[Logs] Las Cenizas del Orgullo

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[Logs] Las Cenizas del Orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 12:09

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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 12:11

La convocatoria del señor Karzoug. Espiras de Xin-Shast. 6 Erastius, día del trabajo. log nº T07

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Start of #Korvosa buffer: Fri May 27 02:53:19 2016
<art2DM> Shinvilla acababa de despertar a Talith, el señor Karzoug la había hecho llamar. Obviamente en mitad de su corto periodo de sueño.
<art2DM> Por si acaso la muchacha había olvidado que era importante.
* Talith suspira, y asiente. Se recuerda la época en que ella y su grupo tenían que dormir donde encontraban con el riesgo de visitantes nocturnos indeseados
<Talith> Había cosas peores que te despertase tu señor en mitad del descanso, pero caramba, podía respetar las dos míseras horas que dormía al día
<Talith> -¿Sabes qué pasa? -pregunta mientras se viste con la ayuda de la lamia. A Talith le encantaba el corte y aspecto de las túnicas shalastis, pero seguía considerándolas demasiado aparatosas de poner
<Shinvilla> -Al parecer quiere mandaros una misión, excelentísima -explicó Shinvilla, dejando claro que no era una urgente.
* Talith reprime las ganas de soltar un insulto. Eso no se hacía ni en compañía de alguien a quien creía leal
<Talith> -Muy bien, los jefes mandan... veamos de qué se trata
<Talith> -¿Dónde me ha convocado? ¿En la sala del trono, en su estudio...?
<Shinvilla> -No lo sé, excelentísima. La convocatoria indicaba que acudierais a la Espira del señor
* Talith se asegura que está presentable y con al menos el mínimo de joyas que su posición demandada, y se teleporta al ala de Karzoug, confiando en que esta vez no la haga esperar
<art2DM> Talith tuvo que esperar quince minutos antes de que la guardia del señor le permitiese pasar y cuando lo encontró, en uno de sus laboratorios sentado tomando un café, no parecía que estuviese hasta las cejas de trabajo.
<Karzoug> -Ah, Talith, por fin. Te esperaba. Siéntate -dijo señalando uno de los sillones.
* Talith hace la reverencia protocolaria y obedece
<Talith> -Parece que vuestra guardia tenía un poco confusas sus prioridades -señala ella con calma, acostumbrada ya aquellas chiquilladas
<Talith> -¿Qué puedo hacer por vos, maestro?
<Karzoug> -Ah, el servicio. Es algo que echo de menos de los viejos tiempos.
<Karzoug> -Tengo una nueva tarea para ti, Talith.
<Karzoug> -Una con la que espero podamos desterrar de una vez por todas esos sueños infantiles de Kusasfa y su nuevo aprendiz.
<Karzoug> -No es que me preocupe, claro. Aunque consiguiesen llevar a cabo sus reformas, Sorshen las desharía antes de abrir los ojos.
* Talith reprime las ganas de suspirar
<Karzoug> -Pero más vale que nos aseguremos.
* Karzoug siguió un rato más con el autobombo como si estuviese solo
* Talith esperó pacientemente, de pie e inmóvil, a que su maestro entrase en materia
<Karzoug> -Por eso he decidido que les vamos a quitar la iniciativa.
<Talith> -Diría que el señor Kusasfa conoce lo suficiente a su consorte para haberse atrevido a concebir alguna esperanza de éxito -dice ella con calma, pero espera a que él termine
<Talith> -¿La iniciativa, mi señor?
<Karzoug> -Prepara un equipo y parte a Cyrusian. Quiero saber qué ha sido del petimetre de Xanderghul.
<Karzoug> -Sí, Talith, hasta ahora se han creído que ellos eran los únicos que podían impulsar la vuelta de Thassilon. Y supongo que por eso ni se han molestado en ir a Cyrusian, hay pocos cabrones antireaccionarios y tradicionalistas más retrógrados que el pavo real de Cyrusian.
* Talith asiente, entendiendo
<Karzoug> -Nos ocuparemos de romper su calendario y despertarlo.
<Karzoug> -Me encantaría ver la cara del viejo chivo cuando sepa que me debe a MI su despertar
* Talith supone que se olvidará de su participación en el asunto. Desde luego...
<Talith> -Sí, maestro. ¿Hay algún informe de cómo están las cosas allí, o seré la primera sobre el terreno?
<Karzoug> -Cyrusian era una satrapía que no soltaba fácilmente sus secretos. O mejor dicho, lo hacía, por cada tema docenas de ellos
<Karzoug> -Podías enviar a tres espías a una instalación en un mes y cada uno te contaba una historia distinta.
<Talith> -Tiene sentido siendo los maestros de la ilusión. Esa disciplina siempre se ha asociado con el engaño
<Karzoug> -Por eso sabemos poco de sus planes o siquiera de sus instalaciones.
* Talith asiente. -Sé que su capital era también centro administrativo de Thassilon, pero imagino que solo pusiese a disposición del resto de las satrapías partes muy localizadas
<Talith> -¿Pero actualmente seré la primera en tantear el terreno? -pregunta, por si había mandado a otros equipos, buena gana de repetir trabajo ya hecho
<Karzoug> -No.
<Karzoug> -Khalib mandó un equipo a Xin-Cyrusian
<Talith> -Ah, Khalib -dijo ella con tono neutro-. ¿Y qué descubrió?
<Karzoug> -El segundo equipo ha vuelto hoy con la confirmación de la caída del primero y con tan sólo un tercio de supervivientes -dijo Karzoug con gesto ácido, seguramente porque contaba el equipo y pagas perdidas, no por los muertos.
<Talith> -Oh, mal asunto. ¿Informaron de algún detalle?
* Talith se enfadó con Khalib, su incompetencia siempre costaba vidas…
<Karzoug> -El primer equipo, dirigido por uno de los idiotas de Khalib, al parecer cabreó a un celestial.
<Karzoug> -El segundo equipo, tras varios encontronazos con gigantes hostiles, acabó guareciéndose en el cubil de un dragón.
<Talith> -Yo tengo más experiencia de campo, maestro. Veré lo que puede hacerse -señala con calma-. ¿Quien dirigía el segundo equipo? -supuso que pedir detalles a Khalib era tiempo perdido, pero igual el segundo equipo tenía un comandante más razonable
<Karzoug> -Una de las lamias de Khalib. El idiota la ejecutó antes de venir a contarme su fracaso. Menudo desperdicio.
<Karzoug> -Si tan inútil era podríamos habérsela vendido a Eurythnia.
<Talith> -Sí, un desperdicio. Pero Khalib no sabe aprovechar sus recursos inteligentes. Es uno de sus defectos
<Talith> -En fin, reuniré a mi gente y veré yo misma sobre el terreno qué pasa
<Karzoug> -Bien. Talith, si lo ves muy complicado, ¿Crees que podrás volver a usar recursos de Eurythnia?
<Karzoug> -Has sabido jugar muy bien tus cartas con ese deslenguado eurythnio.
<Talith> -Sí, eso creo -asiente ella
<Karzoug> -Bien -dijo Karzoug complacido-. Ya hemos tenido demasiadas perdidas en este asunto.
<Talith> -Creo que podría... convencer al embajador
* Talith piensa que sería un gusto volver a trabajar con Lukke, pero le preocupa qué estaría tramando Karzoug... ¿quería a Eurythnia en el asunto, cuando deseaba adelantase a ellos?
<Karzoug> -Sólo si hay problemas. No quiero que Kusasfa intente una de las suyas.
<Karzoug> -Pero si tienen que haber bajas, mejor que sean suyas.
<Talith> -Entiendo
<Talith> -Aunque diría que Kusasfa ahora está muy ocupado para intrigar contra nosotros
<Karzoug> -Oh, no contra nosotros. Pero a sus planes infantiles no les conviene que esté el señor Xanderghul.
<Karzoug> -No sabes la suerte que tuviste de que te encontrase yo, ese hombre era insufrible.
* Talith se abstiene de señalar que fue ella quien le encontró a él
<Karzoug> -¿Necesitas algo mas?
<Talith> -Sí, tuve suerte -acepta sin embargo, porque le parecía que Soberbia tenía que ser peor que Avaricia (aunque su señor bien podría optar al trono de Cyrusian) Aunque Lukke había tenido más suerte, claro estaba.
<Talith> -Poder disponer de los mapas que aun se conserven de Cyrusian, maestro. Me llevaría una copia, desde luego
<Talith> -Por lo demás, no. Volveré a convocar al mismo clérigo que me asignasteis la vez anterior, y veré que los del templo nos den suficientes recursos de curación
<Karzoug> -Bien, aunque te encomendaré el mando de un par de mis agentes.
<Talith> A Talith no le hizo demasiada gracia que le endilgaran a agentes que no estaban acostumbrados a su métodos y que quizás fueran un medio más para espiarla, pero acepta con naturalidad
<Talith> -¿Quienes, maestro?
<Karzoug> -Uno de mis caballeros rúnicos, era lo más parecido que teníamos a un experto en Cyrusian y a la portadora de Chellan
<Talith> -Muy bien, maestro. -Talith espera a ver si le da información de ellos, o deja esa tarea en manos de un subordinado. Aunque sin duda era un honor que le designase a la campeona de la satrapía
<Karzoug> -¿Algo más?
<Talith> -¿No hay la menor idea de donde pudo ponerse el señor Xandeghul en estasis, maestro?
<Karzoug> -Nada. En otras circunstancias me alegraría de ver desaparecido a ese engreído.
* Talith se preguntaba qué método habría escogido Xanderghul para sobrevivir a la Caída. Hasta el momento parecía que los métodos eran tan variados como las propias satrapías
<Karzoug> -De todos modos no se alejaría mucho de su querida "capital" -dijo Karzoug casi escupiendo.
<Talith> -Bien. Veré lo que encuentro
<Talith> -Supongo que otros me informarán sobre vuestros agentes, de modo que no os molesto más
<Karzoug> -Confío en ti, muchacha. Ahora ve a dormir, es tarde y las jovencitas no deberíais descuidar el sueño.
* Talith reprime las ganas de soltarle que a ver quien la había convocado para algo que podía esperar perfectamente
* Talith se levanta, aunque en el fondo espera que la detenga antes de llegar a la puerta... era su estilo
<Karzoug> -El caballero te espera en tus aposentos. La portadora irá mañana.
<Talith> -Bien, hablaré con él entonces ahora
<Talith> -Vos no deberíais descuidar tampoco el sueño, maestro. Os necesitamos en plena forma
<Karzoug> -Hace siglos que no tengo esas necesidades mortales, niña.
<Talith> -Ah. Entiendo. Siento la presunción, maestro. Aun así, no os fatiguéis, es tarde
<Karzoug> -El trabajo no se detiene, muchacha. Alguien debe asegurarse de que esta satrapía vuelva a producir beneficios.
<Talith> -Vamos bien, maestro. Aunque quizá deberíamos mirar planes para influir en la economía de naciones actuales
<Talith> -Otro día podríamos hablar de ello -tanteó
<Karzoug> -Sí, si nos entretenemos ese mestizo de Kusasfa acabará quedándose con ello
* Talith piensa que vaya manía que le ha cogido su maestro a Lukke
<Karzoug> -Cuando vuelvas, hazlo bien y es posible que te deje dirigir todo el asunto.
<Talith> -Gracias, maestro
End of #Korvosa buffer Fri May 27 02:53:19 2016
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 12:13

El caballero y la campeona. Espiras de Xin-Shast. 6 Erastius, día del trabajo. log nº T08

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Start of #Korvosa buffer: Sat May 28 03:54:26 2016
<art2DM> Cuando Talith vuelve a sus oficinas públicas tras descansar sus horas se encuentra allí a la siempre atenta Shinvilla con una bebida estimulante y los resúmenes de los informes del día, pero también a Senata y Jalia flanqueando a un hombre menudo como si fuese una cría de dragón hambrienta.
<art2DM> El hombre se pone en pie en cuanto Talith entra en la habitación y Talith puede ver que no es tal, sino un engendro de la avaricia. Y por su aspecto de los más viejos que ha visto.
<art2DM> Su cabello es tan rubio que está casi segura de que es de oro y su piel tostada tiene también un brillo dorado inconfundible en muchos de los engendros de la avaricia.
<art2DM> Lo más curioso es que el engendro tiene un ojo tapado por una especie de parche y el otro por su pelo, y aun así vuelve la cabeza hacia la maga como si la viese.
<art2DM> El hombre iba desarmado y con lo que parecía un traje militar ligero, aunque increíblemente lujoso. Y aunque parecía totalmente respetuoso, Talith no tuvo problemas en detectar una confianza y una independencia que aún no había visto en ningún engendro.
<art2DM> El engendro se dejó caer sobre su rodilla como dictaba el protocolo, y aunque parecía totalmente adecuada algo le hacia pensar a Talith que era un tanto descarado
<Talith> -Buenos días. ¿El caballero rúnico que me anunció el señor Karzoug?
<Abdelrat> -El caballero Abdelrat a su servicio, señora.
<Talith> -Acepto tu servicio -responde ritualmente
<Talith> -Levántate, por favor
<Talith> -¿Puedo preguntar qué significa ser caballero rúnico?
<Abdelrat> -Somos una orden elevada designada para servir directamente a los portadores de la runa.
<art2DM> Talith estaba casi segura que había visto elevarse sutilmente la comisura de la boca del engendro.
<Talith> -Ah. Aunque me imagino que eso tiene letra pequeña. -A Talith no le gustó demasiado aquella sonrisita encubierta
<Shinvilla> -Hace siglos que la orden no ha sido grande, excelentísima
<Abdelrat> -Algo más, diría yo -dijo el engendro ahora sí levantando la comisura de la boca en una sonrisa dirigida hacia la lamia-. No podemos dañar directamente o amenazar la salud de cualquier portador de la runa. De cualquiera de ellas -añadió el engendro volviéndose de nuevo hacia Talith.
<Talith> -Ah, curioso -asiente ella, pensando que eso coincidía con la paranoia de Karzoug y otros viejales
<Talith> -¿Recibís entrenamiento marcial, entonces?
<Shinvilla> -No tanto, excelentísima -indicó Shinvilla con su más que diplomática manera de decir que lo estaba encarando mal.
<Abdelrat> -Somos elegidos entre la élite de los defensores del Imperio, señora.
<Senata> -Los caballeros rúnicos eran un cuerpo teóricamente adscrito al imperio en conjunto y con fuertes vínculos con la iglesia, señora -explicó Senata que era de sus tres lamias la mas interesada en la historia.
<Senata> -Fueron una idea popular en los primeros tiempos del imperio pero... la evolución política los hizo bastante superfluos, dado que no podían defender a un portador de una runa de otro.
<Jalia> -Ni asesinarlo -apuntó Jalia.
<Talith> -Ah, ya veo -dijo ella-. La política interior del imperio siempre me llama la atención. Es curiosa como poco
<Talith> Curiosa, enrevesada, y a menudo, absurda. Pero Talith se abstuvo en señalar aquello en voz alta
<Senata> -La mayoría, de lejos, de los conflictos en la segunda mitad del imperio fueron internos. Y ahí los caballeros rúnicos apenas valían como espectadores.
<Abdelrat> Si al engendro le ofendía que hablasen así delante de él sobre su orden desde luego no lo parecía.
* Talith asiente. -Es un desperdicio que el imperio se desgastara a sí mismo de esa forma -observó Talith
<Jalia> -Contra alguien hay que luchar, señora -replicó Jalia siempre, pragmática.
<Talith> -¿Puedo preguntar sobre vuestra historia personal, Abdelrat?
<Talith> -La verdad es que eres el primero de tu raza que veo en un puesto de cierta consideración
<Abdelrat> -¿Debo entender que la señora me pregunta por mis antecedentes en Cyrusian y no por el cotilleo? -preguntó el engendro volviendo ligeramente la cabeza hacia Shinvilla, parece que conocía a su lamia.
<Talith> -Bueno, preguntaba también cómo entraste a formar parte de la orden -sonrió ella
<Talith> -Todo un poco
<Abdelrat> -Oh, eso. Tuve la desgracia de sobrevivir cuerdo a la muerte de mi creador y la suerte de caer en gracia al señor Xanderghul. Finalmente, y para alegría de todos los implicados, me uní a la orden dejando de ser una irregularidad para la burocracia.
<Abdelrat> -Pasé sesenta y tres años como asesor de mi creador en la corte de Xin-Cyrusian, y otros 17 como agregado al servicio del nuevo embajador de Avaricia en la capital.
<Talith> -Ah. ¿Y como era Cyrusian? ¿Tienes alguna idea de qué lugar pudo escoger el señor Xanderghul para su estasis?
<Abdelrat> -¿Cyrusian? Esplendorosa, magnificente y sobretodo falsísima, señora.
<Abdelrat> -Tanto como eso... Pero sí que creo que no se habría alejado de la capital.
<Abdelrat> -El señor Xanderghul no habría permitido que una simple piedra espacial lo obligase a nada, y menos a alejarse de su palacio, señora.
<Talith> -Entiendo, entonces centraremos la búsqueda en la capital
* Talith sonríe, sí, aquello era Thassilon en estado puro... "una simple piedra"
<Talith> -¿Falsa en que sentido? -quiere saber
<Abdelrat> -Allí todo era falso, señora. Oh, era espléndida y magnífica, llena de materiales caros y obras de arte.
<Abdelrat> -Pero nada podía ser lo bastante bueno por sí solo, y generaciones de magos del orgullo fueron creando capa tras capa de ilusión vinculada a miles de espacios extradimensionales.
<Abdelrat> -El resultado es que ni la línea recta era real en Xin-Cyrusian, señora.
<Talith> -Uff. No tenía que ser fácil vivir allí
<Talith> -Pero cojo la idea. Así que supongo que tampoco será fácil de visitar
<Abdelrat> -¿Fácil? Era muy fácil vivir allí, señora.
<Talith> -¿Cómo podía ser fácil vivir en un lugar así?
<Abdelrat> -Aceptando las apariencias y olvidadote de pensar en lo que realmente es.
<Talith> -¿Y eso lo hacía fácil?
<Abdelrat> -Si algo parece una tienda enorme repleta de obras de arte y tallas con salida a tres parques distintos, ¿qué más da lo que sea realmente? -preguntó el engendro divertido, aunque a una mirada de Shinvilla añadió el omnipresente-: señora.
<Talith> -Mmm no sé. Sigo pensando que tiene que ser complicado,...
<Talith> -¿Qué más me puedes contar de Cyrusian?
<Abdelrat> -Era la mayor ciudad del antiguo Thassilon y la única declarada como "neutral" para todos los bandos, lo que suponía que allí se acumulasen una cantidad de tramas de espionaje y complots tremendos.
<Talith> -Sí, lo imagino...
<Talith> -¿Y la capital? ¿Algo que deba saber antes de ir allí?
<Abdelrat> -El palacio del señor Xanderghul era una obra de arte en continua remodelación y ampliación. Medía exactamente un metro más que la suma de otros seis palacios. Daba igual cuan en secreto lo ampliasen. Eso es algo que siempre desconcertó a sus pares.
* Talith tuerce el gesto, Thassilon siempre con extravagancias...
<Abdelrat> -Hay algo que no esta bien allí -dijo el engendro con expresión realmente seria.
<Abdelrat> -No sé que es. Mi patrulla no se acercó demasiado. Pero a pesar de la cantidad de criaturas que lo pueblan hay algo allí... -dijo el engendro encogiéndose de hombros-, sólo es una impresión -comentó el engendro olvidándose el "señora", y por el tono de sus palabras dio la impresión de que no le habían hecho caso antes con sus impresiones.
<Talith> -Explícate, me interesa saber eso -le anima ella amablemente
<Abdelrat> -No sabría decirle más, señora. Como le digo mi patrulla no entro más que en los barrios periféricos. Las ilusiones y los espacios extradimensionales parecen estar bien, aunque algún error vimos que puede complicar la exploración. Aun hay muchos celestiales atados allí, muchos locos. Y está plagado de dragones. No sé si mantenidos en estasis por la magia que los aprisionaba o descendientes de los que habían allí, que se sienten atraídos por la opulencia de aquello.
<Abdelrat> -Pero hay algo más. Cuando uno mira aquello... siente algo, como una presencia amenazante que envuelve la ciudad.
<Talith> -¿Plagado de dragones? ¿En serio?
<Abdelrat> -Claro, había muchísimos en tiempos del imperio. Y aun siguen unos cuantos allí. Supongo que es lo que ha mantenido lejos de la zona a la mayoría de demás criaturas.
* Talith sacude la cabeza, y ella que creía que últimamente tenían una plaga de dragones por Shalast
<Talith> -¿Las ilusiones qué fuerza tienen? ¿Hay alguna forma de ver a través de ellas que no sea visión verdadera?
<Talith> -¿Y están protegidas de magia de visión verdadera?
<Abdelrat> -Depende del barrio y de lo dañadas que estén, señora. Aunque yo no soy un lanzacos... lanzaconjuros.
<Abdelrat> -De todos modos puedo decirle que ni los enviados personales de los señores podían ver a través de las ilusiones del palacio imperial.
<Abdelrat> -El problema es que hay muchas capas de ilusiones, algunas puestas sobre otras. Y he oído de magos que han perforado una capa de ilusión sólo para verse envueltos en otra antigua y acabar perdiéndose.
* Talith asiente, esperándose algo así de alguien como Xanderghul
<Talith> -Bien, gracias, Abdelrat. Veremos qué tal nos las apañamos allí
<Abdelrat> -Sí, señora.
<Talith> -¿Sabes algo de la actual portadora de la alara'hai?
* Talith mira también a Shinvilla
<Abdelrat> -Que es mucho menos estúpida y más letal que la que matasteis, señora -dijo y aunque no cambió su gesto Talith estaba convencida de que había dicho aquello divertido.
<Talith> -Es bueno tener compañeros que no sean estúpidos -responde ella divertida-, aunque es una información vaga
* Talith teje un conjuro de telepatía con su asistente. "¿Que sabes tú de ella, Shin?"
<Shinvilla> -Es una mujer de Korvosa, excelentísima. Se ganó la admiración de algunos de los nuestros cuando cruzó nuestras fronteras al acabar con gigantes y soldados, de modo que el propio señor la reclutó. Y es su amante -explicó Shinvilla como si lo importante fuese lo último.
<Talith> -¿Una mujer de Korvosa? Vaya, parece que estamos reclutando muchos talentos de allí
* Talith no se sorprende por la última información, Karzoug no era hombre que se fuera a privar de tomar lo que llamase su atención
<Talith> Pero, ¿por qué no se había enterado antes de los cotilleos sobre la amante del señor?
<Talith> -Gracias, Shin
<Talith> -Bien, Abdelrat. Yo tengo el mando, pero ¿hay algo que quieras decirme? Me gusta hacer la vida fácil a mis subordinados, si es posible hacerlo -insinuándole que si quería hacerle alguna sugerencia a ella en cuanto a cómo actuar, aquel era el mejor momento
<Abdelrat> El engendro giró la cabeza hacia ella y parecía mirarla.
<Abdelrat> -No se fíe de sus sentidos en la capital, y le recomendaría seguir mis... consejos en lo posible.
<Talith> -Parece sensato confiar en el experto en Cyrusian -dijo ella-, así lo haré, aunque sea también siempre de seguir mi criterio
<Abdelrat> -Vos mandáis, señora, yo soy un simple ciudadano -dijo el engendro, aunque era obvio que no consideraba nada simple, y Talith dudaba que en la historia del imperio hubiesen habido muchos engendros con la ciudadanía.
<Talith> -No he dicho que no mande. Pero hay una diferencia muy grande entre ostentar el mando y no escuchar a tus consejeros. Si no se los escucha, para qué tenerlos en primer lugar -replica con pragmatismo
<Talith> -Aunque no creo que tengas nada de simple, Abdelrat
<Talith> -Muy bien, estate listo para partir. En cuanto haya reunido a todo el equipo partiremos
<Abdelrat> -Sí, señora -respondió el engendro divertido sobre la aseveración del mando de Talith, aunque sonrió ante su segunda frase-. Me aduláis innecesariamente, señora.
<Talith> -No me gusta adular. Se me dan mal las lisonjas y los juegos de la corte. He dicho lo que veo, pura y simplemente
<Abdelrat> -Os infravaloráis, señora -respondió el engendro con una sonrisa.
<Abdelrat> Pero ante lo de prepararse el engendro tocó con dos dedos la extraña estructura de oro que llevaba a la espalda y ésta se expandió y se volvió líquida cubriéndolo con una armadura.
<Talith> -Oh no. Me valoro muy adecuadamente y sé que tengo talentos valiosos. Pero si el señor confía en mí, en la medida en que le es posible confiar en alguien, no es por mi talento para las zalamerías. Supongo que para eso tiene a otros
* Talith aprueba aquel despliegue de ostentación con un pequeño gesto. Ya estaba resignada al derroche continuo de Shalast, pero al menos aquello tenía una finalidad práctica también
<Abdelrat> -Es una lástima... señora -dijo el engendro, había algo raro en su tono, pero por aquel yelmo no pudo decir qué.
<Talith> -¿Lástima?
<Talith> -¿Por qué es una lástima?
<Abdelrat> El engendro parece mirar algo tras ella, pero finalmente se encoge de hombros volviendo su armadura fluida y al estado de "paisano"
* Talith mira detrás suya a ver qué había visto el engendro
<Abdelrat> -A este humilde ciudadano le parece que habéis sido hecha para estar acostumbrada a las zalamerías. Aunque claro, no es lo mismo recibirlas...
<art2DM> Detrás de Talith sólo parecía estar una inocente Shinvilla.
* Talith dirige a la lamia una mirada severa
<Abdelrat> -Ha sido culpa mía, señora -intervino el engendro al ver la mirada de Talith-. Simplemente no sabía cómo comportarme ante vos y pedí consejo a vuestra asesora.
<Talith> -Bah. En realidad no soy partidaria ni de darlas ni recibirlas. Me he acostumbrado a ofrecer el mínimo que al parecer es necesario en la corte, pero creo en la eficiencia por encima de las palabras vacías
<Talith> -Un señor que sólo es servido por zalameros no llega muy lejos. Todo gobernante necesita gente competente y directa también. Los halagos nos elevan el ego, pero solucionan muy pocos problemas reales
<Abdelrat> -Entiendo, señora -dijo el engendro más serio.
<Talith> -No hace falta que pierdas el tiempo con halagos conmigo, Abdelrat -sonrió Talith-. Me basta con cortesía, por lo demás prefiero verdades
<Abdelrat> -Seguro que tenéis razón, señora, disculpad a este simple engendro -respondió como si de repente estuviese tratando con una poción explosiva inestable.
<Talith> -Diría que nos vamos a tener que tragar suficientes falsedades en Cyrusian
* Talith arquea una ceja. -¿Te sientes incómodo con esas ideas?
<Abdelrat> -Vivo para servirla, señora, no por mi comodidad.
<Shinvilla> -Abdelrat es poeta, excelentísima -apuntó Shinvilla.
<Talith> -Interesante. Yo soy incapaz de rimar dos versos -dijo Talith divertida-, quizá algún día puedas dejarme leer alguna de tus obras
<Abdelrat> -Es sólo una afición, señora. Os aseguro que no interferirá en mi deber -dijo el engendro, que ahora parecía confundido.
<Talith> -No era una objeción hacia ti. Es sano tener aficiones
<Talith> -Aunque veo que Shinvilla ha desviado muy eficientemente la conversación
<Shinvilla> -Lo lamento, excelentísima -dijo Shinvilla, inclinando la cabeza contrita.
<Talith> -No, no lo lamentas -dijo Talith riendo
<Abdelrat> -Shivilla no ha hecho nada, señora. Culpadme a mí por apelar a ella si lo queréis.
<Shinvilla> -Por supuesto que sí, excelentísima, siempre lamento fallaros.
<Talith> -No culpo a nadie. Pero si un tema te incomoda, Abdelrat, dímelo. Es más fácil que andar con estas maniobras, ¿no crees?
<Abdelrat> -¿In... incomodarme? -preguntó el engendro como si se viese ante un nuevo concepto.
<Abdelrat> -No os entiendo, señora.
<Talith> -Bah, dejaros de disculpas. No soy una dragona esperando comeros, y no habéis hecho nada
<Shinvilla> -Excelentísima, Abdelrat no había tratado antes con nadie de la nueva era -apuntó Shinvilla.
<Talith> -Me llegarás a entender -sentenció ella, divertida-. No soy tan fácil de ofender. En algunos sitios me llaman "la bruja de cala Arenosa" y me temen por mi cara dura
<Talith> -Sí, ya veo -contesta a Shin
<Talith> -No necesito la pompa social y los halagos que parecen necesitar los antiguos señores shalastianos, Abdelrat -le aclara sencillamente-, digo en serio que prefiero sinceridad a halagos. Y que me basta con la cortesía que exige mi cargo. Cortesía que admito más por respeto al cargo que porque la valore personalmente, todo sea dicho
* Senata se aclaró la garganta.
<Senata> -Si me lo permitís, señora...
<Talith> -No es mi estilo castigar a los que me cuentan lo que no quiero oír, siempre que sea sincero y sin malicia
<Talith> -Dime, Senata
<Senata> -Diría que el engendro estaba intentando decirle que le parecía bella, señora -explicó Senata que no parecía muy segura sobre si tenía que machacar al engendro por aquel atrevimiento.
<Talith> -Oh, muy amable por tu parte, Abdelrat
<Abdelrat> -Poca amabilidad hay en mis palabras, señora.
<Talith> -Pues gracias de todos modos
* Talith tampoco tenía intención de dejar que la conversación se desviase por esos derroteros, de modo que se vuelve hacia Senata. -¿Nathan y la campeona están preparados?
<Talith> Y a Shin. -¿Sabes algo más de la campeona de lo que ya me has contado? ¿Como se llama, por cierto?
<Jalia> -El clérigo está listo y a la espera de vuestras ordenes en vuestra capilla, señora -aseguró Jalia que de paso reveló a Talith que tenia una capilla
* Talith se asombra de aquello, y es que la maldita espira que constituía sus dominios era tan grande que no la conocía entera
<Jalia> -La campeona... -se interrumpió la lamia de mala gana.
<Shinvilla> -La campeona Sarina sigue en los aposentos del Señor, excelentísima -explicó Shinvilla.
<Talith> -¿Está ocupada con el señor? -pregunta Talith en tono ligero
* Talith sonríe al ver que ambas dicen lo mismo
<Talith> -Ya veo. Bueno, pues habrá que esperar a que terminen
<Abdelrat> -Poco más sé, señora. Al parecer pertenecía al ejército de esa ciudad. Es muy reservada y cuando combatió a nuestras tropas parece que estaba dañada física y psíquicamente.
<Talith> -Parece que la anterior reina de Korvosa tenia tendencia a hacer eso con sus servidoras
<Shinvilla> -Se dice que el propio Señor hizo que la sanasen tras verla y caer rendido por ella -añadió Shinvilla con ese tono suyo de cotilla.
<Abdelrat> No le hizo falta a Talith verle los ojos al engendro para leer la incredulidad en su rostro.
<Talith> Lo primero lo creyó Talith, lo segundo no
<Talith> Karzoug no parecía ser del tipo que caería rendido ante nadie
<Talith> También se abstiene de decir lo que se rumoreaba del destino final de la anterior favorita de Karzoug, antes de la caída. Después de todo, en Shalast esas cosas eran mejor no decirlas
<Talith> -Pues qué bien. A ver si ella consigue que el señor se relaje. Será bueno para él, trabaja demasiado.
* Talith pensó que además sería más fácil para todos si Karzoug estaba contento y se olvidaba de sus chiquilladas un tiempo
* Talith sonríe al engendro, divertida ante su escepticismo (un escepticismo que ella compartía)
<Shinvilla> -¿Desea que prepare a alguien más para esta expedición, excelentísima? -Preguntó Shinvilla, siempre práctica.
<Talith> -Bueno, estaré en mi estudio hasta...
<Talith> -No, con Nathan ya seremos suficientes. Tenemos talentos variados y en mi experiencia las expediciones grandes de investigación acaban estorbándose
<Talith> -Además, al señor no le gustaría que derrochásemos recursos
<Shinvilla> -Por supuesto, excelentísima. ¿Eso incluye a los porteadores? -sugirió sin parecer que lo hacia.
<Talith> -Si veo que la cosa se complica, buscaré refuerzos externos. Shinvilla te avisará cuando estemos listos para marchar, Abdelrat
<Talith> -¿Porteadores?
<Shinvilla> -Querréis llevar suministros e impedimenta adecuada para vuestra posición. ¿No, señora?
* Talith mira a Shin, no tenia la menor intención de ir cargados con cosas inútiles...
<Talith> -Shin, primero tenemos que abrirnos paso hasta el señor Xanderghul. Si hemos de despertarle con pompa, lo haremos, pero primero hay que llegar a él...
<Shinvilla> -Por supuesto, excelentísima.
<Abdelrat> -Si me disculpa, señora -dijo Abdelrat tomando la iniciativa por primera vez.
* Talith hace un pequeño gesto exasperado, indicando a la lamia que se extienda
<Talith> Pero al hablar el engendro, asiente. -Por supuesto, dime
<Abdelrat> -Shinvilla está tratando de deciros de forma fina que deberíais llevar porteadores para cargar con el saqueo.
<Shinvilla> -Ciudadano, no eres quien para decirle a una señora de Shalast qué debería hacer -amonesto Shinvilla, que no soportaba ese tipo de deslices y menos con su ama.
* Talith suspiró, por algo Karzoug no la había enviado a ella en primer lugar, a pesar de lo inútil que era Khalib
<Talith> -No creo que al señor Xanderghul le haga mucha gracia el saqueo a su ciudad -señaló, sin embargo-, y si lo vamos a despertar...
<Abdelrat> -Es lo tradicional -dijo el engendro encogiéndose de hombros, pero ante una mirada dura de Shinvilla añadiendo el omnipresente-: Señora.
<Talith> -Sí, pero no si queremos que Xanderghul nos eleve por encima de las otras satrapías en sus preferencias -dijo Talith, aunque algo dentro de ella lamentaba lo de dejar pasar el saqueo
<Abdelrat> -Es posible que Shinvilla se refiriese a las posesiones de ciudadanos ya... desaparecidos. Señora.
<Talith> -Cogeremos algunas cosas, eso será nuestro pago. Pero en modo alguno saquearemos a lo grande. Espero conseguir que el señor Xanderghul nos vea con buenos ojos
<Talith> -Supongo, pero aun así, pertenecen a Cyrusian. Bueno, me lo pensaré. Shinvilla, avisa cuando la campeona esté lista
* Talith maldice interiormente al engendro y a su administradora por haber despertado las ansias de su runa y haberla tentado a hacer algo que sabía mala idea
<art2DM> Poco menos de media hora después Shinvila advirtió a Talith de que la campeona acababa de llegar.
* Talith indica que la haga pasar a su estudio, y empieza a recogerlo todo
<Talith> -Avisa también a Nathan y al caballero
<Shinvilla> -Están listos y cargados de testosterona, excelentísima -dijo Shinvilla antes de salir como un rayo para volver junto a la mujer.
<Talith> La media hora le ha dado tiempo a Talith a serenarse de la confusión que la sugerencia de Shinvilla ha provocado en ella. Seguía creyendo que lo mejor era no saquear a lo grande, pero la tentación... ah, la tentación era grande
* Talith se acaricia la runa distraídamente, sabiendo que Karzoug probablemente también desease el saqueo antes que las buenas relaciones. Maldita avaricia
<Talith> Así que acogió bien la llegada de la campeona, como una distracción que la sacaba del tirón de la runa
<art2DM> La nueva campeona era... vale, no era lo que hubiese esperado Talith.
<art2DM> Era una mujer alta y fuerte, pero del tipo ágil, como una espadachina, no una guerrera de línea.
<art2DM> Su cabello era de un rojo muy intenso y lo más curioso de todo, sobretodo dado que venía de compartir la cama de Karzoug, era la sonrisa radiante que lucia.
<Sarina> -Señora Talith Symarast -dijo inclinando la cabeza respetuosamente al estilo korvo mas que al thassilonio
* Talith pensó que se notaba que era de la nueva era. A un auténtico shalasti no se le habría ocurrido siquiera usar un apellido. Y no dejaba de ser irónico que, siendo el taldane el idioma natal de las dos, hablasen en thassiloniano… formalidad hasta en eso
<Talith> -Bienvenida a mis dominios, Sarina -dijo sonriendo-. Bien, quisiera partir cuanto antes. ¿Algún problema?
<Sarina> -Ninguno señora, disculpe la tardanza.
* Talith minimiza aquello con un movimiento de mano. -No es una misión urgente. Simplemente cuanto antes vayamos, antes terminaremos
* Talith le devuelve una inclinación cortés de cabeza, a la usanza magnimariana. -Es bueno ver que contemporáneos van ascendiendo en las posiciones de poder de Shalast -dice sinceramente
<Sarina> -Es bueno que por fin llegue la civilización a Varisia -asintió la mujer-. Por no hablar de un gobernante fuerte, justo y apuesto.
<Talith> Espera… ¿justo y apuesto?, pensó Talith, con una mezcla de asombro e ironía. La mujer parecía creer sinceramente en sus palabras… no pronunciar las lisonjas vacías de costumbre hacia el señor
* Talith concibe una sospecha. ¿Sería capaz Karzoug de haber dominado a la pobre mujer?
<Talith> Bueno, claro que era capaz. Sería muy propio de él redirigir una magia de encantamiento ya presente hacia su propia persona
<Talith> -El señor Karzoug tiene muchos talentos -dijo ella, sin meterse en camisas de once varas pero incapaz de refrendar la opinión de la mujer
<Talith> -Y sin duda puede aportar mucho a Varisia, si quiere. Confiemos en que quiera
<Sarina> -No lo sabes bien -dijo con una risita que le recordó sus ratos con Lucien, y no tuvo duda de a qué se refería.
* Talith sonríe cortes y algo divertida por la insinuación de la campeona. -Ah, no tenía idea que ése fuera uno de sus talentos -dijo con diversión-, ahí no tengo experiencia de primera mano. Pero admiro sus conocimientos
<Sarina> -La sola presencia de Thassilon y en especial Shalast ilumina Varisia, pero Karzie... el Señor Karzoug conseguirá elevar esta tierra de nuevo al lugar que se merece.
<Talith> -¿Como es que pasaste de Korvosa a Shalast, si me permites el cotilleo?
<Sarina> -Es el mejor amante que he tenido, créeme
* Talith no duda de que Karzoug pueda ser bueno en esas lides… después de todo, ha tenido siglos para practicar y aprender. Pero le costaba imaginárselo interesándose por algo más que de sus propios deseos y necesidades
* Talith intenta vislumbrar auras de encantamiento en la mujer
<Talith> -Tiene cuatro siglos. Imagino que eso da oportunidad a tener mucha experiencia -dijo Talith divertida-. Pero no dudaba de tu palabra
<Sarina> -En mi pasado no hay mucho misterio. Fui una de las soldados-esclavas de la anterior reina de Korvosa y huí de allí tras su caída con algunas de mis compañeras. Por suerte fui a caer en los amables brazos del señor.
<art2DM> Talith vio bastantes auras mágicas, transmutación, adivinación, conjuración.... Parecía que el señor no habia ahorrado en magia para su nueva campeona.
<art2DM> Pero si allí había un encantamiento no era capaz de verlo
<Talith> ¿Amables? Vale, estaba encantada seguro, con aura visible o no. O eso, o el maestro había hecho un trabajo de manipulación psicológica digno de Eurythnia...
<Talith> Claro estaba que sobre gustos no había nada escrito. Y algunas se cegaban cosa fina con sus amantes
<Talith> -Sí, es una suerte. Tengo entendido que Ileosa fue una calamidad para Korvosa y sus súbditos
<Sarina> -Oh sí, es experimentado. Pero para lo importante parece un joven. Ya me entiendes -dijo agradablemente la mujer, que parecía informal y risueña, sobretodo comparada con los shalastis.
<Talith> -Pero bueno, son nuevos tiempos. A ver donde nos conducen
<Sarina> -No comenzó mal la reina -dijo sombría-. Pero esos malditos diablos la echaron a perder.
* Talith le guiña un ojo. -Eso está bien. Todos confiamos en que le hagas relajarse. Diría que está demasiado estresado por exceso de trabajo, y eso no es bueno
<Sarina> -Normal, ocuparse de todo lo que se ocupa no puede ser bueno para él. Aunque es tan capaz que una a veces se olvida.
<Talith> -No fueron los diablos los que la corrompieron, por lo que me ha contado uno de los héroes de la ciudad. Pero para el caso es lo mismo. Es trágico cuando esos infortunios trucan las vidas de quienes pudieran haber hecho grandes cosas -refiriéndose a Ileosa
<Talith> -Y más trágico todavía cuando eso desemboca en la perdida de tantas vidas adicionales
<Talith> -Un derroche -simplifica en un estilo típicamente shalastiano
<Sarina> -Oh cierto, Karzie me ha dicho que has engatusado a la Sombra.
<Sarina> -Yo no sé si podría. ¿No te da algo de... repelús?
* Talith piensa que más asombrada está ella con el entusiasmo de Sarina hacia su propio amante
<Talith> -No, es encantador cuando quiere. Y es eurythnio, así que también muy hábil -añade con otro guiño
<Talith> -La verdad es que nunca me he fijado demasiado en el aspecto físico. Y el embajador eurythniano deslumbra con su personalidad e intelecto -suponiendo que lo que la inquietaba eran los rasgos diabólicos de Lukke
<Sarina> -Yo sólo lo vi una vez y, sin ofender, me pareció un cabrón frío y un tanto acojonante.
<Talith> -Todos los seres en posición de poder lo parecen cuando están ejerciendo su trabajo, querida
<Talith> -¿Cuándo lo viste?
<Sarina> -En Korvosa, antes de que la reina lo declarase en busca y captura.
<Talith> -Ya imagino, aunque preguntaba por el momento y lugar concreto
<Talith> -El entorno explica mucho de nuestras impresiones
<Sarina> -Fue tras su asalto al Hospital Real.
<Sarina> -Por cierto, sé que no nos conocemos desde hace mucho, así que no te culparé si crees que soy una caradura pero... ¿Podrías hacerme un favor, tú que tienes contactos en Korvosa?
* Talith le hace un gesto para que se explique, sin comprometerse antes de saber cual es la petición
<Sarina> -Veras, mi antigua comandante y amiga se quedó en Korvosa y me gustaría saber si está bien. ¿Podrías preguntarle a la Sombra o algo?
<Talith> -Claro. ¿Cómo se llama?
<Sarina> -Sabina, Sabina Merrin.
<Talith> -Ah, la antigua comandante de las damas grises. -Y amante de Ileosa, según decían los cotilleos por Magnimar
<Sarina> -Sí, Sabina cuidó de todas nosotras cuando la reina comenzó a estar mal de verdad. No sé qué habríamos hecho sin ella.
<Talith> -Preguntaré por ella. Creo que la encarcelaron tras la caída de Ileosa, pero imagino que a estas alturas esa situación puede haber cambiado. -Por lo que Talith sabía Korvosa era de justicia expeditiva, con lo cual si eso no había cambiado, o la habrían liberado o ejecutado a aquellas alturas
<Sarina> -Gracias. Sé que no tengo que tener muchas esperanzas, pero al final, cuando la reina estaba realmente mal, ella ayudó a esos rebeldes a atacar a los diablos. Pero no creo que vayan a tenérselo en cuenta.
* Talith asiente. -Preguntaré por ella al embajador. En realidad, creo que lo haré antes de que marchemos
<Sarina> -Oh ¿De verdad? ¡Muchas gracias! Eres muy amable.
<Talith> -Dicen que la nueva reina de Korvosa es una persona justa. Esperemos que lo haya tenido en cuenta
<Talith> -Ningún problema. Es una simple pregunta
<Sarina> -Bueno, me estás haciendo un favor y tirando de tus contactos cuando no tendrías por qué hacerlo. Gracias.
* Talith le dedica una sonrisa amable. -Entre contemporáneos tenemos que ayudarnos -bromeó
<Talith> -¿Es cierto lo que cuentan de los desvaríos de Ileosa? A Magnimar llegaron muchos rumores, pero ya sabes cómo son los rumores. Crecen a cada boca
<Talith> -Y además yo me los perdí. Cuando llegué a la ciudad todo había acabado y las historias habían tenido tiempo de fermentar y crecer
* Talith pensó que era poco diplomático indicar que había llegado tarde porque se había "entretenido" jugando con las tropas del señor y luego con el propio señor. Mala idea recordar que había forzado a Karzoug a realizar un trato, dado que aquella mujer parecía tenerle en aquella (incomprensible) adoración
<Talith> -Para que luego digan de la levadura... los rumores sí que fermentan -añade divertida
<Sarina> -La reina llegó a estar muy mal. Pero si la hubieses conocido al principio... Jamás había conocido a nadie con ese aire de autoridad y grandeza. Cierto que no está a la altura de nuestro señor, pero se le acercaba.
<Talith> -Sí, dicen que tenia mucho talento. Y que era tan hermosa como una ninfa
<Sarina> -Sí que lo era, pero no sólo era belleza física tenia... magnetismo, conseguía que te importase lo que decía.
<Talith> -Sí, hay personas así. Es un talento que siempre he admirado
<Talith> -Y supongo que es bueno en un gobernante. Lástima de la corrupción de Kazavon
<Sarina> -¿Perdona?
<Talith> -Ileosa. No fue corrompida por diablos, sino por una antigua reliquia perteneciente a la fe de Zon-Kuthon -explica ella-. Una lástima
<Sarina> -¿Quién te ha dicho eso?
<Talith> -Fuentes muy bien informadas que lo vieron de primera mano -dice Talith con naturalidad
<Talith> -Aunque el resultado fue el mismo
<Sarina> -Si esas fuentes es la Sombra yo no me fiaría demasiado. El también esta en el ajo con los diablos.
<Talith> -En realidad él y su grupo echaron a los diablos de Korvosa -informó Talith
<Talith> -¿Y esa reputación del embajador de Eurythnia, de donde sale? -preguntó curiosa
<Sarina> -Es en parte diablo. ¿No lo sabías?
<Talith> -Tiene sangre infernal, pero eso no significa nada. En los infiernos hay mucho politiqueo, muchas intrigas, e infinidad de facciones. Y él es un tiefling, no un ajeno
<Talith> -¿Es lo que te dijeron en Korvosa?
* Sarina se encoge de hombros.
<Sarina> -No es trigo limpio, lo sabe toda Korvosa. Incluso entre los rebeldes se rumoreaba.
<Talith> -Piensa que estabas en el bando contrario a él, querida. Los rumores que te llegaron eran distorsionados
<Talith> -Él ayudó a liberar la ciudad
<Sarina> -No, cuando te digo que los propios rebeldes con los que luchaba lo comentaban es porque era literalmente así.
<Talith> -Y actualmente tanto el gobierno de Korvosa como el eurythnio confían en él
<Sarina> -Al principio sólo parecía un niño de los barrios bajos un tanto raro.
<Sarina> -Pero... se volvió mas evidente el mal que llevaba dentro.
<Talith> -Era agente de confianza de la comandante de la revolución -informa Talith divertida, pensando que Lucien se divertiría con aquellos rumores-, la actual reina de Korvosa
<Sarina> -Sí, tenía talento para manipular. Pero a la gente de a pie, a la que no manipulaba, esos le tenían miedo.
<Talith> -Eso no significa mucho. A mí también me temen en Magnimar, y saben los dioses que he hecho por esa ciudad lo que ninguno de sus héroes ha hecho -observó Talith-. La gente sencilla se deja confundir con facilidad, Sarina
<Sarina> -Es posible, pero aun así la vez que le vi me puso los pelos de punta.
* Talith sonríe. -Sí, le gusta cultivar fama de duro
<Talith> -Cambiando de tema, ¿hay algo que necesites preguntarme acerca de nuestra tarea?
* Talith se levanta. -Bueno, iré a preguntar al embajador y a recoger a nuestro clérigo. Partimos en un cuarto de hora. Si quieres conocer al caballero Abdelrat y a mis dos asistentes, están ahora mismo en el salón de recepciones
<Sarina> -No, Karzie me ha dicho a qué íbamos y que tú eres la mejor en este tipo de cosas.
<Talith> -Ah, un halago valioso por parte del señor
<Sarina> -Se hace el duro, pero sabe lo que vale todo el mundo.
<Talith> -Sí, tiene buen ojo para los talentos -lo cual era cierto, aunque luego no supiera aprovecharlos adecuadamente, pero eso no lo iba a decir en voz alta
<Talith> -¿Te deja llamarle Karzie? Sí que le has calado hondo -sonríe Talith
<Sarina> -Oh, no debería hacerlo con otros. Pero sé que tú le tienes aprecio, es tu maestro después de todo, y la verdad es que necesito relajarme con alguien. Son todos tan estirados aquí.
* Talith se detiene antes de llegar al umbral de la puerta. -Aunque ahora te voy a hacer yo una petición, si no te importa...
<Sarina> -Claro que no, di.
<Talith> -Oh, tranquila. Sé que no es irrespetuoso. En realidad a toda la corte, no sólo al señor, le vendría bien un poco de relajación e informalidad
* Talith sonríe como una niña pequeña. -Me gustaría ver a Chellan. ¿Es posible? Es toda una leyenda
<Sarina> La mujer se echó una mano a la cintura y Talith vio entonces un cinto con la vaina que llevaba, seguramente oculto con encantamientos para que nadie le prestase atención.
<Sarina> Pero cuando desenfundó aquella cimitarra dorada fue imposible no hacerlo, y menos con los sentidos aumentados de Talith.
<Sarina> Aquella cimitarra brillaba no como oro, sino como el sol, y el entramado mágico era tan espeso y condensado que apenas podía ver el material cuando recurría a su vista arcana.
<Talith> -Es hermosa -apreció Talith-, aunque siempre consideré una extravagancia su primera portadora. Pero al menos Chellan fue una extravagancia y no una barbaridad como el caso de otras alara'hai
<Talith> -Gracias, Sarina. Siempre es curioso echar una ojeada a una leyenda
<Sarina> -¿Extravagancia por?
<Talith> -¿No te han contado la historia de la espada?
<Talith> -Cuando los transmutadores de la Forja Rúnica presentaron la espada recién forjada al primer Señor de la Avaricia, el excelso Kaladurnae, lo hicieron con un regalo adicional
<Talith> -Una mujer constructo inteligente hecha de oro y piedras preciosas, la que sería la primera portadora de la espada
<Talith> -La mujer se llamaba Chellan, y según la leyenda destacaba en todo, desde el arte de la esgrima a artes más comunes como danza, canto o pintura
<Sarina> -Sí claro. ¿Pero por qué dices que es extravagante? -preguntó confusa.
<Talith> -Por escoger un constructo como portador de la espada, querida
<Talith> -Por muy buenos que sean, no dejan de ser constructos
<Talith> -Y en este caso duró muy poco.
<Talith> -Las energías arcanas que la animaban duraron solo 5 breves años
<Talith> -No quiero imaginarme cuánto costó la construcción de la propia Chellan, sólo para que funcionara cinco años…
<Sarina> -Si era tan buena ¿Que importa como naciese?
<Sarina> -Y una vez me dijo Sabina que las estrellas que más fuertes brillan son las que antes se apagan.
<Talith> -Porque fue un derroche invertir tanto dinero y tanta magia en crear algo de tan breve duración, cariño, cuando un portador humano maestro en el arte de la esgrima es una inversión más barata y segura
<Sarina> -Es una manera de verlo. ¿Pero, sabes cuantos soldados suelen terminar siendo unos maestros en la esgrima?
<Talith> -En todo caso, parece que Chellan cedió parte de su esencia a la espada al dejar de funcionar, convirtiéndola en el arma que ahora tienes entre las manos. Algo más complejo de lo que planearon sus creadores
<Talith> -Oh, sé que no tantos, pero siempre hay unos cuantos
<Sarina> -Unos pocos. Uno de cada mil. ¿Sabes cuanto cuesta entrenar y mantener vivos a la vez que con experiencia a mil soldados un par de décadas?
<Sarina> -Y hablamos de un simple maestro, un talento como el que tenía mi comandante es algo que se ve cada dos generaciones, con suerte.
<Talith> -De todas formas, sigue siendo mejor que lo que hicieron otros señores rúnicos -pensando en la barbaridades que hicieron otros para despertar su espada... como Sorshen
<Talith> -En los tiempos antiguos había más talento. Parece que perdimos mucho con la caída de la piedra estelar -explica ella
<Sarina> -No creo que hubiese más naturales entonces. Puede que sí más magos, el Señor me ha explicado que una buena crianza y educación hace mucho.
<Sarina> -Pero los naturales... esos nacen, no se hacen.
<Talith> -A veces entiendo que los antiguos nos consideren tan bárbaros y disminuidos, aunque en gran parte sea obcecación por su parte. Pero en otra parte... es verdad
<Sarina> -Oh, no te lo tomes a pecho, cuando dicen cosas así es sobretodo por nostalgia.
<Talith> -Sí. Pero antes nacían más talentos. Quizá fuera por la manipulación aboleth
<Talith> -Antes no era tan raro la gente que alcanzaba poderes que hoy consideramos propios de semidioses. Hoy es algo prácticamente desconocido eso
<Talith> -Han cambiado las cosas. Si para bien o para mal, no lo sé. Pero han cambiado
<Talith> -No, no es solo nostalgia. La raza azlanti estaba más dotada que las razas actuales
<Sarina> -Por lo menos no nos vamos aburrir.
<Sarina> -No, no es solo eso -dijo la muchacha más seria-. Pero eso tiene más que ver de lo que crees.
<Talith> -Sé muy bien que muchos exageran porque echan de menos los tiempos antiguos y consideran estos insufribles
<Talith> -Pero sólo hay que ver los registros... para ver que antes había más talento
<Sarina> -¿Quien no añoraría su época en esa situación?
<Talith> -No les culpo. Salvo cuando resultan ofensivos -sonrió
<Talith> -La mayoría es cortes con esas añoranzas, pero hay algunos que no se cortan un pelo haciéndonos de menos
<Talith> -Aunque imagino que a ti no te lo dirán a la cara, mientras mantengas el favor del señor
<Sarina> -Siempre ha habido gente que expresa así su inquietud interior.
<Talith> -Por expresarlo de una forma amable -asiente ella
<Sarina> -¿Por qué dices eso? Tú también gozas de su favor.
<Talith> -No de la misma manera, querida
<Sarina> -Oh eso espero -dijo riendo-. Sé que son muy del amor libre y esas cosas en Thassilon pero sigue gustándome tener a mi hombre para mí.
<Sarina> -Pero es verdad que gozas de su favor.
<Talith> -No creo que puedas tenerlo en exclusiva. Sé que está buscando concubinas para su harem. Claro que en Thassilon las concubinas no cuentan para nada. Son simples esclavas
<Talith> -Puede ser, pero es diferente -sonríe ella
<Talith> -A mí me necesita para que le haga el trabajo sucio, eso es todo. Pero hay otra gente que puede hacer eso. Aunque, de momento, ninguno que sepa tanto del mundo moderno como yo
<Sarina> -Bueno, no es que en Korvosa fuesen muy distintas las cosas con las criadas domesticas.
<Sarina> -Eres su aprendiza, Talith, y cada vez delega en ti más trabajo importante. ¿De verdad crees que lo haría con cualquiera?
<Talith> -Sí, no te tienes que preocupar por las concubinas -asiente ella-. Es parte de las costumbres del mundo antiguo que estaría bien que abandonaran, pero que imagino que ni querrán planteárselo, por muy anacrónicas que parezcan con la época actual. Claro que no son tan anacrónicas si nos vamos a naciones más sureñas
<Talith> -¿Perdón? -pregunta, confundida
<Sarina> -¿Qué? Todo el mundo lo sabe. Has desplazado a Khalib, el señor no sólo te encarga sus trabajos más delicados sino que además consulta contigo más que con nadie.
* Talith se encoge de hombros, pensando que si era así Karzoug tenía extrañas formas de demostrarlo
<Talith> -No estoy segura de que haya desplazado a Khalib, pero es bueno saber que el maestro me valora
<Sarina> -Él no te lo va a decir, pero fíjate en lo que te encarga.
* Talith sonríe, aunque no señala que la manda a ella en último lugar
* Sarina la mira y sonríe como si le adivinase el pensamiento.
<Talith> -Me alegro que me tenga en estima -dice simplemente-, Bueno, será mejor que nos pongamos manos a la obra
<Sarina> -Te manda cuando la cosa demuestra ser difícil. ¿Sueles enviar a tu mejor hombre para cada tarea haciéndole perder el tiempo, o lo haces sólo cuando es necesario?
<Talith> -Oh, pero despertar a Xanderhul no es una tarea cualquiera, querida. Se trata de interaccionar con un señor rúnico, y el más poderoso por añadidura. Así que la persona a la que mandas dice mucho de lo que quieres presentar ante él. Y observa que mandó primero a Khalib
<Talith> -Lo cual está bien, no me malinterpretes. Él es su primer aprendiz
<Sarina> -Cielo, Khalib ni siquiera pisó Cyrusian, sólo mandó a sus subordinados a explorar.
<Sarina> -Él tenía razón con que eres tan lista como inocente -dijo la muchacha sin mala fe.
<Talith> -Pero no conviene cegarnos creyéndonos más importantes de lo que somos. Tengo los ojos abiertos respecto a eso. Sé qué le soy útil, y diría que habría perdido mucho si hubiera tomado otro camino que uniéndome a Shalast. Pero hay límites...
* Talith arquea una ceja. -¿Inocente?
<Sarina> -Tampoco quiero hacerte sentir incómoda.
<Sarina> -Pero piensa un poquito en lo que te he dicho -dijo la campeona y le guiñó el ojo para salir de la habitación (sin su consentimiento).
<Talith> -Tranquila. Mi cara dura es legendaria. No soy una delicada flor de jardín
<Sarina> -No pretendía ofenderte.
<Talith> -No me has ofendido -dijo divertida-. Puedes hablar llanamente
* Talith se dirige a la sala de adivinaciones, y usa el espejo de escrudriñamiento para ponerse en contacto con Lucien
End of #Korvosa buffer Sat May 28 03:54:26 2016
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 15:41

Empendiendo el viaje. En camino hacia Cyrusian, 6 Erastius, día del trabajo. log nº T09

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Mon May 30 01:15:26 2016
<art2DM> La expedición hubo de demorarse por una inesperada visita de Lucien al señor rúnico, una audiencia que no podía ser demorada por consideraciones políticas
* Talith decide tomarse también un rato de relajación con Lukke. Después de todo, era ella quien establecía el calendario y ritmo de la expedición. Que la esperaran
<Talith> Aunque cuando Lukke vuelve a Korvosa y ella va a reunirse con su equipo, se da cuenta de que no le ha comentado la inquietud de Sarina. Bueno, daba igual… una excusa más para llamarle un poco más adelante
<art2DM> Con el grupo preparado, armado y con los suministros que os había preparado Shinvilla partisteis hacia el norte del viejo Thassilon, que ahora era en parte la región sur de las tierras ulfen y el reducto de gigantes y otras bestias que los reyes linnorm no habían conseguido doblegar en cinco milenios.
<art2DM> Uno de los magos rúnicos de Shalast estaba esperando para aplicaros a todos magia de vuelo de larga duración con la que cubriríais la primera parte de vuestro viaje. Al menos hasta llegar cerca del bosque donde, según Abdelrat, era mejor caminar. A los dragones les encantaba la comida que iba hacia sus bocas.
<art2DM> El mismo mago os teleportó hasta los limites de Shalast, cientos de millas hacia el oeste permitiéndoos cubrir con vuelo la distancia que os restaba en poco mas de un día
* Talith pregunta al mago cómo se llamaba
<Talith> -Me gusta intentar conocer a toda la gente de Shalast -dijo con una sonrisa
<art2DM> -Karreixondalianal -dijo el mago, al que al parecer el peso de su propio nombre lo hacía ser tacaño con las palabras
* Talith parpadea, aquel era un nombre más propio de dragón que thassiloniano. Los padres de aquel hombre debían haber tenido muchos delirios de grandeza.
<Talith> -¿Tal vez podamos hablar más adelante? -sugiere Talith
<art2DM> -Sí, señora -respondió Karreixondalianal que parecía tener algo de mago de pereza, a juzgar por su indolencia.
* Talith piensa que aquella indolencia es muy poco propia de un siempre atareado shalasti. En Shalast el tiempo era oro… o, más bien, metal estelar
<art2DM> Habíais decidido hacer un descanso al mediodía antes de emprender la ultima etapa del trayecto a pie. De momento sólo os habíais encontrado con unos pocos wyverns, bastante agresivos según la experiencia de Talith y habíais visto bastantes movimientos de gigantes. Al parecer estaban envueltos en sus propios preparativos para resistir las anexiones de Khalib.
<art2DM> Jalia y Senata, como siempre, estaban sobre Talith cubriéndola de todo, y también de todos, en especial de los compañeros del grupo. Demasiados de los aprendices de los Señores caían a manos de compañeros de satrapía, y aquí había muchas personalidades políticas.
<art2DM> Sarina por su parte parecía relacionarse con todos con amabilidad, aunque cuando Nathan actuó a la defensiva ante una compañera korva quedó bastante claro que la muchacha no era tonta ni simplona.
<art2DM> Nathan por su parte parecía aislado de todos, rehuyendo al engendro y a la campeona y quedándose más cerca de Talitha, aunque no tanto como para que sus lamias bufasen.
<art2DM> Y finalmente Abdelrat, que pareció seguir con entusiasmo el buen humor de Sarina hasta que recordó que era la amante de Karzoug. Algo que pareció enfriarlo (además de confundirlo)
* Talith encuentra graciosa aunque comprensible la reacción de Abdelrat. Karzoug no solía ser generoso con lo que consideraba suyo
* Talith mira brevemente a Sarina, y se pregunta si conocerá los rumores. Decide que probablemente no
* Talith hace una seña para que Nathan se acerque, entendiendo que pudiera sentirse raro si todavía no se había adaptado a las extrañas formas de hacer de Shalast
<Talith> -No te preocupes, con el tiempo este tipo de tiranteces se suavizaran. O eso espero -le dice en voz baja-. Esto es un poco distinto que en una compañía aventurera al uso
<Nathan> -Nunca he sido sociable, señora. Mi deber es mi vida.
<Talith> -Una filosofía valiosa, desde el punto de vista de líder de expedición. -Aunque también aburrida para alguien tan joven, pensó
<art2DM> Tras ese breve descanso el grupo prosiguió hacia el noroeste acercándose hacia las montañas, y donde se encontraban las ruinas de Xin-Cyrusian.
<art2DM> Algo extraño, pensó Talith, ya que aunque era una zona salvaje, como casi toda Varisia, había poblaciones cerca. Y algo del tamaño de Xin-Cyrussian no debería pasarse por alto.
<art2DM> Cuanto más avanzabais, más tiempo pasaba Abdelrat lejos del grupo, buscando rasgos del terreno con que orientarse y explorando. Y Talith tenía que reconocer que para un tipo que llevaba una armadura completa de oro resultaba curiosamente sigiloso.
<art2DM> A medida que ascendíais el frío iba subiendo por momentos de una forma muy acusada. Talith sabía que estaban yendo hacia las fronteras de la tierra del invierno eterno, lo que seguramente explicaría aquello. Sólo esperaba no verse envuelta en uno de los constantes choques armados entre las tropas del reino de las hijas de Baba-Yaga y las de los reyes linnorm.
* Talith no se siente incomodada por el frío. En las elevadas altitudes de Xin-Shalast no hacía menos frío, y por añadidura, el aire era mucho más tenue, aunque esto último cambiaría pronto con la reparación de los antiguos portales elementales. Uno de los objetos mágicos que Talith portaba no sólo la protegía contra magia hostil, también la escudaba contra temperaturas inclementes
<Abdelrat> -Mi señora -dijo Abdelrat a un paso de Talith, como si hubiese aparecido de la nada. Y por la reacción de sus dos lamias ellas tampoco le habían escuchado acercarse tanto y estaban a punto de demostrarle lo poco que les gustaba que lo hiciese.
<Talith> -Tranquilas, chicas -les calma
<Talith> -Dime, Abdelrat
<Abdelrat> -Se acercan criaturas, varias docenas, grandes. Parecen que están en algún tipo de incursión. No creo que nos busquen, más bien parece que se dirigen hacia las tierras bajas, pero pasarán cerca.
<Talith> -¿Quá clase de criaturas?
<Talith> -Las evitaremos si podemos, no quiero enfrentamientos innecesarios. ¿Algún lugar donde ocultarnos hasta que pasen?
<Abdelrat> -Nunca había visto unas como ésas. Miden algo más de tres metros, humanoides, con largos colmillos y tienen la piel de un azul blaquecino.
<Abdelrat> -No aquí. Esta zona tiene poco lugar donde guarecerse, y están alerta.
<Talith> -Trolls de hielo. Son más inteligentes que el troll medio, pero no demasiado
<Talith> -Podemos engañarles con magia de invisibilidad, si no nos acercamos demasiado creo que valdrá. No tienen olfato, al menos que yo sepa
<Abdelrat> -Nunca había oído hablar de esas criaturas -dijo el engendro entre curioso y molesto.
<Talith> -Quizá no existieran en vuestra época, ¿quien sabe?
<Talith> -Sospecho que mucho ha cambiado desde entonces
<Abdelrat> -Qué divertido -dijo Abdelrat con una sonrisa salvaje, aunque ante una mala mirada por parte de Jalia añadió-: Señora.
<Talith> -Yo daré invisibilidad a Sarina y a mí misma -decide
<Talith> -Albelrat, si no te importa ocúpate de Nathan
<Talith> -Y tú de tu compañera -dice a Senata con una sonrisa-, así repartimos el gasto
<Talith> -Cuidado con no separarnos mucho ahora que no nos veremos
<Abdelrat> -Por supuesto, señora -dijo el engendro, divertido, yendo hacia el clérigo que no lo miraba con mucho cariño y mientras Jalia recibía su invisibilidad de Senata con una ternura muy disimulada pero de la que Talith se dio cuenta.
<Abdelrat> -Yo puedo verles, señora -dijo el embozado engendro.
* Talith podía ver las auras de los conjuros, lo cual era suficiente para situar la posición de sus compañeros
<Talith> -Bien, intenta que no pasemos demasiado cerca de los trolls. No son sordos
* Talith toca a Sarina y la vuelve invisible, para después hacer lo mismo consigo misma
<Abdelrat> -Sí, señora -susurró el invisible engendro desde una posición que Talith diría era excesivamente corta
* Talith piensa con diversión que Abdelrat se arriesgaba a que sus lamias le cortasen la cabeza
<art2DM> Poco después y mediante los avisos de Nathan el grupo paso entre las filas de los trolls.
<art2DM> En total vieron a la mitad del grupo, unas dos docenas de trolls, que avanzaban en una formación irregular hacia las tierras de los humanos.
<art2DM> Talith recordó entonces las historia que había oído en Galduria sobre el gusto que habían adquirido los trolls de hielo de Irrisen por la carne humana.
* Talith se pregunta qué andarán pergeñando aquellos monstruos
<art2DM> Tras un cuarto de hora más Abdelret indicó que acababan de dejar detrás la retaguardia del grupo, aunque habían perdido un buen rato y la noche se les echaba encima. Le tocaba a la jefa decidir qué quería hacer.
<Talith> -¿Estamos muy lejos aun?
<Talith> -Debí pedir a nuestro amigo cuasi-dragón que nos conjurara unas monturas etéreas, habríamos viajado más rápido
<Abdelrat> -Sí, señora, hoy no llegaremos. Medio día quizás.
<Abdelrat> -No por estas montañas, señora. Y no sin que nos viesen -indicó el engendro.
* Talith asiente. -Yo no necesito dormir más de dos horas, pero supongo que no tiene sentido que lleguemos fatigados. Cyrusian ha esperado casi once milenios, podrá esperar una noche más
<Talith> -Las monturas etéreas pueden volar si el mago que las conjura es lo suficientemente poderoso. Eso y unos invisibilidades, y no nos habrían visto
<Talith> -Da igual, de todas formas
<Abdelrat> -No ante los dragones -recordó el engendro.
<Jalia> -Engendro, aprende a usar tu lengua ante una señora de Thassilon o piérdela -bufó la más agresiva de sus lamias.
* Talith sonríe. -Tranquila, Jalia. Es bueno que den sus opiniones, mientras lo hagan con cortesía
* Abdelrat alzo las manos como disculpándose, aunque la sonrisa en sus ojos indicaba que no se sentía muy arrepentido.
<Abdelrat> -Mil perdones, señora.
<Talith> -No te disculpes por dar tu opinión -tranquilizó ella
<Abdelrat> -No ha usado vuestro titulo, ni la cortesía mínima, señora -recordó Jalia, que parecía un perro protegiendo a su dueño.
<Talith> -Ah sí el protocolo... no olvides el protocolo, Abdelrat -dijo Talith, aunque guiña un ojo al engendro
<Abdelrat> -Por supuesto, señora -respondió el engendro con una sonrisa cómplice y... quizás algo mas. Aunque seguramente Talith se lo había imaginado.
<Talith> -Avancemos un poco más. Luego conjuraré una mansión extradimensional para descansar esta noche -dijo Talith, pensando en lo que habían cambiado las cosas desde que salir de aventuras era dormir en cualquier sitio que encontrasen
<Talith> -Supongo que la mayor parte de vosotros agradeceréis una buena cena también. Guía, Abdelrat
<art2DM> Las lamias asintieron con aprobación
<Abdelrat> -No sabéis cuanto señora, se diría que tan grata compañía despierta mis apetitos -respondió el engendro girado en dirección a la maga.
<Talith> -¿Apetitos de varios tipos? -replica Talith a mala uva, antes de que las lamias pudieran regañar al engendro
* Abdelrat pareció confuso pero solo un momento antes de esbozar una sonrisa.
<Abdelrat> -¿Qué es el apetito, sino aquello que nos urge a llenarnos con lo que necesitamos, no sólo para la vida, si no para el gozo?
<Talith> -Un pensamiento muy thassiloniano. Seguro que hay alguna poesía o algo que dice algo así -dijo divertida
<Abdelrat> -Puede que algo haya, señora mía -dijo el engendro al que Jalia miraba mal, aunque Senata parecía amonestar con la vista, aunque con todo respeto y educación, a Talith.
* Talith ignoró la reprimenda de su lamia, uno de los privilegios del rango era el poder pasarse el protocolo por donde no daba el sol, después de todo
<Talith> -No lo dudo, caballero. Bien, sigamos
* Abdelrat, tras una regia reverencia, guió al grupo unos kilómetros mas allá, hasta una quebrada ciega que era un lugar perfecto para la entrada a la mansión.
* Talith sonríe a Sarina, y habla con ella mientras andan.
<Talith> -¿Cómo había sido tu vida antes de unirte a Shalast? ¿Eran frecuentes este tipo de paseos de campo? -pregunta en tono ligero
<Sarina> -No -dijo la mujer divertida, aunque a ella no le interrumpió la lamia para recordarle el título de su señora, puesto que no estaba a su altura social-. Antes de escapar de Korvosa era una de las capitanas de la guardia real y antes de eso fui la responsable de la guardia de Puerta de Palin. Mi familia viv... vivía allí.
<Talith> -¿Pasado? -pregunta Talith parándose ante la quebrada-. ¿Ya no viven allí?
<Sarina> -Mis padres murieron durante la plaga, habían ido para buscar un remedio para la enfermedad de mi hermano -dijo la mujer triste pero como si fuese algo lejano, no un dolor fresco.
* Talith cierra los ojos para desechar una de las fórmulas arcanas que tiene en memoria y reemplazarla por la de la mansión extradimensional, pero los abre ante la frase de Sarina
<Talith> -Lo siento. Ha habido muchas pérdidas últimamente
<Sarina> -Sí. Así es la vida, supongo. Podemos perderlo todo, y cuando creemos que no nos queda nada más que la vida por perder encontramos el amor.
* Talith interceptó una mirada perpleja de Abdelrat y de Jalia hacia la mujer, como si no estuviesen seguros si hablaba en serio.
* Talith sonríe levemente a Sarina, y vuelve a cerrar los ojos, murmurando un conjuro que le permitió alcanzar el estado mental adecuado para recordar la formulación de otro conjuro
<Talith> Solo entonces contesta a sus subordinados
<Talith> -Sí -dijo Talith-, así es. Nunca sabemos cuándo perderemos algo o a alguien que valoramos
<Sarina> -Sí, lo único que podemos elegir es disfrutar cada momento a su lado.
* Sarina parecía feliz por haber encontrado a alguien a quien amar
* Talith se pregunta cómo demonios ha conseguido Karzoug una fidelidad tan asombrosa sin el uso de encantamientos... ¿quizás le hubiera juzgado mal, y había un ser humano decente detrás de toda su arrogancia, su egoísmo, y sus infantilismos?
<Talith> -Bueno, al menos ahora tienes algo de lo que alegrarte -dijo a Sarina, y comienza el lanzamiento del conjuro sin más pausas
* Talith abre la puerta de la mansión extradimensional con un toque
<Talith> -Vamos, entrad. Se volverá invisible cuando la cerramos. No creo que puedan localizarnos
* Talith entra en la mansión, una versión de una mansión shalasti de alto rango, ignorando a los sirvientes invisibles alineados en el vestíbulo y esperando órdenes
<Talith> Nada de efigies propias ni chorradas narcisistas típicas de los magos thassilonianos, pero sí habitaciones espaciosas y bien amuebladas, con plantas y cuadros con paisajes de Varisia.
<Talith> El comedor tenía una sola mesa, aunque muy amplia, y los platos ya estaban dispuestos en la mesa, aunque no todavía la comida
<art2DM> El grupo entró. Las dos lamias, a pesar de saber a donde iban, se ocuparon de asegurarse que no hubiese nadie emboscado y con un cabeceo de una a otra, llegaron a un acuerdo. Jalia se quedó junto a su señora mientras Senata revisaba las habitaciones
<Talith> -Chicas, es mi conjuro. ¿Qué salteadores va a haber dentro de mi conjuro? -preguntó, divertida por aquella paranoia irracional
* Nathan entró respetuoso y se quedó firme en un rincón esperando instrucciones, mientras que Abdelrat replegó su armadura y se quitó las botas para echarse en un mullido sillón.
* Sarina entró alabando a Talith por aquella preciosidad de mansión.
<Talith> -Pse -dijo Talith-, supongo que las personalidades aquí presentes agradecerán algo de lujo -sonríe a Sarina con algo de guasa
<Talith> -En Shalast parece que el lujo y la ostentación lo es todo. Y son artificios a los que me he tenido que acostumbrar. Aunque claro, ésta es magia de mucho nivel. En los viejos tiempos no habría soñado siquiera con tener el poder para poder crear algo así
* Talith no puede menos que pensar que lo que ella valoraba no era el lujo de la mansión, sino el gozo de poder crear magia tan compleja
* Senata volvió poco después indicando a su compañera que todo estaba en orden y se puso al otro lado de Talitha siempre vigilante.
<Sarina> -Bueno, sí que tiene pinta de lujoso -dijo la campeona rozando con la mano el mullido sillón.
<Talith> -La verdad es que todavía no he olvidado lo que era la vida de campo...
<Talith> Y repite: -Senata, ¿qué peligros va a haber en mi propio conjuro? -sonríe a la lamia, y ordena a los sirvientes que le traigan fruta y una cena ligera
<Senata> -Señora, las sorpresas vienen cuando uno actúa en base a la razón y no al protocolo.
<Talith> -Vosotros pedid lo que queráis. Después de la cena me retiraré a mi habitación a estudiar -señala una puerta-. Repartiros el resto de las habitaciones a vuestro antojo
<Talith> -Nathan, relájate y cena un poco, ¿vale?
<Nathan> -Sí, señora -dijo el clérigo, soltando aquel escudo mastodontico y aflojándose, un poco, la armadura.
<art2DM> Sarina ya había comenzado a quitarse algunas protecciones de malla que reforzaban su cuero. Mientras que Abdelret había esbozado hacia Talith una inconfundible mueca de decepción cuando dijo lo de cada uno a su habitación.
* Talith menea la cabeza. -Eres muy serio, Nathan -le dice, sentándose en un sillón con una naranja en la mano
<Nathan> -Siempre, señora -dijo el clérigo, sentándose con la espalda totalmente recta en una de las sillas.
<Talith> -Disfruta un poco de la vida, nunca se sabe cuando terminará. Ya ves lo que pasó con la familia de Sarina...
* Talith decide que no está bien incomodar al pobre muchacho, y le deja de dar la vara, la gente era como era
<Nathan> -Lo lamento, señora Sarina. -Fue toda la respuesta de Nathan, que parecía más incomodo con aquel grupo que cuando iba solo con Talith y su escolta.
* Talith decide que es mejor cambiar de tema, y lleva la conversación a cotilleos banales (y sin riesgos sociales) que circulaban por Shalast
<Jalia> -No creo que hayan muchos "cotilleos" como tales, señora -respondió Jalia a lo que Abdelrat se puso a contar una serie de anécdotas "recientes" de Xin-Cyrusian que hicieron reír incluso a Senata
* Talith sonríe, aprovechando para enterarse más de los modos de vivencia antiguos, mientras daba cuenta de una cena frugal pero nutritiva
<Talith> Pero después de la cena, se retira a su habitación, encontrándose singularmente aliviada por poder quedarse a solas. Algo que no había sentido nunca, curiosamente, ni siquiera con los grupos más plastas que le había tocado en suerte
<Talith> Bueno, menos con el paladín sermoneador, claro...
* Talith piensa que aun en uno de los apretones avariciosos de su runa, pagaría por no volver a oír un sermón de aquel paladín
<Talith> -Las cosas han cambiado mucho -le dice a Sylash cuando quedan a solas, la puerta cerrada
<Sylash> -Tú has cambiado mucho -asintió el familiar.
<Talith> -¿Yo he cambiado? Creí que no tanto -dijo Talith, sacando un libro de su bolsa, pero lo deja en su regazo sin abrirlo
<Talith> -En lo que importa sigo siendo la misma, creo
<Talith> -¿Crees que he cambiado tanto?
<Sylash> -Sí. Más seria, más preocupada. Pero entiendo lo que pretendes -dijo el familiar posándose en el hombro de ella y abrazándole el cuello.
<Talith> -Oh, diría que según los shalastianos no suficientemente seria -sonríe ella-, pero lo de preocupada supongo que sí es cierto
* Talith abraza el libro abierto contra su pecho, y se apoya contra el cabezal de la cama. -Aunque si hay alguien rara e intrigante aquí es nuestra amiga Sarina
<Talith> -En serio, dicen que sobre amor no hay nada escrito, pero esa devoción ciega... es muy extraña
<Sylash> -¿Extraña por? -dijo Sylash, revoloteando en su estilo inquieto habitual.
<Talith> -Puedo entender que pueda sentirse atraída por Karzoug. No es que sea exactamente guapo, pero tiene un porte regio cuando quiere, y edad suficiente para intrigar si quiere hacerlo. Pero tú le has conocido. No es un hombre de carácter agradable. Y es más crío que un niño de cinco años en muchas ocasiones
<Talith> -Diría que eso hace más bien difícil semejante devoción -Talith bufa, y vuelve a depositar el libro sobre las rodillas
<Sylash> -Tu chico-sombra también parece muy niño a veces -dijo el familiar con aspecto concentrado.
<Talith> -Sí, pero Lucien es niño en otros sentidos. Más agradables
<Sylash> -¿Ves? Estás más seria
<Sylash> -Aunque fue divertido eso que hiciste con el chico-sombra.
<Sylash> -¿Vas a hacerlo también con el chico-oro?
<Talith> -Sí que fue divertido -Talith ríe, recordando los días en la embajada-, echo de menos a Lucien, y eso que le he visto hoy mismo
<Talith> -¿Quien es el chico-oro, ratita con su armadura de oro, o nuestro serio clérigo con su pelo de oro?
<Sylash> -¡Ratita! -dijo Sylash risueño, mientras daba una voltereta aérea.
<Talith> -Diría que con ninguno de los dos, al menos en principio -dice Talith divertida, abriendo el libro, aunque pasa las hojas con parsimonia y sin prisas
<Sylash> -Te miraba como el chico-sombra, aunque no tan tierno.
<Sylash> -Ohhh... -dijo Sylash que orgullosamente se fue hacia la mesita y de la mochila de su maga sacó un pequeño libro de coloreables.
* Talith se echa a reír. -Sí, Abdelrat tiene pinta de saber disfrutar la vida. Pero no, por el momento no me lo planteo
<Sylash> -Sí, al cabeza-lata no le gustaría.
<Sylash> -Al menos parece más divertido que los anteriores.
<Talith> -¿No le gustaría? ¿Y eso por qué? ¿Por qué no es humano?
<Talith> -Los korvos son tan estrechos de mente en cuanto al tema racial
<Talith> -Supongo que Thassilon le quitará esos prejuicios
<Sylash> -Creo que tú le caes bien a cabeza-lata, pero chico-oro no.
<Talith> -Sí, eso se nota. Parte de ser korvo, parte de ser más tieso que el palo de una escoba
<Sylash> -Y Jalia parece muy enfadada con chico-oro -dijo Sylash con una risita cotilla.
<Talith> -Ohh aquí son muy estirados con el protocolo y ahora soy una persona muy importante aquí. Quien lo diría cuando nos conocimos, ¿verdad?
<Sylash> -Oh no es solo eso. ¿No has visto las miraditas que le lanza Senata? -dijo Sylash, el cual no sabía lo que era una miradita antes de que se acostase con Lucien y ahora parecía un experto
* Talith piensa que no debería haberlo dejado tanto tiempo con Shinvilla
* Talith se echó a reír. -¿Senata está colada por el clérigo-escoba, o por ratita?
<Sylash> -Le hace ojitos a chico-oro. Creo que es por sus poesías -dijo el duendecillo celestial-. Shinvilla me dijo que tenía cierta fama cuando... bueno el otro día antes de despertarse, ya sabes -explicó Sylash que aun tenia problemas para entender eso de diez milenios dormido.
<Sylash> -Pero bueno, como te decía parece que Shinvilla conocía a chico-oro. Igual su hija lo conoció entonces.
<Talith> -¿Su hija? ¿Que hija?
<Sylash> -¿No sabías que Senata es hija de Shinvilla?
<Talith> -No, no lo sabía -Talith mira a Sylash con aprobación-, pero tendrías que contarme estas cosas más a menudo, pequeño
<Talith> -Así que Shinvilla conocía a Abdelrat, mmm
<Sylash> -Sí, al parecer sirvieron al mismo señor una temporada, antes de que se independizara
* Talith medita la nueva información y sonríe
<Talith> -Es bueno que Senata se relaje. Es también muy seria. Diría que chico-oro podría hacerla reír y relajarse
<Sylash> -Creo que Jalia quiere que le siga haciendo "cosquillas" a ella.
<Talith> -Ohhh y luego dicen que no hay cotilleos jugosos en Shalast. Ja
<Sylash> -¿No te habías dado cuenta?
<Talith> -¿Jalia y chico-oro se han hecho cosquillas ya? Vaya, no me extraña que Senata ande a la caza entonces
<Sylash> -¡No! Jalia y Senata.
<Talith> -Ahh vaya vaya -dice ella-, no, no lo sabía, creí que simplemente eran amigas
<Sylash> -Noooo. Aunque cuando estas tú sí que es verdad que están más serias.
<Talith> -Parece que te has enterado de un montón de cotilleos
<Sylash> -¡Cooooootilleos! -dijo Sylash lanzado-. Según Shinvilla son lo mejor del mundo. Aunque según ella las historias de mis cuentos de colorear no cuentan como cotilleo.
<Sylash> -Verás, éste va de tres ositos que tienen una casa…
<Talith> -Sí, esos son otra clase de cuentos -sonríe ella, segura ahora de que su familiar la tomara el pelo
<Talith> -Definitivamente tenemos que hablar más a menudo. Como en los viejos tiempos
<Sylash> -Siiii.
<Talith> -¿Qué nos pasa, que últimamente casi no hablamos?
<Sylash> -Estás muy ocupada. Y cuando no lo estás parece que te duela la cabeza. Y cuando no, me miras raro.
<Talith> -¿Yo te miro raro? Ay, pequeño espero que no. Aunque temía que no te gustase Shalast. Es muy diferente... a lo de antes
<Sylash> -Es soso, aburrido. Aunque no es peor que todo ese tiempo peleando con ogros y paladines raros.
<Sylash> -Pero sé que lo haces por bien, y el bien es algo bueno, porque si bien no fuese bueno sería... bueno otra cosa, como chocolate... no, el chocolate es bueno... jummms
* Talith sonrió. Sabía que a pesar de su forma de expresarse, Sylash era muy inteligente, un genio. Y que intentaba animarla
<Talith> -Ya. A veces también me cansa a mí. Pero es nuestro futuro, pequeño, así que vamos a tener Shalast para rato
<Sylash> -Aun así hay cosas divertidas
<Talith> -Sí, a veces sí. Y espero que cuando crezca el número de habitantes mejore en cuestión de diversión
<Sylash> -Lo que no sé es qué ves de divertido en todas esas monedas y esas piedras de cristal
<Sylash> -¡Si intente comerme una el otro día y no sabía a nada!
<Talith> -No son divertidas... son útiles en los reinos de los hombres. La gente las valora y eso hace que te concedan poder. Y con poder puedo... cambiar las cosas
<Sylash> -Pero te divertiste con chico-sombra. Lo note por el TalSyl -dijo Sylash en referencia a cómo había bautizado el enlace entre ambos.
<Sylash> -Vaya...
<Talith> -Sí, mucho -se ríe ella-, habrá que buscarse otro como él para cuando él no esté
<Sylash> El celestial parecía sorprendido por aquella revelación.
<Sylash> -Siiiii. Yo quiero ver más cosquillas.
<Sylash> -¿Puedo elegir yo al siguiente? ¿Porfa?
<Talith> -¿Recuerdas cuando volviste rosa fosforito el pelo de paladín-plasta? ahh qué tiempos -se ríe Talith
<Sylash> -Jo, creí que así se animaría. Parecía preocupado y aburrido.
<Talith> -¿Ver más cosquillas? ¡Pero niño! ¿Eres un celestial de Desna, o de Calistria? -se ríe
<Sylash> -Eh, yo soy de Talith -dijo con una sonrisa.
<Talith> -Y no, el próximo lo elegiré yo. Búscate a una lyrakien mona tú -se ríe ella
<Talith> -Ah, muy bien -Talith extiende la mano para que se pose en ella
<Talith> -Te había echado de menos, pequeño
<Talith> -Tenemos que volver al terruño un día de estos y ver a padre y al padre Zanthus
<Sylash> -Si yo no me he ido - dijo risueño Sylash en la mano de Talitha.
<Sylash> -¿Una Lyrakien? Creo que de eso no hay.
<Talith> -Quizás me había alejado yo -dijo seriamente
<Talith> -Bueno, alguna habrá por este mundo. Ya sé que no hay tantos de vosotros por aquí, pero alguna habrá
<Talith> -Aunque era broma -sonríe
<Sylash> -Los lyrakien somos lyrakien, no chicos y chicas.
<Talith> -Bueno, supongo que lo veis con distinta perspectiva siendo celestiales y eso -acepta Talith
<art2DM> En ese momento llaman a la puerta educadamente.
<Talith> -Entra
* Jalia se asomó por la puerta.
<Jalia> -El engendro Abdelrat pregunta si le necesitareis para "cotejar el itinerario de mañana", señora -dijo la lamia con cierto tono de disgusto.
<Talith> -¿Va a haber variaciones de lo decidido? -inquiere ella, y sacude la cabeza, indicando que no estaba interesada en otros tipos de "cotejos"
<Talith> -Entra si quieres, Jalia
* Talith cierra el libro con cuidado, uso previo del marcador, y lo deja sobre la cama
* Talith atisba al engendro tras la lamia
* Talith suspira
<Talith> -Abdelrat, pasa -dijo Talith-, quizá sea mejor que me contestes tú mismo
<art2DM> Jalia se aparta reticente y el engendro pasa y hace una reverencia exagerada. Por la cara de Jalia, diría que le presenta el culo a la lamia.
<Abdelrat> -Señora, sólo me preguntaba si querréis repasar el trayecto para mañana o algo por el estilo.
<Talith> -El algo por el estilo dejémoslo. Pero está bien, dime sobre el trayecto
* Talith pone una mano en su barbilla y le mira burlona, sin indicarle que se sentase
<Abdelrat> -Por supuesto, señora -dijo el engendro, que no perdió la sonrisa.
* Talith hace un gesto a Jalia indicando que pasase o se retirase, como quisiese
<Abdelrat> -Mañana deberíamos tener otras tres o cuatro horas de ascenso a este ritmo antes de llegar a la zona de nieves perpetuas. Desde ahí no quedará mucho hasta la entrada a lo que queda de Xin-Edasseril -explicaba el engendro, mientras Jalia intercambió un gesto con Senata, tras lo cual pasa cerrando la puerta y vigilando al engendro.
<Abdelrat> -Pero ese "no quedara mucho" será a base de estar expuesto a los dragones -advirtió
<Abdelrat> -Las anteriores expediciones no han encontrado muchos más problemas en esa zona. Al parecer los dragones lo han dejado todo limpio.
<Talith> -Sí, lógico. Donde hay dragones pocos más depredadores suele haber. No es que admitan mucha competencia
<Abdelrat> -Y hay un montón -explicó el engendro.
<Talith> -Uff, y eso que suelen estorbarse unos a otros
<Talith> -Dragones. ¿Conoces rumores acerca de los que podríamos encontrarnos?
<Abdelrat> -El descenso a la...
<Abdelrat> -¿Rumores, señora?- preguntó confundido el engendro.
<Talith> -Bueno, si conocías algo por tus observaciones o por tu pasado. Y si sabías algo de la historia de los dragones, los dragones son criaturas poderosas con nombres y a menudo reputación. Perdona la imprecisión
<Abdelrat> -Disculpad vos señora, algo me habrá distraído -dijo el engendro con una sonrisa radiante.
* Talith le devuelve la sonrisa
<Abdelrat> -Señora, he estado aquí antes. He estado con tres de las cinco expediciones que han venido hasta aquí.
<Talith> -Lo sé. Por eso lo decía. En fin, centrémonos. Tenemos que atravesar un terreno despejado a la vista de los dragones
<Talith> -Esconderse de los dragones será más problemático
<Abdelrat> -Sí, señora. Pero si cruzamos el terreno despejado debería reducirse su peligro
<Talith> -¿Pero el terreno despejado no nos hará más visibles a ellos?
<Abdelrat> -Sí, mucho. Pero es mucho mejor que descolgarse por la abertura.
<Abdelrat> -Y una vez pasado el terreno despejado podremos descender por un sistema de cuevas.
<Talith> -Cuevas que tendrán sus propios peligros, pero al menos no serán dragones
<Abdelrat> -Sí, señora. Los túneles tienen bastante actividad incorpórea y unos pocos no muertos corpóreos.
<Talith> -Rutina. Sigue siendo mejor que los dragones, y tenemos un clérigo con nosotros
<Abdelrat> -Sí, señora
<Talith> -¿Qué abertura? ¿Cómo es?
<Abdelrat> -Es un agujero, parecido a un barranco pero más... falso. Se nota que no es natural. Parece como si una capa de piedra hubiese crecido alrededor de la ciudad para protegerla, y una grieta irregular en la parte superior se hubiese derrumbado
<Talith> -Me preocupa ese terreno despejado. A los dragones no se les engaña tan fácilmente. ¿Cómo es de grande ese terreno?
<Abdelrat> -Varios kilómetros, señora. Si nada nos retrasa deberíamos haber llegado a esa zona cuando el sol esté alto. En esa zona la nieve es casi prístina, el reflejo del sol debería cubrirnos.
<Abdelrat> -Después llegaremos la ciudad propiamente dicha y aquello... bueno, no se puede explicar con palabras cómo han acabado las capas de ilusión.
Abdelrat> -Pero aquello es un zoo.
<Talith> -Uf, me imagino que sea… pintoresco. Por decirlo de alguna manera
<Abdelrat> -Dragones, celestiales atados medio chiflados, alguna manifestación no muerta, algunos constructos y... cosas más raras.
<Talith> -Sí, ya he visto ese tipo de cosas raras en algunos lugares de Haruka. Son puros zoos. Mismo en más de una de nuestras instalaciones los guardianes y ajenos ligados las han convertido en un circo. Han sido muchos milenios para estar atados en un lugar
<Talith> -¿Qué clase de ilusiones podemos esperar? ¿O es de esas cosas que hay que verlas para entenderlas?
<Abdelrat> -Xin-Cyrusian estaba repleta de capa tras capa de ilusión vinculada a otros conjuros y a espacios extradimensionales
<Abdelrat> -Muchas de esas capas reaccionaban a la runa del individuo o incluso a éste mismo.
<Abdelrat> -Así que el interior de una tienda podía ser diferente para cada cliente.
<Talith> -Genial. Espero que no nos perdamos aun estando juntos
<Abdelrat> -Esas capas se han alterado y... algunas cohabitan formando un entorno caótico, en otras parece haber desaparecido toda ilusión. Pero cuanto más te adentras, más complejo se vuelve todo.
<Abdelrat> -Y por supuesto, cuanto más te adentras, más complejas son las ilusiones.
<Abdelrat> -No tengo ningún problema con las visuales -dijo el engendro, tocándose la mascara que le cubría los ojos-. Pero por desgracia van más allá de eso.
<Talith> -Complejo. En fin, a ver qué tal cuando lleguemos allí. Cogí bastante ungüento para conjuros de visión verdadera, pero diría que estos solo nos serán útiles en determinados momentos
<Talith> -Ya. Con alguien del talento de Xanderghul y con todos los magos de su corte expertos en eso, imagino que sean ilusiones con la panoplia sensorial completa
<Abdelrat> -Cierto, y muchos de los constructos públicos siguen sintonizados a la normativa municipal -dijo el engendro, que tras ver la confusión de Talith añadió-: El visión verdadera. Estaba prohibido en Xin-Cyrusian. Pena de muerte sin derecho a reclamar.
<Talith> -Oh, qué mono el señor Xanderghul. No le gustaba que le arruinasen sus juegos, ¿eh?
<Abdelrat> -En realidad fue cosa de uno de los burgomaestres y creo que fue la normativa mejor recibida de la historia de la ciudad -dijo el engendro.
<Talith> -Aunque siendo él más una potencia que un humano, no tendría problemas en hacer sus ilusiones impermeables a la magia de los mortales. Pero no puede decirse lo mismo del trabajo de sus subordinados, claro
<Talith> -¿Y eso? ¿No se agobiaban de tanta falsedad?
<Abdelrat> -¿Falsedad? Para ellos no era falsedad, señora. Era simple ingeniería de lo real.
<Abdelrat> -Hacían... hacían cosas bastante raras con las ilusiones allí.
<Talith> -Miedo me da preguntar... pero raras, ¿en qué sentido?
<Abdelrat> -En los últimos tiempos uno de los aprendices del señor comenzó a crear "ilusiones vivas"
<Abdelrat> -Eran seres indistinguibles de una persona. Fuese por el sentido que fuese e incluso con visión verdadera, adivinaciones de amplio espectro o auras mágicas.
* Talith se echa a reír. -Aun no hemos llegado y ya empiezo a detestar ese lugar
<Abdelrat> -Pero no sólo eso, sino que los desgraciados se creían vivos y tenían remedos de memoria.
<Abdelrat> -Necesitaban comer y respirar, y dejaban un cadáver tras de si.
<Talith> -Oh, por las alas de Desna. Vaya ideas
<Talith> -¿No hay formas de distinguirlos?
<Abdelrat> -Eso es lo que oí en la corte. Os aseguro que si la hay yo no fui capaz de verla.
<Abdelrat> -Aunque el señor Xanderghul parecía apreciar defectos "obvios" en todos ellos que los revelaban como ilusiones.
<Talith> -Era el maestro en ese tipo de magia. Es lógico. Pero lo que él considere defectuoso me temo que nos confundirá a nosotros
<Abdelrat> -Obviamente el señor Xanderghul le dio una generosa beca a su aprendiz para que avanzara en esa tecnología.
<Abdelrat> -Y el resto de señores, obviamente, se opuso formalmente.
<Talith> -¿Se opusieron, con ese amor que tenían a las fals... digo ilusiones?
<Talith> -¿Cuestión de rivalidad?
<Abdelrat> -Si el señor Xanderghul pudiese comenzar a crear a seres con los recuerdos y la personalidad que él desease, ¿Cuanto tiempo creéis que pasaría antes de que crease ejércitos leales fanáticamente a él?
<Abdelrat> -¿Y a comenzar a sustituir a los "vivos" con sus "mejorados"?
<Talith> -Ah, vale. Normal que temiesen eso
<Talith> -Además los "mejorados" seguro que eran lametraseros estupendos
<Abdelrat> -El señor Xanderghul era un genio, y cuando no estaba en público hasta tratable. Pero podía estar más loco que... bueno ya sabéis -dijo, echándole una miradita a la lamia.
<Talith> -En fin... veremos qué tal se nos da esa jungla de ilusión. Tenia que haber traído a Shalelu, jums
<Abdelrat> -Oh, a los "mejorados" se los podía programar. La desgraciada que yo vi creía que era una campesina de las afueras. Se pasó todo el rato implorando que la creyesen y la dejasen volver con su retoño.
<Abdelrat> -¿Shalelu?
* Talith se ríe. -Puedes decir tus comparaciones en voz alta. Ya, imagino que no fuera una persona muy comprensible
<Talith> -Oh, una elfa amiga mía. Los elfos tienen mucha mano tratando con ilusiones. También recubren sus ciudades con capa tras capa de ilusión, por lo que me han dicho. Pero no como lo que describes
<Talith> -Lo que describes... es exagerado
<Talith> -Pero todo Thassilon era de extremos, en sus últimos tiempos
<Abdelrat> -Xin-Cyrusian se pasó mil años siendo remodelado por ilusiones. Generaciones enteras nacieron entre ellas. Y los ricos y poderosos estaban acostumbrados a moldear la "realidad" a su antojo.
<Abdelrat> -Demasiado poder y pocos objetivos dignos, es lo que decía un viejo amigo mío.
<Talith> -Bueno, quizá objetivos dignos sí que tenían, pero con el tiempo... un amigo mío tiene la teoría de que se aburrían mucho
<Talith> -En fin, veremos qué tal se nos da
<Abdelrat> -Se parece a lo que decía Areenal
<Talith> -Pero primero será la zona despejada. ¿Crees que podremos pasar sin más, o será mejor que tomemos precauciones?
<Talith> -Tal vez sea mejor usar una puerta dimensional, si la distancia no es muy exagerada
<Abdelrat> -Intentaré que lleguemos a medio día, con el sol en el cenit la luz se reflejara en el suelo y confundirá a los dragones.
<Abdelrat> -Es más de una hora a buen ritmo.
<Talith> -De acuerdo, veremos qué tal -dice ella dudosa-, aunque el problema es que los dragones tienen más sentidos que la vista. Si no, un simple invisibilidad habría bastado
<Abdelrat> -Los dragones detectan esos trucos señora, pero aun no han desarrollado nada contra el reflejo del sol -dijo el engendro, divertido por la perspectiva.
<Talith> -Lo sé, pero la vista no es el único sentido que tienen. Pero creo que podré engañar a su olfato sin muchos problemas. Y su sentido ciego... bueno, eso es más complejo, pero no creo que sea problemático mientras no nos esperen
<Abdelrat> -A la altura que vuelan y con este frío el olfato les servirá de poco, señora.
<Talith> -Hay historias de dragones que han olido a un humano a kilómetros de distancia. Diría que son exageraciones, pero más vale ser precavidos
<Talith> -De acuerdo, me fío de tu experiencia
<Abdelrat> -Como la señora mande. ¿Está segura que no quiere que repasemos esas... precauciones? Más cómodamente.
<Talith> -Sí, estoy segura -sonríe ella-, buenas noches, Abdelrat. Descansa
<Abdelrat> -Buenas noches, señora -dijo el engendro, divertido, inclinando la cabeza y saliendo de la habitación vigilado atentamente por Jalia.
<Talith> -Por cierto, ¿quien era Areenal? -pregunta antes de que se retire el engendro
<Abdelrat> -Un filósofo y erudito de los tiempos del imperio.
<Abdelrat> -Lo ahorcaron con sus entrañas por "palabras sediciosas" en Haruka unos dos siglos antes de la Caída.
<Talith> -¿Lo conociste?
<Talith> -oh
<Abdelrat> -Se puede decir que fuimos amigos.
<Talith> -Vaya... qué drásticos
<Talith> -¿Tan reaccionarios eran sus escritos?
* Talith arquea una ceja. -Tuviste amistades curiosas
<Abdelrat> -Hablaba sobre que Thassilon estaba perdiendo el norte y hundiéndose en un negro pozo al que le conducían unos gobernantes cegados por sus propios culos.
<Talith> -Vale... eso no gustaría nada a los señores rúnicos
<Abdelrat> -Areenal fue una de las mentes más brillantes que engendró Thassilon. En palabras del señor Zutha.
<Abdelrat> -No, los señores no se tomaron sus previsiones de futuro bien.
<Talith> -La pluma del señor Zutha sí era peligrosa. Hay que leerle muy entre líneas
<Abdelrat> -Por supuesto, cuando comenzaron a cumplirse decidieron quemar sus libros.
<Talith> -Bueno... es difícil reconocer nuestros propios errores, y cuanto más encumbrado y más poder tiene uno, más cuesta
<Abdelrat> -Areenal estaba loco, señora -dijo Senata desde la puerta abierta-. Pero era un genio en su campo. Si vivió tanto fue porque no pocos señores lo querían así.
<Talith> -Aunque permíteme decirte que tu amigo eligió una mala forma de propugnar cambios
<Abdelrat> -Él no propugnaba cambios.
<Talith> -Sin duda. ¿Qué hizo tan relevante para que le respetasen con esas ideas?
<Abdelrat> -Él hablaba de lo que veía. De lo que para él era obvio y para el resto lo sería en siglos.
<Talith> -Bueno, si ha sobrevivido alguna obra suya le echaré un ojo por curiosidad. Aun así, demasiada transparencia no es sensata
<Abdelrat> -Su... su obra filosófica tiene poco parangón, señora. Y aunque poco ha sobrevivido de su obra política, la señora Sorshen comparó su genio en cuanto a la sociogénesis con el de Xin. Y también su idealismo.
<Abdelrat> -Areenal era un erudito. El hacía lo único que sabía hacer -dijo el engendro encogiéndose de hombros.
<Talith> -Elogios peligrosos, diría yo
<Abdelrat> -Elogios que le mataron. Señora -aseguró Abdelrat serio.
* Talith asiente. -A veces hay que aprender a movernos con astucia a la hora de presentar nuestros descubrimientos, Abdelrat
<Talith> -Oh no lo dudo. Por eso digo que fue muy poco sutil por su parte
* Abdelrat se encoge de hombros.
<Abdelrat> -Era un genio en lo suyo. Nadie le llamaría lumbrera en cualquier otra cosa.
<Abdelrat> -El hacía lo que hacía porque es lo que sabía hacer. Ya sabía que le costaría la muerte cuando decidió ir a Haruka.
<Talith> -Suele pasar. Los genios suelen obcecarse en su especialidad y a perder de vista todo lo demás
<Talith> -¿Y por qué fue a Haruka?
<Senata> -Con todo lo que dijo de la iglesia de Lissala no hacía falta ser listo para eso -asintió Senata.
<Talith> -¿Qué dijo de la iglesia? -pregunta divertida
<Abdelrat> -Porque era preferible morir en Haruka. Si hubiese caído ante enemigos más... peligrosos habrían acabado con su reputación y su obra antes de hacerlo -explicó Abdelrat.
<Talith> -En Thassilon os encantan los melodramas. En serio
<Senata> -Areenal negaba la "divinidad de lo divino". Según él los dioses eran menos que ajenos, eran simples representaciones, semiconscientes en el mejor de los casos, de fuerzas primigenias. Y que las iglesias no eran más que corrupciones de estas fuerzas o representaciones primigenias -explicó Senata.
<Abdelrat> -Las palabras eran poderosas entonces -respondió Abdelrat serio y pensativo.
* Talith se echó a reír. -Realmente se lo estaba buscando. Le gustaba provocar. ¿Eh?
<Talith> -Aunque no deberían haber hecho eso. Así sólo das más fuerza a un filósofo
<Abdelrat> -Areenal estaba dos siglos avanzado por delante de cualquiera -dijo el engendro sin la sonrisa que le caracterizaba-. Según él su don era lo que le hacía sentir vivo, y vivir era lo que le mataría.
* Talith se pone seria, y menea la cabeza. -Y lo siento por tu amigo. Fue poco sutil, pero es una brutalidad ser ejecutado por algo así
<Abdelrat> -No era mal tipo. Decía lo que pensaba y lo que pensaba valía la pena de escuchar. Mucha gente murió por mucho menos. Y fue hace mucho. Incluso para mí.
<Talith> -Sí. El problema es que la mayor parte de la gente no quiere escuchar la verdad
<Talith> -Pero me solidarizo con tu amigo. Mi trabajo es decirle la verdad al señor Karzoug y a su corte
<Talith> -Pero sí, aquellos eran otros tiempos
<Talith> -Esperemos que estos sean tiempos mejores
<Abdelrat> -Sí, eso lo decía él también. Pero decía que aun así escuchar la verdad a quien se niega a escucharte es lo único que puede hacer aquel que quiere evitar el futuro.
<Abdelrat> -Todos los tiempos tienen sus tragedias, la nieve se vuelve roja bajo la batalla, negra bajo el incendio y blanca ante la nada muerte.
<Talith> -Tu amigo era sabio. Imprudente e ingenuo, pero sabio
<Talith> -Ciertamente. Es ley de vida
<Abdelrat> -Sí, señora. Explicádselo a vuestro amigo.
<Talith> -Bueno, Abdelrat, gracias por tu consejo. Veremos qué tal se nos da mañana el trayecto y la ciudad
<Talith> -¿Mi amigo?
<Abdelrat> -El que opina también que los señores "se aburrían"
<Talith> -Ah, ya. Aunque él no publica sus ideas. Las ideas se vuelven realmente peligrosas cuando las expones en foros públicos
<Talith> -Creo y confío en que tendrá sensatez suficiente para exponerlas de forma sutil a los señores, y no a bocajarro
<Abdelrat> -Thassilon ya no es tan grande como para requerir ser muy público.
<Talith> -No, pero las formas son importantes -señala ella
<Talith> -Yo también señalo muchas cosas que no hacen gracia en Shalast, pero procuro hacerlo de una forma que les sea más fácil de asimilar
<Talith> -Eso marca una gran diferencia
<Abdelrat> -Esperemos que la suficiente.
<Talith> -Por eso Jalia se enfada contigo por el protocolo, Abdelrat...
<Talith> -El protocolo es parecido a las formas de las que hablo
<Talith> -Con franqueza, es un soberano coñazo. Pero si un poco de formalidad hace que te tengan más en cuenta, merece la pena, ¿no crees?
* Talith guiña un ojo al engendro
<Talith> -Hay herramientas y herramientas. Y personas y personas. Cada herramienta con su persona adecuada
* Talith sonríe
<Talith> -Venga, Abdelrat, buenas noches
End of #Korvosa buffer Mon May 30 01:15:26 2016
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 17:27

Atisbos del antiguo imperio. En camino hacia Cyrusian, 7 Erastius, día del progreso. log nº T10

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Tue May 31 02:46:48 2016
<art2DM> A la mañana siguiente se despertaron pronto y reemprendieron el camino hacia las alturas de aquellas montañas perdidas de la mano de Gozreh.
<Talith> A la mañana siguiente, tras un desayuno para aprovechar la mansión, Talith indica a Abdelrat que guíe al grupo
<art2DM> El frío se iba a notando a medida que ascendían mas, aunque más que por la altitud por los cada vez más abundantes pasos hacia Irrisen y su particular microclima.
<art2DM> Llegado un momento Abdelrat sacó una pequeña bolsa de su macuto y comenzó a sacar grandes trozos de tela blanca.
<Abdelrat> -Cubríos con ellas, en especial los objetos metálicos y brillantes -indicó el engendro, pasando tantos pedazos como le pedían.
* Talith asiente
<Abdelrat> -Los dragones tienen una gran vista, pero incluso ellos tendrán problemas para detectar un pedazo de algo blanco deslumbrante que se mueve entre otros muchos pedazos de algo blanco deslumbrante.
* Talith se pone aquello a modo de capa. -Me preocupan más otros sentidos del dragón. Podría anular vuestro olor, pero si dices que no es necesario sigamos adelante -asiente Talith
<Abdelrat> -La nieve lo camuflará. Y les será más fácil ver la magia del conjuro que olernos. Señora.
<Talith> -Claro, sigamos
<art2DM> La zona por la que os movíais era realmente una zona de caza ideal para los dragones. Estabais en una submeseta de las Kodar que ascendía ligeramente hacia arriba. No había vegetación, ni hendeduras ni piedras realmente tras las que esconderse. Sólo una gran planicie con picos en la lejanía y cubierta de una homogénea capa de nieve en la cual las únicas huellas eran las vuestras.
<art2DM> Por suerte las lamias no tenían ese problema y Senata, con su cuerpo inferior, iba borrando lo más acusado de vuestro rastro.
* Talith hace un gesto de aprobación a Senata
<art2DM> El sol brillaba tan fuerte como Abdelrat había dicho. Estabais mas arriba de la mayoría de nubes y realmente el frío de esa zona era en gran parte antinatural.
<art2DM> El cielo parecía muy despejado, tanto que Talith comenzaba a dudar de la versión de Abdelrat. Pero cuando ya comenzaba a llegar a una pequeña cordillera que se elevaba otro medio kilómetro, y parecía su destino, los vio.
<art2DM> Eran docenas volando sobre la cordillera, blancos y negros pero también dorados y plateados, formaban el grueso de la hueste que parecía gritarse y amenazarse pero que curiosamente no se atacaban.
<Talith> -Dioses, es un milagro que no se peleen entre ellos -murmura ella
<Talith> -No suelen admitir muy bien la competencia...
<Abdelrat> -Son los viejos vínculos que les impuso el señor Xanderghul -explicó el engendro mirando hacia arriba con sólo una porción del malestar que sentían los demás miembros de la expedición.
* Talith sacude la cabeza, los señores rúnicos tenían extraños caprichos
<Talith> -¿Y aun siguen ligados por eso? Pobres bichos
<Abdelrat> El engendro se encoge de hombros.
<Talith> -Aunque me maravilla que por aquí haya suficiente alimento para tantos... deben dejar esto esquilmado
<Abdelrat> -Es lo que parece. Llevarse bien no parece que se lleven.
<Abdelrat> -Oh, imagino que los viejos establos reales aun estarán en funcionamiento.
<Talith> -Ya, sé que los señores rúnicos tenían sus caprichos
<Talith> -No puedo imaginarme que sea nada práctico atar a tanto dragón junto, así que tiene que ser un capricho
<Abdelrat> -Pues para la defensa, señora. A pocos ejércitos de Thassilon les hubiese motivado la idea de enfrentarse a todos esos dragones, aunque estuviesen solos.
<Abdelrat> -Y resultaron ser unos agentes del orden estupendos.
<Talith> -¿Agentes del orden?
<Abdelrat> -Sí, señora. Eran parte de las fuerzas de defensa de Xin-Cyrusian.
<Abdelrat> -Después de todo "es imperdonable permitir que los pillos usen los tejados de la ciudad cuando son el lugar que corresponde a la élite" -citó el engendro
* Talith asiente. -Me creo que no quisieran lidiar con tanto dragón. Pero sigue pareciéndome poco práctico... oh, ¿en serio? ¿Desde cuando la élite va por los tejados? -dice Talith divertida
<Talith> Desde luego no podía imaginarse a los magos ni a los clérigos de Shalast yendo por los tejados como cabras...
<Abdelrat> -En Cyrusian cuanto más alto, mayor el rango social. Por eso construían torres tan altas, y por eso las plantas más altas eran la residencia de los gobernantes.
* Talith asiente, más caprichos de ricos, pero ya estaba acostumbrada a esas excentricidades
<Talith> -¿Cómo Vivian los marginados de Xin-Cyrusian?
<Abdelrat> -No tengo ni idea, señora. En el siglo que pase allí no vi ninguno. Según los cortesanos del señor Xanderghul eran una leyenda urbana.
<Talith> -En toda sociedad hay desfavorecidos. Y cuanto más rica es la elite, generalmente más suele haber -dijo ella escéptica
<Talith> -Pobres, ni siquiera se les veía
<Abdelrat> -Así era Xin-Cyrusian. La ciudad ideal -indicó el engendro con algo más que un poco de sarcasmo.
* Sylast asoma la cabeza de un bolsillo de Talith para mirar fascinado a los dragones
<Talith> -Sí, claro -Talith suspira-. Aunque igual todos los desfavorecidos eran esclavizados. Eso explicaría que no se les viera
<Talith> -Estarían en el lugar más obvio
<Abdelrat> -En Xin-Cyrusian los simples humanos no valían ni de esclavos, señora.
<Talith> -¿No? ¿Y quien se ocupaba del servicio doméstico?
<Talith> -¿Lamias? ¿Magia?
<Abdelrat> -Constructos, ajenos (sobretodo celestiales) y criaturas de otro tipo
<art2DM> El engendro fue guiando al grupo hacia un pico de gran altura en el que se había practicado una abertura. Era obvio que aquello no era arquitectura thassilonia. Aunque aun así seguía pareciendo que aquello tenía siglos, si no más.
* Talith asiente. Los de soberbia tenían que ser pijos, claro...
<Abdelrat> -Bueno, sí que habían humanos, claro, pero eran los menos y sólo los mas ricos podían permitírselos.
<Abdelrat> -Podéis imaginar cuan especial tenía que ser una persona para no suponer una deshonra para su dueño.
<Talith> -Ya veo, esclavos de muchos talento
<Talith> -Sí que eran pijos en Cyrusian
<Talith> -Pero me pregunto entonces dónde meterían a los simples humanos que no daban la talla
<art2DM> Una vez llegaron a aquella mina (a Talith le dio la clara impresión que en eso se había basado aquello aunque no creía que fuese el objetivo real de la construcción), todo el mundo respiró con más tranquilidad y el grupo se deshizo de las sabanas blancas.
<Abdelrat> -Abajo, supongo.
<Talith> -¿Sabes quien creó esto? -Talith no lo esperaba, después de todo era un recién despertado, pero quien sabía, quizá lo había descubierto con las otras expediciones
* Talith guarda la tela por si acaso, y sonríe a Sarina
<Talith> -Bien, veamos ahora si los no muertos nos dejan en paz -dijo risueña
<Abdelrat> -No, estaba aquí la primera vez que llegué y ya parecía viejo. Me temo que alguien lo construyo mientras echábamos la cabezadita.
<Talith> -Es que fue una larga siesta, Abdelrat
<Abdelrat> -Demasiado.
* Talith se volvió hacia Sarina, y murmura un conjuro, posándole la mano sobre el hombro
<Talith> Luego lo repite con Nathan, antes de darse también a sí misma la capacidad de ver en la oscuridad
<Talith> -Los renovaré si es necesario
<Talith> -¿Cuánto crees que tardaremos, Abdelrat?
<Abdelrat> -No mucho señora, este es un tramo corto. Espeluznante, pero corto.
* Talith asiente y entra en el túnel
<art2DM> El túnel tenía algo raro, o esa impresión le daba a la maga. No era algo obvio; a simple vista no parecía haber nada raro en él, aunque tenía que reconocer que quien lo había hecho entendía de ingeniería y apenas habían usado puntales de madera, la propia piedra hacía el trabajo.
<art2DM> Aunque el túnel en sí era algo bajo. No es que tocasen con la cabeza en el techo, pero éste estaba a menos de dos metros de altura.
<art2DM> El acabado, aunque no pretendía ser artístico ni mucho menos, indicaba que los constructores eran gente con estándares y que no hacían chapuzas, y la falta de ensanchamiento o salas indicaba que no pretendían usarlo más que de paso.
<Talith> -Yo iré en medio
<Abdelrat> -No creo que le diesen la opción de elegir en eso, señora -bromeó el engendro.
* Talith sonríe divertida. -Insubordinación -dijo bromeando
<Jalia> -No, señora, órdenes del Señor -respondió Jalia exageradamente seria.
<Talith> -¿Qué dijo el señor? -se asombró ella
* Talith no había esperado que Karzoug se molestara en dar órdenes particulares a su equipo, y menos sobre su seguridad
<Jalia> -Que la protegiésemos, incluso de usted misma.
<art2DM> Pero entonces algo ocurrió, primero era como una luz que dañó los ojos de la maga, pero pronto vio que eran antorchas. Una serie de recias antorchas colocadas a tramos irregulares habían aparecido.
<Talith> -¡De mí misma! ¿Qué significa eso? -Talith tuerce el gesto, pero cierra los ojos ante el repentino resplandor
<art2DM> Lo siguiente que ocurrió fue que los colores se atenuaron. No es que hubiesen cambiado sólo que eran menos... reales, era casi como un recuerdo.
<art2DM> Entonces llegó una oleada de miedo, pavor profundo, irracional y artificial pero que aun así arañaba el alma.
* Talith intenta luchar contra ese miedo y entender qué pasa allí
<art2DM> Unas figuras surgieron de la dirección en la que ibais, corriendo aterrorizados. Eso podíais verlo, pero poco más. Eran como siluetas sombrías, como simples indicadores de las acciones de esos desgraciados que vivieron en persona lo que vosotros estabais experimentando de pasada, diluido. No solo los colores o las imágenes, si no el propio miedo que esos seres debieron de sentir cien veces más fuerte que vosotros.
<Sarina> -Enanos -dijo Sarina, reconociendo las siluetas, aunque se detuvo al ver la expresión de Talith y de sus guardianas. La mujer depositó una mano suavemente en el hombro de la muchacha, lo cual la estremeció pero al menos sirvió para alejarla de ese pozo negro de terror.
<Talith> -Ya veo -dijo Talith, intentando recobrarse
<Abdelrat> -No es lo peor que se ve por aquí -dijo el engendro siniestramente.- Por suerte no vamos a quedarnos lo suficiente como para ver el espectáculo completo.
<Talith> -¿Espectáculo completo? -a Talith le fastidia que sus subordinados le hayan visto asustada y se pregunta por qué, nunca le ha preocupado que en sus grupos conocieses sus debilidades
<Talith> -¿Qué clase de espectáculo ofrecen? -Talith coge el bastón con un aire despreocupado con el que intenta disimular el miedo
<Abdelrat> -Hay más como ésta. Algunas peores, mucho peores. Yo nunca las he investigado todas, pero perdimos varios hombres en la primera expedición registrando los túneles de más adelante. En todos los casos lo mismo, muertos de miedo. Literalmente señora.
<Talith> -Ah. Desde luego tienen... una influencia fuerte
<Abdelrat> -En la segunda expedición pasamos bastante directamente, pero uno de los arcanistas investigadores decidió que la información que daban estos "embrujos" podía revelar mucho sobre quienes y cómo construyeron esto. Así que se protegió y se dispuso a revivir la historia por sí mismo.
<Abdelrat> -Tuve que perder a tres buenos hombres para recuperar su cadáver.
<Abdelrat> -En mi opinión estos túneles pueden quedarse toda esta mierda para sí mismos hasta el fin de los tiempos. Señora.
<Talith> -¿Investigar sobre esto cuando tenían como objeto Cyrusian? Vaya indisciplinado. Las investigaciones particulares deben realzarse en tiempo libre -dice Talith, aunque ella jamás había seguido las reglas cuando creía que debía hacer otra cosa
<Abdelrat> -Bueno, señora, hay que reconocer que sería interesante saber qué hacían los dragones mientras ellos construían esto.
* Talith sonríe. -Hay tantos misterios interesantes... tal vez a la vuelta podamos curiosear -sonríe ella
<art2DM> El túnel seguía otros cuarenta metros hasta que desembocaba en una sala rectangular bastante grande. En la sala se veían los restos de cuatro largas mesas con bancos de madera. La madera estaba casi petrificada y sobre las mesas aun se veían platos y jarras de piedra en los que había restos que en algún momento pudieron ser comida.
<Abdelrat> -Preferiría que evitase eso, señora -indicó el engendro.
<Jalia> -Por una vez coincido con él, señora -añadió Jalia.
<Talith> -Vaya, vosotros de acuerdo, eso es una especie de milagro
* Talith mira las mesas con curiosidad de historiadora
<Talith> -Parece que lo que quiera que fuera les sorprendió en mitad de una comida
<Nathan> -Incluso yo debo coincidir con ellos en que es mala idea, señora -indicó Nathan-. Aquí aguarda algo oscuro, y no sólo son los ecos del terror hace tanto tiempo acaecido. Lo que fuese que lo produjo aun yace en las entrañas de esta montaña -explicó el clérigo con un tono enigmático y siniestro.
<Talith> -Qué misteriosos estáis todos. ¿Sabéis que eso sólo estimula mi curiosidad? -pregunta con tono divertido
<Talith> -¿Cómo sabes que lo que lo produjo aun está ahí abajo, Nathan?
<Nathan> -Porque lo siento, señora. Es como un vacío hambriento donde debería haber habido algo.
<Talith> -Vaya, intrigante
<Abdelrat> -No hay ningún misterio, señora -explicó el engendro.
<Talith> -Lástima que ahora no tengamos tiempo para curiosear
<Talith> -¿No hay misterio? ¿Sabes lo que pasó?
<Abdelrat> -Aparte del hecho de que odiaríamos ver cómo pierde esa preciosa cabecita, está el hecho de que el Señor nos haría perder las nuestras si eso ocurriese.
<Abdelrat> -No, no sé lo que pasó. Yo me refería a su comentario sobre que nosotros estamos misteriosos -dijo el engendro mirando serio a la maga.
* Talith sonríe y sacude la cabeza
<Talith> -No os preocupéis, no voy a desviarme de mi misión. Lo primero es lo primero, el señor Xanderghul
<Talith> Después ya vería, pensó Talith
<Talith> -¿Por donde es la ruta ahora, Albelrat?
<Abdelrat> -A algunos siguen preocupándonos las cabezas, señora. Tanto las preciosas como las propias -añadió el engendro pasando de largo la sala en línea recta.
<art2DM> Talith pudo ver que otros dos túneles laterales salían de los costados formando una cruz muy regular. Al parecer los constructores tenían un gran sentido de la simetría.
<Talith> -No soy ninguna suicida, Abdelrat
<Abdelrat> -No lo dudo, señora. Pero mejor que evite esos túneles.
* Talith piensa que a los enanos siempre se les ha dado bien las proporciones
<art2DM> Como ya casi esperaba el trayecto después de la sala fue exactamente igual de largo que el anterior. En esta ocasión no hubo ninguna visión, pero si que creyeron ver movimiento por el rabillo del ojo y susurros en la oscuridad.
<Talith> -Sin duda, guía. No quiero retrasarme en lo posible
<Abdelrat> -Por supuesto, disculpad, señora.
* Talith se siente enervada con la atmósfera del lugar, aunque por otra parte era casi como estar en casa
<Talith> -Me recuerda a mi casa de los Recelos. Los fantasmas siempre se sienten solos y aburridos, pobre
<Nathan> -Disculpad, señora -indicó el clérigo confundido.
<Talith> -Tengo la propiedad de una casa embrujada -le explica-, y no me decidí a expulsar a los pobres fantasmas
<Nathan> -¿Puedo preguntaros el motivo, señora?
<Talith> -Eh, ellos estaban antes que yo. Tenían más derechos a la casa -bromeó
* Nathan la mira mal
<art2DM> Y en ese momento salisteis del túnel llegando a lo que parecía un pequeño valle de montaña que proseguía mas adelante. Aunque lo que más os llamó la atención en ese momento fueron los edificios.
<art2DM> http://i1243.photobucket.com/albums/gg5 ... tantes.jpg
* Talith indica a Abdelrat que explore un poco por adelantado, y espera con el resto del grupo en la salida de las cuevas
<Talith> -Porque la verdad es que me gusta así. La gente no osa acercarse a ese lugar, y me da fama de dura. La gente no entiende cómo puedo vivir allí, pero me temen por ello -sonríe Talith, explicándose y continuando la conversación con Nathan
<Talith> -Además, me gusta el lugar así. Le da un carácter único
<Talith> -Si le quitara sus embrujos y sus no muertos sería... una casa cualquiera
<Talith> -Ey, bien mirado parece que después de todo también tengo una vena thassiloniana tendente al dramatismo y la ostentación -bromea divertida
<Nathan> -¿Sabéis que las almas atrapadas sufren y que la energía psíquica y negativa puede influiros a la larga, señora? -preguntó el clérigo con exquisita educación.
<Talith> -¿Problemas morales, Nathan? -pregunta Talith-. No te hacía de esos
<Talith> -Hasta el momento no me ha afectado. ¿Cómo podría afectarme la energía negativa?
<Nathan> -Morales no, señora, simplemente no sabía si era consciente de ello.
<Talith> -Soy fuerte. Los embrujos no me han afectado desde la primera vez que estuve ahí
<Nathan> -Pesadillas, migrañas, tumores, malformación en fetos... Los síntomas son muchos y variados y suelen depender más de la cantidad de energía y su enfoque.
<Nathan> -Lo entiendo, señora. Pero es como dormir a menudo en una mina de carbón. A pesar de que uno se acostumbre al ambiente cargado el polvo de carbón sigue acumulándose en los pulmones
* Talith se encogió de hombros. -Me lo dijo un sacerdote al que llevé allí hace poco. Pero no estoy segura de que esas almas estarían mejor si continuaran su camino. Muchas perdieron el rumbo a lo grande
<Talith> -Evitaré la casa cuando decida quedarme embarazada -dijo divertida-, para lo demás, ¿no estáis los clérigos?
<Nathan> -Hay cosas que no tienen fácil arreglo, señora. Y más si han ido penetrando durante años.
<Talith> -Ya no vivo mucho allí, de todas formas. Paso casi todo el tiempo en Shalast o de misiones
<Nathan> Tan sólo pensé que sería prudente advertirle, señora.
<Talith> -Lo sé -dijo ella-, y te lo agradezco
<Nathan> -Es mi deber, señora -indicó el clérigo incomodo.
<art2DM> Mientras ellos dos mantenían esa pintoresca conversación Abdelrat se había adelantado hacia aquellas curiosas torres y a un gesto suyo cayó una cuerda.
* Talith arquea una ceja
<Talith> -¿Y eso?
<art2DM> El engendro subió con facilidad y gracia por la cuerda pero se detuvo a mitad camino como si no supusiese ningún esfuerzo.
<Abdelrat> -Bueno, la última vez que vine pensé que no sería mal sitio para montar un... nidito, señora -respondió el engendro.
<Talith> -Curioso -Talith se eleva en el aire, dado que siempre lleva activo un conjuro de vuelo
<art2DM> Tal y como comienza a acercarse a la torre, Talith nota que el conjuro de vuelo se disipa. Por suerte parecía que el efecto que la hacía descender lentamente una vez agotado no se había visto afectado.
* Talith masculla una maldición
<Talith> -¿Zona de disipación? -mira la cuerda con resignación, siempre ha odiado trepar
* Abdelrat descendió con una facilidad pasmosa y una sonrisa engreída en el rostro, aunque no parecía burlarse de ella.
<Abdelrat> -Oh ¿Olvidé mencionar ese pequeño detalle mi señora? Mil disculpas.
<Talith> -Sí, lo olvidaste -Talith le mira mal
<Abdelrat> -Sí, la magia de vuelo se interrumpe al acercarse a estas torres. Los magos que han venido nunca han podido averiguar exactamente por qué. Aunque uno bastante listo teorizó que era un fallo de la magia sustentadora de la propia torre.
<Abdelrat> -Mis disculpas, señora, espero que encontréis la manera en que pueda... compensároslo -dijo el engendro con una sonrisilla y una reverencia.
<Abdelrat> -Mientras, ¿puedo ofreceros mi espalda para ascender hasta arriba?
<Talith> -Ya pensaré en algo, que no será lo mismo que estas pensando tú -replica Talith burlona
<Abdelrat> -Eso se teme este simple engendro, señora. Pero aunque no se huela el aroma de la flor, su belleza bendice nuestro corazón.
<Abdelrat> -Aunque ¿quizás haya algo que este, vuestro servidor, pueda hacer para ganarse un poco de vuestro favor? -preguntó el engendro como si tuviese algo en mente.
<Talith> -Muy romántico -dijo divertida-. Está bien, si crees poder con mi peso... ¿o debería reducir eso?
<Abdelrat> -¿Romántico? La poesía habla de belleza, mi señora, y la belleza trasciende el romance.
* Abdelrat se arrodilló ofreciéndole la espalda a la maga.
<Abdelrat> -Estoy seguro que vuestro peso no me entorpecerá. Mi señora -dijo el engendro, que dado que estaban a cierta distancia del grupo parecía haberse vuelto atrevido.
* Talith se agarra a él, algo divertida. -Hubiera podido teleportarme, ¿sabes?
<Abdelrat> -Deberíais conservar vuestra magia, mi señora. Además, ¿no es así más divertido para ambos?
<Talith> -Eres fuerte -concede ella-, pero no soy una pluma
<Abdelrat> Una vez Talith se coge, el engendro se pone de pie y comienza a trepar con la agilidad de un mono.
<Talith> -Si te parece divertido... ¿podrá el clérigo trepar, con semejante armadura? -además que los clérigos que ella había conocido solían ser aun más torpones que ella, y ya era decir
<Abdelrat> -Mi señor me concedió múltiples dones -dijo el engendro, cuya espalda parecía apretarse quizás innecesariamente contra su pecho.
<Abdelrat> -Siempre podemos atarle la cuerda y tirar.
<Abdelrat> El engendro finalmente subió y lo que Talitha vio la dejó con la boca abierta.
<Talith> -¿Quien fue tu señor?
<art2DM> Dentro de las torres flotantes de cristal era de noche. Pero una noche completamente despejada en la que las estrellas brillaban con fuerza y eran fácilmente identificables.
<Talith> -Vaya. Xanderghul sabía hacer las cosas
<art2DM> El centro de la torre en la que estaba (que parecía contener una sola sala) estaba ocupado por un sihedron de gran tamaño con otros ocho sihedrons menores (uno en cada punta y otro en el centro), y unas esferas de luz agradable flotaban de aquí a allá, una incluso se acerco a Talith y vio que le ofrecía una bandeja de oro con rubíes incrustados en la que habían canapés de aspecto delicioso.
<Abdelrat> -Diría que esta fue una de las torres de uno de los "apolíticos" de Xin-Cyrusian -indicó el engendro.
<Abdelrat> -Mi señor era Astelion, guardián de la legua dorada.
* Talith coge uno de los canapés, preguntándose si serian reales o una ilusión
<Abdelrat> -Aunque hace mucho que murió, aun sin contar con la gran siesta.
* Talith lo mira, pero no lo come
<Talith> -¿Legua dorada? Curioso titulo
<art2DM> El canapé estaba caliente al tacto, el olor era delicioso y la textura cremosa. Parecía algún tipo de base de hojaldre con queso de cabra, nueces y caviar de algún tipo.
<Talith> -Apolíticos... ¿y qué hacían los apolíticos con torres como ésta?
<Abdelrat> -Bueno, así solían ser los de los "nobles de usar y tirar", como se llamaba en aquella época a los aptos que ascendían a la nobleza por usufructo -dijo el engendro, y sólo entonces Talith se fijó que no había dejado de mirarla intensamente desde que subieron.
<Abdelrat> -Xin-Cyrusian tenía una curiosa ley de patrimonio.
<Talith> -Me dan tentaciones de probarlo sólo para ver a qué sabe, aunque no merece la pena arriesgarse -dijo divertida
<Abdelrat> -Cuanto más modesta y normal fuese la casa, más debía de pagar anualmente.
<Talith> -Oh cielos, eso sí que es incentivar la extravagancia. Y pobre clase media
* Abdelrat alargó la mano cogiendo el canapé de la mano de la maga, rozándola de forma innecesaria aunque no descarada, y lo cogió para llevárselo a la boca.
<Abdelrat> -Delicioso.
* Talith sonríe. -Veo que la magia no se ha pervertido en tanto tiempo -Talith sonríe, porque imagina que él hará chanza de su comentario
* Talith deja que el engendro la mire si quiere, ella se pasea por el lugar examinándolo con curiosidad
<Abdelrat> -Alguna sí, otra no. Pero esto ya no es Xin-Cyrusian. Por muchas maravillas que veáis, os aseguro que esto es como ver el pútrido cadáver de la persona más bella que jamás conocisteis -dijo con un tono algo melancólico, aunque dedicándole una sonrisa ante lo de bella.
<art2DM> En ese momento llegaron arriba Jalia y Senata, que parecían dispuestas a ajusticiar al engendro.
<Talith> -¿Aptos que ascendían por usufructo? Supongo que algo de eso tenía que haber, no podían subir todos por sus propios méritos
<Senata> -Señora, si os alejáis de esa manera no podemos cumplir nuestro deber -indicó Senata, educada pero inflexible.
<Abdelrat> -A la nobleza. La nobleza seguía siendo nobleza, incluso en Thassilon.
<Abdelrat> -Oh por supuesto los hijos tontos no acababan bien. Pero los altos títulos solían recorrer linajes determinados.
<Talith> -Ya, pero creí que para optar a un titulo como mínimo había que tener cierta capacidad
* Talith asiente, eso sí lo sabia
<Abdelrat> -Oh si, y para ser apto.
<Talith> -Chicas, lo siento. -Palmea al brazo de Jalia
<Abdelrat> -Pero mi señor era hijo de no aptos. El primer apto de su estirpe, y fue ascendido a la nobleza de por vida por méritos propios -explicó el engendro con cierto orgullo apartándose cuando Jalia casi lo arrolla al interponerse entre él y Talith.
<Sarina> -Oh ¡Esto es precioso! -exclamó Sarina.
<Talith> -Eso tiene mérito. A pesar de que Thassilon premiase el mérito, diría que los hijos de los aptos tenían más ventajas que los ascendidos de la nada -opina
* Talith mira a Jalia con cierta reconvención, pero asiente a sarina. -Sí que lo es
<Abdelrat> -Es inevitable. También tenían mas presiones.
<Talith> -Bonito, y extravagante, pero de eso también tenemos en Shalast, y mucho
<Talith> -Puedo imaginarlo. Ellos tendrían que demostrar el doble que valían -dice al engendro
<Abdelrat> -Podía llegar a ser muy duro tener un hijo al que querías y saber que no era apto. No había mucho que se pudiese hacer.
* Talith asiente. -¿que era de esos hijos?
<Abdelrat> -Oh, pero esto tiene cosas que en Shalast no ha visto, mi señora.
<Abdelrat> -Algunas familias movían hilos para tenerlos a cargo de un negocio menor, otras no tenían más remedio que convertirlos en esclavos, otras se los llevaban al extranjero.
<Abdelrat> -Aunque lo más normal entre la alta nobleza era detectar a esos hijos en el útero y solucionar el problema
* Abdelrat se acercó al sihedron del centro, y Talith vio cómo conjuraba una mano de mago para hacer algo.
<Talith> -Ah. Eugenesia
* Talith se acerca con curiosidad
<Abdelrat> -Aborto. La eugenesia era solo para los más pudientes.
<Talith> -Es lo mismo. Eugenesia pre-natal
<Talith> -Aunque es más bárbaro y peor para la madre hacerlo tras el nacimiento, diría yo. Si se va a hacer, cuanto antes mejor
<Abdelrat> -No tengo gran experiencia con nacimientos, señora. Me plegaré ante vuestro superior saber.
<art2DM> Repentinamente el cielo se movió como si la torre se hubiese desplazado a una velocidad increíble. Un paisaje raro ocupaba el cielo y Talith se dio cuenta rápidamente de qué era.
<art2DM> Un enorme planeta rojo, Akiton, dominaba el cielo como si estuviesen en su órbita. Pero no sólo eso había cambiado, sino también las estrellas, y con un rápido calculo mental la maga llego a la conclusión de que es como se verían las estrellas desde esa posición.
* Talith observa aquello cautivada. -Vaya, tremendo observatorio planar. -Aunque Karzoug los tenía muy buenos también. Talith examina las constelaciones en silencio
* Abdelrat volvió a esbozar la misma sonrisa que cuando la cuerda cuando vio la expresión de la maga.
<art2DM> El engendro hizo otro movimiento con la mano, y una delicada neblina que despedía un brillo azulado cubrió la sala. No impedía la visión, pero junto a aquel cielo daba un aire mágico a la sala. Y tras otro movimiento, una suave melodía de cuerda inundó la sala, una melodía interpretada con virtuosismo y que invitaba a meditar y a la intimidad.
<Talith> Más extravagancias, pero a Talith le gustó el efecto. Vaya con los de Cyrusian
<Talith> -Mmm, bueno un embarazo desgasta mucho, y en general es más peligroso que un aborto bien realizado y controlado. Y está el vínculo emocional con el niño. Todo eso cuenta... -dice al fin al engendro
<Abdelrat> -La mayoría de nobles no se permitían algo como vínculos emocionales. Sobretodo si el no nato pretendía "sabotear el honor de su linaje" -dijo el engendro como si citase a alguien.
* Talith frunce el ceño ante aquella afirmación. -Como si el pobre embrión tuviera algún raciocinio en esos momentos
<Abdelrat> -Hay gente para la que el universo simplemente es el decorado de su vida.
<art2DM> Otra de las bolas flotantes se acercó a Talith entre malas miradas de las lamias, para ofrecerle una bandeja con copas. Al parecer las esferas sólo les hacían caso a ella y a Sarina
* Talith supone que las esferas reaccionan a las runas que portan Sarina y ella
* Talith coge una copa, mira a Sarina, y se encoge de hombros sonriendo
<Abdelrat> -Probad la rosa -aconsejó
* Talith se encoge de hombros, y hace caso al engendro
<art2DM> Tras un solo trago Talith tiene claro de que aquello no era un licor. Ni siquiera una bebida. Eran sensaciones destiladas.
* Talith pone cara rara, pero prueba otro trago para confirmar
<art2DM> Esa en concreto hizo que todos los colores se iluminaran y que su pecho se volviese pesado y ligero a la vez, como la primera vez que Lucien la besó. También sintió un frescor agradable por el cuerpo, como cuando te das el primer chapuzón. Y de alguna manera se sintió más fresca, más saciada, con más... energía, como si tuviese ganas de.... "marcha"
<Talith> -¿Como harían esto? -pregunta retórica-. Curioso... -prueba otro trago-, esto se vendería bien
<Abdelrat> -Quien sabe. Sé que era algo bastante común en las fiestas de Cyrusian. Seguramente alguna compañía lo comercializaba y el señor les ofrecía un jugoso pellizco a cambio de que aquel secreto no saliese de sus fronteras.
* Talith menea la cabeza. -Eran sofisticados estos cyrusianos. Me pregunto de dónde saca esto la magia de lugar. Debe haber reservas finitas...
<Talith> -Seguramente. Si no se hubiera extendido, seguro
<Talith> -Es la clase de cosa que os encanta a los thassilonianos
<Talith> -Aunque me asombra que Sorshen no intentara meter la nariz, se dice que su ansia por probar sensaciones y placeres era insaciable
<Abdelrat> -Yo no lo soy más que usted, señora. Es más muchos dirían que menos -indicó Abdelrat
<art2DM> El engendro sonrió ladinamente, como si supiese algo sobre de "donde salía esa magia". Tan solo fue un segundo pero Talith lo vio
<Talith> -Oh, pero perteneces al imperio igualmente -dijo ella
<Abdelrat> -Viví en el, aunque es cierto que le pertenezco.
<Talith> -Venga, Abdelrat, desembucha. ¿De dónde sale esta magia? -le sonríe, aunque le mira con autoridad
<Talith> -¿El imperio era sólo de la elite, entonces? Pero tú tenias y tienes un cargo honorable, debías ser súbdito reconocido. No eras un esclavo ni un servidor...
<Abdelrat> -Así no es divertido, señora -bromeó el engendro-. Viene de un nexo. El señor tenia varios (nadie sabía cuantos) instalados por la ciudad y buena parte de la magia de la ciudad se abastecía de ellos (por lo que pagaban impuestos).
<Abdelrat> -Oh, no es tampoco eso, señora. Pero yo soy un engendro. Aunque se tuvo a bien de concederme el titulo de ciudadanía es más bien algo honorario. Una farsa según algunos prohombres del imperio.
<Talith> -¿Qué es un nexo exactamente?
<Talith> -Ah. Vaya. No deberían, eres muy capaz
<Abdelrat> -Por esa pregunta los señores de Thassilon mandaban continuamente espías aquí. A pesar de que muchos no volvían.
<Talith> -Aunque por lo que he visto la mayoría de los engendros dependen mucho de su creador, tú no eres así
<Abdelrat> -No, no soy así. Aunque me temo que fui un fracaso en ayudar al Señor a averiguar por qué.
<Talith> -Es intrigante. Es como si Cyrusian estuviera más adelantado que las otras satrapías
<Talith> -Aunque sigo considerando algo inútil y engorroso todo eso de las capaz de ilusiones superpuestas
<Talith> -Bueno, algunas veces suceden cosas que no esperamos. Y nacen individuos extraordinarios en cualquier raza -le dijo amablemente-, no creo que merezca la pena romperse la cabeza con eso. Lo importante es que eres lo que eres
<Abdelrat> -Oh, no era exactamente eso, señora -dijo en referencia a lo de que Cyrusian estaba más adelantado.
<Talith> -¿No? Eso del nexo suena sofisticado
<Abdelrat> -Eso creo yo, señora. Pero por eso asumo mis obvias limitaciones con el carisma y la grandeza que me es característica -bromeó el engendro.
* Talith espera a que él se explique, sin embargo, mientras pasea por el lugar grabándolo en la memoria
<Abdelrat> -Oh, y lo era. Y Cyrusian tenía una enorme cantidad de aptos, después de todo los programas de eugenesia del señor Xanderghul solo podían compararse con los de la señora Sorshen.
* Talith se ríe. -Y una gran falta de modestia también característica -se burla ella, pero sin malicia alguna
<Abdelrat> -Pero lo que volvía auténticamente locos a los señores no era todo eso. Sino cosas como los nexos o los espacios extradimensionales fijados. Es decir, inventos del señor Xanderghul.
<Talith> -Qué manía con la eugenesia, en serio. Thassilon tenía cosas grandiosas, pero también cada barbaridad...
<Abdelrat> -O eso le he odio decir a alguno.
<Abdelrat> -No, señora -dijo el engendro-. Eso no era típico de Thassilon. Eso vino de Azlant.
<Talith> -Ya, imagino que el señor Xanderghul fuera un genio difícil de igualar
<art2DM> En ese momento se oyó un clack y se vio a Nathan que terminaba de auparse por la cuerda.
<Abdelrat> -Era más que eso, señora. Xin en persona lo calificó como la única persona a su altura.
<Talith> -Ay, pobre nathan -Talith se siente culpable de haberse olvidado del poder sacerdote, y se acerca a ayudarle
<Abdelrat> -Claro que todo lo que he oído de ese viejo chivo me lleva a pensar que era un machista perdido -explicó el engendro haciendo que Jalia y Senata lanzasen sendas exclamaciones de desaprobación y escándalo.
<Talith> -Sí, tengo entendido que ya en esa época Xanderghul era el primer aprendiz del emperador Xin -dijo, mientras ayudaba a Nathan-. ¿Necesitas descansar, Nathan?
<art2DM> Sin embargo Jalia se recuperó lo suficiente como para coger al clérigo por su señora.
<Nathan> -No señora, estoy bien, disculpad la tardanza.
<Talith> -¿Sí? ¿Y eso? Por lo que he visto, entre los muchos defectos de Thassilon no parecía encontrarse la discriminación sexual
<Abdelrat> -No, pero había gente así. El señor Xanderghul, por ejemplo.
<Abdelrat> -Aunque diría que lo que realmente alzaba a Xin y el señor Xanderghul sobre otros como la señora Sorshen o... el señor Zutha -dijo, tras pensar un momento como si fuese a decir otro nombre.
<Talith> -Curioso. Oí decir que se aliaba a menudo con Sorshen, pero imagino que será que les convenía a ambos
<Abdelrat> -Era el hecho de que fuesen obsesivos y centrados en su arte. No se distraían con cosas como el gobierno o minucias como las personas.
<Abdelrat> -Bueno, como el señor Xanderghul solía decirme cuando estaba de buen humor: "Abd, nunca dejes que la realidad o tus prejuicios te aparten de un buen plan"
<Talith> -Supongo que sí, eso hace mucho para avanzar en un campo
* Talith parece divertida. -La realidad...
<Abdelrat> -Tenía una mente única, señora. Sobretodo cuanto estaba... mejor.
<Talith> -¿Y cuando no lo estaba?
<Talith> -Por cierto, ¿qué otro nombre ibas a decir?
<Abdelrat> -Disculpad, señora -preguntó el engendro haciéndose el confuso.
<Abdelrat> -Cuando no lo estaba también, pero entonces era un maremoto desquiciado.
* Talith mira a Abdelrat en silencio
<Abdelrat> -Todos los señores tenían su pecado agudizado, pero cuando él estaba en una mala fase...
<Talith> -Sí, ya he observado que la runa afecta mucho más a los señores que al resto
<Talith> -Y eso que su tirón... se nota -Se frota distraídamente la runa
<Talith> -Bueno, este lugar me encanta, pero supongo que deberíamos continuar...
<Abdelrat> -En realidad, señora, pensaba que podría interesarle como base.
* Talith asiente. -Entiendo. Desde luego el lugar está muy bien
<Talith> -Supongo que tardaremos un tiempo en peinar Xin-Cyrusian
<Abdelrat> -Es la primera expedición que traigo aquí, señora -dijo el engendro, mirándola a los ojos.
<Talith> -¿Y por donde llevaste a los otros? -le devuelve la mirada
<Abdelrat> -Más hacia delante hay una zona del valle a cubierto del frío y de los dragones. Pero sigue siendo al raso -dijo el engendro, gamberro.
* Talith sonríe. -Te agradezco el trato preferente entonces
<Abdelrat> -Es lo que se consigue siendo maja, señora -dijo el engendro, dejando a las dos lamias sin saber si quejarse.
<Talith> -Supongo que también era difícil trabajar con los subordinados de Khalib...
* Talith sonríe, y aprieta el brazo a Senata para que no diga nada
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 18:15

Los aledaños de Xin-Cyrusian. 7 Erastius, día del progreso. log nº T11

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<art2DM> El engendro, siguiendo las indicaciones de Talith, guió al grupo hacia uno de los paneles de vidrio que hacía de pared en aquel observatorio. Uno que, hasta donde Talith podía ver, era igual que los demás.
<art2DM> Tras atravesarlo terminaron en un soleado valle de montaña con una vegetación exuberante pero no frondosa, y con un salto de agua que caía formando un pequeño estanque.
<art2DM> Uno de los espacios extradimensionales de los que le había hablado Abdelrat, sin duda.
<art2DM> Había seis arcadas de piedra, una por la que habíais llegado y otras cinco cubiertas por cortinas que, según el engendro, eran salas ahora vacías.
* Talith mira aquello con curiosidad
<Abdelrat> -Tres de las salas es evidente que las saquearon en su día. Otra de ellas esta aun llena de fragmentos de madera. No tengo muy claro qué es lo que había.
<Abdelrat> -De las otras dos, una es posible que estuviese vacía, aunque me extraña. Pero hay otra que seguro que tiene alguna conexión extradimensional oculta, pero he sido incapaz de encontrarla aún.
<Abdelrat> -Y este es todo mi pequeño refugio. Pretendía convertirlo en mi base de operaciones hasta que el capullo del señor Khalib decidió que no me necesitaba para ocuparse de esto.
<Abdelrat> -¿Qué? He dicho el señor -preguntó Abdelrat ante la mirada censuradora de Jalia.
<Talith> -Es un capullo, sí -dice Talith-, eso no se puede negar
* Talith sonríe, una ventaja de ser una señora de Thassilon es que ella sí podía decir aquellas cosas de sus colegas sin que la mirasen mal
<Talith> -Es un buen lugar. Aunque perteneciendo a Orgullo, igual el señor Xanderghul lo reclama pronto -le advierte
<Talith> -Yo tengo el mismo problema con mi casa de Los Recelos, que está en territorio de Alaznist
* Talith sonríe a Nathan. -La casa que no gusta a ningún clérigo que conozco
<Abdelrat> -En fin. La ciudad está al otro lado de este valle. Hay una extensión que deberemos cruzar con cuidado de que no nos vean las lagartijas voladoras, aunque hay coberturas buenas y una pequeña red de cuevas que parecen naturales. Y tras ellas la ciudad.
<Abdelrat> -He vivido más de la mitad de mi vida en Cyrusian, señora -indicó el engendro-. De todos modos cuando empecé con esto se prometía como una labor de años.
<Nathan> -No es que no me guste señora, es sólo que resulta insalubre -especificó el clérigo.
* Talith asiente. -Quizás Xanderghul te regale esto. Después de todo, a todos nos pasa que nos falta población
<Abdelrat> -Esto sólo era una base para inspeccionar la ciudad, señora. No es que estuviese pensando en mudarme aquí -indicó divertido el engendro, que parece que decidió callarse algo.
<Talith> -Ah. -Talith mira curiosa al engendro como preguntándose qué callaba, pero no quiso presionarle delante de los otros
<Abdelrat> -¿Cual desea que sea nuestro siguiente paso, excelsa señora? -preguntó el engendro, con ese tono burlón suyo y esbozando una sonrisa pícara para Talith
* Jalia le dirige una mirada asesina
<Talith> -Pues imagino que ir a la ciudad y ver qué se puede investigar
<Talith> -¿Decías que lo más probable es que el señor Xanderghul se hubiera puesto en estasis en su propio palacio? Si es así, supongo que deberemos ir para allí, y ver qué protecciones ha dejado tras de si
<Abdelrat> -Con todos los respetos, señora -indicó el engendro que parecía que no quería picar mas a Jalia-, creo que no se hace a la idea de la magnitud de lo que acaba de decir.
<Talith> -Sí, me imagino que sea esa labor ingente
<Abdelrat> -Bueno... es una posibilidad, sí. Pero el caso es que nunca ha llegado una patrulla hasta allí. A decir verdad, no hemos llegado a encontrarlo aun.
<Talith> -Por eso te decía antes de mirar los lugares más probables de descanso del señor
<Talith> -¿No sabéis dónde está el palacio? Vale, mi gozo en un pozo...
<Abdelrat> -No, señora.
<Talith> -No sé decirte, tú conoces el terreno mejor que yo. ¿Cuál es tu sugerencia de zona a mirar primero?
<Abdelrat> -La ciudad... se ha vuelto más intrincada que antaño, y el que parte esté en la superficie, parte bajo tierra y parte... en ninguno de los dos… hace que localizarlo sea complicado.
<Talith> -Puedo tratar de lanzar alguna adivinación si estamos pez, pero como el señor Xanderghul haya escudado contra eso, mal vamos... mi arte no puede medirse al suyo
<Abdelrat> -Eso dependerá del enfoque, señora. ¿Desea penetrar en la ciudad a fondo y mantenerse en ella o volver a descansar a esta posición?
<Abdelrat> -Ni el de nadie, señora.
<Talith> -Dado que no me hago una idea de lo que nos encontraremos, no sé decirte
<Talith> -Nuestra comodidad no es mi prioridad ahora que hemos llegado aquí, pero nuestra seguridad sí es algo a preocuparse
<Talith> -Pero igual volver aquí consumiría demasiado tiempo... no lo sé, Abdelrat
<Talith> -Querría echar una ojeada sobre el terreno antes
<Abdelrat> -La ciudad no es segura. Y encontrar un lugar seguro... es difícil según la zona.
<Abdelrat> -Eso es mas fácil de decir que de hacer, señora. Pero haré lo posible por complacerla.
<Talith> -Bueno, si no encontramos lugares seguros habrá que volver
<Talith> -¿La teleportacion está impedida?
<Abdelrat> -Funciona de forma errática. Cuanto más adentro, más fácil es acabar en uno de los espacios extradimensionales defectuosos
<Talith> -Tsk
<Talith> -¿Y tus ideas de por donde empezar a buscar? ¿Dónde estaba el palacio antaño?
<Abdelrat> -En el centro. Pero sí, será mejor que lo veáis por vos misma -dijo el engendro yendo hacia la sala del observatorio, aunque añadiendo cuando pasó junto al clérigo-: Vayamos a bajar la cuerda.
* Talith asiente y sigue al engendro
<art2DM> El engendro os llevó de nuevo bajo la torre y os hizo avanzar pegados a uno de los rocosos laterales del valle hasta superar un recodo. Tras el recodo seguía el valle, pareciendo que realimente eran dos pequeños valles unidos por esa hendidura.
<art2DM> Esta zona estaba plagada de ruinas en diversos estados de conservación. Casi todos de casas pequeñas. Era obvio que no tenían magia conservadora de primer nivel, pero aun así para haber aguantado diez milenios algo debían de tener. ¿Estaban encantadas todas las casas de Xin-Cyrusian?
<art2DM> Aun así no parecía que aquello fuesen las ruinas de una ciudad, estaban demasiado dispersas y ocultas por la nieve.
<art2DM> Pero Talith no tardó en sentir que alguien la miraba, y más de una vez atisbo unos ojos incorpóreos ardiendo rojizos desde las sombras de una arcada o desde detrás de una columna caída.
* Talith sabía que la arquitectura thassiloniana, incluso las casas de la clase media, tenían magia preservativa que la impedía del deterioro. Pero la magia de fortificación que había hecho que las grandes estructuras oficiales sobrevivieran a los terremotos de la Caída tenía un coste
<Talith> Se preguntó si aquellas simples viviendas sí tendrían aquella magia de fortificación, era las primeras que veía enteras que no fueran edificios especiales...
<Talith> Claro que en Eurythnia sí habían sobrevivido casas, pero en parte había sido por suerte, al producirse los deslizamientos de tierras de modo que quedaran enterradas e, irónicamente, protegidas de lo peor
<art2DM> Llegasteis, sin que ninguna de las figuras aladas os viese y los incorpóreos parecían no estar para fiestas (no al menos con el sol aun alto), hasta una hendidura en la roca, una mezcla entre grieta producida por el frío y una cueva.
<Talith> -¿Y esas miradas? ¿No las sentís? -pregunta a los otros
<art2DM> -Sí, señora -respondieron Jalia y Nathan casi al mismo tiempo.
<art2DM> Senata prefirió no decir nada, aunque era obvio que estaba de acuerdo y Sarina se limitó a indicar con la barbilla una torre derrumbada en la que podían verse un par de siluetas difuminadas, quizás no muertos o quizás sólo un efecto de las sombras.
<Talith> -¿Abdelrat? No me gustaría que algo nos siguiera...
<Abdelrat> -Incorpóreos, mi señora. No os preocupéis -la tranquilizó el engendro-. Allá a donde vamos hay muchos más y están de peor humor.
<Talith> -Los fantasmas pueden ser un incordio
* Talith asiente
<art2DM> El engendro les guió hasta una de las hendeduras y dejó que su mano rozase un saliente de piedra. Talith entendió que era una señal para indicar una marca de color casi imperceptible, si no se sabía qué buscar.
<art2DM> El engendro paró antes de entrar, y sacó de su mochila una voluminosa linterna ciega de bronce decorada con arabescos intrincados.
<Talith> -Me pregunto si son fantasmas "recientes" o antiguos thassilonianos -comentó
* Talith observa con atención
* Abdelrat retiró la trampilla de la lámpara, revelando una luz azulada que confería a todo un aspecto fantasmagórico e irreal.
<Abdelrat> -Thassilonios, señora. No puedo asegurároslo de todos, pero al menos los que he comprobado lo eran.
<Talith> -Me pregunto si se podría hablar con ellos -dijo Talith, sintiendo la punzada de su vertiente de historiadora
* Talith espera a que el engendro termine
<Nathan> -¿Señora? -preguntó Nathan confundido.
<art2DM> El engendro por su parte la miró evaluativamente con una ceja enarcada. Y suerte que sus lamias estaban ocupadas mirándola, porque era una clara mirada de "¿Estáis tan tonta de verdad?"
<Talith> -No, no voy a hacerlo ahora. Pero subestimáis a los no muertos. No todos están llenos de ira homicida. Con algunos se puede hablar
<Talith> -Pobricos, son unos incomprendidos
<Nathan> -Individualmente, sí, señora. Pero si el... guía tiene razón y hay más aun hacia delante, puedo deciros que no van a estar muy conversadores -explicó el clérigo.
<Talith> -Ya lo he hecho otras veces, y os sorprendería, hay más de los que parece deseosos de contar su triste historia
<Talith> -Ya, supongo que más adelante serán aun más hostiles
<Talith> -Oh por favor, dejadme de mirarme así. Diría que vosotros nunca habéis intentado algo así y por eso son tan reacios
<Talith> -Pero no he dicho que vaya a hacerlo, observad el condicional de mi primera frase -bufa Talith
<art2DM> El engendro rió divertido mientras las lamias y el clérigo dejaban de mirarla (aunque obviamente seguían pensando lo mismo). Por su parte Sarina cuando se hubieron internado más le guiñó el ojo como diciéndole "No son aventureros."
<Talith> "ya veo", dice la forma en que Talith sacude la cabeza, algo exasperada
<art2DM> La lámpara del engendro convertía aquella grieta en una especie de calle fantasmal cortada por dos paredes de roca. De cuando en cuando se veían personas, la mayoría siguiendo con su rutina o simplemente quietas, sin haceros el menor caso. Otras sin embargo os miraban con ojos brillantes, rugían sin sonido y se perdían en la oscuridad.
<Talith> -Aunque tú estás reaccionando muy bien -le dice a Sarina en voz baja, mientras avanzan tras el engendro-, y tampoco has sido aventurera
<art2DM> Los peores eran los que se desgarraban la carne, o aquellos cuyas facciones se deformaban de forma monstruosa o que las articulaciones giraban de formas imposibles y se alejaban en algunos absurdos.
<Sarina> - Oh, he hecho mis pinitos querida.- Bromeo la mujer aunque no parecia sentirse muy para bromas.
* Talith no da muestras de incomodidad, aunque avanza alerta
<Talith> -¿Ah, sí? cuenta, cuenta -la anima Talith, mientras mira en derredor
<art2DM> En un par de ocasiones el engendro tuvo que dirigiros evitando acumulaciones de fantasmas o presencias particularmente tenebrosas. Pero hubo un momento en que los espectros comenzaron a rodearos silenciosamente, como espectadores de una obra. Y aunque se alejaban cuando la lámpara les impactaba, os tenían rodeados. Finalmente Nathan pareció perder la paciencia y usó su don divino contra ellos.
<Talith> -Pobres, solo estaban confundidos -dijo, aunque con tono ligero y sin censura -Palmea el brazo enlatado del clerigo
<Nathan> -¡Piedra, yo te reclamo por la ley y la runa! ¡Sacralízate y obedece! -rugió en thassilonio el clérigo, golpeando con su guantelete el suelo, que se estremeció antes de desprender una oleada de luz azulada que disipó a la mayoría, ahuyentó a bastantes e hizo que varias de las figuras humanas de desprendiesen de su disfra
<art2DM> En cuanto la linterna de Abdelrat se volvió hacia aquellas criaturas de muerte y sombra se volvieron figuras de un traslúcido azul blanquecino que portaban la regalía de altos funcionarios de Cyrusian y uno incluso (el que Talith había identificado como el más poderoso) las insignias de un archimago del reino.
<art2DM> En ese momento las figuras parecieron perder interés en vosotros, momento que aprovechó Abdelrat para conminaros a que siguieseis hacia adelante mientras os cubría, hasta que un rato después volvió a ponerse en la delantera.
<Talith> -Vaya... pobres desgraciados -dijo Talith, mirando aquello
* Talith obedece al engendro, podía estar loca, pero no tan loca como creían sus subordinados
<Talith> -El señor Xanderghul va a tener trabajo sacralizando todo esto -observa ella
<Talith> -Me pregunto por qué se han quedado atados a la tierra, siempre hay alguna razón...
<art2DM> Tras otros veinte angustiosos minutos por fin salisteis a la superficie de nuevo.
<Abdelrat> -Parte de la ciudad está atrapada en una fase dimensional traslocada ahí. Nuestro primer mago creía que alguien muy poderoso trató de proteger esa sección pero... la cosa no acabó bien.
<Talith> -Ah. Nada bien, por lo que veo aquí
<Talith> -Supongo que deshacer la distorsión dimensional liberará a esas pobres almas
<art2DM> Pero entonces Talith se quedo sin habla.
<art2DM> Frente a ellos se alzaba una enorme fisura en el suelo y de ella surgían fragmentos y barrios de la ciudad. Todo aquello era un maremagnum. Bloques a vuestra altura cortados, que seguían decenas de metros más abajo. Otras estructuras incrustadas en la piedra, sepultadas bajo ella o siguiendo cubierto por ella.
<art2DM> El conjunto se volvía más espeluznante dado que parte de las ruinas parecían ruinas recientes, otras estaban muy desgastadas, algunas cubiertas de hielo y otras de vegetación, algunas se mostraban exuberantes como debían de estar el mismo día de la Caída, otras eran totalmente surrealistas, como si los conjuros de alusión depositados en ellas se hubiesen pensado para no resultar creíbles, y otros bloques parecían amalgamas confusas (y a veces cambiantes) de diversas vistas.
<art2DM> Incluso vio cómo varios bloques cambiaban de sitio unos con otros o se desplazaban.
<Talith> -Uff vaya circo
<Abdelrat> -Bienvenida a Xin-Cyrusian, señora.
* Talith se inclina para ver mejor
<Talith> -Sí, ya veo. Y parece bien extensa
<Talith> -Muy bien, Abdelrat, tú eres el guía. ¿Qué sugieres?
<art2DM> Las auras mágicas resultaban aun más caóticas que lo visible y más poderosas de lo esperado. La cantidad de magia tejida y almacenada allí era enorme, absurdamente enorme. Y al parecer durante la Caída grandes hebras se habían visto afectadas o alteradas produciendo una reacción en cascada.
<Abdelrat> -Bombardearlo con noqual y prenderle fuego. Señora -dijo el engendro llanamente mientras guardaba su lámpara.
<Talith> -Me temo que no disponemos del noqual -dijo ella divertida
<Talith> -Así que tendremos que conformarnos con los métodos tradicionales de exploración
<Abdelrat> -El Señor dijo algo parecido. Aunque creo que sus palabras eran caro y desperdicio -suspiró el engendro.
<art2DM> -Nada tradicional sirve ahí, señora.
<Abdelrat> - Mis... -dijo el engendro rozándose el extraño antifaz que llevaba- mis dones me dan cierta ventaja, pero aun con eso orientarse ahí dentro es poco menos que imposible.
<Talith> -Uf, créeme que si dispusiera del noqual no me pensaba lo de caro. Ya le pasaría la factura al señor Xanderghul luego
<Talith> -Miedo me das. Pero por algún lado tenemos que empezar
<Abdelrat> -Básicamente en las exploraciones que hicimos enfocamos esto de dos maneras distintas.
<Abdelrat> -Una era realizar pequeñas incursiones en busca de información o patrones con los que ir construyendo una especie de mapa móvil.
<Abdelrat> -La otra es introducirse hasta obtener una recompensa que valga la pena o hasta que el número de bajas nos hizo recular.
<Talith> -Nada de bajas. Yo tengo otra filosofía acerca de lo que resulta caro y lo que no
<Abdelrat> -Ya no es cuestión de caro, señora. Pero eso es como territorio enemigo. Uno sólo puede introducirse hasta que debe retirarse u obtiene lo que quería.
<Talith> -¿Averiguasteis algo que nos dé un indicio prometedor ahora de la dirección en la que buscar?
<Talith> -Me gusta más la idea de las pequeñas incursiones para pescar información
<Talith> -Aunque en alguna dirección hay que empezar
<Talith> -Si hay algún lado que hayáis peinado menos, o que os pareciera más prometedor, podríamos empezar por ahí
<Abdelrat> -Algunas cosas. Pero la primera misión que realizamos aquí era muy preliminar, en la segunda aprendimos cosas, pero me temo que la tercera y la cuarta (con las que no fui) no solo no trajeron información nueva, sino que parece que no se molestaron en informarles de lo que habíamos averiguado.
* Talith frunce el ceño, eso era incompetencia
<Talith> -¿Por qué no les informaron? Por favor... que poco profesional
<Talith> -Muy bien, en base a lo que sabes... ¿qué dirección sugieres? Empecemos por ahí
<Abdelrat> -El señor Khalib no tuvo a bien informarme, permitirme hablar con los grupos que enviaba ni participar de modo alguno en sus operativos dado que "a pesar de ser la mascota del señor seguía siendo un simple engendro"
<Talith> -Khalib tiende a no entender los recursos inteligentes con los que cuenta. Un desperdicio en un señor de Thassilon
* Abdelrat asintió aprobador ante la elección de plan de Talith.
<Abdelrat> -Con vuestro permiso, mi señora, os recomendaría que volviésemos atrás. En su momento depositamos una serie de piedras ancla que el clérigo puede recargar. Están sintonizadas para desprender luz y molestar a los espectros que evitarán así nuestra ruta en su mayoría.
<Talith> -Me parece bien. Más vale ir preparados que tener que lamentarlo luego
<Abdelrat> -También he traído de las bóvedas de palacio algunos suministros. Al parecer Shinvilla creyó que estabais demasiado atareada para preocuparos de esas menudencias.
<Talith> -Dije que se ocupara de eso ella
<Talith> -Yo no necesito alimentarme, mi magia se ocupa de ello -dijo, pero no señala el objeto mágico que nutre su organismo, mejor no señalar debilidades ni a los propios aliados-. En casa como por simple placer o necesidad social, no por necesidad
<Abdelrat> -Me gustaría montar aquí una pequeña estancia dimensional con suministros. Por si tenemos que volver rápido o tenemos heridos. Y dejar un ojo remoto por si acaso.
<Talith> -Bien
<Abdelrat> -Cierto, señora, pero podemos volver demasiado debilitados como para cruzar con seguridad los túneles.
<Talith> -¿Queréis que cree el espacio dimensional, o existe por aquí algún espacio seguro?
<art2DM> El engendro actuó rápido una vez Talith le dio la orden y, sacando de su mochila algo que parecía una pequeña tienda de campaña (que se volvió invisible nada más dejarla) y una esfera de cuarzo, se adelantó al grupo y comenzó a buscar con Nathan las esferas ancla.
* Talith les deja hacer, sabe bien que es mejor dejar actuar a los especialistas que entrometerse y estorbar
<Talith> Mientras el engendro y el clérigo trabajaban, Talith se vuelve hacia Sarina
<Talith> -¿Y esos pinitos aventureros? -le sonríe, animándola a charlar para pasar el rato
<Sarina> -Oh, también he sido joven. ¿No creerías que me dieron el puesto de capitana de la guardia de Cueva de Palin por mi cara bonita, no?
<Talith> -Y ahora eres joven, Sarina -sonríe Talith
<Talith> -Y no me malintepretes, no dudaba de tu pasado ni tu competencia. Sólo tenía curiosidad por tu historia
<Sarina> -No soy tan joven como parezco ahora, tengo que reconocer que la magia de Karzie ha hecho mucho.
<Sarina> -Oh, lo sé, querida, tranquila, no soy ninguna maniática de los honores ni nada así.
<Sarina> -Sabina sí que tenía ese problema, siempre parecía que creía que no la respetaban en la medida que lo merecía.
<Talith> -Ah, no conozco personalmente a la comandante Sabina Merrin. Pero hay personas así
<Sarina> -No te preocupes, querida -dijo la mujer guiñándole un ojo-. Creo que tendremos tiempo para charlar.
<Sarina> -Por cierto. ¿Hay algo entre el morenito y tú, o sólo se muere él de ganas?
End of #Korvosa buffer Wed Jun 01 03:02:06 2016
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 19:40

Cotilleos con Sarina. El ángel loco. Xin-Cyrusian, 7 Erastius, día del progreso. log nº T12

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Thu Jun 02 01:06:40 2016
<Sarina> -Por cierto. ¿Hay algo entre el morenito y tú, o sólo se muere él de ganas?
<Talith> -Sólo lo parece. Me tira los tejos, pero también te los tiraría a ti si no estuvieras con el señor -sonríe ella-. Pero es un tipo simpático. No se parece a los otros engendros, es mucho más espabilado e independiente
<art2DM> Mientras Nathan, Abdelrat y Senata restauraban las anclas habían decidido por unanimidad que Talith y Sarina se quedarían esperando con Jalia como guardiana.
<Sarina> -Parece que te tienen bastante aprecio -dijo la peliroja.
<Talith> -Bueno, me tienen aprecio porque los trato bien. Hay gente como Khalib que olvida detalles tan importantes como ése
<Sarina> -Es algo más. En mi puesto en Cueva de Palin había que relacionarse relativamente mucho con la nobleza. Ahí podías ver cómo la gente reaccionaba ante líderes de ésta.
<Sarina> -No sólo les tratas bien, sino que confían en ti y en tu capacidad. Eso es importante.
* Sarina volvió a los cotilleos
<Sarina> -¿Sólo lo parece? ¿Estás con alguien, no te interesa él o no eras de las de hacer experimentos interraciales?
<Talith> -No me importan los experimentos interraciales. No es eso. La verdad es que no tengo demasiada experiencia en esto -se encoge de hombros
<Sarina> -¿En que te persigan? -preguntó la guerrera tras sentarse sobre una roca.
<Sarina> -Lo cierto es que a veces es lo mejor de todo. Después les dejas llegar hasta la cama y... un fiasco.
* Talith se ríe. -No sé decirte, sólo me he acostado con uno. Y fue fantástico. Pero supongo que no siempre será así, no
<Talith> -En cuanto al liderazgo... -Talith sonríe-. Es cuestión de confianza. La gente confía en ti si no abusas de ella y le das un trato justo
<Sarina> -Oh -dijo mirándola un rato antes de asentir-. Es verdad, hablando contigo una se olvida que eres tan joven. Pareces tan... madura, segura y culta.
<Sarina> -Y si saben que tienes talento y lo usas -añadió Sarina sobre el liderazgo.
<Talith> -Dieciocho -se encoge de hombros-. ¿Y tú?
<Sarina> -Los ineptos bienintencionados no suelen ser seguidos por muchos.
<Sarina> -Por las sabanas de Calistria -juró la mujer divertida y algo sorprendida.
<Sarina> -El doble, 37, aunque ahora parecen menos -dijo mirándose la mano como si no estuviese acostumbrada-. La magia de Karzie es realmente sorprendente.
<Talith> -Uf, sí que parecen muchos menos. Aunque eso no significa mucho para los thassilonianos. Los de la élite viven siglos...
<Sarina> -Increíble ¿No? Quiero decir mírame, hace cuatro años me encargaba de la seguridad de una aldea. Cierto que es el principal puerto industrial de Korvosa, pero aun así... Y ahora hablando de vidas de siglos...
<Talith> -El conjuro de ralentización temporal de envejecimiento es de Haphrama, realmente -dijo ella, tocando el reloj de arena-, aunque sin duda el maestro conoce muchísima magia sorprendente
<Sarina> -¿Quien? Creo que no lo conozco. ¿No? -preguntó Sarina, y Talith pudo ver tras ella que Jalia se ponía rígida y hacía lo que podía para evitar mirarla escandalizada.
<Talith> -No, murió antes de la Caída -dijo Talith, viendo que Sarina no sabía nada de historia antigua
* Talith decide que mejor no tocar el tema de Haphrama, visto lo visto
<Talith> -Todos aprendimos nuestra magia de alguien, es lo corriente. Realmente cada uno de nosotros desarrollamos sólo un puñado de conjuros y teorías nuevas. Aunque el maestro tiene un número bastante impresionante de logros propios
<Sarina> -Eso había oído, aunque la verdad es que nunca me he juntado mucho con magos. Allí en casa no es que no hayan... habían... muchos, pero la mayoría son de la Acadamedae. No suelen ser divertidos
<Talith> -Aquí tampoco lo son -sonríe Talith-, supongo que como profesión puede parecer aburrida si no te gusta la magia. Es mucho estudio y tiempo empleado entre libros
<Sarina> -No es lo mismo aburrido que lo que les hacen en la Academia, créeme -dijo en un tono siniestro.
<Talith> -Algo he oído... aunque no mucho. La verdad es que me gustaría saber, porque mi madre estudió allí, y creo que eso la marcó de alguna forma
<Sarina> -Uffs. No es un buen sitio. No es que pueda decirte qué hacen exactamente, pero sí que te puedo decir que son bastantes los estudiantes que nunca salen de allí. Y que a los graduados parecen haberles matado su humanidad.
<Sarina> -Aunque puede que exagere. Es cierto que los civiles pueden pensar eso mismo de las fuerzas especiales militares. Pero aun así... se escuchan muchas historias de la Acadameae, y ninguna es buena.
<Sarina> -Aunque claro es... era... Korvosa. Las buenas historias nunca han pegado con la ciudad.
<Talith> -Supongo que un colegio de infernalistas tiene muchas prácticas difíciles. No sé, me alegro de no haber tenido que pisar por allí
<Sarina> -¿Tu amante es de Shalast, o se quedó en Magnimar?
<Talith> -Mmm… hablaste de él el otro día, dijiste que te daba repelús. El embajador de Eurythnia
<Sarina> -¿Sombra? -preguntó con los ojos como platos.
<Sarina> -Cielo, eso tienes que contármelo -dijo con una sonrisa depredadora que la habría asustado de no haberla visto tantas veces en Shinvilla cuando olía cotilleos jugosos.
<Talith> -Sí. Por la forma en que lo dijiste el otro día creía que lo sabías
* Talith se ríe. -¿Qué hay que contar?
<Sarina> -No, la verdad es que nunca había pensado que él... Vamos, parece un témpano de hielo y su reputación es aun peor
<Sarina> -Karzie me dijo que lo tenías engatusado, pero no creí que hubierais llegado tan lejos
<Sarina> -¿¡Que hay que contar!? ¿Pero tú la escuchas? -le dijo a Jalia.
<Sarina> -Oh vamos, detalles detalles, quiero detalles.
<Talith> -Oh, qué decir... tiene unas manos maravillosas, y sabe darte lo que quieres. Además la suya es la runa de la lururia, ya sabes. Creo que hay algo de magia implicada en ello, aunque es algo suave, no algo que se apodere de ti. No sé decirte, estuvo muy bien. Además, es muy joven, así que tiene energías para rato. -Talith dice esto en tono alegre, para no mostrar que echaba de menos al joven
<Sarina> -¿Lujuria? ¿Sombra? No le pega nada
<Sarina> -Vale que nadie es como aparenta, y más siendo un capo criminal pero...
<Talith> -Sí, claro. Eurtyhnia es eso
<Talith> -¿Pero qué clase de cosas has oído de él para tener esa opinión?
<Sarina> -Yo misma… soy bastante nueva aquí, y creo que estoy en un puesto muy por encima de lo que debería... -dijo la mujer con un ligero amago de inseguridad antes de apartarlo de ella con un encogimiento de hombros-, pero la espada me eligió, así que si a alguien no le gusta que le den.
<Talith> -Claro que sí, tú échale cara dura. No dejes que los viejetes te digan que no valen. Si has llegado hasta ahí, vales, créeme
<Talith> -Los que hemos llegado hasta aquí, lo hemos hecho con nuestro propio esfuerzo
<Sarina> -Oh, sólo me preocupan dos opiniones al respecto querida, la de Karz y la de esta monada -dijo dándole una palmada a la espalda-. Y si alguno de los demás tiene dudas, puede desafiarme a un duelo a espada como es su derecho -dijo con una sonrisa depredadora como si estuviese pensando en posibles candidatos.
* Talith sonríe. -Ese es el espíritu.
<Talith> -¿Así que tan raro se te hace que esté con el embajador eurythnio?
<Sarina> -Bueno... ya te dije que vi una vez a Sombra y... no sé, parecía tener la sangre muy helada o algo peor. Te aseguro que me entraron escalofríos.
<Sarina> -Pero luego está la reputación que se labró en los bajos fondos en un tiempo record. No era violento ni agresivo pero... era frío, todos lo recalcaban.
<Talith> -Bah, ésa es una forma de manipulación social bastante efectiva en algunos círculos
<Sarina> -Sí, ya te digo que en su profesión esa reputación hace. Pero no sé, siempre me he creído perceptiva y créeme que me sentí helada cuando le miré a los ojos.
<Talith> -Pero no es así cuando le tratas personalmente. En realidad puede ser muy apasionado. Más que frío yo diría que es analítico en condiciones normales
<Talith> -La gente muy racional da esa impresión, a veces
<Sarina> -Vaya... -dijo la campeona mirando a Talith.
<Sarina> -¿Estás colada por So... Lucien no?
<Talith> -Me gustó, pero no puedo permitirme encapricharme demasiado con alguien de otra satrapía. Además, él tiene varias consortes y muchas más amantes. Ya sabes... Eurythnia funciona así
<Talith> -Aunque espero seguir viéndole en el futuro. Esperemos que no se tuerza nada entre las satrapías
* Talith se encoge de hombros
<Sarina> -Oh... -exclamó la mujer antes de añadir-. Ohhhhh.
<Sarina> -Lo siento, querida, todos los hombres son unos cerdos -dijo dándole un abrazo.
<Talith> -No, no. Ya sabía que era así antes de empezar con él -sonríe-, en realidad es un cielo en muchos aspectos
<Talith> -En Eurythnia no ven la exclusividad como algo bueno ni deseable. Pero diría que hubo ahí algo más sexo. Estuvo muy bien, realmente
<Sarina> -Es obvio que querías algo más que eso.
<Sarina> -Bueno, sé que en Thassilon el mundo de las relaciones es muy distinto (aunque Karzie es muy posesivo). Pero aun así debería haber sido más atento con tus sentimientos.
<Talith> -Es la runa. Nos empuja a ansiar lo que no tenemos, y a conservar lo que tenemos. Y el maestro la siente con más fuerza que ninguno de nosotros
<Talith> -Yo a veces siento que la runa tira de mi en direcciones opuestas. Es duro
<Sarina> -No es sólo eso, querida -dijo Sarina con una sonrisa amable.- Pero mejor dejémoslo ahí.
<Sarina> -¿Tan malo es?
<Talith> -Y cuanto a Lucien, sabía lo que había y sé todo lo que podrá haber. Me conformo con lo que hay. Ya habrá alguien más en el futuro
<Sarina> -Tranquila, querida, Sombra vuelve a caerme mal, las chicas tenemos que permanecer unidas.
* Talith niega la cabeza. -No dejes que te caiga mal. Lucien es buen hombre. No querría que mi primera vez hubiera sido diferente, en realidad. Fue mucho mejor de lo que esperaba
<Talith> -¿Tú no lo notas? La influencia de la Avaricia, digo -señalando a chellan-, pensé que eso te influiría también
<Sarina> -Con ella es diferente. Sí que tengo una runa, pero es "pasiva" y no "activamente vinculante", signifique eso lo que signifique. Pero la espada tiene como objetivo servir y proteger al Señor de la Avaricia. No tiene espacio para mucho más.
<Talith> -No es malo, pero es... intenso. -Talith se pregunta si en realidad a ella no se le habría dado mejor la runa de Xin que la de Karzoug, pero eso era imposible de esperar en el Thassilon de los señores rúnicos
<Sarina> -Ya, te pega tan poco la avaricia como a Sombra lujuria. Sin ánimo de ofender.
* Talith se sobresalta porque la otra haya adivinado sus pensamientos, unos pensamientos que nunca decía en voz alta. Al menos en Shalast, los había compartido con Zanthus y con Lucien, pero ellos no contaban
<Talith> -Ah, creí que Chellan, al ser un artefacto de Avaricia, influiría al portador con la influencia de la runa. Los artefactos de las runas negativas suelen provocar ese efecto
<Sarina> -Chellan en parte es Chellan -dijo la mujer, riéndose como una colegiala- perdona, me refería a que la espada es en buena parte la primera portadora, que como sabes era un golem.
<Sarina> -No es que fuese muy avariciosa precisamente la pobre. Era una gran luchadora, pero no tenía mucho espacio para cosas así.
<Sarina> -¿He dicho algo malo? -preguntó la peliroja y Talith se fijó en que Jalia se había apartado un tanto de ellas al parecer para escrutar acusadoramente unas piedras que parecían demasiado quietas.
<Talith> -Bueno... sí, la verdad es que no estoy muy en sintonía con la runa. Aunque se me dan muy bien algunos aspectos derivados de esta. No sé, es extraña también mi posición aquí
<Sarina> -A lo mejor eso es lo que hacía falta -respondió la guerrera.
* Talith niega con la cabeza, aun algo incomoda. Está demasiado tensa, pero después de todo están en misión
<Talith> -La sintonía con la runa es importante para ascender en Shalast, Sarina -le dice en voz baja, pero mira a Jalia
<Talith> Al darse cuenta de lo que la lamia pretende, darles un poco de intimidad, le hace un movimiento con la cabeza de agradecimiento
<Sarina> -¿Y? Tampoco debe dársete tan mal. No debería decirte esto pero... -dijo acercándose a ella y bajando la voz-... Karzie está tan impresionado con tu trabajo como frustrado por las veces que tienes razón.
<Sarina> -Sinceramente, no entiendo nada de magia ni de runas, pero no me preocuparía tu posición.
<Talith> -No se me da mal, es... es otra cosa. Es complejo de explicar. Pero me alegro que el maestro me valore. A veces me cuesta hacerle entender que el mundo ya no funciona como en sus tiempos. Que ahora todo es diferente
<Talith> -Aunque empieza a entenderlo, creo
<Talith> -Es difícil para todos los antiguos
<Talith> -A veces me gustaría llevarles de visita turística para que lo vieran más directamente, pero eso no puede ser, claro
<Sarina> - Bueno, Karzie es inteligente pero tienes que entender su situación -dijo apretando el brazo de la muchacha para reconfortarla-. No son sólo las cosas que él ha pasado, sino el mundo en el que ha vivido. Aquel ambiente no podía ser muy sano para la cordura de la gente. Y luego este todo este tema de despertar para ver que tu mundo es prehistoria.
<Sarina> -Dale tiempo. Y nunca olvides que es muy buen actor.
<Talith> -No, si lo entiendo
<Talith> -Por eso he sido tan paciente hasta con los idiotas. -Pensando específicamente en el mayor idiota de todos, Khalib
<Sarina> -Cielo, espero que no estés insultando a los idiotas refiriéndote a Khalib así -dijo la mujer con una sonrisa.
<Talith> -Pero eso no hace fácil mi trabajo precisamente. Algunos de ellos se niegan a verlo. Otros, como el maestro, simplemente no lo entienden
* Talith sonríe. -Veo que también le has conocido de cerca. El chico se hace querer
<Talith> -Aunque chico... podría ser mi bisabuelo. Creo que dobla la edad de mi padre, o casi
<Sarina> -Es un capullo. Pero supongo que cumple... o cumplía, con su cometido.
<Sarina> -Con los hombres la regla es que el que es un niñato no va a madurar nunca cielo.
<Sarina> -Después están los que son como niños, pero al menos son capaces de escuchar de verdad.
<Talith> -Al principio pensé que eran solo celos y que podría lograr algún entendimiento con él. Hay trabajo de sobra para dos aprendices. Para media docena, en realidad. Pero salvo que haya una intervención divina, diría que eso va a ser imposible
<Sarina> -Encontrar a un hombre que sepa encontrar la madurez con un mapa y un camino recto es lo raro.
<Sarina> -Bueno, piensa como eran las cosas antes de que durmiesen.
<Talith> -Bueno, también pasa con las mujeres, no creas. En realidad la mayor parte de los seres humanos no tiene mucha madurez
<Sarina> -Es verdad, pero a los hombres les cuesta mas madurar. No sabría decirte por qué es, pero así es.
<Talith> -Ya, ya. Lo tengo presente. Como digo, si no fuera por eso ya habría pateado los culos de más de uno
<Talith> -¿El maestro es buen actor? -pregunta, pensando en aquella frase de ella
<Sarina> -El mejor que he visto -dijo la mujer mirándola a los ojos como si pretendiese que entendiese algo que no iba a decir.
* Talith asiente, y no insiste
<Sarina> -No, cielo, me refiero a que Karzie para dirigir la nación tenía que elegir a los mejores para ser sus aprendices. Pero al mismo tiempo el mayor riesgo que corría era con ellos.
<Talith> -Ah, ya. Ese mundo de traiciones... si está en mi mano me gustaría cambiar eso
<Talith> -Los vicios antiguos eran terriblemente improductivos
<Sarina> -A veces hay cosas que simplemente no pueden cambiarse en una sociedad. Pero comenzar de nuevo es las ventajas que tiene. Aunque sea al coste que han tenido que pagar Karzie y los demás.
<Talith> -Sí, por eso lo digo. Y depende mucho de cómo los encaucemos los nuevos. Si les dejamos hacer volverán a caer en las viejas rutinas. Es lo más fácil y lo único que conocen
<Sarina> -No volverán a caer en lo viejo. Dudo que fuese posible aunque lo pretendiesen
<Talith> -Yo sí que creo que es posible e incluso probable, pero no les dejaremos hacerlo -le guiña un ojo-, tienen un potencial fabuloso como cultura, mayor que cualquier otra de Varisia. Sinceramente, lo que tenemos aquí en Varisia es bastante patético en la actualidad. Así que sería una pena que se sabotearan a si mismos
* Talith esboza una sonrisa sin muchas ganas.
<Talith> -Pero basta de cotillear sobre mí
<Talith> -Aunque quizá te pida detalles a ti de lo tuyo -guiña el ojo a Sarina
<Sarina> -Oh, yo no podría hacerte eso, cielo.
<Talith> -¿Eh? ¿Hacerme?
<Sarina> -Oh sí, Karzie me ha advertido que matará a todo aquel al que le cuente cotilleos -dijo con un suspiro de frustración pero una sonrisilla divertida-. Ya sabes, hombres, ellos y sus imposturas
<Talith> -Pues nada, no me cuentes cotilleos. Aunque resulta esto algo muy desigual, tendré que ser más misteriosa -bromea Talith-, ¿y esa mirada?
<Sarina> -Te los contaría, querida, es un rollo no poder hablar de ciertas cosas, pero diría que no hablaba en broma Karzie.
<Talith> -Nah, tranquila. Tampoco tengo tanta curiosidad -la tranquiliza-, era una broma. En realidad sería raro cotillear sobre mi maestro. Es tan formal y con tanta edad que no me lo imagino… ya sabes, sería como cotillear sobre mi padre
* Talith cambia de tema. -¿Entonces ya no te queda nada en Korvosa y los alrededores? ¿Ninguna familia, ningún vínculo?
<Sarina> -Bueno, está Sabina. Éramos grandes amigas a pesar de la diferencia de edad.
<Sarina> -Pero no, nada me ata allí. Ni el deber, solo queda vergüenza y pesar.
<Talith> -No os llevabais tanto, ¿no? Bueno, quizás diez años o algo menos
<Sarina> -Diez años. No es mucho para ser conocidas, pero bastante para ser buenas amigas.
<Talith> -Yo estoy acostumbrada a tratar siempre con gente mayor que yo. Entré en Galduria doce años antes que la mayoría de los aprendices, cuatro que incluso los más precoces. Allí era casi como la mascota de todos
<Talith> -Aunque cuando empecé a recorrer Varisia de aquí para allá mi hermano menor vino con nosotros, y resulto agradable no ser la peque por una vez
<Talith> -Por otro lado, resultó exasperante, porque mi hermano no tiene ni pizca de responsabilidad...
<Sarina> -Bueno, seguro que no te parecía tan mal cuando podías decir "te lo dije"
<Talith> -Claro, eso siempre gusta -Talith sonríe picara
<Talith> -Supongo que tendrás la oportunidad de verla de nuevo. Te puedo organizar una reunión si quieres
* Sarina suspira
* Talith asiente
<Sarina> -No lo sé, es... complicado. Ya sabes, por nuestra etapa con las Damas.
<Talith> -Complicado siempre es. Pero las Damas son algo del pasado
<Talith> -¿Por qué no, entonces?
<Sarina> -Oh, lo sé, pero si ha sido duro para mi superarlo aun con la ayuda de Karz no quiero ni imaginarlo con ella.
<Sarina> -Ella y la reina... estaban muy cercanas. Y Sabina se sentía especialmente culpable de lo que nos pasó a nosotras.
<Talith> -Bueno, no quiero meterme en donde no me llaman, pero tal vez sea lo que necesita... una amiga
<Talith> -No puedo hacerme cargo realmente por lo que pasasteis, pero sí sé que la vida sin amigos es muy solitaria
<Sarina> -Sí, pero no sé hasta qué punto el que fuese una buena amiga a la que metió en eso.... Sabina es muy orgullosa, no de forma directa si no que siempre tiene que estar segura de lo que hace. Ponerse a dudar así de ella...
<Talith> -No puedo decir, vosotras os conocéis mejor. Pero diría que ella ya ha pagado por su error, y la verdad... entiendo que tuvo ser muy duro para ella. No sólo amaba a Ileosa, también era su soberana. No digo que actuara bien, pero sé que tuvo que ser muy difícil para ella elegir
* Talith espera que Karzoug no la ponga nunca en esa posición de tener que elegir entre dos deberes
<Talith> -No sé, supongo que será difícil para ella ver a gente de ese pasado, pero diría que también le haría bien
* Talith le da una palmadita a Sabina en la mano, indicando que no insistiría más, porque nadie más que ellas podían saber si era conveniente o no el reencuentro
<Sarina> -Eso es porque no sabes lo testaruda y orgullosa que es -dijo Sarina-. Pero supongo que tendré que intentarlo por lo menos, o no me lo perdonaré si pasa algo. Gracias, Talith.
<Sarina> -Y bueno. ¿Qué piensas hacer sobre tu chico?
<Talith> -¿Lucien? -se encoge de hombros-. Nada. Seguiremos viéndonos cuando podamos. Pero, ¿qué otra cosa se puede hacer? Ya encontraré a alguien más alguna día
<Talith> -De momento es divertido tal y como estamos. No me preocupare por el futuro, que sea lo que tenga que ser
<Sarina> -Puedes hacer lo que quieras, querida, y él debería tenerlo claro. Si tú estas bien así entonces me callo y no pasa nada. Pero diría que no estas del todo contenta con la situación. ¿No es así?
<Talith> -Lo estoy, sabía lo que había antes de liarme con él. Y es divertido y me hace sentir bien. Que no es sólo eso lo que espero a largo plazo, pues no. Pero no busco nada a largo plazo ahora, así que ya me va bien
* Talith se levanta y mira a ver qué progresos han hecho los otros
<Sarina> -Bien... -dijo la mujer con una expresión rara que Talith identificó finalmente como que estaba impresionada-, como he dicho hablando contigo cuesta acordarse de tu edad.
* Talith se echa a reír. -¿Eso es especialmente maduro?
<Sarina> -Mucho. Y con el primer romance... ufffs, más aun.
<Talith> -Es que me metí en eso con los ojos abiertos. No es que no supiera lo que había -dijo ella divertida-. Si quieres que te diga la verdad, sólo buscaba... experimentar un poco con alguien que me atraía y en el que confiaba. -Cierto que luego la cosa había resultado ser mucho más intensa de lo que había previsto, pero no quería pensar demasiado en eso
<Talith> -Bueno, vamos a ver si los chicos han terminado. Veamos qué nos depara Xin-Cyrusian
<Sarina> -¿Quieres un consejo?
* Talith la mira con curiosidad
<Talith> -Sí, claro. Valoro la voz de la experiencia
<Sarina> -Decide lo que quieres y ve a ello. En romances esperar nunca mejora una situación, todo lo contrario. Decide lo que quieres tú y exígeselo y si no te lo puede dar... bueno las mujeres tenemos nuestras argucias -añadió con una sonrisa "mala".
* Talith meneó la cabeza. -Ya tengo lo que quiero. La diversión, la amistad y la confianza. Es todo lo que esperaba, y lo que podría aspirar
<Talith> -La verdad, no me veo en una relación eurythnia con muchos consortes, y menos en una relación con dos mujeres más y sólo Lucien -se ríe-. Así que más nunca va a haber. Pero está bien con esto. Creo que podría durar años
* Talith le guiña un ojo y le dice a Jalia. -Jalia, mira a ver si ya han terminado, por favor
<Sarina> -Entiendo... chica, ojalá si vivo cuatro siglos consiga ser la mitad de madura que tú.
<Jalia> -Aun están colocando las últimas, señora -dijo Jalia tras mirar a la nada un momento.
<Talith> -Ya será menos
<Talith> -Bien, no les metas prisa
* Talith se vuelve hacia a Sarina. -Eres una exagerada, ¿sabes? A mí me pareces perfectamente madura -menea la cabeza divertida, y recoge su bastón del suelo
<Sarina> -Oh, por que no me has visto alterada -dijo guiñándole un ojo.
* Talith se ríe. -Tampoco me has visto a mí furiosa
<Talith> y añade: -Hablare con Lucien y miraré de organizarte una reunión con Sabina
<Sarina> -Ya me entiendes -respondió la mujer divertida.
<Talith> -Por cierto, mira que se parecen vuestros nombres...
* Talith le dedica una sonrisa cómplice ante el comentario de ella
<Sarina> -Sí, siempre habían bromas, sobretodo cuando acudíamos al Alce Cornudo. Una posada del puerto de Cueva de Palin.
<Sarina> -La posadera se llama... llamaba, Sabrina.
<Talith> -Debe ser un nombre común por Korvosa -dijo ella divertida
<Sarina> -Sarina es ulfen.
<Talith> -Ah. Vale, no lo sabía. Sabía que tu ascendencia era en parte ulfen, por tu aspecto, pero no lo del nombre
<Talith> -¿A cuantas generaciones asciende esa ascendencia? -pregunta curiosa
<Talith> -No es manía chelia racial, conste, una de mis abuelas era varisia
<Sarina> -Mi abuela materna era ulfen y mi abuelo materno keleshita.
<Sarina> -En Cueva de Palin eran menos maniosos con eso.
<Talith> -Mejor. En Magnimar también, al menos en teoría
<Talith> -Pero en la practica lo varisio... no se acaba de ver del todo del todo bien
<Talith> -Pero no como en Korvosa, claro, nunca como allí
<Sarina> -Los varisios son bastante conflictivos, pero diría que es cosa de la educación.
<Talith> -No sé si son conflictivos realmente. En general la mayoría de ellos solo quiere vivir su vida a su modo
<Talith> -Los varisios nómadas son bastante interesantes
<Talith> -Diría que el problema viene con los descastados, los que han perdido el vínculo con sus clanes
<Sarina> -El problema es que no creen que las leyes ajenas a su familia les competan.
<Talith> -Acaban en las poblaciones chelias sin recursos y se convierten... en algo más que marginados
<Talith> -En criminales, generalmente
<art2DM> Una vez asegurado el camino a través de aquellos malditos túneles (aunque no era infalible, Abdelrat si que aseguraba que impediría multitudes como la de antes) el grupo volvió a las torres de cristal para asegurar los puntos ciegos y prepararla para ser una auténtica base.
<art2DM> En cuanto hubo salido el sol por la mañana (para aprovechar el periodo de mayor inactividad de los incorpóreos) el grupo reemprendió la marcha y fue de nuevo hasta la fisura. El paisaje seguía siendo tan intimidante y desmoralizador como al día anterior. Siguiendo unos pequeños túneles (que de tan empinados casi parecían toboganes) superasteis el desnivel para llegar a las ruinas.
<art2DM> Nada más dar un paso en aquella calle todas las ruinas desaparecieron y os visteis rodeados por casas de tres y cuatro alturas con fachadas cubiertas de arabescos y estatuas, pintadas de brillantes colores rodeando una calzada a cuyos lados habían sendas filas de árboles inmensos y frondosos, milenarios como poco.
* Talith sigue a Abdelrat alerta y con curiosidad
<art2DM> Una ligera música, como la que en las ciudades tocarían los bardos callejeros, se escuchaba en un tono suave pero agradable proviniendo de quien sabía donde.
<art2DM> Era una ciudad que parecía pletórica de vida, excepto por el hecho de que no se veía una sola alma.
<Talith> -Bonita... decoración y entorno
<art2DM> Pero era obvio que las ilusiones tenían fallos (qué menos tras diez milenios en esa situación) y el horizonte se veía difuminado, como si la ilusión no tuviese bastante fuerza como para cambiar también eso pero se negase a aceptar el actual aspecto de la ciudad.
<art2DM> El camino seguía recto en lo que parecía una vía principal con vías paralelas menores a espacios regulares. Aparte de eso y los edificios no se veían más caminos en aquella ilusión.
<Abdelrat> -¿Por donde, señora? -preguntó el engendro. La noche anterior le había explicado que la navegación por aquel espacio (realidad mas bien) alterado no guardaba una relación lineal, aunque sí que parecía haber un patrón que cambiaba dependiendo de la zona.
<Talith> -No tengo ni idea, vamos a ver donde nos conduce la vía principal. En una ciudad normal lo principal llevaría a un sitio importante, pero claro, aquí a saber
* Talith mira sin embargo los edificios
<Talith> -Supongo que ninguno de esos te son identificables
<Talith> -¿Reconoceríamos el palacio si lo viéramos? Con tanta ilusión...
<Abdelrat> -Sí, aunque este totalmente derrumbado. Algo tan grande no puede pasarse por alto.
<Talith> -Quien sabe, con tanta ilusión -pero asiente
<art2DM> Abdelrat guió al grupo con sigilo por aquella población fantasma, o eso os pareció hasta que llegasteis a un cruce de vías principal en el que se alzaba una figura.
* Talith mira aquello
<art2DM> Un celestial, un ángel, pero había algo... mal en él. La criatura que en su tiempo debió ser sobrenaturalmente bella estaba delgada, el pelo se le había caído hacia tiempo, su túnica blanca mostraba señales de suciedad e incluso moho y sus ojos azules reflejaban locura. El ser os miró, pero no tuvo mayor reacción.
<art2DM> Por un momento Abdelrat parece que iba a recomendar alejarse hasta que con un suspiro miró a Talith.
<Abdelrat> -¿Ordenes, señora?
* Talith mira a la criatura. -¿Quien eres? -pregunta en celestial, y luego en thassiloniano-. Yo soy Talith Symarast y no quiero hacerte daño...
* Talith repite lo mismo en los dos idiomas, no pareciéndole muy lucida la criatura, por si no entendía en uno de ellos
<art2DM> El ser se quedó mirando a Talith con aquellos ojos desquiciados, pero aparte de eso no se veía mayor reacción.
<Talith> -Estad alertas, pero dejadme ver si podemos hablar con él
<Talith> -Nathan... ¿Podría tu magia sanar su demencia? -le pregunta con calma
* Talith se acerca un poco más, aunque no demasiado para no desquiciar también a sus lamias
<Talith> -¿Cómo te llamas? -repite
<Talith> -¿Nos dejas ayudarte?
<Talith> -Nathan, usa un sanar sobre él, por favor -le pide ella
<art2DM> El ser miró a Talitha un momento, como si algo despertase de su interior, pero finalmente abrió la boca revelando un hueco vacío en el que hacía tiempo se había arrancado la lengua a mordiscos, y emitió un gemido seco sin aparentar el menor rastro de cordura.
* Talith meneó la cabeza
<Nathan> -Señora -dijo el clérigo asintiendo y acercándose al ángel con precaución.
<art2DM> Cuando el clérigo ya estaba llegando un sopapo con la mano abierta del celestial arrojó a aquella mole de carne y acero a varios metros de distancia. El ángel no se movió, sin dejar de mirar fijamente a Talith en ningún momento.
* Talith hace una mueca, planteándose seriamente congelar al celestial para que Nathan pudiera hacer su trabajo
<Talith> -Lo siento, Nathan... debí inmovilizarlo
<Talith> -Vamos, vamos, tranquilo -le dice al celestial, con calma-. Queremos ayudarte, ¿vale?
<Nathan> -Por favor, señora, no os disculpéis. Había que intentarlo.
* Talith se acerca un poco para ver si reaccionaba favorablemente, aunque con el conjuro presto para desencadenarlo
<art2DM> El celestial se quedó mirando a la muchacha y con lo que parecía un esfuerzo de voluntad tremendo volvió a abrir la boca emitiendo un gemido un poco más fuerte que el anterior. Pero aparte de eso y de mirarla fijamente no parecía reaccionar.
* Talith se acerca, hablándole tranquilizadora. -Vamos, vamos... no te voy a hacer daño. Ninguno de nosotros vamos a hacértelo
<Talith> -Nathan, acércate... muy despacio
* Talith tiende la mano hacia el celestial. -Puedes tocarme, ves que no quiero hacerte daño...
<art2DM> La criatura alza una mano de repente y conjura una esfera de cuchillas que rotaban a gran velocidad alrededor suya y de Talith, pero no pareció tener mayor reacción excepto un ligero, casi inapreciable sentimiento, al mirar la mano de la muchacha.
<Talith> -Vaya, mal chico... Nathan sólo quiere ayudarte. Es un buen muchacho, mejor que yo. Quita las cuchillas, ¿vale?
* Talith le mira, sin intentar tocarle por su parte. -Déjanos ayudarte... ¿sí?
<art2DM> El brazo del ajeno parece temblar como si se resistiese a una compulsión, pero finalmente lo alza bajando la barrera de cuchillas.
<Talith> -Ahhh. ¿Tienes que obedecer a un portador de la runa? Lo siento, chico, lo siento... ahora quieto, ¿de acuerdo? Quieto, que vamos a ayudarte...
<Talith> -Nathan, ven. Despacio
<art2DM> El clérigo se acercó despacio al celestial, que comenzó a rebullirse como si combatiese contra la orden de Talith, pero finalmente se quedó quieto.
<Talith> -Sssh, tranquilo.... -mira a Nathan, y le indica que sane al celestial
<art2DM> El clérigo llega hasta el celestial, e invocando la virtud de la caridad sanó a la criatura, que inmediatamente volvió a ser un varón de gran belleza y fuerza en perfecto estado de salud. Pero entonces lanzó un grito sostenido de dolor desgarrador.
<Talith> -¿Qué le pasa? -preguntó a Nathan, inquieta
<Abdelrat> -Que está loco -respondió Abdelrat.
<Abdelrat> -Pedidle que calle, señora. Creo que esta atrayendo atención.
<Talith> -Pero el sanar debería haberle curado la locura, ¿no? -pregunta Talith
* Talith mira a Nathan
<Nathan> -Sólo la mágica señora, la natural es mucho mas insidiosa, no hay seguridad con esa.
<Talith> -Ah, crei que también la natural
<Talith> -Lástima, tenía la esperanza de poder hablar con él
<Nathan> -No, señora. Puede aliviar los síntomas, como ha hecho en este caso pero si las causas persisten...
<Talith> -Tsk, nada entonces. Si le libero de su ligadura en ese estado ni siquiera podrá hacer nada para volver a su plano
<Talith> -Tal vez más adelante podamos hacer algo por él y los otros que estén en su situación
<Talith> -Llamaré a algún ángel que se los lleve a su plano
<Abdelrat> -Señora... -comenzó a decir Abdelrat, que evidentemente quería dejar a aquel celestial allí y largarse.
<Nathan> -Puede que sí, señora, es obvio que reacciona ante vos de alguna manera. Al menos no parece que intente atacar a nadie -interrumpió el clérigo al engendro.
<Talith> -¿Te refieres a que puede merecer la pena liberarlo ahora? -duda Talith, que no tiene tan claro aquello. Le parece que puede ser incluso contraproducente en ese estado de enajenación
<Talith> -¿Sí, Abdelrat?
<Nathan> -No lo sé, señora. Es posible que recuperar la conexión con su plano... -explico el clérigo pero se calló en cuanto Talith habló con el engendro.
<Abdelrat> -Vayámonos, no es asunto nuestro esa criatura y en cualquier caso solo nos dará problemas. Hemos atraído la atención y estamos al descubierto.
<Talith> -Quizá pueda ayudarnos, Abdelrat. Quizá conozca algo de la topología real de esta ciudad
<Talith> -Merece la pena intentarlo
<Talith> -Además, es una barbaridad el estado en que está
<Abdelrat> -Miradlo, señora, ni se ha movido de su posición. Es obvio que alguien lo dejó retenido en esa posición, y nadie lo ha sacado desde antes de la Caída.
<Talith> Y bromea: -Ya he liberado a un diablo del foso, ahora puedo liberar un ángel, hay una especie de simetría en eso
<art2DM> El engendro parecía querer decir algo, pero simplemente se encogió, y curiosamente miró mal a Nathan.
<Abdelrat> -Como ordenéis, señora. Con vuestro permiso nos posicionaremos por si nos atacan antes de que acabéis.
<Talith> -Por supuesto, Abdelrat
<art2DM> El engendro indicó algo a las lamias y a Sarina, y los cuatro se distribuyeron para proteger a la maga desde el máximo de ángulos posibles.
* Talith mira al ángel
<Talith> -No hace falta que te quedes quieto en el sitio, chico. Te libero de la orden de quedarte ahí inmóvil
<Talith> Se toca el pecho. -Soy la señora Talith. ¿Cual es tu nombre?
<art2DM> El ángel cayó a cuatro patas y dejo de chillar pero comenzó a llorar.
* Talith se acerca y le posa una mano en el hombro. -Tranquilo, tranquilo. Si puedo te liberaré, ¿vale?
<art2DM> El ángel levanto su bello rostro hacia la muchacha y tras un momento de incomprensión comenzó a vocalizar, aunque le costo varios intentos decir algo así como "Laikkel"
<art2DM> Sin embargo, cuando Talith tocó al ángel un destello atravesó su mente como un disparo.
<art2DM> Vio los últimos momentos de la ciudad cuando el ángel fue retenido ahí por un mago rúnico que quería aprovechar el caos para sus fines.
<art2DM> Vio una rapidísima sucesión de días que pronto fueron rotos.
<art2DM> Vio un río de sombras vivientes recorrer esas calles y atravesar al ángel con su dolor y frialdad, día tras día, tras año, tras siglo
<art2DM> También vio Talith algo mas, figuras humanoides achaparradas echas de sombras, peligrosas, y el ángel creía que eran las que habían puesto en guardia a Abdelrat.
<Talith> -Vaya... mira, Laikkel, ven con nosotros -ordenó-. Mejor nos ponemos a cubierto en lugar más seguro y ya seguimos hablando
<Talith> -Abdelrat, para tu contento, sí... nos vamos. Busquemos un sitio donde nos podamos ocultar, y que podamos proteger
* Talith mira al ángel y sus ropas echas jirones, buscando sobre su cuerpo alguna runa fácilmente visible
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Vie, 17 Feb 2017 21:06

Un ángel cuerdo en una ciudad enloquecida. Xin-Cyrusian, 7 Erastius, día del progreso. log nº T13

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Sun Jun 05 02:42:29 2016
<art2DM> El celestial parecía estar recuperando su movilidad por momentos, pero a juzgar por la manera en que Abdelrat se acercó dándole la espalda a Talitha y por la que sus lamias la rodearon, parecía que algo se les cernía encima
<art2DM> Talith no tardó en ver qué es lo que había percibido el engendro con sus sentidos aumentados, aunque casi preferiría no haberlo hecho.
<art2DM> Al principio parecía una nube de sombra pura, como si una porción del plano de las sombras saliese a presión por una grieta. Pero pronto la muchacha se dio cuenta de que eran realmente sombras, los no muertos originarios de ese plano y apadrinados por Zon-Kuthon. Pero éstos no eran el autentico mal, si no una suerte de heraldos o simples parásitos del autentico peligro.
<art2DM> No tardó en distinguir a esta bestia, ya que aunque su cuerpo era tan oscuro y maleable como la propia sombra, los rasgos que lo bordeaban y una especie de aura insana, como si fuese una aberración contra la realidad, le ayudaron a distinguirlo perfectamente de cualquier otra cosa.
<art2DM> http://vignette1.wikia.nocookie.net/lov ... 1218213716
<Talith> -Un shoggoth -dijo preocupada
* Sarina miró a la muchacha de reojo, pero se encogió de hombros y tras medir con la vista a la criatura, salió corriendo hacia delante y con un ágil y un agarre preciso subió a una elevación que parecía algún tipo de cenador de piedra.
<art2DM> Un grupo de sombras se separó del grupo y salió disparada en busca de carne y espíritu con los que apagar su eterno apetito.
<Talith> -Esperad a que lance algún conjuro de área -pide Talith
<art2DM> Cuatro de las sombras se lanzan sobre el celestial que acaba de hacer aparecer un enorme martillo de mithril y oro pero ninguna consigue llegar a tocarlo.
<art2DM> Otras dos se lanzan a por Sarina, la cual esquiva con un giro a una y lanza una estocada contra la segunda.
<art2DM> La hoja de la mujer atraviesa el tejido de la sombra, desgajándola y volviéndola casi insustancial, al tiempo que la criatura profería un grito de dolor y odio, aunque resistió.
* Jalia, por su parte se enroscó delante de su señora de manera que le permitía ver frente a ella pero podía cubrirla frente a cualquier cosa que la atacase.
* Abdelrat se cubrió con su extraña armadura dorada y al instante comenzó a crecer hasta casi triplicar su tamaño. El enorme engendro acorazado avanzó entonces en diagonal a Sarina, creando una especie de barrera más allá de la distancia de ataque de la criatura
* Senata se tocó un extraño colgante al tiempo que recitaba una letanía extraña y sacaba un enorme arco. A continuación la lamia tocó a su señora confiriéndole algún tipo de conjuro de origen divino.
<art2DM> La enorme criatura protoplasmica avanzó de golpe como una marea de fetidez y corrupción, al tiempo que entonaba un cántico obsceno y sin sentido, pero que al escucharlo parecía que sacudía algo en vosotros. Sin embargo, todos pudisteis resistir excepto las guardaespaldas de Talith. Jalia emblanqueció con pavor pero no se movió de su posición, mientras que Senata se tapó los oídos con tanta fuerza que manó sangre de ellos.
<art2DM> La criatura arrojó un tentáculo distraídamente contra Sarina, la cual lo esquivó con una voltereta, al tiempo que lanzaba un tajo que por poco no impacta en aquella ágil masa de carne.
* Talith mira a sus compañeros, pensando en cómo siempre se ponían en medio y estorbaban a sus áreas
* Talith decide que de todas formas sigue mereciendo usar algo de área para quitar del medio a no muertos, y hacer algo de daño a aquel horrendo monstruo
* Talith recita una complicada formula arcana, convirtiendo un conjuro relativamente sencillo en una bola de fuego destructora, y envía una pequeña cuenta ígnea hacia la parte trasera de aquella criatura, para no dañar a su subordinada
<Talith> La maga no parpadea cuando la cuenta estalla en una explosión de fuego abrasador que podría haber derretido hierro
<art2DM> El celestial lanza tres potentes mazazos, destruyendo a las dos sombras que Talith había herido y dañando a una tercera.
* Nathan se adelanta unos metros interponiéndose en la trayectoria de cualquier tentáculo que trate de ir a por Talith, y sacando su símbolo rúnico, dice unas palabras en honor a Lissala que producen daño, destruyendo a la sombra que quedaba junto al shoggoth y a la que había herido Sarina además de herir a las demás.
* Sarina salta de la elevación en la que se había colocado cayendo como una gimnasta de exhibición, y lanzando tres diestros tajos contra el Shoggoth. Pero a medida que la mujer caía, con gracia, al suelo y enfundaba Chellan, os quedasteis de piedra al ver como el Shoggoth se convertía en cristal dorado.
* Talith asiente, relajándose, y complacida de ver en acción el poder especial de Chellan
<Talith> -Bien hecho, Sarina
<Talith> -Tendremos que dar las gracias al maestro de que te haya enviado con nosotros y la preciada de Chellan
<art2DM> Tras unos momentos el resto de las sombras son eliminadas mientras algunos miembros del grupo aun no pueden cerrar la boca.
<Talith> -Acabemos con el resto de las sombras...
* Talith calla al ver que sus compañeros ya están en ello
* Sarina sonrió a Talitha e hizo un gesto de agradecimiento con la cabeza a medida que el silencio vuelve a cernirse sobre la calle, y el ángel vuelve a caer entre lloros al ver al shoggoth, aunque esta vez son de alivio.
* Talith se acerca al ángel y le posa una mano en el hombro
<Talith> -Ya pasó, ya pasó. No te preocupes, que no dejaremos que te hagan daño
<Talith> -¿Te acuerdas ahora de tu nombre?
<art2DM> -Tantos años escuchando sus palabras, siendo torturado... -dijo el celestial.
<Alestes> -Soy, Alestes mujer ¿Y cual es tu nombre? -dijo poniéndose de pie.
<Talith> -Talith, segunda aprendiza de Shalast -se presenta ella
<Talith> -Aunque era Talith Symarast hasta hace unos pocos meses
<art2DM> El ángel asiente como si entendiera.
* Talith se pregunta quién era Laikkel entonces
* Talith le examina con la vista. -¿Necesitas más curación?
<Alestes> -¿Qué recompensa pedís por liberarme?
<Alestes> -No será necesaria. Ya he recibido toda la que puedo en este mundo corrupto.
* Talith iba a decir que ninguna, pero una oleada de avaricia se lo impide. Cierra los ojos un segundo, antes de abrirlos y decir, quedamente
<Talith> -Bastará con que nos cuentes lo que sepas de este lugar
* Talith se siente mejor al pedir un pago, aunque sea menor
<Talith> -Sí, es un mundo corrupto. Pero también tiene cosas buenas, aunque me temo que tú no la hayas experimentado aquí
<Talith> -Es una pena. Me hubiera gustado que vieras lo bueno, además de lo malo
<Alestes> -No hay mucho que pueda deciros. Desde que aquel criminal me atrapó en el cruce no he visto nada más que eso y lo que ese engendro me mostraba.
* Talith tuerce el gesto, aunque en el fondo no esperaba mucho del ángel
<Alestes> -Sí que puedo deciros que esa criatura y su bandada tenían los alrededores limpios. Ni los dragones deseaban enfrentarse con él.
<Talith> -Entiendo. Algo es algo, menos problemas al menos por aquí
<art2DM> El ángel agarro una pluma de sus alas y la arrancó convirtiéndose en oro al instante y se la dio a Talith.
<Talith> -¿No tienes conocimiento de la geografía de la ciudad, entonces? Buscamos el antiguo palacio
<Alestes> -Tomad, si vieseis a uno de mis congéneres con esto le declararíais el servicio que nos has hecho.
* Talith la coge
<Alestes> -Este es el barrio de las caravanas. La entrada principal del comercio en la ciudad.
<Talith> -Gracias, Alestes. -Le guarda con cuidado
<Alestes> -El palacio queda a una docena de kilómetros de aquí en aquella dirección -explicó el celestial, haciendo que Talith comenzase a tomar conciencia de lo enorme que fue aquella urbe.
<Talith> -Comercio... no estará muy cerca el palacio entonces, sospecho. Claro que esta ciudad es muy rara
<Talith> -Ah
<Talith> -Gracias -asiente
<Talith> -Eso nos ahorrará ir en la dirección equivocada, al menos
* Talith sonríe al engendro. -Si la magia del lugar no confunde nuestro sentido de la dirección, claro
<Alestes> -No puedo deciros mucho más ni acompañaros, me temo. Mis cadenas aun me atan a este barrio, pero si puedo hacer algo por vosotros decidlo.
<Talith> -Puedo intentar quitarte esas cadenas. Supongo que en tal caso podrías volver a tu plano
<art2DM> El celestial giró la cabeza y miró a Talith. Lo cierto es que era de una belleza sobrenatural ahora que sólo parecía dolido y no loco. Pero entonces el celestial depositó una mano sobre el pecho izquierdo de la muchacha. Una mano cálida y serena.
* Talith se acerca al celestial, intentando estimar con la vista la fuerza del conjuro de ligamiento
* Talith se queda quieta
<Alestes> -Hay confusión en tu corazón -dijo asintiendo
<Talith> -Confusión... sí, supongo que sí. Aunque no soy de las que se paralizan por eso. La vida continúa
<Alestes> -Pero te hace dudar, la duda interior te enfurece y te hacer resistir, ser más dura, lo que te hace daño.
<Talith> -¿Ser más dura me hace daño? Yo diría que más bien soy más resistente
<Alestes> -A veces luchar contra uno mismo conduce a la exaltación. A veces causa dolor. No seas dura contigo misma, tu corazón es bueno en lo que importa -dijo el celestial acariciándole el rostro.
* Talith se queda quieta mirando al celestial. -Gracias por el consejo. -Talith ni siquiera era consciente de que era dura consigo misma. La gente solía considerarla más bien una cara dura
<Alestes> -¿Realmente podéis romper mis cadenas?
<Talith> -Puees eso estaba intentando evaluar. El que creó el conjuro de ligamiento era mucho mejor que yo. Cielos, por su fuerza bien podría ser del señor Xanderghul, qué locura
<Alestes> -Todos estamos marcados por él -dijo el celestial asintiendo.
<Talith> -Lo siento, creo que ni siquiera antimagia funcionaria en este caso. Nunca he visto una magia tan poderosa -se disculpa
<Talith> -Intentaremos que te den la libertad los creadores originales de esta magia
* Talith muestra las manos en señal de impotencia
<Talith> -Me veo superada en este caso
<Alestes> -No pasa nada. Lo que debe ser será. A veces tan solo podemos hacer las cosas lo mejor posible y confiar.
<Talith> -¿Cómo llegaste a este plano? ¿Te llamaron?
<Alestes> -Así fue. El extraño señor de esta tierra arrancó la areté de toda mi cohorte y nos arrojó a esta tierra para cumplir sus absurdas y mediocres leyes
* Talith parpadea ante el uso de un vocablo tan anticuado y raro como areté, pero entendió a lo que se refería el celestial
* Talith asiente. -Supongo que el resto de tus congéneres estarán por ahí
<Alestes> -Aquellos que no han sido consumidos, sí.
<Talith> -Intentaremos que os liberen, han sido muchos milenios. -Talith no se atreve a prometer nada más ambicioso. No tenía la seguridad de poder lograr nada
<Talith> -Cuídate, Alestes. Esperemos que nadie más te ataque
<Alestes> -Te lo agradezco, mujer -dijo el celestial, mirándola como si entendiese.
<Alestes> -Ahora al menos puedo defenderme.
* Talith asiente, e indica a sus compañeros que era hora de continuar
<Talith> -Vamos. Esta ciudad es demasiado grande, y cuando más nos retrasemos, más peligros tendremos que afrontar
* Sylash, que había estado observando desde el bolsillo de Talith, saluda con la manita
* Talith sonríe, y emprende el camino en la dirección que les ha indicado el ángel
<art2DM> El celestial sonríe a Sylash y se despide del grupo con la mano antes de echar a volar, como queriendo recuperar algo de su libertad.
<art2DM> El grupo vuelve a retomar el camino, sorprendidos porque una cosa como aquella habitase en Xin-Cyrusian y algo más cautos que antes.
<art2DM> Un grupo de dragones, dos negros y uno blanco, pasan volando curiosos sobre vosotros poco después, pero por algún motivo no os atacan. Imagináis que tiene que ver en parte con la atadura que les ha vinculado también a ellos durante generaciones.
<art2DM> El paisaje parece cambiar cada poco rato. Atravesáis la misma calle, es obvio, al parecer el trazado general de la ciudad no cambió en sus más de mil años de historia, sólo el decorado.
<Talith> -Empiezo a entender mejor lo de que el señor Xanderghul no estaba muy bien de la cabeza -murmura a Abdelrat tras dejar atrás a los dragones
<art2DM> Aquello se parecía un poco a saltar en el tiempo viendo distintas etapas de la vida de una población.
<Abdelrat> -Puede parecerlo señora, pero tened en cuenta que en los mil doscientos años de historia de Xin-Cyrusian nunca un "miembro del funcionariado" se liberó de sus cadenas.
<Talith> -¿Con eso del funcionariado te refieres a los ligados? ¿Y ninguno, ninguno? Vaya
<Abdelrat> -A los ligados a la ciudad, sí.
<Talith> -Pero sigo considerando una extravagancia todos estos ligamientos. Y yo que creía que Shalast era un tanto liberal con eso...
<Senata> -Se dice que el señor los ligaba a todos con un artefacto especial, señora -indicó Senata, que aun parecía aturdida por lo que escuchó del shoggoth.
<Talith> -¿Estás bien, Senata? -Talith deposita una mano sobre el antebrazo de la lamia
<Talith> -¿Y tú, Jalia?
<Jalia> -Estoy bien, señora. Fue algo... raro, malo, pero ni siquiera sé qué era -dijo la lamia, mirando a su compañera como si creyese que había sido peor para ella.
* Talith capta la extraña expresión de Abdelrat, pero espera primero a que contesten sus lamias
* Talith mira a Jalia
<Senata> -Estaré bien, señora, puedo cumplir con mi deber -dijo Senata orgullosa.
<Talith> -Sí, los shoggoth son terribles. Pueden conducir a la locura -coincide ella
<Talith> -Por suerte yo llevo magia que me vuelve inmune a ese tipo de cosas, y vosotras sois fuertes -sonríe
<Jalia> -Gracias, señora -respondió Jalia en nombre de ambas, mientras sonreía dando ánimos a su compañera.
* Talita palmea el brazo de Senata. -Si alguno de vosotros se siente mal en algún momento, decidlo, no os lo calléis -dice genéricamente
* Talith se vuelve hacia Abdelrat. -¿Y esa extrañeza por tu parte? ¿No estás de acuerdo con Senata?
<Abdelrat> -¿Disculpad, señora? -preguntó Abdelrat, que se había adelantado unos metros, sin volverse.
* Talith hace un gesto a Nathan. -Mira a ver si puedes hacer algo por Senata, Nathan. Creo que está más dolorida de lo que quiere reconocer
* Talith se adelanta a hablar con Abdelrat mientras el clérigo atiende a su lamia
<art2DM> El clérigo asiente ante la orden de Talith, y aunque la lamia le mira mal no osa desobedecer la orden de su señora.
<Talith> -Vamos, sabes de lo que hablo -sonríe-, has puesto una cara rara cuando Senata ha dicho lo del artefacto del señor Xanderghul
<Abdelrat> -Nunca se me ha dado bien lo de esconder mis sentimientos -dijo el engendro, girándose hacia la maga con una sonrisa más directa que la mayoría de declaraciones.
* Talith parece divertida
<Talith> -A veces eso no es tan malo -dice con tono ligero
<Talith> -¿Y qué es lo que decían tus sentimientos en ese momento?
<Abdelrat> -¿No preferiríais hablar de mis sentimientos en privado, señora? -preguntó el engendro con picardía, aprovechando que las lamias estaban distraídas.
<Talith> -Esta noche, tal vez
<Talith> -Aunque en estos momentos preguntaba por tu reacción al comentario de Senata. Admito que me ha intrigado
<Abdelrat> El engendro arqueó una ceja como entre escéptico e intrigado.
<Abdelrat> Finalmente suspiró.
* Talith sonríe al engendro, no prometiendo nada, pero dejando implícita una posibilidad
<Abdelrat> -Creedme, si dependiese de mí os respondería.
<Talith> -¿Y qué te lo impide?
<Talith> -Soy tu señora en estos momentos
<Abdelrat> -Una orden directa por parte de dos Señores de Thassilon. Uno de los cuales es el jefe de mi jefa -dijo el engendro, y a Talith no le cupo duda que no le gustaba nada esa situación.
<Talith> -Ya veo. Aunque no entiendo por qué el maestro tiene que ocultarme una cosa como ésa
* Talith se queda mirando al engendro unos momentos
<Talith> -Pero en fin, no te pondré en un aprieto entonces. Retiro mi pregunta
* Talith se vuelve con algo de frustración hacia las lamias y el clérigo. -¿Todo bien ya por ahí, Senata, Nathan? -Jalia no parecía haber sufrido daños graves que requirieran la magia del sacerdote-. Pues sigamos
<Abdelrat> -Lo lamento, señora, pero sin una orden directa suya aunque quisiera no se lo podría decir -dijo Abdelrat, haciendo un movimiento raro. Talith pudo ver en ese momento una runa en la nuca del engendro.
* Talith indica al engendro que se esté quieto, y se inclina para examinar la runa
<Talith> -Bueno, Abdelrat, no te presionaré más. Si acaso ya presionaré yo al maestro más adelante
* Talith evita tocar la runa mientras la examina
<art2DM> El engendro se queda quieto, a lo sumo un poco incómodo por el escrutinio de la muchacha mientras el resto les miran curiosos.
<Talith> Al terminar, Talith acaricia un momento la espalda del engendro en un ademán consolador antes de separarse
<Talith> -Todos estamos marcados de alguna forma, si te sirve de consuelo. En fin, sigamos...
<Sarina> -Está bastante más abajo, y deberías hacerlo en privado, querida -le susurró divertida Sarina a Talith al pasar junto a ella.
<Talith> -No seas malvada -le regaña la maga
<Sarina> -¿Ni un poco? -preguntó la mujer divertida
* Talith saca la lengua a la mujer, en un ademán infantil fuera de lugar para su posición
* Talith quiere preguntar más al engendro, pero prefiere no hacerlo en público. Tal vez aquella noche sí solicitase su compañía, después de todo
<Talith> -Bah, ya sé que eres incapaz de no serlo un poco bastante. Así que conformaré con que no lo seas mucho -replica burlona a Sarina
<Sarina> -Oh, más bien me refería a si no había razón ni para serlo un poco -le replico divertida la mujer.
<Talith> -Quizá esta noche sí, depende de lo cansados que acabemos -contesta divertida
<Sarina> -Ohhh, tú sí que sabes -le dijo la mujer, guiñándole el ojo, y Talith casi se sorprendió al ver en la cara de Sarina que se alegraba por ella.
* Talith se extraña del fácil compañerismo de Sarina, aunque lo agradece
* Talith sonríe a Sarina y vuelve a ocupar su posición en el centro del grupo, para tranquilidad de todos sus protectores
<Talith> Reanudan la marcha por aquella ciudad caótica y extraña, y Talith empieza a sentirse más cansada y exasperada y menos fascinada por todas aquellas ilusiones cambiantes
<Talith> Aunque al cabo de un tiempo le parece encontrar un patrón en todo aquello
* Talith se para, obligando al resto del grupo a hacerlo también
* Talith se queda pensando unos minutos, considerando todo aquello
<Talith> Finalmente mira a los otros. -Creo que hay una especie de patrón por aquí -les dice-, las ilusiones parecen volverse más estables en determinados lugares... diría que esa estabilidad radia de un centro... -señala la dirección
<Talith> -Quizás merezca la pena echar un vistazo a eso
<Talith> -Vamos a echar un vistazo -decide, y se pone en camino
<art2DM> Talith comienza a moverse siguiendo un patrón y realizando mediciones, pero pronto acaba dándose cuenta que las ilusiones le han hecho dar la vuelta y que ha estado tomando cálculos al revés. Con lo que ha acabado aun más liada que al empezar, perdiendo varias horas.
<art2DM> Ahora debe decidir si volver a intentarlo, haciendo que se les pueda echar la noche encima o dedicar el tiempo que les queda a otros menesteres antes de salir de allí.
* Talith vacila un momento
<Talith> -Lo siento, muchachos. Este lugar me confunde más de lo que creía
<Senata> -No se disculpe, señora. He estado revisando sus notas y aun no sé como se ha podido dar cuenta al vuelo de que esa irregularidad tenia un patrón -dijo Senata obviamente sorprendida.
<Talith> -Pero he fracasado con los cálculos. Ya me decían en Galduria que a veces soy demasiado impaciente
<Talith> -Dejadme pensarlo un momento, lo intentaremos una vez más
<Talith> -Pero si vuelvo a liarme, volveremos a dormir a la torre. Mejor descansar en lugar seguro
<Abdelrat> -Los cálculos estaban bien -dijo Abdelrat sorprendiendo a más de uno-. Lo que estaba mal era la situación de estos.
* Talith se vuelve hacia el engendro
<Sarina> -Sí, no quiero tener que volver a encontrarme con una cosa de esas, y menos de noche -dijo Sarina con un gesto de asco.
* Talith lo vuelve a intentar, pero al poco de avanzar se da cuenta de que se ha vuelto a liar
<Talith> La maga suspira, dándose por vencida
<Talith> -Hoy no es mi día... creo que es mejor dejarlo por hoy. Quizás mañana tengamos mejor suerte. O yo esté más lúcida
* Sylash vuela hasta el hombro de Talith y le abraza el cuello
<Sylash> -Mañana siempre es mejor -asiente el lyrakien
<art2DM> Sin embargo Sylash, mientras Talith repasa unos cálculos, vuela hasta Abdelrat y tras charlar con él vuelve al cabo de un rato con una historia increíble de que la ciudad la esta timando.
<Talith> -¿Timando? ¿A qué te refieres, pequeño? -pregunta la maga, levantando la vista de sus cálculos, frustrada
<art2DM> El lyrakien va volando hasta el engendro al cual casi tiene que arrastrar (cogiéndole de una oreja) hasta Talith.
* Talith sonríe al ver que su familiar tira de la oreja a Abdelrat
<Abdelrat> -Las alteraciones bruscas en la realidad inducida parecen darse con excesiva frecuencia cuando os estáis acercando con los cálculos, señora -dijo finalmente el engendro, dejando claro de nuevo que tenía más conocimientos arcanos de los esperables.
* Talith se pone seria
<Talith> -Oh. ¿Las ilusiones reaccionan de forma inteligente?
<Talith> -He leído sobre este tipo de ilusiones, pero nunca las he visto. Es algo muy avanzado...
<Talith> -Veo que has recibido una buena educación arcana, Abdelrat -le mira con curiosidad
* Talith supone que era necesario en su papel de enlace con Cyrusian
<Talith> -Me avergüenza reconocerlo, pero no me he dado cuenta de eso
<Abdelrat> -No tengo claro que sean las ilusiones, señora, si no las alteraciones de éstas -puntualizó el engendro, que obviamente estaba incómodo hablando de eso (¿O era hablando de eso en público?)
<Talith> -¿Qué tendría que hacer entonces, dejar de intentar buscar el centro? Ahh como odio este tipo de ilusiones
<Abdelrat> -No es extraño, señora, darse cuenta de esa coincidencia mientras estáis haciendo esos cálculos está por encima incluso de vuestro genio.
<Talith> -mmm las alteraciones
<Abdelrat> -En mi opinión, señora, algo o alguien está modificando lo que estáis buscando de forma que os confunde.
<Talith> -No hace falta que me halagues, Abdelrat. -Talith no insiste en hablar de lo otro, ya que el engendro no quiere hablar en publico
<Talith> -Al menos si hay un alguien será un ser inteligente con el que podremos hablar
<Talith> -Maldita ciudad, es un jaleo
<Abdelrat> -¿Halagarla? Señora, he conocido señores de Thassilon durante un cuarto de milenio, y le aseguro que aun no había visto a nadie con esa intuición para los cálculos arcanos que habéis demostrado.
<Talith> -Bah. Una intuición que ha fracasado aquí. -Talith se centra en pensar cómo podría burlar a ese maldito bromista
<Talith> -¿Cuanto tiempo tenemos antes de que se nos eche la noche encima? No me hago idea con tanta ilusión
<Abdelrat> -No, señora, lo que han fallado han sido los datos de campo.
<Abdelrat> -Queda tiempo suficiente como para salir cómodamente o algo más apretado si quiere inspeccionar algo en concreto.
<Talith> -Querría haber visto qué es lo hay detrás de eso, pero visto lo visto encontrarlo nos va a llevar tiempo
<Abdelrat> -Bueno, ya habéis detectado más que las cuatro patrullas anteriores en un solo día.
* Talith hace un gesto de frustración. -Mañana volveremos a primera hora. No nos arriesgaremos a que la noche nos sorprenda aquí
<Talith> -Guíanos de vuelta, Abdelrat, por favor
<art2DM> El engendro asiente y guía al grupo demostrando otra de las curiosas peculiaridades de aquellas zonas ilusorias, y era que salir siempre era mas fácil que entrar.
<Talith> -¿Sabrás volver a aquí mañana?
* Talith no está muy segura de poder hacerlo por sí misma, aquel lugar es tan confuso…
<Abdelrat> -No, señora, pero gracias a usted creo que podríamos hacer algo mejor.
<Talith> -¿Algo mejor?
<Abdelrat> -Esas fluctuaciones se despiden de un centro fijo, así que aunque las ilusiones varíen, las fluctuaciones seguirán donde están, actuando como una especie de señales.
<Talith> -No sé si las podré detectar desde muy lejos, lo que yo detecto son auras, y ésas se confunden desde cierta distancia
<Abdelrat> -Las distorsiones que habéis detectado son independientes de las auras. No necesitamos saber como volver aquí, solo volver a encontrar esas fluctuaciones y buscar el centro sin importar el decorado -sugirió el engendro antes de añadir-: Señora.
<Talith> -Eres muy inteligente, Abdelrat -aprecia Talith, que asiente, dándole la razón
<Abdelrat> -No especialmente, señora. Sólo se orientarme.
<art2DM> Finalmente el engendro os volvió a llevar por las cuevas plagadas de espectros y criaturas sombrías, pero como había prometido la energía de las anclas divinas hizo que no os encontraseis más que a alguno suelto, y llegasteis a lo alto de vuestro campamento justo a tiempo para ver una preciosa puesta de sol tiñendo el cielo de carmesí.
<Talith> -No creas, es un pensamiento muy atinado ese. Pero menos mal que sabes orientarte. Si dependieseis de mí para eso vagaríamos dando vueltas en círculos hasta el día que el mundo desaparezca
<Talith> -Eso si, diría que tenían un buen sentido estético en Cyrusian -aprecia, antes de entrar en la torre
<Abdelrat> -Ocho de cada diez grandes artistas del imperio nacieron en esta ciudad, señora -explicó Abdelrat.
End of #Korvosa buffer Sun Jun 05 02:42:29 2016
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Sab, 18 Feb 2017 14:07

La Rosa Pálida. Torre flotante, Xin-Cyrusian, 7 Erastius, día del progreso. log nº T14

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Mon Jun 06 02:12:03 2016
<Talith> Una vez en la torre Talith se relaja
<Talith> -No hemos avanzado demasiado en un día. A ver qué tal mañana
<Talith> -Descansad ahora -les dice a sus lamias-, recuperaros
<Abdelrat> -Hemos hecho mucho, señora -aseguró Abdelrat.
<Talith> -Quizás, todos habéis actuado bien
<art2DM> Senata acaba cediendo ante Jalia y fue a descansar mientras ésta cubría la entrada de la habitación de Talith. Sarina por su parte parecía haber decidido chinchar a Nathan con su cerrazón sobre Korvosa y Abdelrat estaba escribiendo en una libreta.
* Talith se acerca a Abdelrat
<Talith> -¿Qué haces? -sentándose a su lado
<Abdelrat> -Tomando notas, señora -dijo el engendro, cerrando como por casualidad la libreta.
<Abdelrat> -Hoy ha hecho un gran trabajo.
* Talith arquea una ceja. -¿Trabajo de espionaje para el maestro? -pregunta divertida
<Abdelrat> -¿Espionaje? -preguntó el engendro, que miró a Talith como queriendo entender la broma hasta que vio que hablaba medio en serio y se rió divertido.
<Abdelrat> -Oh no señora, a mí no me encargarían algo así. Soy un ciudadano, pero de segunda y no muy ortodoxo además.
<Talith> -Bah, no te subestimes. Diría que te tiene en estima si te ha enviado a esta misión
<Abdelrat> -¿Subestimarme? -preguntó el engendro incrédulo hasta que miró a Jalia como pidiéndole ayuda. La lamia pareció pensárselo y finalmente se encogió de hombros.
<Talith> -Sólo tenia curiosidad -aclara ella-, y sí, medio era una broma
<Talith> -Vale, veo que no te subestimas -se ríe
<Jalia> -Dice la verdad, señora. Es un engendro que no sabe cual es su lugar, un ciudadano demasiado independiente y tiende a hacer amistades problemáticas. El señor reconoce sus servicios, pero la única razón de que siga vivo es que sigue siendo útil -explicó la lamia
<Abdelrat> -¿Curiosidad, señora? -preguntó el engendro-. ¿Por mis notas?
<Talith> -La osadía puede ser una forma de valía y utilidad también, Jalia
<Abdelrat> -Son sólo cosas que se me ocurren o que considero interesantes. Para mi poesía, ya dije que soy un aficionado.
<Jalia> -No en la corte, señora.
<Talith> -Los señores que sólo reciben halagos vacíos no están recibiendo trabajo útil de sus subordinados, Jalia
<Talith> -Oh, sé que es lo que les gusta oír
<Talith> -Pero el maestro sabe reconocer también la eficiencia
<Talith> -Y en cuanto a saber cual es su lugar... en Thassilon uno se labra su lugar, ¿no crees?
<Talith> -Sí, Abdelrat. Por tus notas entre otras cosas -sonríe
<Jalia> -Sí, señora. Pero sigue siendo un engendro y los poderosos no lo olvidan. Es más, a muchos de ellos no les gusta nada el precedente que sienta.
<Talith> -Oh, pero entonces no las esconderías tan rápido -le contesta al engendro en voz baja
<Senata> -No le hagáis ni caso, señora -dijo Senata, que no estaba tan dormida como parecía refiriéndose al engendro.
<Abdelrat> -A menos que tratasen de vos, aunque no acostumbro a compartir mis notas. Son... ideas a medio alumbrar.
<Talith> -Alguna vez tiene que ser la primera para algo. Siempre hay mucha gente que no acepta bien los cambios e innovaciones. Pero estos son necesarios -recuerda a Jalia
* Jalia se encogió de hombros.
<Jalia> -Yo no soy quien para juzgarlo señora, simplemente os transmito la opinión de la corte.
<Talith> -Lo sé, lo sé. Pero la corte no siempre tiene razón
<Talith> -Lo mismo que no voy a escuchar a quienes me llaman bárbara
<Abdelrat> -Excepto en lo que se refiere a cómo se le trata a uno en ella -indicó Abdelrat.
* Talith sonríe al engendro, y le palmea una mano
<Senata> -Abdelrat, si acabas esa frase yo misma te cortaré la lengua -advirtió Senata al ver que el engendro abría la boca.
<Talith> -Senata, qué dura -sonríe Talith
<Abdelrat> El engendro se encogió de hombros divertido.
<Talith> -¿No podemos hablar sencillamente entre nosotros?
<Senata> -Señora, me da igual su intención, si alguien se atreve a faltaros al respeto en público frente a mí actuaré -dijo la lamia, que ahora sí le recordaba a Shinvilla.
<Abdelrat> -No pasa nada, señora. Son jóvenes y así nos criaron después de todo -dijo Abdelrat.
* Talith asiente
<Abdelrat> -Además de que demuestran una lealtad muy llamativa por usted, señora -dijo el engendro divertido.
<Talith> -Y yo se la agradezco. La valoro mucho -responde seriamente
<Jalia> -Es nuestro deber, señora -dijo Jalia.
<Talith> -bueno, yo lo agradezco por algo más que el deber -sonríe ella
<Talith> -¿Así que estabas tomando notas para tu poesía? ¿Y qué encontrabas tan relevante?
<Abdelrat> -Creen en vos, señora -dijo Abdelrat tan suavemente que Talitha no estaba ni segura de haberlo oído.
<Abdelrat> -Sobre vuestro intelecto y belleza, y sobre otra proeza de una de las portadoras de Chellan.
<Talith> -ahh sí, Sarina es asombrosa. No es que entienda mucho de esgrima, pero hay una gracia especial en un luchador bien entrenado y bueno
* Talith se pregunta qué es lo que el engendro no le cuenta, y por qué Karzoug quiere tanto secretismo
<Abdelrat> -Sí que lo es. Normalmente esa espada convierte a sus portadores en poco mas que zombis.
<Talith> -Muchos artefactos tienden a intentar imponerse sobre la personalidad de sus portadores. Es el riesgo de magia tan poderosa
<Abdelrat> -Este sólo sobre los no aptos. Todas las Hojas del Pecado por lo que sé. Si no están en manos de un defensor apto para su señor lo borran introduciendo solo lo que necesita.
* Talith se queda un rato callada observando a los otros, entre ellos divirtiéndose un momento con el pique que Sarina intentaba levantar en el taciturno clérigo
<Talith> -Sí, es curioso. La verdad es que no estoy muy puesta en las alara'hai
<Abdelrat> -Bueno, por lo que me han dicho la anterior portadora era de las zombis.
<Talith> -Tiene lógica, ¿cuanta gente apta se puede revelar en tan poco tiempo? No es poco lo que exigen esas armas
<Talith> -A su manera son tan asombrosas como las alara'quin
<Abdelrat> -No. Pero aun así es terrible ver lo que pueden hacerle a aquellos que las aceptan.
<Talith> -Son armas que fueron forjadas para ser terribles... y para activarse de forma terrible. Al menos Chellan tiene una historia menos sangrienta que las otras alara'hai
<Abdelrat> -Pocas de las cosas que parió el imperio tienen las manos limpias de sangre, señora.
<Talith> -Bueno, el imperio también tuvo cosas asombrosas
<Talith> -Esperemos que esta vez no haya tantos excesos como en su anterior encarnación
<Talith> -¿Dónde dormían los dueños de la torre, Abdelrat? ¿O qué estancias podemos habilitar como dormitorios?
<Abdelrat> -No lo sé, señora. Como os dije, un par de las estancias fueron saqueadas por dragones, otra parecía destruida, otra parecía un almacén de algún tipo sin nada de valor, otra de ellas oculta algo y la última diría que también aunque aun no he sido capaz de sentir qué.
<Talith> -¿Oculta algo? Vaya, tendremos que echarle un ojo aunque sólo sea por curiosidad
<Talith> -Pues tendremos que habilitar algunas de las estancias como dormitorios -decide ella-, este parece un lugar bastante seguro para arriesgarnos a no dormir todos juntos
<Abdelrat> -Sí, en esa habitación -dijo el engendro señalando uno de los portales cerca del lago-. Hay muebles, un escritorio, estantes, puede que una cama, no estoy seguro. Están desplazados de fase.
<Abdelrat> -Señora, vos tenéis dormitorio ya.
<Talith> -Desplazados de fase, qué curioso
<Talith> -¿Ah si? No sabía eso. ¿Y el resto?
<Talith> -Vamos a echar una ojeada a esa habitación que crees que oculta algo, y creo que luego me retirare a descansar
<Abdelrat> -¿La que creo o la que sé?
<Talith> -Ambas, total...
<art2DM> El engendro asiente y se pone de pie al tiempo que lo hacen Jalia y Senata.
* Talith le sigue con curiosidad, aunque sonríe al ver que sus lamias no dejaban de seguirla ni siquiera en un lugar seguro como aquel
<art2DM> El engendro la lleva hasta uno de los portales que llevaba a una de las habitaciones. Esta en concreto tenía aspecto de ser una habitación cavada en roca y pulida después, pero se veían vetas de minerales brillando, cuarzo, oro, plata... parecían haber unos cuantos e incluso estar ordenados formando un patrón. Pero a pesar de aquello no había nada más en la sala.
<Abdelrat> -Esta es la habitación donde le dije que hay cosas fuera de fase -dijo el engendro, mirando a Talith a los ojos a pesar de aquel curioso antifaz que llevaba.
* Talith examina la estancia con la mirada, y tras pensar un momento, conjura un hechizo de ver realmente
* Talith ve inmediatamente que el engendro tenia razón. La sala estaba cubierta de estantes, la mayoría con herramientas y material de artesanía, vidrio, gemas, maderas raras y cosas aun más exóticas, pero un par con libros.
<art2DM> Además de eso habían un par de bancos de trabajo y una cama deshecha con un cadáver momificado en su interior.
* Talith curiosea todo aquello, aunque con especial atención los libros
<art2DM> Todo parecía desplazado hacia el etéreo y anclado allí.
* Talith se acerca al cadáver finalmente. -Aquí hay un cuerpo. ¿El señor de la casa, quizás? -dice en voz alta
<art2DM> Talith pronto se da cuenta de que aunque el desplazamiento al etéreo era cosa de algún conjuro, no así el anclaje y con su visión aumentada encontró rápidamente dos runas talladas de forma casi imperceptible (incluso con sus sentidos mejorados), que eran las responsables de mantener aquello.
<Abdelrat> -No sabría decirle, señora -dijo el engendro, que se había apoyado en una pared mirando a la maga.
* Talith toca las runas con curiosidad, y les explica a los otros lo que hay
<Talith> -Por un momento pensé que el desplazamiento al etéreo sería algún efecto aberrante relacionado con la Caída, pero parece que es algo deliberado
<Abdelrat> -Tiene razón -dijo el engendro, que se había acercado a mirar las runas y estaba casi rozando a Talith.
<Abdelrat> -No las había visto.
<Talith> -Quizá era la forma en que este señor pensaba burlar la Caída
<Talith> -En el etéreo no le afectaría el meteorito
<Abdelrat> -Es posible que el pobre desgraciado se ocultase ahí. Imagino que huiría de algo.
* Talith arquea una ceja y mira con burla y picardía al engendro
<Talith> -¿No crees que simplemente puede haber huido de la Caída?
<Talith> -Como para volver luego con la Oscuridad sobre el mundo
<Talith> -¿Crees que se suicidó? -mira el pobre cuerpo momificado
<Abdelrat> -No lo sé, señora. Sólo puedo sentir los muebles. Mi percepción no es tan fina como para distinguir el cadáver.
<Talith> -Ya. -Talith coge el cuerpo, y lo pone en brazos se Abdelrat-. Lo examinaremos fuera de esta habitación
<Talith> -Y ya de paso me llevaré los libros, es un crimen dejarlos aquí desaprovechados
* Talith mira las runas, y deshace una de ellas con cuidado, para que fuera posible repararla en caso necesario
<art2DM> Tan pronto como raya la runa todo lo que Talith había visto aparece en la habitación, para satisfacción del engendro y dándole un susto a Jalia.
<Talith> -Tranquila, jalia -le tranquiliza ella-, todo está bien
<Talith> -Ale, ahora podremos curiosear con más calma
<art2DM> Talitha comprueba el cadáver, pero es imposible decir nada. Se ha conservado perfectamente por haber estado en el etéreo, pero aun así diez milenios son muchos incluso en otro plano.
<art2DM> Los libros por su parte están delicados pero en buen estado aun y parecen versar todos sobre técnicas de arcanoartificeria y de forja arcana, temas para los que valían los materiales allí contenidos. Al parecer la torre era propiedad de un poco sociable pero hábil artesano arcano y aquello era su taller.
<Talith> -Lástima de conocimientos perdidos. -Talith se agencia los libros para su biblioteca particular (o la del palacio si se han perdido aquel tipo de libros)
<Talith> -Me pregunto cómo se llamaría el tipo
<Talith> -¿Y esa otra habitación, Abdelrat?
<Abdelrat> -Por supuesto, señora- dijo Abdelrat con un suspiro, al parecer su "noche con la señora" no era como la imaginaba.
<art2DM> El engendro llevó a Talith a la habitación de al lado. Esta parecía una sala esférica rematada en una cúpula totalmente recubierta por un material que parecía en parte mármol, en parte cerámica y en parte un espejo.
* Talith examina con curiosidad la estancia, y vuela para tocar el techo
<Talith> -Una sala esférica... realmente solo las he visto así en las salas dedicadas a experimentación temporal
<Abdelrat> -En prácticas ilusorias eran muy populares.
<Talith> -Ya imaginaba que su función seria diferente. Pero en Shalast ya sabes que no se estila la ilusión. Aunque sí la magia temporal
<Talith> -¿Por qué populares para el ilusionismo?
<Abdelrat> -Por la distancia focal, señora. En según qué ilusiones, sobretodo con superficies reflectantes como ésta, era importante controlar que alcanzase con la misma potencia y al mismo tiempo dichas superficies.
<Talith> -Ah. Tengo que admitir que nunca me he metido demasiado a fondo con ese campo
<Talith> -Sé tejer las ilusiones más comunes, pero no algo como lo que hacían en esta satrapía
<Abdelrat> -Ni nadie. Normalmente la gente desprecia las ilusiones dado lo limitado de su aspecto práctico. Pero el señor Xanderghul siempre respondía a eso de la misma manera.
<Abdelrat> -"La realidad es pura ilusión"
<Talith> -Bueno, no es que sean tan limitadas, realmente
<Talith> -A mí me han salvado el trasero... y el de mi grupo... más de una ocasión
<Talith> -Pero encuentro mas sensato centrarme en el mundo real que un mundo falso, por muy verdadero que parezca
<Abdelrat> -Es cierto. Pero tienden a tener efectos menos... persistentes y más sutiles que otras escuelas.
<Talith> -No son los adjetivos que yo achacaría a sus peros
<Talith> -Bueno, lo de sutiles sí. Pero hay efectos más persistentes en esa escuela que en otras.
<Talith> -El auténtico problema es que todo es humo en esa escuela
<Talith> -Todo falso, todo dependiente de la credibilidad de los receptores
<Talith> -No me gusta confiar en eso
<Abdelrat> -Posiblemente me haya explicado mal -dijo el engendro encogiéndose de hombros y levantando la vista cuando Talith se giró y le pillo "escaneando" su trasero.
* Talith sonríe burlona, y le dice en voz baja. -¿Qué, te gusta?
<Abdelrat> -Mucho, señora -respondió el engendro sin cortarse y consiguiendo que las lamias le mirasen raro, al parecer no sabían qué había hecho, pero suponían que no era algo adecuado.
* Sylash llama la atención de Talith sobre aquella habitación tan rara, y Talith se pone a buscar con una sonrisa
* Talith casi tropieza al presentir algo en el centro de la estancia. No sabía lo que era. Intentó tocarlo, pero cuando intentaba hacerlo, aquello rehuía su contacto
<Talith> -En serio, maldita satrapía. No pueden hacer nada a las claras...
<Talith> -Aquí hay algo... Algo intangible…
* Abdelrat se acercó y dio vueltas donde indicaba Talith.
<Abdelrat> -Yo no "veo" nada, aunque... sigo teniendo la impresión de que hay algo, más fuerte quizás ahora que lo dice usted, señora.
<Talith> -Pero sí que hay algo. Creo que una especie de portal, muy bien disimulado. Pero es… intangible. Lo siento, pero no alcanzo a aprehenderlo
<Talith> -A saber a donde conduce... -intenta tocarlo, sin éxito
<Abdelrat> -Curioso. Me pregunto para qué necesitaba un artesano tantas medidas de seguridad.
<Talith> -Depende de lo que hiciera. Y su taller estaba muy bien equipado, era obviamente el taller de un apto
<Abdelrat> -Sí, con ver la torre ya lo suponía -dijo el engendro con sarcasmo ganándose una mirada de "romper piernas" de Jalia.
<Abdelrat> -Pero aun así eso de lo que habláis no es cualquier tontería... -dijo el engendro pensativo.
<Talith> -Sí, la ironía sobraba en este caso. Entiendes perfectamente a lo que me refería. Hay rangos y rangos en esto del arte. Ese taller no pertenecía a un buen artífice, sino a uno excepcional
<Abdelrat> -Disculpad, señora. La lengua me pierde -dijo el engendro inclinando la cabeza como disculpa.
<Talith> -E incluso entre los señores, nuestra valía y entrenamiento varía mucho
<Abdelrat> -Pero este tipo de camuflaje esta mucho más allá de lo que cualquier artesano usaría.
<Talith> -Ya. Pero es lo que te digo. Si vas a uno de los talleres del maestro sin saber quien es, podrías considerarlo sólo "un artesano". Pero mira qué artesano seria
<Abdelrat> -Un artesano de ese nivel no viviría en una modesta torre en las afueras, señora. No se lo habrían permitido.
<Talith> -A lo que me refiero es que no sabemos quien era este hombre. Podría ser uno de los mayores archimagos de Cyrusian, por lo que sabemos
<Abdelrat> -Y pensad que esto es Cyrusian. Un artesano no trataría de esconder su trabajo.
<Talith> -A alguna gente es difícil prohibirle nada. Y muchos señores tienen talleres lejanos para investigar en paz
<Abdelrat> -Ah no, imposible. ¿Viviendo de forma tan espartana?
<Talith> -Hombre, si es una casa secundaria...
<Abdelrat> -Entonces habría sitios mas lejanos donde esconderlo que en las afueras de la capital, señora.
<Talith> -Pero tú eres el experto en Cyrusian, yo me pierdo con las rarezas de Shalast, como para entender a Cyrusian que es mil veces más rara
<Abdelrat> -No lo sé, no quiero contradeciros pero hay... algo raro en todo esto. -Lo decía ensimismado como si estuviese atrapado por el enigma.
<Talith> -Lo creo, lo creo. Solo especulaba
<Abdelrat> -Pensad que Cyrusian era pura ostentación, señora.
<Abdelrat> -Pura ostentación y sumisión a su señor.
<Talith> -Podríamos hacer dos cosas. Buscamos por la torre a ver si haya alguna forma de levantar estas protecciones. Tiene que haberla, aunque que haya sobrevivido es otra historia
<Talith> -O intento disiparlas, a ver si las guardas no se ríen de mi y no bloqueo la puerta
<Talith> -Ya. Pero supongo que más allá de la ostentación también andarían con sus secretitos y sus lugares de investigación privados. Si conozco a mis colegas magos...
<Talith> -Pero vamos. Tú eres el experto en esto
<Abdelrat> -No se perdería gran cosa. Pero os entiendo, buscaré si así lo deseáis, aunque ya había comprobado esta torre.
<Talith> -Ya, aunque sin saber qué buscar…
<Abdelrat> -Los secretos en Cyrusian no se mantenían camuflados señora, no de forma tan... vulgar.
<Talith> -De todas formas, probemos lo de la disipación
<Talith> -¿Esto es vulgar? -se ríe
<Abdelrat> -Pero sí que había un tipo de gente en Cyrusian sutil y dada a los subterfugios de bajo nivel.
<Abdelrat> -Lo vulgar es tratar de ocultar algo con una simple tapadera.
<Talith> -Empiezan a caerme mal los cyrusianos -se ríe ella
<Talith> -Qué forma de complicarse la vida. Y de complicármela a mí
<Abdelrat> -La complicación era un arte para su sociedad.
* Talith teje varios conjuros de disipación, los primeros fallidos, hasta que al fin loga disipar las protecciones, y aparece un portal nacarado
<Talith> -Ya, ya. Orgullo y eso. Pero aun así... bueno, aquí lo tenemos
<art2DM> Al mismo tiempo Talith ve que se activa un aura secundaria de necromancia alrededor del portal.
<Talith> -Ops aura de necromancia activa. No lo toquéis
<Abdelrat> -Señora -gritó en ese instante el engendro, que empujó a Talith, la cual fue a parar de cara al suelo.
* Talith lanza un pequeño gemido, parte sorpresa, parte dolor
<art2DM> En ese mismo instante el aura de necromancia se reflejó en la sala. Talith sintió las energías rozándola, pero al parecer a la altura del suelo no la afectaron. Jalia y Senata parecieron arrugarse, como si las hubiesen drenado parcialmente, pero el que recibió el peor golpe fue Abdelrat, que la había apartado.
<art2DM> El engendro cayó a cuatro patas vomitando sangre por boca, ojos y orejas al tiempo que su piel parecía deshacerse en cenizas.
<Talith> -¡Nathan! -grita Talith-. ¡Ven protegido contra energía negativa! ¡Abdelrat está mal!
<art2DM> Pero para cuando llego el clérigo el efecto se había acabado. Era obvio que diez mil años habían debilitado, y mucho, a ese conjuro mortal, aun cuando estuviera potenciado por la cubierta reflectora arcana de la sala.
<Talith> -Cúrale, tenía que haber previsto algo así... -dijo preocupada
<art2DM> Las lamias parecían bien, apenas si habían sido afectadas y ya se les había pasado, pero el engendro estaba riéndose aun con sangre cayéndole por la boca.
<Abdelrat> -Disculpad por el golpe, señora -dijo el engendro haciendo un esfuerzo fallido por contener la risa.
* Talith agradece que el engendro aun conserve sentido del humor
<Talith> -Nada que disculpar, tontito
<Abdelrat> -No pasa nada -dijo el engendro, descubriéndose el pecho donde llevaba una potente runa de protección necromántica.
* Talith espera a que Nathan sane al engendro
<Abdelrat> -Y yo que creía que no encontraría nada bueno a esos quince años que el señor me tuvo en el frente con Gastash.
<Talith> -ah -dijo ella-, buena protección. Aun así, estás herido
* Nathan sana rápidamente al engendro.
<Abdelrat> -Lo pillé de pleno, he sido torpe.
<Talith> -¿Vosotras estáis bien? -pregunta a las lamias
<Abdelrat> -Al menos ya sabemos por qué escondía tan bien eso nuestro artesano.
<Talith> -Torpeza ha sido la mía por no prever algo así
<Talith> -Era de cajón con lo paranoicos que son los thassilonianos, y lo muy protegido que tenía el portal
<Abdelrat> -Sí, señora, disculpadnos. No lo hemos visto a tiempo -dijo Jalia y la vergüenza estaba reflejada claramente en su rostro.
<Abdelrat> -Yo debería haber dicho algo, maldita sea me lo suponía, pero parecía tanta casualidad... -dijo el engendro.
<Talith> -¿Casualidad?
<Talith> -Y a callar todos, nada que disculpar -les regaña
<Abdelrat> -El artesano era un Rosa Pálida... -dijo el engendro.
<Talith> -¿Qué es eso?
<Jalia> -Eso no eran más que leyendas -protestó Jalia.
<Abdelrat> -Una vez oí al señor Xanderghul hablar de ellos. No tan mitológicos, Jalia.
<Abdelrat> -Rebeldes, señora. Los únicos que duraron más de lo que tarda un gastashiano en comerse un cerdo.
<Talith> -ah. ¿Contra qué se rebelaban?
<Abdelrat> -Contra el señor, claro.
<Talith> -Oí que en Bakrakhan había guerras internas, pero no sabía que en otras satrapías...
<Abdelrat> -Las historias de este grupo se fueron escuchando durante más de cinco siglos, la gente los consideraba un cuento. Pero es obvio que no.
<Abdelrat> -Siempre habían rebeldes, incluso la señora Sorshen tuvo que enfrentarse a algunos serios. Pero no en Cyrusian, nunca aquí.
<Talith> -Sí, ya suponía, pero me preguntaba específicamente qué le achacaban
<Abdelrat> -Ni idea, como os digo se les suponía un mito. Al señor Xanderghul no le gustaba que creyesen que alguien se consideraba en su derecho de desafiarlo.
<Talith> -Supongo que sí, los señores eran.... -Talith se calla lo de tiranos, y lo cambia por-: tajantes en cuanto a sus órdenes y deseos
<Abdelrat> -Al señor Xanderghul su pueblo le adoraba.
<Talith> -Tiene sentido. De todas formas tenía que ser difícil oponerse a alguien de su poder
<Abdelrat> -Demonios, archimagos con siglos de vida lo adoraban.
<Talith> -¿Le adoraba de verdad, o solo lo hacían porque era el señor?
<Abdelrat> -Le adoraban de verdad. Para ellos era el epítome, el ideal al que la humanidad aspiraba.
<Abdelrat> -Supongo que las historias que os han llegado tenían que ver con el ego del señor. Pero su talento estaba casi a la par.
* Talith asiente
<Talith> -Entiendo
* Talith examina el portal
<Abdelrat> -Bueno, supongo que tendré que cruzar esa cosa -dijo el engendro con una sonrisa mientras se ponía de pie.
<Talith> -Que Nathan te proteja con un conjuro de custodia, por si acaso
<Abdelrat> -Dudo que el siguiente conjuro sea necromántico, señora.
<Abdelrat> -Pero descuidad, tendré los ojos abiertos -dijo divertido, mirándola desde detrás del antifaz.
* Talith asiente
<Talith> -Venga, ve con cuidado
<art2DM> Pasaron los minutos angustiosamente y cuando Talith ya estaba a punto de perder la paciencia por tercera vez el engendro regresó con la armadura subida, aunque la bajó nada más cruzar.
<Abdelrat> -Un sitio divertido, y 100% libre de oxigeno. Curioso, nunca pensé que a los rebeldes les daría por ahí.
<Talith> -¿Y eso? ¿Que más hay?
<Talith> -¿No necesitas respirar?
<Abdelrat> -Bueno, unos constructos muy maleducados y unas cuantas trampas ya desactivadas, señora.
<Abdelrat> -No con Galbeila alzada, señora.
* Talith asiente
<Talith> -¿Y a donde conduce? ¿Para que construyeron esto los rositas?
<Abdelrat> -Es una especie de guarida con sus planes y algunas armas, y también con lo que parece el altar de una cosa muy fea.
<Talith> -¿Cosa muy fea? ¿Puedo pasar sin peligro?
* Talith decide que quiere verlo por sí misma
<Abdelrat> -Excepto por el oxigeno no deberíais tener más problema.
<Abdelrat> -¿Queréis que os lleve en brazos? -preguntó el engendro con una sonrisa radiante.
* Talith se echo a reír. -Creo que prefiero usar mis piernas, gracias
<art2DM> Las lamias miraron mal al engendro, pero por esta vez no dijeron nada. Talith suponía que creían que se había ganado ese derecho, temporal seguramente, por salvarla cuando ellas no pudieron.
* Talith hace una mueca, pero teje un conjuro de mnemotecnia, y luego saca uno de sus grimorios, y estudia rápidamente un conjuro menor
<Talith> Tras lo cual, se lo lanza, concediéndose la capacidad de que el aire se crease continuamente en sus pulmones
<art2DM> Las dos lamias se quedan mirando a Talith como tratando de juzgar si pretendía cruzar sin ellas.
<Talith> -Esperad aquí, chicas -les dice a las lamias-, por desgracia no puedo compartir este conjuro
<Talith> -No tardaremos. No os preocupéis, no pasará nada
<Jalia> -Puedo aguantar la respiración un buen rato, señora
<Talith> -No quiero que te pase nada, Jalia. De todas formas no podrías luchar conteniendo la respiración
<Talith> -No pasará nada, tranquilas
* Talith atraviesa el portal
<art2DM> El engendro sigue a Talith y se encuentran mirando un pasillo de mármol con falsas columnas a los lados. Una de cada dos columnas faltaba. La maga suponía que debían de ser las cariátides que estaban rotas en el suelo. También vio diversas trampas mecánicas y arcanas desactivadas.
<Talith> -¿Y pudiste con todo esto tú solo? -aprecia ella
<Abdelrat> -No eran gran cosa, señora -dijo el engendro, encogiéndose de hombros
<art2DM> El engendro cogió de la mano a Talith como si la ayudase a cruzar sin tropezar con los cascotes.
<Talith> -Curioso para todo lo que tuvo que costar esto. Lo normal es crear constructos más poderosos de lo normal...
* Talith acepta la mano del engendro
<art2DM> Tras unos metros pero llegaron a una sala esférica de techo bajo dominada por una estatua de una criatura horrible, parecía un pulpo con docenas de tentáculos y ojos, y una boca digna de un oso con un ojo dentro.
<art2DM> Aparte de eso, como había dicho el engendro, sólo habían informes y planes para sabotajes así como algunas armas mágicas.
* Talith mira la estatua, frunciendo el ceño
<Abdelrat> -Los constructos cuestan dinero, señora. La trampa del portal estaba pensada para evitar que un ladrón accediese sin querer a esto y les denunciase.
<Abdelrat> -Pero si era un asalto en toda regla de nada les habría valido tener un ejercito aquí.
<Talith> -Yamasoth. Vaya, parece que no solo Bakrakhan jugueteaba con eso
<Talith> -Mira que le gusta a la gente jugar con fuego...
<Abdelrat> -Pues es bien feo, anda que hacerle una estatua -replicó el engendro, que al parecer no tenía un gran sentido religioso.
<Talith> -Ya, pero cualquiera que superase el portal no tendría muchas dificultades en lidiar con unas cariátidas vulgares
<Talith> -Es un señor qlippoth. Tiene que ser feo por necesidad
<Talith> -En realidad diría que es el qlippoth más poderoso
<Abdelrat> -Bueno, pero podrían retrasarlo -dijo refiriéndose a las cariátides.
<Talith> -La señora Alaznist hizo algún trato con este, pero parece que no era la única
<Abdelrat> -Nunca suelen. Parece increíble que este tipo de cosas sigan teniendo tanto éxito.
<Talith> -Eso parece. Tremendo, en fin...
* Talith piensa que a Lukke le interesará saber aquello, y se sorprende echándolo de menos
<Talith> Maldito crío hiperactivo, piensa con un suspiro, y renueva el conjuro de respiración al tiempo que examina los papeles con los planes
<Talith> -Esto también me lo llevaré -decide, empezando a coger papeles
<Talith> -Lo miraré con más calma cuando terminemos con Cyrusian
* Talith pensó que tal vez podría mirarlo con Lukke, aunque si lo hacían juntos algo le decía que tendrían distracciones
<art2DM> Los papeles parecían sobretodo informes sobre seguridad de la ciudad, de movimientos de personas importantes. Pero buena parte de ellos trataban sobre una operación de extracción del "fragmento" de uno de los laberintos ilusorios de Cyrusian y de cómo eso había llevado a aumentar la presión del "usurpador" (que parecía ser como se referían a Xanderghul)
* Talith sonríe, y acaba de recoger todo aquello, tras lo cual busca si hay algo más por allí
<Talith> -Fragmento... ¿qué fragmento? -murmura ella
<art2DM> El "fragmento" al parecer había dejado las manos de los Rosas Pálidas y había llegado a manos del embajador de Bakakhran.
* Talith recuerda lo que Lukke le ha contado... ¿una esquirla del sihedron? ¿Podía ser? ¿La esquirla de Orgullo?
<Talith> -Malditos idiotas tarados -dijo al fin en voz alta
<Talith> -¿Se pensaban que así iban a conseguir algo?
* Talith menea la cabeza incrédula. Anda que, vender a Cyrusian a un señor qlippoth por derrocar a su señor rúnico... peor que salir de la sartén para caer en las brasas
<Abdelrat> -A saber, igual les prometieron una estatua menos fea -sugirió el engendro.
<Talith> -Supongo que confiaban en que Alaznist supiera lo que hacia
<Talith> -O peor, estaban tan obcecados en su objetivo que no se daban cuenta de los daños colaterales
<Talith> -Si condenaban al mundo incluido a Cyrusian qué más daba... -añade con sarcasmo
<Talith> -Pero lo de la estatua es cierto. Es horrenda
<Abdelrat> -Casi tanto como vos preciosa, señora.
<art2DM> Aparte de eso había poco más de utilidad allí, algunas armas con encantamientos menores y unos curiosos botes de cerámica que según el engendro contenía aceite de impacto, un derivado del petróleo muy refinado e inflamable, pólvora y metralla de abysium.
<Talith> -Metralla de abysium. Mira que usar esto...
* Talith levanta la vista y mira al engendro
<Talith> Le sonríe
<Abdelrat> -Son bombas urbanas. Pensadas para causar el máximo daño y el máximo número de heridos.
<Talith> -¿Tus manos son tan hábiles como tu lengua? -pregunta burlona
<Abdelrat> -No hay nada tan hábil como mi lengua, señora -respondió el engendro con picardía .
<Talith> -Ya veo. ¿Estos eran de Cyrusian? Más parecían de Ira. Para que digan que los pecados no se cruzaban...
<Abdelrat> -Me pregunto si se dedicaban a esto desde el principio o se vendieron tras siglos de hacer el tonto.
<Talith> -Quizás te haga probar esa jactanciosa afirmación -ríe
<Abdelrat> -Sólo tenéis que pedirlo, mi señora.
<Talith> -Supongo que lo segundo. Ese tipo de gente acaba frustrándose y perdiendo de vista la razón por la que luchan
* Talith le mira a los ojos. -Cuando volvamos a la torre, dame un cuarto de hora y luego ven a mi habitación
* Talith mira a ver si hay algo más por allí, recoge lo que ha reunido, y se dispone a abandonar el lugar
* Abdelrat enarca una ceja, sorprendido.
<Abdelrat> -Como ordene la señora -dijo finalmente, mirándola como si la hubiese juzgado mal.
<Talith> -¿Por qué esa mirada? -quiso saber
<Talith> -¿Te echas atrás? -pregunta con una leve sonrisa
<Abdelrat> -Si me lo permitís os lo explicaré en vuestros aposentos.
<art2DM> El engendro la sigue y cuando atraviesan el portal se encuentran con Sarina contándoles un mal chiste al grupo mientras las dos lamias y Nathan planeaban como entrar a su rescate.
<Talith> -Tranquilos, no ha pasado nada -les dijo a los otros
<Talith> -Aunque es interesante lo que hemos encontrado. Desfasado, desde luego, pero al maestro le gustará saberlo
<Jalia> -No debería arriesgarse tanto, señora -se quejó Jalia, que después de mirar a Talith miró al engendro como si hubiese visto algo de lo que acusarlo.
<Talith> -No era riesgo, Abdelrat ya lo había limpiado todo
<Talith> -Sólo ha sido cuestión de registrar el lugar. Y como digo, es interesante
<Abdelrat> -Las bombas ayudaron.
<Talith> -A mi me interesaba la documentación. Supongo que es ya historia muy antigua, pero eh. Soy historiadora
* Abdelrat mira curioso a Talith.
<Abdelrat> -¿Historiadora? ¿De verdad?
<Talith> -Sí. Thassilon era mi pasión cuando todos vosotros dormíais y el imperio era sólo ruinas y leyenda
<Talith> -Yo iba a ser la que descubriría cómo era vuestra cultura, je. Sueños de juventud...
<Talith> -¿Te asombra mucho? -dijo ella, risueña
<Sarina> -Bueno, puede decirse que lo has conseguido, cielo -dijo Sarina divertida.
<Talith> -¿Cómo me imaginabas antes de unirme a vosotros?
<Abdelrat> -Sí, señora, la historia no es algo que suela atraer a... la élite del imperio.
<Talith> -Oh, supongo que sí, y de una primera mano que no imaginé en su día -se ríe en respuesta a Sarina
<Abdelrat> -Me temo que no podría responder eso sin mentiros o recibir una paliza de Jalia -dijo el engendro divertido.
<Talith> -Historia, ingeniería, magia. Mis tres amores antes de encontraros
<Talith> -Ohhhh quiero oír esa respuesta entonces -dice ella, firmemente, aunque con burla-. ¿Tengo que ordenar a Jalia que se tape los oídos?
* Talith sonríe a la lamia
<Abdelrat> -Creo que preferiría responderos en privado. Puede que de llegar a oídos menos sensatos que los vuestros decidiesen que me sobraba un centímetro o dos de cuello.
<Talith> -De acuerdo, después me lo cuentas en privado -sonríe ella
<Talith> -Bueno, chicos, supongo que va siendo hora de retirarnos
* Talith mira a Nathan y a Sarina, sonriente. -Aunque si no habéis acabado de picaros no os cortéis por mí
<Sarina> -Oh, gracias por recordármelo querida, clérigo Nathan venid seguiremos con nuestra charla -dijo la luchadora consiguiendo que Nathan suspirase, muy por lo bajo.
* Talith se acerca a Nathan y le dice en voz baja, aunque no le preocupa que Sarina le oiga. -Sé un poco malo, Nathan. A Sarina le gusta la caña
* Talith guiña un ojo a Sarina, y se dirige hacia su habitación
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Sab, 18 Feb 2017 15:00

Karzoug. Torre flotante, Xin-Cyrusian. 7 Erastius, día del progreso. log nº T15 (parte 1)

[Desplegable]: Abrir
<Talith> Cuando Talith queda a solas en su habitación deja salir a Sylash del bolsillo y se sienta en la cama que sus lamias han montado para ella
* Talith pone una mano sobre el medallón sihedron, y se concentra
<Talith> "Mi señor, ¿podéis dedicarme un momento?"
<Karzoug> "Di." Sonó su voz severa en la cabeza de ella.
<Talith> "¿Os sorprendo en mal momento?"
* Talith notó cierto mal humor creciente por la conexión.
<Karzoug> "Te he dicho que me digas, niña. ¿O acaso no es nada importante?"
<Talith> "Maestro, ¿habéis ordenado a Abdelrat que se calle cosas? ¿Cómo voy a realizar mi trabajo adecuadamente con información insuficiente y mis subordinados ocultándome cosas?"
<Karzoug> "Que tontería, no le he dicho que se guarde nada."
<Talith> "Sí es importante, maestro. Estamos avanzando y hemos hecho muchos progresos, pero está resultando más complejo de lo que creí, y no es fácil si no tengo toda la información"
<Karzoug> "Te lo asigné precisamente por su experiencia en Cyrusian."
<Karzoug> "Habla claro."
<Talith> "Jums, eso me ha dicho él... por ejemplo, cuando hablábamos de cómo ataba Xanderghul a los guardianes de la ciudad... y hay a patadas... una de las lamias dijo que mediante un artefacto, y Abdelrat obviamente sabia algo más, pero cuando le pregunte adujo que tenia prohibido decir nada"
* Talith sintió un reconocimiento por el enlace mental
<Karzoug> "Esa orden tiene 150 años de tiempo subjetivo, niña." Le indicó Karzoug, es decir que fue hecha siglo y medio antes de la Caída.
<Karzoug> Pero de repente el enlace mental le transmite una voracidad que casi la asustó.
<Karzoug> "¿Por qué necesitabais información? ¿Lo habéis encontrado?"
<Talith> "Entiendo... pero él piensa que sigue vigente, y ha habido varios incidentes así. Me preocupa que se calle algo que resulte vital. Esto es un puro caos, maestro. No sé si os lo imagináis, pero la ciudad está fatal. Las ilusiones han empezado a fallar de formas extrañas"
<Talith> "No. Como digo, se ha callado varias cosas, y me preocupa que tarde o temprano se calle algo que nos resulte fatal"
<Karzoug> "Por supuesto que sigue vigente. Casi tengo que elegir entre cortarle la cabeza a ese impertinente engendro o dárselo a Xanderghul."
<Talith> "Ya sabéis cómo es el trabajo de campo, maestro. Nunca sabes cuándo una pieza de información es vital para sobrevivir"
<Karzoug> "Bueno, si no se la hubiese callado ahora estarías quitándote sus sesos de tu túnica, niña."
<Talith> "¿Pero conmigo?"
<Talith> "¿Es por las runas de coacción? ¿Y no se podría sortear eso?"
<Karzoug> "Sí. Hazlo venir a tu presencia."
<Talith> "De acuerdo, pero antes de hacerlo...".
<Talith> "Maestro, hemos encontrado un antiguo escondite de la Rosa Pálida. ¿Tiene algún valor para vos eso?"
<Karzoug> "¿Rebeldes?" Pensó divertido.
<Talith> "sí. Parece que estaban complotando en alianza con Alaznist"
<Karzoug> "En otro momento serviría para avergonzar a ese estirado de Xanderghul pero no tenemos tiempo para esas menude..."
<Karzoug> "¿Que pinta Alaznist en eso?"
<Talith> "Y que como ella, adoraban o tenían algún pacto con Yamasoth"
<Karzoug> "Transmite lo que viste." Ordeno tajante Karzoug.
<Talith> "Parece que le pasaron el fragmento de Orgullo del sihedron, maestro. Creo que a cambio de algún pago, supongo que para financiar su revolución... o tener alguna oportunidad de sacarla adelante"
<Talith> "Tendría que revisar con más detenimiento los documentos que encontramos. No me dio tiempo a mucho"
<art2DM> Talith notó que el enlace mental se llenaba de una ira y un odio tan fríos y espesos que casi le dolían.
<Talith> "Maestro... ¿está todo bien?", pregunta preocupada
<Karzoug> "Bien, trae los documentos contigo. De momento no es prioritario. Dejemos que esos engreídos de Eurythnia carguen con los gastos de pacificar a Alaznist."
* Talith se centra, y le describe lo mejor que puede el escondite, y lo encontrado
<Karzoug> "No, has hecho bien. ¿Tu equipo está todo bien de salud?" Preguntó Karzoug con su típica "preocupación" por la salud de sus subordinados.
<Talith> "Sí, todos bien. Ni siquiera el shoggoth nos hizo mucho daño"
<Karzoug> "¿Shoggoth? ¿En Xin-Cyrusian?"
<Talith> "Quizás fue más problemática la trampa del escondite de la Rosa Pálida, irónicamente"
<Karzoug> "Veo que os divertís."
<Talith> "Si queréis expresarlo así", dijo con diversión
<Talith> "¿Sabéis de donde sacaron ese nombre? Es... extraño", pensó ella. Y cursi, pero en la línea del pavo real...
<Karzoug> "¿Habéis asegurado una base?"
<Talith> "Sí, maestro"
<Talith> "¿Hago llamar ya a Abdelrat?"
<Karzoug> "Oh, es como una especie de chiste. Ya sabes la rosa era muy apreciada en Cyrusian, pero una rosa pálida es como algo que pasa desapercibido, casi burdo."
<Talith> "AAhhh. Cyrusian era extraña"
<Karzoug> "Sí, y a partir de ahora infórmame cada día, a esta hora."
<Karzoug> "Por cierto..."
<art2DM> Talith notó cierta duda en el enlace mental que la dejó aun más aturdida que el odio anterior.
<Talith> "Por cierto, ¿tenéis alguna idea de lo del shoggoth? No me imagino que el señor Xanderghul ligara a algo así"
<Talith> "Sí, maestro. Decidme"
<Karzoug> "¿Ha realizado ese engendro algún movimiento... inapropiado sobre el personal femenino de la expedición?"
* Talith piensa que Karzoug dudando es realmente insólito
<Karzoug> "No, me sorprende mucho. Xanderghul no habría permitido algo así, y no son ajenos tampoco."
<Talith> "Alguna insinuación conmigo. Se ha abstenido con Sarina. Pero no ha pasado de ahí, maestro. Obedece todas mis ordenes escrupulosamente"
<Karzoug> "¿Se ha atrevido a insinuarse a una futura señora de Shalast?" Pensó Karzoug con una mezcla de frío desden y un curioso alivio.
<Talith> Lo de insinuación era muy suave para el descaro del engendro, pero eh. No quería mentir a Karzoug, pero tampoco meter en problemas al engendro
<Talith> "Creí que ya era una señora de Shalast", replica Talith con diversión, "Bueno, no hay mal en insinuar, mientras se mantenga el respeto"
<Karzoug> "No te preocupes, cuando volváis hablare con él sobre la..."
<Talith> Parecía que Karzoug estaba en plan bien posesivo con Sarina, je
<Karzoug> "Eres mi aprendiz. Eso te da el rango de una señora, pero hasta que no te emancipes no lo serás por derecho propio."
<Karzoug> "¿No te molesta que ese... engendro se te insinúe?"
<Karzoug> "Pero qué digo, si aguantas al engendro que ha adoptado Kusasfa este te va ha encantar. Hazlo llamar."
* Talith pensaba que aquello venía asociado con dominar el octavo círculo, pero ciertamente la emancipación era un grado más"
<Talith> "No me molesta, porque no hay insolencia en él, maestro. Esos son solo... juegos dialécticos"
* Talith duda antes de preguntar. "¿Os molesta a vos, maestro?"
<art2DM> "Eso es insolente. Su posición es muy inferior a la tuya."
<Karzoug> "Me molesta que se tome libertades por su cuenta. Si lo que quieres es jugar con él, hazlo."
<Talith> "Creí que en Thassilon no eran raras las relaciones carnales... entre distintos estratos sociales"
<Karzoug> "Siempre que vayan de arriba a abajo y no al revés, niña. Lo contrario es impropio."
<Talith> "Entiendo, maestro. Pero no os preocupéis. No se ha excedido"
<Talith> "Entiendo", Talith se asoma al pasillo, y llama a Abdelrat
<Karzoug> "Me sorprendería. Pero ahora, si te parece bien, dejemos tu vida sexual y llama al engendro"
<Talith> -Ven un momento, Abdeltat
<Talith> "Eso estaba haciendo" dijo Talith, "Aunque no ha habido nada de eso, maestro", añade con diversión
<art2DM> Las lamias miran a Talith con cierta sorpresa pero rápidamente se postran al sentir al Señor. Sarina por parte envió un beso a Talith que la hizo sonrojar y el engendro se acercó a la maga mirando a las lamias algo inseguro.
<Abdelrat> -¿Me mandabais llamar, señora?
<Karzoug> "Pon la mano sobre la cabeza de ese lerdo."
* Talith suspira, y pone la mano sobre la cabeza de Abdelrat
<Talith> -Te llamaba nuestro señor, Abdelrat -le aclara
<art2DM> Talith notó la magia de Karzoug apareciendo en su mente y volcándose a través de su brazo en el engendro, que se estremeció un momento pero no pareció tener más reacción.
<Karzoug> "Ya está. ¿Alguna cosa más?"
<Talith> "No, maestro. Siento haberos interrumpido"
<Talith> "Gracias por la intervención"
* Talith sabe que es mejor no poner a prueba más tiempo la paciencia de Karzoug, y envidia a Lukke por haberle tocado en suerte un maestro más paciente
<art2DM> El enlace telepático se cortó con la habitual gracia y educación de Karzoug, de golpe.
* Talith hace una mueca
<Talith> -Podéis retiraros todos, gracias. Tú no, Abdelrat. Tenemos que hablar todavía
* Talith mira a Sarina casi con disculpa, y piensa que bien pudo haber tenido Karzoug un detalle con ella
<Jalia> -¿Señora? -pregunto Jalia confundida-. ¿Queréis que me marche yo también?
* Sarina sonrió a la muchacha como diciendo "así son los hombres"
<Talith> -No pasa nada, Jalia. Sólo vamos a hablar sobre el antiguo Cyrusian
<Talith> -No voy a estar en peligro
* Jalia miró mal al engendro y pareció que por un momento iba a recordarle a Talith las órdenes de Karzoug, pero finalmente asintió a su señora y salió cerrando tras ella.
<art2DM> El engendro por su parte parecía que aun no sabía si tender a la confusión o a la diversión, así que se quedaba en una diversión confundida.
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Sab, 18 Feb 2017 15:00

Abdelrat. Torre flotante, Xin-Cyrusian. 7 Erastius, día del progreso. log nº T15 (parte II)

[Desplegable]: Abrir
<Talith> -Bueno, Abdelrat, ya no están esas órdenes que te impedían hablar
<Talith> -La verdad es que cosas como esas me ponen frenética. Nunca se sabe cuando un trozo de información oculta puede resultar vital
<Abdelrat> -Lo sé, señora. El artefacto es una creación del señor Xanderghul, básicamente ata a los ajenos a él y mientras ese vínculo dure el plano nativo de los ajenos es Xin-Cyrusian.
<Abdelrat> -Fue una exigencia del señor Xanderghul cuando me... enteré. A decir verdad sigo sorprendido de que no me matase.
<Talith> -Ya, los señores no llevan bien que se descubra sus secretos
<Abdelrat> -Sobretodo el señor Xanderghul.
<Talith> -Y diría que tu forma de ser tampoco ayudaba a sacar la mejor voluntad de ellos -sonríe
<Talith> -¿No le gustaba hacer ostentación de su arte?
<Abdelrat> -Al señor Xanderghul le caía en gracia.
<Talith> -Eso es una suerte
<Abdelrat> -Ostentar ostentaba. Pero nunca sobre sus secretos. La señora Sorshen me dijo en una ocasión que a Xanderghul le encantaba saber que hacía cosas que el resto no sólo no podían, si no que ni sabían cómo las hacía.
<Talith> -Diría que era un mal enemigo
<Talith> -Ya, típico de un ilusionista, y él era el ilusionista por excelencia
<Abdelrat> -¿Una suerte? No lo sé, señora. Con los poderosos es mucho mejor la indiferencia -dijo el engendro siniestramente como recordando cosas-. Mucho mejor.
<Abdelrat> -Era algo más que eso señora.
<Talith> -No lo discuto, pero diría que hablas por experiencia directa
<Abdelrat> -Pero su pecado lo arruinó tanto...
<Talith> -¿Que pasó?
<Talith> -Ya. Atenaza de forma muy firme a todos ellos -asiente Talith
<Abdelrat> -Lo que pasa cuando los poderosos deciden fijarse en alguien. Que ese alguien pasa a ser una ficha de moda.
<Abdelrat> -He vivido mas que ningún otro engendro del que se tenga constancia, señora.
<Abdelrat> -He sobrevivido a mi señor, sobreviví a su heredero, y he sobrevivido a casi todos los que he conocido.
<Abdelrat> -He pasado muy poco tiempo en Shalast, pero sigo siendo un engendro de la avaricia, señora. Las pérdidas nunca las olvido.
<Talith> -Bueno, por lo que me dijeron en Eurythnia en uno de los reductos de Sorshen había engendros que habían vivido siglos
<Talith> -Diría que la vuestra es una raza muy duradera
* Talith asiente. -Aunque eres excepcional, si
<Abdelrat> -En Eurythnia reforjaban a sus engendros en ocasiones, en Shalast no. Demasiado caro.
* Talith espera un momento a ver si explica más de los líos en el que le metieron
<Abdelrat> -Sí, sí que lo soy. Pero no me ha traído alegrías.
<Talith> -Ah, ya. Producir nuevos es más barato
<Abdelrat> - Y normalmente no evolucionamos lo bastante como para justificar el gasto.
<Talith> -¿Por que no? Diría que tu supervivencia y excepcionalidad ya de por si debería ser una alegría
<Abdelrat> -¿Sobrevivir es una alegría? Quizás sí en el momento de sobrevivir, pero en el de vivir puede llegar a ser una carga.
* Talith se sienta, y apoya la barbilla en la mano
<Talith> -¿Sabes? Sí y no
<Talith> -Si estuvieras tan harto habrías acabado con todo mucho antes
<Talith> -Pero sí entiendo que puedas sentirte tan desplazado que sea un agobio
<Abdelrat> -No estoy harto, digo que se hace pesado -respondió con una sonrisa-. Soy demasiado cabezota, egoísta y hedonista como para rendirme.
<Talith> -Ese es el espíritu -aprueba ella-. En cuanto a pesado... muchos sentimos eso, muchas veces
* Talith suspira levemente, pero cambia de tema. -¿Y que amistades problemáticas tenías, para crearte tantos problemas? -recordando que Senata le había acusado de eso
<Abdelrat> -Durante cierta época del imperio llegué a tener cierta fama como poeta. Eso hizo que conociese gente, gente liberal y afín a mi... dicharachera personalidad.
* Talith sonrió. -Un espíritu libre, ya veo
<Abdelrat> -Ya os dije como acabó Areenal. Y no se puede decir que fuese el que acabó peor.
<Abdelrat> -¿Libre? No. Solo algunas pequeñas rebeldías, para sentirme vivo -dijo el engendro.
<Talith> -A veces Shalast es un poco agobiante, con tanta.... norma
<Abdelrat> -Estuve poco tiempo en el reino.
<Talith> -De espíritu sí. En el fondo ninguno nosotros somos libres en ningún otro sentido
<Abdelrat> -Pasé casi 200 años en Cyrusian, otras tres décadas "castigado" en el frente con Gastash y unos pocos años en Eurythnia.
<Abdelrat> -Los engendros menos, señora. Ni siquiera tenemos eso que llaman alma.
<Talith> -Oh, no estaría tan segura de eso
<Talith> -No veo por qué no vais a tener alma. Vuestra creación es extraña, eso es todo
<Abdelrat> El engendro se la quedo mirando un rato y sonrió.
<Abdelrat> -Sois extraña ¿Son todos así en esta nueva era?
<Talith> -Y probablemente Pharasma no vea con muy buenos ojos que se atrape a un alma en un proceso de creación así, pero Pharasma, como todos los dioses, también tiene manías
<Talith> -¿Castigado? ¿Qué hiciste para que te mandaran allí?
* Talith se encoge de hombros
<Talith> -No. Yo soy extraña para mi era también. Me llamaban... llaman, supongo... bruja y todo
<Abdelrat> -Responder a una pregunta del Señor -dijo Abdelrat divertido.
<Abdelrat> -¿Eso es malo ahora? Lo de bruja digo.
<Talith> -Pero en esta era somos más abiertos en algunas mentalidades. Y más cerradas en otras
<Abdelrat> -Y si, puedo creer que sois excepcional allá a donde vais.- Dijo el engendro mirándola.
* Talith arquea una ceja. -¿Qué respondiste?
<Talith> -No fue nunca malo. Prefiero tener una reputación a no tener reputación
* Talith guiña el ojo Abdelrat
<Abdelrat> -Que su nuevo aprendiz decoraba tanto la verdad que mentía directamente, que era un patán incompetente y que seguramente no valdría ni para abonar el terreno que ahora abonaban las tropas que él había comandado con tanto heroísmo desde dos satrapías de distancia.
<Abdelrat> -Eso decía siempre mi creador.
<Talith> -Ufff, otro que dice las cosas sin sutileza
<Talith> -Entre tú y Lucien me haréis peinar canas
<Talith> -Irónico que me consideren a mi la deslenguada, cuando al final soy la más modosita
<Talith> Pero sonríe divertida
<Abdelrat> -Estaba cabreado y cansado, tenía que aguantar como el inútil que hizo que de los diez mil miembros de nuestro destacamento sobreviviesen menos de mil se viese agasajado como un héroe.
<Abdelrat> -Así que cuando el Señor me pidió unas palabras que destacasen el carácter de su aprendiz le obedecí.
<Abdelrat> -Y valió cada maldito día.
<Talith> -Ay, te entiendo
<Talith> -Yo también soy así
<Talith> -Aunque ese tipo de sinceridad cruda, suele costar caro
<Abdelrat> -Sois mas lista. Sabéis pensar a largo plazo. Eso os será útil.
<Talith> -Intento pensar a largo plazo, pero a veces mi lengua me puede
<Talith> -En fin, no vuelvas a callarte información que no sea puramente personal, por favor. Nunca sabemos cuándo algún detalle será vital para nuestra supervivencia
<Abdelrat> -Lo hizo, y lo sigue haciendo, ese gilipollas no me ha matado, pero está al acecho para acabar con cualquiera cercano a mí.
<Abdelrat> -No tenía alternativa, señora. Si hubiese comenzado a cantar habría callado permanentemente antes de explicarme.
<Abdelrat> -Si hubiese podido elegir os lo habría contado. Siempre -dijo el engendro mirándola a los ojos seriamente.
<Talith> -Bueno, si hablamos de Khalib, diría que ahora tiene otro objetivo más goloso
<Talith> -No creo que ahora seas una prioridad para él
<Talith> -Así que tranquilo por ese lado
<Abdelrat> -Khalib tiene mezquindad para toda la creación, señora.
<Abdelrat> -Pero sí, un gran trabajo desplazándolo. He de reconocer que antes de conoceros creía que erais una política fría y calculadora.
* Talith asiente gravemente. -Entiendo que te callases, no te lo reprochaba. Simplemente me preocupa que la manía por los secretos que tiene Thassilon nos estalle en la cara en el momento más inoportuno
<Abdelrat> -No tengo secretos para vos, señora.
<Talith> -No le he desplazado tanto... sólo le he apartado un poco a un lado apartándolo del primer plano. Mientras siga siendo aprendiz del maestro será un peligro
<Talith> -Pero vamos, a lo que me refería era que dudo que ahora tenga mucho tiempo y ganas para dedicarse a instigar contra ti
<Abdelrat> -Mientras siga vivo será un insulto para el resto de humanos.
<Abdelrat> -No hace nada más en todo el día, señora. Nunca infravaloréis la mezquindad de Khalib.
* Talith se encoge de hombros. -Nunca he sido fría y menos una política. En realidad es la primera vez que me meto en política, y me siento muy verde. -Sonrie-. Pero siempre hay una primera vez para todo
<Abdelrat> - Era tremenda antes de ser aprendiz del Señor y este la alimento durante siglos a conciencia.
<Abdelrat> - Pues se os esta dando fabulosamente.
* Talith se frota la barbilla. -Me cuesta creer que sea tan unidimensional. Es inteligente, aunque se comporte como un idiota
<Abdelrat> -Es el cancerbero del Señor -dijo Abdelrat encogiéndose de hombros-. Pero es cosa de la runa eso.
<Abdelrat> -Suele convertir a los más limitados de miras en algo aun más limitado.
<Talith> -Además de eso. Es un mago de talento. Tal vez no un nato excepcional, pero tiene talento. Nadie llega a estas alturas del Arte siendo estúpido
<Talith> -Pero bueno, que le den. No estoy de humor para hacerle de niñera ni de psicoterapeuta
<Abdelrat> -No lo es. Pero gran parte de lo que tiene lo ha conseguido con su talento para ser rastrero. Robando, sobornando, saboteando...
<Talith> -De todas formas, si te molesta, dímelo. A mi no me va a odiar más de lo que ya lo hace y me encantará ponerle la zancadilla
<Abdelrat> -Sí, hay cosas mas agradables que hablar que de él, señora -dijo el engendro.
<Abdelrat> -No me puede molestar mientras el señor me necesite. Y ya me he acostumbrado a no dejar que nadie que pueda salir herido se me acerque.
* Talith sonríe. -Sí, algún día me tienes que explicar qué es lo que pensabas de mí antes de unirme a Thassilon y que no podías decir ante Senata
<Talith> -Eso... es muy triste. No deberías negarte una vida
<Abdelrat> - Que erais lista y manipuladora, que estabais jugando la baza de "renovadora" para atraer partidarios con los que crear una base de poder.
<Abdelrat> -Me equivoqué -dijo el engendro mirándola a los ojos
<Talith> -No tan lista -bromea ella-, pero sí que estoy intentando jugar una baza de renovadora. Solo que no bajo los viejos métodos de Thassilon
<Talith> -Pero Shalast, y Thassilon en general, sí que necesita una renovación. Aunque muchos de los antiguos no lo veáis
<Abdelrat> -No, no la jugáis. Creeis realmente en lo que predicáis, cumplís lo que decís -dijo el engendro acercándose a ella y arrodillándose para estar a su misma altura mientras depositaba una mano junto a ella en la cama.
* Talith le acaricia la mejilla
<Abdelrat> -Sois impresionante. Bella, terriblemente joven, pero astuta, con corazón pero inteligente
<Talith> -Palabras de poeta
<Abdelrat> -¿Hay algo que no hayáis podido lograr? -preguntó el engendro que pareció casi estremecerse de placer al sentir el contacto de la mano de ella, aunque no intentó nada.
<Abdelrat> -La poesía es fácil, comparada con las personas.
* Talith sonríe traviesa. -Aunque todo el mundo sabe que no se puede fiar de los halagos de un poeta
<Talith> -oh, muchísimas cosas, Abdelrat
<Talith> -En realidad mis logros son bastante limitados vistos en retrospectiva
<Abdelrat> -Todo lo contrario, los poetas somos sinceros, sinceros como la belleza y la fealdad. Sinceros como la suciedad.
<Abdelrat> -¿Qué edad tenéis, señora?
<Talith> -La mayoría no tan sinceros -dijo divertida-, os gusta adornar la verdad
<Talith> -Pero sí que es verdad que algunos de vosotros os jugáis el cuello con vuestra sinceridad
<Talith> -Dieciocho
<Abdelrat> -Las palabras pueden usarse como todo, para mentir, pero la poesía sale del corazón y de ahí no surgen mentiras.
<Abdelrat> -Dieciocho años... Y desafiasteis a un señor para convertiros en su pupila y predilecta. Manejáis una de las casas más prósperas de todo Shalast y por lo que he oído sois de las personalidades más influyentes de este nuevo Thassilon.
<Abdelrat> -Pero vuestros logros son limitados -rió el engendro con una risa bonita.
<Abdelrat> -Decidme señora... casi me da miedo preguntar, ¿Cuales eran los logros que esperabais haber alcanzado antes de los veinte?
<Talith> -Lo son. El azar ha tenido mucho que ver en mi ascenso, no creas
<Talith> -Oh, a decir verdad no esperaba nada de esto, ni nada... grandioso
<Abdelrat> -El azar puede asesinar a los grandes en su cuna y convertir a inútiles en reyes, pero no puede volver grande al enano.
<Talith> -Esto ha sido de cómo ha sucedido las cosas. Ni yo misma entiendo cómo ha pasado todo, ha sido demasiado rápido
<Abdelrat> -Y aun así. ¿No estáis satisfecha?
<Abdelrat> -Así se suelen producir los cambios en la historia.
<Talith> -Oh, no se trata de estar satisfecha. Nunca he buscado esto
<Abdelrat> -Alrededor de gente que supo actuar y racionalizarlo después. Gente con la capacidad y la habilidad para capear el cambio y usarlo.
<Talith> -Simplemente he acabado así porque he actuado como he creído más conveniente en cada momento. Para serte sincera, esto de meterme en política no sólo nunca ha sido mi ambición, sino que no me gusta
<Abdelrat> -¿Y qué buscabais? -dijo el engendro haciendo un movimiento con la mano como si fuese a apartarle un mechón de pelo rebelde, pero echándose hacia atrás.
<Abdelrat> -Los mejores políticos son aquellos que odian la política.
<Talith> -Pero si no lo hubiera hecho, hubiera sido peor
<Talith> -Sobrevivir, tal vez. Y aprender mientras tanto -contesta con una sonrisa
<Abdelrat> -Sí, señora. Os comportasteis como han hecho los grandes en situaciones de cambio antes que vos.
* Talith le acaricia la mejilla. -¿Temes tocarme? Antes era más osado. Aunque, para serte sincera...
<Abdelrat> -Evitar que el señor mandase tropas salvajes a sangre y fuego contra el sur llevándonos a una guerra con el nuevo mundo. Ayudar a forjar un nuevo Thassilon. Y eso sin contar traer humanidad a Shalast.
<Abdelrat> -Soy osado, pero poner una mano sobre una señora de Shalast es... muy osado, aunque sea tan bella como vos. Además, no quiero asustaros.
<Abdelrat> -Soy un hedonista, pero ante todo un librepensador, y hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien hablando con alguien.
<Abdelrat> -¿Para serme sincera qué, señora?
* Talith sonríe divertida
<Talith> Hace un segundo de pausa. -Oh, no me asustas. Estaba realmente dispuesta a llevarte a mi lecho esta noche. Aunque la conversación con el maestro me ha quitado el humor
<Talith> -Nada, eso mismo -dijo ella, riendo
* Talith prefiere no decir mucho sobre sus planes de futuro
<Abdelrat> -Vaya, siempre me han dicho que soy un bocazas pero ahora no tengo más remedio que reconocerlo -dijo divertido el engendro.
<Abdelrat> -El Señor suele tener ese efecto. El de quitar las ganas de divertirse.
<Abdelrat> -Puedo... ¿Puedo haceros una pregunta a todas luces inapropiada?
<Talith> -Dispara, aquí no hay nadie más
<Talith> -A mi no me preocupan mucho las formas, aunque tengo que mantenerlas en publico para mantener mi reputación
* Talith parece haber mordido algo amargo.
<Talith> -Quien lo diría, yo preocupándome por mi reputación... mis antiguos compañeros de Galduria se troncharían de la risa
<Abdelrat> -La pelirroja, Sarina. ¿Está hechizada?
* Talith se encoge de hombros. -No tiene auras de encantamiento que yo pueda ver
<Talith> -Creo que no
<Talith> Claro que existían otros métodos de manipulación psicológica, pero ella se preguntaba si Karzoug tendría la paciencia para ellos. Algo le decía que no
<Talith> Aunque la redirección del vinculo a Ileosa que había pensado el primer día era más factible...
<Abdelrat> -¿Creéis que es traición decir que no lo entiendo?
<Talith> -En voz alta delante de otras personas, probablemente sí
<Talith> -Yo tampoco lo entiendo
<Talith> -Quizá esté manipulada psicológicamente. O el maestro haya ocultado el aura de un conjuro de dominación. Podría ser, pero también podría ser que ella esté genuinamente enamorada de él, sin artificios
<Talith> -No lo sé. Pero el maestro es... una persona mucho más relajada a veces
<Talith> -Quizá ella haga aflorar esa faceta que el resto apenas vemos... o que nunca ven
<Abdelrat> -Lo entendería si fuese una esclava de placer pero... ¿Voluntariamente?
<Talith> -Y ella ha sufrido mucho, incluida tortura psicológica. Es posible que la amabilidad que le ha demostrado el señor haya sido todo un... alivio... después de lo que le hicieron
<Talith> -No lo sé, es lo único que puedo especular
<Talith> -A veces las personas nos engañan
<Talith> -A mí también me fastidia la manera en que me trata a veces K… el señor Karzoug, pero quizá no sea así con ella -se encoge de hombros
<Abdelrat> -¿Amabilidad? ¿El Señor?
* Abdelrat sonrió
<Abdelrat> -Perdonad, señora, pero eso sí suena a traición.
* Talith le sonríe y le indica con un encogimiento de hombros que igual sí que está manipulada Sarina, pero que está más allá de su capacidad discernirlo
<Talith> -Oh, sigue siendo un ser humano, Abdelrat
<Talith> -Es poderoso y es nuestro señor, pero tampoco es un monstruo
<Talith> -Y en algún momento tendrá que relajarse y bajar la guardia... digo yo
<Abdelrat> -Ya pero... ¿amable?
<Talith> -Quizá lo que ella considera amabilidad no sea lo que nosotros lo consideramos
<Talith> -Ponte en su lugar
<Talith> -Si a ti tu reina te hubiera sometido a un programa de lavado psicológico con torturas físicas, coacciones mentales y encantamientos y geas para hacer que la adores y veneres el suelo que pise...
<Talith> -… diría que sí. El trato que ha recibido del señor es como pasar de la noche al día, comparativamente
<Abdelrat> -Quizás pero... ¿amable? ¿Nuestro Señor?
* Talith se encoge de hombros, no es que hubiera descartado que Karzoug (o Chellan) la hubieran influido, pero nunca se sabía...
<Talith> -Lo sé. Con nosotros no es amable. Pero quizá con ella sí lo sea... no los hemos visto juntos, después de todo
* Talith sonríe. -Quizá ella le haya llegado... profundo
<Abdelrat> -Nunca he visto, oído o sentido que el señor fuese o pudiese ser amable o algo remotamente similar.
* Talith espera que tenga mejor suerte que la última mujer de la que Karzoug se encaprichó
<Abdelrat> -¿Y qué hay de vos, señora?
<Talith> -¿De mí? -se sorprende ella-. ¿A que te refieres?
<Abdelrat> -Si hay alguien ocupando vuestro corazón.
<Abdelrat> -He oído que en esta época practican algo llamado monogamia -comentó el engendro riendo divertido.
<Abdelrat> -Y yo que creía que no se podía ser más degenerado que un harukano.
<Talith> -¿Degenerados los harukanos? ¿Por qué?
<Abdelrat> -Era una broma de mi época, señora. Los harukanos eran comedidos al comer y sobretodo al beber, no solían excederse con el sexo ni el juego, no eran de apuestas ni de cotilleos.
<Talith> -Oh, pereza... supongo que eso les dejaba pocas energías hasta para los vicios -sonríe
<Abdelrat> -Eran muy suyos, no crea. Aunque no llegué a pasar por esa satrapía.
<Talith> -¿Es muy extraño el comportamiento del señor con Sarina? -preguntó pensativa, suponiendo que él le habría visto en los viejos tiempos en todo tipo de situaciones
<Talith> -En todo Thassilon sois muy vuestros, Abdelrat. No os imagináis lo raros que sois
<Abdelrat> -Como para nosotros los suyos, señora -dijo el engendro y Talith se dio cuenta de que había dicho los suyos, sin incluirla.
<Abdelrat> -Bastante. Normalmente el señor tenía su harem, claro, y alguna relación se le conoció con alguna cortesana de alto rango. Pero una relación con un miembro capacitado de la corte...
<Abdelrat> -No.
<Talith> -Yo diría que a estas alturas no encajo en ninguna parte -dijo divertida
<Abdelrat> -Yo diría que nunca habéis encajado en ningún sitio, señora.
<Abdelrat> -Tenéis una mente singular y eso se refleja en vuestro carácter y en vuestra percepción.
<Abdelrat> -No os molestéis en adaptaros, vos habéis nacido para marcar pautas.
<Talith> -¿ah, no, nunca? -Talith asiente, no lo sabía pero encajaba con su teoría de la inseguridad de su maestro y por qué no podía dejar que nadie fuese mejor que él, o se acercase demasiado a él
<Abdelrat> -Si las hubo antes de que me creasen nunca lo escuché
<Talith> -Una apreciación amable, aunque es verdad que hace mucho que dejé de intentar adaptarme
<Abdelrat> -Aunque es cierto que el largo sueño ha afectado a algunos.
<Abdelrat> -No es amable, señora. La grandeza es dura y solitaria -dijo el engendro esbozando una sonrisa y levantando la mano como dudando si tocarla.
<Talith> -Quien sabe. Si así se relaja, me alegro por él. Supongo que ya veremos lo que pasa más adelante
* Talith sonríe. -No muerdo, Abdelrat -dice suavemente
<Abdelrat> -En mis tiempos le cortaban a uno la cabeza por tocar a un aprendiz sin su consentimiento. Y a veces incluso con él -bromeó el engendro, pero depositó unos dedos callosos pero delicados en la mejilla de ella.
<Talith> -¿Incluso con él? ¿Y eso? Si vosotros tenéis que hacer lo que os ordenan
<Talith> -No muerdo -repite ella-, y yo no comparto esos prejuicios sociales vuestros. Tampoco hay nadie más aquí
<Abdelrat> -A veces el permiso era sólo una excusa. O algunos de clase alta preferían los amantes de "usar y tirar" literalmente.
<Talith> -Ah, qué cruel. Y tan ilógico
<Abdelrat> -Prefiero no dar demasiado por hecho cuando mi cuello depende de ello -bromeó el engendro, que aun así la besó con delicadeza. Talith se sorprendió al principio, la lengua del engendro sabía como a oro viejo.
<Talith> -Thassilon está lleno de contradicciones
<Abdelrat> -Los caprichos no son lógicos, y el poder suele estar plagado de ellos.
* Talith le devuelve el beso, curiosa por saber si sería diferente que con Lukke
<Talith> -No te digo que no. -Le mira con diversión-, aunque diría que tú has podido experimentar lo tuyo, pese a todos los caprichos y prejuicios
<Abdelrat> El engendro parecía también un experto en eso de besar, no en vano tenia un cuarto de milenio de vida subjetiva. Pero había una nota más amable y curiosa que con Lukke, parecía que trataba más de conocerla que de satisfacerla.
<Talith> -Curioso -dijo Talith pensativa tras el beso-. Aunque no entiendo bien tu motivación
<Abdelrat> -A algunos eso les producía morbo y podía ser entretenido, a otros no les importaba, y otros no te dejaban elegir -explicó el engendro, que comenzó a recorrerle el rostro en suaves caricias, lo cual hizo gracia a Talith hasta que se fijó en aquel antifaz que ya casi había olvidado.
<Abdelrat> -¿Respecto a que?
<Abdelrat> -¿A esto? Señora, no sois tan joven.
<Talith> -¿Por qué llevas este antifaz?
<Abdelrat> -Para "ver" mejor.
<Talith> -Sí, pero en eso también eres muy atípico. Los otros engendros de la avaricia sólo están interesados en cosas, en las posesiones de sus señores. En realidad eres el primer engendro que no es de Lujuria que tiene estas otras apetencias -dice, sonriendo
<Abdelrat> -Hay gente que usa a sus engendros para eso, señora. Incluso en Bakrakhan, aunque no me explico por qué.
<Abdelrat> -Yo simplemente he vivido más tiempo y de forma mas independiente.
<Talith> -Uf, los de ira son muy... aberrantes. Esas mandíbulas que tienen...
<Abdelrat> -Y soy avaricioso, pero no de riquezas. Ambiciono lo que los humanos disfrutan a cada instante como si fuese una nadería. Sentir...
* Talith asiente, entendiendo eso
<Talith> -Sí, hay muchos tipos de avaricia, y de lujuria. La mía ha sido siempre más bien de tipo intelectual. Al menos hasta... hasta recientemente
<Abdelrat> -No es que no me guste el oro como cualquier shalastiano pero... He visto más mundo.
<Talith> Tras dudar un momento, esta vez le besa ella
<Abdelrat> -Eso es... -comenzó a decir el engendro, pero se interrumpió cuando la muchacha lo besó. El engendro aceptó el beso amablemente y le respondió, guiándola y a la vez saboreándola.
<Talith> -Bah. La avaricia más común es de riquezas, pero suele ser porque son el camino más corto para conseguir todo lo que queremos. Hay más de un tipo de avaricia -admite, al separarse de él
<Abdelrat> -Las riquezas representan posesiones en las culturas civilizadas, señora. Y la avaricia suele ser ante todo algo material.
<Talith> -La avaricia material es la más común, como dije antes. Aunque no la única -asiente ella
<Abdelrat> -Lo sé -dijo el engendro.
* Talith le acaricia la mejilla. -Tal vez más otro día. Como digo, la anterior conservación me ha ensombrecido el ánimo. Y mañana tenemos estar frescos, así que más vale que descansemos
<Abdelrat> Sin embargo volvió a....
<Talith> -Si tienes alguna idea acerca de la ruta o lo que sea no te la calles
<Abdelrat> El engendro se detuvo cuando estaba a medio camino de besarla.
* Talith se interrumpe al ver que el engendro se para
<Abdelrat> -Por supuesto, señora. Ahora me pondré con los cálculos que os dije, espero poder usar ese patrón que detectasteis como brújula.
* Talith sonríe, y menea la cabeza. -Otro más no hace daño a nadie -sonríe
<Abdelrat> -Quizás si, de la manera que lo tenia pensado.- Dijo el engendro.
<Talith> -Bien, a ver qué pasa con esa anomalía
* Talith arquea una ceja, intrigada
<Talith> -¿Qué habías pensado? -pregunta divertida
<Abdelrat> -Hay algo... algo que se nos escapa en ese asunto, aunque no se el qué -comentó el engendro.
<Talith> -Yo diría que hay mucho que se nos escapa
<Abdelrat> -Vaya... ¿Hacéis esto muy a menudo? -dijo el engendro-. Lo de mantener conversaciones mientras torturáis a un pobre con buen gusto, digo.
<Talith> -Sólo he tenido un amante, así que supongo que la respuesta es no
<Talith> -Aunque a los dos nos gusta hablar y hablar -se ríe
<Abdelrat> -Pretendía hacer esto... -dijo el engendro, besando a Talith más intensamente ahora. Y cuando ella quiso darse cuenta, la había apretado contra la pared, presionando su pecho, mucho más musculado de lo que dejaba ver su ropa, contra los pechos de ella. El beso en lugar de detenerse fue a más, como si fuese un naufrago ahogándose y sacase todo el aire de la boca de ella.
* Talith se sorprende del ímpetu del engendro, pero no se resiste
<Talith> -Vaya, veo que eres impetuoso -le murmura
<Abdelrat> -Lo lamento, como os he dicho hacíia mucho que no conocía a alguien tan interesante y nunca a nadie como vos.
<Abdelrat> -¿Otro amante? ¿El chico nuevo de Kusasfa?
<Talith> -¿Nunca? Eso es mucho decir, con lo que has vivido
<Abdelrat> -Y he conocido a mucha gente interesante.
<Abdelrat> -Pero sois... confusa.
<Abdelrat> -Tenéis el espíritu de una adolescente eurythnia, aunque actuáis más como una rata de biblioteca shalastiana.
<Talith> -Mira que sois marujos en Shalast. Siempre queréis saber todos los cotilleos -sonríe
<Talith> -Sí, él. ¿Ya corren rumores?
<Abdelrat> -Oh, me temo que ese es EL cotilleo.
<Abdelrat> -¿Cómo no van a correr?
<Talith> -Boh. Cualquiera diría que los altos señores tendrían cosas más interesantes de las que ocuparse
<Talith> -¿Y qué dicen los rumores?
<Abdelrat> -Con Khalib rugiendo que os acostáis con un mestizo que os tiene sorbido el seso porque es el único que se acostaría con un palo como vos (mientras se tira a vuestras sustitutas) y el señor Karzoug vanagloriándose de que su nueva aprendiza tiene encandilado al chico nuevo de Kusasfa.
<Talith> -¿El espíritu de una adolescente eurythnia? ¿En serio? -dijo divertida
<Talith> -Oh cielos. Que rumores más extraños
<Abdelrat> -Las adolescentes en Eurythnia querían probar, experimentar. Aun no estaban tan pasadas de vueltas como lo estarán sus versiones mayores.
<Abdelrat> -Eso no son rumores, señora.
<Talith> Lo de Khalib lo esperaba, lo de Karzoug no. Se preguntó a qué diablos jugaba su maestro
<Talith> -Bueno... reacciones, si lo prefieres
<Abdelrat> -A mí me parece natural. Es un eurythnio, lo cual siempre es marca de calidad, y de placer. Además está en una situación similar a vos.
<Talith> -Lo de Khalib era esperable, me ha dicho cosas peores a la cara. Pero que el maestro ande con eso... -se encoge de hombros
* Talith se encoge de hombros. -Admito que en la cultura de la que procedo preferimos un poco más de intimidad -dijo divertida
<Abdelrat> -¿Es verdad que consideran el sexo algo casi pecaminoso e inmoral en su cultura?
<Talith> -Bueno... no tanto. Depende de la región y el grupo cultural en concreto. Y calistrianos hay en muchos lugares, y ya se sabe lo que hay con Calistria
<Talith> -Pero... no es como lo veis vosotros, en general
<Abdelrat> -¿Como algo divertido y sin complicaciones?
<Talith> -Mucha gente practica la monogamia. Y de las muchachas nobles se espera que sean vírgenes hasta el matrimonio... aunque muchas se saltan a la chita callando eso. Y yo nunca he sido noble, claro está, y ni falta que hace
<Abdelrat> El engendro se queda pensativo un momento y asiente.
<Abdelrat> -¿Por qué?
<Talith> -Aja, ese pensamiento caydenita no es tan frecuente en las culturas actuales -refiriéndose a la visión como divertido y sin complicaciones
<Abdelrat> -¿Caydenita?
<Talith> -Aunque diría que muchos aventureros acaban abrazándolo por aquello de que tienen que vivir al día
<Talith> -Cayden Cailean. El dios humanos de las juegas, la bebida y la libertad. Ascendió mientras vosotros dormíais
<Talith> -Era un aventurero borracho... que se convirtió en una potencia mayor
<Talith> -Han pasado algunas cosas interesantes durante vuestro estasis -dijo divertida
<Abdelrat> -Vaya... -dijo el engendro cortándose, pero al final sonriendo gamberramente-, putada ¿No podría haber existido antes de realizar mis votos?
<Talith> -¿Qué votos? -se ríe ella-. ¿A Lissala?
<Talith> -¿Y a qué te refieres con por qué?
<Abdelrat> -Sí, señora, soy un caballero rúnico. Somos una orden pasada de moda y... bueno, lo éramos, ahora diría que estamos fatal.
<Abdelrat> -Sí, por qué vuestras nobles solo se acuestan con una persona y por qué eso de llegar vírgenes. En Thassilon más bien es que el rango te concede más privilegios, no menos, para actuar como quieras
<Talith> -Ya, supongo que ya volverán a resurgir la orden
<Abdelrat> -¿Es algo religioso?
<Abdelrat> -No lo sé señora.
<Talith> -Ah, lo de la virginidad de las nobles es para asegurar el linaje familiar. Los métodos anticonceptivos de esta época no son tan buenos como los de la época antigua, y muchas jóvenes ni siquiera conocen sus opciones
<Talith> -Lo de la monogamia es porque en esta época mucha gente cree que el matrimonio perfecto esta en una única pareja. Por esta zona, al menos. En el sur practican la poligamia, aunque tampoco como vosotros
* Talith piensa un momento, aun dando vueltas al comentario sobre Khalib. -¿Que quieres decir con que "se tira a vuestra sustituta"?
<Abdelrat> El engendro mira a la muchacha a los ojos y entonces algo cambia en su cara.
<Abdelrat> -¿Queréis decir que no lo sabéis?
<Talith> -No, ¿que tengo que saber?
* Abdelrat suspira pesadamente.
<Abdelrat> -Maldita Shinvilla...
<Talith> -oh, vamos, no te voy a castigar por decirme malas noticias. No soy Khalib
<Abdelrat> -Lo sé, señora, pero deberían habérselo dicho. Tenía derecho a saberlo.
<Abdelrat> -Khalib lleva una temporada atrapando a chicas de esta era que se parecen a usted.
<Abdelrat> -No suelen acabar bien.
<Talith> -¿Qué? Ese chico está mal de la cabeza
* Talith se queda literalmente sin habla por un momento
<Abdelrat> -Lo siento, creía que lo sabíais.
<Talith> -¿En serio está tan tarado? ¿Qué supone, que porque se parecen a mí me está haciendo algo? Qué imbécil
<Talith> -No, no lo sabía. Aunque ya me ocuparé de eso cuando vuelva. Es un cretino enfermo
<Talith> -¿Sabes cuantas?
<Abdelrat> -Está proyectando su odio contra usted con ellas. Les hace lo que no puede hacerle a usted -explicó el engendro haciendo recordar a Talith la jerga de Eurythnia.
<Abdelrat> -No, señora.
<Talith> -Ya, hasta ahí llegaba. Aunque admito que le estaba sobreestimando. Le creía más inteligente que eso
<Abdelrat> -No sea muy dura con Shinvilla, por favor -dijo preocupado-. Estoy seguro de que pensaba en su bienestar. De forma estúpida, pero pensaba en usted.
<Talith> -Sabía que era un cretino imbécil, pero no esperaba que se autoengañara de esa forma
<Talith> -Tranquilo. La regañaré, pero no es con ella con quien estoy enfadada
<Abdelrat> -Hace... bueno, cuando acabó con el asunto de Jorgenfist saltó el escándalo, una de ellas escapo de sus habitaciones y se desangró en los pasillos.
<Abdelrat> -No vais a poder hacer nada. Está en su derecho.
<Talith> -No he dicho que lo vaya a hacer protestando por lo legal
<Talith> -Ya le he pateado una vez, y le puedo patear dos veces
<art2DM> Talith aun cabreada se fijó en que, curiosamente, el engendro parecía hablarle con más respeto ahora.
* Abdelrat se rió sinceramente
<Abdelrat> -Me encanta vuestro estilo, señora.
<Talith> -Aunque no sé si tres veces. Está acabando con mi paciencia
<Abdelrat> -No sólo con la suya. Está acabando con la del Señor.
<Talith> -Oh, claro querido, nunca he sido de los paladines que van de morros a enfrentarse con la tarrasca
<Abdelrat> -Supongo que por eso esta así. Os tiene pavor.
<Talith> -¿Por algo más que por sus fracasos?
<Abdelrat> -Lo habéis dejado obsoleto en lo único que hacia bien. Y está causando más perdidas que beneficios.
<Abdelrat> -No son cosas que sean buenas para la salud en la corte de Shalast, señora.
<Talith> -Lo irónico es que no es tan malo, si concentrara sus energías en algo útil en vez de en sus estupideces, diría que se asombraría a sí mismo de su competencia. Pero a estas alturas no sé si sabría encontrarse ni su ombligo, y eso contando con un mapa y una linterna
<Talith> -En fin...
<Talith> -Sí, ya imagino que ocasionar pérdidas sea muy malo aquí
<Abdelrat> -Ya os dije que era así cuando empezó y el señor lo moldeó para exagerarlo.
<Talith> -Ya...
* Talith tuerce el gesto. -En fin, ya me pensaré qué hago con él
<Abdelrat> -¿Puedo preguntaros algo personal?
<Talith> -¿Qué cosa?
<Abdelrat> -¿Es verdad que el muchacho de Kusasfa entregó minas por valor de millones al señor por vos?
<Talith> -¿También os Abies enterado de eso? Pero si sucedió el mismo día que partimos hacia aquí -dijo divertida-. Pero…
<Talith> -Sí
<Abdelrat> -Bueno... al menos puedo decir que el Señor tiene razones para pensar que lo tenéis en el bote -dijo el engendro silbando impresionado.
<Talith> Por ella y por el conjuro que quería el primer consorte, pero eso no lo indicó, después de todo no estaba mal que circulasen algunos rumores como ese
<Abdelrat> -Los conflictos entre las satrapías van y vienen -dijo el engendro de repente con una expresión madura.
* Talith le mira con curiosidad
<Talith> -¿Ves nubarrones en el horizonte?
<Talith> -Por los registros y libros de historia que he leído en Xin-Shalast yo no me preocuparía por el momento
<Abdelrat> -No, señora. Pero imagino que os preocupa.
<Abdelrat> -Había parejas de distintas satrapías. Al final no era algo tan normal claro, pero incluso entonces nadie les puso coto.
<Talith> -Las satrapías siempre estaban a la gresca, pero ante una amenaza externa se unían como pegadas por pegamento
<Talith> -Pero sí, un poco sí me preocupa. Más por temores reales... por temores hipotéticos
<Abdelrat> -No debería preocuparos.
<Talith> -¿No? Yo creo que si
<Abdelrat> -¿Por si creen que uno de los dos es un traidor?
<Talith> -Por el momento eso no me preocupa, pero diría que el maestro sí ha pensado en quien depositaré más mi lealtad si me encariño con el embajador de Eurythnia y hay conflictos
<Talith> Karzoug y sus paranoias. Talith logra no torcer el gesto ante el engendro y mantener una expresión neutra
<Talith> -Pero bueno. Tampoco me preocupa demasiado. Sabe que le soy leal
<Abdelrat> -El señor es paranoico, pero creo que no entendéis como eran los conflictos entre satrapías.
<Talith> -¿Cómo eran?
<Abdelrat> -Eran mas como riñas entre hermanos.
<Talith> -A veces las riñas entre hermanos son las peores. ¿Cuántas muertes ocasionó la guerra entre los señores Karzoug y Alaznist?
<Abdelrat> -Sí, podían pasarse unos siglos quemando aldeas y matando soldados, pero el auténtico objetivo de la guerra era que el otro reconociese la derrota, u obligarlo a sentarse a hablar.
<Abdelrat> -Además, ¿traicionar a tu runa? ¿Para qué? ¿Qué ibas a hacer? ¿Ser un paria en otra satrapía?
<Abdelrat> - No, señora. La máxima en ese sentido la dictó el señor Xanderghul hace siglos "Amo la traición pero odio al traidor."
<Talith> -¿No se puede cambiar la runa? La verdad es que no he llegado tan lejos en mis estudios para saber eso
* Talith suspira. -Sois realmente una gente loca
<Abdelrat> -No creo que nadie lo haya intentado. Simplemente los señores no acogían traidores de otras satrapías. Los que pasaban eran antes de recibir una runa activa que generase impronta
<Abdelrat> -Yo no tengo la culpa de haber nacido en una cultura con exceso de testosterona, como usted no la tiene de haber nacido en una mojigata, señora.
* Talith intenta encontrarle sentido aquello, y al final desiste
<Talith> -En Thassilon siempre lo hacéis todo a la manera difícil
<Talith> -No me extraña que vuestra leyenda perviviera casi once mil años
<Abdelrat> -La civilización implica normas y complicaciones.
<Talith> -Lo siento, sois raros -insiste
<Abdelrat> -Si esto os parece raro deberías ver las formas azlantis. O las elfas.
<Talith> -Sí, pero actualmente hay miles y miles de culturas, cada una con sus rarezas... y diría que vosotros os lleváis la palma -pero no puede menos que reírse
<Talith> -Oh, de ambas ni idea. Los elfos llevan con mucho secreto su forma de vida
<Talith> -Y de los azlanti apenas se sabe nada
<Abdelrat> -Claro, como el señor Xanderghul. ¿De qué otra forma vas a parecer excelso e intrigante?
* Talith abraza al engendro y le acaricia distraídamente la espalda. -¿En serio tengo el espíritu de una adolescente eurythnia? -pregunta divertida
<Talith> -No sé. Al señor Xanderghul aun no le tengo del todo calado. Es previsible en algunas cosas, pero en otras...
<Abdelrat> -Sí, os encanta experimentar y el atrevimiento. Es como si no pudieseis dejar de pensar, pero cuando veis un estanque de montaña sintieseis la necesidad de probar su agua de golpe.
<Abdelrat> -El señor Xanderghul no era previsible en nada -advirtió el engendro.
<Abdelrat> -¿Creéis que nuestro señor es astuto e inteligente?
<Talith> -Lo creo, sí. El maestro es astuto. -Y lo era. Aunque Karzoug era también, a veces, peor que un crío en algunas cosas... muy poco astuto cuando se emperraba en algo. Entonces era más bien tan poco sutil como la hija de Rovagug liberada
<Abdelrat> -Pero yo no me molestaría mucho, cuando vea su ciudad eso borrara cualquier otro enfado.
* Talith arquea una ceja
<Abdelrat> -Pues creedme cuando os digo que es como un niño al lado del señor Xanderghul.
<Abdelrat> -No sólo era el más poderoso de los señores, es la persona más aterradoramente inteligente que he conocido nunca.
<Abdelrat> -Y he conocido a cuatro altos señores de Thassilon.
<Talith> -Cuando le encontremos... -dando por sentado que lo harían-, ¿cómo esperaría él que le hablase? ¿Hay algún tratamiento adecuado?
<Abdelrat> -Rodilla izquierda al suelo, puño derecho sobre el corazón, cabeza inclinada hacia los pies. -El engendro lo dijo como si fuese algo casi mecánico.
* Talith mira al engendro.
<Talith> -Vaya, veo que le gustaba lo artificioso y las sumisiones. Bueno... ya veremos, ya veremos
* Talith asiente
<Talith> -Lástima que desperdiciase esa inteligencia con tanto manierismo sin sentido
<Abdelrat> -O suerte. Si no hubiese perdido tanto tiempo emperifollándose habría conquistado el mundo.
* Talith se echo a reír
<Talith> -Ah, si he visto imágenes suyas. Tenía mano con el maquillaje. Más de la que tengo yo, me temo. Maldita pérdida de tiempo...
<Abdelrat> -No lo necesitáis vos. Con esos toques que os dais y esa sombra de ojos para parecer aun mas misteriosa no necesitáis nada más, mi señora -dijo el engendro dándole un suave beso antes de ponerse en pie.
<Abdelrat> -Será mejor que vaya a por esos cálculos.
* Talith responde al beso, y le acaricia la mejilla. -Me ha gustado hablar contigo, Ablderat. Y los besos -sonríe
<Talith> -Por cierto, esas runas de coacción que tienes... ¿sólo te afectaban para hablar de lo de Xhanderghul? -le mira atentamente, esperando que no contestase si no podía hablar
<Abdelrat> -Sí, señora, él hizo que el señor Karzoug me las pusiese. Aun me pregunto qué pretendía.
<Talith> -No sé lo que Xanderghul pretendiera, pero si les gustaban tanto los secretos, igual simplemente era eso, asegurarse de que no dirías nada
<Abdelrat> -Si él no hubiese querido que descubriese uno de sus artefactos más secretos no lo habría hecho, señora.
* Talith asiente
<Talith> -Nos vemos mañana. Descansa tú también, no te agotes calculando. Si es necesario podemos salir una hora más tarde mañana
<Abdelrat> -Y a mí con usted, señora. Espero poder repetirlo algún otro día, y con temas un poco mas... pro-eróticos -dijo con una de esas sonrisas burlonas suyas.
<Abdelrat> -No necesito dormir, señora.
* Talith sonríe. -Yo también lo espero. La verdad es que ha sido... -sacude la cabeza y no termina la frase
<Abdelrat> -¿Refrescante?
<Talith> -No. Me refería a que ha sido extraña la forma en que... bueno. Me ha cambiado el humor. Pero supongo que ha influido también el cansancio
<Abdelrat> -En estas cosas no hay que hacer planes, ahogan la pasión y acaban creando expectativas.
<Abdelrat> -A mí me ha gustado el momento compartido, señora.
<Talith> -A mí también me ha gustado
<Talith> -Por cierto... ten cuidado con Sarina -le advierte-, sigue manteniéndote... correcto... con ella
<Talith> -No es una orden, entiéndeme. Pero mejor hazlo
<Abdelrat> -Créame, señora, si de verdad es el ojito derecho del Señor no la tocaría ni aunque fuese la última mujer viva.
* Talith se sienta en la cama y se frota el cuello
<Abdelrat> -Oh, podéis ordenarme, en una señora de Shalast y tan guapa como vos resulta... sexy.
<Talith> -Bien. Es que...
<Abdelrat> -Descansad señora -dijo el engendro saliendo por la puerta y guiñándole un ojo socarronamente.
* Talith menea la cabeza. -No es mi estilo ponerme en ese plan posesivo
* Talith iba a explicarle, pero al ver que sale, suspira y desiste
* Abdelrat se detiene en la puerta, antes de salir
* Jalia, de guardia ante la puerta, mira al engendro con cara de mala uva
<Abdelrat> -Lo entiendo. Aunque estáis en vuestro derecho y nadie, ni yo, os lo reprocharía -dijo el engendro con ese tono maduro y paternal que ponía a veces.
<Talith> -Ya, pero ni es mi estilo, ni iban los tiros por ahí
<Abdelrat> El engendro cerró la puerta para mayor cabreo de Jalia y se acercó para sentarse en la cama de Talith.
<Talith> -No era eso. El maestro me ha preguntado sobre... tu corrección
<Abdelrat> -Lo sé, os preocupaba mi seguridad, y es adulador.
<Abdelrat> -Ya puedo imaginármelo.
<Talith> -No, no te lo imaginas. Porque ha sido raro
<Talith> -Muy raro
<Abdelrat> -¿Y eso?
* Talith frunce el ceño
<Talith> -Aunque quizá sea que yo no lo entiendo
<Talith> -Como digo, los thasilonianos muchas veces me desconcertáis
<Abdelrat> -¿Me lo podéis explicar? Para asesoraros digo.
<Talith> -Porque parecía muy preocupado cuando lo preguntó, y se mostró absurdamente aliviado cuando le dije que a Sarina ni te habías acercado
<Talith> -No tiene sentido, como si no supiera que nadie iba a tocar lo que es suyo
<Abdelrat> -Eso es porque no pensáis en él como un hombre, sino en el Señor -dijo el engendro con una sonrisa divertida al tiempo que tocaba la punta de la nariz de la muchacha con su dedo índice.
<Talith> -Es una reacción exagerada y sin sentido en un contexto normal
<Talith> -Oh, ¿en serio? No me cuadra
<Talith> -Sabe perfectamente que nadie va a hacerle insinuaciones a su amante
<Abdelrat> -Lo que le ha alegrado es que ella no haya hecho nada.
<Talith> -No sé, me ha parecido extraño. Pero quizá tengas razón
<Abdelrat> -Los hombres somos infantiles en esas cosas, señora. O por lo menos los humanos lo son, claro.
<Talith> -Eso no parece propio de él. Además, si tanto duda de ella, ¿por qué enviarla aquí, a la portadora de Chellan, su protectora?
<Talith> -Será lo que dices -Talith no parece convencida, o quizá estaba algo decepcionada ante aquel infantilismo de su maestro
<Abdelrat> -El por qué la ha enviado es algo que me confunde. Aunque comienzo a tener mis teorías.
<Talith> -En fin, de todas formas ahí queda la advertencia
<Abdelrat> -Pero una cosa es confiar en que alguien sigue tus órdenes y otra cosa descubrir que alguien ha hecho lo que querías a pesar de decirle lo contrario.
<Talith> -Nos confunde a todos, Abdelrat
<Talith> -Bah. No tiene sentido alguno eso
<Talith> -Si Sarina quisiera engañarlo, ¿crees que lo haría coqueteando a las claras delante de testigos, Abdelrat?
<Talith> -No arriesgaría su cabeza así. Lo haría discretamente
<Abdelrat> -¿Engañarlo?
<Talith> -A mí no me cuadra, pero bueno. Cierto es que no soy buena en estas cosas
<Talith> -Como quiera que lo llaméis en Thassilon -dijo divertida
<Abdelrat> -Señora, ella es a campeona, es la portadora de la alara'hai. El señor no puede ordenarle que no se acueste con quien quiera sin quedar en ridículo, además que es completamente inapropiado.
<Abdelrat> -Pero saber que ella no lo ha hecho a pesar de que él le habrá sin duda explicado que se espera que sea sexualmente activa con otros...
<Abdelrat> -Señora, ¿Nunca le habéis dicho a un hombre algo por que creíais que era lo justo, lo adecuado o simplemente porque os daba vergüenza, pero deseabais que hiciese lo contrario?
<Talith> -Dudo que a Karzoug le haya preocupado nunca eso cuando ambiciona poseer algo. Y puestos a ello, cualquier señor rúnico
<Talith> -Pero bueno, será como dices. Sois extraños, Abdelrat, extraños -sonríe
<Abdelrat> -El señor nunca demostrará debilidad. Sobretodo si ella realmente le importa.
<Abdelrat> -Sería como pintarle a ella una diana.
<Abdelrat> -Y ella sigue siendo una señora de Shalast, hay límites que ni el señor Karzoug traspasaba. En eso siempre fue justo.
<Talith> -Sé que no quiere mostrar debilidad alguna. Pero tampoco ha mostrado nunca reparos en apropiarse de lo que desea. Incluidas personas
* Talith hace un gesto con la mano
<Talith> -Sea. Me he equivocado al juzgar, pues. Aun no entiendo bien vuestra cultura
<Abdelrat> -Personas...
<Abdelrat> -No existía algo como personas en Thassilon, señora.
* Talith arquea una ceja. -¿Y qué existían, aptos y no aptos? ¿Ciudadanos y no ciudadanos?
<Abdelrat> -Ella es una señora, así de simple. No una noble, una ciudadana, una plebeya o una esclava. Una señora de Shalast. Y el señor puede tener muchos defectos, pero ¿romper las leyes? Eso no.
<Abdelrat> -Apto y no apto es una designación de capacitación, como instruido y no instruido. No, señora. Al nivel del Señor solo hay dos grupos que importan.
<Abdelrat> -Los señores, aquellos que tienen algún derecho, y todos los demás.
<Talith> -aja. De acuerdo, ya entiendo
<Talith> -Bien, quizá después de todo sea más humano de lo que pensaba -bromeó-. Y tú que te extrañabas de la predilección hacia Sarina y de esta a él...
<Abdelrat> -Los señores pueden pareceros simples tiranos, señora. Pero protegieron las bases de lo que era Thassilon sin excepción. Al menos hasta la llegada de Alaznist.
<Abdelrat> -No, ella es una buena chica, preciosa y muy dotada.
<Abdelrat> -Pero el Señor...
<Abdelrat> -No lo habría considerado nunca el objeto de fantasías.
<Talith> -Alaznist también, sospecho, el problema es que creo que consideraba que podría manejar a Yamasoth. Típica arrogancia...
<Abdelrat> -No lo sé, señora, con Alaznist pasaron cosas muy raras.
<Talith> -El maestro tiene su qué, cuando se olvida de hacer de gran señor -se encoge de hombros Talith-, es inteligente, es divertido, sabe mucho. Y Sarina ha sufrido mucho. -Casi tanto como Karzoug, pensó ella, pero no dijo eso
<Talith> -Yo sí que veo por qué pueden... haber congeniado particularmente
<Abdelrat> -Quizás sea eso, no pretendía juzgarlos levemente pero... bueno, el Señor... ya sabéis nunca lo hubiese relacionado con algo romántico.
<Talith> -Quizá sea lo que le falta para relajarse
<Abdelrat> -¿Relajarse? ¿El señor?
<Talith> -¿Que pasó con alaznist?
<Abdelrat> -Se saltaba a la torera los principios de Thassilon, ignoraba las tradiciones y superaba límites que en otras ocasiones habían hecho rodar la cabeza de señores más bien posicionados.
<Abdelrat> -No lo sé, señora. Es como si el resto de señores estuviesen inmersos en algo y solo Shalast se enfrentase contra Bakrakhan.
<Abdelrat> -Y robarle la esquirla del sihedron a Xanderghul... No me hago a la idea, señora.
<Talith> -Alaznist era alguien con demasiadas ambiciones y demasiados pocos escrúpulos. Por muy capullos que fueran muchos señores rúnicos, apuesto que la mayoría no seria capaz de hacerle a su propia familia lo que ella hizo. Una familia que la había tratado bien y le había dado todas las oportunidades en la vida, claro esta
<Abdelrat> -Eso no se supo, o por lo menos no fue público, hasta después de la Caída.
* Talith prefiere no sacar a colación que Karzoug si había matado a su padre y a algunos de sus hermanastros, pero después de todo, en su caso tenia una buena justificación
* Talith piensa que en su lugar probablemente ella habría hecho lo mismo. ¿No estaba temiendo que tarde o temprano tendría que sacar del medio a Khalib?
<Talith> -Ya. Alaznist era una psicópata de cuidado. Pero en fin. Con algo de suerte, no despertará y podrá seguir siendo historia
<Abdelrat> -Esperémoslo, señora.
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Sab, 18 Feb 2017 15:31

Una situación embarazosa. Torre flotante, Xin-Cyrusian. 7 Erastius, día del progreso. log nº T16

[Desplegable]: Abrir
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<art2DM> Sin embargo al poco de cerrar la puerta tras de sí el engendro, ésta volvió a abrirse, y esta vez sin llamar.
* Sarina cerró la puerta en la cara de una atónita y escandalizada Jalia, y saltó hasta sentarse en la cama de Talith.
<Sarina> -¡Qué rápidos! ¿Que tal ha estado?
<Sarina> -¿Te estás tapando hasta el cuello por vergüenza o porque estás desnuda? -preguntó la mujer arqueando una ceja divertida.
<Sarina> -¿Quieres que haga entrar a Abd a ver si así recuperas el habla, querida?
* Talith arquea una ceja
<Talith> -No nos hemos acostado. Bueno, siéntate, ¿qué se te ofrece? -pregunta divertida y con una sonrisita, ya que la otra se ha tomado la libertad por su cuenta
<Sarina> -Ya estoy sentada, querida, y no trates de despistarme. Detalles, jugosos y sórdidos... ¡quiero!
<Sarina> -¿Cómo os ha ido?
<Sarina> -Ha sido muy rápido, ¿No? No me dirás que es de esos que... -dijo la mujer poniendo el dedo corazón recto y dejándolo caer como fláccido.
<Talith> -Que no nos hemos acostado -repite-. Así que muchos detalles me es imposible darte
<Sarina> -Venga ya ¿En serio? Pues parecías lanzada.
<Talith> -Ya, pero perdí el humor. Ha sido un día cansado. Tal vez mañana
<Talith> -Y sí, en serio
* Talith sonríe y le dice en plan de guasa: -Cotilla
<Sarina> -No te creas que tanto, pero eres la única amiga que tengo aquí.
* Talith asiente. -Es difícil en Xin-shalast, aunque algunos de los recién despertados han resultado ser majos
<Sarina> -¿Perdiste el humor? ¿Ha metido la pata Abd o ha sido algo que te ha dicho Karzie?
<Talith> -No, Abdelrat no ha metido la pata. No sé decirte por qué fue, estaba cansada y la conversación con el maestro me estresó un poco. Pero realmente tampoco ha sido cosa de él
<Sarina> -Pues él ha salido con una sonrisa de las que hacen historia -dijo Sarina insegura.
* Talith se encoge de hombros. -De todas formas era más por curiosidad que por otra cosa. Tampoco es que me muriera de ganas
<Sarina> -Bueno, son cosas que pasan, sobretodo cuando pretendes echarte un rollo "en caliente"
* Talith sonríe. -Ahh estos hombres. En el fondo la raza da igual
<Sarina> -Cielo, tienes dieciocho, deberían hacerte perder la cabeza los chicos y no los libros -dijo en un tono critico aunque por su sonrisa entendió que no se lo decía a mal.
* Talith se encogió de hombros. -Los libros estaban primero, querida. Los chicos van a tener que currárselo para tener preferencia -bromea
<Sarina> -¿Entonces habéis hecho algo, o no?
<Talith> -Hubo un par de besos, nada más. Sobre todo hablamos
* Sarina parpadeó un par de veces
<Sarina> -Cielo, cuando un hombre sale de la habitación de una muchacha con un par de besos y algo de charla no suele sonreír, precisamente.
* Talith se encoge de hombros indefensa. -¿Y qué quieres que te diga a eso? Sé lo que quería, pero pareció contento simplemente con hablar un rato
<Sarina> -Cielo... ¿Alguna mujer ha tenido contigo una conversación sobre hombres?
* Talith se echó a reír. -No, nunca. Mi madre murió cuando apenas había cumplido los nueve años. Pero eh, creo que he aprendido por el camino lo importante
<Sarina> -Entonces deja que te diga que has aprendido mal. O eso o tendré que preguntarte qué clase de hombres has conocido.
* Sarina sin embargo abrazó con ternura a Talith.
<Sarina> -Siento lo de tu madre. Debiste echarla mucho de menos, y encima en tu adolescencia.
<Talith> -Pues no muchos, porque los aventureros con los que me he relacionado eran más bien unos críos con cuerpos de hombre. Suele pasar en el gremio
* Talith se sorprende por el abrazo
<Sarina> -Bien, pues deja que te diga una cosa del hombre medio.
<Talith> -Pasó hace mucho, y ya no soy una adolescente
<Sarina> -Cuando concentran la sangre en el pene el cerebro se les queda en salmuera. Así que no solo no es "típico de los hombres de cualquier raza" lo de estar contento por unos besos y charlar, sino que la mayoría no serian ni capaces de charlar inteligentemente en ese estado.
<Sarina> -Tienes dieciocho, eres una adolescente. Por lista que seas a tus hormonas no les importa.
<Talith> -Quizá al ser un engendro del pecado sea diferente -dijo divertida-, aunque algunos son capaces de mantener conversaciones incluso en ese sentado
<Talith> -Bah, no tanto. Los quince y los dieciséis sí fueron locos
<Sarina> Algunos, pero suelen ser mas bien pocos.
* Sarina miró un momento hacia la puerta pensativa.
<Sarina> -Un día deberías hacer una prueba.
<Talith> -No te digo que no. Te todas formas Abdelrat ha resultado majo
<Talith> -¿Una prueba?
<Sarina> - Sí, invítalo a dormir contigo. Solo dormir.
<Talith> -¿Y eso para qué?
<Sarina> -Curiosidad femenina, cielo -dijo Sarina sonriendo antes de darle una palmadita en la mejilla-. Pero déjalo, era broma… o casi.
<Talith> -Sigo sin seguirte -dijo un poco frustrada
<Sarina> -No sabes mucho de chicos ¿No cielo?
<Talith> -Esto empieza a parecerse como en Galduria cuando tenia diez años y mis compañeros eran adolescentes y parecía que hablaran en tian -se ríe
<Sarina> -Creo que tu rubito esta colgado de ti, querida.
<Talith> -No tengo demasiada experiencia, ya te lo dije. Nunca he tenido tiempo para eso
<Sarina> -¿Diez? Creía que en Galduria se entraba con la mayoría de edad.
* Sarina suspiró.
<Sarina> -Pues deberías encontrar tiempo, en serio, tu cuerpo nunca te responderá tan bien como a esta edad.
<Talith> -La mayoría, sí. La entrada mínima formal es a los dieciocho, aunque muchos entran más tarde. Unos pocos, los prodigios, entran a los doce, si consiguen un permiso especial. Yo entré a los nueve, era la renacuajo
<Talith> -Es una academia de innovación y perfeccionamiento, no enseñan las bases. Se supone que esas las adquieres antes de entrar
<Sarina> -¿A los nueve? ¿Justo después de morir tu madre?- Dijo la mujer con ternura
<Talith> -Aunque mi madre me enseñó desde bien pequeña
<Sarina> - Oh si, puedo imaginarte como una pequeña empollona.
<Talith> -aja. Era lo que quería mi madre y mi padre movió hilos para conseguirlo. Además, creo que no sabía bien qué hacer con dos niños pequeños
<Talith> -Mi hermano es un trasto terrorífico -sonríe
<Sarina> -Debió de ser duro. Imagino lo asustada que debías de estar. Eso cuando no tenías libros cerca claro -bromeó.
<Talith> -Bah, ya estoy recuperando el tiempo perdido -en lo referente a los chicos-, pero la verdad es que el planteamiento de Thassilon me parece un tanto frívolo
<Sarina> -El sexo es sexo, cariño, también en nuestra cultura. Solo que somos mas... falsos al respecto.
<Talith> -Mmm asustada no. Fue interesante, y a mí siempre me han gustado las experiencias nuevas. A veces fue solitario, eso sí. No había nadie de mi edad, y podía estar a la altura de mis compañeros en las aulas, pero no fuera de ellas. Fuera de las clases… ellos tenían unas aficiones y una mentalidad que yo no entendía
<Sarina> -Tenemos aventuras, amantes y nos quejamos del aburrimiento en la cama, y sin embargo enseñamos a nuestros hijos que pensar siquiera en eso esta feo.
<Talith> -No sé. Creo que es mejor si significa algo. Lo que no quiere decir que no quiera experimentar también un poco
<Talith> -¿No es mejor con Karzoug, para ti?
* Talith le guiña un ojo. -Responder a eso no será ultrasecreto, imagino
<Sarina> -Es mejor cielo, pero también es diferente.
<Sarina> -¿Cual es tu sabor de helado preferido?
<Talith> -Soy clásica -sonríe Talith-, chocolate nunca falla
<Sarina> -¿Y siempre que comes helado eliges chocolate?
<Talith> -Sabes que no
<Talith> -Aunque no estoy segura de que esto sea lo mismo
<Sarina> -Es lo mismo y no lo es. Como con cualquier comparación.
<Sarina> -Queriendo a alguien es mucho mejor, sí. ¿Pero sabes qué?
* Talith la mira pensativa, dudando de si decir algo o no
<Sarina> -La primera vez que lo haces con alguien que quieres es mucho mejor que la décima.
<Talith> -¿Tan rápido se pierde la magia? -pregunta algo decepcionada
<Talith> -Pues vaya
<Sarina> -El sexo es un pasatiempo, uno que se agudiza con la cercanía, sí, pero olvida todos esos rollos románticos sobre hacer el amor.
<Sarina> -No, cielo, lo que se pierde es el misterio. La magia sigue ahí siempre, si el hombre sabe encontrarla claro -rió con picardía
* Talith sonríe divertida
<Talith> -Bueno, entiendo
<Talith> -Aunque diría que tienes al maestro bien intrigado
<Sarina> -¿Yo? -preguntó sorprendida-. ¿Y cómo es eso?
<Talith> -Pareció muy aliviado y contento cuando le dije que Abdelrat no había tenido avances hacia ti. Y no me parece del tipo de hombre que normalmente se preocupe mucho de otras personas
<Talith> -Aunque como bien dices, no entiendo mucho de esto
* Sarina rió divertida
<Sarina> -En el fondo todos somos personas, hasta los que dan miedo.
<Sarina> -Y sí, estos thassilonios son bien raros y estirados, y Karzie el que más, pero tiene un corazón y necesidad de cariño, como todos.
<Talith> -Nunca lo he dudado. Una cosa es la fachada con la que se reviste, y otra que esa sea el autentico hombre
<Talith> -Eso reza también para muchos thassilonianos
<Talith> -Aunque algunos, como Khalib, no tienen más que esa fachada, para su desgracia
<Sarina> -Siempre hay gente que convierte su vida en una caricatura. Parece increíble pero es así, suele pasar con los que han sufrido traumas sobretodo.
<Sarina> -Pero Karzie es solidó como una roca, su problema es que nunca ha tenido a nadie cercano. Le pone... nervioso.
<art2DM> En ese momento Talith noto que el colgante del sihedron vibraba
* Talith la mira preocupada, esperando que no se hubiera metido en un lío por andar de confidencias
<Talith> -Espera, es el maestro
* Talith se concentra en la comunicación
<Talith> -¿Sí?
<Karzoug> "Deberías saber, querida aprendiz, que oigo todo lo que se dice cerca de Chellan."
* Talith quiere meterse bajo tierra. Que su maestro la hubiera pillado comportándose como una niña… vergonzoso
<Talith> "mmm, gracias por la advertencia, maestro. Aunque no creo haber dicho nada inconveniente"
<Karzoug> "¿Estas intentando burlarte de mí?"
<Talith> "¿Lo sabe ella? Para las mujeres nos es importante un poco de intimidad, maestro"
<Talith> "Sabéis que no", responde cansada, "¿Alguna vez he tenido con vos otra cosa que respeto?"
<Karzoug> "Es una propiedad de la espada, y no soy quien para decir lo que Chellan informa a su portadora y lo que no."
<Karzoug> "¿Respeto? ¡Eres una deslenguada y una rebelde! Y si te lo permito es sólo por que de alguna manera me has convencido de que no llevas mala intención."
<Talith> "Sigue siendo vuestra espada", señala ella, pero renuncia a seguir por esa vía
<Talith> "Deslenguada tal vez sí. Pero no en el mal sentido, maestro. Y eso no implica que no os tenga respeto"
<Talith> "Soy directa hablando. No os adulo, os digo la verdad, que creo que es más valiosa que los halagos vacíos"
<Talith> "Sabéis que admiro vuestra inteligencia y conocimientos, y eso no lo cambia mis palabras"
<Talith> "Pero lo de rebelde me ofende, maestro. ¿Cuando me he rebelado yo?"
<Talith> "Pero siento si os he ofendido. Era sólo una conversación entre chicas, maestro. No era con malicia"
<Talith> Mientras transmite aquello, Talith piensa para sí que si Karzoug oye todo lo que se dice cerca a Chellan Abdelrat está equivocado, el maestro no habría necesitado de su confirmación para saber que Sarina no había coqueteado ni aceptado avance de otros
<Karzoug> "Pero te lo ad..." la comunicación se cortó cuando Sarina arrancó el colgante del cuello de la muchacha y lo lanzó a un lado de la habitación.
<Talith> -¿Por qué has hecho esto? -se enfada Talith
<Talith> -Tal vea tú tengas esas confianzas con él, pero yo no las tengo. ¿Quieres que me castigue?
<Talith> -Además, es de mala educación cortar así una conversación
* Talith se frota la frente cansada, vaya final de un día complicado, aunque eso le pasaba por olvidar que con asuntos de Shalast nunca debía bajar la guardia
* Sarina levanta un dedo para pedir calma a Talith y al cabo de un instante se saca un medallón igual de dentro de la camisa.
<Sarina> -¿Sí, querido?
<Sarina> -No, he sido yo la que se lo ha quitado.
* Talith suspira y recoge su medallón del suelo
<Sarina> -¿De verdad? Que curioso, yo también iba a decirte eso sobre el atrevimiento, creo que será mejor que tengamos una charla tú y yo, y sin meter a nadie en medio.
<Sarina> -¿Me disculpas, querida? -preguntó Sarina poniéndose en pie con una expresión en la mirada que convenció a Talith de que aquella mujer tenia muy mal carácter cuando se desataba.
* Talith la mira con respeto (NADIE le hablaba así al señor de Shalast, al menos nadie que conservase la cabeza sobre sus hombros), y asiente
* Talith se pone otra vez la medalla
<Talith> -Os dejo a solas
* Talith se dispone a abandonar su propia habitación con un suspiro
<Sarina> -Ni hablar -dijo Sarina, dejándola congelada con una mirada antes de darse la vuelta para salir.
End of #Korvosa buffer Wed Jun 08 02:57:04 2016
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Dom, 19 Feb 2017 17:49

La fractura del señor Xanderghul. Xin-Cyrusian. 8 Erastius, día del juramento. log nº T17

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Thu Jun 09 02:49:34 2016
<art2DM> Por la mañana el grupo volvió a ponerse en marcha ya recuperado excepto por el humor. Las dos lamias de Talith parecían tan imperturbables como siempre, aunque algo, una intuición o algo al borde de su percepción, decía a la muchacha que estaban menos "juntas" que de costumbre.
<art2DM> Nathan parecía más serio que de costumbre, quizás con un borde irritado que su educación mantenía a raya.
<art2DM> Sarina estaba decididamente de un humor de perros. Se disculpó con Talith por haberle tirado el colgante en un arrebato de mal humor, pero la muchacha se dio cuenta de que el mal humor le impedía siquiera sentirse realmente culpable por ello.
<art2DM> Ella misma parecía estar de un humor siniestro y plomizo, no malo, pero si con nubarrones.
<art2DM> El contaste era Abdelrat. El engendro trataba de no mostrarlo demasiado, seguramente por no irritar a nadie, pero era evidente que estaba más feliz que unas pascuas por algún motivo
<art2DM> No os costó mucho llegar de nuevo a la zona que habíais comenzado a explorar al principio. Podríais haberos adentrado más en la ciudad, pero quizás resolver el misterio sobre la incongruencia que Talith había descubierto os daría alguna pista útil sobre cómo navegar por aquel mar de ilusiones en movimiento.
<art2DM> En esta ocasión Talith no dudó. Abdelrat le había pasado sus cálculos nada más despertar ella, y si bien veía algunos puntos mejorables y un leve error de cálculo, no estaba mal. No a su nivel, claro, pero Abdelrat parecía mezclar toda una serie de disciplinas en lugar de centrarse en el estudio arcano. Así que se le podía perdonar.
<art2DM> Cuando finalmente las mediciones de Talith y la exploración de Abdelrat les llevaron hasta la zona que creían el centro, se quedaron algo perplejos.
<art2DM> La zona no era más que un simple parque con un gran edificio gris en forma de cilindro en uno de sus laterales.
<art2DM> El parque parecía bastante modesto en su día (para ser de Xin-Cyrusian), pero ahora se había convertido en un cenagal con las ruinas de algunas construcciones creciendo aquí y allá, y una serie de pequeñas criaturas de aspecto sombrío acechando entre la maleza.
* Talith mira el edificio, preguntándose si el origen de la anomalía estaría en su interior
<Adelrat> -Ese es uno de los edificios del Patronazgo Municipal de Aguas -indicó Abdelrat señalando al cilindro-. Hay cientos, o más, repartidos por toda la ciudad. El señor era muy exigente en temas de limpieza y acceso a agua limpia.
* Talith asiente
<Talith> -Mirémoslo más de cerca. Tiene que haber alguna razón para esta anomalía
* Talith suspira, no puede menos que pensar que el mal humor general es una mala cosa. La única excepción no ayudaba en mucho
<art2DM> Tras dar una vuelta al cilindro encuentran una puerta metálica reforzada, oculta a la sombra del cilindro. Aunque la sorpresa vino cuando tanto Abdelrat como Senata coincidieron en que era falsa. Aquella puerta no sólo no daba a ningún sitio, sino que estaba encajada en el muro. Y muy bien disimulada además.
<Talith> -Venga ya, ¿falsa y muy bien disimulada?
<Talith> -Ni siquiera la excentricidad de Cyrusian explicaría ese derroche y ese sin sentido
<Talith> -Quizá no sea tan falsa como parece
<art2DM> Abdelrat y Jalia se encogieron de hombros y, tras unos golpes y hacer palanca, arrancaron la puerta metálica de sus goznes. Y sí, parecía que daba al mismo muro gris que formaba el edificio.
<Talith> -Qué extraño
<Abdelrat> -Y que lo digáis, señora. Aunque supongo que tiene sentido -dijo el engendro, que curiosamente no aprovechó para ninguno de sus anteriores flirteos mal disimulados.
<Talith> -¿Y eso? ¿Qué sentido le encuentras?
* Talith piensa que el comportamiento del engendro es extraño también
<Abdelrat> -Bueno... si realmente fuese una torre de agua sí que encontraría extraño que fuese el centro de esa anomalía que inferisteis, señora.
<Abdelrat> -Pero visto así... ¿Qué hay de más normal y poco interesante que una torre de agua entre cientos?
<Abdelrat> -Además... -añadió golpeando con el pomo de su espada en la pared, y después en el hueco donde estaba la puerta sonando igual-. Esta pared parece absurdamente gruesa. Apuesto a que no hay adivinación que consiga detectar nada de dentro.
<Talith> -Ya veo
<Talith> -Pues nada, veamos cómo podemos entrar
<Abdelrat> El engendró miró curioso a Talith como si le pareciese que ella actuaba raro.
<Talith> -Y veamos qué hay de interesante ahí dentro
<Abdelrat> -Creo que yo puedo ocuparme de eso señora -dijo Abdelrat, más feliz que un niño con zapatos nuevos.
<Talith> -Bien, busca -asiente ella, aunque menea la cabeza, indicando al engendro que no se preocupe por ella
<Abdelrat> El engendro asiente y silbando saca varias esferas ahusadas que parecían exactamente iguales a las granadas de los rosas pálidas.
* Abdelrat desmonta las granadas y pone varios viales de aceite de impacto y toda la pólvora en el hueco de la puerta. Acto seguido el engendro deja un pequeño hilillo de pólvora y con un gesto teatral prende una ramita que pasa a Sarina.
<Abdelrat> -Consideradlo "terapia de choque" desesteras mucho.
* Talith sonríe ante aquella teatralidad
<Talith> -Es verdad, hacer explotar cosas va de maravilla para el humor
<Talith> -Cuando yo me cabreo tiro un par de bolas de fuego, preferentemente sobre el objeto de mi ira -bromea
* Sarina no parece convencida pero coge la ramita y prende la pólvora para quedarse esperando.
* Talith sin embargo retorna a su seriedad casi inmediatamente, realmente no está de humor, pero considera necesario intentar elevar un poco la moral del grupo
* Abdelrat sale disparado hacia ella y se la lleva hacia una esquina, adonde llegan pocos instantes antes de que una tremenda explosión haga volar la puerta metálica (que el engendro había colocado para concentrar el impacto, decapitando una vieja estatua que debió de representar a alguien importante e incrustándose estruendosamente en una tienda que debía de haber sido una cristalería).
<art2DM> Tras mirarse un momento anonadados, tanto Sarina como Abdelrat rompen a reír, con Nathan mirando sombríamente al engendro, Jalia frunciendo el ceño y Senata sonriendo.
<Talith> -Vaya, eso ha sido bruto. Habrá alertado a todo ser viviente de la ciudad -sonríe ella
<Talith> -Esperemos que no los atraiga
<art2DM> La explosión había sido tremenda y había abierto un boquete además de agrietado la piedra, pero ésta resistía denotando su dureza.
<Abdelrat> -Ya me lo imaginaba -dijo el engendro sacándose un par de picos de diseño extraño, y que desprendían una ligera aura de transmutación.
<Talith> -Venga, Abdelrat y Senata delante. Vamos a ver lo que han escondido ahí. Desde luego, nada mejor que algo tan vulgar para no llamar la atención
<Abdelrat> -Vamos machote, a quemar testosterona -dijo, pasándole uno a un confundido Nathan, mientras él se quitaba teatral (e innecesariamente) la camisa mostrando un cuerpo bien trabajado y todo él de aquel moreno uniforme que casi parecía dorado.
<Talith> Aun así admira la dureza de la construcción. -Adoro la arquitectura thassiloniana. Nadie hace edificios tan perdurables y bien diseñados
* Talith sonríe divertida, le gusta el estilo de Abdelrat
<Senata> -Ese muro debe de tener más de dos metros de espesor, señora. Dudo que ni en Cyrusian necesitasen ese espesor para un depósito de agua -dijo Senata antes de revisar el perímetro.
<Talith> -Ya, ya. Está claro que intentaban camuflar algo
<Talith> -Pero ya sean edificios "especiales" como estos, o autenticas muestras de arquitectura urbana, en Thassilonn sabían construir
<art2DM> Tan pronto como los picos de Nathan y Abdelrat (que Talith reconoció como de hoja de adamantita y mango de acero) comenzaron a hacer su trabajo, varias de las estatuas, incluyendo la decapitada, comenzaron a temblar.
* Talith espera a que los chicos acaben de abrir camino, y mientras permanece alerta, preocupada porque la explosión atrajera a curiosos
<art2DM> También parecía que algunos dragones se estaban acercando, aunque antes de llegar tuvieron un tropiezo con unas formas humanoides aladas.
<Talith> -Bueno... era mucho pedir que no hubiera problemas -dice al ver los temblores-. Guardianes, es de suponer
* Talith arquea una ceja también al ver lo que pasaba en los cielos
<art2DM> Las estatuas finalmente explotaron, y varios objetos metálicos con forma de yelmo aunque sin ningún orificio cayeron al suelo.
<art2DM> Talith detectaba una cantidad de magia tremenda en aquellos cilindros, y cuando unos enormes guardianes parecidos a gigantes con proporciones celestiales y grandes espadas, aparecieron repentinamente en ese mismo lugar (con el cilindro en donde debería estar su corazón), entendió qué eran. Constructos ilusorios.
* Talith suspira
<Talith> -Centrad vuestros ataques en los cilindros, es el auténtico ser de esos guardianes. No son del todo reales, son ilusiones, pero seguro que hacen pupa igual
* Talith lanza de forma apresurada, gastando una cantidad ingente de magia, un conjuro que aceleraría los movimientos y percepciones de sus compañeros
<art2DM> Senata se acerca a Talith y la escuda con su magia, mientras Jalia se adelanta para cubrirla.
<art2DM> Nathan por su parte deja el pico y junto con Abdelrat y Sarina carga contra ellos
* Talith hace un intento de atacar al "corazón" del constructo más cercano. Una prueba para ver si eran vulnerables a ese tipo de ataques. Si no, tendría que reconsiderar su estrategia
<Talith> Un rayo verde surge de sus dedos, impactando contra aquella estructura vulnerable (o eso esperaba ella)
* Talith no se sorprende cuando ve que el desintegrar sólo debilita parte de la estructura
* Sarina golpea a otro de los golems con un sonoro golpe. El constructo parece ser ralentizado adicionalmente por la magia de chellan.
* Talith asiente aprobadora, chellan esta resultando muy útil
<art2DM> Uno de los gigantes ilusorios avanza hacia Sarina, lanzándole dos tremendos golpes que impactan en la ágil guerrera y hacen sonar sus huesos
* Talith hace una mueca, pobre Sarina
* Abdelrat, que había vuelto a crecer hasta proporciones gigantes al tiempo que su armadura dorada le cubría, cargó contra el constructo que atacaba Sarina, golpeando fuertemente
<art2DM> El golem que Sarina había golpeado la ataca enlentecido, y aunque la golpea, la atraviesa al no poder superar la voluntad de la joven. Pero aun así la esfera ácida que estalla no es nada ilusoria, pero Sarina la esquiva con gracia y Abdelrat se ve apenas afectado por ella
* Talith mira con curiosidad, la verdad es que aquellos constructos eran creaciones ingeniosas
* Sarina lanza tres rápidos golpes que impactan en tres golems distintos. El primero recibe el golpe sin apenas inmutarse, pero el segundo se convierte en cristal cayendo al suelo hecho añicos, y el tercero se ve enlentecido.
* Senata se adelanta dejando a Talith en manos de Jalia, y sacando una varita cura ligeramente a Sarina.
<art2DM> Otros dos constructos cargan, pero Abdelrat se ha colocado de forma que los intercepta y no llegan a Sarina; por suerte uno ha tenido que cargar y el otro esta enlentecido. Y aun a pesar del fuerte castigo que le propinan, el engendro no parece apenas magullado.
* Jalia se queda junto a Talith, impertérrita por lo que ocurre, su deber es evitar que nadie roce a su señora.
<Talith> -Aquí nadie parece amenazarme, ayúdales, Jalia
<Jalia> -Señora, uno de ellos podría cargar contra vos -dice la lamia que es la primera vez que se rebela contra una de sus ordenes.
* Nathan por su parte llega al combate y sana a Sarina y a Abdelrat
<art2DM> Poco después el equipo acababa con los constructos, que obviamente estaban descoordinados y debilitados por el largo periodo de estasis.
<art2DM> Abdelrat y Nathan no necesitaron nuevas órdenes para ponerse a picar la pared. Llevó un cuarto de hora largo, pero dado que los celestiales mantenían a los dragones lejos del grupo, nada más molestó hasta que el muro cayó.
<Talith> -Espero que el señor Xanderghul no nos pase factura por esto -bromeó Talith con Sarina
* Talith se pone seria de nuevo. La mira como preguntándola: "¿Estás bien?"
<Sarina> - Oh, no puede culparnos a nosotros, cuando llegamos ya estaba así -respondió Sarina con cara de niña buena.
<Sarina> -Tranquila, me han golpeado más fuerte antes
<Talith> -Claro claro -Talith sonríe, aunque ante lo otro la mira
<Talith> -Sin duda, pero ciertos golpes parecen más fuerte debido a la persona que nos los da
<art2DM> -¿Estamos hablando de esas cajas de pegar golpes, o de lo de anoche? -preguntó Sarina, con una sonrisa amable y acero en los ojos.
* Talith le aprieta la mano, pero no dice nada, aunque se pregunta cómo habría sido lo de Ileosa. Claro que no era momento de preguntar
<art2DM> De la obertura salía un aire frío, no gélido, pero que creaba una peculiar sensación de desasosiego que indicaba cierto matiz mágico.
* Talith inclina la cabeza, indicando que no quiere molestarla ni tampoco decir nada que pueda oír Karzoug
<Talith> -Ya sabes -responde vagamente-. Ah, buenos chicos. Ya han abierto eso
* Sarina le sonríe como diciéndole que todo estaba bien.
<Talith> -Qué frío. ¿Para qué será necesaria una temperatura tan baja?
<Sarina> -¿Sí? Claro, no es como si hubiésemos estado mirando al exhibicionista ¿No?
<Senata> -No lo sé, señora, pero no parece frío natural, es... curioso.
* Talith sonríe ante lo de los exhibicionista
<Talith> -Tiene un matiz que no tiene el frío natural -concuerda ella-, así que o es algo necesario para la magia del interior, o... pasa algo que los de Cyrusian no previeron
* Abdelrat se encoge de hombros y poniéndose la camisa entra dentro.
<Talith> -Vale... ¿necesitáis que os proteja contra frío?
<Abdelrat> -Hay un agujero -grita al cabo de unos instantes.
<Jalia> -No parece que haga tanto frío como para eso, señora. ¿Cree que será necesario? -preguntó Jalia.
<Talith> -No lo sé. Veamos qué nos dice Abedelrat
<Abdelrat> El susodicho asomó la cabeza.
<Talith> -¿Que has visto, Ab?
<Abdelrat> -Hace fresco, pero no creo que vayamos a constiparnos -dijo ofreciendo su mano a Talith para ayudarla a cruzar el hueco.
<Abdelrat> -Un agujero, señora.
* Talith la acepta y pasa
<Talith> -Veamos ese agujero, y si nos hacemos una idea de qué lo creo
* Talith examina el interior de la torre
<art2DM> Al entrar, Talith ve que todo el edificio está hueco y contiene una única cosa, una fractura planar al plano de las sombras rodeada de brillantes runas, tanto en el suelo como en las paredes.
<Talith> -Ah, y aquí la fuente energética que anima esas ilusiones
* Talith queda cautivada por la eficiencia de la idea, aunque también arquea una ceja reprobadora
<Sarina> -¿Eso? -preguntó Sarina, que parecía un tanto decepcionada.
<Talith> -¿Pero una fractura? Desde luego, mira que a los archimagos thasilonianos les gusta jugar con fuego. Al menos podía ser un portal con más control...
<Talith> -Eso parece. Hay una conexión fuerte entre el plano de las sombras y muchas ilusiones
<Talith> -Es... una relación parecida a la que hay entre conjuros de fuego y el plano del fuego, por decirlo de alguna manera
<Abdelrat> -No parece un simple desgarro, señora, es más como... un sumidero -dijo Abdelrat, mirándolo confuso-. No creo que por ahí pueda transitar nada. Y esas runas de control son de gran calibre.
<Senata> -¿Plano de la sombra? -preguntó Senata-. ¿Eso existe?
<Talith> -No creo que haya sido una buena cosa dejar esta fractura al descubierto. Habrá que advertir a Xanderghul de que vuelva a sellar la torre. O quizás pueda hacerlo yo, si no acabo muy cansada hoy
* Talith examina las runas y la fractura con curiosidad
<Talith> -Sí, Senata. Eso existe
<Talith> -Bueno, Abdelrat, era de esperar de alguien de la competencia del señor Xanderghul algo más fino que un simple desgarro. Aun así, me parece un poco arriesgado
<Abdelrat> -No tengo muy claro qué se supone que es ese plano de las sombras, señora -dijo Abdelrat, confuso.
<Talith> -Es un plano coexistente con el nuestro y el etéreo
<Talith> -En realidad, muchos estudiosos dicen que es un reflejo del nuestro. O el nuestro del suyo
<art2DM> Senata y Abdelrat se miran confundidos.
<Talith> -¿No era conocido en Thassilon?
<Abdelrat> Finalmente Abdelrat sonrió.
<Abdelrat> -No, que nosotros sepamos, señora. No sé cómo, pero parece que el señor Xanderghul consiguió esconderlo.
<Talith> -Nah, tiene que haber sido conocido, aquí tenemos una prueba de su uso, y sigue siendo un plano muy cercano... uno de los dos más cercanos
* Talith frunce el ceño. -¿En serio? ¿Cómo se os pudo pasar por alto el plano más cercano?
<Senata> -Aquí hay algo que no me cuadra, señora, si fuese tan cercano cualquier mago debería haber podido sentirlo. Una cosa es evitar que nadie investigue sobre un plano limítrofe, pero esto...
<Talith> -Es cercano -afirma ella-, es coexistente con el material y el etéreo
<Senata> -Posiblemente sea algo que no sabemos. Ambos somos más magos de campo que teóricos.
<Talith> -Quizás no se conociera -se encogió de hombros-, hay mucho de vosotros que aun no sé. Y el plano de las sombras ha cambiado desde que Zon-Kuthon se liberó de su prisión, y eso sucedió gracias a la Piedra Estelar, así que es posterior a vosotros. Tras eso, el plano se reforzó mucho durante la era de la oscuridad aquí. La Oscuridad que tanto debilitó a Golarion, reforzó enormemente al Plano de las Sombras
* Talith deja los asuntos teóricos para otro momento, y se aplica a la tarea más práctica de intentar deducir cómo funcionaba aquella torre, para facilitar el camino en lo sucesivo
<art2DM> Talith hace algunos progresos, pero comienza a perderse a medida que se concentra en la complejidad de aquellas runas. Lo que al principio parecían ser simples runas de control y contención formaban todo un entramado que no sólo contenía y regulaban aquella fisura, sino que era la fisura misma.
<Talith> -Chicos, poneros cómodos, porque esto me va a llevar mucho rato. Aunque miradlo como tiempo invertido para no perdernos en el futuro
<art2DM> Abdelrat (cuya extraña percepción podía sentir mejor parte de la fisura, aunque realmente no llegaba a verla) tenía razón, no era una fisura abierta, por allí tan sólo circulaba una cosa, energía. Pero Talith, cree que podía hacer algo más que eso.
<art2DM> Para funcionar como funcionaba, esas runas no sólo tenían que concentrar y redistribuir la energía de las sombras (que la muchacha pronto comprobó que enviaban a unos "moduladores"), sino que las distintas fisuras tenían que estar sintonizadas.
<art2DM> Podía suponer ciertos riesgos, pero bien planificado podía abrir temporalmente la fisura y circular por lo que debía ser un tejido de fisuras conectadas al plano de las sombras.
<Talith> -El trabajo de todo un maestro -apreció Talith, envidiando un poco aquella maestría
<art2DM> Los moduladores en sí le llamaron también la atención. Estaban ocultos bajo piedra (pero no demasiada así que los picos de los chicos dieron buena cuenta de ella), y eran grandes tinajas de vidrio repletas de una solución de djezet puro y con una esfera de horacalcum, además de centenares de pequeñas runas grabadas.
<art2DM> Así que la fisura permitía pasar energía de las sombras que las runas encarrilaban hacia los moduladores, y estos...
<art2DM> A pesar del fabuloso ingenio de Talith, le costó horas entender siquiera cómo funcionaba aquello. Esos moduladores debían de crear canales espacio-tiempo que alimentaban las ilusiones que usaban como foco la runa de orgullo en su área de influencia.
<art2DM> Para construir aquello no sólo hacía falta genio y conocimientos, aquello reflejaba una personalidad obsesiva con la perfección y que se negaba a soluciones mucho más prácticas aunque imperfectas.
<art2DM> Talith estaba ensimismada revisando unas runas imperceptibles que acababa de descubrir en el cristal contenedor cuando sintió que alguien le ponía una manta sobre los hombros.
* Talith miró por encima del hombro, no sabiendo si sentirse molesta o agradecida
* Abdelrat estaba ahí con una taza de cacao caliente que le pasó.
<Abdelrat> -Comenzabais a poneros morada, señora.
<Talith> -Hace un poco de frío aquí y he estado en esta posición mucho tiempo -admite Talith, cambiando de postura para alivio de su pobre cuerpo
<Abdelrat> -Es bastante tarde -indicó el engendro, haciéndola caer que por la grieta en el muro se veía sólo oscuridad, y que Sarina y Nathan descansaban mientras sus lamias montaban guardia.
<Talith> -Pero es todo un privilegio poder estudiar el trabajo de una mente como la de Xanderghul. Diría que se le entiende mejor con esto que con las cosas que me habéis contado
* Talith acepta el cacao
<Talith> -¿Qué hora es?
<Abdelrat> -Es imposible describir como funcionaba la mente del señor Xanderghul.
<Talith> -Oh, mier... quiero decir, qué mal
<Abdelrat> -Hace seis horas que ha anochecido.
* Abdelrat sonrió a la muchacha
* Talith se frota la frente
<Talith> -Mala idea abstraerme así
<Abdelrat> -No quería interrumpiros. Sé bien cuánto puede ensimismar un atisbo a la mente del señor Xanderghul, pero... necesitabais un descanso.
* Talith mira afuera, y se pregunta si no será ahora peor idea poner remedio a su olvido
<Abdelrat> -Ha sido... bonito veros tan concentrada.
<Talith> -Sí. De hecho hubiera necesitado que me avisarais antes. Pero no es culpa vuestra, no os dije nada
<Abdelrat> -Además esto es para lo que nos envió el señor.
<Abdelrat> -¿Antes? ¿Por?
* Talith bebe un sorbo. -Se suponía que tenía que haber llamado al señor al anochecer
<Talith> -Ya veremos cómo se toma este olvido después de lo que pasó ayer
* Talith alarga una mano y toca uno de los condensadores
<Talith> -Sí. Es hermoso, muy hermoso. Una obra excepcional
<Abdelrat> -Contadle qué os ha pasado. Veréis qué rápido se le pasa el enfado -dijo el engendro, dándole una palmada en el hombro y yendo a sustituir a las lamias en la vigilancia de la entrada.
<Talith> -Pero espero que pueda ayudarnos y resultar práctico este tiempo además del conocimiento teórico que me dé
<Talith> -Abdelrat...
<Abdelrat> -¿Señora? -preguntó el engendro.
<Talith> -Gracias -sonríe
* Abdelrat sonríe agradablemente.
<Abdelrat> -El placer ha sido mío, señora.
* Talith mira a los condensadores, y deja la taza sobre el suelo
<Talith> -Me pregunto dónde tendrá Cyrusian a sus aptos en estasis -murmura
<Talith> -Viendo esto, igual ni siquiera los tienen en este mismo plano
* Abdelrat se detiene y la mira.
<Abdelrat> -Es posible, esta ciudad tenía montones de espacios planares de diversos tipos conectados.
<Abdelrat> -Al menos siete semiplanos públicos incluidos.
<Talith> -¿En serio? ¿Públicos? Qué sofisticados
<Abdelrat> -Por supuesto, el público es necesario para alardear.
<Talith> -Cada satrapía usó un modo distinto para poner a salvo a su élite. Shalast estasis temporal, Gastash truquitos de la no muerte, Eurythnia sueño estabilizante, Haruka hibernación... me pregunto qué usaría Cyrusian
<Talith> -Ah, también es verdad. Siempre olvido lo particular que era Cyrusian -sonríe
<Abdelrat> -Sea lo que sea seguro que será impresionante.
<Abdelrat> -Era un reflejo de su señor.
<Abdelrat> -Uno casi podía sentir asco por este exceso tan artificioso pero... aun así había que reconocerle la genialidad.
<Talith> -Todo Thassilon era un monumento a los excesos, pero aun así resultabais impresionantes -asegura
<Abdelrat> -Vos también sois impresionante, señora.
<Talith> -Lo cual no quita que tuvierais un montón de cosas ilógicas
<Abdelrat> -Como todas las personas
* Talith se echa a reír. -Tú tampoco estás mal -le devuelve con una sonrisa, volviendo a coger la taza para beber otro sorbo
<Talith> -Oh, lo digo como sociedad, no como personas
<Abdelrat> El engendro se queda mirándola pero finalmente sólo sonríe.
<Talith> -Las personas siguen siendo personas, en vuestra época y en la mía
<Abdelrat> -No son tan distintas.
<Talith> -A mí sí me lo parece
<Abdelrat> -Las sociedades son los reflejos distorsionados de sus ciudadanos, señora. Una sociedad no puede ser muy distinta a sus habitantes, porque realmente es algo que no existe más allá de ellos.
<Talith> -Y los ciudadanos son reflejos de su cultura, lo sé
<Talith> -Pero a veces el todo es más que la suma de sus miembros. Y es lo que pasa con algunas sociedades. Como la vuestra
<Abdelrat> -No creáis, simplemente la sociedad es una de las maneras como nuestros antecesores nos moldean.
<Talith> -Claro. Es lo que decía yo -sonríe
<Abdelrat> -Nuestra sociedad era... particular en eso, sí. El culto hacia la personalidad la marcó mucho.
<Abdelrat> -Tenéis que ser amable con este simple engendro, señora. Su vieja cabecita no puede funcionar tan rápido como la vuestra.
* Talith asiente. -Aunque buscabais algo más. La grandeza. Eso me gusta, aunque a veces perdierais de vista los árboles por intentar abarcar el bosque
<Talith> -Oh, no pretendía insinuar nada así. Eres inteligente y rápido
<Abdelrat> -Diría que al final perdimos de vista el bosque entero.
<Abdelrat> -Lo sé, señora, no tenéis que decirme lo bueno que soy, no soy precisamente modesto.
<Talith> -Muchas veces has deducido cosas antes de lo que yo lo hiciera. O que yo no había pensado siquiera
<Abdelrat> -Pero aun así no voy a compararme a vuestro intelecto.
<Abdelrat> -Pasé más de un siglo aquí. Buena parte de el cerca del señor, os llevo ventaja en eso.
* Talith se encogió de hombros. -Hay otros dones que la inteligencia. Por eso las compañías aventureras suelen ser tan dispares en su composición
<Talith> -Tuvo que ser un siglo extraño
<Abdelrat> -Lo sé, señora -dijo el engendro, arrodillándose cerca de ella.
<Talith> -¿Y solitario?
* Talith sonríe, mirando al engendro a los ojos
<Abdelrat> -No tanto, ya os dije que tenía facilidad para hacer amigos... rebeldes. Entonces aun era joven y... Bueno, ya sabéis como es. Cuesta más hacer amigos a medida que van acumulándose los que has perdido.
<Abdelrat> -Tenéis unos ojos intrigantes, señora -dijo el engendro depositando las yemas de sus dedos en la mejilla de ella.
<Talith> -Sí. Entiendo eso. Aunque en el ultimo año he tenido más compañeros que amigos
* Talith le vuelve a dedicar una sonrisa. -Esas sí son palabras de poeta
<Abdelrat> -La amistad, con notables excepciones, suele requerir de tiempo para establecer situaciones compartidas y recuerdos vinculantes.
<Abdelrat> -No, señora, es la verdad. Tenéis unos ojos misteriosos, que hablan de inteligencia, pero también de comprensión.
<Talith> -Cierto. Fue un año muy móvil y cambiante. Pero ahora todo ha cambiado. Vuelvo a estar... asentada
<Abdelrat> -Sois una mujer curiosa.
<Talith> -No tengo tanto de curioso. En realidad no soy tan extraña
<Abdelrat> -Shalast no es ahora el mejor sitio para hacer amigos. Aunque tenéis suerte de haberle caído bien al señor desde el principio.
<Abdelrat> -No creo que seáis extraña sólo... singular.
<Talith> -Excepto quizás en mi atrevimiento. Dicen que soy descarada por encima de la media. Aunque me he suavizado muchísimo estos meses
<Talith> -Mmm todos somos singulares, Abdelrat
<Talith> -Tú también, además de excepcional en tu raza
<Abdelrat> -¿Sí? Una lástima, si me preguntáis -dijo el engendro apartando la mano y esbozando una sonrisa picarona.
<Abdelrat> -No tiene tanto mérito ser excepcional en mi especie, señora.
<Talith> -Y sí, sé que tengo suerte de haberle caído en gracia al señor. Aunque si no lo hubiera hecho imagino que las cosas serian muy diferentes hoy en día
<Talith> -Yo diría que tiene aun más merito, Abdelrat
<Abdelrat> -Oh bueno, esa parte diría que os la ganasteis. Yo me refería a que os asignó a Shinvilla como adjunta.
<Talith> -Cuando tantos de tu raza están cortados por el mismo patrón, quiere decir que hay una fuerte tendencia genética a la no variación
* Abdelrat sonrió de una forma un tanto triste, melancólica quizás.
* Talith esboza una sonrisa genuina
<Abdelrat> -Logros no son lo que le falta a mi vida, señora.
<Talith> -Sí, Shinvilla es maravillosa
<Abdelrat> -Y seguramente la mejor administradora de Shalast.
<Talith> -Ciertamente no, pero eso solo reafirma lo excepcional que eres
<Talith> -¿Sí? ¿Y el maestro me la asignó a mí?
<Talith> -Bien visto por su parte, me habría costado organizar los registros y los nuevos activos sin su colaboración
<Abdelrat> -Por supuesto. ¿Creéis que alguien podría haberla apartado de su lado si no fuese así?
<Abdelrat> -Y además incluso Khalib se lo pensaría dos veces antes de tratar de jugársela.
<Talith> -¿Apartado de su lado? Explica eso
<Talith> -No subestimes la estupidez de Khalib -gruñe Talith
<Abdelrat> -Shinvilla estuvo trabajando para el señor desde su ascensión al trono. Creía que lo sabíais.
<Talith> -Como te acabo de decir, es mucho lo que no sé de vosotros... cada día descubro algo nuevo -dice, bebiendo otro sorbo y sintiendo que entraba en calor
<Talith> -Mucho tiempo entonces
* Talith le mira serenamente. -¿Qué piensas de Senata?
<Abdelrat> -La gente de Shalast no es tan abierta como vos, señora.
<Talith> -Lo sé, tratar con vosotros es como tratar de jugar a las adivinanzas
<Abdelrat> -¿Senata? Es una gran muchacha. No tiene el talento de su madre, pero es muy reflexiva, rara vez dice algo sin pensarlo antes dos veces.
<Abdelrat> -Oh, no me refería a mí. Yo soy totalmente abierto y generoso con todos mis múltiples dones, señora.
<Talith> -Supongo que vivís esperando una traición, pero resulta... cansino
<Abdelrat> -Oh, no creáis, eso sólo os lo parece por que no vivisteis aquella época.
<Talith> -Me refería a la sociedad shalastiana en su conjunto. Sí, tú eres excepcional
<Abdelrat> -Normalmente uno no llegaba a cansarse esperando una traición. Solían llegar demasiadas.
<Talith> -Pero te habrás dado cuenta de cómo... te mira ella -refiriéndose a Senata
<Abdelrat> El engendro se detuvo mirándola pero de repente, como movido por un resorte, se agachó y la besó. Sólo fue un beso superficial, pero fue más elocuente que mil palabras. Era un agradecimiento sincero.
* Talith se sorprende, y le devuelve el beso con ternura
<Abdelrat> -¿Senata? Hemos tenido nuestros encuentros, señora, no creo que me mire de ninguna manera especial. Eso sí, su compañera es otra cosa.
<Talith> -Eres un buen hombre, Abdelrat
<Abdelrat> -Se pirra por mi pellejo. Por desgracia a mí me gusta dónde esta.
<Abdelrat> -No soy un hombre, señora. Y a veces no basta con ser bueno.
* Talith arquea una ceja, divertida. -¿Donde esta? Curiosa forma de expresarlo
<Talith> -Eres un hombre, aunque no seas humano
<Talith> -Pero no todos los hombres son humanos
<Abdelrat> -Soy un engendro, señora. Que me hayan concedido la ciudadanía es sólo algo circunstancial y temporal. Más temprano que tarde volveré a las filas de la servidumbre. Si es que no pierdo el pellejo antes -añadió divertido.
<Abdelrat> -¿Y qué hay de vos? ¿A que aspiráis, señora?
* Talith bebe un sorbo. -¿Y que hacía Shinvilla para el señor? ¿Era su administradora personal?
<Talith> -Eres un engendro, pero tu situación de ciudadano no tiene por qué ser temporal
<Abdelrat> -Una de las cuarenta y siete. Y una de las siete que puso en estasis.
<Abdelrat> -Lo es, señora. El señor me lo dejó más que claro.
<Talith> -Thassilon siempre se ha nutrido del talento, independientemente de la raza
<Abdelrat> -Bueno, los engendros somos... engendros. Y Shalast nunca ha sido progresista.
<Talith> -Es una sociedad muy competitiva, pero diría que tienes talento para seguir donde estás o incluso escalar más
<Abdelrat> -Mi problema no es el talento, señora. Si no el carácter.
<Talith> -Shalast va a tener que abrirse a la innovación, qué remedio le queda
<Talith> -El antiguo Shalast murió con el cataclismo
<Talith> -El nuevo Shalast... nadie sabe cómo será al final, pero está claro que será diferente
<Abdelrat> -Cuesta tan poco volver a ser optimista escuchándoos -dijo el engendro apoyando la palma de su mano en la mejilla de ella.
* Talith le da un palmadita en la mano, indicándole que ella le protegería si estaba dentro de sus posibilidades
<Talith> -El optimismo es una cualidad imprescindible para progresar en esta vida -sonríe
<Abdelrat> -Ni se os ocurra, señora.
<Talith> -No pierdas eso
<Abdelrat> -Uno sólo puede perder un número limitado de veces antes de acostumbrarse a ello.
<Talith> -¿Qué pasó?
* Talith vuelve a dejar el cacao en el suelo. -¿Por qué te concedió el señor la ciudadanía con un tiempo limitado?
<Abdelrat> -Para poder presumir de su "engendro especial", por política.
<Abdelrat> -¿Pasar? Ya os lo he dicho, señora. Viví, disfruté, soñé y perdí.
<Talith> -Querrá seguir presumiendo de su engendro especial, ¿no? Además, es una estrategia eso de hacernos sentir inseguros para que sigamos esforzándonos y no demos por sentado lo que tengamos
<Talith> -Bueno... todos acabamos perdiendo en algún momento -le mira con comprensión
<Abdelrat> -No soy persona del gusto del señor. Y mi utilidad es limitada dado que nunca ninguno de los investigadores del señor ha descubierto qué me hace especial.
<Talith> -En cuanto a mí... a lo que aspiro es a lo que muestro. No soy una persona de muchos dobleces
<Abdelrat> -Sí, señora, pero como os he dicho me junté con muchos rebeldes bienintencionados.
<Abdelrat> -Era una mala dedicación en aquellos tiempos.
<Abdelrat> -Sé que no lo sois.
<Talith> -Busco integrar a Shalast y Thassilon con las sociedades actuales, de una forma racional, no de la forma... incisiva que supuso el primer choque de Shalast con mi gente
<Abdelrat> -Pero sois apasionada e inteligente. Sin duda os dais cuenta de cómo se mueven los hilos a vuestro alrededor y estáis decidida a hacer oír vuestra voz.
<Abdelrat> -Ah sí, la sutileza de los planes de primer contacto del señor.
<Talith> Y buscaba acabar con la amenaza lengita, y por lo que había dicho Lucien, había cosas aun peores intrigando por el mundo. Pero eso no lo dijo, no sabia hasta qué punto era secreto eso
<Abdelrat> -Pero tened en cuenta una cosa, señora.
<Talith> -Bueno, así era Thassilon en la antigüedad. No era cosa del señor, era todo Thassilon. Supongo que no estabais acostumbrados a tener vecinos
<Abdelrat> -Podéis lograr mucho bien, sois importante. No desperdiciéis vuestras oportunidades en cruzadas sin sentido.
<Abdelrat> -No habían muchos, no. Estaban los elfos pero... si no ibas a buscarles las cosquillas no solían salir.
<Talith> -No son sin sentido, porque ilustran bien lo que pretendo
<Talith> -Algunos cambios... tienen que empezar por algo
<Abdelrat> -Me refería a gente como yo, señora. Nunca se me ocurriría deciros que renunciéis a vuestros principios.
<Talith> -Ah, pero sigue sin ser algo sin sentido -indica ella-. Como digo... hay aperturas que deberían ir realizándose ya desde ahora
<Talith> -De todas formas, tranquilo. Estoy aprendiendo a ser sutil. Creo. Espero
<Talith> -Seguramente no lo suficientemente rápido para el gusto del maestro -sonríe
<Abdelrat> -Es impresionante ver a alguien tan sensata y tan inocente a la vez, señora.
<Abdelrat> -Creo que le estáis enseñando al Señor tanto como aprendiendo de él.
<Talith> -Inocente... ¿por qué todos os empeñáis en decirme eso? Tampoco soy una cría...
<Abdelrat> -Ya os he dicho que sois sensata. Y madura.
<Talith> -¿Pero?
<Abdelrat> -No pretendía decir que fueseis inocente en el sentido de inexperta.
<Abdelrat> -Es más bien... ¿Optimismo? ¿Idealismo de juventud? No sabría deciros.
<Talith> -Bah bah. No hace falta que me beses la herida, sé recibir críticas -sonríe
<Talith> -mmm. Vaya, eso suena bonito
<Abdelrat> -No era una crítica, señora, todo lo contrario.
<Abdelrat> -Sois impresionante, creedme. Y he conocido a mucha gente en mi vida.
<Talith> -Idealismo, si. Creo que es importante tenerlo si se pretende reformar algo
<Talith> -Aunque intento mantener los pies en la tierra también
<Abdelrat> -Pero la gente tan sensata como vos suele haberlo perdido.
<Talith> -Y no sé cuanto de ese idealismo podré poner en practica, pero bueno
<Abdelrat> -A veces lo importante no es ganar, sino haber presentado una batalla digna.
<Talith> -Hay que tener alguna brújula, aunque al final haya que conformarse con el camino que nos depare la suerte
* Talith le acaricia el rostro. -Me haces sonrojar
* Abdelrat se agacha y besa a Talith de forma mucho más profunda que antes y con pasión.
<Talith> -No tan impresionante. En realidad estoy limitada en muchos aspectos
<Abdelrat> -Como todos. Y creedme lo sois.
<Talith> -A tu manera, tú lo eres más. Es solo que a ti te limita más el entorno social
<Abdelrat> -Oh, no como la señora Sorshen. Pero... vos conjugáis de una forma apasionante las sombras de la experiencia y la luz de la inocencia.
* Talith se echa a reír, genuinamente divertida. -Oh, ni se me hubiera ocurrido compararme con alguien como ella
<Abdelrat> -¿Impresionante? Sí, señora. Pero aun así me falta lo que a vos. Esa chispa que separa a aquellos que son especiales e importantes de la auté ntica grandeza.
<Abdelrat> -No creáis todo lo que habéis oído de ella.
<Abdelrat> -Podía ser tan corrupta como el señor Xanderghul pero cuando estaba serena y dejaba ver su grandeza.
<Talith> -Exagerado. En realidad eso no existe. La grandeza es tanto oportunidad como talento
<Abdelrat> -Hablo de grandeza de espíritu, señora.
<Abdelrat> -De ese halo intangible que esta mas allá de la simple voluntad y de la llana personalidad.
<Talith> -Algo así me dijo Lucien, pero te subestimas mucho, Abdelrat
<Talith> -Ser un engendro importa mucho menos que lo que eres
<Abdelrat> -No señora, no lo hago.
<Abdelrat> -Sé que no importa.
<Abdelrat> -Pero he combatido antes y he averiguado hasta donde llegan mis ideales y hasta donde mi simple deseo de vivir y sentirme vivo.
<Talith> -Eso no es vergonzoso. Todos queremos sobrevivir
<Talith> -Y a decir verdad, yo no he pasado esa prueba de fuego del todo. He estado muchas veces jugándome la vida, pero nunca en una posición en que tuviera que elegir entre mis ideales y mi vida
<Talith> -Y nadie sabe nunca cómo reaccionará hasta que llega el momento
<Talith> -Como mucho se pueden hacer especulaciones, pero éstas siempre están manchadas por nuestro ego o nuestro temor
<Abdelrat> -Soy poeta, no político, señora. Creedme que cuando os miro como lo hago no es por adularos o por que os malinterprete. Tenéis una chispa de grandeza además de una preciosa sonrisa.
<Talith> -Sí, se nota que eres poeta -se ríe ella-, pero por eso es difícil tomar en serio palabras tan halagadoras
* Talith le guiña el ojo. -Aunque digas que solo decís verdades
<Abdelrat> - Entonces estad atenta a cuando os miro. Seguro que os costará no tomarlo en serio.
<Talith> -Estoy atenta cuando me miras. Me gusta que me mires -dice con picardía
* Abdelrat miró a Talith con ternura y cierta dosis de devoción, con... una atención hambrienta.
<Abdelrat> -Estoy seguro de que estáis acostumbrada a que os miren, señora. Sois preciosa.
<Talith> -No creas. En realidad es algo relativamente nuevo
* Talith recuerda cómo Helgrym la miraba a veces, pero incluso él lo hacía con un punto que indicaba que seguía viéndola como una hermanita pequeña más que una mujer
<Abdelrat> -Bueno, sois joven, supongo que es normal. Y algo me dice que habéis... desarrollado ciertas partes de vuestra anatomía más bien tarde.
<Talith> -Vaya especulaciones -se ríe
<Abdelrat> -Es por vuestro carácter.
<Abdelrat> -Sois preciosa, pero no estáis acostumbrada a ello.
<Talith> -Nah, este nuevo mundo es distinto a Thassilon. Y las compañías que he tenido estos últimos iban por otros derroteros
<Abdelrat> -Os habréis criado entre gente más grande y protectora. Debíais de ser la niña, la lista. Y seguro que como un cisne habéis esperado hasta el último momento para desplegar vuestros encantos.
* Talith se encoge de hombros. -Me gusta que la gente se fije en ello, pero no es por lo que quiero que me presten atención. Hay cosas más importantes... sobre todo si quiero que me escuchen y tomen en cuenta lo que aconsejo. Por ambas partes, Shalast y la gente de mi era
<Talith> -Bueno, algo así -admite-, casi siempre me he relacionado con gente mayor que yo
<Abdelrat> -Lo entiendo. Pero aun así no me refería a ello. Disculpad si me extralimito pero se nota que no sabéis desenvolveros con vuestra belleza.
<Talith> -Menos mi hermano, claro. Menos él... menor en edad, y no puedo menos que pensarlo, infantil en mentalidad
* Talith suspira al pensar en la irresponsabilidad inherente a su hermano
* Talith parpadea. -No te extralimitas, Abdelrat
<Talith> -Como te dije el otro día, espero que habléis llanamente ante mi
<Talith> -No muerdo y hay muchos menos mal entendidos si nos dejamos de circunloquios y fingimientos
<Abdelrat> -Creo que preferiríais algo más privado antes de que me ponga realmente llano.
<Abdelrat> -¿No mordéis? ¿Nunca?
* Talith sonríe. -Sí, mejor. No es el mejor lugar para eso -dice con un parpadeo pícaro
<Talith> -Oh, sí. Claro que muerdo
* Talith dice eso con una sonrisita con doble sentido
* Abdelrat acaricia a la muchacha.
<Abdelrat> -Creo que deberíais hablar con el señor. Y yo ir a sustituir a vuestras chicas antes de que se les agoten las excusas para hacerse las despistadas.
* Talith sonríe levemente. -Tienes un toque suave
<Talith> -Sí, será mejor que me ponga ya en contacto con el maestro
<Talith> -Gracias por el cacao. Lo necesitaba
<Abdelrat> -Cuando se ponga sarcástico indicadle esto, veréis cómo se le olvidan los aires.
<Abdelrat> -A vuestro servicio, señora, tanto como deseéis.
<Talith> -¿Indicarle qué? -dijo desconcertada
* Abdelrat señaló a lo que había en el edificio.
<Abdelrat> -Al señor le pierden estas cosas tanto o más que a vos.
<Talith> -Ah, ya. Pensaba hacerlo, después de todo para eso quería que le mantuviera informado
<Talith> -Ya hablaremos más tarde si eso
<Abdelrat> -Cuando lo deseéis, y tanto como deseéis.
* Talith guiña un ojo al engendro y activa el sihedron concentrándose en la comunicación
<Talith> -¿Maestro?
End of #Korvosa buffer Thu Jun 09 02:49:34 2016
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Dom, 19 Feb 2017 18:05

Informando al señor. Xin-Cyrusian, 8 Erastius, día del juramento (noche). log nº T18

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Thu Jun 09 16:47:31 2016
<Karzoug> "Informa" Dijo escuetamente la malhumorada voz del Señor de la Avaricia.
<Talith> "Hemos avanzado poco hoy, maestro, pero hemos encontrado algo muy interesante"
<Talith> "La forma en que el señor Xanderghul anclaba las ilusiones a la ciudad, y las retroalimentaba"
* Talith espera la reacción de Karzoug con un puntito de mala leche
* Karzoug al principio parecía dubitativo y desconfiado, pero pronto una voraz avaricia dominó el enlace mental.
<Karzoug> "Cuéntamelo, todo"
<Talith> "Es un método muy interesante e ingenioso. Sin duda el señor Xanderghul era un perfeccionista"
<Talith> "Me recordó la solución que encontrasteis para el portal a Leng, aunque esto no es tanto un portal como un filtro de retroalimentación"
<Karzoug> "Sí, era capaz de desperdiciar años de desarrollo para conseguir mejoras nominales."
<Karzoug> "¿Filtro de qué?"
* Talith le explica lo que ha encontrado y deducido, describiéndolo lo mejor posible, aunque no era posible describir en poco tiempo toda la circuitería rúnica
<Talith> "Energía de plano de la sombras, maestro"
* Talith espera un momento, para ver si tenía que explicar qué era ese plano. No quería dar a entender que Karzoug no sabía de su existencia, por si lo conocía y se cabreaba con ella por presuponerle ignorante
<Karzoug> Una evidente mala leche inundó el enlace mental.
<Talith> "¿Maestro?", pregunta confusa Talith ante aquellas emociones
<Karzoug> "Ese malnacido hijo de mil puercas." Perjuró Karzoug con el curioso acento que se le escapaba cuando se enfadaba y que Shinvilla dijo que era el de la clase baja.
<Talith> "¿Qué pasa?"
<Karzoug> "Estimaciones preliminares dictaminan que es una estructura cuasiplanar olvidada, mayormente carente de vida o materiales y sólo nominalmente energética." Citó el Señor.
<Karzoug> Pero finalmente su furia se calmó como un volcán que ha expulsado lava y, aunque activo, se relaja
<Talith> "Ha crecido desde entonces, maestro. Antes de la Caída debía ser más pequeño, ahora, aunque aun menor en dimensiones que el material, es un plano con todas las de la ley. Y bastante grande"
<Karzoug> "Hicimos un estudio sobre ese "plano de las sombras" como tú lo llamas."
<Talith> "Creo que la era de la oscuridad lo alimentó"
<Karzoug> "No sé cómo ese malnacido sobornó o saboteó el estudio."
<Talith> "Ah"
<Talith> Rivalidades thassilonianas... típico, pensó con cansancio exasperado
<Talith> "¿Qué hizo, maestro?"
<Karzoug> "¿Como demonios consiguió mantener todo eso en secreto?"
<Talith> "Era un maestro del engaño"
<Karzoug> "Que yo supiese nada, pero si un estudio de Shalast dictaminó que en esa estructura planar no había nada útil, no dudo que fuese cosa suya."
<Karzoug> "Muy propio de ese manipulador desagradecido y egoísta."
<Karzoug> "Debería dejarlo durmiendo y dejar que soportase al chico de Kusasfa en lugar de hacerle el honor de enviarte a ti."
<Karzoug> "En fin, dime que por lo menos has sacado algo en claro del funcionamiento de eso"
<Talith> "El plano de las sombras tiene una conexión muy fuerte con la magia de sombras e ilusión, del mismo estilo que la elemental con los planos elementales. Supongo que quiso asegurarse así de la supremacía total en su escuela"
<Talith> "Los ilusionistas odian que se revelen sus secretos, dado que buena parte de su arte es humo y espejos"
<Talith> "Sí, maestro. No puedo decir que en tan breve tiempo tenga una comprensión total, para eso requeriría mucho más tiempo de estudio, pero sí he deducido mucho"
<Talith> "Por eso he tardado tanto en comunicarme. Me abstraje intentando deducir cómo funcionaba eso"
<Talith> "Aunque no creo que supiera duplicar uno sin más investigaciones"
<Karzoug> "Lo sé, sólo te dije que me contactases antes de irte a dormir y asumo que no lo has hecho" dijo Karzoug desechando el tema.
<Karzoug> "Tú trae lo que puedas, confió en tus conclusiones"
<Karzoug> "Bien hecho, Talith, muy bien hecho", dijo el Señor con el tono del gato que acababa de comerse al canario.
<Talith> "El trabajo rúnico es muy fino, pero también el punto débil de ese sistema. El señor Xandeghul optó por ocultarlo a simple vista, una solución elegante dadas las circunstancias antes de la Caída y más económica, pero creo que se podrían crear runas invisibles e impermeables a detección mágica con algo más de coste"
<Talith> "Gracias, maestro", Talith se queda aliviada de que se le haya pasado el cabreo
<Talith> "Y cierto, maestro, aun no he dormido""
<Talith> "¿Alguna instrucción más?"
<Karzoug> "No, lo estás haciendo muy bien. Me gusta tu iniciativa, muchacha, antes de despertar a ese petrimetre bien podemos cobrarnos los gastos."
<Talith> "Sí, maestro, intentaré entender cuanto pueda del arte del señor Xanderghul"
<Talith> Era absurdo mantener tantos secretos arcanos, pero claro, eso rezaba también para Shalast... y seguro que esa idea sí que no le gustaba a Karzoug
<Talith> "Se podría avanzar mucho más rápido si hubiera más comunicación entre los aptos", tanteó
<Karzoug> "¿Es impresionante eh?" Pensó el señor interrumpiéndose
<Karzoug> "¿Ahora apoyas la postura del muchacho de Kusasfa?"
<Talith> "Sí, es impresionante. Todo Thassilon me ha impresionado desde que conocí su existencia, y entonces apenas conocía una fracción de vosotros de lo que hoy en día sé", dijo Talith sin faltar a la verdad
<Talith> "No apoyo su postura, maestro. Tengo mis propias convicciones, no necesito las de otros"
<Karzoug> "¿Entonces no estas de acuerdo con él?"
<Talith> "Además, el embajador es algo utópico en algunos puntos. Ya la he demostrado la impracticabilidad de algunas de sus pretensiones"
<Karzoug> "Por decirlo suavemente."
<Talith> "Pero sí que creo que los secretos no ayudan a la innovación. Y no hablo solo por Thassilon. Es algo a lo que muchos magos actuales también se cierran"
<Talith> "Pero allá donde hay cooperación, a menudo hay un avance más rápido"
<Karzoug> "Sí, todo seria mejor si compartiésemos."
<Karzoug> "Y si todo el mundo viviese feliz y en la abundancia."
<Karzoug> "Pero el mundo no funciona así"
<Talith> "No hablo de utopías, maestro. No creo en ellas. El mundo es injusto y desigual"
<Talith> "Soy una persona pragmática"
<Talith> "No, pero lo de la comunicación es algo que se da en otro sitios. Así que no es impracticable"
<Talith> "Tampoco hablo de una apertura total, por supuesto. Hay conocimientos demasiado delicados"
<Karzoug> "Eres idealista a tu manera, niña, es normal en la juventud. Ya aprenderás que muchas veces la lógica y las buenas ideas nada pueden contra la estupidez. Tenlo presente, siempre, en tus planes y en tus proyectos, la estupidez asoma en todos los niveles de la vida."
<Karzoug> "Sólo mira las estúpidas pretensiones del muchacho de Kusasfa contigo", pensó divertido.
<Karzoug> "Ya se compartía cierta información niña, pero no la más... peligrosa."
<Talith> "Sí, maestro. Ese es un buen consejo y ya he comprobado su veracidad. Por desgracia me he tropezado con muchos estúpidos en mi corta vida"
<Talith> "¿Pretensiones?", pregunta confusa
<Karzoug> "¿Una casita para vivir juntos y felices?" Pensó Karzoug con risa mental
<Karzoug> "Y yo que pensaba que el chico era listo."
* Talith piensa en Lukke y no puede menos que sonreír un poco. Se pregunta qué andará haciendo ahora
<Talith> "Bueno, no era posible lo que él quería. Él ya tiene muchas consortes y yo no me rebajaré nunca a ser una en la cola", dijo Talith con determinación
* Talith no añade nada más, no quiere compartir las intimidades de Lukke con Karzoug, eso es algo de ellos dos
<Talith> "Pero su compañía es agradable. Es casi de mi edad. Rara vez me encuentro con gente de mi edad a mi altura"
<Karzoug> "Lo entiendo, muchacha, es lo malo de los eurythnios, pero para una cosa al menos sirven. Pero no te apresures tanto en cortarle las alas, es posible que podamos manipularlo", pensó Karzoug complacido.
<Talith> "No lo haré, maestro", piensa, y siente algo de resignación al ver que él sigue sin ver las relaciones de las personas nada más que como objetos para manipulación
<Karzoug> "¿Algo más de lo que informar?"
<Talith> "No, hoy no hemos avanzado más. Entender el trabajo rúnico del señor Xanderghul me ha llevado casi todo el día"
<Talith> "Pero os llevaré los fragmentos que quedan de los golems ilusorios"
<Karzoug> "Normal, ese petrimetre tenia muchas taras, pero desde luego su trabajo era impecable."
<Talith> "Quizá podáis sacar algo en claro de ellos"
<Karzoug> "Perfecto, niña, cuando vuelvas te estará esperando una recompensa digna de tus logros."
<Talith> "Vuestro trabajo también es admirable. Me gustaría entender cómo construís los portales", dijo Talith, que había visto al menos una docena de modelos diferentes en los laboratorios de su maestro
<Talith> "Gracias, maestro"
<Karzoug> "Si tanto te gustan tendré que enseñarte como se hacen", sentenció Karzoug cortando la conexión muy satisfecho.
* Talith sonríe de oreja a oreja ante la última afirmación y empieza a recoger sus notas. Mejor que intentase dormir un par de horas para recuperar su magia para el día siguiente
End of #Korvosa buffer Thu Jun 09 16:47:31 2016
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Iridal
 
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Re: [Logs] Las cenizas del orgullo

Notapor Iridal » Lun, 20 Feb 2017 2:29

Lo que nunca enseñaron en Galduria. Xin-Cyrusian, 9 Erastius, día del fuego. log nº T19

[Desplegable]: Abrir
Start of #Korvosa buffer: Sat Jun 11 00:25:34 2016
<art2DM> Al día siguiente al despertarse Talith comprobó que pasaba bastante del amanecer, al parecer su equipo había decidido que necesitaba dormir, y dado lo cansada que se levantó, no pudo recriminárselo. Aun así nada más despertarse continuó con las comprobaciones que había hecho, y confirmó que, de quererlo, podría forzar esa entrada al plano sombrío y acceder a la supuesta red de nexos.
<art2DM> El plan tenía la clara ventaja de ser mucho mas rápido (la muchacha creía poder modificar un ojo arcano para que atravesase las fisuras sin tener que abrirlas y así saber cual le interesaba), pero siempre había el riesgo de que al alterar aquellas runas hubiese efectos secundarios (o incluso fallos) en la contención de la fisura
<art2DM> Y por supuesto, diez milenios podían haber convertido aquella red en un sitio muy peligroso.
<Talith> Finalmente Talith decidió que sería mejor asegurar la entrada y abandonar aquel edificio para seguir con la exploración. Por un lado le hubiera gustado hacer lo de la fisura... aunque sólo fuera para ver si podía hacerlo y si aprendía algo más de las runas
<Talith> Pero no merecía la pena el riesgo de montar una pequeña catástrofe... quería impresionar al señor Xanderghul, no dejarle con la impresión de un grupo de incompetentes
<Talith> Y la exploración les permitiría aprender algo más de Cyrusrian
<Talith> -Vamos, chicos
* Talith había estudiado un conjuro para reparar el daño que habían hecho al entrar. Mejor no arriesgarse a dejar abierto el agujero y expuesta la fisura
<Talith> Tras reparar el agujero, indica a Abdelrat que vuelva a encabezar la marcha
<Talith> -Vamos en la dirección que indicó el ángel. No es gran indicación, pero mejor que nada
<art2DM> El grupo parecía algo más animado, excepto por Nathan que parecía haberse retraído de nuevo tras soltarse en el asunto de Jorgenfist
<Sarina> -No estoy muy segura de que las direcciones aquí vayan a importar mucho -comentó Sarina.
<Talith> -Probablemente no, pero hay que elegir alguna dirección
<Talith> -Si vemos que es imposible, aun estaremos a tiempo de forzar las cosas con la fisura
<Talith> -Prefiero no arriesgarme de momento. No me gustaría tener que decirle al señor Xanderghul que hemos montado un zapatiesto en su ciudad, por muy desastre que ya esté actualmente
<Sarina> -Oh no, querida, la verdad es que prefiero permanecer en mi realidad siempre que me es posible. Sólo decía que no sé hasta que punto las viejas orientaciones servirán.
<Talith> -Sospecho que poco, pero quizás vayamos aprendiendo con la experiencia. Bueno, Aldelrat, adelante. Tú primero, que eres el experto
<Abdelrat> -Sí, señora -dijo el engendro curiosamente formal.
<art2DM> El engendro os fue guiando por calles laterales a las principales, por lo que habíais comprobado éstas eran el coto de las criaturas más grandes y peligrosas allí.
* Talith le mira un momento, y asiente con la cabeza
<art2DM> En vuestro periplo visteis algunos celestiales más. La mayoría relativamente amigables o tan sólo desaprobadores, aunque alguno que otro estaba trastornado o era directamente peligroso.
<art2DM> Los dragones también eran una constante en el cielo y ya habíais visto a más de uno atacar a criaturas en el suelo que les habían dado cualquier excusa (como romper el vidrio de una tienda).
<art2DM> Pero ahora que sabíais qué buscar veíais criaturas afectadas por la sombra aquí y allá, sobretodo en los insectos y los pequeños roedores.
<art2DM> Finalmente Abdelrat os avisó de que tocaba salir a cielo abierto, aunque al menos ibais por el buen camino.
* Talith entiende ahora mejor los orígenes de aquella infestación
<Talith> -Bien. ¿Necesitaremos camuflaje?
<art2DM> Al salir visteis que la explanada de la que hablaba eran algo más de cien metros de plaza cubierta de mampostería sin el menor detalle en ella (fuesen árboles, mobiliario urbano, casas o algo similar)
<art2DM> Pero lo más llamativo era lo que había tras ella.
<art2DM> Talith, al cabo de un rato, supuso que era una muralla. Lo cual era como suponer que Xin-shalast estaba sobre el nivel del mar.
<art2DM> La muralla era de piedra maciza encalada de forma que pareciese marfil, y con volutas de adornos dorados que destellaban.
<art2DM> Su altura era de más de cien metros, y por lo que veía de la arcada del portón abierto, no era estrecha precisamente.
<Abdelrat> -La muralla vieja, señora -explicó Abdelrat.
<Talith> -¿Vieja?
<Talith> -¿Y para qué necesitaba una muralla una ciudad como ésta?
<art2DM> El engendro miró a Talith con una de sus sonrisas de diversión, aunque la borro rápidamente.
<Abdelrat> -Yo diría que impresiona lo suyo ¿No señora?
<Abdelrat> -Además, según el señor Xanderghul aquella montaña estaba mal situada, limitaba su vista.
<Talith> -Bueno, más que impresionante... supongo que es llamativa estéticamente -dijo divertida
<Talith> -Dioses, ¿sólo por eso construyó la muralla? ¿Por qué no la ocultó con la enésima ilusión?
<Abdelrat> -Señora, son ciento treinta y tres metros de alto en todo su perímetro, y 93 de ancho.
<Abdelrat> -Porque quería que aquella montaña dejase de limitar sus vistas, así que decidió hacer algo con toda aquella piedra.
<Talith> -Sí, es la muralla más impresionante que he visto nunca, pero en Thassilon todo lo hacen a lo grande y diría que he visto obras que son desafíos de ingeniería más impresionantes que una muralla, por muy grande que sea
<Abdelrat> -Bueno, pero es que en la ciudad todo tenía que ser impresionante.
* Talith menea la cabeza. -Qué derroche. Estos excesos...
<Talith> -Sí. Sin duda lo consiguió
<Abdelrat> -Aunque eso sí, los cuarteles y corrales de la ciudad se concentraban ahí. Y las dragoneras.
<Talith> -¿Dónde vivían los pobres en semejante ciudad?
<Abdelrat> -¿Pobres, señora?- Pregunto el engendro confundido.
<Talith> -¿Corrales?
<Abdelrat> -De animales y esclavos, señora.
<Talith> -Ya sé que me dijiste que no había "pobres", pero siempre hay desfavorecidos
<Senata> -En Thassilon no habían pobres, al menos no como los entiende su cultura, señora indicó Senata.
<Talith> -Ah, esclavos. Supongo que eso explica donde vivían los desfavorecidos
<Abdelrat> -Estaban los esclavos -indicó Abdelrat.
* Talith asiente. -Entiendo
<Abdelrat> -Bueno, sólo los que aun no se habían subastado o los que trabajaban para la ciudad, en su mayoría gigantes.
<Abdelrat> -Habían un par de barrios para esclavos, claro.
<Abdelrat> -Uno de esos barrios tenía el mayor coliseo de la ciudad.
<Talith> -Y supongo que aquí se les veía menos aun que en las otras satrapías
<Talith> -Aja -sin sorprenderse ante lo del coliseo
<Abdelrat> -Depende de si se podía hacer ostentación de ellos.
<Talith> -ah, sí, los esclavos mascotas con habilidades especiales de los que hablabas el otro día
<Abdelrat> -Así funcionaba Thassilon -respondió Abdelrat curiosamente neutro.
<Talith> -Lo sé -dijo Talith, también en tono neutro. El momento para batallar contra lo que no le gustaba de la cultura no era allí, sino con Karzoug y los otros nobles
<Talith> -Bueno, Abdelrat. ¿Te da esta muralla un punto de referencia?
<Abdelrat> -Sí, señora, esto es una de las entradas a la ciudad vieja. No conozco mucho este barrio pero debe ser la entrada del Jade Esmeralda.
<Talith> -¿Qué es el jade esmeralda? bueno, era
<Abdelrat> -El nombre de la puerta, todas las puertas de la muralla vieja tenían un nombre. Normalmente igual de ridículo y cursi que ése -dijo Abdelrat, sonriéndola por inercia aunque ocultándolo rápidamente.
<Abdelrat> -Esta recibía su nombre sencillamente porque por aquí entraban buena parte de los productos vegetales y textiles de la ciudad.
<Talith> -ahh, entiendo -Talith se mantiene seria al ver que el engendro está intentando no mostrar demasiada familiaridad
<Talith> -¿Y tienes ideas de por donde podríamos tirar a partir de aquí?
<Abdelrat> -Por supuesto, señora, recto. La ciudad vieja tiene forma de rueda con el palacio como centro.
<Talith> -Bien, pues intentémoslo -dijo satisfecha
<Abdelrat> -Ahora bien, como le he dicho las dragoneras están sobre la muralla, lo cual quiere decir que cruzar esta explanada puede ser complicado
* Talith indica que se pongan en movimiento una vez más, aunque echa una última mirada a aquella extravagante muralla
<Talith> -ahhh
<Talith> -Mmm ¿e invisibilidad? Con tanta ilusión, unas cuantas auras más no van a llamar la atención...
<Talith> -Eso es como echar un vaso de agua en el mar
<Abdelrat> -Los dragones no suelen ver auras señora, simplemente no se molestan en hacer caso de cosas como la invisibilidad.
<Talith> -Sí, porque detectan la presencia de seres, pero aquí hay tanta ilusión realista que diría que deberían estar sintiendo igualmente la presencia de un montón de seres
<Talith> -Estas ilusiones no se parecen en mucho a los simples trucos que suelen verse por ahí. Son más... completas
<Abdelrat> -No creo que vea muchas ilusiones en la explanada. Fue una de las ideas de la época minimalista del señor Xanderghul.
<Talith> -Cómo no. Típico de mi suerte -dijo Talith divertida
<Talith> -Pero bueno, descartemos eso. Intentemos no resultar demasiado llamativos y confiemos en que Desna no nos escupa con demasiada puntería en el ojo
<Abdelrat> -El señor Xanderghul podía comportarse como un petrimetre, pero casi todos sus caprichos escondían motivos prácticos.
<Talith> -Sin duda tendría algún motivo para esto, aunque yo no lo vea. No he dicho lo contrario
<Abdelrat> -¿No lo ve?
<Talith> -¿Cual era?
<Abdelrat> -Señora, las fuerzas militares y los dragones estaban asentados en esa muralla. Y tenían una zona limpia perfecta por la que darse cuenta de cualquier movimiento.
<Talith> -Ya. Pero los dragones según tú de todas formas no se ven estorbados por las ilusiones
<Abdelrat> -No, pero es difícil que se les pase algo por alto en una explanada totalmente plana ¿No?
<Talith> -Y probablemente muchos militares tampoco, no creo que fuera muy práctico eso
<Talith> -Ya ya
<Talith> -Aunque complaciéndose tanto en la extravagancia casi que me ha decepcionado que no optase por una solución extravagante -dijo divertida
<Abdelrat> -Déjeme ir delante, si me comen al menos sabréis por donde no ir.
<Talith> -¿Es posible bordear la explanada por los bordes? Quizás así seamos menos conspicuos
<Sarina> -¿Quieres decir que una muralla de mas de cien metros no es extravagante, querida?
<Talith> -Oh lo es. Pero ya me entiendes
<Talith> -Pero ea, no es mi intención criticar al señor Xanderghul
<Talith> -Sigamos adelante
<Abdelrat> -Hay la misma distancia hasta la muralla en cualquier punto de su perímetro.
<Talith> -Si alguien te ataca reaccionaremos. Vamos
* Abdelrat desplegó su armadura y se adelantó sin organizar ningún estrépito, pero sin esconderse.
<art2DM> Al cabo de unos treinta metros se hizo evidente que algunos dragones os habían visto, pero no fue hasta que casi llegabais a la puerta que no os interpeló uno.
<art2DM> Era un dragón azul gigantesco, con los cuernos labrados y adornados con oro y diamantes, y varias tiras de seda ilusoria bordada con platino, y portaba lo que sin duda eran un par de anteojos.
<art2DM> El dragón terminó de sorprender a Talith cuando su única reacción al desenfundado de Abdelrat fue enarcar una ceja.
<Talith> -Bien hallado, señor dragón. Soy la señora Talith de Shalast. ¿Puedo preguntar vuestro nombre? -pregunta Talith
<art2DM> El dragón observa a Talith un momento y finalmente parece darle un aprobado, aunque con su experiencia en profesores diría que no uno alto.
<Talith> -¿Preferís hablar en dracónico? -dice Talith cambiando de idioma
<Talith> Y volviendo al thassiloniano: -Como os sea más cómodo
<Dragón> -Mi nombre es Xandrgarmorgoresiuscyruseilxnand
<Dragón> -Eso sería terriblemente poco protocolario -respondió a lo del dracónico en un thassilonio anticuado y recargado.
* Talith tuvo la impresión de que aquella versión arcaica del thassiloniana ya estaba pasada de moda antes de nacer Karzoug, que tenía más de cuatro siglos
<Dragón> -¿Puedo preguntaros hacia donde os dirigís, señorita de Shalast?
<Talith> -Encantada, Xandrgarmorgoresiuscyruseilxnand -dice Talith pronunciando precisamente y agradeciendo todo el entrenamiento de memorización que ha recibido en su vida desde que su madre le iniciara en el Arte. Aquel era un nombre extravagante hasta para un dragón
<Talith> -Señora -corrige Talith-, es cuestión de protocolo, ya sabéis
<Dragón> -No en mi ciudad mientras no lleguéis a la mayoría de edad, señorita.
<Talith> -Ey, soy mayor de edad -dijo divertida-. ¿Qué edad es la mayoría aquí en Cyrusian?
<Dragón> -Veintiuno, ciento once para el título de alto señor
<Talith> -Oh por la mano quemada de Nethys… ¿y cómo sabes que aun no he alcanzado los veintiuno?
<Dragón> -Es obvio, en los humanos la estructura ósea no termina de formarse hasta los veintiuno.
<Talith> -Vaya, pues yo soy incapaz de decir la edad exacta de mis propios congéneres con solo mirarlos
<Talith> -Bueno, centrémonos… nuestro objetivo…
<Talith> -¿El objetivo final o el inmediato? -pregunta con cierto humor-. Porque el inmediato no lo tenemos muy claro. Estamos tocando de oído bastante en el recorrido de esta ciudad
<Dragón> -Siempre es bueno disfrutar de las experiencias de nuestra encantadora ciudad, aunque me temo que la ciudad exterior está algo echada a perder.
<Talith> -Pero buscamos el palacio del señor Xanderghul. Es hora de despertarle, e imagino que vosotros estéis hartos también de estar atados a este caos
<Dragón> -Me temo que eso va a ser imposible.
<Dragón> -No no no.
<Dragón> -El señor dio órdenes estrictas para asegurar las entradas.
<Talith> -Bien. Pero el señor querrá ser despertado, ten por seguro eso. Estará bien contento de que lo hagamos
<Dragón> -Lo que el señor quiera o deje de querer es irrelevante. El reglamento es claro.
<Talith> -¿Y cual fue la formulación exacta de esa regla de asegurar las entradas? Porque si no somos un peligro, no la violamos -dijo Talith con una sonrisa
<Talith> -¿Quieres acompañarnos para asegurarte que no somos un riesgo de seguridad? ¿O ponernos un guardián? Lo aceptamos encantados
<Dragón> -La regla es que las órdenes del señor tienen preferencia sobre cualquier cosa.
<Dragón> -Y la Orden General Cyrusiana con fecha del 1011-03-12 indica claramente un cierre total.
<Talith> -Aunque yo diría que los deseos del señor Xanderghul son exactamente el origen de todo el reglamento -añade divertida-, algo que alguien de la excelsa inteligencia de un dragón no puede pasar por alto
<Dragón> -Mi excelsa inteligencia aquí no tiene nada que ver. Hay una orden del señor, y sólo otra orden suya lo modificara.
<Talith> -Aunque nosotros no hemos atravesado esas puertas, si te sirve de algo
<Dragón> -Por eso nadie os ha atacado.
<Talith> -Pues eso. ¿Podemos pasar para despertar al señor Xanderghul y que modifique todas esas órdenes?
<Dragón> -¿Qué? No, imposible.
<Talith> -Ahh estos sistemas donde las órdenes se superponen al sentido común. Malos sistemas
<Dragón> -Eso no convierte en menos cierta la orden.
<Talith> -No tan imposible, diría yo. ¿Qué implica exactamente ese cierre total?
<Dragón> -Bloqueo total y absoluto de las líneas de comunicación y entrada a la ciudad vieja.
<Talith> -Pero sin duda el bloqueo no pretendía durar MILENIOS -indica ella-. En estos momentos, el señor Xanderghul está noqueado por su propio bloqueo
<Talith> -Vamos, agradecerá mucho que hayas colaborado en su despertar. Ponnos un guardián. Acompáñanos si lo prefieres
<Dragón> -Me temo que esa excepción no está contemplada. Ni en la orden ni en el reglamento, debería decir.
<Dragón> -Eso es imposible, señorita.
<Talith> -He visto más flexibilidad en el infierno
<Dragón> -Estamos orgullosos de nuestra exactitud.
<Talith> -¿Por qué es imposible? ¿No podemos moveros de aquí?
<Dragón> -Por supuesto que no.
<Dragón> -Podéis volver o ir a donde queráis, excepto mas allá de las murallas, por supuesto.
<Talith> -Permíteme decirte que es un gran fallo del sistema. Se lo señalaré al señor Xanderghul
* Talith considera la idea de una retirada estratégica para intentar colarse de forma subrepticia en la ciudad vieja
<Dragón> -Y sin embargo es el sistema que lleva funcionando desde que mi familia heredó este puesto hace once generaciones tras la caída de la dinastía azur
<Talith> -Sí, y es el sistema que está impidiendo que la ciudad renazca después de once milenios de permanecer olvidada y ahogada en el caos
<Talith> -Si alguien con iniciativa hubiera despertado al señor, ahora esto seria una ciudad viva
<Sarina> -¿Te importa si lo intento yo, querida? -pregunta Sarina con una sonrisilla maliciosa.
<Talith> -Adelante. Espero no tener que patearte el trasero luego, querida -dice Talith en tono divertido, pero le indica con un ademán que adelante
<Sarina> -Hola Xand -saludó la pelirroja.
<Dragón> -Es Xandrgarmorgoresiuscyruseilxnand. Creo que ya que uso el nombre corto no es necesario acortarlo más. ¿No creéis? -dijo críticamente.
<Talith> -Los dragones están muy orgullosos de sus nombres -indica Talith
<Sarina> -Bueno lo que sea -dijo la mujer haciendo un gesto con la mano para desecharlo mientras sacaba una placa de sicattita con la runa personal de Karzoug.
<Sarina> -Esto acredita que vengo en nombre del Señor de Shalast, Karzoug el Reclamante. Y esto -dijo desenfundando Chellan-. Es la hoja rúnica de la Avaricia. Por la presente, por orden de mi señor y por la ley de todo Thassilon, exijo satisfacción en forma de duelo con el actual portador de Baraket.
<art2DM> El dragón parecía tan perplejo como todos los demás.
<Sarina> -Puedes ir a consultarlo si lo necesitas. Las leyes generales, entre las que se incluye el derecho de duelo entre los portadores de las hojas del pecado, tienen predominio incluso hacia las órdenes no directas de un Señor de Thassilon.
<art2DM> El dragón tras cierta duda asintió y os pidió que esperaseis allí alzando el vuelo a continuación.
<Sarina> -¿Mola eh? -preguntó Sarina con una sonrisa de niña muy, pero que muy, mala.
<Talith> -bien hecho, Sarina. Aunque él ya sabía que veníamos en nombre de Karzoug -dijo Talith, señalando la runa que la identificaba como aprendiz del señor rúnico
<Talith> -Pero a ver si eso hace mella en esas cabezas tan cuadriculadas
<Talith> -un sistema tan rígido es toda una traba. Muy poco práctico a la larga
<Sarina> -A mí no me mires, por lo visto no es lo mismo venir en nombre de alguien que venir acreditado en nombre de alguien
<Sarina> -Según el Señor -dijo divertida por decir aquello-, esto era algo de esperar.
<Talith> -Lo dudo. El puesto de aprendiz del señor rúnico sigue siendo de los más altos en cualquier satrapía. Diría que lo que le ha convencido es ese argumento tan preciso sobre la primacía de las leyes
<Sarina> -Por lo visto Xanderghul era muy mal perdedor, y después de que le obligasen a modificar su postura en base a la ley cruzó a unos dragones con unos monomos o algo así y los puso a cargo de las puertas por las que tenían que pasar las demás satrapías.
<Talith> ¿Monomos? Ah… modrones
<Talith> -Oh, por favor -dijo ella divertida
<Sarina> -Oh ni idea querida, cuando K... el Señor me hizo memorizar esto me pareció divertido, pero ha sido algo decepcionante.
<Talith> -Empiezo a creer los argumentos de Lucien sobre que se aburrían mucho
<Sarina> -Y el Señor se imaginaba que era posible que algún descendiente de aquellos dragones siguiese manejando el cotarro.
<Talith> -¿Decepcionante? A mí me ha encantado
<Sarina> -Ya, aunque esperaba más teatralidad -bufó Sarina-. Tú tienes una cabecita prodigiosa, pero a algunas memorizar cosas de estas nos cuesta.
<Talith> -Ya será menos -sonríe-. Lo has hecho genial
<Sarina> -Pero si tu... "amigo especial" -dijo Sarina con un tono repentinamente malvado- tiene razón, anda que hay que aburrirse para hacer una tontería como ésa por un simple pique.
* Talith capta la sonrisa de Sarina hacia Abdelrat, pero su mirada hacia Nathan, y mira a su vez disimuladamente al clérigo, sin pretender hacerlo
* Nathan parece captar la mirada de Talith y por un momento se envara incómodo aunque mirando a Abdelrat con cierto odio (al parecer le considera culpable de... algo)
* Talith reprime un suspiro, solo se le faltaban tensiones entre los miembros del equipo
<art2DM> Al cabo de más de media hora baja el dragón sosteniendo en una de sus garras un enorme libro del tamaño de una casa familiar de una planta.
<Talith> -Claro que se aburrían. Thassilon tiene las mayores excentricidades y rarezas que he visto nunca. Aunque nuestro señor sostiene que en parte a eso debían su grandeza
<Dragón> -Por lo visto la señora tiene razón -dijo el dragón que parecía molesto por algo-. De todos modos la situación entera resulta muy poco... protocolaria ¿Estaría dispuesta a esperar hasta que se reuniese el consejo Azúreo para tomar la decisión de cómo debería llevarse a cabo el protocolo en cuestión?
* Talith mira a Sarina burlona como diciéndole "es tu función"
<Sarina> -Oh no querida, tú eres la jefa, yo aquí solo soy la que lleva la espada.
<Talith> -¿Y qué implica lo de esperar? -dice Talith al dragón
<Talith> -¿Cuanto tiempo? ¿En qué condiciones?
<Talith> -No estoy muy impresionada con la hospitalidad de Cyrusian con los enviados de otros señores rúnicos
<Dragón> -Pues... tardaremos aun varias horas en reunir a todos los guardianes. Ya han acudido algunos alertados por el escándalo pero otros están lejos. En cuanto a la toma de decisiones puede ser más complicado.
<Dragón> -¿Entiendo que habla de presentar una queja?
<Talith> -Sin duda. No creo que al señor Xanderghul le guste que la hospitalidad de Cyrusian quede en entredicho. Tiene una reputación que mantener
<Talith> -Y yo también. No puedo presentarme ante mi maestro y decirle que me he dejado humillar por unos servidores cualquiera. Después de todo aquí soy la voz señor Karzoug
<Dragón> -Es comprensible -asintió el dragón que silbó un extraño sonido-. Pero ¿en cuanto a las condiciones estáis de acuerdo?
<Talith> -Pasando a asuntos prácticos... ¿un par de horas? ¿Y como tendríamos que esperar un par de horas? ¿Donde? -Talith arquea una ceja
<Dragón> -Me temo que la "voz del señor Karzoug" debe ser escuchada pero no obedecida.
<Dragón> -¿Un par de horas? Oh por favor, no nos atreveríamos a hacerlo en menos de siete días.
<Talith> -Oh lo sé. Pero no humillada ni tratada con menos que mi rango exige -indica ella divertida
<Talith> -Bien, ¿y la cuestión de qué haremos nosotros durante esos siete días?
<art2DM> En ese momento descendió un dragón bastante ágil y joven con un fajo de papeles.
<Talith> -¿No se nos ofrece alojamiento y hospitalidad como mandan las buenas costumbres?
<Dragón> -¿Me esta pidiendo una recomendación? -pregunta Xandrgarmorgoresiuscyruseilxnand
<Dragón> -Me temo que no somos ciudadanos, señorita, y eso supondría una violación del código ético de servidumbre, además de la etiqueta protocolaria debida a su rango.
<Talith> -Estoy segura que negociar en el infierno es más divertido -le dice en taldane a Sarina-, al menos los diablos saben divertirse con una buena negociación
<art2DM> El dragoncito ofreció el fajo de papeles a Talith.
<Talith> -No, no estoy pidiendo una recomendación. Estoy preguntando en qué condiciones tendríamos que esperar
<Sarina> -Prueba a regatear, querida. Nunca pagues todo lo que te pide un tendero apurado.
* Talith coge los papeles
<Dragón> -Oh, pues fuera, claro -dijo el dragón.
<Talith> -No tenía la menor intención de hacerlo -responde en taldane-, por eso le estoy presionando
<Dragón> -Me he permitido pedir la versión simplificada del nuevo certificado de reclamación.
<art2DM> Talith observó aquel fajo de más de sesenta hojas con instrucciones, casillas para datos, etc...
<Talith> -Eso es inaceptable. Somos altos shalastianos. Soy la aprendiz del mismísimo señor rúnico de Shalast y me acompañan la campeona de Shalast y uno de los antiguos consejeros del señor Xandeghul, Abldelrat. Exijo un alojamiento digno de mi rango y de mis acompañantes
<Talith> -tiene que existir algo en ese reglamento vuestro que detalle la hospitalidad debida a dignatarios extranjeros, especialmente a los portavoces de otros señores rúnicos
<Dragón> -Por supuesto, aunque me temo que pueden haber complicaciones en ese punto.
<Talith> -¿Qué complicaciones? ¿Para eso la ley no cuenta?
<Sarina> -Decía de los días, querida -apuntó Sarina divertida.
<Dragón> -Oh por supuesto, la ley le da todo el derecho a reclamar cortesía regia, y todos los funcionarios municipales o del señor deben aprestarse a otorgársela.
* Talith la mira como diciendo que una vez en la ciudad vieja no necesitarían siete días para encontrar al señor Xanderghul
<Dragón> -Pero supongo que ve el problema.
<Talith> -si me dejarais despertar al señor Xanderghul, y ten por seguro que se cabreará cuando sepa que habéis puesto trabas a eso, no habría problemas
<Talith> -Confío en que también veas el problema de tus pretensiones bajo mi punto de vista
<Dragón> -¡Pero iría contra la ley! -dijo el dragón palideciendo.
* Talith esboza una sonrisa afilada
<Dragón> -Las de la ley, señora. No mías.
<Talith> -¿Cual es la primera ley? ¿No es acaso salvaguardar al señor Xanderghul y la integridad de la autoridad del señor rúnico?
<Talith> -¿No tiene esa ley primacía sobre todas las demás?
<Dragón> -No, señora. La primera ley es que las órdenes del señor son ley y nada prima sobre las órdenes del señor excepto otras órdenes del señor.
<Dragón> -Y como la señora se ha encargado de apuntar, las ordenanzas thassilonias
<Talith> -Que poco práctico
<Talith> -Muy bien, pues siete días para decidir COMO ofrecernos hospitalidad es inaceptable
<Dragón> -Oh no, los siete días son para decidir cómo hacerles pasar y llevarles hasta donde piden.
<Talith> -No podéis tener esperando a unos dignatarios extranjeros, ni mandarlos a casa mientras decidís como actuar. ¿Qué clase de hospitalidad es esa?
<Dragón> -El tema de la hospitalidad ya le he indicado que cualquier funcionario, del reino, la ciudad o el señor se la proporcionará.
<Talith> -Perfecto, pero semejante espera es inaceptable
<Dragón> -Bueno, como entenderá tenemos que crear protocolos adecuados para algo así, ¡Es algo único! -dijo el dragón emocionado-. En las 10 generaciones que ha durado el bloqueo nunca un guardián había tenido la oportunidad de añadir un protocolo.
<Dragón> -Modificar sí, claro, como cuando en el 6211-11-6 Abredaxnhasofalsumroughar descubrió que faltaba un acento en los protocolos de atención sanitaria en caso de incendio.
* Talith se pregunta de donde ha sacado Xanderghul a aquellos dragones... empezaba a sospechar que había cruzado kobolds con modrones, no a dragones con modrones
<Talith> -Genial. Pero sigue siendo una espera inaceptable. Estoy segura de que puedes crear al vuelo un protocolo que no implique hacer esperar una semana a unos dignatarios que esperan que Cyrusian los deslumbre con sus maneras, no con su ineptitud
<Talith> -Eres un dragón y por tanto un genio. Tú puedes -dijo, en el mismo tono que diría "tú puedes, muchacho"
<Dragón> -Jumms ¿Un consejo de alteración protocolaria express? Sería audaz sí, pero un desperdicio de una oportunidad... -El dragón bufo decepcionado-. Supongo que tiene razón. ¿Tres días le parecería adecuado?
<Talith> -Una hora. Vosotros podéis, muchachos. Sois dragones de Cyrusian -dijo Talith, firmemente
<Dragón> -En una hora me temo que ni siquiera habrán llegado todos los guardianes, señorita. No eso sería imposible.
<Talith> -Impresionadnos con vuestra competencia
<Talith> -¿En serio? ¿Donde están para tardar tanto?
<Dragón> -Creo que no se toma este tema suficientemente en serio -dijo indignado el dragón.
<Talith> -¿Y cuanto tardaran en llegar? No me digas que DIAS. No deberías tener esperando a unos altos thassilonianos ni siquiera minutos
<Dragón> -Pues en las puertas, donde van a estar. Son kilómetros de ida y de vuelta.
* Talith envara la espalda y pone un tono acerado a su voz
<Talith> -¡Y yo creo que no me estás tomando en serio a mi, dragón!
<Talith> -Estas ofendiendo a la satrapía de Shalast y a su señor rúnico
<Dragón> -Un día. Saldrá una chapuza de protocolo... -dijo el dragón que parecía hundido-, pero es lo mínimo para reunir a los guardianes.
<Dragón> -¿Desea presentar otra reclamación?
<Talith> -¡Exigiré reparación al señor Xanderghul por esta oferta!
<Talith> -Ten por seguro que sí. Pero ahora, dime, ¿que dice la ley acerca de la celeridad de atender a los dignatarios extranjeros?
<Talith> -¿Dice algo de tenerlos esperando días?
<Dragón> -No, aunque hay precedentes.
<Dragón> -En 911-10-09 el señor tuvo esperando a la delegación de Bakrakhan hasta 990-11-06
<Dragón> -Había un problema con la conformidad no ordinaria para la retribución reclamada fuera de año fiscal.
<Dragón> -Entiéndalo, hay una brecha en el protocolo legislativo.
<Talith> -Eso fue una excepción
<Dragón> -Obviamente nosotros solo podemos trabajar respecto a la reglamentación interna del departamento, pero aun así...
<Talith> -Entiendo que la hospitalidad de Cyrusian no está haciendo honor a su reputación
<Abdelrat> -Ejem, señora más bien no -indicó Abdelrat, susurrándole a la muchacha-. Si un embajador tocaba las narices al señor podía ver cómo se le pedía que esperase años a que tomase una decisión.
* Talith empieza a cansarse y teje en silencio un conjuro de telepatía
<Talith> "Así no ayudas, Abdelrat"
<Dragón> -Me temo que la culpa de esa deficiencia de la hospitalidad es de los funcionarios, señorita.
<Dragón> -Y me temo que el ultimo murió hace 10063 años.
<Talith> "Pero empieza a cansarme esta discusión. Creo que no vamos a llegar a ningún lado. ¿Ves posibilidades de colarnos subrepticiamente?"
<Abdelrat> "Puedo ayudaros de otras maneras, mi señora" Respondió libidinosamente el engendro que por lo visto consideraba aquella privacidad una oportunidad para soltarse.
<Abdelrat> "Aun así esa cosa parece saberse todos los antecedentes. ¿No le habéis oído hablar? Diría que se ha tirado toda su vida repasando la legislación."
<Talith> -Me da igual de quien sea la culpa, yo solo esperaba resultados. Supongo que hemos de considerar que Cyrusian está desairando a Shalast. -Talith inclina la cabeza-. Empezando por vosotros
<Abdelrat> "Colarnos a hurtadillas… es posible. ¿Pero seria conveniente? Parece que están dispuestos a llevarnos ante el señor, si saben donde esta..."
<Talith> "Sí, pero precisamente por eso mal puedo argumentarle, cuando no conozco esa maldita y estúpida legislación"
<Abdelrat> "Nadie la conoce. El señor tuvo un arranque de indignación cuando descubrió que la lex asmodeica tenía el triple de tomos que la cyrusiana. Podéis imaginaros como acabó"
<Dragón> -Bueno, ya os he indicado que nosotros no podemos proporcionarle hospitalidad sin que resulte en ello un insulto a su honor, a las tradiciones y un crimen estipulado.
<Talith> "Oh, no creo que sea tan fácil. Estoy segura que la primera preocupación de Xanderghul cuando se puso en estasis fue de su propia seguridad. No dudo que haya dejado órdenes de que sólo colaboradores muy cercanos podrían acercarse a despertarle. Todos lo hicieron así"
<Dragón> -En cuanto a los funcionarios, si quedase alguno lo haríamos venir pero...
<Abdelrat> "Quizás tengáis razón, pero ese bicho parecía creer que llevarían a Sarina a donde quería ir."
<Talith> -Ya, claro. ¿Y qué me propones entonces, dragón, que no implique una espera de semanas o días?
<Dragón> -Quizás podamos encontrar los restos conservados de algunos... -dijo como si se le acabase de ocurrir-. Si lo alzaseis de la muerte creo que sería algo aceptable para todas las partes.
<Talith> "Sí. Ante el actual campeón de Xanderghul, sea lo que sea ahora eso, porque las alara'hai quedan durmientes mientras su señor rúnico también lo esté. O ante algún tipo situado más alto en el estrato social que este remedo de dragón"
* Talith reprimió las ganas de alzar los ojos al cielo. Alzar de la muerte a un pobre desgraciado para solucionar un problema burocrático… eso no lo hacían ni en las torturas del infierno
<Abdelrat> "Un campeón siempre sabe como encontrar a su señor."
<Talith> -Si no hay más remedio, lo haré. Aunque ya sabes que restos demasiado antiguos no pueden ser animados
<Talith> -Tráeme esos restos o llévame ante ellos
* Talith sonríe dulcemente, sabiendo que los restos de los antiguos funcionarios tendrían miles de años y no podrían ser animados
<Dragón> -Oh, siempre podéis anclar el alma a partir de los restos. Precisamente creo haber visto el ritual de necromancia necesario en el arsenal 27-C-4000-A17
<Talith> Cómo no... magia thassiloniana
<Dragón> -¿Desea que se lo traigamos también?
<Talith> -Por qué no -asiente Talith, preguntándose en qué mundo cabría imaginar una negociación así. Tendría que contárselo a Malena la próxima vez que la viera... aquello NO lo habían contemplado sus maestros de Galduria en las clases, definitivamente…
<Dragón> -Bien, haré que le traigan el segundo certificado de reclamaciones y las peticiones para alzamiento de emergencia de personal municipal y de cesión de material arcano-militar debido a emergencia clase E2A
<Dragón> -¿Le parece correcto?
<Talith> -Correctísimo -preguntándose a qué estaba accediendo exactamente
<Talith> "En serio, ¿en qué pensaba el señor Xanderghul al crear semejante sistema? He acabado definitivamente convencida. Se aburrían MUCHO"
<art2DM> El dragón marcha y poco después vuelve el dragón joven con dos compañeros, todos cargados de documentos legales que entregaron a Talith para que leyese y cumplimentase.
<Talith> "Se lo diré al embajador de Eurythnia la próxima vez que nos veamos"
<Talith> "¿Tan mal se lo está tomando Nathan?", cambia de tema
<Abdelrat> "Oh, el sistema legal cyrusiano no lo usaba nadie, señora. Sólo se ponía en funcionamiento en situaciones de emergencia o cuando alguien molestaba al señor. Por lo que he oído cuando lo redactaron tuvieron que acabar encadenando a los abogados de toda la satrapía y aun así muchos de ellos acabaron suicidándose."
<Talith> -Bueno, al menos esta vez no comprometo a mis futuras generaciones -dice entre dientes a Sarina en taldane, mientras cumplimenta aquellos estúpidos documentos
<Abdelrat> "Diría que si señora, al parecer nuestro clérigo estaba prendado de vos y mi irrupción le ha ofendido."
<Abdelrat> "Señora... tiradlos a la basura." Indico Abdelrat
<Talith> "Oh, ofendido. Detesto los prejuicios raciales. Que se contente"
<Talith> "¿Tirarlos, ahora que parece que conseguimos avanzar algo?"
<Abdelrat> "Señora, ¿Creéis que alguien se leerá las reclamaciones oficiales? Y si está dispuesto a entregároslos antes de que rellenéis los papeles es que no debe ser obligatorio."
<Abdelrat> "Vamos entre todo hay casi doscientas paginas. ¿De verdad preferís dedicar vuestro tiempo a eso?" Pensó el engendro y al estar conectados mentalmente la clarísima insinuación de éste hizo a la muchacha sonrojarse.
<Talith> "Claro que nadie leerá esta estupidez. Lo que quiero es avanzar"
<Abdelrat> "No necesitáis esos papelajos para eso. Pero parecéis estresada."
<Talith> "Oh, Abdelrat, el placer después del trabajo. Lo que quiero es avanzar. Y si rompo esto, y exijo una vez más lo que ya he repetido mil veces, ¿donde acabamos? ¿Donde al principio de esta discusión?"
<Talith> "Ya me he cansado de parlamentar con un cabeza cuadrada que no sabe moverse del sitio. Si tengo re reanimar a un montón de huesos mohosos para que me lleven al palacio, por los dioses que lo haré"
<Talith> "Las otras opciones son intentar entrar por nuestra cuenta con sigilo o por la fuerza... ¿como las ves?"
<Talith> -Chicos, chicos. La reclamación es lo menos importante, porque pienso quejarme directamente al señor Xanderghul -le sonríe fríamente
<Talith> -Quiero AVANZAR
<Abdelrat> -Bueno... es posible. Aunque preferiría no tener que pelear con todos esos -dijo entre dientes
<art2DM> Los pequeños dragones parecieron entrar en shock y uno prácticamente se puso a llorar mirando los certificados.
<Talith> -Traedme los restos de ese funcionario y el ritual, o cread de una vez un protocolo y ofrecedme de una vez la hospitalidad que merezco
<Talith> -Lo siento, chicos. Tengo autoridad para saltarme esto y quejarme directamente a vuestro jefe supremo
<Talith> -Ahora moved esos bonitos c... esas bonitas colas dracónicas vuestras, y aviad el paso, muchacho
<Talith> -Y no me hagáis perder más tiempo. Ea, moveros
<art2DM> Los pequeños dragones marcharon con el rabo entre las piernas desconsolados.
* Talith mira al único dragoncito que queda con clara impaciencia
<Talith> -¿O me aseguráis que en un día tendréis ese protocolo listo?
<Talith> -Si es así, nos marchamos... y que quede claro que la hospitalidad de Cyrusian está siendo nefasta, y volveremos mañana a esta hora
<Dragoncito> -Si el guardián le ha dicho que lo tendrá en un día, en 24:00:01 lo recibirá -dijo uno de los dragoncitos mirándola como si acabase de darle una paliza a su madre.
<Talith> -Bien -Talith suspira teatralmente exasperada, y se da media vuelta
<Talith> -Estúpida burocracia... -dice en taldane, pero de pronto empieza a reír, sin poderlo evitar
<Talith> Dioses, qué situación más ridícula, increíble y absurda…
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