones para una cruzada del bien y de la verdad para ir a meterse de ostias. Los buenazos tienen talento para eso.
<Sabina> -No gran cosa, estamos en una gran ciudad. En cuanto a las cruzadas religiosas, tampoco son mi estilo
<Sabina> -Los religiosos buscan protección entre los de su propia fe, Lucien
<Lukke> -Siempre hay gente como Rolth, Sabina.
<Lukke> -La madre Aurora es bastante especial, Sabina.
<Sabina> -De Rolth debería haberse ocupado la guardia, no un templo
<Lukke> -Pero tenía demasiados contactos como para que la guardia pudiese ni acercársele.
<Lukke> -Pero bien, nada de templos ni de nobles.
<Sabina> -Lo que prueba que habría que mejorar la guardia, no los templos
<Lukke> -¿Trabajar como agente de la corona? ¿En la guardia? ¿Mercenaria? ¿Para Eurythnia? ¿Conmigo?
<Lukke> -La culpa no fue de la guardia. Es difícil pescar a alguien que apoya tu propia reina.
<Sabina> -Rolth era un renegado fugado mucho antes de Ileosa
<Lukke> -Sí, pero uno poco interesante.
<Sabina> -¿Eurythnia? ¿Qué necesita Eurythnia? He visto que tienen magos poderosos por un tubo
<Sabina> -Nah, Rolth estaba marcado y en persecución desde hacia años. Pero la guardia era incapaz de echarle el guante, era demasiado escurridizo
<Lukke> -Y pocos guerreros. Pero ya te he dicho un puesto en el que podrías sobresalir. Eurythnia tiene campeona, pero la campeona no tiene a los guerreros de élite que debería comandar. Además estarías cerca de Sorshen, diría que para ti es un plus.
<Lukke> -Rolth era un robaperas, la guardia tenía cientos como él para elegir.
<Sabina> -¿Campeona?
<Lukke> -Sí, perdona. El campeón de la satrapía es el portador de uno de los artefactos mas potentes de Thassilon, la alara'hai de la satrapía, una de las siete espadas del pecado
<Lukke> -Un arma letal y poderosa como pocas.
<Sabina> -Eso no significa nada. Las armas solo son juguetes, lo que cuenta es la pericia del portador. Darle la mejor espada a un ignorante y lo único que pasará es que se rebanará mejor el pie a sí mismo
<Lukke> -No querida. No funciona así con las alara'hai.
<Lukke> -Pero sí, el campeón es el mejor guerrero de la satrapía, dotado de habilidad con las armas y gran fortaleza mental. Las hojas del pecado suelen eliminar la personalidad de sus portadores más pusilánimes.
<Sabina> -Oh cielos, ¿otro artefacto como el de Ileosa?
<Lukke> -No. No como ese.
<Lukke> -Pero si tienes voluntad débil las alara'hai te borrarán la tuya e implantarán lo que sabía su primera portadora. Te convertirán en una réplica, podríamos decirlo.
<Lukke> -Si eres fuerte como parece que es tu amiga simplemente te aleccionarán.
<Sabina> -Entiendo, ¿y qué significaría el cargo que me ofreces, bajo el mando de la campeona? Qué tendría que hacer, cuales serían mis responsabilidades
<Lukke> -Defenderías a la señora rúnica y a la satrapía. Probablemente con el tiempo acabes comandando a otros militares
<Sabina> -Bueno, me ofreces un puesto en Eurythnia, trabajo de mercenaria o para la corona, ¿es eso? Todo ello bajo identidad fingida
<Lukke> -O recibir tu condena bajo tu identidad real. Pretendo ayudarte, Sabina, pero si vas a causarle problemas a su majestad te aseguro que yo mismo te cortaré la cabeza.
<Sabina> -¿Acaso has visto que he causado algún problema? -dijo ella impaciente
<Lukke> -Y trabajar para mi, claro. Aunque creo que la parte de las mentiras descarto eso.
<Lukke> -Tienes aun la cabeza en su sitio ¿No? -respondió Lukke en el mismo tono
<Sabina> Ella suspiró. -¿Ves porque creo que lo mejor es marchar, y cuanto más lejos mejor? Nunca me dejareis superar el pasado
* Lukke se ríe
<Lukke> -Haz lo que consideres oportuno, Sabina, te he comentado varias opciones. Pero conoces mis límites, elige tú misma.
<Sabina> -Si puedo hacer algo por ayudar a Korvosa, decidlo y lo haré para retribuir mis errores. Pero después... quiero empezar de verdad. Y aquí jamás podré
<Lukke> -Hablaré con su majestad. Pero ve pensando a donde quieres ir.
<Sabina> -Pero la mayoría no son opciones. Mismo estás ahora restregándome ahora mi pasado. ¿Cómo puedo empezar así, dime?
<Lukke> -¿Qué pasado te he restregado, Sabina?
<Lukke> -Simplemente te he dejado claro que Sabina Merrin está muerta para Korvosa.
<Sabina> -No soy un monstruo, Lucien. Me dejé cegar por error, pero aun así seguía siendo mi soberana. Debí objetar antes, pero ¿habría sido capaz antes de intentar matarla? No lo creo, sinceramente. Y dime, ¿cuanta más gente se metió en su concha asustada o la siguió porque era la reina? Incluidos todos los nobles que ahí están, sin represalias ni castigos
<Lukke> -Sabina, es inútil que te lo vuelva a decir. Desde el primer día ya te he dicho que no te culpo por esas decisiones. Ni siquiera me parecen censurables.
<Sabina> -Cressida no debería sentirse tan virtuosa castigándome, cuando a los nobles no les ha tocado ni un pelo
<Lukke> -Su majestad estuvo dispuesta a seguir la farsa de tu ejecución para liberarte. Una farsa con la que TÚ estuviste de acuerdo, cuando podrías haberte quedado en prisión.
<Sabina> -Entonces. ¿A que viene el restregarme de nuevo mi condena de muerte? ¿El decir que cuidado con causar problemas a la reina?
<Sabina> -¿No ves que así es imposible empezar de nuevo?
<Lukke> -A tu reciente e inesperada obsesión con recuperar tu nombre, tu rostro y dejar las mentiras.
* Sabina bufa. -¿Y quien querría quedarse en prisión? Vaya ideas
<Lukke> -Y ésa es la Sabina que no me gusta.
<Lukke> -Todo tiene que salir como te gusta. Nada de prisión, castigo pero sin muerte, hay qué tragedia es estar en tus pantalones.
<Lukke> -Madura, niña.
<Sabina> -Sí, y si la reina quiere que haga trabajo para Korvosa, que lo diga. Lo haré. Pero no me digáis que me dejáis empezar de nuevo para luego estar echándome mierda encima
<Lukke> -Si toda esa cháchara que me has soltado tuviese la consistencia de un pedo ya habrías cogido el arma de Orisini y haber ocupado su puesto como te propuse.
<Lukke> -La única que se echa mierda aquí eres tú, Sabina.
<Sabina> -¿Eso es obsesión? ¿Querer ser yo misma? Sólo te dije lo que quería, porque me habías preguntado qué es lo que quería
<Lukke> -¿Quieres autodestruirte? Comienza a darle a la botella.
<Sabina> -No quiero ser el Gato Negro, Lukke
<Sabina> -No quiero autodestruirme. Quiero empezar de nuevo
<Lukke> -No quieres ser el Gato Negro. No quieres trabajar en un templo. Ni para nobles. Quieres expiar tu deuda con Korvosa. Quieres irte. Quieres recuperar tu cara y tu nombre.
<Lukke> -Bien. Decide qué es lo que quieres y comunícamelo, Sabina.
<Sabina> -Ya te lo he dicho, Lucien
<Lukke> -Y si no quieres comunicármelo no tienes más que coger la puerta e irte.
<Sabina> -Quiero ser yo misma. Por eso quería marcharme de aquí. ¿No puede ser? muy bien, pues conservare esta nueva identidad. Dadme un trabajo útil y ya está
<Lukke> -Quizás en tu vida te hayan consentido por tu cara bonita y por tu talento, pero a mí no me impresiona ni lo uno ni lo otro. Cuando sepas donde quieres y cuanto dinero necesitas dímelo.
<Sabina> -Un trabajo acorde a mis capacidades -precisa ella
<Lukke> -Claro que puede ser. Ya te he dicho que según donde vayas es posible que alguien te reconozca, pero ya me las apañaré.
<Sabina> Ella hace un movimiento con la cabeza. -Si me voy no te pediré dinero alguno. Empezaré por mis propios medios
<Sabina> -Si queréis que me quede, dejad de marearme con que voy a causar problemas. Si quisiera causarlos ya lo habría hecho, por amor de todos los dioses
<Sabina> -Dadme un trabajo y ya está
<Lukke> -No seas idiota. Necesitas una suma para empezar, y lo sabes bien. Si no tendrás que comenzar ensuciándote. Coge el dinero, si necesitas una excusa considera que es por la ayuda en el castillo.
<Lukke> -Sólo te lo he dicho una vez, una sola vez Sabina.
<Lukke> -Tus relaciones no suelen durar mucho ¿No?
<Sabina> -¿A qué viene eso? Estás muy a la defensiva y a la que salta
<Sabina> -Vale, olvidemos que me lo has dicho
<Lukke> -Y ahora me sales con lo de pasivo-agresiva.
<Lukke> -Yo nunca olvido nada.
<Sabina> -Me da igual, Lucien. Agente de la corte, Eurythnia, lo que sea. Mercenaria no. Para eso me busco la vida por mi cuenta lejos de aquí y con mi identidad real
<Lukke> -Bien. De todos modos piensa donde te gustaría ir. Por si te da por ahí.
<Sabina> -No es que me dé por ahí, Lucien -dijo Sabina-. Es sólo que veo poco futuro aquí para mí
<Sabina> -Me quedaré un tiempo y veré si me equivoco. Después de todo siempre estoy a tiempo de marcharme. Aun soy joven
<Lukke> -El futuro depende de que te lo labres, Sabina. Vayas donde vayas al empezar de cero verás poco futuro en cualquier sitio.
<Lukke> -¿Joven? Debes tener casi treinta.
<Sabina> -Tengo talento. Puedo conseguir un buen puesto en casi cualquier sitio -desecha ella-, menos si la gente me pone trabas. Y reconozcámoslo, es lo que me pasará aquí en Korvosa
<Sabina> -Esta conversación lo deja más claro a cada frase -suspira
<Lukke> -Un buen puesto requiere no sólo talento, si no referencias.
<Lukke> -No creas, la primera vez que hablamos ya acabó así.
<Sabina> -Si tan poco crees en mí, ¿por qué insistes en retenerme?
<Lukke> -¿Te estoy reteniendo? -preguntó Lukke mirando por la ventana que daba al jardín antes de echar un ojo a la puerta abierta.
<Lukke> -Perdona -dijo Lukke apartándose de la puerta-. ¿Mejor así?
* Sabina suspira, y se encoge de hombros
<Sabina> -No puedo decir más. Yo también te he dicho lo que quiero y lo que no quiero, y has ridiculizado mis "no quiero" pero no me dices nada concreto de lo que me gustaría
<Lukke> -Yo no he de decir nada sobre eso, Sabina. Que te haya acogido no significa que quiera nada de ti.
<Sabina> -Si queréis que me quede, tú y Cressida, sólo pido que me dejéis empezar de nuevo de verdad. Sin ponerme trabas, sin recordarme a cada paso lo que hice. Y que recordéis que aquí hay muchos nobles y clérigos que apoyaron a Ileosa y salieron impunes
<Lukke> -Los nobles no puede decirse que saliesen impunes, ni que la apoyasen.
<Lukke> -Y los clérigos que la apoyaron han pagado.
<Sabina> -Si no, dejadme marchar. Tal vez vosotros no creáis en mí, pero yo sé que sí puedo empezar en otra parte y labrarme una carrera
<Sabina> -Era la guardaespaldas de la reina por algo más que por tener una cara bonita
<Lukke> -Lo sé.
<Sabina> -En Korvosa no hay nadie a mi altura -dijo sin jactancia-, puede que sí en Eurythnia, pero no en Korvosa
<Sabina> -Pues eso
<Sabina> -Puedo empezar de nuevo y labrarme una carrera. O podéis dejarme trabajar aquí
<Lukke> -Hablaré con su majestad y si no desea nada hablaré con la señora Oviento. Si tampoco quiere nada espero que me digas un lugar donde quieras ir para empezar de nuevo y una cantidad, si es que la aceptas.
<Lukke> -No creo que valga la pena intentar trabajar nosotros dos.
<Sabina> -¿En que trabajas tú? Ni siquiera lo sé
<Sabina> -No te tengo a mal, Lucien. Creas lo que creas no te tengo ojeriza ni me caes mal
<Lukke> -Cualquiera lo diría...
<Sabina> -¿Como me has hablado hoy? -dice Sabina-. Para ti sigo siendo una niñata, la tonta de Ileosa, ¿no?
<Sabina> -En fin, da igual
<Sabina> -Pero por cosas como esta es por lo que tengo tantas dudas de quedarme
<Sabina> -y por lo que rehuyo a la gente de esta casa
<Lukke> -Soy noble y patriarca de mi casa, esposo de Illyria, consorte de Areelu, padre de las Pestico, soy uno de los patrones de la nueva Sociedad del crimen, soy aprendiz del mayor archimago de Eurythnia, me encargo de los problemas del reino de Korvosa y de su inteligencia para su majestad
<Lukke> -Hago misiones para mi maestro y Eurythnia en todo lo concerniente a amenazas (ya sea a Eurythnia, a Thassilon o al mundo), soy enlace entre Korvosa y Eurythnia, soy embajador de Eurythnia, Thassilon y en ocasiones de Korvosa,
<Lukke> -Soy empresario, tengo empresas mineras, metalúrgicas, de excavaciones, mercenarios, apoyo la creación de un pequeño reino no humano en Belkzen, estoy en trámites de instaurar dos vías comerciales desde Korvosa hacia la zona del lago Encarthian
<Sabina> -Sí, eres una persona muy importante ahora. Pero no pareces necesitar guardaespaldas
<Sabina> -Me refería a qué hacías que requiriera de mi talento
<Lukke> -Los guardaespaldas son para la gente a la que le preocupa morir.
<Sabina> Ella sonrió. -Un punto de vista muy poco optimista
<Lukke> -Proteger esta casa y sus ocupantes para mí es lo primordial. Podrías meterte en misiones mercenarias, para alguna de mis empresas, vincularte a alguna de mis facetas públicas...
<Lukke> -Siempre hacen falta gente de armas.
<Lukke> -Estoy metido en demasiados líos con gente demasiado poderosa como para creer que sobrevivir es probable.
<Lukke> -¿Posible? Si, pero no probable.
* Sabina asiente en silencio
<Lukke> -¿Quieres conocer a la señora Oviento? No sabe quien eres ni le importaría si se lo contase. A lo mejor dejas de darle a ese pobre saco de arena.
<Sabina> -Como digo, para trabajar de mercenario, puedo hacerlo por mis propios medios -dice ella-, si me quedo, que sea en un trabajo que signifique algo
<Sabina> -Claro, conoceré a quienes me recomiendes
<Lukke> -Todos los trabajos significan algo. ¿Crees que he organizado una compañía mercenaria por el dinero? -dijo Lukke cogiendo a Sabina del hombro y teleportandola a Pequeña Eurythnia frente a la que sabía era la casa de Oviento, aunque nunca había estado.
* Oviento los recibe en la sala de recepción de invitados, la antesala de toda vivienda particular thassiloniana
<Oviento> -Salud, poder y placer, Lucce -saluda la campeona de Eurythnia-. ¿A quien me traes?
* Oviento mira con curiosidad a Sabina
<Lukke> -Dama Oviento -dijo Lukke con una reverencia formal-. Permitidme presentaros a... -dijo Lukke indicando el nuevo nombre de Sabina-, anteriormente conocida como Sabina Merrin.
<Lukke> -La señorita Merrin era la campeona de la anterior reina de Korvosa y como tal está en una situación delicada. Me preguntaba si podría probarla para considerar si es apropiada para Eurythnia.
* Oviento no lleva su habitual armadura minimalista -aunque fuertemente encantada- en su casa, si no una túnica eurythnia corriente, pero sus músculos trabajados y su cuerpo escultural daban fe de su profesión y forma física
* Sabina inclina la cabeza y saluda cortésmente a la manera korvosana
* Oviento sonríe, y evalúa a Sabina con la mirada
<Oviento> -Por supuesto, seguimos a la caza de nuevos talentos. Aunque en realidad en Thassilon nunca dejamos de buscar nuevos talentos, ni siquiera en los viejos tiempos -dice Oviento
<Oviento> Y explica a Sabina: -Soy Oviento, portadora de Asheia, la espada de la Lujuria, séptima consorte de la señora rúnica, y campeona de Eurythnia
* Lukke mira a Sabina a ver qué responde o si ya se le cae la baba.
* Sabina asiente cortésmente, pero aunque su primera mirada fue de admiración hacia Oviento, no pasó de ahí. Es evidente que no pierde la cabeza así como así por una cara bonita
* Lukke se contiene de decirle que a otro con ese cuento.
<Oviento> -Podemos encontrar un lugar para tus capacidades en Eurythnia -asegura Oviento-. ¿Quieres asistir a un pequeño entrenamiento hoy? Podrías medirte conmigo y con algunos de los mezlan
* Oviento sonríe. -Tranquila. Es un entrenamiento, no portaré a Asheia
* Sabina asiente. -Será un honor -dice, al parecer atraída por la idea de un reto entre gente que ni sabía de su pasado ni le importaba
<Lukke> -Bien, pues si no me necesitan la dejo a su cuidado, señora.
<Oviento> -¿Querrás asistir, aprendiz Lucce? -pregunta Oviento con formalidad
<Lukke> -Oh, pensé que sería... inadecuado.
* Oviento se ríe. -Es posible que no te interese. A los magos os suelen aburrir nuestros entrenamientos
<Oviento> -Pero no es inadecuado en absoluto. No son entrenamientos secretos
* Lukke mira a Sabina
<Oviento> -Y tú eres el aprendiz del primer consorte. Puedes ir a casi cualquier sitio
<Sabina> -No me importa, Lucien -dijo Sabina-, como desees, de verdad
<Lukke> -Por supuesto, pero no quería incomodarlas como un mirón.
<Lukke> -Entonces no rechazaré esa generosa invitación, señora.
<Oviento> -Si un guerrero no sabe luchar en público, más vale que cuelgue la espalda -sentenció Oviento-, esa debería ser la menor de las preocupaciones de un luchador
<Lukke> -Ya sabe que yo soy poco de lucha. Por lo menos de la que es pública.
<Oviento> -Lo sé, no te invito a sumarte al entrenamiento -sonrió Oviento-, no dudo de tu pericia con el Arte, que ya he comprobado durante nuestro último trabajo en Edasseril, pero dudo que sepas por qué lado se empuña la espada
<Oviento> -Pero puedes observar cuando quieras
<Lukke> -Aunque sé por donde se clava una daga. Entre otras cosas -dijo guiñándole el ojo a Oviento.
* Oviento ríe encantada. -CIertamente. Las dagas... se os dan bien a los aprendices
<Lukke> -Y a los chicos de la calle.
<Oviento> -Cierto
End of #Korvosa buffer Sun May 29 01:52:37 2016
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Re: [Logs] Las Cenizas del Orgullo

Notapor Iridal » Jue, 02 Mar 2017 3:04

Xanderghul. Xin-Cyrusian, 10 Erastius, día de la estrella. log nº T21 (parte II)

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Mon Jun 13 03:17:10 2016
<art2DM> Y llegó el día siguiente, el grupo estaba en la entrada del Jade Esmeralda cuando faltaba más de media hora respecto a la hora en que se encontraron a los dragones, pero claro estos no bajaron hasta la hora en punto.
<Dragón> -Bien, tal y como exigieron (a muy malas maneras he de decir) hemos realizado el estudio protocolario en un tiempo record. Pero diría que hay flecos que deben ser aclarados antes.
<Talith> -Ah, diría que las malas maneras fueron recíprocas -dijo Talith en tono agradable
<Talith> -¿Qué flecos? -su tono se vuelve más duro al preguntar aquello
<Dragón> -Al parecer los departamentos responsables de la ciudad no se encuentran en un estado muy activo y el camino hasta el Descanso del Señor del Orgullo puede ser peliagudo.
<Dragón> -Fue tratada con la más exquisita de las cortesías legales, señorita.
<Dragón> -No entra dentro de nuestras competencias el validar su seguridad, pero hemos creído conveniente proporcionarle medios rápidos para llegar hasta allí.
<Dragón> -Es admisible cierta escolta a un dignataria que ha hecho una exigencia por el departamento exigido, y esta escolta puede velar por la seguridad de los susodichos.
<Dragón> -Pero me temo que no podemos entrar en el Descanso del Señor del Orgullo. Y he sido informado de que nuestros intentos de enviar informes y establecer comunicación no han dado resultado.
<Talith> -Está bien, veo correcto eso -dijo Talith, que con tal de llegar a Xanderghul estaba dispuesta a llevar prendidas a sus faldas a media satrapía si era necesario. Aunque supuso que acabarian siendo un incordio, pero qué se le iba a hacer
<Talith> -¿Qué tipo de escolta?
<Dragón> -Ha habido cierta discrepancia sobre eso. Pero finalmente hemos decidido que lo más adecuado sería una escolta de siete Guardianes encabezadas por el Guardián de Relaciones Interdepartamentales y Palaciegas
<Talith> lo cual no decía mucho, supuso Talith
<Talith> -Lo de siete era muy tradicional -dijo risueña sin embargo-. ¿Es un dragón el Guardián de Relaciones Interdepartamentales y Palaciegas?
<Dragón> -Por supuesto, del un linaje áureo.
<Talith> oh genial, un dorado... sería aun más tocanarices que el otro
<Dragón> -El caso es que una vez llegado al lugar de descanso del Señor no podemos asegurarles nada.
<Talith> -¿Y los otros flecos?
<Talith> -¿A qué te refieres?
<Dragón> -Nosotros no podemos entrar en el Descanso del Señor del Orgullo. Y hace mucho que no hay contacto con nadie del interior. Aunque sabemos positivamente que el portador de la espada está allí.
<Talith> Entiendo. No os preocupéis, nos ocuparemos de esos inconvenientes nosotros. Todos tenemos ganas de que el señor del orgullo vuelva a estar activo
<Dragón> -¿Para cuando necesitan que esté lista la escolta?
<Talith> -¿Para ahora mismo?
<Talith> -¿Y hay más flecos? -pregunta con tono inocente
<Dragón> -Oh sí, al parecer por error se olvidó aquí los certificados de reclamación que pidió.
<Talith> -Ya hablaré de las reclamaciones con el señor Xanderghul. ¿Algo más que tratar?
<Dragón> -No por nuestra parte.
<Talith> -Perfecto. Pues haced venir a la escolta, y pongámonos en camino
<art2DM> A un silbido del dragón llegaron otras siete bestias colosales.
<art2DM> Ninguno de aquellos dragones debía de tener menos de nueve siglos. Cinco eran azules, otro dorado y finalmente una cobriza.
<art2DM> Los dragones habían instalado a sus espaldas unos "habitáculos de seguridad" y esperaban que subieseis hasta allí.
* Talith esperaba espectáculo y no se sorprendió por la edad de los dragones, aunque supiese que aquellos dragones híbridos no eran dragones de verdad, al menos no en el sentido convencional
* Talith sube al habitáculo del que parece de mayor rango, había que mantener las apariencias
<art2DM> Los dragones, una vez asegurados todos con las correas, os llevaron en un vuelo alto hacia vuestro objetivo.
<art2DM> La ciudad interior no acababa de verse bien, pese al tamaño ciclópeo de todos y cada uno de los edificios, pero aun así sí que veíais unos movimientos raros. "Tormentas de ilusión" los llamaron los dragones.
<Talith> -¿Qué son tormentas de ilusión? -aunque podía hacerse una idea...
<art2DM> -Acumulaciones arcanas compresivas derivadas de la multitud de campos arcanos inestables superpuestos -dijo el dragón dorado, que parecía aun más regio y estirado que Karzoug.
* Talith envía un pensamiento telepático a Sarina. "Apuesto que los cyrusianos son entretenidos cuanto intentan demostrar quien la tiene más grande"
<Talith> -Entiendo. Seguro que son muy entretenidas -dijo Talith con aire inocente
<art2DM> Y tras esquivar un par de picos descomunales que parecian haber crecido en medio de la ciudad visteis la no menos enorme mole del Palacio Imperial de Xin-Cyrusian. Una enormidad en forma de huso rematada en una altisima espira con multitud de torres menores en su base.
<art2DM> Pero vuestro objetivo era el lugar donde el Señor se refugió para la caída, el llamado Descanso del Señor del Orgullo. Por lo visto Xanderghul (pa chulo él) en lugar de mantener secreto su lugar de descanso, lo publicitó.
<Sarina> -Desde luego, querida. ¿Eh, dragón, cuánto mide la cosa esa? -preguntó Sarina a su portador, que parecía haberse rendido en el intento de que la pelirroja aprendiese su nombre.
<art2DM> -El huso del Palacio Imperial de Xin-Shalast llega hasta los seismil seiscientas sesenta y seis metros de altura.
* Talith menea la cabeza, aquellas exhibiciones infantiles de los thassilonianos... y Orgullo tenia que ser el peor, claro estaba
<art2DM> El Descanso del Señor del Orgullo era un lugar disimulado, claro. Una enorme estatua de cuatrocientos metros de altura del señor Xanderghul sobre un edificio elipsoidal que añadía otros treinta metros adicionales, y con una línea de hogueras multicolores enormes a su alrededor que recordaban a plumas de un pavo real.
<Talith> -La discreción personificada –murmuró a Sylash
<art2DM> Los dragones descendieron con una delicadeza engañosa en una gran planicie frente al Descanso, un parque de hierba verde y árboles milenarios bien cuidados donde se alzaban 1001 estatuas del señor Xanderghul.
<Talith> Mil una estatuas... será para no ser menos que Haruka y sus mil columnas -pensó Talith, divertida
<Talith> Se preguntó si alguien les habría dicho a los señores rúnicos que una excesiva repetición volvía vulgar y común lo que de otra forma podría ser magnificente…
<art2DM> El grupo se fue acercando hacia unas enormes puertas doradas con grabados representando las glorias del Señor de Cyrusian. Aquellas puertas casi ardían en magia pura y se hacían hasta difíciles de mirar.
<art2DM> La piedra del edificio base y de la estatua también parecía más trabajada de lo normal, aunque nada comparado con todo lo que había concentrado en aquellas dos hojas doradas de puerta. Talith esperaba seriamente no tener que tratar de forzarlas.
* Talith asiente para sí misma, supuso que era algo esperable en el señor de Cyrusian...
<Talith> -¿Y para entrar? ¿Podéis franquearnos la entrada? -preguntó al dorado
<Talith> -Supongo que ya en el interior es cosa nuestra...
<art2DM> -No podemos ni acercarnos al edificio -dijo la criatura, que no se había movido de puesto de aterrizaje.
<Talith> -Entiendo. Gracias
* Talith se acerca al edificio, y estudia las puertas bajo un conjuro de analizar esencia mágica
<Talith> -Si el señor Xanderghul ha sellado esto, no sé bien cómo vamos a entrar -le dijo Abdelrat-, ni pensar en intentar deshacer su arte. Solo esperemos que haya dejado algún hueco en sus protecciones para que algún servidor pudiera moverse y despertarle eventualmente...
* Talith nota un contacto mental que se estrella contra la protección de su conjuro de mente en blanco
<Talith> -Abdelrat, ¿notas tú algo al acercarte a la puerta?
<Abdelrat> -A alguien curioseando en mi mente, señora -dijo el engendro como si aquello fuese pan de cada día.
* Talith se pregunta si romper el conjuro, o si sería algo imprudente. Piensa en las auras activas cuando aquello se ha estrellado contra su conjuro
<Talith> -¿Cómo curiosea?
<Abdelrat> -No lo sé, señora, supongo que algún conjuro de sondeo mental.
* Talith suspira, y rompe el conjuro
* Talith vuelve a interaccionar con la puerta
<art2DM> Al poco la puerta comienza a "sudar" oro formando un charco del que se forma una estatua del señor Xanderghul.
<Talith> -Muy espectacular -aprecia Talith, y hace una genuflexión ante la estatua
<art2DM> -¿De verdad cree Shalast que su emperador es algo con lo que "apuntarse un tanto"? -preguntó en taldane aquella estatua, que sin embargo parecía reflejar los tics faciales y hasta la respiración hasta el mas mínimo detalle. La voz resultaba culta, y aunque arrogante, tenía un halo carismático y dominante.
<art2DM> El resto del grupo imita a Talita
<Talita> -Mmm taldane –algo inesperado aquello
<art2DM> -Bien, al menos pareces mas sensata que la actual portadora de mi alara'hai -dijo la figura aprobadoramente.
<art2DM> -Levanta, el resto podéis seguir así, no me servís de nada de momento.
<Talith> -Prefiero no especular acerca de las pretensiones de mi maestro. Sin embargo, diría que es hora de que Thassilon vuelva a tener a su emperador -dijo con calma
* Talith no podía menos que admitir que estaba asombrada, después de todo el señor Xanderghul se había despertado solito
<art2DM> -Y dime... -dijo con tono suave-. ¿Qué de todo eso que has leído sobre mi te sugería que era tan fácil de manipular?
* Talith obedece, más que contenta de levantarse
<art2DM> -No, mi sosias nunca se fue a dormir. Caer en una trampa tan burda de los aboleth.
<Talith> -¿Fácil de manipular? Nunca he pensado semejante cosa
<art2DM> -Esperaba más de Sorshen y Zutha. Pero imagino que era de esperar de los demás. Decepcionantes.
<art2DM> -Como tu señor. Nunca estará a la altura de Haphrama.
* Talith parpadeó. -Señor Xanderghul, estar de acuerdo con vos, sería considerado traición. Así que perdonadme si no me pronuncio al respecto -dijo Talith con calma
<Talith> -No resulta tan extraño que los otros cayeran en la trampa de los aboleth, por llamarlo así. Las circunstancias fueron... insólitas y complicadas
<Talith> -Y es difícil igualar vuestro genio
* Talith se pregunta, si nunca ha dormido, qué demonios ha hecho en aquellos casi once mil años
<art2DM> -Construyendo un mundo mejor.
<Talith> -¿Un mundo mejor?
<art2DM> -Elige a un acompañante, el resto pueden esperar ahí, sin levantarse -dijo la estatua mirando a Talith de frente.
<Talith> -Mi señor, son subordinados, pero merecen un trato decente. Dejadles levantarse, aunque no me acompañen
<art2DM> -Esperarán. De rodillas o muertos. No sé que hará misosias con vosotros, pero no quiero que andéis entreteniéndoos innecesariamente.
* Talith mira hacia los otros. -Sarina, tú eres la portadora de la Alara'hai, pero Abdelrat es el experto aquí. Si no te importa, le elijo a él -dijo, mirando a la mujer
<Talith> -¿Vuestro sosias, señor?
<Sarina> -Por supuesto querida, me vendría bien una siestecita.
<art2DM> -Eso he dicho.
<art2DM> -Engendro... ¿Ni siquiera un apocalipsis puede acabar contigo?
<Talith> -Y lo he oído, señor Xanderghul. Solicitaba detalles
<art2DM> Recuerda la advertencia que te dio mi sosias la última vez. Tenla muy presente.
<art2DM> -Y yo lo he ignorado.
<art2DM> A una señal de la estatua toda la puerta rieló y se volvió transparente dejando a la vista un enorme pasillo.
<Talith> -Como deseéis. Creo que me hago una idea de todas formas -dijo Talith imperturbable. Karzoug resultaba más insufrible en ocasiones
<Talith> -Gracias -dijo
<Talith> -Aunque solicito que reconsideréis la postura de mis servidores. Sería digno de vuestra magnificencia dejarles un poco de dignidad y comodidad
* Talith atraviesa la puerta
<art2DM> -Están arrodillados frente a mí. ¿Qué hay mas digno que eso? Y su comodidad me tiene sin cuidado.
<Talith> -Bien, pero a mí no. Me preocupo por el bienestar de mis subordinados. Os lo pido humildemente. Es un pequeño detalle que no os cuesta nada
* Talith mira a Abdelrat indicando que la siguiera, y echa a andar por el pasillo
<art2DM> -Y por eso seguirán arrodillados hasta que vuelvas. Y ni una réplica mas.
* Talith inclina la cabeza indicando que no diría más, aunque su expresión era inusitadamente seria
<art2DM> Tal y como pasaron, la puerta volvió a recuperar su condición sólida. Talith y Abdelrat se encontraban en un enorme pasillo todo cubierto de mármol blanco con alfombras carmesíes. En el techo abovedado había algún tipo de piedra luminiscente que hacía que relumbrase todo el techo, y el pasillo se viese inundado de una luz casi natural.
<art2DM> Había doce armaduras doradas en nichos, seis a cada lado. Enormes, capaces de acoger a un gigante rúnico y aun sobraría espacio. Pero las auras confundieron a Talith hasta que cayó en que eran por uno de los libros de Karzoug.
<art2DM> Karzoug era aficionado a los constructos y una de las cosas de que le había hablado a la muchacha era del que seguramente era el mayor logro en ese campo. Los golems de magia.
* Talith mira los constructos con cierta curiosidad
<art2DM> Su creador, el señor Xanderghul, había creado una docena en vida de Xin, pero al parecer por algún motivo había decidido encerrarlos dentro de otros constructos, golems de objetos mágicos, potentísimas creaciones que eran a la vez constructo y prisión para otros aun más poderosos.
* Talith se cuida mucho de no rozar a ninguno por si acaso, y los mira con mucha curiosidad pero sin frenar su paso
<art2DM> Caminaron durante más de cien metros hasta llegar a una habitación circular rematada por una cúpula. La habitación mediría algo mas de veinte metros de alto con un radio de al menor cuarenta metros, y cada parte de ella estaba cubierta por objetos.
<art2DM> En la paredes había cientos, miles, de cuadros. Obras pictóricas de todos los estilos, pero también había esculturas, libros, obras de arte que parecían basadas en ilusiones.
<art2DM> Aquello parecía una bóveda, un arca del arte de Cyrusian.
* Talith esperó que hubieran salvaguardado a sus talentos con el mismo celo que a sus tesoros materiales
<art2DM> Talith se dio cuenta de otra cosa, un aura azulada casi imperceptible en el aire de la sala que se apartaba a su paso, y volvía a aparecer detrás. Tardó un poco en deducir que era por lo sutil del aura, pero aquello era un campo antientrópico sin lugar a dudas. Una variante del estasis temporal.
* Talith piensa que le gustaría conocer las bases de aquella variante del conjuro temporal. Tenía pinta de ser más útil que las usuales
<art2DM> En el centro de la sala había un disco de oro puro incrustado en el suelo de unos siete metros de diámetro. Dentro de él había un sihedron y cada una de sus puntas era de un metal estelar. En el centro del sihedron aguardaba una figura, una persona.
* Talith se acerca a la figura con precaución
<art2DM> La figura era una mujer, y no sólo eso, si no una drow. Una drow vestida con un carísimo traje de seda ilusoria al estilo de Cyrusian, aunque pensado para facilitarle el movimiento. La mujer no parecía armada excepto por un mango de una hoja ligera, quizás un estoque, sujeta a la cintura. Pero lo curioso es que aquel mango no tenía hoja alguna.
<art2DM> -Los invitados de Shalast, supongo -dijo en un thassilonio correcto, pero con cierto acento que denotaba que era su lengua desde hacía poco tiempo.
<Talith> -Así es -dijo Talith, extrañada de que hubieran elegido a una drow como campeona. Aquella raza de la que no había oído hablar hasta hace nada, y ahora salía hasta en la sopa
<Talith> -Soy Talith, segunda aprendiz del señor rúnico Karzoug, gobernante de Shalast
<Maedhara> -Yo soy Xian'Maedhara portadora de Baraket y la actual aprendiz interina del señor Xanderghul, heredero de Xin, emperador de Thassilon, Señor del Orgullo, Campeón de Cyrusian y Príncipe de Azlant. Si os acercáis a mí os llevare hasta el señor
* Talith sabía que la lista de títulos de Xanderghul era mucho más larga y agradeció que hubiera usado la versión acortada
* Talith se acerca sin dudarlo e indica a Abdelrat que lo haga también
<Talith> -Encantada de conoceros, Xian'Maedhara
* Abdelrat asintió sin abandonar la mirada de la mujer ni de Talith.
<Maedhara> -Oh, por tu postura diría que ya has conocido a bastantes de los míos como para no estar tan encantada -dijo la drow divertida y en cuanto se pusieron a su lado dijo dos palabras en thassilonio "yo absuelvo", y de repente estaban sobre un círculo igual en una sala abovedada mucho más pequeña
<art2DM> Aquella otra sala también estaba llena de objetos, pero parecían en su mayoría más gastados (a pesar del aura antientrópica también allí presente), y parecían más las propiedades personales del señor que el museo de arriba.
<Talith> -A decir verdad no conozco demasiado a los tuyos. Sólo he tenido contacto con unos pocos
<art2DM> La drow les guió fuera de aquella sala por un pasillo que parecía no tener fin y en el que destellaban rutilantes portales dimensionales a ambos lados, en parejas cada diez metros.
* Talith mira aquellos portales, preguntándose ociosamente a donde conducirían
<Maedhara> -Más que la mayoría, y para casi todos ya es más de lo que querrían -dijo divertida, aunque de una manera orgullosa y controlada de sí misma. Aquella mujer parecía una reina.
<Talith> -Seguramente, pero he tenido encuentros peores. -Recordando el grano en el trasero que había sido Xanesha, que ni muerta se había quedado tranquila
<art2DM> Finalmente la drow pareció escoger un portal al azar que os llevó a otro pasillo igual, sólo que este pasillo medía unos siete metros de largo. En un extremo estaba el portal del que habíais salido y en el otro una puerta de madera laboriosamente trabajada que centelleaba con la clásica magia de durabilidad thassilonia.
<Talith> -Últimamente el baremo está competitivo en ese sentido -añade con diversión
<art2DM> La mujer golpeó dos veces educadamente la puerta y esperó casi un minuto antes de abrir al parecer por motu propio.
<art2DM> Al otro lado de la puerta había una plataforma en forma de medio círculo de piedra. Arriba y a los lados parecía haber sólo una negrura que se extendía hasta el infinito, igual que debajo de vosotros, con una gran salvedad.
<art2DM> Un enorme Heptágono de decenas de kilómetros de lado contenía lo que parecía una nación entera que ahora veíais a vista de pájaro (un pájaro que volaba casi en órbita). Pero lo más impresionante era la alta y regia figura de pie mirando el borde.
<art2DM> Xanderghul, señor del Orgullo.
<art2DM> El señor parecía haber envejecido desde los retratos que Talith vio, la corta barba que tenía era blanca y le daba cierto parecido a Xin, su pelo tenía canas blancas sobre su cabello ala de cuervo, pero de una manera que quedaba muy varonil. Desde luego parecía mucho más atractivo que en los retratos que había visto (y llevaba una ropa menos emplumada).
<art2DM> El señor siguió mirando hacia abajo con los brazos cogidos a la espalda, la misma que os daba, cuando entrasteis.
* Talith no había esperado que hubiera envejecido, sino más que bien que hubiera burlado esas limitaciones mortales
* Talith se detiene a cierta distancia, y saluda como Abdelrat le había dicho que era la costumbre
<Talith> Aunque se incorpora sin esperar órdenes al respecto. Una cosa era cortesía, otra sumisión
<Talith> -Señor Xanderghul, es un honor
<Talith> -Aunque nuestra visita haya sido inútil -añade con humor
<art2DM> Talith se fijó en que la drow se había arrodillado como ella sólo un instante. Pero Xanderghul pareció no reparar en ellos durante minutos. Finalmente se giró y revisó a Talith de forma altiva, pero no despectiva, pero ante todo inteligente. Aquella mirada parecía atravesarla y entenderla como si fuese un libro con ilustraciones.
<Xanderghul> -Pocas acciones verdaderamente inútiles hay en esta vida -dijo con un tono firme y regio, perfectamente modulado y con cierto toque paternal.
<Talith> -También es cierto. Al menos me ha permitido este encuentro
<Xanderghul> -Y tú, Abdelrat. Teníamos un acuerdo. ¿Recuerdas?
* Talith mira al engendro, preguntándose a qué se refería exactamente el señor rúnico. O el simulacro del señor rúnico, a saber
<Talith> -¿Puedo preguntar sobre los términos de ese acuerdo?
<Xanderghul> -Debería matarte sólo por principios -dijo el señor, con un rostro serio e hierático-. Pero por algún motivo no me sorprende tu osadía, y hoy ya he perdido un mundo, no tengo apetito para perder un antiguo amigo –dijo, dándose de nuevo la vuelta para mirar a la maga como hacía antes y de algún modo, algo en su forma de mirarla, dio la impresión a Talith que le indicaba que se pusiese a su lado.
* Talith se acerca para ponerse al lado del señor rúnico
* Talith se queda aliviada de no tener que discutir por la vida de Abdelrat
<art2DM> Talith casi se marea al mirar abajo, la perspectiva la permitía captar aquel heptágono enorme, que era aun más grande de lo que creía, pero al mismo tiempo ver perfectamente los detalles en el centro de su visión. Se dio cuenta de que aquello era realmente un mundo artificial, un mundo que por lo visto estaba librando una guerra, o acabándola.
<art2DM> Hordas de hombres de aspecto rudo y otras hordas de hombres de aspecto salvaje estaban saqueando e incendiando la que parecía la mayor ciudad de aquel mundo.
<Talith> -Impresionante -dijo Talith. Y era una creación impresionante, aunque lástima que repitieran los mismos comportamientos brutos de aquel mundo
<Xanderghul> -Una decepción. Un desperdicio –dijo, haciendo un gesto con una y haciendo que el heptágono se moviese. Talith tuvo tiempo de ver como el mundo se sumía en las sombras mientras enormes temblores lo hacían estremecerse.
<Talith> -¿Y eso?
<Xanderghul> -¿Qué quiere de mí el joven Karzoug?
<Xanderghul> -Lo que he dicho, un desperdicio. No ha servido de nada, como tantos otros antes.
* Talith parpadeó, siempre le había disgustado destruir algo que ella había creado. Aunque fuese algo preliminar
<Talith> -¿Que pretendíais? Si puedo preguntarlo
<Xanderghul> -Construir una sociedad mejor sin injerencias directas. Pero no funciona, nada parecer ser bastante bueno -dijo el señor con tono frustrado y un ligero aspecto cansado, aunque aun así seguía pareciendo firme y poderoso.
<Talith> -Señor, Thassilon está despertando. Prácticamente todas las satrapías vuelven a estar activas, y aunque la mayoría de los señores rúnicos aun se encuentran en estasis, muy pronto todos volverán a estar activos. Esperábamos que Cyrusian volviera a la actividad también
<Xanderghul> -¿Para qué?
<Talith> -No creo que exista la perfección, señor. Los dioses ya se enfrentaron a esa limitación desde que empezaron a tratar con nuestro mundo. Además, ni ellos mismos son perfectos
<Talith> -¿Por qué no? Thassilon renace
<Xanderghul> -Los niños malcriados que recuerdo ni querían ni deseaban que se les controlase. ¿Por qué ahora tanta necesidad de mí?
<Talith> -Y hay otras consideraciones prácticas. El Dominio de lo Oscuro está muy activo, y tiene sus planes muy avanzados. Planes para nuestro mundo que sin duda no serán buenos
<Talith> -Bueno... nadie pretende obligaros. Mi señor pensó que querríais volver. Si no deseáis volver, el mundo seguirá sin vuestra persona
<Xanderghul> -No siempre, no siempre -dijo enigmáticamente el señor mirando a la negrura donde hace un momento había un pequeño mundo.
<Talith> -A nadie le gusta que le controlen, señor
<Talith> -¿No siempre?
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las Cenizas del Orgullo

Notapor Iridal » Mar, 21 Mar 2017 2:08

Las cenizas del Orgullo. Xin-Cyrusian, 10 Erastius, día de la estrella. log nº T22

[Desplegable]: Abrir
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<Xanderghul> El archimago hizo un simple gesto desdeñoso con la mano y para cuando Talith quiso darse cuenta la había teleportado junto a él mismo, a Abdelrat y a su campeona. Ni siquiera había sentido la transición típica en la traslación espacial, no había habido contacto y ni siquiera había sentido la magia tratando de apoderarse de ella. Simplemente estaban en aquella extraña sala de pruebas y al instante estaban en otro lugar
* Talith se admira de aquella técnica, aquello era poder y el resto eran tonterías, pero mira calmadamente al señor rúnico, sin osadía pero con serenidad
<Talith> -Es posible que no. Ahora mismo tenemos una amenaza del Dominio y otra amenaza abisal pendiente sobre el mundo. Quizá ganen ellos -admite la muchacha, contestando al último comentario de Xanderghul como si no hubiera habido pausa alguna
<Talith> -Pero en todo caso es decisión vuestra si deseáis volver al mundo e implicaros en sus problemas -dice seriamente
<Xanderghul> Esta sala estaba hecha de mármol blanco con adornos de oro. Unas enormes columnas talladas para formar lo que parecían escenas importantes de la historia de Cyrusian llegaban hasta el techo (veinte metros más arriba), cubierto por un mural cuyo centro era la runa del orgullo de la que surgían cientos de líneas entrecruzando otras runas, algunas de tamaño casi igual a la de Orgullo (eran las de otros pecados en su mayoría), pero la mayoría mucho más pequeñas
* Talith iba a añadir algo más, pero espera por el momento y mira en vez de eso aquellas escenas y las runas
<Xanderghul> Talith tardó unos instantes en darse cuenta de que las volutas doradas eran algún tipo de texto, pero uno tan pequeño que no podía llegar a leerlo sin acercarse. Pero debían de haber decenas de miles, puede que más.
<Xanderghul> La sala no contaba con puertas ni ventanas (aunque una luz como la del día parecía filtrarse desde un punto desconocido)
<Xanderghul> Lo único que había aparte de aquello era una plataforma elevada de casi dos metros sobre la que había un trono enorme, un trono de oricalco. Y frente a la escalinata de la plataforma, varias zonas acolchadas rectangulares, de un palmo de ancho por cinco de largo.
<Xanderghul> -Podéis arrodillaros -dijo esa versión más vieja y cansada del señor de Cyrusian con una voz desganada mientras llegaba hasta su trono y se dejaba caer, en tanto su campeona se colocaba tras el trono.
* Talith arquea una ceja, como indicando que no le gustaba ser tratada así, pero se arrodilla por esa vez
<Talith> -Bien, mi señor, vos decidís -dijo con calma y sin sumisión alguna
* Xanderghul ríe divertido
<Xanderghul> -Si prefieres estar de pie, ponte de pie, niña, me es indiferente.
<Talith> -Lo prefiero, sí -dijo, poniéndose en pie, y esperó a que el señor rúnico hablase
<Xanderghul> -Volver al mundo e implicarme en sus problemas. ¿Es eso? -preguntó el señor.
<Talith> -Sí, señor
<Xanderghul> -Ah, la arrogancia estúpida de la juventud.
<Talith> -¿Arrogancia, señor? Nunca me he considerado arrogante
<Xanderghul> -Dime, Talith Symarast de Cala Arenosa. ¿Crees que lo sabes todo?
* Abdelrat lanzó una mirada mientras se recolocaba a un lado como advirtiéndola de que tuviese cuidado.
<Talith> -Más quisiera yo -suspiró Talith-, nada más lejos de mis creencias, señor. Conozco muy bien hasta dónde llega mi ignorancia, que es mucho mayor que mis conocimientos
* Talith solo se sorprende un poco -y ni siquiera era una verdadera sorpresa-, de que conociera su nombre completo
<Xanderghul> -¿Y crees que me entiendes a mí o a mis circunstancias, aprendiz? -dijo en un tono que ya no parecía cansado, sino lleno de autoridad.
<Talith> -No, no creo que lo haga -admite ella
<Xanderghul> -Y AUN ASI TE ATREVES A JUZGARME -rugió el señor, cuya voz (aunque no fue un grito) sonó como un trueno al tiempo que descargaba un puño contra el brazo del trono, haciendo que destellase. A Talith le pareció ver... algo, pero no llegó a saber qué era.
<Talith> -Pero como os he dicho, el señor Karzoug me envió aquí para despertaros, cosa que ha resultado ser en vano. No puedo más que comunicaros cómo está la situación en el actual Thassilon, y preguntaros si queréis retornar y ocupar vuestro lugar en el nuevo orden
<Talith> -Obviamente la decisión es vuestra... ¿juzgaros, señor? ¿A qué os referís?
<Xanderghul> -Tu señor, todos ellos, me deben a MI el que aun sigan desperdiciando oxigeno. Bueno todos no, porque Kusasfa se ocupó de Belimarus.
<Xanderghul> -¿Qué crees que es esto? ¿Un retiro de campo donde poder descansar? ¿Crees que simplemente me di la vuelta como la rata que te gobierna y me escondí en un agujero?
<Talith> -No dudo de vuestro poder, señor. Pero, ¿a que os referís?
<Xanderghul> -Arrogancia estúpida y vana.
<Talith> -No lo sé, señor, como habéis dicho, no os entiendo
<Talith> -Pero si tenéis a bien ilustrarme, escucharé con atención
<Xanderghul> -Si te atreves a volver a juzgarme lo lamentarás. La ignorancia no es disculpa -dijo el señor en un tono que no parecía una amenaza, sino un hecho.
<Xanderghul> -No sé que es peor, pensar que ese idiota no ha caído en el detalle, o que ni te ha informado.
<Talith> -No os he juzgado, señor. Sólo os he transmitido el mensaje de mi maestro
<Talith> -¿Informarme, señor?
<Abdelrat> -Señor... -dijo Abdelrat adelantándose un paso antes que una fuerza invisible lo golpease arrojándolo contra la pared. Por suerte, la misma fuerza lo sujetó antes de que impactase en ella.
* Talith mira preocupada a Abdelrat
<Xanderghul> -Una palabra, engendro. Una palabra más y yo mismo ejecutaré la sentencia.
<Xanderghul> -Y tú, me da igual en que ambiente te hayas criado. ¿Crees que Karzoug supone alguna defensa aquí?
<Talith> -Por favor, no le hagáis daño. Si queréis castigar a alguien, hacedlo conmigo, soy su superior
<Talith> -No, señor. No lo creo
<Xanderghul> -Yo salvé a tu ambicioso maestro y a todos ellos. ¿Ninguno habéis caído en que los aboleth jamás habrían dejado a los señores con vida?
<Xanderghul> -Castigaré a quien me plazca, y si no te parece bien no deberías haber acudido a mi HOGAR con esas ínfulas.
<Talith> -Ah. -Talith asintió con la cabeza. Había pensado que los aboleth habían respetado a los señores rúnicos por tener una baza bajo la manga en caso necesario, pero eso tenía sentido
<Xanderghul> -Abdelrat fue exiliado de este reino y condenado con la muerte si volvía a presentarse ante mí.
<Talith> -Señor, penséis lo que penséis no vengo con ínfulas...
<Xanderghul> -Pero no hablaremos mas de él.
<Xanderghul> -¿Alguna vez has estado encerrada, niña?
* Talith inclina la cabeza en señal de aceptación, pensando que además era lo mejor para Abdelrat
<Talith> -No, señor
<Xanderghul> -¿En tu habitación? ¿En la sala de estudios de Galduria?
<Talith> -Bueno, eso sí
<Talith> -Días seguidos estudiando, sí. Y alguna vez... como castigo
<Talith> -Aunque no creo que os refiráis a ese tipo de encierro
<Xanderghul> -Pues yo llevo 10587 años en este prisión dorada en medio del cadáver violado de MI NACION. Y todo por daros una maldita oportunidad.
* Talith asiente, entendiendo
<Talith> -Gracias, señor -dijo sencillamente, pero con sinceridad
<Xanderghul> -Y aun así tengo que aguantar que una niña trate de darme lecciones sobre implicarme en el mundo -dijo el señor, pero toda la autoridad parecía haberse esfumado y de nuevo quedaba sólo el anciano cansado.
<Talith> -No era una lección, mi señor. Sólo dije que la decisión era vuestra
<Xanderghul> -No debes darme las gracias, niña, es lo que los gobernantes de verdad hacen.
<Talith> -Y es que, ¿cómo va a nadie a obligaros, en un sentido o en otro?
<Xanderghul> -Pero dabas por hecho que me había desentendido del mundo, de mi reino, de mi capital.
* Talith asiente. -Responsabilidad. Es lo que tienen los gobernantes verdaderos, sí
<Xanderghul> -Algo que nunca entendieron, ni siquiera Sorshen o ese jovenzuelo, Zutha.
<Talith> -Bueno, fue por vuestra respuesta a mi pregunta -admitió Talith
<Talith> -ciento si he malinterpretado la situación
* Talith agacha la cabeza en un gesto elocuente de disculpa
<Xanderghul> -Uno no se puede permitir esos lujos en un campo de batalla, arrogante muchacha.
* Talith vuelve a mirar al señor rúnico con calma
<Xanderghul> -Acércate -dijo de repente, haciéndole un gesto para que se acercase al trono.
* Talith obedece
* Talith se para ante el señor rúnico, esperando alguna indicación más
* Xanderghul depositó una mano sobre la mejilla de la muchacha, aunque no parecía haber nada íntimo en aquel contacto, pero tampoco agresivo. Era simplemente como si buscase algo.
* Talith espera, sin resistirse, aunque con cierta curiosidad
<Talith> -¿Señor? -pregunta finalmente, insegura
<Xanderghul> -Bien, veo que al menos habéis sabido la red que todas las arañas están tejiendo.
<Xanderghul> -Dime, niña.
<Talith> -Nada, señor, creí que queríais algo más de mí
<Talith> -Hay mucho en la situación actual que se nos escapa
<Talith> -Aunque creo que no sé todo lo que sabe mi maestro. No creo que haya compartido todo lo que sabe conmigo
<Xanderghul> -Ya he sacado de ti todo lo que podría querer -dijo con aire distraído-. Y no, no me interesas en ese aspecto. Aunque ha sido graciosa la cara de Karzoug cuando lo rechazaste.
* Talith se sorprende. -No había pensado que os interese en ese aspecto, señor
* Xanderghul hizo un gesto y la misma fuerza que había arrojado al engendro cogió a Talith, aunque con extrema delicadeza, y la dejó sobre una silla dorada decorada profusamente con criaturas mágicas y acolchada que acababa de aparecer.
* Talith no sonríe ante el comentario de Karzoug, para ella había sido un momento incómodo, no uno gracioso
* Talith se sorprende ante aquello, pero lo acepta con calma
<Xanderghul> -Acostúmbrate -dijo severo, pero más que iracundo ahora parecía uno de sus profesores-. Ya no eres una niña y vas a producir ese efecto en los hombres, y a los hombres con poder no les gustan los noes.
<Talith> -Eso me temo, señor -ciertamente a Karzoug no le gustaban las negativas, pero en ningún aspecto, no solo en ése. Y temía más sus negativas a ciertas ideas suyas que a eso
<Xanderghul> -Cyrusian está muerto. Aquí sólo encontrareis sus restos, niña -dijo el señor con un tono cansado, como el que había visto en su padre cuando hablaba de su madre.
<Talith> -Así es con todo Thassilon, señor. Pero se puede reconstruir
<Talith> -Se puede crear un nuevo thassilon, conservando lo mejor del antiguo imperio
<Talith> -Es lo que estamos tratando hacer las otras satrapías
* Talith intuye que para un perfeccionista como Xanderghul aquellas ruinas tenían que ser un duro golpe
<Talith> -Es una lástima, pero también es una oportunidad
* Talith le hubiera gustado tocar en señal de ánimo la mano de Xanderghul, pero sin duda él se lo tomaría como una osadía o a una arrogancia, así que no se movió
<Xanderghul> -No lo entiendes, no hay Cyrusian.
<Xanderghul> -No queda nada, sólo yo.
<Talith> -Ah -dijo Talith-. Entiendo, señor
<Talith> -Habéis sacrificado mucho
<Xanderghul> -No se habría ganado nada de lo contrario -dijo llanamente como si aquello no tuviese mérito alguno.
<Talith> -Tal vez otras satrapías podrían ceder aptos. Y todos tenemos que reclutar a más gente de esta nueva era... -sugiere Talith, aunque sin mucha firmeza
<Xanderghul> -Por lo menos ese payaso que tienes como señor se ha dado ya cuenta del color de las cadenas de los lengitas.
* Talith asiente, a ella también le parecía imprudente el pacto que Karzoug había hecho con ellos. Y ni siquiera había sido necesario, por aquel entonces era ya aprendiz del señor rúnico...
<Xanderghul> -¿Para qué? ¿Para tratar de reconstruir alguna ruina? ¿Para vivir como gusanos en el cadáver de un gigante?
<Talith> -Para construir algo mejor y más magnificente, señor. ¿Por qué conformarnos con menos?
<Talith> -Los principios siempre son difíciles, pero son los más importantes, porque permiten crear cimientos firmes
<Xanderghul> -Porque ya no queda nada. Y porque estoy cansado de aguantar a incompetentes. Porque simple y llanamente estoy cansado.
<Talith> -Vos podéis, mi señor
<Xanderghul> -Los principios son lo mejor, niña.
<Talith> -sí, señor. Entiendo que estéis cansado. Pero alguien como vos no se rendiría nunca
<Xanderghul> -El era mucho mejor en su peor día de lo que tu señor será jamás.
<Xanderghul> -No me rendí, abandoné, para que el resto tuviesen elección.
<Talith> -¿Haphrama? Sí, es posible. Aunque conozco poco de él
* Talith acaricia con una mano el reloj que llevaba, una de las pocas reliquias que quedaban de Haphrama, y ni siquiera se podía usar su nombre al mencionarlo
<Xanderghul> -Karzoug nunca ha aguantado bien la sombra -dijo con una sonrisa triste el señor.
<Talith> -Me hago cargo de que no os rendisteis. Pero decía ahora. No os rindáis ahora, señor
<Talith> -Puede que la situación sea mala, pero se puede reconstruir
* Talith no dice nada sobre el comentario sobre Karzoug, aunque está de acuerdo con él
<Xanderghul> -No lo he hecho. Pero Cyrusian está muerto y tratar de devolverle la vida a aquello que se fue no es una buena idea. Te lo digo por experiencia.
<Talith> -¿Y qué sugerís, señor?
<Xanderghul> -¿Sugerir? Que os preparéis. Los aboleth no os han despertado por que estuviesen aburridos. Una tormenta se ciñe sobre el mundo y vosotros mis niños tendréis que capearla.
<Talith> -Sí, señor. Eso estamos intentando hacer
<Xanderghul> -Aunque sí que es cierto que debería permitir a mi nueva campeona que calme las cosas ahí afuera.
* Talith mira a Xanderghul por si tiene alguna advertencia específica que hacer
<Talith> -¿No deseáis entonces que Cyrusian renazca?
<Xanderghul> -Tienes buen ojo para las runas.
<Xanderghul> -No. Cyrusian está muerto y así seguirá.
<Talith> -Soy sólo una aprendiz, y muy reciente además
<Xanderghul> -Podéis picotear los restos que queráis, pero si alguien trata de repoblar esta ciudad los mataré. Buscaré a sus familiares y los mataré. Hasta que quede claro el mensaje.
* Talith suspiró
<Talith> -Nadie os va a arrebatar vuestros dominios, señor Xanderghul
<Xanderghul> -No me importan mis dominios. Ya te he dicho que podéis coger lo que queráis, excepto la ciudad.
<Xanderghul> -Este es su panteón -dijo señalando hacia las paredes
<Talith> -¿Pero qué será de Orgullo entonces? Los otros señores querrán completar el sihedron
<Xanderghul> -Tengo bastante orgullo por toda una nación, niña -dijo el señor con un tono de dolor controlado que casi le dolió a ella.
* Talith suspira por el dolor de Xanderghul. ¿Por que se complicaban de esa forma la vida los thassilonianos?
<Talith> -Si decidís desligaros de Thassilon, supongo que los otros señores rúnicos nombrarán un nuevo señor de Orgullo y fundarán otra satrapía para esa runa, dado que no creo que quieran meterse con vuestros territorios
<Talith> -¿Pero seguro que queréis eso?
<Xanderghul> -No, no harán eso.
* Talith mira a Xanderghul para ver a qué se refería exactamente
<Xanderghul> -Yo soy Orgullo. Para ellos con eso sobra, y no necesitáis siete satrapías. Demonios del Abismo, ni siquiera hacían falta dos, se lo dije a Sorshen.
<Xanderghul> -Para nombrar a otro señor antes tendrían que acabar conmigo, niña. Y no soy Xin -dijo con un dolor más que evidente al mencionar a su viejo maestro. El maestro contra el que él había conspirado para asesinar
* Talith piensa que el comportamiento de Xanderghul es muy raro
<Talith> -No, sólo se necesitan los representes de los conceptos -admitió Talith
<Xanderghul> -Me ocuparé de que mi campeona asegure una ruta para cuando vuelvas a venir -dijo, y no parecía precisamente un condicional.
<Talith> -Desde que empecé a estudiar de hecho me he preguntado... -pero decide que era mala idea comentar aquella
<Talith> -No creo que quieran atentar contra vos, señor
* Talith acepta con otra inclinación de cabeza. -Gracias
<Xanderghul> -Pero no quiero que el mequetrefe de tu maestro venga a importunarme. Que venga cuando tengáis a los seis en activo. Que vengan todos.
<Talith> -Sí, señor. Así lo transmitiré
<Xanderghul> -El rey sin reino se ocupara de que los nuevos y viejos reyes se sienten a hablar -dijo con un sarcasmo doloroso.
<Talith> -Aun así... ¿no puedo ayudaros para que cambiéis de opinión? Mi señor, un nuevo comienzo podría aliviar vuestro dolor
<Xanderghul> -¿Mi dolor?
* Talith se incorpora y ahora sí que se arrodilla a los pies de Xanderghul
* Talith toca tímidamente la mano del señor rúnico
<Xanderghul> -Vuelves a cometer el error de creer que me entiendes. Ten cuidado, muchacha -dijo el señor mirándola.
<Talith> -Sí, señor. Siento vuestro dolor. Pensad que un nuevo comienzo podría...
* Talith se interrumpe ante el tono de voz de él
* Talith se levanta y hace una reverencia
<Talith> -Lo siento entonces, señor
<Xanderghul> -Habrá un nuevo comienzo. Pero para Thassilon.
* Talith vuelve a su silla
<Talith> -¿Por qué no para vos también?
<Xanderghul> -Yo soy todo lo que queda de Cyrusian. Ahora soy tan sólo rey del cementerio.
<Xanderghul> -Yo no necesito empezar de nuevo, nunca he parado. Pero nadie va a usar el cadáver de los míos como material de construcción.
<Talith> -Sí, señor. Pero podríais volver a reconstruir. Hay gente con talento en el mundo que estaría complacida de aprender de vos. Entiendo que estáis cansado, pero... en fin, como habéis dicho no os entiendo. ¿Podríais explicarme, mi señor?
<Xanderghul> -No hay nada que entender. Mi nación murió, por mi decisión. Que fuese la acertada no lo cambia
<Xanderghul> -Ahora esta ciudad es un mausoleo, y a los muertos se les debe respeto.
<Xanderghul> -En ningún momento he dicho que me vaya a quedar sentado sobre las manos. Simplemente que no me interesa la administración de poblados.
<Talith> -Se puede dejar la ciudad intacta, y reconstruir un nuevo Cyrusian, incluso en un territorio diferente -sugirió Talith
<Xanderghul> -Tengo cosas más importantes que hacer.
<Xanderghul> -¿Y qué creías que intentaba en la plataforma de pruebas?
* Talith inclina la cabeza. -Entiendo, mi señor
<Talith> -No lo sé
<Xanderghul> -Oh, y asegúrate que tu amante, ese vástago de Ur-Magius, le busca un agujero lo suficientemente hondo a Alaznist.
<Talith> -No creo que tengáis que preocuparos por Alaznist. Ya hay planes para ella -dice sencillamente en respuesta a lo otro
<Xanderghul> -Debería haberme ocupado de ella -dijo de repente el señor como si estuviese siguiendo otra conversación.
<Xanderghul> -Pero no lo hice. Era tan satisfactorio ver como ese malcriado de Karzoug comía barro sin tener que ensuciarme las manos...
<Talith> -Creo que comprometió a todo el mundo por sus ambiciones -dijo Talith refiriéndose a Alaznist
<Xanderghul> -Sí, aunque no iba a llegar tan lejos como creía.
* Talith acepta con un cabeceo. -Vuestras "ascensiones" están bastante por encima de mi entendimiento, pero hasta yo puedo ver que en un trato así hay más que perder que ganar
<Xanderghul> -Uno muchas veces puede convencerse de ver lo que quiere ver. Es bastante sencillo si te pones cara contra la pared.
<Xanderghul> -Pero sobre Alzanist es simplemente que no sabía tanto como creía
<Talith> -Ah. Esa también es una trampa en la que es fácil caer. Pero había más que ignorancia en Alaznist. Su crueldad y egoísmo diría que rompieron todos los records
<Xanderghul> -Y dime. ¿Qué te preguntabas?
<Talith> -Oh, es una duda tonta, mi señor
<Xanderghul> -Lo tonto ha sido la respuesta. Si tengo que volver a preguntártelo te lo arrancaré.
<Talith> -Yo... no debí decir nada -suspira-. Desde que empecé a estudiar en Shalast me he preguntado si serian posible los catorce portadores. O siete portadores, con las dos runas opuestas
<Talith> -Pero ya sé que no es lo que querrían en Thassilon. Por eso era una pregunta tonta
<Xanderghul> -Y 700 también, niña. El Señor Rúnico no es una figura esencial en la magia rúnica, ni siquiera es algo que tenga que ver realmente con ser el guardián de la pieza del Sihedron.
<Xanderghul> -El Señor es una figura artificial que creamos para concentrar poder en nuestras manos. Como si así fuésemos a conseguir ser más -dijo con burla.
* Talith escucha en silencio sin decir nada, a decir verdad nunca había entendido la obsesión de los thassilonianos por alcanzar la perfección
<Xanderghul> -El Señor sólo tiene importancia al nivel de los vínculos con la runa que creamos. No os hacen falta siete señores para nada. Pero ni Karzoug ni Sorshen van a ser capaces de entenderlo.
<Talith> -Creo que sí lo entienden. Simplemente les gusta el poder -murmura Talith
<Xanderghul> -Oh, no lo entienden. Créeme, yo fui como ellos. Pero hace mucho de eso. Recuerda lo que dije de ponerte cara a la pared
<Talith> -Lo sé. A todos nos ha pasado. -Y a los señores rúnicos con más frecuencia que a otros, sobre todo en lo referente a su gobierno
<Xanderghul> -Y devolvedle la esquirla a Zutha. No es un tipo vengativo, pero no le gusta que le quiten los juguetes.
<Talith> -Sí, señor. Ya lo hablé con mi maestro, y ha accedido a hacerlo
<Talith> -El problema es que necesitamos nuestra esquirla. Pero podemos usar la de ira en tanto que la recuperamos
<Xanderghul> -Si tenéis problemas en recuperarla ven a verme.
<Xanderghul> -Cargué la mía con un conducto sombrío antes de dejarla al alcance de esos rebeldes de pacotilla. Y cómo no, Alaznist no pudo contenerse de poner todos los fragmentos juntos antes de separarlos.
<Talith> -Lo haré. Gracias, señor. Creo que está en Montaña Hueca.
<Talith> -Pero Eurythnia tiene programada una incursión allí. Esperemos que la recuperen
<Xanderghul> -Buen muchacho ese Kusasfa.
<Xanderghul> -Lástima que Sorshen nunca fuese de las que apreciase lo que tenía.
<Xanderghul> -Bien. Veamos cuánta sensatez podéis aportar tú y tu amante, y cuanta estupidez conseguiréis introducir.
<Talith> -No me considero especialmente sabia, así que supongo que aportaremos nuestra ración de estupidez. Aunque intento hacerlo lo mejor posible, y no solo lo mejor posible para mí
<Xanderghul> -Eso no basta. Puede bastar para la gente común, pero no para una gobernante.
<Talith> -Me esforzaré aun más -dijo Talith, aunque no sabía de donde iba a sacar más tiempo y energías
<Xanderghul> -Las sacarás. Y lucharás, y sufrirás. Y seguirás creciendo o te romperás. Ese es el sino de cualquier gobernante y el hecho por el que no deberíamos gobernar para siempre.
* Talith asiente, aunque piensa que en realidad los buenos gobernantes eran tan escasos como los metales estelares
<Xanderghul> -Nunca hay falta de buenos candidatos, simplemente es difícil conseguir dejarles siempre la vía libre a estos.
<Talith> -¿Podéis entonces darnos alguna indicación de donde están las esquirlas?
<Xanderghul> -Claro que sí. Alaznist las distribuyó, pero antes las puso juntas. Como sabía que haría.
* Talith asintió, y espera que le de alguna indicación
<Xanderghul> -Envidia estaba en la Montaña Hueca hasta hace muy poco, pero la esquirla de la Avaricia se la entregó a Jubilex en pago por cierto servicio.
<Xanderghul> -La encontrarás en lo que llamáis las Nolands. Cerca de una aldea llamada Homleth.
<Talith> -¿Jubilex...? Alaznist es tonta -dijo Talith sin poderlo evitar
* Talith asiente. -Se lo transmitiré a los otros señores rúnicos
<Xanderghul> -Oh bueno, solo quería molestar a Karzoug con eso. Y consiguió un buen pago -dijo divertido.
<Xanderghul> -Ten cuidado si te ocupas tú de ir allí.
<Talith> -¿Y Orgullo? ¿Queréis que la recuperemos y os la traigamos?
<Talith> -Sí, señor. ¿Algo de lo que tenga que cuidarme en particular?
<Xanderghul> -Orgullo está a buen recaudo. No os apuréis por eso.
* Talith asiente, y espera a ver si el señor rúnico quiere tratar algo más
<Xanderghul> -¿Que más quieres, muchacha?
<Talith> -Nada más, señor. ¿Puedo ayudaros yo en algo?
<Xanderghul> -No muchacha, ve. Y puedes trastear cuando quieras en mi ciudad.
* Talith se ruborizó ligeramente. -Es un lugar asombroso, señor
* Talith se levanta. -Si algún día me necesitáis, señor, llamadme. Intentaré ayudaros
<Xanderghul> -¿Ayudarme? En los viejos tiempos te habría hecho castigar por esa arrogancia. Pero gracias, niña. Ahora marchaos -dijo, y Talith apareció de pronto en la entrada donde había dejado a sus compañeros
<Talith> -¿Arrogancia? Todo el mundo necesita la ayuda de gente menor, hasta los dioses delegan en sus seguidores -suspira Talith
* Talith se vuelve a Abdelrat. -¿En serio doy la impresión de ser tan creída?
<Talith> -Levantaros, chicos -les dijo a los otros-. Nuestra audiencia ha terminado. Volvemos a casa
<art2DM> El grupo parecía sorprendido, al parecer sólo hacía unos pocos minutos que habían salido de allí.
<Sarina> -Un poco ostentosa esa joya ¿No? Pero si hubiese sabido que ibais de compras me habría apuntado.
<Talith> -¿Qué joya?
* Sarina señaló con la mirada el pecho de Talith, donde la joven vio que tenia prendida una radiante runa de orgullo grabada en oricalco sobre un disco que parecía esculpido en diamante.
<Talith> -Oh, diantre, me la ha debido dar al final y lo ha hecho de tal forma que ni me he dado cuenta
* Talith piensa que a todos los thassilonios les encanta el espectáculo y el dramatismo
* Talith coge el disco y lo examina con curiosidad
<art2DM> La joya en sí no parecía tener la menor aura mágica, pero aun así emitía un pulso arcano que seguramente sería reconocible por las criaturas de orgullo.
<Talith> -Parece que es una identificación. Será útil
<Talith> -En fin, muchachos, volvemos a casa. Nuestra misión aquí ha terminado
* Talith se vuelve hacia Abdelrat. -Estás muy callado...
<Sarina> -¿Ya? -preguntó Sarina-. Bueno, no diré que un baño caliente no me tienta.
<art2DM> -Siento haberos puestos en peligro señora yo... no creía que estaría despierto -respondió el engendro aunque era obvio que aquello solo era media historia.
<Talith> -Bueno, si queréis curioseamos un poco más, pero vosotros no parecíais muy entusiasmados y tampoco quiero poner a prueba la paciencia del señor Xanderghul
<Talith> -Y debería informar de esto al maestro. Cuanto antes mejor, que ya se va a cabrear lo suficiente
* Talith mira a Abdelrat. "¿Que pasa, Ab?"
<Sarina> -Bueno, chica, me gustan los líos como al que más, pero las peleas sin un objetivo me aburren -dijo Sarina, que a veces parecía una gata aburrida
<Talith> -Aprender más es un objetivo digno -replica
<Abdelrat> "Yo... en su momento fuimos casi... amigos, señora. Me ha chocado verlo así, nunca creí que nada podría hundirle."
<Talith> "Sí, a mí también me ha impactado, y eso que no lo conocía. Me hubiera gustado poder ayudarle a volver a levantarse, pero supongo que eso está más allá de mis capacidades. Si no soy capaz de animar ni a la gente que conozco bien..."
<Abdelrat> "Me sorprendería que hubiese alguien a quien no fueseis capaz de animar. El señor Xanderghul ha dejado bien claro que le gustáis. Eso es raro."
<Talith> "Tal vez, pero no creo que pudiera animarlo. No querría escuchar a alguien tan debajo de él. Ya ves que ha desestimado todas mis palabras"
<Abdelrat> "Os ha escuchado atentamente. No os agobiéis, no era fácil de tratar ni antes. Es obvio que le habéis provocado curiosidad."
<Talith> "No me agobio, simplemente me da pena verle así. Es arrogante, sí, pero había pensado que sería peor que tratar que a... los otros señores rúnicos. Pero verle así, sin energías ni ganas de volver a comenzar... es triste"
<Abdelrat> "Bueno, no ha dicho que no quiera comenzar. Sólo que quiere mantener la ciudad como un recordatorio."
<Talith> "Ha tirado la toalla al menos en cuanto a la satrapía"
<art2DM> "Quizás, pero algo me dice que no ha dicho la ultima palabra en cuanto a maquinaciones políticas."
<Abdelrat> "Aun así diría que le habéis... llamado la atención."
<Talith> "¿Tú crees?"
<Talith> "En algún momento he pensado que se hartaría de mi osadía. Y mira que he sido más comedida que nunca"
<Abdelrat> "Lo sé, lo conozco y se lo que impresionáis al conoceros aunque no os deis cuenta."
<Abdelrat> "El problema es que él no se conforma con las palabras, señora, no le ha molestado vuestra osadía en ese sentido, sino en lo que pensabais."
* Talith se encoge de hombros, no muy segura de esto último, pero hace que la drow les prepare un camino libre hacia fuera de la ciudad y donde pudiera teleportar a su grupo
<Talith> "Lo que pienso es lo que soy en gran parte, Abdelrat"
<Talith> "¿Qué es lo que le ha molestado de mis creencias?"
<Abdelrat> "A tanto no llego, pero simplemente creo que habéis pensado en él como si fuese una persona."
<Talith> "Bueno, sé que es más que eso, pero tengo que reducir las cosas a términos que yo entiendo"
<Talith> "Y se puede llegar a sentir... emociones... incluso de alguien muy superior a ti. Afecto, lástima, envidia, ira. Saben los dioses que me he cabreado unas cuantas veces con Desna"
<Abdelrat> "Lo sé, creedme, sabe que no pretendíais faltarle al respeto. Pero sigue siendo el señor del Orgullo."
<Talith> "Ya. Supongo que ése ha ido demasiado lejos en una sola dirección para que piense siquiera en la posibilidad de una runa dual. Lástima"
<Abdelrat> "No lo sé, estaba muy cambiado."
<Talith> "Sí, no es como me lo imaginaba", admite
<Talith> "Aunque lo de hacer esperar a estos de rodilla ha sobrado. Habrá sido para guardar las apariencias, en el fondo ni siquiera parecía interesado en esas humillaciones"
<Abdelrat> "Bueno, quien lo ordenó fue la puerta, no él. Imagino que es algún tipo de constructo con una impronta mental del señor. Eso no creo que pueda evolucionar mucho."
<Talith> "Será, sí. Pensé que podría haber sido una proyección suya, una ilusión construida en el momento"
<Talith> "Xanderghul es demasiado bueno para esperar detectar si una ilusión suya es real o no"
<Talith> "¿Te dejará volver?"
<Abdelrat> "No creo, ya he abusado demasiado incluso de esta encarnación cansada."
<Talith> "Lástima"
<Talith> "¿Por qué te exilió exactamente?"
<art2DM> "¿Os importa si os lo cuento a la noche?"
<Talith> "No, para nada", dijo ella, y realiza la teleportación del grupo
<art2DM> Nada mas llegar Shinvilla presentó a Talith varios formularios que requerían su firma y/o consentimiento, mientras pedía audiencia con el señor.
<art2DM> Esta vez no se hizo esperar y diez minutos después la estaban conduciendo a una de las bibliotecas privadas de Karzoug, donde alguien parecía habérsele adelantado.
<art2DM> El señor estaba de pie junto a Sarina, serio como siempre aunque algo en su postura denotaba menos rigidez. Cuanto Talith entró, el señor asintió a regañadientes algo a Sarina, la cual realizó una reverencia y se retiró guiñándole un ojo a su compañera.
<Talith> Bien, por una vez no la había hecho esperar
* Talith sonríe a Sarina y le hace un gesto con la cabeza
* Talith se vuelve hacia el señor rúnico, y realiza la reverencia ritual
<Karzoug> -Siéntate y cuéntame, Talith -dijo Karzoug informalmente a la muchacha mientras cogía media docena de libros que estaban en una mesita cercana a Talith y los ponía en sus respectivos sitios.
* Talith acepta de buena gana, aunque teme que el buen humor de Karzoug dure poco cuando le explique la entrevista con Xanderghul
<Talith> Puesto que ya le había informado los días anteriores sobre sus descubrimientos, se centra en la entrevista de aquel día
<Talith> -Conseguimos llegar hasta el señor Xanderghul y hablar con él
<Talith> -No es... como yo esperaba que fuera
<Karzoug> -Explícate. ¿Y cómo os fue tan fácil despertarle?
<Talith> -Porque no estaba dormido, maestro
<Talith> -Cuando llegamos a su palacio sencillamente me hizo pasar. Aceptó que Abdelrat también me acompañara, pero nadie más
<Karzoug> -¿Ya había despertado? ¿Qué preparativos ha organizado? ¿Ha reunido un ejército?
<Talith> -Aunque a él ni le dejó hablar
<Karzoug> -¿Abdelrat? ¿Lo vio? ¿Y no le mató? -preguntó Karzoug contrariado.
* Talith suspira. -Nunca durmió, maestro. Se retiró para evitar que los aboleths destruyeran al resto de los señores rúnicos
<art2DM> El silencio podría haberse cortado con un cuchillo durante un minuto entero.
<Talith> -Ha permanecido encerrado por voluntad propia en su propio palacio durante los últimos once mil años
<Karzoug> -¿QUE?
<Talith> -Dejando creer a los aboleths y al resto del mundo que se había retirado
* Talith asiente con la cabeza. -Así es
<Talith> -Se le veía... anciano y cansado. Es extraño. Creí que en su condición... no se envejecía
<Karzoug> -¿Ha estado despierto? ¿Y sabía lo del sabotaje de los aboleth? -preguntó con muerte en los ojos.
<Karzoug> -Una vez explicó orgulloso que podía elegir la edad que quisiese para su cuerpo.
<Talith> -Sí. Dijo que evitó que los aboleths causaran vuestra muerte
<Karzoug> -¡Y una mierda! -escupió Karzoug-. Esa rata se alió con ellos.
<Talith> -Tiene sentido entonces. Se le veía cansado. Creo que el periodo de asilamiento le ha permitido reflexionar y darse cuenta de algunas cosas
<Karzoug> -Yo sí que le daré cosas en que pensar.
<Talith> -No, maestro. No creo que sea el caso. Además, los aboleths no aceptan aliados, y menos de dioses y ascendidos
<Talith> -Maestro... dejadlo estar. Tenemos lo que queríamos, el señor Xanderghul continuara ostentando la runa
<Karzoug> -Pero nos vendió. Por eso el patrón rúnico de estasis era tan parecido en todas las satrapías.
<Talith> -No quiere resurgir Cyrusian, sin embargo
<Karzoug> -¿Es su manera de intentar salvar la vida?
<Talith> -Los aboleths son maestros rúnicos. Ellos enseñaron a Azlant. Por eso se parecen
<Talith> -¿Qué necesidad tiene de eso? No es que sea fácil de abatir
<Karzoug> -¿Y casualmente seis satrapías que apenas compartían algo usaron un patrón rúnico similar para seis métodos de estasis?
<Talith> -No tiene ninguna razón para mentir. Además, es demasiado orgulloso para eso
<Karzoug> -No, niña. Ese mal nacido nos lo coló a todos.
<Karzoug> -Pero sí, se habría jactado de su plan.
<Karzoug> -No tiene sentido, nos sabotea a nosotros. ¿Y no se ha guardado a ningún apto?
<Talith> -Maestro, no lo creo. Si le hubierais visto... no, no fue traición por su parte
<Talith> -No. Cyrusian está muerto
<Talith> -Y dice que no dejara que vuelva a resucitar
* Karzoug arrojó un antiguo vademécum arcano que debía de tener más años que la satrapía contra una pared y se sentó malhumorado
* Talith casi sintió dolor al ver tratar así a un libro tan valioso
<Karzoug> -¿Por qué?
<Talith> -Dice que el resto de Thassilon puede quedarse con lo que quiera de la satrapía, salvo Xin-Cyrusian, que permanecerá como mausoleo para los suyos
<Karzoug> -O sea, que esconde algo en la ciudad.
<Talith> -Está cansado y amargado, maestro. Creo que el encierro le ha sentado mal. Y le ha hecho perder el gusto por los juegos de poder
* Karzoug se quedó mirando a Talith como si le estuviese hablando de un lobo vegetariano
<Talith> -No lo creo, maestro. Realmente parece sentir la desaparición de sus súbditos
<Talith> -Lo sé, suena extraño -admitió ella-, pero han sido casi once mil años de encierro
<Talith> -Un encierro tan largo causa factura. Incluso para gente tan poderosa como vosotros
<Karzoug> -O sea que el viejo chivo se ha acabado volviendo loco -dijo Karzoug, tan contento que no reparo en la referencia a su debilidad de Talith
* Talith no aguanta más, y se levanta y recoge el libro. Alisa una página que de ha arrugado, y lo deposita con cuidado sobre una mesa, antes de sentarse de nuevo
<Karzoug> -¿Qué mas te ha dicho?
<Talith> -Ah, dijo que cuando los seis señores rúnicos estén activos, organizará una reunión en su palacio. Y se hablará del curso futuro
<Talith> -Loco... creo que no es la palabra adecuada. Más bien... cansado
<Karzoug> -¿Que él organizara una reunión? ¿Quien punteas se cree que es?
<Talith> -Le he visto sin ánimos
<Karzoug> -No respondas a eso, lo sé perfectamente.
* Talith inclina la cabeza
<Talith> -Sigue siendo el señor de orgullo. No va falto de eso
<Karzoug> -Ba, Xanderghul no renunciaría al poder, no sin haber perdido la cabeza como le pasó a Xin. Bien bien.... -dijo el señor, frotándose las manos en un gesto que parecía propio de los villanos de opera chelia.
<Talith> -También comentó que debíamos buscar una fosa bien honda para Alaznist. Parecía muy disgustado con ella
<Talith> -¿Maestro? ¿Qué pensáis?
* Talith no le gusta mucho aquel gesto, y le exaspera que Karzoug pueda ser tan infantil a veces
<Karzoug> -En que aun nadie sabe esto y podemos apropiarnos de todo lo de ese carcamal antes de tirar su cadáver a un agujero bien hondo y elegir a otro señor del Orgullo que sea... adecuado. Para nuestros intereses, claro.
<Talith> -No parecía haber perdido la cabeza, y no, no creo que renuncie al poder. Pero parecía haber perdido el gusto por ciertos gustos políticos
<Talith> -Maestro, sigue siendo terriblemente poderoso. Su poder no ha menguado
<Talith> -No es buena idea tratar de desbancarle
<Karzoug> -¿Por qué no?
<Talith> -Porque así no nos molesta, y conviene a nuestros intereses
<Karzoug> -Nunca te fíes de ese hombre, Talith, no sólo es inteligente y peligroso, sino un mentiroso de primera. Ni la mala puta de Sorshen podía competir con él en eso.
<Talith> -El señor Xanderghul, tal y como era antes, habría interferido constantemente con nuestras decisiones en esta era de reconstrucción. Ahora dudo que lo haga -insistió con suavidad
<Karzoug> -Veo que te ha impresionado -dijo Karzoug, mirándola fijamente.
<Talith> -Sé que es el señor de las ilusiones y las imposturas, pero es difícil disimular el retirarse de la escena política
<Talith> -Sí, lo ha hecho. Y también creo que la situación nos es propicia
<Karzoug> -Te habló de Haphrama, Talith?
<Talith> -Algunos comentarios, nada especifico
<Karzoug> -Maldito perro malnacido.
<Talith> -Sus alusiones parecían implicar que se habían conocido y que lo apreciaba
<Talith> -¿Que más da, maestro? Haphrama está muerto
<Talith> -Tenemos que centrarnos en esta era en los vivos
* Karzoug miró a Talith y ella pudo ver peligro y locura en sus ojos.
<Karzoug> -Haphrama NO existió. ¿Queda claro?
* Talith se levanta, y posa una mano en su muñeca
* Karzoug se queda pálido antes de comenzar a volverse rojo
<Talith> -Maestro. No querría vuestro puesto ni aunque me lo regalaran con un lacito y todo
<Karzoug> -Por eso te he perdonado tus excesos, Talith, pero suéltame ahora a menos que lo que pretendas hacer es desnudarte -dijo el señor mirándola fijamente a los ojos sin el menor rastro de lujuria.
* Talith retira su mano
<Talith> -Sólo pretendía proporcionaros un contacto amistoso, maestro
<Karzoug> -Debería haber supuesto que el contacto con el perro de presa de Kusasfa acabaría haciéndote volver a comportamientos inapropiados.
<Karzoug> -¿Contacto amistoso? -preguntó poniéndose rojo.
<Karzoug> -¿Acaso te parezco débil y desvalido?
<Talith> -Haphrama existió, y hay gente que lo recuerda. ¿Pero qué más da? Está muerto, maestro, y vos estáis vivo y sois el señor rúnico
<Talith> -No, maestro
<Talith> -Nunca he pensado que seáis débil y menos que estéis desvalido
<Talith> -Todo el mundo necesita en alguna ocasión alguien en quien confiar o en quien apoyarse. Eso no es debilidad
<Karzoug> -Eso es porque vienes de una sociedad débil, muchacha. Sé que eres fuerte y que no pretendes presionarme. Pero tienes que entender que comportamientos como ése que acabas de hacer son totalmente inapropiados.
<Karzoug> -¡Por mucho que te haya dicho esa maldita pelirroja!
<Karzoug> -Y créeme, no me gusta nada que habléis de mi aunque me vea obligado a consentirlo.
* Talith suspira. -Os admiro, ¿sabéis? Aunque a veces me tratéis de esa forma
<Talith> -No me ha dicho gran cosa, maestro. Nada intimo y nada privado
<Karzoug> -Prefiero no hablar del tema.
<Karzoug> -Entiendo que sois amigas y habláis de cosas de mujeres. Pero ten en cuenta que ella es mi campeona y tú mi principal aprendiz. ¡Incluso en privado!
* Talith hace un movimiento defensivo con las manos, indicando que entonces no hablaría del tema
<Talith> -Lo tengo presente, maestro. Pero ella está realmente colada por vos, maestro. Es natural que quiera... hablar un poquito de ello. Y no podría hacerlo con cualquiera
* Karzoug levanta una mano
<Karzoug> -Ya basta
<Talith> -Sí, maestro
<Karzoug> -Maldito mundo moderno. No tenéis ni la menor idea de decoro ni privacidad.
* Karzoug parecía molesto aunque ya no enfadado. Ese era un rasgo del que no podía culpar solo al señor después de todo, todos los thassilonios parecían alérgicos a cualquier cosa parecida a las confidencias.
<Talith> -A nosotros nos parece el vuestro igualmente exótico, maestro. Odiáis hablar de vuestros sentimientos y sin embargo los líos de alcoba parecen ser rumores legítimos y disfrutados
<Karzoug> -¿Has traído una copia de tus notas sobre el nexo que encontraste?
<Talith> -Pero respetaremos vuestra privacidad, maestro. No hemos vuelto a hablar sobre eso, y evitaremos hacerlo
<Talith> -Sí, maestro
<Karzoug> -Hablad de lo que queráis, no quiero mas líos por este asunto, pero no quiero saberlo.
* Talith mete la mano en un bolsillo oculto de su túnica, y extrae una copia de las notas
<Talith> -Habría querido transferirlas a una piedra de susurros, pero no me dio tiempo...
<Karzoug> -Con eso valdrá.
* Karzoug coge las notas y las deja sobre una mesita
<Karzoug> -Bien. Has de saber que hace diez minutos te he declarado oficialmente mi primer aprendiz.
<Karzoug> -¿Sabes qué significa eso, Talith?
* Talith se queda paralizada un momento por la sorpresa
<Talith> -¿Qué significa exactamente, maestro?
<Karzoug> -Que Khalib va a matarte. La duda que tengo es, ¿Qué piensas hacer tu?
<Talith> -Pensaba aplastarle como a una hormiga cuando volviera de aquí. Pensaba hacerlo socialmente y disfrutar con su desgracia, pero si tengo que matarle, sea. Será un lastima. Hubiera sido más satisfactorio lo otro
<Talith> -Quizá lo haga. Estaría bien tenerlo entre mis esclavos, con un bonito collar de noqual
<Karzoug> -Lo que hagas es asunto suyo, pero ten claro que no puedes matarlo sin más. O parece justificado o parece algo anónimo.
<Karzoug> -O está la opción de derrotarlo en un duelo.
<Talith> -Entiendo
<Karzoug> -Aunque dudo que Khalib acepte algo tan directo, ni con la ventaja que te lleva
<Talith> -¿Un duelo? ¿Con esa sabandija? -dijo Talith, dejando claro lo que pensaba de Khalib
<Talith> -Ni yo quiero algo tan directo. Khalib no merece honor alguno
<Karzoug> -Khalib es inteligente y mezquino, Talith, y lo has arrinconado, así que no vas a poder ni contar con su cobardía.
<Talith> -Perdió el derecho de que le tratara como un señor de Thassilon y un compañero aprendiz. Para mí es una alimaña a exterminar
<Karzoug> -Yo no puedo interferir directamente, como entenderás. Dañaría tu posición.
<Talith> -Lo entiendo
* Talith piensa que a pesar de todo Karzoug disfrutaba enfrentándolos, sino, ¿por que hacer las cosas así?
<Karzoug> -Bien. Me ha dicho Sarina que hiciste buenas migas con el engendro.
<Karzoug> -¿Ya ha comenzado a enamorarse de ti?
<Talith> -Sí, me gusta la gente con pensamiento independiente. Hacen mejores subordinados, puedo asignarles tareas más complejos
<Talith> -¿Enamorarse? Creí que los thassilonianos evitabais esos... afectos
<Karzoug> -Es un engendro, aunque sea especial. Su tendencia es siempre ponerse en una posición sumisa.
<Karzoug> -Ahora responde, no lo estoy preguntando por que me interese tu vida sexual.
<Talith> -Le gusto, maestro. Lo de enamorarse quizá sea demasiado fuerte
<Talith> -¿Por qué preguntáis, si puedo preguntar?
<Karzoug> -Bien. Haré que nuestra hierofante te lo adjudique como enlace con la iglesia.
<Karzoug> -Tenlo en tu cama, Talith. Si te cansas o encuentras otro tenlo durmiendo en la puerta.
* Talith asiente, un poco confusa
<Karzoug> -Khalib es muy aficionado a atacar a la gente cuando está en la cama.
<Karzoug> -Ese engendro es un incordio, pero es hábil, si se ha encandilado por ti puedes manipularlo para que te defienda aun a costa de su vida.
<Talith> -Ah. -Talith parpadea, no había esperado aquello
<Karzoug> -Has hecho un buen trabajo con tus lamias, y Shinvilla sabe qué espero de ella. Así que por ahí no tendrás problemas.
<Karzoug> -¿Aparte de tu padre tienes seres queridos?
<Talith> -Pueees... mi hermano, aunque está ausente actualmente. Viaja mucho
<Karzoug> -Eso es bueno, Khalib no tiene contactos fuera del subcontinente.
<Talith> -Desconozco si tengo más familia, la mayor parte de mis antiguos compañeros o ha muerto o se ha mudado lejos, y la mayor parte de mis amigos están ahora con Haruka o Gastash
<Talith> -Son los nuevos embajadores de esas satrapías
<Karzoug> -En cuanto a tu padre, Kusasfa me ha asegurado que tu otro enamorado lo tiene bien vigilado y estará atento de forma disimulada.
<Karzoug> -Khalib no se atreverá con gente de otras satrapías -descarta
<Talith> -Ya me lo imagino
* Talith piensa que Xeram tiene demasiada mala uva para aguantar algo así de un aprendiz en desgracia de otra satrapía
* Talith asiente. -De todas formas debería poner vigilancia propia a mi padre
<Karzoug> -No, eso llamaría la atención. Además me he desplazado hasta allí, la gente de tu chico es buena. Muy disimulados.
<Karzoug> -Aunque es una posibilidad que si Khalib se desespera lo bastante trate de atacar a tu enamorado. Pero bueno, todos saben que lo estas usando, no creo que espere ganar mucho por ahí.
* Talith mira a Karzoug, sorprendida. No se esperaba que se hubiera tomado interés en ella no sólo para hablar con Kusasfa, sino de teleportarse incluso hasta un pueblo remoto y atrasado.
<Talith> -Os estáis tomando muchas molestias por mí, maestro
* Karzoug suspiró
<Talith> -Gracias -dijo suavemente Talith
<Karzoug> -Talith, algún día cuando pierdas esa actitud y tu creencia infantil sobre una vida mejor para todos, serás una apta de primera.
<Karzoug> -Khalib no.
<Karzoug> -Y aun así no puedo acabar con él yo porque socavaría tu autoridad y porque es algo que tienes que aprender a hacer tú.
<Talith> -Quizá sean idas un poco utópicas, pero tampoco son tan infantiles, maestro -sonríe Talith-, hay un término medio donde estas ideas pueden dar buenos frutos
<Karzoug> -No esperaba llegar a esto. Pero lo cierto es que Khalib es más chapucero que nunca, y tu eficiencia alcanza límites inauditos.
* Talith inclina la cabeza. -Intento hacerlo lo mejor posible, maestro. Se acercan tiempos complicados con esto del Dominio
<Karzoug> -Bien, pide una recompensa.
<Talith> -Gracias, de todas formas
<Karzoug> -Deja de darlas, no te he regalado nada. Es de mal gusto.
<Talith> -Es una costumbre de esta época, maestro
<Talith> -¿Una recompensa? ¿Lo que yo quiera?
<Karzoug> -Una costumbre de mal gusto.
* Talith sonríe. -Las hay peores
<Karzoug> -Por supuesto, lo que quieras -dijo Karzoug, aunque su tono dejaba claro que podía presionar hasta cierto punto.
<Talith> -Os voy a pedir una cosa osada, maestro. Pero que no os costará nada a vos
<Karzoug> -¿Me pondrá de mal humor?
<Talith> -No lo sé, maestro. Pero creo que entenderéis mis razones
<Talith> -Me gustaría cambiar una de las leyes de la satrapía. Querría que hubiera una cláusula acerca del trato que se puede dar a los esclavos. Después de todo son propiedades valiosas, lo cual nos conviene en su conjunto, y también haría que nuestros vecinos contemporáneos nos vieran con menos alarma y mejores ojos
<Talith> -Si no queréis escuchar los lamentos de los altos señores, no os preocupéis, ya apechugaré yo con esa fama
<Karzoug> -Preséntame un borrador y cuando nos reunamos los señores lo presentare.
* Talith asiente y hace una pequeña inclinación. -Lo tendréis en unas horas
<Karzoug> -Eso es algo que pertenece a Thassilon en su conjunto, niña.
<Karzoug> -No te des tanta prisa.
<Talith> -Es un principio al menos, maestro
<Talith> -Un paso después de otro
<Talith> -Otra cosa, si puede ser... cuando acabe con Khalib quiero sus esclavos -dijo Talith
<Karzoug> -Ah, ya te han contado lo de sus correrías nocturnas -dijo Karzoug, sacudiendo la cabeza como podría hacer un noble al saber que uno de sus vástagos había golpeado a una puta.
<Karzoug> -Está bien, pero nada de liberar esclavos en masa.
<Talith> -Sí. Y si esta ley se aprueba pronto va a tener que reprimirse, pobrecito. Aunque me imagino que no habrá esa suerte
* Karzoug hizo un gesto y dos libros flotaron hasta el regazo de la muchacha.
<Talith> -No, no pensaba en liberaciones. Los señores no querrían eso
<Talith> -Pensaba en un trato decente
<Karzoug> -Si aun queda algo de cordura en este mundo.
* Talith recoge los libros
* Talith lee los títulos
<Talith> -Bueno, maestro. Creo que vos entenderéis en la necesidad del trato decente. Los esclavos seguirán siendo esclavos, solo que sin malos tratos
<Talith> -Además, es un desperdicio. Así solo se despilfarra potencial y propiedades
* Talith abre el primer libro, complacida, y espera que el maestro se acuerde de su promesa de enseñarle a construir los portales planares
<Karzoug> Temporis Mecanae: Matriz, Densidad y Evolución Temporal en Espacios Euclídeos, rezaba el primero y por lo que pudo ver Talith era un libro sobre la mecánica física del tiempo en el espacio real. La introducción ya hablaba del tiempo como de algo mesurable y mutable, como la gravedad o la luz. Era obvio que aquel manual era de muy alto nivel y que pocos lo habrían visto nunca.
<Talith> -Oh. Magnifico -aprecia Talith, y tiene que contenerse para no volver a dar las gracias, no le gustaría a Karzoug
<Karzoug> De Res Portal, rezaba el segundo. Al parecer un manual genérico, con poca mecánica especifica, que hablaba sobre los portales en general. Indicando todos los tipos conocidos por Thassilon y las particularidades de cada uno. Incluía portales temporales, portales transdimensionales, espaciales, de fase y algo llamado "fase cuántica esencial".
* Talith sonríe de oreja a oreja. -Sé que no os gustan los agradecimientos, maestro... pero me encanta. Llevo mucho tiempo admirando los portales que he visto en vuestros laboratorios
<Karzoug> -Lo sé, lo sé. Y aun no estás lista para los de más alto nivel. Pero cuando acabes con Khalib, si lo haces bien, te enseñaré como hacer los básicos. Similares a las puertas élficas.
<Karzoug> -Khalib estará un par de días ocupado, puedes tomártelos libre, niña.
<Talith> -Gracias, maestro. Llamadme si necesitáis algo -Talith piensa que tendrá entretenimiento con aquellos libros
<Karzoug> -Largo -desechó Karzoug.
* Talith mira un momento a Karzoug a los ojos, como diciéndole, que si alguna vez necesitaba hablar con alguien, podía confiar en ella
<Karzoug> -No voy a repetirlo -dijo Karzoug revisando las notas de la muchacha sin levantar la vista.
<Talith> -Tened buen día, maestro -se despide ella, rindiéndose por el momento, segura de que ha captado su mensaje y lo está ignorando
<Karzoug> -Sí sí, y tú, niña.
* Talith sale de la habitación, dándole la razón a Lucien. A su maestro le vendría la mar de bien algo de terapia
End of #Korvosa buffer Fri Jun 17 02:39:54 2016
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Re: [Logs] Las Cenizas del Orgullo

Notapor Iridal » Mar, 21 Mar 2017 2:08

Asegurando a la familia. Xin-Shalast, 10 Erastius, día de la estrella. log nº T22b

[Desplegable]: Abrir
[00:09] <Talith> Tras hablar con Karzoug, Talith avisa a Lukke de que al día siguiente pasará por Korvosa en una visita rápida
[00:09] <Lukke> -¿Rápida? -preguntó con una sonrisilla.
[00:10] <Talith> -En principio. Supongo que tendrás trabajo
[00:10] <Talith> -¿A qué hora te viene bien?
[00:10] <Lukke> -Nada que sea mas importante que tu.
[00:10] <Lukke> -La que quieras dedicarme me encantara.
[00:11] <Talith> -¿Qué estas haciendo? -pregunta divertida
[00:12] <Lukke> -Tenía una pequeña reunión, pero puede esperar. ¿Ya es el día siguiente? -preguntó Lukke poniendo cara de niño en navidad.
[00:12] <Talith> -No quiero retrasar tus asuntos. Por eso decía de quedar con antelación
[00:13] <Talith> -Yo estoy de vacaciones ahora. El maestro me ha dado un par de días de vacaciones
[00:13] <Talith> -¿Seguro que eso puede esperar?
[00:13] <Lukke> -Talitha, mis asuntos suelen ir adelantados. Si puedes dedicarme tiempo... ¡Oh! -dijo Lukke cortando la comunicación de golpe.
[00:13] * Lukke se teleportó a la estancia de Talitha
[00:13] <Talith> Al percibir sus intenciones, se apresura a bajar las defensas antiteleportación
[00:13] <Lukke> -¡Vacaciones! Y yo sin saberlo.
[00:14] <Lukke> -Espera... ¿tenías planes con alguien? -preguntó Lukke como si acabase de caer en la posibilidad.
[00:14] <Talith> -¿Sabías que normalmente tengo protegido esto contra intrusiones de teleportacion? -dice Talith divertida
[00:14] <Talith> -Por poco no te tragas mis protecciones
[00:14] <Talith> -No, no tengo planes con nadie
[00:15] <Lukke> -¿Vacaciones entonces? -preguntó Lukke mirando a su bola.
[00:16] * Talith vuelve a tender las protecciones tras Lukke usando la palabra clave
[00:17] <Lukke> -¿Y por qué no? ¿Prefieres pasar las vacaciones sola?
[00:18] <Talith> -Siempre tan impulsivo. -Talith le mira con hambre, y le acaricia la mejilla, pero le coge de la mano y le conduce hacia su sala de estar favorita, contigua al dormitorio, más pequeña que las monstruosidades que usaba para reunirse con miembros de la corte
[00:18] <Talith> -Porque acaba de concedérmelas y aun no había planeado nada
[00:19] <Talith> -Y creo que voy a dedicarlas a hacer unos cuantos planes y disposiciones
[00:19] * Lukke la detiene y la atrae hacia el para besarla con ansia
[00:19] * Talith le devuelve el beso
[00:19] <Lukke> -¿Puedo ayudarte con esos planes? -preguntó Lukke besándole el cuello y deslizando su mano por la pierna de ella.
[00:19] <Talith> -Te he echado de menos estos días
[00:20] <Lukke> -Y yo a ti -dijo Lukke con una sonrisita y apartándose para que viese que lo decía en serio.
[00:20] <Lukke> -Es curioso cómo me ha dado -dijo acariciándola con suavidad
[00:20] <Talith> -Quizás. Tengo demasiado de lo que ocuparme
[00:21] <Talith> -¿Es curioso? -Talith mira sonriente a Lukke
[00:21] <Lukke> -Sí, muy fuerte y ¿muy... pasional? ¿Adolescente? No sé cómo calificarlo.
[00:22] <Lukke> -Entonces pide, señora mía, y haré lo posible por cumplirlo.
[00:22] <Talith> -Poco puedo pedir de momento. Aun no tengo planeado mucho
[00:22] <Talith> -En estos momentos lo que me preocupa es mi padre. ¿Qué clase de vigilancia le has puesto?
[00:22] <Lukke> -De la manera que hablas parece que quieras hacer desaparecer a alguien.
[00:23] * Talith se sienta en el sofá
[00:23] <Lukke> -¿Vigilancia? ¿Te refieres a quien vela por su salud?
[00:23] <Talith> -No. Mi preocupación es mantener vigilada y protegida a la gente que me preocupa. Y con lo otro no me puedes ayudar...
[00:23] <Talith> -Sí
[00:22] * Talith se sienta en el sofa
[00:22] <Lukke> -¿Vigilancia? ¿Te refieres a quien vela por su salud?
[00:23] <Lukke> -Su enfermera no siempre fue enfermera. Y tiene una palabra de mando que lo teleportará a él y a ella a un sitio seguro, y otra que teleportará allí un puñado de orcos con ganas de romper cosas.
[00:23] <Lukke> -También están los dos agentes que mandé a buscarte y a escarbar en el pasado de tu pueblo.
[00:24] <Lukke> -¿Alguien le ha amenazado?
[00:26] <Talith> -Se trata de Khalib. El maestro acaba de nombrarme su primer aprendiz
[00:27] <Talith> -En realidad lo ha hecho hace veinte minutos ya
[00:27] <Talith> -Khalib debe estar hirviendo de furia y de miedo. A saber qué estará planeando
[00:27] <Lukke> -Entiendo, ¿algún tipo de rencilla de inmaduros o más bien algo como que le has condenado a pedir en una esquina?
[00:28] <Talith> -Khalib es algo más que un mezquino arribista, Lukke. Es peligroso
[00:28] <Lukke> -Bien, voy a sobornar al médico que Zanthus convenció a tu padre para que contratase y que lo llame para las pruebas un poco antes. Una vez en Magnimar me será más fácil tenerlo bajo custodia.
[00:28] <Lukke> -Donde yo me crié todo el mundo era peligroso, falto de escrúpulos y un tanto desquiciado.
[00:28] <Lukke> -Dejaré instrucciones a los agentes en tu aldea para que pidan refuerzos si algo la ataca.
[00:28] <Talith> -Ayer me enteré que durante este tiempo se ha dedicado a secuestrar a chicas que se parecen a mí para su redil de esclavas. Les da palizas de muerte y les hace lo que no puede hacerme a mí
[00:29] <Lukke> -Vaya...
[00:29] <Lukke> -Lo había sobrevalorado.
[00:29] <Talith> -Ya bueno. Donde te criaste está lleno de tipos duros. Pero no son archimagos del poder Khalib, ni señores con los recursos que él tiene
[00:29] <Lukke> -¿Cómo te ha sentado?
[00:29] <Talith> -Es estúpido, Lucien, pero sigue siendo peligroso
[00:29] <Lukke> -Cuando eres un niño es más peligroso el loco con un cuchillo que duerme en tu callejón que el archimago más poderoso.
[00:29] <Talith> -Intentará hacer daño a mi familia y amigos
[00:30] <Lukke> -El peligro es peligro, querida.
[00:30] <Lukke> -Bien, ¿cuanto tiempo necesitas?
[00:30] <Talith> -¿Que cómo me ha sentado? Me ha indignado, por supuesto. Pienso patearle el culo a Khalib
[00:30] <Talith> -¿Tiempo?
[00:30] <Lukke> -Esa es mi niña -dijo Lukke con una sonrisa orgullosa.
[00:31] <Lukke> -Piensas convertirlo en comida para peces muy desesperados ¿No?
[00:32] <Talith> -Es él o yo, y no es que él merezca siquiera el beneficio de la duda
[00:32] <Lukke> -Lo sé. Y si no fuese peor que la enfermedad me ocuparía yo mismo de él -dijo Lukke con un suspiro.
[00:32] <Talith> -No atiene a razones. Es un cretino que parece incapaz de darse cuenta que han pasado once mil años y éste es un mundo nuevo
[00:33] <Talith> -Tranquilo. Tampoco te quiero meter en mis jaleos
[00:33] <Lukke> -Seguramente no le importase tampoco el antiguo.
[00:33] <Lukke> -Talitha -dijo Lukke cogiéndola de la barbilla.
[00:33] <Talith> -Simplemente, quiero asegurarme que mi padre esté a salvo mientras veo qué hacer
[00:34] <Talith> -No, pero así eran las cosas en el antiguo Shalast. Supongo que en aquel marco Khalib era más normal
[00:34] <Lukke> -No pienses que tus jaleos no me importan, sean cuales sean. Pero si mato a Khalib imagino que tu señor se va a sentir... paranoico y molesto.
[00:34] * Talith le mira
[00:34] <Lukke> -Yo creo que era igual de idiota.
[00:34] <Talith> -Sé que te importan mis jaleos, pero son cosas que tengo que solucionar yo
[00:35] <Lukke> -No debería. Pero sí
[00:35] <Lukke> -Lo que necesites, dímelo. Y si te ves entre la espada y la pared dímelo. ¿Vale?
[00:35] <Talith> -Oh, uno no se vuelve idiota por un sueñecito, por muy largo que fuera. Claro que lo era. Pero este tipo de traiciones... Shalast era así -suspira
[00:35] <Lukke> -En ese caso ya me preocupare después de las consecuencias políticas.
[00:35] <Lukke> -Y el mundo querida, y el mundo.
[00:36] <Talith> -Nah. Yo tengo que pensar también en mi reputación. No es que nadie me vaya a mirar mal por usar a un extranjero, al contrario, pero cuanto más limpia sea la cosa, mejor
[00:37] * Talith asiente. -Aquel mundo era más bárbaro que el nuestro, irónicamente. Más culto pero más bárbaro
[00:38] <Lukke> -Más civilizado, pero menos preocupado por la vida.
[00:38] <Lukke> -Pero no dejes que eso te haga caer. ¿Vale? Si necesitas lo que sea, lo que SEA. Dímelo, a cualquier hora.
[00:39] <Talith> -Sí, La vida parecía ser muy barata entonces. Irónico, con lo que se preocupaban por alargarla
[00:39] <Lukke> -Supongo que por eso consideraban la de los demás menos valiosa. Les pasa a los elfos.
[00:39] * Talith le sonríe y se inclina para besarle. -Sabes que lo haré. Aunque aun tengo que pensar qué haré
[00:39] <Talith> -¿que les pasa a los elfos?
[00:40] * Lukke la besa agradecido
[00:40] <Talith> -La verdad es que no sé demasiado de ellos
[00:40] <Talith> -Son tan aislacionistas
[00:40] <Lukke> -Son unos grandes fans de la vida y el respeto por la misma. Pero a la hora de segar vidas de razas efímeras no se cortan.
[00:40] <Talith> -Ah, eso. Sí que se ve un paralelismo
[00:41] <Lukke> -Se parecen mucho más de lo que ambos pueblos quieren creer.
[00:41] <Lukke> -Bien, entonces ¿Cuanto tiempo vas a necesitar?
[00:42] <Talith> -Aun no lo sé. Espero que poco
[00:42] <Lukke> -Bien, creo que puedo poner una excusa para retener a tu padre fuera de casa y para tener tropas cerca de Cala.
[00:43] <Lukke> -No creo que Khalib ataque si pueden quedar testigos vinculando a Thassilon.
[00:43] <Lukke> -¿Que más necesitas?
[00:45] <Talith> -No tiene por que atacar dejándose ver. Y tiene subordinados, algunos de ellos de esta era. No le subestimes
[00:45] * Lukke se sentó en uno de los caros sillones de Talitha y la arrastró hasta sentársela sobre las piernas.
[00:45] * Talith arquea una ceja, divertida
[00:45] <Lukke> -Sí, querida. ¿Pero tiene bastantes aliados de esta era como para organizar un ataque contra un grupo de soldados de Magnimar?
[00:46] <Talith> -¿Grupo de soldados de Magnimar?
[00:46] <Lukke> -Me gusta tenerte cerca... -dijo Lukke en voz suave- muy cerca -Añadió en un susurro junto a la oreja de ella.
[00:46] <Lukke> -Sí, va a haber un avistamiento de una peligrosa criatura y el alcalde va a decidir mandar un grupo hacia allá hasta cazarla.
[00:47] <Talith> -Bien -sonríe-, gracias
[00:47] <Talith> -Sabía que podía contar contigo
[00:47] <Talith> -Pensaba poner a mi gente, pero mi señor me lo desaconsejó
[00:47] * Talith le besó. -A mí también me gusta que estés cerca
[00:48] <Lukke> -Sí, sería como un desafío. De todos modos dejare mis agentes, si manda algo con lo que no puedan los magnimarianos enviaré refuerzos míos.
[00:48] * Lukke la besó suavemente y la tocó con cuidado, casi con veneración
[00:48] <Talith> -Aun no sé lo haré, lo estoy pensando. Karzoug cree que intentará asesinarme mientras duermo. Supongo que podría montar una emboscada, pero preferiría no darle esta iniciativa
[00:49] <Lukke> -No, si le das la iniciativa te pones en peligro. Tienes que ir a por él, donde sea más fuerte y destrozarlo.
[00:49] <Talith> -Thassilon tenía algunas criaturas aprisionadas por allí cerca. Pero no creo que a Khalib le de por soltarlas. Aunque quien sabe, debe estar desesperado
[00:49] <Lukke> -Maldita sea la política.
[00:50] * Lukke inspiro hondo
[00:50] <Talith> -La política es así. Y tú tienes problemas en Korvosa -le recuerda
[00:50] <Lukke> -Pero si pudiera ayudarte...
[00:51] <Lukke> -Yo puedo colarme en los aposentos de Khalib y cortarle los testículos cuando esté meando.
[00:51] * Lukke la acarició.
[00:51] <Lukke> -Pero no puedo, tu señor acabaría declarándole la guerra a Eurythnia, y con razón.
[00:52] <Talith> -No, ya te he dicho que no quiero que intervengas con Khalib. Me vale con que protejas Cala Arenosa. Así puedo despreocuparme de eso
[00:52] <Lukke> -Lo sé pero... En fin, ten cuidado.
[00:52] <Lukke> -Aun así lo que te he dicho es cierto. Tienes que golpearle donde es más fuerte, de forma limpia, precisa y contundente.
[00:53] <Lukke> -Así el próximo idiota que tu señor ponga en su cargo se lo pensará
[00:53] <Talith> -Lo sé, lo sé
[00:53] <Talith> -¿Crees que tengo escrúpulos o que me da pena?
[00:54] <Lukke> -No. Se que eres dura, aunque tienes tu lado tierno y comprensivo -dijo acariciándola.
[00:54] <Lukke> -Es sólo que yo me he ganado la vida con cosas de éstas.
[00:54] <Talith> -Los goblins con los que acabamos hace no tanto, un siglo subjetivo, eran más inocentes en muchos sentidos
[00:55] <Talith> -Lo sé... el chico duro de la calle... -sonríe
[00:55] <Lukke> -Ya sabes, la gente como Khalib (por su forma de actuar, no por su poder arcano) es bastante común en ciertas posiciones de los bajos fondos.
[00:55] <Lukke> -En concreto había uno que se declaró emperador de Antigua Korvosa durante el reinado de Ileosa.
[00:55] <Talith> -Kusasfa estará contento de tener a alguien como tú entre sus aprendices
[00:55] <Lukke> -No lo sé sinceramente. Creo que traigo más disgustos que alegrías al maestro.
[00:55] <Talith> -¿Y qué paso?
[00:56] <Lukke> -Alguien se coló en su palacio sin tocar un solo guardia, trampa o puerta.
[00:56] <Lukke> -Se lo encontraron a él y a sus dos principales matones trinchados en la cama.
[00:56] <Talith> -¿Disgustos? ¿Y eso?
[00:57] * Talith sonrió. -Ya veo
[00:58] <Lukke> -Bueno, está mi manera de actuar y mis planes.
[00:58] <Lukke> -Está el cómo presiono para que Thassilon se vuelva eficiente.
[00:58] <Lukke> -Y está el hecho de que nunca seré un buen mago rúnico.
[00:59] <Talith> -¿Por qué no vas a serlo?
[00:59] <Lukke> -Ya sabes, no soy bastante pecaminoso
[00:59] <Talith> -Cariño, peor lo tengo yo. La avaricia se me da fatal
[00:59] <Talith> -Y ya ves
[01:00] <Talith> -Creo que es bueno que presiones para que Thassilon mejore. Si nadie lo hace volverán a tropezar en la misma piedra
[01:00] <Lukke> -Mi problema es que apenas tengo sentimientos, querida.
[01:01] <Lukke> -Y parece que los que desarrollo por... personas especiales -dijo acariciándole la mejilla-. Son más cercanos al amor que a la lujuria.
[01:01] <Talith> -Yo también traigo frito a mi maestro. Si no lo hiciéramos seríamos malos consejeros
[01:01] <Lukke> -El problema es que mi maestro es el contrario del tuyo en ese aspecto.
[01:01] <Lukke> -Quiere renovar. Y sólo le falta que yo le empuje aun más. Puedo ponerle en apuros.
[01:01] <Talith> -Y yo tengo distorsionar lo que hago, lo que pienso, para que funcione mi conexión con avaricia
[01:02] <Lukke> -A mí me pareces bien avariciosa -dijo Lukke, deslizando su mano por su pierna hasta debajo de su falda con una sonrisa gamberra.
[01:02] <Talith> -Acabaré o convirtiéndome en una de ellos, o siendo incapaz de hacer funcionar la runa -se encoge de hombros-. Por cierto, Xanderghul dijo algo interesante el respecto
[01:03] <Lukke> -¿Sobre la avaricia?
[01:03] <Talith> -Más cada día que pasa -se ríe ella-, y eso me parece una lujuria muy pasable
[01:03] <Lukke> -Lujuria, avaricia, gula. ¿Qué más da? Es todo lo mismo.
[01:03] <Talith> -Pero es verdad, tengo que hacer distorsiones para cargar la runa muchas veces
[01:03] <Talith> -Pse. No es lo mismo
[01:04] <Lukke> -Hasta en eso nos parecemos -dijo el dándole un beso.
[01:04] <Talith> -A algunos nos tiran más unas cosas que otras
[01:04] <Talith> -¿Parecernos?
[01:04] <Lukke> -¿No? Todo es el deseo de tener más y más, de llenar un vacío que solo está en nuestra mente.
[01:04] <Talith> -Y no, lo que el señor Xanderghul dijo era acerca de tener varias runas y lo que se necesitaba... mmm -murmura ante el beso
[01:04] <Lukke> -¿No crees que nos parecemos mucho? Quitando lo de tu lado varisio y mi lado apocalíptico.
[01:05] <Talith> -Abdelrat lo hace bien, pero no eres túu
[01:05] <Lukke> -¿Abdelrat? Jummms... ya sé su nombre -dijo divertido.
[01:05] <Lukke> -No soy un gran besador no creas, y más contigo. En seguida me olvido de la técnica -dijo besándole suavemente su largo cuello.
[01:05] * Talith le pasa los brazos al cuello. -Sí. Nos parecemos mucho. Aunque en algunas cosas nos diferenciamos mucho
[01:05] <Lukke> -¿Y qué dijo sobre varias runas?
[01:06] <Lukke> -No podía ser de otro modo.
[01:06] <Talith> -No se necesita técnica. Solo pasión
[01:06] <Lukke> -Oh querida, no en Eurythnia.
[01:06] <Talith> -Bah, ¿tanto querías su nombre? -pregunta divertida
[01:06] <Talith> -¿Sí, en serio?
[01:06] <Talith> -Me gustaría ver una clase vuestra -dijo divertida
[01:06] <Lukke> -No, pero me parece interesante estar al tanto de tus cosas.
[01:07] <Lukke> -Puedo darte alguna. Ya sabes, son secretos de estado, pero puedo hacer una... excepción contigo. Aunque primero te tendré que cachear, a fondo -dijo antes de besarla.
[01:07] <Talith> -Secretos de estado -se ríe
[01:07] <Lukke> -Oye, es parte del aprendizaje rúnico.
[01:08] <Talith> -Mmm cachearme. ¿Crees que escondo algo? -dice traviesa
[01:08] <Lukke> -Podría ser... -dijo pasando una mano entre las piernas de ella mientras la otra le sostenía y acariciaba la nuca.
[01:09] <Talith> -Mmm que desconfiado...
[01:09] <Lukke> -Sólo concienzudo.
[01:10] <Talith> -Claro claro -se ríe
[01:10] <Lukke> -Pero antes pasemos a lo serio.
[01:11] <Lukke> -No puedo prestarte recursos de Eurythnia, pero sí los míos personales que no he ligado al reino.
[01:12] * Talith asiente. -Gracias, Lukke. Aunque yo también tengo recursos. Por el momento me preocupa más lo que haré que cómo lo haré
[01:13] <Talith> -Pero si los necesito, echaré mano de ellos
[01:13] <Lukke> -Pero tus recursos son distintos. ¿Cuantos asesinos tienes? ¿Cuantos alquimistas especializados en veneno?
[01:13] <Lukke> -Lo sé, no estoy diciendo que te hagan falta, pero inclúyelos entre tus planes.
[01:14] * Talith asiente. -Los incluiré, gracias
[01:14] <Lukke> -¿Que más puedo hacer por ti Talith?
[01:14] * Talith le besa sin darle opción a decir más
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